[Aventura T-3] Desencadenados.
#31
Inventario



El cráneo de ese cabrón chocó contra mi espada con una fuerza tan bestial que me dejó los dedos temblando. No tuve ni tiempo de reaccionar: Kurimuzon salió volando de mis manos como una pluma maldita, trazando una parábola en el aire hasta clavarse con violencia en un árbol, a diez metros de mí.

—Joder... —pensé mientras aún estaba en el aire. —Ese hijo de puta me la acaba de liar… No me queda más remedio...

Sentí su mano aferrando mi pantalón con rabia. La izquierda. No iba a dejarme escapar tan fácil.

Pero yo tampoco iba a ponérselo tan cómodo.

Apreté los dientes, giré sobre mí mismo con todo lo que me quedaba de impulso y, sin dudarlo, rasgué mi propio pantalón con un zarpazo limpio de mi garra izquierda. El tejido se abrió al instante, y su agarre se vino abajo sin resistencia. Era ahora o nunca.

El fuego brotó de mi espalda como si siempre hubiera estado ahí, aguardando su momento. Mi cuerpo se cubrió del fulgor sagrado de mi raza y mis alas negras de fuego me impulsaron hacia atrás en un vuelo acrobático, envolviéndome en una espiral ardiente que me sacó de su alcance.

Caí de pié y de espaldas al árbol, justo donde me esperaba ella. Kurimuzon.

Mi mano derecha se cerró sobre el mango aún clavado en la corteza, y mientras la sacaba de un tirón, con los ojos fijos en Muzán, grité:

—¡ᚺᛖᚱᛗᚨᚾᛟ! ᛋᛁ ᛏᛖ ᚲᛖᛞᚨᚾ ᛗᛟᚲᛟᛋ, ᛈᛖᚷᚨᛚᛖ ᚢᚾᛟ ᛖᚾ ᛚᚨ ᚲᚨᚱᚨ!

Mis pies se hundieron en la tierra. Las llamas se alzaron tras de mí. Kurimuzon apuntaba directamente al corazón de aquel desgraciado.

Y mis ojos no se apartaron de los suyos.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1356 + 0 = 1356
Energia: 925 - 14 = 911
Espiritu: 213 + 0 = 213
#32
Las garras de Berry encontraron su objetivo con precisión, cosa que casi resulto ser letal para Aki. El último golpe al cuello de Aki fue definitivo, la presión constante de los muslos de la mink, combinada con los ataques repetidos finalmente vencieron la resistencia de la peliblanca. Sus ojos se pusieron en blanco y su cuerpo se desplomó, inconsciente, bajo el peso implacable de la mink zorro.
 
Segundos después, Kelo voló hacia el árbol donde Kurimuzon permanecía clavada. Sus llamas ardían con determinación mientras se acercaba a recuperar su arma. Pero justo cuando sus pies tocaron el suelo...
 
¡¡BUM!!

La explosión fue ensordecedora. El suelo bajo Kelo detonó en una erupción de tierra, roca y fuego. La onda expansiva destrozó el árbol, convirtiendo la madera centenaria en astillas que volaron como proyectiles mortales. Kelo fue lanzado por los aires, su cuerpo golpeado por los escombros antes de estrellarse contra el suelo a varios metros de distancia. Cuando el humo se desvaneció, donde antes se alzaba el árbol majestuoso solo quedaba un cráter humeante. Kurimuzon había salido disparada de las manos de Kelo y cayo a los pies de Muzan. Kelo yacía inmóvil en el suelo, su cuerpo quemado y gravemente herido por la explosión. Sus llamas se extinguieron por completo mientras caía en la inconsciencia.
 
Muzán se irguió lentamente, limpiándose el polvo de su traje blanco con gesto casi delicado. Una sonrisa cruel se extendió por su rostro mientras recogía a Kurimuzon. No fue una sonrisa humana. Fue el gesto de un depredador que reconoce el momento exacto en que su presa comprende que no hay escape.
 
“Redsmoke Kelo... treinta millones de berries.” – su voz cortó el silencio como la hoja afilada de Kurimuzon cortaba la carne de sus enemigos en manos de su usuario – “Tu francotirador de apoyo será bueno, pero no lo suficiente.”
 
Atlas, quien acababa de llegar de dentro de la mansión, sintió cómo se le helaba la sangre, la explosión devastadora les había hecho retroceder instintivamente, su rostro reflejando el horror de ver caer a quien consideraba su amigo.
 
“¡KELO!” – grito, su voz puro dolor, mientras que las lágrimas empezaban a brotar de su rostro.
 
Algo hizo clic en Atlas en ese momento. Sus instintos de supervivencia, afinados por años de esclavitud y combate, le gritaban una verdad amarga: este no era un enemigo que pudiera vencer solo. No así. No ahora. Sus ojos encontraron los de Berry por un instante, y en esa mirada fugaz se comunicó todo lo que las palabras no podían expresar. Sin una palabra, el mink canino se desvaneció bajo la tierra. Su presencia desapareció tan súbitamente como llegó, dejando solo el eco de su promesa cumplida: los esclavos estaban libres.
 
Los ojos de Muzan se posaron en Berry con la misma frialdad calculadora que un carnicero examina la carne que llego del matadero como cualquier mañana del día.
 
“Y ahora, pequeña zorra eléctrica” – comenzó, avanzando hacia ella con arrogancia, girando la espada del pirata inconsciente en su mano derecha con un giro circular de su muñeca, reduciendo la distancia que los separaba quedando a solo 5 metros de la mink zorro – “Solo quedamos tú y yo”.
 
Pero entonces, un rugido se alzó desde las profundidades de la mansión.
 
No era humano. Era el clamor primitivo de un centenar de almas que conocían demasiado bien el sabor de las cadenas. Los treinta Lunaria que Berry envió regresaban, pero no venían solos. Detrás de ellos, los cincuenta supervivientes de la masacre del sótano emergieron como fantasmas vengativos. En sus manos portaban herramientas de jardín convertidas en armas, trozos de cadenas rotas, barras de hierro arrancadas de las celdas.
 
Sus ojos brillaban con algo más poderoso que la rabia: la determinación de quienes no tienen nada más que perder.
 
“¡MEGAMI KITSUNE!” – gritaron al unísono, y sus voces combinadas hicieron temblar los cimientos de la mansión.
 
Berry se encontró apoyada por ochenta almas liberadas que la miraban como si fuera la encarnación de sus sueños más desesperados, mismas que no dudaron en atacar a Muzan al instante.
 
El viento nocturno agitó el pelaje negro azabache de Berry, y por un momento, bajo la luz fantasmal de los focos, realmente parecía una diosa.
 
Muzán detuvo su avance y se vio obligado a dar la espalda a Berry para defenderse de sus nuevos agresores. Por primera vez en la noche, su expresión mostró algo parecido a la sorpresa.
 
El tablero acababa de cambiar completamente.
 

 
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Belico

Gastos de Muzan

OFF
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#33
Finalmente la mujer había dejado de luchar, otra victoria pero no tenía tiempo de celebrarla al ver el panorama pudo observar como Kelo atacaba y luego una explosión. El cuerpo del Lunaria cayó bastante malherido y por unos segundos el silencio pareció invadir la escena, Atlas se había ido y solo quedaba ella quien tras haberse levantado caminó hasta el cráter observando a llamitas. Se había imaginado a lo mejor miles de aventuras juntos, aunque ahora estaba en un estado que quizás le tomase un buen tiempo recuperarse pudo ver que seguía vivo respirando levemente su rostro sonrió al ver que pese a todo el hombre resistía. Limpió la sangre de sus garras mirando los tatuajes dorados en estas y giró su rostro hacia Muzan al ser aludida. — Si crees que fue mi idea venir acompañada cometes un grave error, tampoco creas que estoy sola... — masculló crujiendo sus nudillos mientras sus fieles seguidores volvían y atacaban por la espalda al hombre dando una apertura que la mink agradecería. No era momento de llorar, tampoco podía tener miedo cuando esa noche estaba siendo tan divertida, sus ojos rojos centellaron cuando la fuerza del electro volvió a su pelaje y sus piernas se tensaron al momento de agacharse y comprimirse como una bolita en una acción que habrá tardado unos pocos segundos.

Entonces el aire vibró y la mink que hace unos segundos se encontraba a cinco metros apareció como si fuese una sombra violenta a espaldas del humano, cinco metros recorridos en menos de un parpadeo con un salto tan poderoso que le permitió clavar su patada contra la pierna derecha de aquel hombre la que siempre le había visto usar para moverse el pie de apoyo que al menos ahora sería recorrido por bastante electricidad. Otra patada descendió a la par que Berry se inclinaba y apoyando sus manos contra el suelo giraba en una pirueta perfecta que le permitía a su pie clavarse como un cuchillo contra la columna de su adversario. — ¡Brouette! — gritó la zorra mientras empujaba con su pierna y utilizaba el propio cuerpo del humano para impulsarse nuevamente a una zona segura y a la vez buscaba empujarle sin defensa contra la horda que esperaba ansiosa su momento de vengarse.

— ¡Ataquen por la libertad! No dejen que llamitas duerma en vano, muestren su fuerza y no toquen el suelo quiero verlo bien machacado y si logran cortarle un dedo o una pierna tendrán premio doble. ¡Francotirador no temas llamitas sigue vivo! Si puedes ver una apertura para volarle la cabeza o ayudarme no dudes en disparar... ¡Esta noche barreré el piso con el Ayuwoki! — ordenó mientras aterrizaba con cuidado a unos diecinueve metros de muzan, lo suficientemente cerca para volver a atacar pero lo bastante lejos como para preveer si algo no estaba bien. Gracias al sacrificio de llamitas la Mink comprendía que podía haber trampas, también su horda sabía del peligro de estas y al tener alas podían atacar desde las alturas, su mayor aliado sería aquel francotirador y esperaba que el ruido pudiera atraer a algún aliado. Ahora que Muzan había dejado de ser inmortal, de que su aura se hubiese perdido tras las heridas y la sangre, ahora que todos podían verle como una presa más y no como un demonio invencible. — Deberé pensar una manera para someterlo, es un humano después de todo, no podrá seguir así por mucho tiempo... — masculló la zorra mientras se analizaba a su rival, buscando heridas que pudiera explotar y por sobretodo el efecto que su electricidad tendría en su cuerpo tras ya haber eliminado a dos de sus enemigos gracias a esta.

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Técnicas

Karmas usados

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pasivas

Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1778 + 0 = 1778
Energia: 926 - 293 = 633
Espiritu: 159 + 0 = 159
#34
La horda de supervivientes se abalanzó sobre Muzan con décadas de odio concentrado. Ochenta voces rugieron al unísono mientras herramientas de jardín, cadenas rotas y barras de hierro se descargaron sobre el cuerpo del tirano. El impacto fue brutal, y por primera vez en años, Muzan sintió dolor real corriendo por sus venas.
 
Pero fue ese dolor lo que desató al demonio.
 
Sus ojos se inyectaron de una furia primitiva, las venas a los costados hinchándose como serpientes bajo su piel mientras contemplaba a esas "bestias inferiores" que se atrevían a tocarlo. El racismo que corría por su sangre como veneno se concentró en un solo punto de odio puro.
 
“¡ESCORIA ALADA!” – rugió con una voz que hizo temblar los cimientos de la mansión.
 
Muzan alzó ambos brazos al cielo, y una onda de energía devastadora estalló desde su cuerpo como una explosión nuclear. La fuerza pura barrió el patio en todas direcciones, y los ochenta Lunaria que habían luchado por su libertad fueron desintegrados al instante. No hubo gritos. No hubo último aliento. Solo silencio y cenizas flotando en el viento nocturno.
 
En ese momento de furia ciega, Berry atacó.
 
Su primera patada encontró la pierna derecha de Muzan con fuerza devastadora. La electricidad recorrió el cuerpo del esclavista como serpientes azules, pero él apenas lo notó, aún perdido en la euforia de su masacre.
 
“Miserable zorra...” – murmuró Muzan mientras comenzaba a moverse, pero la velocidad de Berry era devastadora.
 
El segundo golpe impactó en su columna mientras él ya estaba en movimiento, enviando una nueva descarga eléctrica por su espina dorsal. El dolor atravesó su cuerpo como una lanza de fuego, pero no fue suficiente para detener al esclavista endurecido por años de brutalidad. Muzan apretó los dientes y continuó con su reacción, la furia alimentando su resistencia.
 
Cuando Berry se lanzó para su técnica final, Muzan ya tenía su defensa en posición.
 
“¡BROUETTE!” – gritó Berry, su pierna cargada de electricidad cortando el aire.
 
La patada de Berry chocó contra la mano derecha de Muzan que había alzado para bloquear. El impacto resonó como un trueno, la electricidad serpenteando por su extremidad, y la brutalidad del mismo mando a volar de nueva cuenta la katana de Kelo por los aires aterrizando a un metro de distancia. Pero en el mismo instante del bloqueo, Muzan tensó los músculos de su brazo izquierdo libre. Sin la espada que portaba en su mano derecha para estorbar el movimiento, descargó un golpe con su brazo izquierdo utilizando toda su potencia contra Berry, concentrando toda su fuerza en ese único impacto mientras ella aún estaba comprometida en su ataque.
 
Desde su posición lejana, Djangus mantenía el dedo en el gatillo, pero el choque directo entre Berry y Muzan no le daba una apertura limpia. Esperaría el momento preciso, cuando su disparo no pusiera en riesgo a la mink zorro.
 
El viento nocturno llevó las cenizas de los ochenta caídos por todo el patio, como si la naturaleza misma llorara por los que murieron tan cerca de la libertad. Berry se encontraba sola. Completamente sola. Contra el monstruo que acababa de borrar del mapa a todos los que la veneraban como una diosa.
 
El duelo final acaba de alcanzar su clímax.
 
Sin perder el tiempo, aprovechando el momento de desorientación de Berry tras los ataques recibidos, Muzan se abalanza contra Berry de forma despiadada cogiéndola por el cuello con su mano derecha asfixiándola.
 
“Patética escoria, te devolveré a donde perteneces, la esclavitud eterna te espera en el infierno” – escupió Muzan a Berry mientras apretaba el cuello de la mink con la mano izquierda impidiéndole respirar, los ojos del esclavista inyectados en sangre por el coraje, a la vez que le propinaba un puñetazo con su mano libre.
 

 
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Gastos de Muzan

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#35
La mink pudo ver a sus fieles seguidores ser convertidos en ceniza frente a sus ojitos, rugió mientras chocaba con el humano sintiendo la furia de sus camaradas recorrer cada fibra de su cabello, sin embargo no logró eliminarlo como le hubiera gustado. Su cuerpo sintió el impacto del humano, mientras que el dolor le forzaba a apagar su electro y quedaba expuesta por unos momentos. Las manos del ayuwoki se clavaron en su cuello, buscando asfixiarle, era curioso que intentase lo mismo que había llevado a Aki a su derrota, sin dudas debería intentar algo para no terminar como la humana. Sus ojos se cerraron mientras pensaba en llamitas, en los Lunarias que habían peleado sin cobardía hasta dar su vida, en cada aventura que había superado hasta llegar a ese momento. Había oponentes muy poderosos, cada pelea se volvía mucho más divertida que la anterior y sentía que su cuerpo se estaba adaptando porque meses atrás unos golpes como los que su oponente estaba brindando le hubieran matado. Entonces recordó algo, una idea cruzó su mente como un pequeño flash cuando el humano mencionó de regresar adonde pertenecía, tendría que usar esa habilidad que le habían otorgado los rituales de su tribu ese ritual que de pequeña le intimidaba pero que al final le demostraba que los cortes no dolían y que a un Mink no bastaba con decapitarlo para matarlo. — Es una pena que no volveré a verte... Levrette. — masculló al ser impactada por la mano libre de Muzan y su cabeza se desprendía del cuerpo comenzando a caer, la zorra parecía completamente derrotada, porque no importaba lo fuerte que fuese un cuerpo en condiciones normales no funcionaba sin una cabeza pegada al cuello. ¿Verdad?

Pero entonces, como si un espiritu vengativo se adueñase del cuerpo sin cabeza este se movió al costado de Muzan en lugar de caer y una poderosa patada se dirigió desde el punto ciego en dirección al cuello. La técnica que Berry había mencionado antes de su supuesta "muerte" se ejecutó con precisión buscando el tirarle al suelo y sin aguardar respuesta otras dos patadas descendieron contra el cuerpo del humano en una rápida sucesión. — ¡Bwahahaha! Necesitas más que decapitar a un Mink para derrotarlo, aunque quizás debería haberte dicho eso antes. ¡Oye cuerpo que no es por ahí! Eso eso, toma la espada y levántame del suelo... ¡No tonto cuerpo no vayas en esa dirección! Aish, a veces me olvido que debo manejarlo como si fuese un control remoto... — la situación era surrealista, un cuerpo decapitado dando vueltas por el jardín tomando la espada de llamitas y luego buscando su cabeza por el suelo hasta finalmente dar con ella y colocarla nuevamente en su lugar aunque claro primero había intentando colocarla en dirección opuesta y debió girarla para que finalmente se encajase correctamente. — Pff, por eso no me gusta separar mi cabeza, siempre es complicado volver a estar en una pieza. ¡Oye, creo que sigue respirando mejor será que le pegues un tiro antes de que se levante! — indicó la mink saltando unos cinco metros en dirección opuesta al cuerpo de su oponente para no interferir en la visión del francotirador. Con la cantidad de energía que debió gastar y lo que podría costarle levantarse del suelo la zorra dudaba de que ese humano pudiera continuar pero no quería confiarse, hasta que no le viese muerto no bajaría la guardia y si esos tres golpes no habían bastado en la próxima le golpearía más fuerte. Tenía a muchas almas haciendo fuerzas, no se podía permitir perder esa batalla y si era necesario lucharía hasta caer muerta pero con la convicción de haberse librado de aquel humano que tanto daño le hacía a los pobres habitantes de esa Isla.

Resumen

Belicosas

Técnicas

Karmas usados

Inventario

pasivas

Akuma
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1778 - 355 = 1423
Energia: 633 - 73 = 560
Espiritu: 159 + 0 = 159
#36
El mundo de Muzán se detuvo cuando vio la cabeza de Berry rodar por el suelo.
 
Una sonrisa cruel se extendió por su rostro mientras contemplaba lo que creía era su victoria absoluta. Su ego se hinchó como una vela al viento. Había sido tan poderoso, tan dominante, que con sus propias manos había arrancado la cabeza de esa maldita zorra. El exceso de confianza que siempre lo caracterizó le nubló por completo el juicio y empezó a reír descabelladamente.
 
“Jaja…jajaja…MUAJAJAJAJA” – su risa, la cual fue creciendo hasta descontrolarse por completo, parecía concluir el capitulo de la historia de los libertadores.
 
Pero entonces el cuerpo "sin vida" de Berry se movió.
 
La patada surgió desde su punto ciego como un rayo, impactando contra su cuello con una fuerza que lo tambaleó hasta derribarlo sobre rodillas en el suelo. Sus ojos se abrieron de par en par, incrédulos, mientras el dolor atravesaba su garganta. Antes de que pudiera procesar lo que estaba sucediendo, dos patadas más se estrellaron contra su cuerpo en rápida sucesión, de los cuales no se pudo defender desde su posición.
 
“¡Hechicera maldita!” – rugió Muzán, irguiéndose, escupiendo sangre mientras veía a Berry recomponer su cuerpo como si la muerte fuera solo una ilusión. Sus venas se hincharon de furia, el racismo y odio corriendo por su sangre como veneno – “¡¿Qué clase de brujería es esta?! ¡¿Con que demonio has pactado tal poder, bruja?!”
 
Sin embargo, Muzán no era un hombre que retrocediera incluso ante semejante muestra sobrenatural. Nunca lo había sido. Su espíritu beligerante gritaba en su interior, exigiendo sangre, exigiendo dominación, exigiendo control sobre aquella mink zorra capaz de pactar con el mismo demonio. La idea de huir o rendirse simplemente no existía en su vocabulario. Incluso herido, incluso superado, su arrogancia le susurraba que aún podía ganar.
 
“¡Si no puedo estrangularte, te haré pedazos!” – bramó mientras plantaba su cabeza contra el suelo agrietado.
Se lanzo hacia Berry mientras comenzaba a girar, igual que había hecho contra Kelo momentos atrás. Sus brazos y piernas se extendieron mientras ganaba velocidad, convirtiéndose en un tornado de carne y odio dirigiéndose hacia Berry. Pero Muzán, presa de su percepción de la realidad alterada y el egocentrismo, había llegado demasiado lejos. Su cuerpo, castigado por todo el daño acumulado, había sobrepasado todos sus límites.
 
A mitad del giro, su corazón simplemente se detuvo.
 
El poderoso esclavista se desplomó como un saco de huesos, su cuerpo estrellándose contra el suelo con un golpe seco que resonó por todo el patio. Sus ojos permanecieron abiertos, fijos en un punto inexistente, mientras un hilo de sangre goteaba de la comisura de su boca.
 
El silencio que siguió fue absoluto.
 
Desde su posición lejana, Djangus había observado toda la secuencia con el dedo en el gatillo. Cuando vio el cuerpo inmóvil de Muzán, no dudó ni un segundo, había conseguido la apertura que estaba esperando. El disparo resonó en la noche como un trueno final, y la bala atravesó limpiamente el cráneo del tirano caído.
 
No quedarían dudas. Muzán estaba muerto.
 
El viento nocturno sopló sobre el patio devastado, llevando consigo las cenizas de los caídos y el olor a libertad. En los bolsillos del traje ensangrentado de Muzán, treinta mil berries esperaban ser reclamados por quien fuera lo suficientemente valiente para registrar el cadáver del demonio que había aterrorizado la isla.
 
La tiranía había llegado a su fin.
 

 
Resumen

Aclaraciones

Belico

Gastos de Muzan

OFF
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#37
Su estratagema había funcionado, pero Muzan seguía persistiendo en luchar, Berry se sorprendió al ver que su rival era tan duro pero a lo mejor debió imaginarlo al recordar como Aki resistió durante tanto tiempo sus ataques y como incluso con ayuda de sus seguidores no habían podido matarla hasta mucho tiempo más tarde. Levantó la guardia, observando como el humano se golpeaba la cabeza e intentaba acercarse con una nueva técnica. Si eso le golpeaba dolería, pero lo único que podía hacer era enfrentarse al peligro, sonrió mientras avanzaba. — No comprenderías la religión de mi tribu, tampoco el don que me otorgaron los cielos, ustedes que solo creen en la esclavitud no comprenden que el sacrificio de todos los que has masacrado me darán fuerzas. ¡Aquí voy! — pero justo cuando levantó la pierna el sujeto cayó al suelo, la mink se detuvo en seco para alejarse de un salto, como temiendo que fuese algún engaño de su oponente. Luego, el disparo, la sangre saltando por el aire y la cabeza de Muzan destrozada. Parpadeó mientras se refregaba los ojos, no podía creer que aquel tonto hubiera llevado su cuerpo al límite sin darse cuenta pero podía imaginarlo. — Comprobaré que esté bien muerto, excelente disparo amigo misterioso... — indicó alzando el pulgar antes de reducir distancias, con cuidado pateó el cuerpo del ayuwoki, lo volteó con suavidad como si estuviera manipulando al sujeto con un palito temiendo que se levantase, pinchó con la espada torpemente pero tampoco se movió. Dudaba que el sujeto fingiese tan bien una muerte, revisó su cuerpo encontrando dinero que podría servirle para cobrarse semejante combate que había tenido o incluso para ayudar a llamitas a curarse.

— Bueno esto me lo quedo, creo que derrotar a tres locos debería pagarse, ¡Todo despejado! Vamos a llevar a llamitas a un lugar seguro antes de que se muera ahí... después veremos que hacer con los otros tres muertos no creo que vuelvan a molestar. — indicó cayendo finalmente para sentarse en el suelo y tomarse un profundo respiro, no hubiera pensado que aquella noche se divertiría tanto entre los dos hermanos locos y el ayuwoki había logrado terminar con ese negocio pero al costo de las vidas de sus fieles seguidores. Recogió las cenizas del suelo mientras observaba las estrellas, sintiendo que donde quisieran que se hayan ido sus seguidores estarían orgullosos, habían muerto para permitirle vencer a su enemigo y no solo eso. Lo habían hecho disfrutando de su libertad, rugiendo con los sonidos de la liberación y creyendo en ella pese a solo haberle conocido por unos instantes. Sus ojos no olvidarían los rostros de esos hombres, quizás sus nombres, quizás las circunstancias, pero sentía que se volverían uno con las cenizas de los minks que llevaba tatuadas en su pelaje para siempre acompañarle. — Luego deberé pedirle a alguien que las impregne en tinta y las una a las que llevo en las patas, para que cada vez que de una patada tenga su fuerza empujando pese a que no sepa sus nombres... — murmuró estirando sus brazos y guardando la espada en su espalda, no le serviría de mucho, no sabía usarla e incluso era muy grande para ella pero no quería que otra persona la robase y sembrase una locura con ella. — Mejor será irme a dormir después de limpiar esto, hoy si que me he pasado... — bromeó riendo al ponerse en pie, la mansión ahora dormía, ya nadie le recordaría como un símbolo de esclavitud y a lo mejor pronto se convirtiese en un lugar que realmente sirviese a la población.

Resumen
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1423 + 0 = 1423
Energia: 560 + 18 = 578
Espiritu: 159 + 0 = 159
#38
Aventura Tier 3 Completada

Al haber abandonado Zorak el foro, Fuguwu se lleva toda la recompensa de la aventura.
Por otro lado, al haber abandonado Redsmoke Kelo también el foro, Berry se queda con su katana de Poder Oculto.

Cita:Fuguwu obtiene: (Narrador)
  • 25 Mugiwaras.
  • 90.000 berries
  • 30 Reputación + 15 (karmas) = 45 Reputación
Berry obtiene: (Participante)
  • 17 Mugiwaras.
  • 60.000 berries + 30.000 berries (+50% robo) = 90.000 berries
  • 30 Reputación
  • 2 Puntos de Atributo
  • Kurimuzon


Salto de foro:


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