RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 44
#11
El corazón me dio un vuelco cuando vi que ni Quetzalli pudo contraatacar contra aquel marine. No me lo podía creer, si yo fallaba estaba acostumbrado a que fuera el quien contraatacara. Sabía de su fuerza más que de sobra, pero esta vez, si queríamos salir de esta, tendríamos que dar lo mejor de nosotros, tendríamos que atacar juntos, o si no… La “justicia” haría su papel, y Artur, aquella torre alada de de cuatro metros, también se vio superada por aquel Gyogin.

Trataba de seguir sus movimientos con torpeza, pero tras la paliza a mis compañeros este paró unos metros separado de estos, cerca de su posición inicial y de nuevo con el mar a unos metros a su espalda. En el momento que este paró mi pierna derecha se clavó con fuerza en la tierra para dirigirme ahora a mi izquierda, acercándome cada vez más a él. 

Como acto de superioridad este comenzó a hablarnos, menospreciándonos, como si realmente no le supusiéramos ninguna clase de reto. Pero a la vez que éste pronunciaba sus palabras yo pronuncié otras, entre dientes, mientras la rabia e impotencia me consumían. -Gyogin Karate: Uchimizu. -Tras esto realicé un sutil pero efectivo movimiento con mi mano derecha, la cual mantenía cera de mi cintura, con el cual una gota no sabía bien si de sudor o sangre fue disparada con potencia al cuerpo de nuestro rival. El cual apenas había terminado de provocarnos.

Pero esto no terminaba, ya que no me detuve, a pesar de haber disparado seguí corriendo hacia su dirección. Aun me dolía cada músculo, cada tendón y cada hueso se resentían. Pero pese a ello, adoptando una pose baja, y prácticamente acto seguido de disparar mi única mano agarró la empuñadura de mi espada y con un tono entré cabreado, con mi voz algo temblorosa llegar a pronunciar. -Gyogin Kendo: Marlin Slash. -Y como si de un cohete se tratase salí despedido, cubriendo la distancia que me quedaba contra el pez globo, prácticamente agachado y con un elegante movimiento desenvainé mi arma para atacar su pierna derecha y debido a la inercia seguir unos cuantos metros más terminando en su flanco izquierdo un poco a su espalda. 

Tras mi ofensiva salté con todas mis fuerzas cerca de mis compañeros de nuevo para volver a terminar con unas palabras. -Ya os llevasteis a mi madre, me la arrebatasteis de mi lado. Después de ella, ahora solo me queda Quetzalli, y haré todo lo que esté en mi mano para que no os llevéis a mi nuevo hermano~gero. -Le miré de nuevo con determinación, con katana en mano, dispuesto a luchar hasta el final si es que se daba el caso. 

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#12
Mis ojos y mi ser sabían que mi enemigo estaba a mi espalda, al activar el dial, el cacharro ese de mierda, no se acciono, ¿Qué mierda paso?, no me dio tiempo de pensarlo, mi enemigo me golpeo, no sentí su puño, sentí fue una ráfaga de aire, tal vez el si tenia un dial que no era un cacharro como el mío. Su ataque me empujo, pero no fue mucho, solo un metro, pero el que la paso peor fue el pobre de Baldur que si se desplazo unos cuantos metros más.

Luego sentí un segundo golpe en el pecho, el marine sabia que estaba en peligro y mi oportunidad para hacerle daño habia fallado y el no perdio el tiempo en aprovechar esa abertura.

Este segundo golpe fue un poco bastante peor que el primero y sin poder aguantarlo caí al suelo, de rodillas, desorientado, la cabeza me daba vuelves, empece a jadear, el frio aire inundaba mis pulmones, guarde el cacharro de mierda del dial en el bolsillo y vi como la mancha amarilla que se habia convertido mi enemigo iba de aquí para allá seguramente golpeando a Baldur que estaba a mi lado, no lo se a ciencia cierta, pero es algo que yo definitivamente tambien haría.

Cuando mi cabeza dejo de dar vueltas, me incorporé adolorido y cerre mi puño izquierdo, lleno de adrenalina, con mis ojos centellantes de furia pero fijos en mi enemigo, pero aun asi estaba preocupado por los chicos, en especial por Gaeru a quien no habia vuelvo a ver, aun jadeante, lleve la palma de mi mano derecha y la puse contra los nudillos de la izquierda, en ese momento y a pesar de que estaba a 10 metros de mi enemigo, gracias a mi excelente oído, pude escuchar como este preguntaba si esto era todo lo que teníamos, mis pies estaban firmes en el suelo, por lo que flexione las rodillas y el marine prosiguió diciendo que “Hoy prevalecerá la justica”, mientras yo giraba mi torso.

Mis ojos seguían fijos en mi oponente, pero a pesar de eso pude escuchar el nombre de la tecnica de Gaeru, “Marlin Slash”, conmovido por el acto de mi amigo, quien realmente era como mi hermano, un hermano que nunca tuve, aproveché y me solté mi tecnica al grito de:

¡EAGLE KAITEN PUNCH!

Sali disparado como una lanza, para golpear a mi enemigo en el rosto y sin perder tiempo lance otro golpe con mi puño derecho nuevamente a su rostro, acto seguido me volvi a separar de el 10 metros de un salto, quedando en mi posición original mientras escuchaba las palabras de Gaeru y yo le decia.

No se de que justicia hablas, ustedes le quitaron a Gaeru su madre, tambien me arrebataron a mi padre y ahora quieren arrebatarme al único ser con quien pude crear un vínculo de hermandad, Gaeru. Puse mis brazos formando una X, acordándome de uno de mis ídolos de la lucha libre “MC Punk”. Mientras proseguía. –  A lo mejor no podemos ganarte, pero quiero si me permites Marine.- A pesar de ser un perro de la marina, mi santo padre decia que lo Cortez no quita lo valiente pense.- hacerte unas preguntas, hablas de justicia, pero ¿Dónde estuvo TU justicia cuando me infiltre con un amigo en una red de ventas de armas para desarmarla?, ¿Dónde estuvo TU justicia, cuando entre a una casa de mafiosos a robarlos, porque extorsionaban a la gente?, dime por favor te lo pido, dime ¿Dónde estuvo TU justicia cuando tuve que salvar a una pobre chica de ser golpeada y seguramente violada, por no querer casarse con un mafioso?, ¿dónde está ahora la justicia?, cuando en este mismo sitio estan vendiendo mujeres y niños como esclavos. Negue con la cabeza, sin dejar de mirarlo y proseguí diciendo.

Hoy tu justicia, se ha quedado dormida y en silencio.
hoy tu justicia, ha cerrado por defunción.
Hoy tu justicia se a muerto de pena y melancolía.
Hoy NO hay justicia.
Porque esta nunca estuvo aquí, ni vendrá.

Mis palabras para mi enemigo iban cargadas con total sinceridad, queria que me contestara, que refutara mis palabras, que me probara que efectivamente yo era el que estaba mal.

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#13
Leyenda


No llegué a darme totalmente la vuelta con mi giro, que una fuerte ráfaga de vapor me impacto en la espalda, el golpe fue tan fuerte que me desplazó varios metros o eso me pareció a mi, ya que este mismo me hizo confundirme, provocando que la vista se me nublase durante unos pocos segundos, aun así con la vista nublada y sin distinguir realmente nada, me di la vuelta, ya que si algo sabía es que mi rival estaba a mi espalda, lo viese o no.

Justo antes de volver a ver bien, y sin haber llegado nunca a soltar a Pluma sangrienta, la posiciono delante de mi cuerpo apuntando hacía delante. Y en el momento que mis ojos vuelven a ver con claridad, viendo justo como Quetzalli Jr. cae arrodillado al suelo, flexionó mis rodillas acabando de colocarme en mi posición base de defensa, que consistía en flexionar las piernas y mantener mi espada enfrente de mi cuerpo, como de pared entre el enemigo y yo. Provocando que aquel que me atacase de frente, acabase cortándose o clavándosela o a muy malas, usando sus dos metros de longitud, la usaba para detectar los ataques o enemigos que no podía ver venir.

Y justo este era el caso, el tipo aquel amarillo se movía mucho más rápido de lo que mis ojos o mis movimientos pudieran seguir, pero para todo eso siempre había una solución y lo había aprendido a las malas en combates anteriores, y esta posición funcionaba siempre, bueno siempre que mi enemigo no me atacase de costado y si de frente. Y como no podía ser de otra forma, la maldita rata del gobierno, me infravaloro y me ataco de frente, no vi el ataque ni su movimiento, pero mi espada lo interceptó por le camino, cuando este estaba a dos metros de mi, dándome la señal para moverla hacía abajo, realizando un corte descendiente, el cual si o si golpeo a mi enemigo.

Después de realizar el corte y con la espada en mis manos, la rata amarilla apareció delante de mí, la rapidez del tipo junto a el entumecimiento de la espalda me impidió moverme del lugar. Por lo cual se me hizo imposible intentar reaccionar más allá del corte que había realizado anteriormente, por ello sin llegar a ver el movimiento de los ataques de la gran rata amarilla, recibí dos fuertes golpes en el pecho y otro en el costado. - Aaauch... eso ha dolido maldita rata del gobierno - Exclamé a la vez que flexionaba un poco de más mi pierna izquierda.

Después de aquellos ataques la rata amarilla desapareció de delante de mi y volvió a aparecer a unos seis metros a la derecha de mi posición. Me giré a mirarlo colocándome de cara a él. "Esto no va a acabar así maldita rata del infierno..." Pensé a la vez que empezaba a correr hacía el excremento amarillo que tenía enfrente y al estar enfrente suyo a apenas 1 metros de distancia, utilizando toda mi habilidad con la espada, atacarlo con un fuerte corte horizontal, de izquierda a derecha, a la altura de su cuello. Junto a mí aparecieron Gaeru y Quetzalli Jr. Por lo que se ve los tres habíamos atacado a la vez, cosa que no habíamos hablado ni puesto en común, pero que había surgido de pura casualidad y supongo rabia, la rabia que seguramente teníamos los tres por aquel excremento de la sociedad, que se ocultaba bajo el poder de una bandera e institución corrupta. 

Al realizar mi ataque, flexiono mis piernas y realizó un salto hacía atrás, dirección al lugar de donde venía, pero alejándome 10 metros, 4 más de los que estaba anteriormente.

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#14
Tengo a los tres piratas frente a mí, claramente afectados dos de ellos por mis anteriores ataques. Mientras el enmascarado alado se levantaba y el alado gigante recuperaba la compostura, aquel Gyojin de nombre Gaeru acorto la distancia quedando 4 metros por detrás del enmascarado, a mi derecha en diagonal. Con un movimiento bastante hábil el cual reconocí como familiar, lanzó una sola gota en dirección a mi cuerpo la cual otras personas hubieran estúpidamente ignorado, pero yo sabía de qué se trataba, era Uchimizu, aquella técnica que me enseñó el maestro Ershot Spardal en Kuen. Sin perder la posición firme en el suelo muevo mi brazo derecho hacia donde se dirige aquel proyectil líquido bloqueándolo así sin necesidad de movimientos complicados.
 
El Gyojin siguió su avance a la vez que los otros dos piratas se recomponían por completo para iniciar un ataque coordinado. Por suerte estaba preparado para lo que iba a venir, me encontraba ‘en la zona’ como dirían los que practican deportes. El primero en salir disparado contra mi fue Quetzalli Jr, el enmascarado alado, quien salió disparado en línea recta contra mi a la vez que gritaba el nombre de aquella técnica con todo su ser. Sin perder la guardia ni la concentración esquive su ataque flexionando las rodillas y girando el torso hacia mi izquierda para seguidamente, impulsado cual resorte comprimido, atacar a sus costillas derechas las cuales habían quedado completamente descubiertas. El golpe fue tan duro que el enmascarado salió disparado a un metro de donde le golpee, pero no tenía tiempo para enfocarme en él o seguirle atacando, se acercaban a mí los otros dos piratas compañeros de Quetzalli Jr.
 
Llegaron al mismo tiempo. Gaeru por el lado derecho, impulsado por un salto y con su único brazo sobre el mango de su katana. Artur blandiendo su espada apuntando hacia mi cuello. Sin moverme de mi lugar, recuperando mi centro de gravedad y manteniéndome firme en mi posición con las rodillas ligeramente flexionadas antepongo las palmas de mis manos invocando la resistencia de mis antepasados en cada una de ellas. Con la derecha bloqueo el ataque del Gyojin el cual se dirigía a mis piernas, con la izquierda bloqueo el ataque del gigante alado cuyo ataque llevaba más fuerza, pero incluso así fue incapaz de dañarme o moverme de mi posición. Sin perder el tiempo ni permitirles contraatacar, esquivando sus armas que quedaban frente a ellos, pegue con mis puños un golpe a cada uno, al gigante alado en su pierna izquierda muy cerca de su cadera dada la diferencia de altura, y al Gyojin en el rostro por su lado derecho.
 
“¿Acaso creen que les he subestimado?” – me dirijo a ellos, aunque sin saber si aún siguen conscientes – “Idiotas, son ustedes quienes me han subestimado a mí. Si hubieran atacado así de coordinados desde un principio probablemente me hubieran vencido.” – acepté, puesto que este último ataque que habían realizado había requerido que diera más allá de mí, que diera el 120% de mi capacidad para no salir gravemente herido – “Pero no fue así, y no tendrán otra oportunidad, puesto que reafirmo, hoy prevalecerá la justicia.” – terminé mi discurso el cual dije sin quitarle los ojos de encima a Quetzalli Jr pues mi Haki de Observación me decía que aún le quedaban energías para continuar, a diferencia de sus otros dos compañeros piratas.
 

 
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#15
OST



Flashback

Mi respiración era agitada, me hallaba algo cansado pero el ambiente de aquel lugar me hacía seguir motivado, el sonido del mar chocando contra las rocas detrás de mí, el viento moviendo de lado a lado de forma cuidadosa el follaje de la vegetación tropical repartida de forma aleatoria por aquel islote. Finalmente los últimos rayos de sol del día teñían de rojo toda la escena, quedando a juego con la ondulada melena de mi capitana, la cual se hallaba unos cuantos metros delante de mí. -¿Te has cansado ya ranita? -Dijo con tono burlesco mientras sus ojos profundos de color ámbar se clavaban en los míos y una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.

Aun sostenía su boken en mano mientras lo hacía girar vacilando de su notoria superioridad. -¿Cansado? Ni cerca~gero. -Pude decir antes de lanzarme a la ofensiva de nuevo, pero sin mucho esfuerzo ella desvió mi arma de madera para acto seguido darme un capón haciendo que perdiera el equilibrio cayendo a sus pies. 

-¿Eres idiota? -Me preguntó mientras se sentaba a mi lado. -¿Por qué siempre vas de frente si sabes que eres más débil que yo? Si atacas a alguien y sabes que no eres más fuerte deberías usar alguna estrategia, algo que te ayude a ganar. -Me comentó mientras finalmente se sentaba a mi lado, sin importarle demasiado manchar sus pantalones de cuero de barro.

-Las estrategias no son mi estilo…~gero, prefiero ganar por ser más fuerte o rápido que mi rival… -Solté mientras me levantaba y me limpiaba la cara de mugre, para finalmente sentarme a su lado mientras veíamos los últimos instantes de sol, antes de esconderse definitivamente en el horizonte. Tras oir mis palabras ella se limitó a suspirar. -¿Alguna vez te conté la historia de Mikami Komiro? -Sin darme oportunidad a siquiera contestar ella continuó con la historia. -Ese tipo fue un samurai el cual según los registros no ganó ni un combate en su vida. Ni uno, pero pese a ello, el tipo no moría y siempre se levantaba, haciéndose más fuerte con cada combate. Pero pese a ello siempre se enfrentaba a rivales más fuertes que el, haciendo que el ciclo se repitiera una y otra vez. A lo que voy. -Dijo mi mientras apoyaba su mano en mi cabeza. -Si sigues atacando así, perderás muchas veces seguramente, pero no te sientas mal por ello. Siempre que te levantes habrás ganado, ya que las derrotas aunque duelan te harán más fuerte. Siempre y cuando seas capaz de levantarte. -Me recosté sobre su hombro mientras acariciaba mi piel, su tono era cálido y amable, haciéndome sentir relajado. -No pienso perder, pero si pasa recordaré esta historia~gero. 

Ya en el presente.


En ese momento no lo entendí. Pero suponía que ella tenía razón, después de ese último golpe estaba bastante molido, los músculos me temblaban mientras trataba de ponerme en pie. Tras los instantes que tardé en levantarme pensaba en aquella historia de aquel samurai que no ganó ni una sola vez en la vida. Y entonces lo entendí. -Yiararararararara -Reí a trompicones ya que hasta ese sencillo acto todo mi cuerpo se resentía. -supongo que nos has ganado… Yo ya… No puedo seguir... -Volví a toser escupiendo sangre interrumpiendo mi discurso. -Pero quiero que sepas que no te he subestimado en ningún momento. Pero no voy a tenderte alguna emboscada y ganarte haciendo trampas, los verdaderos guerreros siempre pelean de frente, y tú me has demostrado que tienes un alma de guerrero, mucho más fuerte que yo~gero. -Llegué a ponerle mi puño en su corazón, tiñendo su impoluto uniforme blanco de rojo. 

Me tambaleé un poco, apenas podía mantener el equilibrio. -Justicia… -Dije finalmente sentándome en el suelo mientras miraba el cielo. -¿Qué es para ti la justicia? ¿Seguir órdenes? ¿Como sabes que nosotros somos tus enemigos? ¿Sabes por qué nos pusieron esas recompensas? Vosotros atacáis y luego preguntáis, ¿que clase de justicia hay en eso? 

Pese a haber perdido no me sentía mal, no me sentía derrotado. Sino más bien eufórico. Quería seguir pelando a pesar de que mi cuerpo ya no respondiera. Pero aún me preocupaba algo más, Tenoch, no quería que se lo llevasen, no quería que nuestro camino terminara aquí. -Sé que eres un marine… Pero no quiero hablar de pirata a marine. Hablemos de guerrero a guerrero. No… nos lleves ni a mi hermano ni a mi. -Dejé de mirar al cielo para mirar a los ojos del pez globo. -Porque si nos vas a entregar ante la “justicia” dime una sola cosa que haya hecho que vaya en contra de tus valores, ya que lo único que estábamos haciendo era protegernos el uno al otro, te recuerdo que fuiste tú quien nos atacaste primero~gero.

Alegué finalmente, buscando el lado más humano del marine. 

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#16
Mi intención de atacarlo no sirvió de mucho, mi enemigo hizo gala de su destreza una vez más y me volvio a golpear, cuando quede regalado al esquivarme, volvi a caer al suelo, maldita sea ya se estaba haciendo costumbre, pero a pesar de todo su golpe seguía casi sin empujarme, un premio de consolación pense. Estando alli en el suelo de rodillas, desorientado y con la cabeza dándome vueltas una vez más, vi lo mismo que la vez pasada, se movio, golpeo y quedo en su lugar, el tipo era simplemente mucho más fuerte que yo y muy a mi pesar tendría que aceptarlo, asi me carcomiera por dentro, pero ahora no podría hacer nada para vencerle.

La extraña risa de mi amigo la rana, que en realidad es un pez lodo, resonó en mis oídos, mientras me incorporaba, lleno de adrenalina por el combate, mi cuerpo adolorido por los golpes y por la quemadura que hace un rato la cosa azul habia dejado en mí, mi fruta inútil, que solo me ayudaba a recuperarme un poco más rapido, que no me dio ningún otro poder como al senpai o al capitan y ni teniendo ahora mismo la fuerza suficiente para vencer al marine, sabia que seguir con esto terminaría en mi muerte y la de mis compañeros, ¿Acaso deberia pedir clemencia? Tal vez, genuinamente no habia matado a ningún inocente, todas mis victimas o eran mafiosos o contrabandistas.

Las palabras de Gaeru me sacaron de mis pensamientos “Supongo que nos has ganado”, no se equivocaba y luego comento, “Yo ya no puedo seguir” y luego prosiguió contestando las palabras del marine, de las cuales me hice eco en ese momento, no en ningún momento lo subestimamos, mi santo padre siempre me dijo que un enemigo era un enemigo, que siempre habia que ir con todo y eso fue lo que hice, sin embargo ahora eso no fue suficiente, el marine tambien hablo del ataque coordinado que hicimos, y que si lo fueramos hecho siempre asi, tal vez lo fueramos vencido, tal vez si el cacharro del dial no fuera fallado, todo seria distinta, no lo sé, eso ya no importa.

Volteé a mirar a Baldur, este aun no se habia incorporado, pero respiraba, no estaba muerto y eso me dio tranquilidad, volvi a posar mis ojos azules sobre mi enemigo, mientras Gaeru cuestionaba al Marine sobre la “Justicia” que el profesaba, no pude evitar sonreír al escuchar esa pregunta de mi amigo.

Me acerqué a él con las manos en alto en señal de que no iba a realizar ningún ataque y le puse la mano en el hombro derecho a Gaeru quedando a su espalda, mientras este decia que queria hablar con el Marine de guerrero a guerrero, su honor antes que todo, pense.

Cuando Gaeru termino su última frase y conmovido por el hecho de que le dijera al marine que nos dejara ir, pues somos hermanos, una lagrima cayo por mi mejilla, en agradecimiento a el por sus palabras, intenté esconderla lo mejor posible y mirando fijamente a el marine le dije. – Tu hablas de justicia marine, déjame agregar una serie de preguntas a lo que comento mi hermano de otra madre, madre la cual le arrebataron, a mi me quitaron a la única persona que tuve en el mundo, mi padre, estuve solo hasta que me encontre con otro amigo y luego con Gaeru, no tengo a más nadie. Sin bajar la mirada de sus ojos amarillos y su mandíbula fea proseguí. – A mi parecer la justicia de la Marina es selectiva, ciega y clasista, ¿dónde estuvo la dichosa justicia de la marina cuando me infiltre con un amigo en una venta de armas para desbaratar aquello?, peor aún, ¿Donde estuvo la justicia de la marina cuando con mi hermano entramos a una casa de mafiosos a robar, porque extorsionaban a la gente con los precios que tenían en sus negocios? Negue con la cabeza. Tampoco vi la Justicia de la Marina, cuando una chica me pidió que la ayudara a librarse del nieto de un mafioso que queria a fuerza casarse con ella y cuando ella se negó intento matarla. La justicia de tu institución es tan ciega y selectiva que en este mismo momento en este lugar venden niños y mujeres como esclavos y no veo a ninguno de ustedes oponerse. Dime por favor te lo pido DIME. Dije alzando un poco la voz. ¿Es esa tambien TU clase de justicia?

Mantuve mis ojos azules firmes, no iba a bajar la mirada, todo mi cuerpo deseaba escuchar la respuesta del marine.

 
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#17
Leyenda


Mientras me acercaba a la maldita rata marine, pude observar que este parecía no tener ningún rasguño provocado por mi corte anterior. "Juraría que pluma sangrienta había notado el contacto y cortado a esa rata..." Pensé justo recordando el momento, pero visto lo visto, seguramente había sido imaginación o paranoia mía, realmente aquella rata del gobierno, no solo era un marine, sino seguramente el protagonista de algún libro, de aquellos libros donde este siempre derrotaba a sus enemigos, sin recibir ningún golpe ni daño, vamos a lo que en algunos lugares se les llama supermanes, héroes favorecidos por la narración.

Volviendo al presente, la asquerosa rata amarilla de la marina esquivo el ataque de Quetzalli Jr. con un simple movimiento, como era de esperar Quetzalli Jr. había llego antes que nosotros, ya que este era realmente mucho más rápido, pero lo que volvió a demostrarme que aquel tipo era el protagonista de esta historia, es que no solo esquivo a Quetzalli Jr. sino que ignorando que el esquivar aque ataque debía distraerlo de nuestra posición impidiendo que este pudiese llegar a vernos bien a Gaeru y a mí, nos bloqueo los ataques con una facilidad aplastante, solo necesito las palmas de sus manos para bloquear nuestros ataques, la palma de la mano derecha para bloquear la katana de Gaeru y la palma de la mano izquierda para bloquear a Pluma Sangrienta.

- Aaauucchhh... que coño... maldita rata asquerosa y sarnosa.... te voy a... - Exclamé al de repente notar un fuerte golpe. Después del golpe empecé a marearme, pude notar como caía al suelo, mi cuerpo no reaccionaba y mis ojos empezaban a nublarse hasta quedar totalmente a oscuras, de repente solo veía oscuridad, nada más y menos que una pared negra enfrente de mi y a mi alrededor. "¿Que es esto?¿Donde narices me encuentro?" Me dije observando mi alrededor, aquel lugar me era bastante familiar, en un principio no me percaté, pero mientras iba pasando el tiempo empecé a recordar, aquella misma sensación, aquel mismo sentimiento que había tenido durante años, los largos años que pase encarcelado en aquella maldita prisión, hasta que la invasión de mis nuevos compañeros me habían permitido escapar, pero aquello parecía un simple sueño y esta la realidad, ya que vuelvo a estar en aquel mismo lugar.

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#18


 
Una vida estaba por perderse en el manglar.
 
Sintiendo que la suerte me había acompañado en este combate, estaba listo para terminar lo que había iniciado. El sudor empezaba a dejar marca en mi uniforme de invierno de la marina debido a la extenuante labor que había sido combatir a tres poderosos enemigos. Un aire frio recorrió el manglar, recordándome que el invierno había llegado hace no mucho, mientras que el sol empezaba a ponerse en el horizonte, trayendo consigo unas tonalidades naranjas y carmesís las cuales llegaban como un augurio que profetizaban la muerte que estaba por ocurrir en el manglar.
 
Aunque el ultimo de sus ataques, coordinados como si fueran un equipo, casi logra hacerme un daño considerable, fueron ellos los que terminaron siendo azotados por mis puños y quienes ahora yacían frente a mí, a mi merced. El más alto de ellos había caído inconsciente ante mi ultimo ataque. Mi compatriota, el Gyojin de nombre Gaeru, manteniéndose de pie a base de agallas y voluntad propia de alguien de nuestra especie. Por último, pero no por eso menos importante, el enmascarado alado, Quetzalli Jr, quien había estado cerca de infligir el mayor de los daños en más de una ocasión y la razón por la que consideraba que la suerte había estado de mi lado, del lado de la justicia, caía derribado a un metro a mi izquierda tras el impacto de aquel ataque que había desplegado con maestría. De los tres, quien visiblemente aun se encontraba en capacidad de seguir con el combate y de quien podía sentir con mi Haki de Observación que aún no se había dado por vencido seguía siendo Quetzalli Jr. Era una amenaza para la sociedad, no debido a sus acciones pues desconocía que fuera culpable de delitos atroces, si no debido a su potencial.
 
La vida de Quetzalli Jr estaba por terminar aquí y ahora.
 
Mientras Gaeru, con un esfuerzo inhumano (ingyojiano, quizás), encontraba la fuerza para hablarme, afirmando que se sentía derrotado pero que no recurriría a trucos sucios para atacarme por la espalda pues no era propio de un verdadero guerrero – cosa que me lleno de orgullo por un instante, viniendo de alguien de mi especia, a pesar de su condición de pirata – mientras posaba su ensangrentado puño en mi pecho, cerca de mi corazón, Quetzalli Jr hacia amague de levantarse para continuar con el combate. Las palabras y acciones de Gaeru casi logran apaciguar mi ira, la cual en realidad no iba dirigida a ellos específicamente si no a aquellos piratas quienes habían secuestrado a mi hermano Fugowo. Sin embargo, este sentimiento solo duro un breve instante, y fue remplazado por un odio desmedido hacia lo que representaban: la piratería, el deshonor, la ruptura de familias y el esclavismo.
 
Esto no lo iba a permitir.
 
“¿Qué es para ti la justicia?” – preguntó Gaeru con un hilo de voz, casi desfalleciendo a causa de sus heridas, pero demostrándose mas fuerte que ellas, o a pesar de ellas.
 
Fúrico ante aquella pregunta arremetí contra Quetzalli Jr antes de darle oportunidad de ponerse de pie o moverse de su lugar de cualquier forma. Arremetí con toda mi furia, con todo el coraje guardado que le tenía a los piratas, descargando todo el odio y dolor que tras más de diez años se habían acumulado en mí. Mis intenciones eran claras, y estaba seguro de que tanto Gaeru como Quetzalli lo podían ver en mis ojos, los cuales solo mostraban crueldad absoluta. El enmascarado estaba a mi merced, era mi oportunidad de arrebatarle una vida a los piratas, de cobrar la vida que me habían arrebatado a mi y a mi familia aquel fatídico día en la isla Gyojin.
 
Sin piedad alguna, golpee el rostro de Quetzalli Jr quien no tuvo oportunidad de defenderse, ambos golpes dirigidos a su rostro, alternando entre mis brazos, primero el derecho y luego el izquierdo. Con el Haki de Observación pude sentir como su energía empezaba a agotarse, estaba en las puertas de la muerte, esperando a que le atravesara el pecho con la mas fuerte de las técnicas que conocía del Gyojin Karate, cual tiburón que está listo para devorar a su presa. Estaba listo, estaba decidido, el destino les había puesto delante mío y no había razón alguna para no cumplir con el destino.
 
Adiós, Quetzalli Jr.
 


 
“No… nos lleves ni a mi hermano ni a mi” – escuche provenir de Gaeru, suplicante, honesto, aterrorizado. En ese momento, mientras mi puño empezaba a viajar en dirección al pecho de Quetzalli Jr, frente a mi desapareció el enmascarado y en su lugar le reemplazó un Gyojin de piel amarilla con púas en su barbilla de no más de 16 años.
 
Era Fugowo. Las palabras de Gaeru funcionaron en mi como si de magia se tratara y, aunque ya no pude detener el movimiento de mi brazo, si evite usar la técnica que estaba a punto de matar a Quetzalli Jr, por lo que solo termine de golpear con mi puño derecho sobre su pecho.
 
Una lágrima cayó de la mejilla de Quetzalli Jr. Se acerco a Gaeru y posándole la mano sobre su hombro, supe que todo era verdad. Gaeru y Quetzalli Jr se consideraban tan hermanos como yo considero a Fugowo como el mío. El Haki de Observación, maldito sea en esta ocasión, me confirmaba que aquellos sentimientos eran tan reales como el aire que respiraba agitadamente tras lo que estuve a punto de hacer.
 
Al estar lado a lado, el hechizo regreso por un instante, siendo ambos – Gaeru y Quetzalli – iluminados, no, exaltados por aquellos tonos naranjas y rojos que traían el atardecer y los cuales me hicieron revivir un momento que había olvidado por completo, un recuerdo que había guardado en lo mas profundo de mi ser por ser tan preciado para mi y a la vez tan doloroso de recordar. La primera vez que vi el atardecer, cosa que no sucede nunca en la isla Gyojin, fue alado de Fugowo. No habíamos prometido nunca separarnos, volvernos fuertes para cuidar a quienes lo necesitaran, salir de aventuras y visitar todas las islas del mundo. Nos habíamos prometido ser felices.
 
Bajando el rostro al suelo, con el corazón en la mano, comencé a llorar.
 
Había perdido la gorra de la marina sin darme cuenta durante el combate por lo que el bajar mi rostro no impidió que Gaeru y Quetzalli Jr vieran aquellas lágrimas brotar de mi rostro. Baje los brazos, dejándolos caer a mis costados, cansado. No podía matarlos, no debía matarlos, hacerlo hubiera ido contra todo valor y principio que sostenía, por los cuales me regía. Mi maestro Ershot Spardal tenía razón, la venganza es un camino peligroso, es un objetivo vacío. De no ser por Gaeru, habría cometido un acto tan atroz que hubiera significado perderme a mi mismo, hubiera sido un punto de inflexión en mi vida del cual me hubiera arrepentido por el resto de ella. La suerte estaba de mi lado, aún. Pero más importante, volvía a sentir a Fugowo a mi lado.
 


 
Prestando atención a las palabras que provinieron de Quetzalli Jr, quien demostraba tener un espíritu inquebrantable, le respondí con honestidad, pues ambos se habían ganado mi respeto – “Tienen razón…” – inicié mi respuesta con calma, en un tono que buscaba el entendimiento a pesar de ser enemigos – “en estos momentos la justicia es selectiva, créanme que lo sé, como Gyojin puedo asegurar que lo sé de primera mano, ¿en dónde estábamos cuando pasaron todas aquellas cosas horribles que relatas?, seguramente deteniendo esclavistas, capturando asesinos o desmantelando grupos criminales, pero la pregunta importante no es ¿en dónde estábamos?, si no, ¿por qué no estuvimos donde también nos necesitaban?” – continué, en el mismo tono inicial, pausado y respetuoso, secando las lágrimas de mi rostro con el dorso de mi antebrazo derecho.
 
“Porque no somos suficientes, porque la justicia es selectiva, porque lamentablemente la marina es una institución tan grande que ha permitido, y sigue permitiendo, actos de corrupción” – sentencié, contestando a mi propia pregunta – “Pero no todos somos así, sin embargo, no somos suficientes. Estamos tan divididos entre facciones que, en lugar de enfocarnos en objetivos en común, permitimos que esta división nos ciegue dando oportunidad a los verdaderos culpables de los crimines y las injusticias de seguir a sus anchas, aprovechándose de nuestra inútil lucha.” – aseveré con un tono de reproche, uno que iba dirigido a mi principalmente, puesto que a pesar de que era consciente de todo esto que decía, no había hecho nada por evitarlo – “Sin embargo, esto no va a cambiar desde fuera. El problema hay que arrancarlo desde dentro, hay que arrancarlo de raíz, estoy convencido que junto con mis compañeros de división podemos reformar a la marina para que sea lo que debe ser, para llevar la justicia a todas partes, para perseverar a pesar de quienes se oponen a nosotros” – empezaba a aumentar mi tono de voz, como si buscara convencerme a mi mismo que esto que decía era verdad, que era posible llevar a cabo un cambio tan radical – “¿Qué que es para mí la justicia, Gaeru?” –  me dirigí al Gyojin, convencido de la respuesta que estaba a punto de emanar de mi interior – “La justicia no es una verdad absoluta ni una imposición inmediata, sino el resultado de la determinación inquebrantable de hacer lo correcto, sin importar cuántas veces uno caiga o cuán difíciles sean las circunstancias. La verdadera justicia no se rinde, no se deja cegar por la venganza y nunca pierde de vista el propósito de sus acciones.” – respondí llevando el puño hacia mi pecho en aquella zona que el Gyojin había dejado manchada de su sangre.

“¡LA JUSTICIA ES PERSEVERANTE!”
 
La batalla había concluido. Por un lado, había llevado mis ordenes a cabo de forma implacable, por otro, de no ser por la oportuna intervención de mi enemigo Gyojin me habría perdido en el odio y la venganza perdiendo de esta forma la mayor de las batallas, la que tengo conmigo mismo y mis demonios internos. Tanto Gaeru como Quetzalli Jr habían demostrado ser algo mas que simple piratas, eran verdaderos guerreros quienes, a su forma, buscaban encontrar su propia justicia.
 
Una idea se formó en mi cabeza.
 
“Gaeru, Quetzalli Jr, asumo que no fue hace mucho que se unieron a los piratas Mushoku.” – me dirijo a los hermanos de otra madre, mientras empiezo a caminar lentamente hacia donde se encontraba Artur, tumbado – “ese grupo de piratas han cometido crímenes más atroces de los que ustedes han vivido, hace poco destruyeron una base de la marina matando a todos los presentes despiadadamente.” – seguí avanzando quedando de frente al gigante alado – “Su compañero de aquí formo parte del ataque, y es mi responsabilidad entregarlo a la justicia para que dictamine sentencia sobre sus acciones.” – continué, mientras guardaba la espada estilo samurai de casi dos metros en su vaina de cuero, la cual había quedado en el piso luego de que Artur cayera inconsciente, para seguidamente acomodármela a la cintura utilizando una de las vendas que traía conmigo, quedando ridículamente desproporcional a mi costado derecho – “Pero ustedes son diferentes, son verdaderos guerreros, me lo han demostrado durante este combate.”
 
El aire frío del invierno silbo en el manglar y una burbuja de resina exploto antes de que continuara con la propuesta que estaba a punto de formular – “Por lo que les voy a proponer dos opciones. La primera, continúen como piratas, peor aún, como parte de los Mushoku, y véanse fallando a sus ideales, siendo capturados quizás no hoy, si la suerte esta con ustedes puesto que luego de abandonar el manglar voy a avisar al cuartel general de que he dejado a dos piratas listos para ser capturados, pero más pronto que tarde.” – dije mientras me agachaba para agarrar una de las piernas del gigante alado, la izquierda, listo para arrastrarle de regreso al cuartel de la marina – “La segunda, vengan conmigo, entréguense a la marina y juro por mi vida que yo abogaré por ustedes, creo poder convencer al Vicealmirante Joe de que se unan a la división 17. Saben, los piratas me arrebataron a mi hermano hace más de 10 años, y si bien somos un grupo un poco disfuncional, en mis compañeros de división he encontrado algo que he anhelado desde el día que perdí a mi hermano y que apenas hoy, gracias a tus palabras Gaeru y a tus acciones Quetzall Jr, me doy cuenta por fin he encontrado.” – pronuncié mientras giraba mi cuello para verlos a los ojos y luego voltear a ver el atardecer, el cual se expandía glorioso en el horizonte – “Una familia.”
 
Quizás aceptarían, cosa que no me podría hacer más feliz, o quizás se negarían a venir conmigo. Sea como fuese aceptaría su decisión. Sin embargo, incluso si se negaban a mi oferta, sabía que había sembrado una semilla que a futuro podría dar fruto si se mantenía vigilada. Tendría que estar pendientes a partir de ahora de cada uno de sus movimientos, pero eso no sería problema, si terminaran desviándose al tipo de piratería que caracterizaba al grupo pirata al que se habían unido – los piratas Mushoku – solo tendría que detenerles nuevamente.
 
Y, si se diera el caso, no habría segundas oportunidades.
 

 
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#19
A pesar de todo el dolor que me recorría el cuerpo y que estaba a punto de perder la conciencia, pude escuchar atentamente las palabras del Gyojin marine quien con lágrimas aun en el rostro comento “Tienes Razón” y yo solo me limite a asentir, mi contrincante tenia absolutamente claro que mis palabras eran verdad, sabía que la justicia era selectiva, este siguió hablando y yo lo escuche con mucha atención mientras me sostenía gracias a tener mi mano sobre el hombro de Gaeru.

Varias de las cosas que me comento jamás las olvidaría “Porque no somos suficientes”, “No todos somos así”, “Estamos divididos” y estaba convencido de que junto a sus compañeros podría revertir varios de los problemas que su institución acarreaba, no se que tanto puedan influenciar un puñado de personas en algo tan grande y podrido como la marina.

Seguí escuchando a mi interlocutor, quien le dio una explicación a mi hermano de otra madre, lo que era para él, la justicia, su definición siendo sincero me pareció idílica, heroica y muy imposible de alcanzar, pero no lo iba a cuestionar, cada uno podía creer en lo que quisiera, para ejemplo yo, que creo que la santa muerte me salvo de morir hoy, luego con su puño en el pecho grito que la Justicia es perseverante, me sobre salte un poco porque no esperaba ese accionar.

Luego nos llamo por nuestros nombres, y nos afirmó, que sabía que nos habíamos unido hace poco a los Mushoku, esta bien informado pensé, mientras caminaba hacia Baldur, nos comento los actos que los Mushoku cometieron antes de nuestra llegada y de los que yo ya estaba al tanto por los periódicos y vi como tomo la espada de Baldur y dijo que debía entregarlo a la justicia por su participación en todo aquello, sin embargo, para el nosotros éramos diferentes, en sus propias palabras “Verdaderos Guerreros”, un escalofrío recorrió mi cuerpo, un enemigo me reconocía como luchador, esto era una clara muestra de que mis acciones para demostrarle al mundo de que estaba hecho, indistintamente de que haya perdido este combate estaban empezando a funcionar.

Luego nos dio dos opciones, la primera quedarnos con los Mushoku y que luego de ir al cuartel daría aviso de que dos piratas estaban listos para ser capturados ¿Nos estaba dejando ir o yo estaba equivocado? Mierda…. O irnos con el y unirnos a la Marina, no pude evitar sonreír, debería hacer stand-up, porque eso de los chistes le viene muy bien, pensé.

Luego de las ultimas palabras de mi enemigo, tomé la iniciativa con las pocas fuerzas que me quedaban para contestar a sus palabras, no lo quise interrumpir, porque a pesar de todo el tipo había escuchado mis palabras sin decir nada, por lo que con un esfuerzo le dije. – Voy por partes, tus palabras de lo que es la justicia y tu propia definición me parecen. Hice una pausa para poner mi otra mano en el hombro libre de Gaeru. Idílica y al ser idílica puede ser muy difícil de alcanzar, por otra parte, nunca creí que existieran marines como tú. Tragué saliva y mantuve mis ojos fijos en el mientras proseguía. – No te equivocas en eso que dices de que hace poco nos unimos a los Mushoku, se donde nos metimos, lo se muy bien, pero no dejare que por pertenecer a ese grupo mi identidad se pierda, yo se muy bien quien soy, yo se muy bien que quiero. – Dije desafiante. Y con respecto a tu ultimo ofrecimiento, no me gustaría ser un marine y creo que a Gaeru tampoco. Ahora entiendo que te vas a llevar a Baldur, no se que hacia en la instalación donde lo encontraron, ni porque estaba allí, ahora mismo no estoy en posición de exigirte nada, pero te pediría que lo traten bien, es solo un niño, por ultimo intentare por todos los medios, recordar tu nombre que creo que era Tuculu y tu cara, esas cosas no se me dan bien, pero se que Gaeru me dará una mano y ojala nos podamos cruzar más adelante, desde el día de hoy sabre que no todos los marines son basura y espero que tu recuerdes que no todos los piratas somos unos psicópatas asesinos. Toma. Me arranque una pluma de mis alas y se la entregue al marine. – No sé cuándo vendré por esto, pero tenlo por seguro que, volveré, esto es un desafío para el futuro… Adiós Guerrero Gyojin.

Me quede esperando a que Gaeru me ayudara a salir de allí, si bien podía caminar iba a necesitar ayuda.

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#20
Definitivamente casi no lo contamos, mi corazón casi se paró cuando vi a aquella bestia con los ojos llenos de ira lanzarse a por Quetzalli, pensando que este marine iba a acabar con nuestras vidas. Pero en el momento justo, cuando pensaba que todo iba a terminar este. ¿Nos dio la razón? Un marine acababa de dar la razón a unos piratas. Esto era nuevo. Pero me quedé estático escuchando sus palabras mientras cargaba con nuestro compañero de cuatro metros. 

Mi respiración era errática y sentía un dolor intenso por todo mi cuerpo, pese a mantenerme consciente.Cada palabra de sus discurso, cada frase, también dolía. Su sentido de la justicia, su falta de medios, su visión de la banda a la que habíamos entrado recientemente. Había tantas cosas que quería decirle, tantas cosas que me hubiese gustado debatir con él.

En un principio sí, el sabía que en la marina había gente corrupta y, que estaban divididos. ¿Divididos? Esa palabra me sorprendió. Siempre había considerado a la marina como un ente. Una mente colmena que devora y destruye todo a su paso, y debido a esto, a veces me olvido que son personas… Que pensarán de forma diferente.

Más cosas llamaron mi atención, la pérdida de su hermano a manos de unos piratas. Por un momento casi salto, quería exigir que porque unos carbones le separaran de su familia no todos éramos así. Yo nunca… Me entristecí por un momento. El maldito zorro… tal vez ese marine tuviera razón, con lo de los mushoku. Yo no quería ser como ellos. Más de uno me apoyó en matar a la hija de aquel que amputó mi brazo si nos la encontrábamos en la casa de subastas. 

Miré al suelo sintiendo las manos de mi hermano alado a mi espalda. -Yo… También tengo mi modelo de justicia. No me uniré a la marina como ha dicho Quetzalli Jr. -Mi tono de voz se puso serio por primera vez en mucho tiempo. Me había sembrado una semilla de duda en mi subconsciente. -Nunca se me ha dado seguir bien órdenes y siendo sincero, no creo que se me de bien ser vuestro compañero. No obstante puedo prometerte una cosa. Jamás haré algo en contra de mi moral. Nunca me deshonraré como guerrero, estaré con los mushoku pero nunca haré algo en contra de mis valores~gero. -Prometí mientras me inclinaba para mostrar respeto a aquella persona que hace unos minutos era mi rival. -VOLVAMOS A PLEAR MÁS ADELANTE FUGUWU. -Grité mientras volvía a levantar la mirada viendo como éste se llevaba definitivamente a nuestro compañero. Ni de coña esto iba a acabar así. Fuguwu, me habías abierto los ojos. Me has hecho darme cuenta que jamás debía dudar de mi sentido de la justicia. Y en este momento decía: “No dejes que se lleven a Artur”. No sabía con qué cara iba a mirar a Ashura tras esto. Ya que pese a querer recuperarle mi cuerpo ya no respondía. 

-Capitán. Tú me debes un brazo, yo te debo el recuperar a Artur… -Susurré para mi mismo mientras me giraba para ver a Quetzalli, estaba casi tan herido y medio muerto como yo, ambos estábamos para el arrastre. Escupí al suelo, más sangre que saliva. -Artur… ¿Es un niño? -Dije bastante sorprendido. -Bueno, eso da igual. Pero tenemos que hablar con los demás. No podemos dejar que se lo lleven. 

Solté mientras mi hermano de otra madre, la persona que más me importaba en estos momentos y yo, salíamos de aquel manglar con dificultad, mi cuerpo pesaba y estaba seguro que el suyo también. -Nunca perdamos nuestros valores y nuestro orgullo de guerreros… y se llama Fuguwu, no Tuculo o lo que quiera que hayas dicho~gero. -Me quejé de su falta de memoria mientras otra pregunta más importante llegaba a mi mente. ¿Cómo se llega al barco? 

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