21-08-2023, 11:28 AM (Última modificación: 21-08-2023, 02:43 PM por Saint Jaygarcia Saturn.)
Día 10 del año 11, Primavera
Loguetown, Astilleros
23:30, Noche
Los rumores se esparcen por las ciudades como una plaga, cuanto más interesante, lucrativo o morboso sea el mismo más rápido se extenderá por todas las calles. Pero justamente algunos de ellos se esforzaban los más interesados en mantener en el anonimato lo más posible para que nadie se les adelantara, eso era lo más común cuando se trataba de un posible buen negocio o trapicheo. Una carrera contrarreloj desde que se daba inicio al boca a boca entre la gente y la resolución final de quien se hacía con el premio.
Los lugares más propicios para que los rumores circularan y fluyeran como si ese fuera su entorno natural eran las tabernas y locales de alterne. Sitios con un ambiente desinhibido y el alcohol circulando por las mesas haciendo que la lengua de algunos comenzaba a soltarse dando pie a muchos chivatazos. Unos mejores y otros peores, algunos íntimos y otros un poco turbulentos, habia de todo. Pero si debemos destacar un punto bien posicionado para una taberna en la cual puedan circular muchos rumores son aquellas ubicadas en los muelles y astilleros. Un emplazamiento que los coloca perfectamente para reunir a habitantes de la ciudad y navegantes que vienen de forma temporal a la isla. Generándose en ellas un trafico de información de la ciudad e historias de fuera de la isla.
El sitio destacado de la noche seria la Taberna Ancla Ahogada. Un lugar bastante humilde y sin duda frecuentado por la gente de a pie y trabajadores. A primera línea de costa con apenas los cinco metros de calzada de piedra separando la puerta del local de un rompeolas que mostraba la espuma saltando ligeramente sobre la acera. Volviendo al local encontraríamos un cartel en madera algo viejo aunque limpio, sobre una fachada de roca que presentaba algunas humedades propias de la costa. El edificio contaba con dos plantas por encima del local, siendo estas meramente residenciales, probablemente del dueño del propio local. Si nos adentramos al interior encontraremos un local poco iluminado para las horas intempestivas en las que nos encontrábamos, apenas contando con algunas lamparas de aceite concentradas en la zona central del sitio y la barra; haciendo que la luz fuera disminuyendo de forma homogénea desde el centro hasta los extremos del local, en especial de las esquinas, donde quedaban algunas mesas un poco ensombrecidas que daban cierta intimidad a quienes quisieran sentarse en ellas.
El local y sus comensales no tenían nada de especial, las típicas mesas redondas para cuatro personas, aunque algunos habían juntado sillas para tener hasta ocho jugadores en sus timbas de póker, dejando unas mesas ataviadas en las que no cabía ni un alfiler. Otros disfrutaban de la soledad de su copa, como buscando un consuelo en el fondo de su jarra; estos últimos se concentraban en la barra, donde era más difícil tener que interactuar con alguien y no ocupabas toda una mesa. Aun así algunos en la barra charlaban con ganas con el dueño del bar que se dedicaba a limpiar vasos o servir copas constantemente, cuando no tenia que entrar un momento en la cocina para sacar algún grasiento plato de comida de su interior.
Hoy en el Ancla Ahogada estaba comenzando a difundirse un cierto rumor que poco a poco estaba en boca de todos los de la Taberna. Un hombre que mostraba un rostro algo enrojecido en sus mejillas por el exagerado alcohol que había consumido era quien ahora mismo más estaba avalando dicho rumor y difundiendo por todas las mesas que lo invitaran a una copa por esa información - Pues si… Hip… Escuché que la Marina está algo saturada… Hip… Y sus astilleros están llenos… Hip… Han tenido que llevar uno de sus barcos a reparar a un astillero muy apartado por aquí cerca… Hip… - Comentaria el hombre al que claramente el alcohol ya le estaba subiendo a la cabeza - Venga ya, cómo van a traer la Marina uno de sus elegantes barcos aqui, que estamos en el culo del muelle y los astilleros son cuanto menos lamentables - Cuando dijo eso ultimo algunos trabajadores de los astilleros cercanos se giraron hacia él como insinuando que se atreviera a repetirlo. Pero no tuvo el valor - Que si… Hip… Que estan saturados y han tenido que traerlo aquí… Hip… Por una copa más te digo donde… Hip… - Aunque entre que se había cansado de la conversación y de las miradas cercanas el hombre y sus dos compañeros se levantaron de la mesa - Claro que si borracho, como que nos vamos a fiar de lo que digas - Diría el hombre levantándose y marchando del local dejando al hombre solo con su copa ya vacía.
Aventura
Sois libres de interpretar vuestra llegada al lugar o de como os enteráis del rumor.
Podéis recopilar más información y actuar con ciertas libertades.
El premio gordo que al parecer se disputara esta noche será el robo exitoso de aquella embarcación de la Marina.
Las 48 horas se seguirán de forma absoluta. Aunque se pueden solicitar prorrogas pero intentemos que sea solo en caso de fuerza mayor para no alargarlo mucho.
En el caso de que alguien no postee y no haya avisado mientras su personaje se encontraba en combate y se le salte turno se darán por completadas todas las acciones en su contra. Así que vigilad si empieza la acción.
En vuestro post inicial fijad vuestras estadísticas en el tema con el código [ Personaje] sin el espacio.
Agradeceré que al final de vuestros post me adjuntéis un resumen de vuestras acciones para poder repasar más rápido lo que cada uno hace. Aunque no es obligatorio.
Está prohibida la manipulación de otros jugadores, del entorno/ambientación y similares sin el permiso del narrador.
Las recompensas de una aventura normal son las fijadas en la guía pudiéndose robar o saquear si es lo adecuado en la interpretación del personaje. Pero esos actos quedaran como incluidos en la recompensa final, no se añadirán como un extra.
El riesgo de muerte esta presente siendo valido el pvp, y pudiendo ser causado por errores enfrentando a npc's, sed cuidadosos.
Hacía ya casi una semana que no habíamos visto a Mihasy, y debo reconocer que eso me inquietaba. Lo sucedido la semana pasada le había saturado definitivamente, su dosis de energía social se había agotado, aunque tratándose de él se podría decir que lo que se había agotado más bien era su resistencia social.
Tampoco ayudó el desencuentro que tuvo con esa gyojin unos días antes. Lo cierto es que estaba acostumbrado a la soledad y se había visto envuelto en una especie de banda o grupo, obligado a convivir con nosotros, interactuar con desconocidos, los diversos conflictos que hemos tenido todos desde que empezamos a viajar juntos, etc. Mucho había tardado en necesitar un descanso.
Hoy era el día indicado para reencontrarnos en la taberna del muelle, cerca de donde tuvimos aquella pequeña aventura días atrás. Era un sitio donde pasar desapercibido, lejos de la ciudadanía y la presencia constante de marines. Alguno se pasaba de vez en cuando por aquí, pero no regularmente. Supongo que tienen en mente que este es un lugar de trabajo sin más, nada que vigilar o custodiar que requiera su intervención habitual.
Por su parte, Terence no había desaparecido, o mejor dicho, no durante días. Él iba y venía en muchas ocasiones, supongo que en temas relacionados con su pasado, tráfico de información, o vete a saber qué otro negocio que quizá sea mejor que no conozca.
Por último, yo estaba hastiado. Una semana sin poder hacer nada ha sido totalmente desesperante. No hay una zona donde pueda entrenar tranquilo, ni un atisbo de combate, las pocas ocasiones donde podría haberme enfrentado a alguien me he visto obligado a contenerme a mi o a mis compañeros. El riesgo es muy grande aquí, y la recompensa muy pequeña. Necesitaba salir de este lugar, ir a una isla remota, lejos de tanto riesgo de ser detenido. Además, si por un casual se encontraba aquí el marine con el que tuvo un encontronazo Terence, podríamos llamar la atención demasiado. - ¿Cuándo llegarán estos dos? – Pensé en un suspiro mientras me quedaba mirando las estrellas por la ventana.
Era tal mi hastío que había llegado antes al punto de reunión, la “Taberna Ancla Ahogada”. Se trataba de una taberna normal de un sitio de mar. A diferencia de otras tabernas en regiones donde no se alcanza a ver el mar, en este tipo de taberna abunda la decoración marítima, tales como: Barriles a modo de mesas altas, redes de pesca en las paredes, mapas marítimos de los alrededores de la isla o trozos de algunos barcos que presupongo fueron famosos o propiedad de los dueños. Daba la sensación que, de alguna forma, la taberna era parte de todos los que habían ido allí a lo largo de los años, ya que el desgaste de la madera y los objetos de decoración eran notables. Quizá no era algo bien cuidado, pero sí bastante querido por los trabajadores de los alrededores.
El resonar del mar estaba tan cerca que casi parecía que estábamos dentro de un barco. Admito que casi soñaba despierto con tener uno propio y escuchar estos sonidos mientras dormía en mi propio camarote. La luz propia de la taberna estaba focalizada tanto en el centro como en la barra. Es por ello que yo había optado por sentarme en una esquina que daba con una ventana, teniendo vistas así tanto de las estrellas y el mar, como de todo aquel que entre o salga del lugar. Buscaba no destacar más de lo que ya solía destacar por mi tamaño. Aunque lo hiciese al principio, en estos momentos parecía que ya nadie se acordaba de mí.
Tras haber cenado ya, estaba disfrutando de una buena jarra de vino que estaba mezclado con agua carbonatada de sifón. El sitio era bastante grande si tenemos en cuenta las dos plantas superiores, residenciales creí haber oído en la entrada, pero desde mi posición podía escuchar sin mucho problemas las conversaciones que allí se daban. Sin embargo, para mi desgracia, aún no había señal alguna de mis compañeros, y comenzaba a desesperarme. - ¿Dónde diablos estáis, par de idiotas? – Pensé nuevamente dando un trago a mi bebida. – No pensé que fuese a echar de menos a estos dos, especialmente a Mihasy. – Concluí en mi mente al tiempo que volvía a bajar la jarra.
Resumen
Únicamente explico mi situación dentro de la taberna, la describo, e indico que estoy esperando a mis compañeros ahí. No he roleado todavía el diálogo pensando en dejar que mis compañeros lleguen, al menos uno, y ya ahí interpretar ese diálogo.
Atributos Personaje
Estadísticas de Legan Zaid:
41 FUE
45 RES
41 DES
31 PRE
35 AGI
35 REF
20 INT
37 VOL
10 CH
0 CA
22-08-2023, 04:58 PM (Última modificación: 02-09-2023, 12:22 AM por PX-1.)
Llevaba tiempo algo apartado de los negocios, pues la enorme ciudad de Loguetown constaba de inimaginables lugares para divertirse o relajarse. Yo personalmente era bastante asiduo a los restaurantes y las coctelerías, y aquí ciertamente las había a patadas, por lo que tras acompañar al señor Junsho Mihasy, al que cariñosamente había apodado “el vagabundo” y a Legan Zaid, que para mí era “el señor con cuernos”, también buscaba oportunidad para mi esparcimiento personal, aunque sin desdeñar visitas ocasionales a lugares de tráfico de información, o alguna partida ocasional con el peliblanco, pues teníamos cierto pique a las cartas y a la filosofía. Conocí un poco más de la actitud belicosa de Legan, pues estaba deseoso de entrenamiento y, en alguna ocasión, vi en sus ojos un alma buscando la batalla. Ciertamente, yo tenía parte de la culpa de que el grandote no pudiera entrenar, pues mi negociación fallida había terminado en una persecución, que, aunque fácil, había traído atención no deseada sobre mi cabeza y, por ende, sobre la de mis compañeros.
¿Compañeros? ¿Estaba empezando a establecer ya vínculos tenaces con aquellas personas? Creo que sí, pues habían tolerado las dificultades de la proximidad conmigo y, en cierto modo, me habían aceptado tal cual soy, mas eso no significaba que hubiera atisbo de cambio con ciertos patrones de mi manera de ser. A veces pienso que Zaid tiene un complejo de salvador tan grande como su envergadura, así que espero que el navegante que tanto ansiaba no fuera un tremendo capullo como, en el fondo, a veces lo somos nosotros.
Tras tantas futilidades de ocio y hedonismo diletante, pensé que debía ser algo eficiente pese a la pereza que eso me suponía ahora, y al menos debería de empezar a traficar con un poquito de información, o por lo menos, empezar a cimentar algún rumor falso que sincronizara con nuestros objetivos.
La prioridad de Legan era un navío, y eso también gustaba a Junsho, pues todo lo que fuera soportar a la menor cantidad de gente le parecía grato, razón por la que no me caía mal y de hecho, celebraba esta feliz coincidencia entre ambos. Tal era su afán por quedarse solo, que a menudo solía hacerlo, perdiéndose en el sitio más recóndito que hubiera y tratando de dicha forma de alejarse de la sociedad y la manera de vivir humanas. Era una actitud bastante animal, pero al mismo tiempo y dado lo poco que voy conociendo de él, lo voy entendiendo. Había mucho de depredador en Mihasy, tanto como dentro de Legan, o incluso en mí, y eso era certeramente lo que nos unificaba como equipo. Éramos unos monstruos tratando de jugar a ser personas, aunque cada uno con una hiperfijación distinta, claro.
Encontré, al límite del Distrito Naval, un local que no se vanagloriaba de sus instalaciones y que de hecho por ello era increíblemente sencillo pasar desapercibido allí. Una buena idea del masivo autodeclarado pirata, que nos había citado allí. Era tarde, y de hecho estaba llegando impuntual. Últimamente, lo hacía más de lo que solía, quizá fruto de vivir de una manera algo más relajada de lo que solía, o quizá solo se me había hecho tarde a raíz de disfrutar mi tiempo, pero sea como fuere procedí a entrar al tugurio. La hora de la cena había acontecido hacía un rato, y allí vi al cano, con cara de hastiado e incluso resoplando por doquier. Apenas toda la decoración marítima parecía hacerle feliz, pues se encontraba casi jugueteando con la copa mientras profería un gran trago de su jarra, la cual casi agarraba como un juguete.
-“¿Tan desesperado estabas, Legan?” – objeté a su postura, mientras la tenue luz del salón decorado a motivos navales, con partes de madera reutilizada, barriles por mobiliario, redes de pesca decorando los fondos e incluso alguna caña de pescar, sección de un mascarón y demás parafernalia marina, dejaba verme, ataviado con una camisa sencilla de franjas finas en negro y rojo, de una camisa bastante ligera y abierta un poco de más por el cuello, remangada en los brazos a la altura del antebrazo, y con un sencillo pantalón negro similar a los de traje y rematado por unos zapatos de punta con espuelas, también negros.
Tras decir aquello, un hombre de sonrosadas mejillas, o aquello parecía desde nuestra distancia, comenzó a balbucear algo en tono claramente alterado y beodo. Parecían rumores, y ese era mi campo de actuación.
- “¿Le invitamos a una copa?”- musité en voz baja con cierta sorna mientras me sentaba al lado del mastodóntico caballero que tenía a mi lado –“Quizás tenga algo de valor eso que dice… al fin y al cabo, los borrachos dicen que nunca mienten… ¿No?”- concluí ocioso.
Resumen
Terence reflexiona acerca de los últimos días, y se acerca al encuentro de Legan, con un ligero avance de situación, pero estableciendo un inicio para esta nueva aventura.
Atributos Personaje
Estadísticas de Terence Blackmore:
19 FUE
50 RES
23 DES
17 PRE
30 AGI
40 REF
20 INT
45 VOL
10 CH
70 CA
23-08-2023, 12:17 AM (Última modificación: 02-09-2023, 12:22 AM por PX-1.)
Paz. Reflexión. Tranquilidad. Todo aquello que no había tenido prácticamente desde que había conocido a Legan Zaid. Hacía más de una semana habíamos llegado los tres, un tipo gigante con cuernos, un ser que desborda racismo por cada poro de su piel y yo, la verdad es que no sabría decir quién podría parecer más peculiar y extraño a ojos de gente que está acostumbrada a tratar diariamente con cualquier persona, gente que conoce más al ser humano y a la vida en general. Lo cierto es que en cierto modo me hacía sentir curiosidad, yo comprendía que no podía ser considerado precisamente la persona más normal y, por qué no, cuerda de este vasto y loco mundo, pero creo que estos dos tipos a los que intentaba acostumbrarme a llamar compañeros tampoco se quedaban muy detrás de mí.
Unos días atrás, este pintoresco grupo había desembarcado en la isla Polestar, concretamente en el puerto de la ciudad de Loguetown, desde el mismo momento que aquello ocurrió no cesaron de ocurrir extraños sucesos, me topé con un gyojin muy particular y casi pierdo los papeles, de no haber sido por Legan no habría logrado resistirlo y, aunque no se lo dijera, le debía una por aquello. Después nos encontramos con Terence, quien había tenido un problema con un marine, al parecer eran amantes, aunque él lo niega, pero las evidencias eran demasiado claras como para negarlo, por más que insistiese. Aceptaría su decisión de querer mantenerlo "en secreto", al fin y al cabo no me importaba lo más absoluto, pero no comprendía por qué mentía con aquello.
Pero aquello no fue todo, después en los astilleros, dos días después, también volvimos a tener problemas, y aquello prefería ni siquiera recordarlo, tan solo avivaba un recuerdo doloroso del pasado que no quería volver a revivir en la calma que actualmente me rodeaba. Tumbado un pequeño roedor amigable y peludo rondaba cerca, la suave brisa me acariciaba, el verde pasto y la calma lograban lo que había estado necesitando durante bastante tiempo, armonía en mi mente y mi corazón, paz mental y relajación, lejos de toda humanidad y forma de vida no animal, pues era la única que toleraba, era la única compañía que nunca aborrecería, los animales son criaturas de costumbres, como bien dijo una vez el señor Terence, si mal no recordaba el mismo día que le conocí en aquél terriblemente abarrotado restaurante flotante. Los animales nunca te traicionan, si no quieren nada de tí se van, si les caes bien se quedan contigo, no fingen y te clavan puñales en la espalda, y cuando ellos luchan es por su propia supervivencia y por su instinto animal, mas nunca con intenciones oscuras ni motivos malvados.
Hacía ya seis días si mal no recordaba desde lo ocurrido en aquél puerto. En cuanto nos relajamos de la situación que se nos presentó delante nuestra, sencillamente no pude soportar más la presión, necesitaba descansar y relajar mi mente, o sino enloquecería. Apuesto a quien diría que un loco ya no puede enloquecer, tan solo perder el control, aunque básicamente creo que eso es lo que me ocurría a mí, pero tampoco me consideraba una persona entrada en la locura, al menos no al completo. Decidí marcharme de la ciudad, avisé a Legan que necesitaba estar unos días solo, respetó mi decisión y tan solo me dijo que en una semana nos reuniésemos en la taberna que había en el puerto. Me parecía poco tiempo, me habría gustado estar más tiempo a solas conmigo mismo y la única compañía de aquella pequeña ardilla que no sabía ni de donde había salido, pero parecía haberse encariñado conmigo, tal vez por las semillas que me había arrebatado el segundo día de estar allí, cuando me había descuidado, me hizo gracia y me resultó una pequeña criatura entrañable, por lo que le continué dando algunas más que había encontrado, creo que eran frutos de algunos árboles.
Abrí los ojos entrando en la realidad del día que estábamos, era hoy cuando habíamos quedado en la taberna. Lo cierto es que me sentía bastante relajado al fin. Respiré hondo y me incorporé, la ardilla pareció asustarse y se alejó un poco. Durante unos instantes me quedé dudando sobre qué hacer, ahora estaba a solas, no tenía ninguna obligación de volver, había tenido mucha paciencia, Legan todavía no había cumplido su parte, me prometió viajar a solas, tan solo unos pocos; él, yo y tal vez alguno más, después llegaría Terence para unirse a nosotros, pero esperaba que el número no subiera mucho. Me lo planteé seriamente, mirando al frente podía ver la ciudad a lo lejos, en el lugar donde me encontraba un paraje de paz, podría ser mejor, podría continuar mi búsqueda en solitario. La idea me convencía, pero la imagen de Legan y de la promesa que hicimos hacía que algo dentro de mí se revolviese tan solo de pensarlo, le había dado mi palabra, y aunque él no llegase a cumplirla, sentía que si le respondía con la misma moneda tan solo yo me vería perjudicado.
-Menudos dolores de cabeza.- Musité para mí mismo cerrando los ojos para alejar de mi mente ese pensamiento que estaba seguro que me perseguiría con un sentimiento bastante desagradable si incumplía mi palabra.
Me alcé, no sabía qué hora sería, pero algo me decía que iba a llegar tarde a la reunión, esperaba que por lo menos estuvieran allí y no me tocara esperar, podría desear que ni siquiera estuviesen allí, pero no quería sentirme traicionado por ellos, al menos por parte de Zaid, al trajeado comenzaba a tolerarlo, pero tampoco me terminaba de convencer la forma de ser de ese hombre, de no ser por que podría ayudarme a encontrar a quien busco con sus contactos ya habría intentado hacerlo desaparecer de mi vida. Aunque si desapareciese él tampoco me daría ningún tipo de pena.
La pequeña ardilla me miraba desde un árbol cercano, le hice un gesto con la mano para que se alejase, como si fuera a comprender lo que fuera a decirle, y menos con gestos, el animal haría lo que le viniera en gana, lo que sintiese en lo más profundo de su interior, y esa era la parte más bella de la naturaleza, si lo desea se marchará, si no, quién sabe lo que haría aquél pequeño animal. Había conseguido animarme estos días y mantener mi mente llena de paz y calma, pero el momento de volver a turbar esa tranquilidad había llegado, por lo que ajusté la vaina de la espada a mi cintura y me dispuse a partir hacia la ciudad de nuevo, por suerte el distrito del puerto no solía estar tan concurrido como el centro de la ciudad, por lo menos ahí fue considerado Legan a la hora de concretar un punto de encuentro.
Comencé a caminar finalmente por las calles, ni siquiera recordaba cómo se llamaba el tugurio al que tenía que ir, algo de un ancla, pero no recordaba exactamente el nombre. ¿Y ahora como lo haría? No era lo mío preguntar direcciones. El sol comenzaba a caer, la noche se cernía mientras comenzaba a desesperarme, muchos sitios tenían nombres relacionados con anclas en el puerto. Sería cerca de las doce de la noche cuando vi una figura que se me hizo conocida, un tipo de altura media con un traje bastante llamativo, como no, dudo que haya otra persona como él por aquí. Vi a Terence por el fondo acercándose y entrando a un sitio, me fijé y en lo alto tenía un gran cartel que decía "Ancla Ahogada". Ese debía ser el punto de encuentro, la taberna. No sabía ni cuánto tiempo había estado dando vueltas, ni siquiera sabía si había llegado a pasar por allí delante. Estaba harto ya de tantas anclas, mascarones y referencias a los mares.
Llegué a la entrada y me quedé unos instantes mirando la entrada, me armé de valor y me dispuse a entrar al sitio. Tras atravesar el umbral noté como volver atrás en el tiempo, como si aquellos días de relajación tan solo hubieran sido producto de un sueño demasiado bonito para ser cierto. Había mucha gente, pero no quise ni fijarme, pronto me llamó la atención aquél cornudo que sobresalía por encima de todos, era hasta graciosa la escena, la mesa resultaba ridículamente pequeña para alguien de sus dimensiones, pero siempre era así, por lo que ya ni siquiera resultaba un detalle al que le prestase atención.
Me acerqué a la mesa a la vez que un beodo comenzaba a balbucear tonterías, ni siquiera presté atención en lo que decía, solo esperaba que no se aproximase a la mesa donde estaba yendo. Terence acabaría de sentarse en la mesa, ni siquiera parecía que hubiera pedido nada, en cambio Legan parecía haber apurado todo lo que había en la mesa. Llegué justo para escuchar al trajeado hablar sobre invitar a alguien a una copa, que debería tener algo interesante que decir, o algo así, tampoco es que le prestase demasiada atención en cuanto escuché lo primero.
Ni siquiera sabía si Blackmore se había enterado de que estaba justo detrás de él cuando hablé, no me gustaba esa idea.
-No. -Dije rotundamente. No quería más gente, ya tenía bastante.- Ya somos bastante nosotros tres.
Me senté entre ellos en una silla que quedaba libre, aguardando a la persona que estaba allí. Aunque me quedé mirando hacia el borracho, y parece que no era el único de la sala fijándome en esa persona, seguramente ni siquiera el único de esa misma mesa.
Resumen
Narración hasta que llego a la taberna y me encuentro a los dos, nada en especial, dar vueltas sin sentido por no querer preguntar dirección.
Atributos Personaje
Estadísticas de Mihasy Junsho:
20 FUE
30 RES
25 DES
20 PRE
45 AGI
33 REF
9 INT
40 VOL
0 CH
50 CA
La taberna iba ejerciendo su función como punto de reunión nocturno, entrando y saliendo comensales sin parar, unos pasaban menos rato, otros más rato e incluso algunos serian despachados cuando el dueño quisiera cerrar tarándolos a la calle porque habrán bebido hasta quedar inconscientes sobre la mesa.
Uno de los parroquianos de aquel local que iba por camino de unirse al club de dormilones sacados de una patada fuera del local era Huberg, un carpintero de los astilleros de la zona, que llevaba ya unas copas de más y al parecer tenia la fijación de intentar conseguir copas gratis.
Sin duda el hombre no habia pasado inadvertido tras la pequeña escena que monto con otros clientes del local que le habían invitado a una copa para escuchar la historia que tenia que contar. Aunque al final de la velada no les convenció para nada aquella historia de un alcohólico beodo. Y se levantarían de la mesa para salir de la taberna pocos momentos más tarde de la entrada de Mihasy.
El borracho se habia quedado solo en su mesa, mientras el grupo de Legan, Terence y Mihasy se habia reunido en una de las mesas de la esquina del local, una que las que daban con la fachada del local. En lo que el grupo debatía si invitar o no a una copa al hombre borrachín que se encontraba en una de las mesas del centro de la sala. Una pareja que se encontraba sentada en la barra decidió acercarse al hombre que se habia quedado solo en la mesa colocando frente a él una copa - Bueno, bueno, he escuchado que tienes una buena historia, me gustaría que nos contaras los detalles, pero que quede entre nosotros - Le comentaría mientras empujaba sutilmente la jarra de ron hacia el hombre - A ver... Hip... Ya algo note esta tarde cuando salía del trabajo... Hip... Pero me encontré a un joven de otro astillero que tambien estaba viniendo aquí a beber que me dijo... - No dudaría en tomar con una amplia sonrisa la jarra de bebida incorporándose un poco para poder poder seguir hablando en un tono más bajo a los dos anfitriones que ahora le invitaban.
Por cosas del azar en la mesa más cercana a ellos, la cual tambien se encontraba bastante alejada de la luz pegada a la pared del local, la única persona que habia en esa mesa intentaría tomar la botella resbalándose la misma de sus manos cayendo hacia un lado hacia la dirección de Terence. El hombre al darse cuenta se lanzaría a tomarla sujetándola unos momentos, pero aun así sus manos parecían incapaces de sostenerla bien y acabo resbalándosele hacia los pies de Terence, logro evitar que se rompiera contra el suelo, pero parecía nervioso y un poco alterado al no ser capaz de manejar bien sus manos - ¡Perdón, perdón, siento haberles molestado! - Diría mientras recogía la botella, disculpándose con los tres intimidantes sujetos de la mesa, en especial se puso un poco en blanco cuando se fijo bien en Legan y su envergadura. El joven tomaría su botella y una vez más disculpándose, volvería a su mesa, notándosele incomodo y algo inquieto, aunque con un poco de buena vista cualquiera de los tres que habían ido llegando por turnos y sentado en la mesa colindante a la suya, habría podido notar como se mostraba algo incomodo cada vez que notaba que alguien se sentaba en la mesa cerca suyo.
Aventura
Al parecer hay algunos interesados en lo que el borracho tenia que contar. Al fin y al cabo el rumor ya empezaba a estar esparciéndose por el lugar, pero era mejor acudir a las fuentes.
Por otro lado cerca vuestro un joven sufre un fortuito accidente que al parecer acentúa su nerviosismo desconocido.
El premio gordo que al parecer se disputara esta noche será el robo exitoso de aquella embarcación de la Marina.
Las 48 horas se seguirán de forma absoluta. Aunque se pueden solicitar prorrogas pero intentemos que sea solo en caso de fuerza mayor para no alargarlo mucho.
En el caso de que alguien no postee y no haya avisado mientras su personaje se encontraba en combate y se le salte turno se darán por completadas todas las acciones en su contra. Así que vigilad si empieza la acción.
En vuestro post inicial fijad vuestras estadísticas en el tema con el código [ Personaje] sin el espacio.
Agradeceré que al final de vuestros post me adjuntéis un resumen de vuestras acciones para poder repasar más rápido lo que cada uno hace. Aunque no es obligatorio.
Está prohibida la manipulación de otros jugadores, del entorno/ambientación y similares sin el permiso del narrador.
Las recompensas de una aventura normal son las fijadas en la guía pudiéndose robar o saquear si es lo adecuado en la interpretación del personaje. Pero esos actos quedaran como incluidos en la recompensa final, no se añadirán como un extra.
El riesgo de muerte esta presente siendo valido el pvp, y pudiendo ser causado por errores enfrentando a npc's, sed cuidadosos.
24-08-2023, 02:18 AM (Última modificación: 28-08-2023, 03:59 PM por Terence Blackmore.
Razón: Cambio en reglamento de Akuma no Mi
)
El beodo que vigilaba, fue invitado por una pareja de parroquianos que no fui capaz de ver, fruto de la distancia o quizás de la oscuridad del sitio, pero su postura corporal común indicaba algún tipo de cotilleo, ya que bajaron la voz tras la invitación de una jarra de cerveza. Curiosamente, hicieron lo que yo tenía pensado hacer. La próxima vez no estaría tan lento. De pronto, justo antes de sentarme, noté una respiración y un simple –“No”- rompió el silencio que moría en nuestra proximidad. -“Eres como una sombra Junsho, mudo y siempre detrás de uno”- musité cuando escuché la conocida voz del vagabundo, cortándome tajantemente mientras me sentaba y doblaba una pierna en horizontal por encima de la otra, y apoyaba mi codo izquierdo contra la rodilla de la pierna levantada y finalmente dejaba reposar mi mentón contra la mano cerrada, decorada esta vez con un par de anillos solo ornamentales de color argénteo.
Ante la negativa, hice una mueca algo ociosa, al tiempo que fruto de la fortuna, me percaté de un hombre titilante, un joven tembloroso que, de una extraña cabriola nerviosa, evitó que una botella, quizá de vino, se rompiera y acabara golpeándome el pie con suavidad. Tras ello, aún ciertamente agitado, se disculpó recogiéndola y buscando rápidamente el retornar a su mesa, próxima.
La personalidad de aquel joven se parecía en cierto modo a la de Mihasy, ya que trataba de evitar a la gente, mas en esta ocasión me daba la sensación de que podría ser que esperara a alguien y no quería oídos extraños en sus asuntos. Me hubiera gustado verle la cara, o las facciones, quizá, así como la vestimenta, pero la luz era tan tenue y la acción había sucedido tan rápidamente que apenas logré atisbar nada.
Decidido y con una idea en mente, saqué del interior de mi pantalón un cilindro de bronce de apenas dos centímetros de grosor con motivos similares a los de una vara de bambú, y procedí a desenroscar uno de los segmentos para, con ello, dejar ver la punta de una estilográfica. Agarrando una servilleta, hice rápidamente una rápida escritura sobre ella, en la que se podía leer – “El joven está esperando a alguien, Legan, vigila la puerta. Junsho, tú ocúpate de escuchar a la pareja”. Tras ello, volví a cerrar la estilográfica y la guardé en el interior de mi pantalón.
Confiaba en la calidad de la tasación que había realizado con esta dupla. Junsho era alguien silencioso, pero extremadamente perspicaz y atento, perfecto para vigilar y obtener información, además de que era alguien que vestía poderosamente mundano. Por otro lado, el señor Zaid no gozaba del mismo disimulo, por su enorme envergadura o por la extrañeza de su biología, pero sí gozaba de unos grandes y poderosos músculos, así como de gran velocidad, pues a menudo me había sorprendido la presteza de este hombre a pesar de su tamaño.
Tener a un hombre ágil y fuerte controlando la entrada y salida única del local y a un experto en atención y en el raciocinio atento al cotilleo y movimientos de la pareja, me permitía a mí tratar de enterarme de que traía a nuestro nuevo amigo a tal cota de nerviosismo. Por ello, me acerqué sin vacilación ni una postura corporal amenazante, sino más bien la propia que tendría una persona que busca cháchara, e incluso con un rostro amigable, pues lo había tenido que practicar durante todos mis años para el trato con los clientes más selectos, y a veces venía bien para estos menesteres.
Un pequeño sacrificio de ego en virtud de lograr una enorme rodaja del pastel que, según mi intuición, se estaba horneando en aquel lugar.
-“¿Está bien tu botella?”- dije con una risa amistosa, con tono mundanamente amigable, totalmente fingido, aún habitualmente practicado. –“¿Quizás puedo invitarte a otra? La mayoría de alcoholes se alteran al ser expuestos a una agitación prolongada, esa no la vas a disfrutar igual, créeme”- comenté señalando con la mano abierta a la botella que tenía entre manos aún y que sostenía con nerviosismo –“Por cierto... ¿Cómo te llamas?”- finalicé para dar crédito a la situación y ofrecer tranquilidad con una gran sonrisa, mientras me acercaba y le ponía una mano en el hombro.
A todo el mundo le encanta hablar de sí mismo… mera naturaleza gregaria…
Atributos Personaje
Estadísticas de Terence Blackmore:
19 FUE
50 RES
23 DES
17 PRE
30 AGI
40 REF
20 INT
45 VOL
10 CH
70 CA
Vitalidad: 555 / 577
Energía: 269 / 611
Espirítu: 45 / 165
Nivel: 4
Aclaraciones
Utilizo la habilidad especial de mi Akuma no Mi sobre el incauto joven.
Resultado de tirada: 5 Vitalidad: 577 Energía: 324/334 Espíritu: 65/65 Cargas:2
Resumen
Doy instrucciones a mis camaradas de que vigilen el acceso al lugar y también a la pareja, mientras yo voy a investigar al hombre de la botella tras la escena que acontece.
Pese a mi aburrimiento allí, esperando a mis compañeros, tuve cierto entretenimiento cuando el regente de la taberna echaba de una patada a uno de sus clientes. Este se había propasado con la bebida demasiado y su actitud empezaba a tornarse muy pesada. - Excelente servicio. – Pensé dando un trago a la bebida. – Te sacan de aquí cuando tienes más que perder que de ganar.
Pasados tan solo unos pocos minutos, el primero de mis compañeros en llegar fue Terence. Estaba estrenando una ropa que no le había visto antes, formal pero cómoda, aunque no le dediqué más de unos segundos en mis pensamientos.
- ¿Tan desesperado estabas, Legan? – Me preguntó en un tono ligeramente bromista. - La verdad es que sí, estoy deseando irme de esta isla, han pasado demasiadas cosas. – Le contesté con un claro tono de cansancio.
Hubiésemos seguido el diálogo de no ser por la intervención de un borracho. Estaba para irse a dormir, eso o buscando que le mandasen a dormir, no merecía más aquél sujeto. No odiaba el alcohol, al contrario, me gusta, pero odio a aquellos que beben sin saber beber, montando un espectáculo a costa de molestar a los demás.
En ese momento entró Mihasy por la puerta, casi sin hacer ruido y desde luego con cara de pocos amigos al encontrar gente en el lugar. Le echaba de menos, tengo que admitirlo, era bastante cómico verle soportar situaciones así. Pensé en saludar, pero siendo como es él, quise dejar que tomase iniciativa.
- ¿Le invitamos a una copa? – Me preguntó Terence con un tono de voz bajo para no ser oído por los demás. – Quizás tenga algo de valor eso que dice… al fin y al cabo, los borrachos dicen que nunca mienten… ¿No? – Añadió a su propuesta para presentarme atractiva la idea.
No había prestado mucha atención al borracho, por lo que, aunque en primera instancia quise decirle que no, luego lo pensé bien, seguramente Terence habría escuchado algo interesante. Mínimo debería considerar la propuesta.
- No. – Dijo tajante el propio Mihasy desde las espaldas de Blackmore para un segundo después retomar la palabra. – Ya somos bastante nosotros tres.
En esta ocasión me costó algo más aguantar la risa, Terence disimuló muy bien, pero era evidente que se había llevado un pequeño susto.
- Eres como una sombra Junsho, mudo y siempre detrás de uno. – Le contestó raudo para así contrarrestar la respuesta seca de Mihasy.
Al mismo tiempo que tenían esa conversación, el pobre borracho ya estaba dejándose invitar por una pareja. Me recordaba un poco al otro borracho que fue echado del lugar, probablemente este también tendría pronto el zapato del regente en sus nobles traseros.
Era extraño, pero todas mis ansias por combatir, así como la amargura de estar tanto tiempo en aquella aburrida pero peligrosa isla, se habían desvanecido durante unos instantes. Sentía que con ellos la situación cambiaba, éramos un trío bastante peculiar.
Bastante cerca de nosotros escuché un montón de ruido, me giré asustado para analizar la situación antes de actuar y me encontré con un pobre hombre que a duras penas había alcanzado una botella, supongo que se le habría caído anteriormente. - ¡Perdón, perdón, siento haberles molestado!– Exclamó avergonzado. Aunque su rostro se tornó pálido al verme. Otro pobre hombre asustado al verme, mi pan de cada día.
- No se preocupe. – Apresuré a responderle con una gran sonrisa. – Yo también soy muy torpe muchas veces, ni se imagina cuantas de esas he partido yo sin querer jajaja. – Le contesté con amabilidad para suavizar su miedo.
Aun así, el asustadizo hombrecillo había regresado a su mesa con prisa. Estaba solo, que extraño, aunque también yo lo estaba hasta hace solo unos minutos, cuando por fin llegaron mis compañeros tras tanta espera.
Terence sacó entonces una pluma de su pantalón para escribir en una servilleta de nuestra mesa.
<< El joven está esperando a alguien, Legan, vigila la puerta. Junsho, tú ocúpate de escuchar a la pareja >>
Sonreí al leer la nota, Terence Blackmore había tejido un plan en cuestión de segundos, su especialidad. Miré a Mihasy sabiendo que no le haría gracia y asentí con la cabeza para transmitirle mi conformidad con el plan. Dicho lo cual, me reincorporé un poco en la silla y mantuve mi mirada, ahora mucho más atenta, tanto en las entradas como en las salidas del local. Aparté con los pies, con cuidado de no hacer ruido, todos los obstáculos que podría tener si tuviese que salir corriendo.
En ese momento Terence ya estaba en la mesa del nervioso cliente que no hacía mucho se había disculpado por su accidente. No estando lejos pude escuchar la presentación de Blackmore, era como una serpiente de cascabel, arrastrándose hacia su presa para darle caza mientras esta fijaba su mirada en el cascabel.
Mientras aguardaba a ver como evolucionaban los acontecimientos, observaba las entradas y salidas del local, especialmente a la entrada principal, ya que desde la ventana tenía una gran visión de la misma. - Vamos a ver de qué eres capaz, Terence. – Pensé sonriente sin mirarles en ningún momento para pasar desapercibido.
Resumen
Mucho bla, bla, bla donde narro los movimientos de mis compañeros y el lugar. Al final sigo el plan propuesto por Terence, cumpliendo mi parte de vigilar las entradas y las salidas
Aparentemente, el que quería invitar Terence a tomar algo fué rápidamente atrapado por alguien más quien, sirviéndole una copa, comenzó a hablar con él, intuí que era esa persona por cómo se quedó mirando Terence poco antes de de decirme que era como una sombra, lo cual no sabía si se trataba de un cumplido o una ofensa, viniendo de él podría ser perfectamente ambas, dependiendo de cómo quisiera tomármelo, pero no le di importancia.
Me senté y observé que el trajeado no le quitaba ojo al borracho aquél, se le había metido en la cabeza y algo me decía que acabaríamos invitando a ese tipo sin importar el qué. Me quedé mirándolos fijamente, comenzaron a cuchichear, parecía que hablaban de algún barco de la marina que estaba descuidado y desprotegido en aquellos astilleros, alejados de los principales donde la seguridad es mayor. Aunque dudaba que estuviera realmente desprotegido. Y ese tipo no paraba de pregonarlo, los astilleros se iban a convertir en centro de disputas por ver quién se queda con ese navío, quién será el primero en robar a la marina. Todos los piratas querrían llevarse ese golpe. Miré de reojo a Legan, temiéndome lo peor.
De pronto un tipo bastante torpe dejó caer una botella próxima a nosotros, acabó rodando hasta los pies de Blackmore. Miré fijamente aquél tipo, acabaría metido en problemas como mi compañero quisiera problemas con él, aunque con suerte aquella situación pasaría sin pena ni gloria, ya que Terence estaba demasiado absorto en los otros dos, seguramente quería llegar al borracho y todavía no tenía claro el cómo. Igual había una forma, pero no quería esa situación, después del fracaso de hacía unos días en conseguir una embarcación ya no quería ilusionarme por nada, y habría muchos compitiendo por aquél premio de madera. De hecho la mayoría de los que pudiera haber en este lugar, que creyese las palabras del beodo.
El tipo se disculpó cogiendo la botella de pies del pijo. Nos quedamos todos mirándole, tal vez por eso se quedó con aquella mirada, sintiéndose intimidado, sobre todo cuando desvió su mirada hacia Legan. Era obvio que ese tipo no quería problemas, y le entendía perfectamente, cerré los ojos alejando mi visión de él, sabía lo que era esa incomodidad, y no quería ser partícipe de causársela a él. Se alejó y volví a abrir los ojos, se había sentado en una mesa, a su alrededor cada vez que pasaba alguien parecía incomodarse, ese tipo debe guardar algún secreto, lo suficientemente tímido como para sentirse incómodo con la proximidad de la gente pero no lo suficiente como para estar en un lugar así. Notaba cierta similitud entre él y yo, pero él parecía estar allí por voluntad propia. Seguramente ocultaba algo, y de ser así, debía ser que estaba en aquella mesa esperando a alguien.
No le di mayor importancia, no me incumbía nada de lo que allí estaba ocurriendo, por observador que me gustara ser, para controlar mis alrededores y asegurarme de alejarme de todo conflicto posible, era esa precisamente mi intención, no acercarme a los problemas, dejar cada uno hacer su propia vida y no inmiscuirme en lo absoluto en los asuntos ajenos. Por desgracia parecía que Terence no pensaba igual que yo. Llegó a la misma conclusión que había llegado hacía unos segundos, después le dijo al cornudo que vigilara la puerta y a mí que espiase a la pareja. ¿Acaso hablaba del beodo y su acompañante?
Miré a Legan de reojo, éste parecía que estaba ya con la mirada en la puerta, un poco descarado tal vez, o tal vez se trataba de otra cosa que no me había dado cuenta por el mero hecho de no haberle estado prestando atención en lo más mínimo. ¿Quién era Terence para darme esas órdenes así de buenas a primeras? Cuando pensaba que se habría olvidado del borracho por aquél hombre que le habría molestado, me relegó a mí la tarea de espiarlos. Miré hacia la mesa donde estaban, murmuraban entre ellos, con el ruido que había a esta distancia no podía escucharlos. No es lo mío el sigilo precisamente, pero en parte me interesaba aquello, si Legan y Terence estaban empeñados en cometer un robo a la marina, tarde o temprano acabaría recayendo en mí también.
Me levanté, puse cara de asco hacia Terence y me dirigí en dirección hacia la mesa donde estaban hablando aquellos dos, pero no directamente, sino a espaldas de la misma, había una pequeña mesa que parecía estar libre, aunque creo que simplemente se acababa de levantar alguien que iba en dirección a la barra, posiblemente para pagar y largarse. Fuí hacia allí con la intención de estar más próximo a la mesa de aquellos dos y poder tratar de escuchar lo que quisiera que dijeran, con la vista posada en la mesa de Terence y Legan, sin perderlos de vista. Tal solo esperaba que funcionase bien y que no llamase la atención.
Llamé a una mujer que estaba atendiendo las mesas, una chica bastante esbelta, siempre había personal con características similares atendiendo a la clientela, como si trataran de tener siempre una cara o un cuerpo bonito para atraer a la gente e incitarlos a llamarles para que hiciesen más consumiciones. Le pedí una cerveza, una bebida que consideraba necesaria para poder continuar aguantando el estar allí.
Por un momento me quedé pensando, ahora mismo estaba como aquél otro tipo había estado hacia unos instantes, solo en la mesa, y no estaba esperando a nadie. Solo esperaba que si aquél hombre nervioso si esperase a alguien, este no se confundiese y viniera conmigo. No quería verme en una conversación en esos momentos, había cosas más importantes que hacer.
Resumen
A desgana hago caso de lo que dice Terence y me dirijo a una mesa próxima a la del borracho y su acompañante para tratar de escuchar la conversación que están teniendo
05-09-2023, 08:09 PM (Última modificación: 06-09-2023, 11:22 AM por PX-3.)
El joven que había importunado a Terence había vuelto a su propia mesa, completamente avergonzado y nervioso, deseando no haberles molestado demasiado como para que vinieran a recriminarle nada. Su mirada era inquieta, divagaba entre la mesa donde aquel borracho difundía información y entre las puertas del local. Entonces ocurrió lo que él no quería, pues Terence se acercó a charlar con él. — Todo bien, ¡de verdad! — Se le notaba incómodo, y no le miraba directamente a él, sino como detrás suya. — Bu-bueno... — Dudó por un momento ante la invitación de Terence. El alcohol le encantaba. Además, su compañero todavía no aparecía. — Si insistes... Soy... — Tardó un poco más de lo normal en decir su nombre. — ¡Allan! ¿Y tú? — Sonrió de forma nerviosa. Le acababa de dar un nombre falso.
Por otro lado, las necesidades de Huberg habían sido complacidas. Aquella pareja le entregó el alcohol que tanto ansiaba y completamente embriagado, comenzó a soltar información. — Hip... Me contó que hay un barco de la Marina... Hip... Muy cerca de aquí... Hip... ¿Quéreis saber donde? — Al tipo le costaba arrancar, estaba encantado con toda la atención que estaba recibiendo, le hacía sentirse importante, y escuchar cómo le suplicaban por más desataba una enorme sonrisa en su rostro. — ¡Sí, hombre! Por eso te hemos invitado a otra copa. — El joven empezaba a impacientarse. Su compañero dudaba de la veracidad que podría tener un borracho lleno de ego, pero era verdad que él también había escuchado rumores parecidos. — Vale, vale... Tranquilos... Hip. — Dio un buen trago a su bebida nueva, se lo estaba tomando con calma. — Pues... Yo trabajo en los astilleros, ¿vale? Hip... Pero no en el que está el barco... Hay varios... Hip. — Bajó la voz, incluso inclinó su cuerpo sobre la mesa, bajando un poco su cabeza para acercarla a la pareja, que hicieron lo mismo. — Es el astillero... Número 3... Hip. — Los dos hombres que habían pagado aquella copa a Huberg se miraron y sonrieron. — Pero cuidado... Seguro que mucha gente lo busca... Hip... Y seguro que hay marines vigilando... — A la pareja no pareció importarle esta última advertencia. Uno de ellos dejó unos pocos berries sobre la mesa, frente a Huberg. — Gracias amigo... Una propina. — El borracho no cabía en sí de gozo y no tardó en pedirse una nueva copa. La pareja se dispuso a salir del bar.
Una mujer entró por la puerta principal. Era alta, fuerte, y fumaba de un cigarrillo que colgaba de su boca entreabierta. Echó un vistazo rápido por el local hasta que halló su objetivo. Expulsó humo de sus fosas nasales y comenzó a andar en dirección a la mesa. Era compañera de aquel hombrecillo nervioso y torpe, al cual le costó un poco identificar, pues no esperaba que estuviese acompañado de otro joven. Se sentó en la mesa calma pero con gesto decisivo. Parecía completamente contraria al joven de manos resbaladizas. — Hola, tío. — Le dio un golpe en el hombro a su compañero. No fue un golpe fuerte, pero el cuerpo del chico retumbó por la comparación de complexión entre ambos. — ¿Tú qué haces? — Preguntó sin ningún tipo de modales a Terence mientras meneaba el cigarrillo con su lengua y fruncía su ceño, analizando al moreno de arriba abajo. No le gustaban los desconocidos, no en aquella noche tan delicada.
Aventura
¡Buenos días, preciosos! Yo retomaré vuestra aventura, si os parece bien. Espero que lo pasemos guay y que esteis contentos conmigo.
Resumen: El chico nervioso de la botella acepta la invitación de Terence, aunque parece estar centrado en otra cosa que no es él, pues esquiva su mirada. El borracho ha dado la ubicación del barco a la pareja que le pagó la copa. No se percatan de la presencia cercana de Jusho, pues al haberse pedido una cerveza, no les levanta sospechas de que pueda estar espiando. Finalmente, llega la compañera del chico de la botella, que se sienta en la mesa con él y con Terence.
Las 48 horas se seguirán de forma absoluta. Aunque se pueden solicitar prorrogas pero intentemos que sea solo en caso de fuerza mayor para no alargarlo mucho.
En el caso de que alguien no postee y no haya avisado mientras su personaje se encontraba en combate y se le salte turno se darán por completadas todas las acciones en su contra. Así que vigilad si empieza la acción.
En vuestro post inicial fijad vuestras estadísticas en el tema con el código [ Personaje] sin el espacio.
Agradeceré que al final de vuestros post me adjuntéis un resumen de vuestras acciones para poder repasar más rápido lo que cada uno hace. Aunque no es obligatorio.
Está prohibida la manipulación de otros jugadores, del entorno/ambientación y similares sin el permiso del narrador.
Las recompensas de una aventura normal son las fijadas en la guía pudiéndose robar o saquear si es lo adecuado en la interpretación del personaje. Pero esos actos quedaran como incluidos en la recompensa final, no se añadirán como un extra.
El riesgo de muerte esta presente siendo valido el pvp, y pudiendo ser causado por errores enfrentando a npc's, sed cuidadosos.
Miraba a Legan, de reojo observaba aquellas personas sentadas cerca, cuchicheando, pero al estar cerca lograba centrar mi atención en la conversación que mantenían. Al principio el tipo divagaba, soltaba palabras sin sentido y contexto alguno, hasta que se pegó un fuerte eructo y ya parecía que comenzaba a vocalizar de nuevo.
La sala seguía tan abarrotada como siempre, no sabía por qué diablos había accedido a hacer aquello, a convertirme en un espía para el pijo con camisa y corbata, pero todo fuera por lograr marcharnos de este lugar cuanto antes. La camarera no tardó en traerme una jarra de cerveza, miraba fijamente a Legan mientras no notaba que la conversación fuera interesante, solo soltaba balbuceos al principio, le contaba su vida a la mujer aquella que le había pagado la ronda al borracho, esta solo trataba de llevar la conversación hacia lo que le interesaba, la ubicación del barco. Y ojalá lo dijese pronto y pudiera tener la excusa para marcharme de allí de una puñetera vez.
Maldita la hora, no había hecho más que volver a reunirme con estos dos y ya estábamos otra vez inmersos en algo que no terminaba de comprender, siempre hay líos cuando me cruzo con ellos, siempre se da pie a algún problema o situación que se torna entre delicada y peligrosa, y algo me decía que lo que se iba a dar lugar en breve iba a ser ambas, peligroso por el hecho de que habrá mucha gente queriendo reclamar aquél navío, por lo que tal vez pueda convertirse aquello en una batalla campal. Delicado por el objetivo en sí. ¿Realmente queremos granjearnos algún tipo de enemistad con la marina? Sé que Legan se considera pirata, y se que quiere arrastrarnos a una vida de piratería, pero eso es algo que nunca estaré de acuerdo, si en algún momento viese que se convierte en el tipo de ser despreciable que realmente es un pirata, entonces no podría volver a viajar con él más. Y le había tomado confianza como para ahora volver a mi vida de siempre, la cual nunca logró darme los resultados esperados.
Alcé la jarra a la vez que escuchaba que la conversación contigua se estaba tornando más y más interesante. Por fin el borracho parecía entender que había prometido soltar prenda sobre el barco de la marina, pero al parecer se había olvidado por completo, pues comenzó diciendo nuevamente que le han contado que hay un barco de la marina muy cerca. El tono de la mujer que le había invitado se volvió más alegre, aunque tal vez con un ligero toque de desesperación, tal vez lo confundiese con mis propios sentimientos, pues tan solo estaba desesperado por que todo aquello terminase al fin y poder marcharnos de aquella infernal isla en la que habíamos acabado.
Continuó tras la insistencia de la muchacha, donde siguió diciendo entre hipo y balbuceos que él mismo trabajaba en aquellos astilleros, pero que no era en el mismo donde se encontraba aquél barco. Curiosa situación, este hombre tan ebrio seguramente estaría a punto de perder su trabajo, un trabajador de los propios astilleros, cantando a los cuatro vientos la ubicación de un navío que no debería estar allí, y en un lugar donde escuchan miles de ojos. Comencé a mirar alrededor, seguramente habría alguien más escuchando, probablemente alguien más importante, dudo que dejasen a alguien con esa información libre mientras suelta esas cosas, no es que estemos fuera de los astilleros, estamos en una taberna muy cercana a ellos, alguien debe haber que se haya dado cuenta de su presencia, y a saber cuánto hace que está diciendo esas cosas. De momento tan solo se me ocurrió una cosa que pensar. Una trampa.
Finalizó alegando que el barco en cuestión se encontraba en el astillero número tres, información que le encantó a la mujer aquella que le tiró unas monedas a la mesa y le agradeció mientras se marchaba del lugar. La zona debería estar protegida, habría marines por todas partes, o al menos un pequeño grupo custodiando y protegiendo el barco. Si Legan quería robarlo le ayudaría, aunque no esté del todo de acuerdo, pero no quiero tener nada que ver en una agresión a la marina. No se dirá tales cosas de mí, no quiero ser buscado, ni quiero tener problemas con nadie ahora mismo. La mujer se levantó y se dirigió a la salida, me quedé mirándola un instante, pero al momento me levanté y marché en dirección hacia Legan. Me puse justo a su lado, con mi semblante serio de siempre. Sin necesidad de agacharme, con su altura, mi cabeza quedó a la altura de su oreja, justo para decirle lo que tenía que advertirle.
-Astillero tres, van a buscarlo muchos, habrá marines. Puede ser una trampa del borracho, puede que me sigan pero voy allí.
Necesitaba decírselo todo rápidamente para no perder de vista a la mujer aquella que estaba saliendo por la puerta en estos momentos. Esperaba que fuese capaz de entenderlo todo. Tampoco sabía si mis sospechas pudieran ser ciertas, pero necesitaba cubrirme las espaldas, si ya me había ayudado anteriormente, estaba seguro de que en esta ocasión podía contar con Legan de nuevo si se torcían las cosas, aunque también es cierto que la discreción junto a un tipo de cuatro metros no sería nuestro punto fuerte, y de momento solo quería ver cómo estaban las cosas por allí para informar a los otros dos.
Me dirigí a la salida a la vez que una mujer con más aspecto de bárbaro que de mujer entraba por las puertas. Nunca había visto una mujer tan grande y musculada, me llamó ligeramente la atención, puesto que se veía del tipo de gente que provocaba problemas allá por donde iba, con lo cual me alegré más todavía de aquella decisión de abandonar la taberna, no solo iba a lograr salir de aquél sitio abarrotado hasta arriba de gente, lo cual ya era suficiente para mí para abandonar el sitio, sino que además probablemente me libre de otro tipo de problemas que pudiera causar un tipa como esa ahí dentro. Estaba seguro de que si Legan se daba cuenta de ella le darían ganas de pelear, por lo que probablemente me encuentre solo inspeccionando el lugar.
Salí definitivamente y pude distinguir aquella mujer alejándose a la luz de farolillos que estaba próximos a las fachadas, no cabía duda de que fuera ella, puesto que no había apenas gente y había un grupito de pescadores próximos desenredando redes y dos personas algo acarameladas debajo de un farol en un banco besándose muy apasionadamente, por suerte era en dirección opuesta hacia donde aquella persona solitaria viajaba. Ya había anochecido, aprovechándome de las sombras comencé a seguirla desde la distancia, dirección hacia los astilleros.
Resumen
Escucho la conversación, me levanto cuando la mujer lo hace y me voy hacia Legan para avisarle de que voy a seguirla y mis sospechas, tras lo cual salgo de la taberna y empiezo a seguir a la mujer