[Presente relativo] Guerras de niebla y niebla de guerra
#1
Leyenda (Guía de color)


Otoño año 14
Ciudad de Lègance, Isla Neur, Grand Line
Día 6, al mediodía

- Creo que estoy empezando a entender cómo te sientes, Eva - le expliqué a mi amiga la cocinera, mientras me tomaba una taza de chocolate con churros en su puesto - Llevo toda la mañana con la sensación de que la gente se me queda mirando, como si tuviera yo que se, monos en la cara o algo - la enorme mujer asintió, golpeando con su puño la barra, haciendo que el chocolate temblara y casi se derramara de la taza - ¿A que sí? ¿A que a ti también te pone de mala hostia que se te queden mirando? - preguntó, notablemente enfadada - Bueno, yo no lo diría tan así... pero sí que es algo molesto - afirmé. Se levantó, suspirando - Pues a mí me pone de muy mala hostia. ¿Acaso piensan que no me doy cuenta? - se giró para continuar cocinando. Volvió a suspirar, mientras se quitaba la blanca camisa y se la ataba a la cintura - Bueno, cariño, no te preocupes - dijo mientras se frotaba los hombros, antes de encender el fuego - Ya sabes que la gente se pone siempre muy nerviosa los días que hay periódico - señaló con el pulgar por encima del hombro a una esquina de la barra, donde se encontraba lo que parecía una copia del último número del periódico - Ya se les pasará, o si no, siempre puedes darles un palazo con eso que llevas a la espalda BA BA BA BA - me acerqué al periódico entonces, con intención de leerlo - Ya lo he leído yo antes, y no recuerdo que hubiera nada interesante, diría - me respondió. Acerté a ver lo que parecía un señor enorme con una jarra de cerveza - ¿Una competición de quién bebe más, tal vez? - pensé - Si quieres llévatelo. Todo tuyo, pero venga, que ya has terminado de desayunar y la comida no está lista todavía - habló después, haciendo señas con su mano derecha para que me fuera - Y no me vengas con cuentos de que quieres otro chocolate, que se supone que habías quedado hace... - miró el pequeño reloj que tenía colgado en el puesto - En algún momento - recordé entonces que había quedado con Ashura, pues este parecía que quería enseñarme algo, o a saber qué. Se le daba fatal hablar, a decir verdad - Ostia, es verdad. Muchas gracias Eva, cuando vuelva te pago el periódico - le dije, a lo que esta asintió, antes de coger el periódico, así como todos los papeles que tenía debajo y salí corriendo. Por suerte el puesto de Eva estaba realmente cerca del lugar en el que había quedado, pero aun así tenía que darme prisa para no llegar tarde. Parecía que aquel tipo de grandes cuernos y no tan grandes valores no había permitido el reposo eterno a aquel agonizante machete, y la verdad es que no quería comprobar qué clase de enfermedades podía llegar a transmitirme si me arañaba con él - Creo que llego a tiempo - pensé, rascando nervioso la cicatriz de mi mano izquierda


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#2
Los cotilleos corren más rápido que la pólvora. La noticia de la destrucción de la base de la ciudad había sido... Como decirlo, la comidilla del último mes en la isla. Aunque el gobierno no había dado nombres de los criminales que habíamos perpetrado dicha masacre y matanza, la gente se sentía insegura, pues todavía no sabían si nos habíamos ido, ¿seguíamos entre ellos o nos habíamos marchado?. Durante este tiempo había pasado de vez en cuando a ver el mausoleo que habíamos dejado tras nuestra incursión: los boquetes de los muros, las piedras amontonadas sobre la base subterránea, la gente trabajando para sacar la pila de muertos que había amontonada en el piso de las celdas. La gente me observaba, quizá, porque tenía una espada clavada en la espalda, quizá, porque media 4 metros y medio, o quizá, porque soy más feo que una herida gangrenada. Sinceramente, me la sudaba de tales maneras que mis cojones perdían las características humeantes de lo empapados que se quedaban. Les había dado a los rufianes que tengo como banda días libres para que hicieran lo que les diera en gana. Solo uno tenía una orden: Ben. Le había enviado a probar al chavalín moreno, si Ben decidía que venía con nosotros, estaba bien, ahora si se lo comía... Pues bueno, no sabría decir qué sabor tendría. Por la piel tenía pinta de estar pasado, pero luego se le veía joven y en buenos años, así que a saber, igual sabía a Coca Cola, como fuera, estaba esperando ansioso el resultado de la evaluación. 

Por mis partes de tamaño considerable, yo hoy tenía otra misión. Se supone que el puto enano sabía navegar un barco. Sinceramente, toda la gente que decide navegar un barco para mi acaba muerta o desparecida... Esperemos que este, dadas sus escasas dimensiones, pueda escapar del yugo de esa maldición. 

Hoy me había despertado pronto. Había obligado a todos los maleantes a que me dieran una parte del dinero que tenían, les iba a comprar un regalo. Salí de una de las tascas que había a las afueras de la ciudad, el tipo no hacía preguntas y sinceramente, me hacía unos buenos descuentos por cada noche que pasábamos allí, supongo que, si amenazas a alguien con quitarle la vida este te compensa con algo que considera del mismo valor que esta misma, así que... Pues eso que de puta madre.

Desde que Nicolasa, Nicolina, Nicolas o el puto grano que tengo entre el tronco de la polla y los cojones había decidido dejarme en paz, me sentía más... Calmado. Elevaba menos la voz, estaba menos irascible... Quizá que un puto coco parlante me dejara en paz y el incidente con Lily en la base me habían ayudado a... ¿Cómo decirlo? ¿Calmar un poco mi mala hostia? Soy una persona honesta, así que tampoco voy a negar la realidad, sé que toda esa podredumbre y rabia sigue ahí, pero sin alguien que este buscándola a cada puto segundo es mucho más sencilla de controlar. 

Me encontraba parado en el mismo punto en el que hace bastante tiempo ya habíamos llegado a aquella isla, la madera del muelle rechinaba bajo mis pies y la gente susurraba más que de costumbre al verme mientras pasaban, a veces entendía mi nombre salir de su bocas, Ashura. Es un buen nombre, suena afilado como mis golpes e igual de letal. Observaba el mar en el mismo lugar en el que vi la Rémora por última vez. Eso me hizo pensar en Maeve... Nunca le pregunté a Eaa que tipo de persona había sido, espero que hubiera sido sádica, cruel y terrible y qué... Pues que no le tuviera mucho aprecio al apero negro ese que tenía por barco, de todos modos, si volvía de entre la muerte para maldecirme me enfrentaría a ella en un combate de capitanes, de echo, le daría el honor de volver a morir otra vez. Luego pensé en Eaa. Una ráfaga de viento azoto mis ropas rotas, ahora cada vez más manchadas de tonos rojizos y cenicientos, debía meterme al agua en algún momento, pero si fuera así, no portaría la sangre de mis enemigos conmigo. Cada muerte de un hombre se agarra a tus tobillos y llega un momento en el que al entrar en una habitación toda la gente que has matado entra contigo, es en cierto modo, reconfortante y quita un poco el sentimiento de soledad que llega a encontrar uno. Sinceramente esperaba que Eaa estuviera bien, la verdad que no me preocupaba mucho, siempre que la matasen podría volver a resucitar, además, es amiga de todo el puto mundo ¿Quien cojones iba a querer matarla si no fuera yo?

El tiempo pasaba y yo seguía allí parado, el sol estaba llegando a su meridiano, había salido pronto para cavilar un poco, pero el puto insecto se estaba pasando de castaño oscuro, ¿Dónde cojones estaba? Empecé a traquetear con los dedos en el filo de mi katana. Korg no lo sabía, pero poder navegar un barco lo convertía en una persona demasiado valiosa para mi, una persona que pueda navegar un barco y un barco era algo que llevaba buscando años desde que aquel viejo pescador me había dejado encerrado en la puta selva. Además, le había citado a él por una razón en especifico. Hoy, íbamos a comprar un puto barco, bueno, depende de como me diera, lo robaríamos, aunque seguramente lo compraríamos, para robarlo necesitaba que estuvieran todos y salir por patas de aquel puto peñasco, pero, no era la ocasión, así qué, me tocaría comprar el puto barco. De todos modos, el negocio y las negociaciones son un arte que se me dan bastante bien así qué... Solo necesitaba que llegara ese puto enano de mierda y eligiera el puto barco que quería navegar para mí. 

- Como tarde más de 3 pensamientos... - Me vi diciendo - Le corto la puta cola - acabé diciendo y luego, escupí al mar.

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ASHURA - INVENTARIO
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#3
Leyenda (Guía de color)


- Oh, mierda, no me va a dar tiempo - pensé mientras seguía corriendo. Al ir tan rápido la gente parecía no fijarse tanto en mi, lo cual me hizo pensar que seguramente tendría que haber hecho eso desde el principio, para evitar tantas miradas. - Aunque, pensándolo mejor, ir corriendo de un lado a otro cansa  mucho - pensé - Y no quiero yo ir por ahí cansado por la vida, que luego uno no sabe cuando tiene que echar a correr - parecía que el destino me sonreía en este cálido y soleado día de otoño, pues cuando me restaban un par de calles para llegar a mi destino, el bullicioso puerto de la ciudad, lo vi ante mí. Había una sucesión de cajas y diversos bártulos apilados, como si haciendo una escalera - Parece como si algún grupo de asesinos lo hubiera colocado a propósito para poder subir sin problemas hasta los tejados, o que se yo - me dije a mí mismo, aprovechando aquel atajo que algún ente superior me había puesto delante. Llegué sin problemas al puerto, pues si bien los tejados estaban llenos de palomas y gaviotas que, al igual que la gente, me miraban de forma extraña, me permitían cruzar en línea recta, sin tener que dar un gran rodeo.

Una vez llegué a la linde del puerto oteé rápidamente el lugar. No me costó para nada ver a aquel enorme y horrible ser cerca del embarcadero, pues parecía que pasar desapercibido no era ni de lejos su punto fuerte aunque cabe destacar que el hecho de que era colosal tampoco es que le ayudara mucho. Salté de mi posición, escabulléndome entre el gentío y llegué rápidamente hasta el embarcadero, justo al lado de aquel malhumorado y feo señor - Rápido y silencioso como un corzo - pensé, asintiendo orgulloso por mi hazaña, mientras me cruzaba de brazos. Me fijé entonces en que seguía teniendo el periódico entre mis manos. Levanté la mirada, pues el otro tipo parecía estar mirando al horizonte. Tampoco era yo quien par molestarle si estaba pensando en si finalmente tirar aquel horrible machete que llevaba en la mano al mar, aunque si lo tiraba tan cerca de la costa era posible que algún bañista se cortara y se hiciera una tremenda avería. Se giró poco después, como si buscara a alguien. No me costó mucho evitar que me pisara, pues se movía más lento que una bola cuesta arriba.

Habló entonces de que si tardaba más de tres pensamientos le cortaría la cola - Pobre Ben. Espero que no tarde mucho en llegar, la verdad - dije, asintiendo, algo preocupado por el oso polar - Aunque bueno, siempre puede usar la gabardina para taparse y que la gente no vea que le han cortado la cola.


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#4
Un jovial tono me sobresaltó. Agarré con fuerza la espada presa de un acto reflejo, los brazos de mi antebrazo se tensaron y mis labios ya estaban en la posición que ponen las bocas cuando dan un calada, aquella palabra era el inició de una escala de horrores, no hablo de otra cosa que de la sílaba DO. Mis reflejos son más rápidos que mis pensamientos sinceramente, pero, cuándo vi al que se suponía que iba a ser mi navegante me relajé y crucé los brazos mientras le miraba sorprendido. Zarek y Eaa siempre me hacían lo mismo, ¿Será cosa de navegantes? ¿Cómo cojones llegaban sin que me diera cuenta? Cuándo hacían eso, siempre me recorría un escalofrío la nuca, si hubiera sido un puto enemigo me habría trinchado como un pavo en acción de gracias. Joder, estaría de puta madre tener un tercer ojo como la puta esa que enfrentamos en la base. Seguía dándole vueltas a como cojones nos había esquiva a mi, Rapax y Ben al mismo tiempo... ¿Y como coño había pisado el puto aire? Esa puta era todo un puzzle, pero en vez de montarla, la desmontamos HArHAr. 

"Pobre Ben. Espero que no tarde mucho en llegar, la verdad"

Arqueé una ceja mientras le miraba. El enano llevaba un trozo de papel con él, supongo que estaría malo de la tripa.

"Aunque bueno, siempre puede usar la gabardina para taparse y que la gente no vea que le han cortado la cola."

- Hablaba de ti - Le contesté serio y seco mientras me giraba y empezaba a andar - Vamos, tenemos cosas que hacer - Mi peso hacía que mis pasos sonaran huecos y el sonido de la madera rebotaba contra el del mar bajo nuestros pies, allí en el puerto. Como el día en el que llegamos, había gente ofreciendo sus productos, simples mercaderes - ¿Te apetece comer pescado? - Le pregunté. La verdad es que un puesto había a la venta una aleta de Rey Marino que tenía una pinta cojonuda. Una pena que ninguno de nosotros tuviera dotes para la cocina, comprarla para destrozarla sería todo un pecado, a mi me gusta mucho más la carne sinceramente, pero no voy a negar que comer Rey Marino es un lujo que uno no puede darse todo los días. Además no sé quien cojones dijo una vez que de lo que se come se cría... Y yo iba a ser el Rey absoluto de todos los mares, así que más me valía zamparme por lo menos un rey marino por cada uno de los mares que hay, es decir, más de lo que sé contar.

Seguí guiando a Korg durante una caminata no muy larga, cuando giramos en una de las esquinas de las maderas que se superponían al angosto océano delante de nosotros apareció el lugar al que íbamos: un astillero.

- Hum Hum - Carraspeé. Sinceramente hablar no era lo mío y mucho menos pedir consejo o ayuda - Yo... - Dije mientras gesticulaba y me apuntaba con la mano izquierda, que estaba libre, en la otra llevaba mi katana desenfundad -  Quiero un... - Entonces en un acto de mimetismo y sin saber muy bien por qué lo hacía imité el movimiento de llevar un timón - Quiero un barco, sí - Dije asintiendo. Para mi es más fácil matar que hablar - Así que tú vas a elegir un charro de estos, porque yo no tengo ni puta idea de que cojones tienen de diferente una tabla y un barco -  Me sentí orgulloso. Me había explicado bien, igual todo lo que Eaa me había tirado de la lengua servía para algo - EEEEEEEEEEEEEEEEH - Vociferé después mientras ahuecaba la mano izquierda cerca de mi boca - ¡A QUIEN COJONES TENGO QUE CORTARLE LA PUTA GARGANTA PARA QUE ME ATIENDA! - Todos los marineros y carpinteros que estaban trabajando dejaron su oficio para mirarme desafiantes, hasta que un rumor empezó a zumbar de ellos, poco a poco los que se limpiaban las manos con trapos y sacando pecho empezaron a agachar la cabeza, otros empezaron a silbar y aparecían de la escena, hasta que finalmente uno, gordo como una ballena y con menos pelo que Korg se nos acercó mientras se limpia el sudor de la frente con un pañuelo de llamativos colores. Iba vestido con unos pantalones negros sujetos a su tronco por unos tirantes marrones, sus lorzas se escondían en una camisa blanca impoluta con unos ronchones de sudor alrededor de los sobas y en el centro del pecho. 

- Oui oui Messie - Dijo con la voz temblorosa mientras que intentaba guardar el pañuelo en el bolsillo izquierdo. Su mano se movía como si tuviera parkinson - ¿Qué-Qué bargco deseá el messie? - Dijo, parecía que le iba a dar un infarto. Asentí satisfecho. 

- Mira a ver - Le dije a Korg - Que te enseñe los barcos y elige el que quieras - Entonces miré para abajo y le dediqué una de las sonrisas más macabras y desencajadas que podía ofrecerle - Como compres una puta mierda te lo meto por el culo - 


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ASHURA - INVENTARIO
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#5
Leyenda (Guía de color)


- Hablaba de ti

- Ah, bueno. Entonces el pobre Ben no tendrá ningún problema - suspiré, aliviado - Espera, ¿cómo que a cortarme la cola? Si llevo aquí viendo como mirabas al horizonte un buen rato - expliqué, aunque en vez de escucharme aquel enorme ser echó a  andar. Me ofreció comer pescado - No, gracias, no como pescado. La verdad es que de normal no me suele sentar muy bien - expliqué, asintiendo en señal de agradecimiento.

No tardamos en llegar a un astillero. Arqueé una ceja, algo sorprendido. ¿Qué se le había perdido a ese señor en el astillero? ¿Acaso había allí alguien que le caía mal y a quien quería provocar alguna dolorosa enfermedad con aquel artilugio de tortura que llevaba en la mano? Se paró y se me quedó mirando - Me recuerda a mí cuando iba al colegio y me tocaba presentar delante de toda la clase - no pude evitar recordar aquella presentación que hice de pequeño acerca de uno de los famosos hermanos Riota. Para ser exactos Euca, el menor de los dos. A día de hoy todavía me sigo sorprendiendo de que pudiera hablar durante las dos horas y media que duró la presentación - Y encima me sobró tiempo. Llego a saberlo y hubiera hablado también del hermano mayor - obviamente, me refería al archiconocido Proca.

Ashura dijo entonces, de una forma muy extraña (pues parecía yo hablando con alguno de mis pequeñines) que quería un barco - ¿Pero para qué quiere este un barco? Si ni siquiera sabe diferenciar babor de estribor - moví levemente la cabeza, extrañado - Espero que no quiera también que le enseñe a navegar, porque eso no va a funcionar - Me encargó a mí la honorable tarea de elegir un barco por él. Suspiré mientras miraba levemente los distintos navíos

Un enorme señor, el cual no tan alto como el engendro que me había traído hasta aquí pero mucho más voluminoso, nos preguntó qué bagco deseábamos. Esa frase le hizo sonar como una especie de genio venido a menos, no voy a negar - Ese - señalé, decidido - Tercera dársena, el blanco - no me hacía falta ver más, pues tenía la sensación de que aquel era el que buscaba el malhumorado que se encontraba a mi lado - Parece notablemente más resistente que los de los lados, tiene una fila entera de cañones por banda y encima es blanco - expliqué - A ti, con lo mucho que te gusta eso de hacer Puf seguro que te pega bastante - el hombre no parecía del todo convencido con mi explicación - Ah, y el tipo este se ha bajado de ese barco. Si lo supervisa personalmente seguro que es porque es mejor, ¿no crees?


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#6
Asentía con cada palabra que soltaba Korg, me llevé la mano libre que antes había ahuecado a la barbilla supervisando la escueta pero "elaborada" justificación que dio para elegir el barco. El barco me enamoró a primera vista. Era de un blanco marfil apagado y sus maderas parecían huesos, sus velas eran de un color morado , resaltaban en contraposición al vivo color que le daba el blanco y la ristra de artillera que lo armaba tenía unos metales negros con unos acabados blancos, parecía echo a medida para nosotros. Era de grandes dimensiones y los suficientemente espacioso como para permitirnos a todos estar a gusto en las travesías, incluso, entrenar llegado el momento.
El enano a la par que parlanchín era elocuente, no encontré ni una sola palabra en mi escaso repertorio de palabras para contrariarle, en contraposición, solo podía asentir, abrumado. Tenía buen ojo para los cacharros de esta índole. 

Ante las palabras de Korg, la bola de sebo perdió tanto el color que parecía que estaba echo del mismo material que la pintura de la madera del barco que el pequeño tirador había elegido.

- Pegooo - Dijo casi atragantando - Ese es paga mi hija señog - Le ignoré deliberadamente y caminé por el astillero hasta el barco - No puedo vendegselo messie - El vendedor hacía aspavientos y estaba nervioso - EG UN GEGALO, s´il vous plait - No paró hasta que llegamos al barco, me acerqué a él y acaricié su madera, parecía llamarme.

- Decidido, el precio - Dije mientras seguía ignorando las suplicas del vendedor.

- No esta a la venta messie - La poca valentía que le quedaba aquel mastodonte hizo acto de presencia. 

- Entonces - Pronuncié con solemnidad y girándome hacia él - Te degollaré y lo robaré - El vendedor tragó saliva. 

- Me-messie - Titubeó y suspiró - Son - son diez Millones de berries - 

Nicolás por un momento se revolvió y pareció que quería hablar. Pero volví a sentir la resignación en él y desapareció. Esta era mi parte favorita del comercio las negociaciones. 

- Nueve - Contesté. 

- Nueve - Replicó el vendedor mientras torcía el gesto. 

- Ocho - Volví a negociar. 

- O - cho - Dijo mientras apretaba los puños. 

- Seis... - Dije lentamente mientras le sonreía con malicia. 

- Me - messie - Respondió rápidamente - No- No puede seg, ese pgecio es muy bajó, solo crear el navio han sido 7 millones messie y todas las mogdificaciones... - Y ahí le pillé. 

- Entonces 7, firmado - Metí la mano en mi estómago mientras el humo se arremolinaba en mi tripa y antebrazo y saqué un cofre del tamaño de mi mano. El tipo perdió el conocimiento de una vez por todas. Se lo dejé caer al lado, casi aplastandole la cabeza. El golpe del cofre resonó en todo el astillero - Vamos - Le dije a Korg - Hay que llevarlo a otra parte y avisar a los chicos, en cuanto este cargado de provisiones, nos vamos - 

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ASHURA - INVENTARIO
#7
TEMA CERRADO


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