Hace 1 hora
Fecha: 30 de primavera. Año 18.
No llevaba muchos días en Baterilla, y sin embargo pareciese que habían pasado semanas por todo lo que me había ocurrido en un periodo de tiempo que se podría considerar breve: un intento de robo, conocer a ángeles oscuros con llamas entre sus alas, e incluso a gigantes para quienes los bosques les parecían más un campo de hierba que otra cosa por su estatura…Y ya temprano en la mañana no sospechaba que estaba a punto de sumarse una experiencia más a la lista.
Apenas los primeros rayos de sol emergieron desde el horizonte al este no tardé en empezar a despertarme, ya levantado me alistaría para salir y aprovechar para comprar ahora que no habría tanta gente despierta todavía, pues de seguro al mediodía las calles se volverían como mínimo en un caos. Ese era el motivo por el que había madrugado: para evitar que se repitiese lo ocurrido en el primer día aquí.
En esta ocasión, el hambre llevaba la voz cantante, por lo que mi primera parada sería en los puntos de venta de alimentos, y por lo que iba viendo, hoy sería el día de suerte para muchos cocineros, pues resultaba que prácticamente todo, desde la fruta hasta las piezas de pesca y caza, era producto fresco…lo cual me hizo recordar al cocinero de la tripulación a la que pertenecí, pues era el que más madrugaba de todos. *Así que era por eso…*Me rasqué mi nuca en lo que duró ese recuerdo.
Poco después de comprar todo lo necesario para aguantar unos días por mi cuenta, revisé todo el género que había comprado, secuestrando mi atención una extraña manzana oculta entre las otras, esta era del color del cacao, acompañada de un par de líneas blancas en uno de sus lados…No parecía que estuviese en mal estado, por lo que, aprovechando que me había detenido la tomé, y me dispuse a darle el mordisco que estrenaría el desayuno de hoy…aviso de antemano, no fue para nada placentero, decir que sabía a rayos era quedarse corto, casi que no quería darle comparación alguna. Pero no hubo arcada alguna, al contrario, por una inercia que no sabría explicar acabé devorándola sin problema alguno…y lo que pasó después de ello es algo que prefiero mantener en secreto, al menos por el momento.
No llevaba muchos días en Baterilla, y sin embargo pareciese que habían pasado semanas por todo lo que me había ocurrido en un periodo de tiempo que se podría considerar breve: un intento de robo, conocer a ángeles oscuros con llamas entre sus alas, e incluso a gigantes para quienes los bosques les parecían más un campo de hierba que otra cosa por su estatura…Y ya temprano en la mañana no sospechaba que estaba a punto de sumarse una experiencia más a la lista.
Apenas los primeros rayos de sol emergieron desde el horizonte al este no tardé en empezar a despertarme, ya levantado me alistaría para salir y aprovechar para comprar ahora que no habría tanta gente despierta todavía, pues de seguro al mediodía las calles se volverían como mínimo en un caos. Ese era el motivo por el que había madrugado: para evitar que se repitiese lo ocurrido en el primer día aquí.
En esta ocasión, el hambre llevaba la voz cantante, por lo que mi primera parada sería en los puntos de venta de alimentos, y por lo que iba viendo, hoy sería el día de suerte para muchos cocineros, pues resultaba que prácticamente todo, desde la fruta hasta las piezas de pesca y caza, era producto fresco…lo cual me hizo recordar al cocinero de la tripulación a la que pertenecí, pues era el que más madrugaba de todos. *Así que era por eso…*Me rasqué mi nuca en lo que duró ese recuerdo.
Poco después de comprar todo lo necesario para aguantar unos días por mi cuenta, revisé todo el género que había comprado, secuestrando mi atención una extraña manzana oculta entre las otras, esta era del color del cacao, acompañada de un par de líneas blancas en uno de sus lados…No parecía que estuviese en mal estado, por lo que, aprovechando que me había detenido la tomé, y me dispuse a darle el mordisco que estrenaría el desayuno de hoy…aviso de antemano, no fue para nada placentero, decir que sabía a rayos era quedarse corto, casi que no quería darle comparación alguna. Pero no hubo arcada alguna, al contrario, por una inercia que no sabría explicar acabé devorándola sin problema alguno…y lo que pasó después de ello es algo que prefiero mantener en secreto, al menos por el momento.
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