Hace 1 hora
Día 15 de Otoño del Año 18
La llana, fría, muerta y desolada Kutsukku era en general muy distinta a Samba en muchos aspectos. No solo su clima era distinto, sino también el estado de sus calles. Inclusive para Road que se había criado en la orfandad y la pobreza, el estado de deterioro de la ciudad le hacía preguntarse cómo es que los pobladores podían vivir así ¿Contra quien debian sublevarse? ¿Contra el clima? ¿Contra el gobierno? ¿Contra ellos mismos? No había muchos animales, por no decir que solo había visto cuervos y aves de carroña así como alguna que otra alimaña que viviese entre las montañas de chatarra y basura. Ciudad Piñón por lo pronto era un lugar inhóspito cubierto de niebla, y donde no había mucho margen para sueños.
— ¡Pero yo soy una cosa bárbara che, ahora les voy a sacar una sonrisa y los voy a maravillar con la flexibilidad!
El plan estaba trazado: Se pondría en una parte de la ciudad medianamente concurrida por chatarreros, comerciantes y transeúntes junto con Puchero y una gorra. Puchero sería el encargado de la gorra, pues debería llevarla de aquí para allá pidiendo berries de parte de los que se maravillarían con su actuación. Road por su parte se colocó las cadenas alrededor de los brazos comenzando una suerte de danza para calentar los músculos, estaba con el torso descubierto y las alas extendidas para poder elongar cada una de sus articulaciones a medida que poco a poco se preparaba.
Todavía nadie le estaba prestando atención, pero eso no lo desanimaría. Primero que nada comenzó por algo simple: el saludo al sol con el que comenzaba todas las practicas, aunque no había mucho sol al que saludar, pero como no era más que un simple practicante de Yoga no opinaba.
Primero comenzó por la posición inicial del saludo al sol Pranamasana, poniéndose de pie con ambos pies ligeramente separados aunque no tanto como a la separación de los hombros, de manera uniformes. La tensión de sus músculos en las piernas las mantienen rectas, mantenía la columna tan extensa como le era posible pero buscaba relajar los hombros generando distancia con el cuello. En su pecho tenia ambas palmas con los pulgares cerca del esternón, su rostro orgulloso y digno estaba erguido con la atención hacia adelante y los ojos cerrados. Su respiración era serena, profunda, Puchero por su parte esperaba que llegase gente a la que pedirle dinero pero de momento nadie parecía más que ignorar al loquito. Road por su parte estaba completamente estable.
Entonces inspiró profundamente elevando ambos brazos sobre su cabeza, y extendiendo sus alas negras manteniendo las palmas enfrentadas y equidistantes por un momento. Estaba intentando lleva el pecho hacia arriba como si quisiera separar sus costillas en cada segundo que pasaba, y lo que se mantenía igual de constante que este estiramiento pleno era su respiración cada vez más profunda llenando su pecho, manteniendo unos segundos y entonces permitiendo soltar la misma. Mientras esperaba que llegasen personas, el monito por su parte imitaba frente a la gorra en el suelo los movimientos de su mejor amigo aunque su yoga dejaba que desear, quizás por su cola.
Exhaló a medida que poco a poco se inclinaba hacia adelante usando las caderas. Su torso buscó acercarse a las piernas entonces dejando que sus brazos estirados cayesen hacia el suelo, terminando junto a los dedos de sus pies. La sentía como los músculos de su espalda baja se extendían, escocían ligeramente, estaba forzandolos. Al expirar intentó relajar el cuello y la cabeza, aliviando en parte la tensión de su cadera para poder llegar más cómodo a la postura. En su mente pensaba que ya habría una multitud de personas congregandose para preguntarse “¿Qué hacía ese hermoso lunarian haciendo yoga para todos nosotros mientras nos mostraba su flexibilidad, su arte y su belleza? Deberíamos darle todo nuestro dinero, nuestros ahorros, darle hospedaje en nuestras casas” Si, desde su perspectiva él no debería estar durmiendo en la calle con Puchero. Pero nada distaba más de la realidad, el monito parecía sorprendido de cómo todos parecían ignorarlo como si fuesen un par de loquitos. Y es que en parte lo eran.
De a poquito el moreno comenzaría a flexionar sus rodillas trasladando todo el peso de su cuerpo hacia atrás terminando en la posición de la silla. Podía sentir la tensión en sus piernas, pero mantenía su respiración constante, elevando posteriormente sus brazos por encima de la cabeza y enfrentando sus palmas aunque sin hacer que se toquen para inclinar ligeramente su espalda compensando el peso de sus alas para mantener el equilibrio pese a haber fluctuado su centro de gravedad. Los músculos de sus piernas ya ardían, aunque ligeramente, pero entonces usó algo que solo podía por lunarian: Sus alas. Las extendió con suavidad manteniendolas largas y erguidas. En mitad de ésta postura, un recolector de chatarra pasó al lado de la dupla y lejos de pararse para darles cualquier cantidad de dinero simplemente los observó como si algo estuviese mal con su cabezas, tomando un pedazo de chatarra que tenían a un lado para cargarlo sobre su carro y finalmente seguir su camino. Sin más.
— ¡Pues vaya público de mierda!
Exclamó el lunarian finalmente rompiendo la relajación del yoga para volver a la postura de la montaña para descansar por unos segundos. Junto las piernas extendidas, hizo una distancia de hombros y alas de su cuello, y ésta vez junto ambas palmas en un mudra contra su pecho con las manos extendidas y los codos empinados mientras mantenían los ojos cerrados en meditación.
Entonces pasó algo sorprendente pues finalmente se acercaba gente ¿Eran espectadores ansiosos por lo que Road estaba haciendo? Algo así. Se trataba de un grupo de tres hombres con largos abrigos, y lo que parecían ser espadas en sus cinturones. Apenas Road abrió los ojos albicelestes los percibió, reparando primero en el que parecía marcarle el paso al grupo y al que parecían más atentos. De mandíbula ancha, con la nariz torcida como si hubiese sanado mál después de que se la rompieron, tenía una cicatriz sobre la ceja derecha, una barba descuidada de varios días, cabello negro y largo peinado hacia atrás en una coleta con pronunciadas entradas que dejaban en claro que más pronto que tarde se quedaría calvo, la mirada cansada en ojos que no destacaban por ser ni muy grandes ni estar muy abiertos rodeados de ojeras oscuras por lo maldormido, labios gruesos y un abrigo que fungía como un sobretodo oscuro rodeado de cinturones de cuero, parches y un chaleco.
Los otros eran menos relevantes desde la perspectiva de Road, al menos lo suficiente para no querer describirlos en detalle en ésta narración. Para fines prácticos diríamos que uno de ellos era corpulento con la cabeza pelada, masticaba algo que le dejaba los dientes negros, tenia puesto un abrigo con piel de animal que se notaba que era para aguantar el frío de la época más fría del año en esa ciudad neblinosa, otro de ellos era más alto que sus amigos, inclusive más alto que el lunarian que protagonizaba ésta historia aunque mucho más flaco. No sabía si se trataba de un humano, o algún tipo de raza extraña de la que no conocía, pero su cara era alargada y su nariz también era poco armoniosa con su rostro.
Road los miró casi que con desagrado.
— ¡Hola bobitos! ¿Vienen a darme dinero por el espectaculo de contorsión que le estoy regalando a éste pueblo de mierda?
Inquirió pése a estarlos insultarlo sin una animosidad mayor a la que lo caracterizaba en general, en respuesta los hombres se miraron entre ellos por unos momentos, comunicandose por medio de palabras que Road no atendió debido al desdén que le producían las personas en general. Quizás estaban poniendose de acuerdo sobre cómo pagarle, pero no, en realidad estaban diciendo que
— Maten a éste que las alas de lunarian se deben vender a buen precio en el mercado correcto, aunque está algo bajito
Exclamó el jefe a los dos que sacaban las facas, las armas filosas, de sus fundas dispuestos a hacer lo que decía el cabecilla. Nadie tenía muchos miramientos a la hora de mancharse las manos en la ciudad de la niebla, y si bien Road entendía eso, inclusive lo respetaba, fue otra cosa la que lo hizo recapitular en las palabras que acababa de escuchar pues caían como una bola de plomo en su garganta.
bajito... baji... baj... BAJITO
— ¡BAJITOS TUS DOS HUEVOS HIJO DE PUTA! SOY EL GRAN ROAD TWEL DORADO DE LA ISLA DE SAMBA Y CON PUCHERO VINIMOS A ENSEÑARLES LO QUE SIGNIFICA LA LIBERTAD, AHORA EJERCERÉ MI LIBERTAD PARA REVENTARLES LA MANDARINA EN GAJOS, PARTIRLES LOS HUEVOS EN CRISMA Y USARÉ MIS CONOCIMIENTOS MÉDICOS PARA QUE TODO SE HAGA CON EL MAYOR DOLOR POSIBLES.
El primero que se había adelantado para atacar al lunarian fue el más corpulento del grupo, y fue quizá el primero en advertir que ésto había sido un error pues para cuando dio un paso al frente Road se adelantó batiendo sus alas para plantar una patada en el rostro del hombre. Ahora bien, cierto era que Road no era un alfeñique ni un enclenque, inclusive se podía decir que era alguien que para los criterios de los Blues era poderoso.
Pero no en lo que a cuerpo a cuerpo respectaba.
El pie fue capturado por el hombre que comenzó a revolear al hombre pájaro de piel morena y gran belleza para golpearlo, de lado a lado, contra el suelo, una y otra vez. Los golpes apenas se sentían pues ante todo Road era un tipo duro, pero cierto era que no se trataba de algo glamoroso.
Podría haber seguido resistiendo ese embate hasta que el pelado se aburriese, pero fue entonces que escuchó de soslayo las palabras del jefe nuevamente ¿Es que no sabía cuando parar de meter la pata con el lunarian?
— Agarra al mono, vamos a trozarlo y venderlo por kilo que tiene pinta de ser de alguna otra isla ¿Samba quizás? Algún chalado querrá comprarlo
Y eso, en general, fue la gota que rebalsó el vaso. Mientras era sostenido de la pierna, Road palmeó las manos causando que una enorme galleta se materializase en el puño derecho con el cual encajó un poderoso puñetazo en el brazo que lo sostenía. De más estaba decir que ese brazo fue completamente destruido por el impacto causando...
— La morfología de la lesión sugiere un desplazamiento de los extremos óseos con daño variable, edema periostal y pérdida de la continuidad del tejido tegumentario con desplazamiento en el foco fracturario y medio externo. A simple vista puedo decir que el edema perilesional y la deformidad anatómica del segmento así como la exposición de las heridas profundas y la lesión del tejido concomitante subcutáneo son... efectivamente... UNA FRACTURA EXPUESTA HIJO DE PUTA
Tras dar su análisis clínico el médico analfabeta, palmeó nuevamente causando que una estalagmita de galleta emergiese del suelo impactando contra el jefe ¿Por qué no había elegido al flacucho? Factor sorpresa en parte, y consideraba que verlo temblando y al borde de mearse encima era suficiente para asegurar que no sería una amenaza. Entonces el jefe voló unos veinte metros del suelo, Road tiró su cabello hacia atrás posando con una sonrisa orgullosa.
— Mi nombre es Road Twel Dorado, el precioso, HIJO DE LA LIBERTAD y alguien que ama a los animales Y ES DE UNA ALTURA PERFECTAMENTE NORMAL
Entonces el jefe impactó contra el suelo inconsciente, el grandulón se sostenía la mano fracturada gritando y el flacucho temblaba aterrado sin poder huir. Sus piernas no respondían. Desde la cintura Road tomó sus cadenas enredándolas en sus brazos para extenderlas hasta las piernas del mismo, tiró rápidamente de ellas hacia él y éste cayó golpeando su nuca, y quedando irremediablemente inconsciente.
Para finalizar, Puchero hizo lo que se le había indicado en un principio: Los berries en la gorra.
Revisó los bolsillos y cinturones de los hombres para tomar sus bolsitas con berries, y los deposito en la gorra para despues acercarsela a Road quien satisfecho sonrió tomando la gorra con dinero.
— Pues al final si hemos sacado plata de esto Puchero, muy bien. Ahora busquemos a los otros tarados, que hay una comida que invitarles.
La llana, fría, muerta y desolada Kutsukku era en general muy distinta a Samba en muchos aspectos. No solo su clima era distinto, sino también el estado de sus calles. Inclusive para Road que se había criado en la orfandad y la pobreza, el estado de deterioro de la ciudad le hacía preguntarse cómo es que los pobladores podían vivir así ¿Contra quien debian sublevarse? ¿Contra el clima? ¿Contra el gobierno? ¿Contra ellos mismos? No había muchos animales, por no decir que solo había visto cuervos y aves de carroña así como alguna que otra alimaña que viviese entre las montañas de chatarra y basura. Ciudad Piñón por lo pronto era un lugar inhóspito cubierto de niebla, y donde no había mucho margen para sueños.
— ¡Pero yo soy una cosa bárbara che, ahora les voy a sacar una sonrisa y los voy a maravillar con la flexibilidad!
El plan estaba trazado: Se pondría en una parte de la ciudad medianamente concurrida por chatarreros, comerciantes y transeúntes junto con Puchero y una gorra. Puchero sería el encargado de la gorra, pues debería llevarla de aquí para allá pidiendo berries de parte de los que se maravillarían con su actuación. Road por su parte se colocó las cadenas alrededor de los brazos comenzando una suerte de danza para calentar los músculos, estaba con el torso descubierto y las alas extendidas para poder elongar cada una de sus articulaciones a medida que poco a poco se preparaba.
Todavía nadie le estaba prestando atención, pero eso no lo desanimaría. Primero que nada comenzó por algo simple: el saludo al sol con el que comenzaba todas las practicas, aunque no había mucho sol al que saludar, pero como no era más que un simple practicante de Yoga no opinaba.
Primero comenzó por la posición inicial del saludo al sol Pranamasana, poniéndose de pie con ambos pies ligeramente separados aunque no tanto como a la separación de los hombros, de manera uniformes. La tensión de sus músculos en las piernas las mantienen rectas, mantenía la columna tan extensa como le era posible pero buscaba relajar los hombros generando distancia con el cuello. En su pecho tenia ambas palmas con los pulgares cerca del esternón, su rostro orgulloso y digno estaba erguido con la atención hacia adelante y los ojos cerrados. Su respiración era serena, profunda, Puchero por su parte esperaba que llegase gente a la que pedirle dinero pero de momento nadie parecía más que ignorar al loquito. Road por su parte estaba completamente estable.
Entonces inspiró profundamente elevando ambos brazos sobre su cabeza, y extendiendo sus alas negras manteniendo las palmas enfrentadas y equidistantes por un momento. Estaba intentando lleva el pecho hacia arriba como si quisiera separar sus costillas en cada segundo que pasaba, y lo que se mantenía igual de constante que este estiramiento pleno era su respiración cada vez más profunda llenando su pecho, manteniendo unos segundos y entonces permitiendo soltar la misma. Mientras esperaba que llegasen personas, el monito por su parte imitaba frente a la gorra en el suelo los movimientos de su mejor amigo aunque su yoga dejaba que desear, quizás por su cola.
Exhaló a medida que poco a poco se inclinaba hacia adelante usando las caderas. Su torso buscó acercarse a las piernas entonces dejando que sus brazos estirados cayesen hacia el suelo, terminando junto a los dedos de sus pies. La sentía como los músculos de su espalda baja se extendían, escocían ligeramente, estaba forzandolos. Al expirar intentó relajar el cuello y la cabeza, aliviando en parte la tensión de su cadera para poder llegar más cómodo a la postura. En su mente pensaba que ya habría una multitud de personas congregandose para preguntarse “¿Qué hacía ese hermoso lunarian haciendo yoga para todos nosotros mientras nos mostraba su flexibilidad, su arte y su belleza? Deberíamos darle todo nuestro dinero, nuestros ahorros, darle hospedaje en nuestras casas” Si, desde su perspectiva él no debería estar durmiendo en la calle con Puchero. Pero nada distaba más de la realidad, el monito parecía sorprendido de cómo todos parecían ignorarlo como si fuesen un par de loquitos. Y es que en parte lo eran.
De a poquito el moreno comenzaría a flexionar sus rodillas trasladando todo el peso de su cuerpo hacia atrás terminando en la posición de la silla. Podía sentir la tensión en sus piernas, pero mantenía su respiración constante, elevando posteriormente sus brazos por encima de la cabeza y enfrentando sus palmas aunque sin hacer que se toquen para inclinar ligeramente su espalda compensando el peso de sus alas para mantener el equilibrio pese a haber fluctuado su centro de gravedad. Los músculos de sus piernas ya ardían, aunque ligeramente, pero entonces usó algo que solo podía por lunarian: Sus alas. Las extendió con suavidad manteniendolas largas y erguidas. En mitad de ésta postura, un recolector de chatarra pasó al lado de la dupla y lejos de pararse para darles cualquier cantidad de dinero simplemente los observó como si algo estuviese mal con su cabezas, tomando un pedazo de chatarra que tenían a un lado para cargarlo sobre su carro y finalmente seguir su camino. Sin más.
— ¡Pues vaya público de mierda!
Exclamó el lunarian finalmente rompiendo la relajación del yoga para volver a la postura de la montaña para descansar por unos segundos. Junto las piernas extendidas, hizo una distancia de hombros y alas de su cuello, y ésta vez junto ambas palmas en un mudra contra su pecho con las manos extendidas y los codos empinados mientras mantenían los ojos cerrados en meditación.
Entonces pasó algo sorprendente pues finalmente se acercaba gente ¿Eran espectadores ansiosos por lo que Road estaba haciendo? Algo así. Se trataba de un grupo de tres hombres con largos abrigos, y lo que parecían ser espadas en sus cinturones. Apenas Road abrió los ojos albicelestes los percibió, reparando primero en el que parecía marcarle el paso al grupo y al que parecían más atentos. De mandíbula ancha, con la nariz torcida como si hubiese sanado mál después de que se la rompieron, tenía una cicatriz sobre la ceja derecha, una barba descuidada de varios días, cabello negro y largo peinado hacia atrás en una coleta con pronunciadas entradas que dejaban en claro que más pronto que tarde se quedaría calvo, la mirada cansada en ojos que no destacaban por ser ni muy grandes ni estar muy abiertos rodeados de ojeras oscuras por lo maldormido, labios gruesos y un abrigo que fungía como un sobretodo oscuro rodeado de cinturones de cuero, parches y un chaleco.
Los otros eran menos relevantes desde la perspectiva de Road, al menos lo suficiente para no querer describirlos en detalle en ésta narración. Para fines prácticos diríamos que uno de ellos era corpulento con la cabeza pelada, masticaba algo que le dejaba los dientes negros, tenia puesto un abrigo con piel de animal que se notaba que era para aguantar el frío de la época más fría del año en esa ciudad neblinosa, otro de ellos era más alto que sus amigos, inclusive más alto que el lunarian que protagonizaba ésta historia aunque mucho más flaco. No sabía si se trataba de un humano, o algún tipo de raza extraña de la que no conocía, pero su cara era alargada y su nariz también era poco armoniosa con su rostro.
Road los miró casi que con desagrado.
— ¡Hola bobitos! ¿Vienen a darme dinero por el espectaculo de contorsión que le estoy regalando a éste pueblo de mierda?
Inquirió pése a estarlos insultarlo sin una animosidad mayor a la que lo caracterizaba en general, en respuesta los hombres se miraron entre ellos por unos momentos, comunicandose por medio de palabras que Road no atendió debido al desdén que le producían las personas en general. Quizás estaban poniendose de acuerdo sobre cómo pagarle, pero no, en realidad estaban diciendo que
— Maten a éste que las alas de lunarian se deben vender a buen precio en el mercado correcto, aunque está algo bajito
Exclamó el jefe a los dos que sacaban las facas, las armas filosas, de sus fundas dispuestos a hacer lo que decía el cabecilla. Nadie tenía muchos miramientos a la hora de mancharse las manos en la ciudad de la niebla, y si bien Road entendía eso, inclusive lo respetaba, fue otra cosa la que lo hizo recapitular en las palabras que acababa de escuchar pues caían como una bola de plomo en su garganta.
bajito... baji... baj... BAJITO
— ¡BAJITOS TUS DOS HUEVOS HIJO DE PUTA! SOY EL GRAN ROAD TWEL DORADO DE LA ISLA DE SAMBA Y CON PUCHERO VINIMOS A ENSEÑARLES LO QUE SIGNIFICA LA LIBERTAD, AHORA EJERCERÉ MI LIBERTAD PARA REVENTARLES LA MANDARINA EN GAJOS, PARTIRLES LOS HUEVOS EN CRISMA Y USARÉ MIS CONOCIMIENTOS MÉDICOS PARA QUE TODO SE HAGA CON EL MAYOR DOLOR POSIBLES.
El primero que se había adelantado para atacar al lunarian fue el más corpulento del grupo, y fue quizá el primero en advertir que ésto había sido un error pues para cuando dio un paso al frente Road se adelantó batiendo sus alas para plantar una patada en el rostro del hombre. Ahora bien, cierto era que Road no era un alfeñique ni un enclenque, inclusive se podía decir que era alguien que para los criterios de los Blues era poderoso.
Pero no en lo que a cuerpo a cuerpo respectaba.
El pie fue capturado por el hombre que comenzó a revolear al hombre pájaro de piel morena y gran belleza para golpearlo, de lado a lado, contra el suelo, una y otra vez. Los golpes apenas se sentían pues ante todo Road era un tipo duro, pero cierto era que no se trataba de algo glamoroso.
Podría haber seguido resistiendo ese embate hasta que el pelado se aburriese, pero fue entonces que escuchó de soslayo las palabras del jefe nuevamente ¿Es que no sabía cuando parar de meter la pata con el lunarian?
— Agarra al mono, vamos a trozarlo y venderlo por kilo que tiene pinta de ser de alguna otra isla ¿Samba quizás? Algún chalado querrá comprarlo
Y eso, en general, fue la gota que rebalsó el vaso. Mientras era sostenido de la pierna, Road palmeó las manos causando que una enorme galleta se materializase en el puño derecho con el cual encajó un poderoso puñetazo en el brazo que lo sostenía. De más estaba decir que ese brazo fue completamente destruido por el impacto causando...
— La morfología de la lesión sugiere un desplazamiento de los extremos óseos con daño variable, edema periostal y pérdida de la continuidad del tejido tegumentario con desplazamiento en el foco fracturario y medio externo. A simple vista puedo decir que el edema perilesional y la deformidad anatómica del segmento así como la exposición de las heridas profundas y la lesión del tejido concomitante subcutáneo son... efectivamente... UNA FRACTURA EXPUESTA HIJO DE PUTA
Tras dar su análisis clínico el médico analfabeta, palmeó nuevamente causando que una estalagmita de galleta emergiese del suelo impactando contra el jefe ¿Por qué no había elegido al flacucho? Factor sorpresa en parte, y consideraba que verlo temblando y al borde de mearse encima era suficiente para asegurar que no sería una amenaza. Entonces el jefe voló unos veinte metros del suelo, Road tiró su cabello hacia atrás posando con una sonrisa orgullosa.
— Mi nombre es Road Twel Dorado, el precioso, HIJO DE LA LIBERTAD y alguien que ama a los animales Y ES DE UNA ALTURA PERFECTAMENTE NORMAL
Entonces el jefe impactó contra el suelo inconsciente, el grandulón se sostenía la mano fracturada gritando y el flacucho temblaba aterrado sin poder huir. Sus piernas no respondían. Desde la cintura Road tomó sus cadenas enredándolas en sus brazos para extenderlas hasta las piernas del mismo, tiró rápidamente de ellas hacia él y éste cayó golpeando su nuca, y quedando irremediablemente inconsciente.
Para finalizar, Puchero hizo lo que se le había indicado en un principio: Los berries en la gorra.
Revisó los bolsillos y cinturones de los hombres para tomar sus bolsitas con berries, y los deposito en la gorra para despues acercarsela a Road quien satisfecho sonrió tomando la gorra con dinero.
— Pues al final si hemos sacado plata de esto Puchero, muy bien. Ahora busquemos a los otros tarados, que hay una comida que invitarles.
¡Dame unas palmas!
