[T1 - Pr Abs] - Un Abismo de Mentiras
#1
Día 64 de Primavera, Año 16.
South Blue, Reino Sorbet.
Sorbet Sur, 10:00a.m.
 

 
El Reino de Sorbet se extiende bajo el sol tropical del South Blue como una nación dividida en dos mundos contrastantes. Esta isla ni muy chica ni muy grande, afiliada al Gobierno Mundial y regida por su majestuoso Rey, presenta una geografía que refleja perfectamente las desigualdades sociales de sus habitantes. Al norte, donde las colinas se alzan hacia el interior, se erigen imponentes estructuras de piedra tallada con geometrías complejas que desafían al cielo tropical. Allí, el Palacio Real domina el horizonte como una corona dorada, rodeado por las mansiones de los ciudadanos más acaudalados, sus jardines perfectamente cuidados y sus fuentes de mármol que cantan melodías acuáticas a quienes se paran a escucharlas.
 
Sin embargo, conforme uno se desplaza hacia el sur, el paisaje cambia dramáticamente. Las construcciones de piedra dan paso a edificaciones más humildes de madera tropical, donde los aromas de frutas exóticas y el mugido distante del ganado reemplazan los perfumes importados y el tintineo de las copas de cristal. Aquí, en Sorbet Sur, los habitantes trabajan la tierra fértil que produce los mangos más dulces, las piñas más jugosas y los cocos más frescos de todo el South Blue, o al menos eso es lo que dicen los habitantes de esta zona. Es una región donde la arquitectura sencilla se adapta al clima tropical, y donde la famosa Iglesia Austro se alza como un faro de esperanza para los más necesitados.
 
La Plaza del Mercado Sur se extiende ante Cao Guojie como un bullicioso corazón comercial de 30 metros de ancho por 40 de largo, pavimentada con adoquines desgastados por años de comercio. Cao se encuentra en el centro de esta explanada rectangular, rodeado por edificios construidos con madera tropical de 2 y 3 pisos que forman un perímetro casi perfecto. Las estructuras, típicas de Sorbet Sur, muestran la arquitectura humilde de los habitantes menos acomodados, de entre las cuales destacan las maderas oscuras curtidas por el sol, balcones con barandillas de bambú y techos de hojas de palma trenzadas.
 
Cuatro calles principales desembocan en la plaza desde cada punto cardinal, mientras que al menos seis callejones estrechos se abren entre los edificios como venas oscuras que invitan a perderse en el laberinto urbano. Puestos de frutas tropicales salpican la explanada: mangos tan maduros que parecen ser de oro en su interior, piñas fragantes y tan dulces que se vuelven un manjar al gusto, cocos tan frescos que revivirían al más sediento camello de un desierto y frutas exóticas de colores vibrantes que tomaría mucho tiempo y trabajo llegar a reconocer a la perfección. El sol del mediodía cae implacable sobre la plaza, creando sombras definidas bajo los toldos de los comerciantes. La temperatura ronda los 32 grados, pero la constante brisa tropical hace que el calor sea soportable. Algunos nubarrones blancos se desplazan lentamente por el cielo azul intenso, prometiendo tal vez una lluvia refrescante para la tarde.
 
Es entonces cuando, mientras Cao disfrutaba de varias muestras de comida que le habían regalado los mercaderes sin siquiera pedirlas, un hombre de mirada tranquila y sonrisa radiante se le acerca. Se trata de un señor de aproximadamente 40 años, de altura baja – quizás 1.50 metros – con una complexión robusta que sugiere que en el pasado estuvo en forma y que aún conserva algo de aquella fuerza física que en su juventud tuvo, aunque una incipiente barriga revela cierta vida sedentaria y como el paso de los años ha generado estragos como en la mayoría de señores mundanos de 40 o más años. Su piel bronceada por el sol tropical contrasta con sus ropajes grises y morados los cuales complementaba con un cinturón marrón y un sombrero que no solo le cubría el cabello (el cual es castaño oscuro por cierto aunque no se pueda ver) sino que además cubría sus orejas y cuello protegiéndolo del sol. Una barba de candado bien recortada enmarca su rostro redondo, el bigote se extiende sobre sus labios, que se curvan en una sonrisa demasiado amplia. Sus ojos pequeños, de un marrón apagado, brillan con una astucia que no logra ocultar por completo. Sus pantalones igual grises como su camisa le cubren por completo las piernas hasta la altura de los tobillos, y sus botas de cuero crujido han visto mejores días.
 
Lo que más llama la atención es cómo mantiene sus manos ligeramente cerradas junto a los costados, y cuando gesticula, hay una rigidez extraña en sus movimientos, como si llevara algo pesado en los bolsillos de sus pantalones que le obligara a mantener cierta postura. Ocasionalmente, su mano derecha roza su costado de manera aparentemente casual, pero demasiado frecuente para ser natural.
 
Contenido Oculto

“¡Ah, pero si tenemos aquí a un caballero de distinción!” – exclama el desconocido, haciendo una reverencia exagerada que hace que su camisa se tense sobre algo abultado en su torso – “Me llamo Abis Bien, y no puedo evitar notar que usted, estimado señor, posee el aire de alguien que aprecia las... oportunidades únicas.” – El hombre señala discretamente hacia un callejón entre dos edificios al este de la plaza a la vez que pronunciaba las últimas palabras con un tono cautivador – “Verá,” – continua Abis Bien sin permitir respuesta alguna – “tengo información sobre un pequeño tesoro abandonado en las cercanías. Nada ilegal, por supuesto, solo algo que los antiguos propietarios... olvidaron reclamar. Podríamos dividir las ganancias, 50-50. ¿Qué dice? Solo necesitaríamos caminar hasta allí y echar un visstaazzoo.” – termina su discurso acentuando la ultima palabra de tal forma que se extendió mas de lo necesario, como si una salamandra intentara aprender a hablar. Sus ojos se desvían momentáneamente, y aunque trata de disimularlo, hay algo en su mirada que no cuadra con sus palabras amistosas.
 

 
OFF

Datos de la Aventura

Ficha de Abis
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#2
Había pasado un tiempo ya en aquella isla tiempo que había aprovechado para conocer a su gente de bajo estatus y alto estatus, su temple tranquilo y capacidad de hablar, así como su belleza de nacimiento le habían llevado a entablar amistades varias , su caminar por el mercado era tranquilo mientras fumaba de su Pipa con total paz, exhaló hacía arriba para no llenar de humo a otros y volvió a guardarla.

El sudor recorría su esculpido cuerpo en forma de pequeñas gotas hoy el calor era notable pero la brisa lo hacía llevadero, había comido prácticamente ya que por cada puesto que pasaba era colmado por deliciosas piezas de fruta, mango y piña especialmente el emblema entre los orgullosos fruteros de aquel lugar, sin embargo sus andares fueron parados de golpe por alguien más bajo que él.

Cao agachó la vista mientras escuchaba al hombre hablarle elevó una ceja mostrando cierta incredulidad , sus ojos de esclerótica negra e iris dorado observaban al hombre centímetro a centímetro mientras este le ofrecía algún tipo de aventura, sus viajes le habían llevado a convivir con todo tipo de personas como él, un tanto ... Peligrosas, sus músculos denotaban que era alguien fuerte en el pasado y sin duda alguna estaba ocultando alguna clase de objetos físico, tenía que hacerle hablar más.

Eres un hombre peculiar sin duda... Quiero que te pongas en mi piel por un segundo ¿Sí? Imagina que un hombre al que no conoces de nada se acerca a tí y te ofrece vivir un aventura para ganar una cantidad de dinero que no conoces, además actúa de manera sospechosa y oculta algo entre sus ropas... 

Se inclinó ligeramente para que sus ojos se clavasen en los suyos, la cercanía física a él era algo que poca gente podía soportar sin ponerse nervioso por eso procuró hacerlo, una mente desestabilizada tendía al fallo. 

Dime qué ocultas entre tus ropajes, sé sincero conmigo y entonces te acompañaré a donde necesites. Sonrió con picardía, la verdad es que le daba igual que fuese una trampa , aunque vistiese de sedas finas era un vagabundo más, viajaba por el mundo con el único objetivo de ayudar y vivir aventuras , sí este microser tenía la capacidad de poner algo de emoción a su vida ya era razón más que suficiente para darle una oportunidad.

Cao volvió a erguirse para tomar un cacho de mango una vez más mientras no apartaba su curiosa mirada del hombre. 

Cita:Cao camina con tranquilidad disfrutando de las piezas de fruta, se encuentra con Abis y aprovecha su vista para analizarlo bien, entonces usando su karma de pico de oro intenta sonsacarle la verdad aprovechando también su belleza para ponerle nervioso.
#3
Los ojos pequeños de Abis Bien parpadean rápidamente cuando la mirada dorada de Cao se clava en los suyos. El efecto de la proximidad del elegante extranjero es inmediato. Una gota de sudor se forma en su frente bronceada y su sonrisa se vuelve notablemente más forzada. Sus manos, que antes gesticulaban con cierta confianza, ahora tiemblan ligeramente.
 
“¡Ah, ja, ja! ¡Qué perspicaz es usted, joven amo!” – exclama con una risa nerviosa, su voz subiendo un tono – “Verá, lo que llevo conmigo son... eh... herramientas de prospección, sí, herramientas muy especializadas para la búsqueda de tesoros enterrados que mi difunto abuelo, que en paz descanse, me dejó en herencia junto con el mapa del tesoro que menciono,” – prosiguió a hablar sin parar, gesticulando exageradamente con ambas manos mientras toma nota mental de que Cao sostiene un trozo de mango con su mano izquierda – “un mapa que ha estado en mi familia durante generaciones y generaciones, pasando de padre a hijo como una tradición sagrada que se remonta a los tiempos en que mi bisabuelo era un respetado arqueólogo que trabajaba para nobles de gran renombre en todo el South Blue...” – La codicia brilla en sus ojos marrones cuando ve brillar un objeto dorado entre los ropajes de Cao, a apenas un metro de distancia. – “...y estas herramientas, que por supuesto incluyen picos especiales y detectores de metal artesanales que fueron forjados por los mejores herreros de la época, son absolutamente esenciales para poder acceder al tesoro sin dañar las reliquias que...”
 
En ese preciso momento, cuando Cao lleva el mango a su boca y su atención se divide por una fracción de segundo, Abis actúa. Con un movimiento súbito y sorprendentemente ágil para su complexión, se abalanza hacia adelante y arrebata la pipa dorada de la figura de Cao.
 
“¡Perdón, pero esto me servirá mejor que cualquier tesoro enterrado!” – grita mientras se da la vuelta y echa a correr hacia el callejón del este con una velocidad que contradice su apariencia sedentaria. Los gritos de sorpresa de algunos comerciantes resuenan en la plaza mientras Abis desaparece de la vista, llevándose consigo el preciado objeto de valor sentimental de Cao.
 
Sus botas de cuero crujido golpean los adoquines mientras se adentra entre los edificios de madera, desapareciendo rápidamente entre las sombras del estrecho pasaje. El callejón, de apenas tres metros de ancho, se extiende unos veinte metros hacia el este antes de hacer una curva hacia la derecha. Las paredes de madera tropical se alzan a ambos lados creando un túnel natural de sombras.
 

 
Datos de la Aventura

Aclaraciones

Ficha de Abis
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#4
El hombre comenzó con seguridad a explicarle todo lo que llevaba , le sorprendió, no sabía si era verdad o no pero desde luego lo que vino a continuación no se lo esperó en lo más mínimo, aquel rechoncho caballero con agilidad inusitada birlo su Pipa de Oro, el objeto que le habían entregado sus amigos aldeanos antes de partir .

Cao Guojiu era un hombre de mente calmada, y si bien se sintió frustrado por no poder reaccionar a tiempo, se calmó, tenía que buscar una solución idónea y estaba claro que no iba a poder llegar a alcanzarlo al menos no sólo...

Tomó una caja de madera y la puso en medio de la calle, se subió a ella e iba a hacer lo que mejor se le daba, hablar, se aclaró la garganta y elevó el tono de voz para hacerse notar entre la multitud. Apreciados congéneres y mercaderes, un hombre de aproximadamente metro cincuenta y de nombre Abiss con algo de barba acaba de robarme mi pipa tradicional un regalo que buena gente me hizo, gente como vosotros trabajadores a los que yo aprecia a casi tanto como os aprecio a vosotros, me habéis acogido, me habéis ayudado a comer, y yo os he ayudado en lo que he podido...como ayudar a construir un arrozal cerca de la iglesia para que puedan comer más arroz y aumentar vuestra economía...no quiero pedir por qué ha de salir de vuestros corazones, pero necesito ayuda, necesito encontrar a ese maleante para tener el recuerdo de mis amigos otra vez en mis manos, además daré 20000 berries a quien lo atrape.

Cada palabra iba acompañada de gestos de complicidad, miradas a los mercaderes, se podía decir que aquello era un discurso político, entonaba como debía hacerse para despertar la preocupación ajena , había pasado unos meses ahí la gente le conocía y sabía que nunca molestaba a nadie, que nunca iniciaba las peleas y que ayudaba en lo posible, por eso y por ser alguien agraciado siempre caía realmente bien, fruto de los regalos que le daban era su esmero por ayudar al resto.

resumen
#5
El efecto del discurso de Cao es inmediato y poderoso. Los comerciantes, que ya conocían al elegante extranjero por sus meses de convivencia pacífica y generosa ayuda, y quienes no le tenían ningún aprecio a Abis pues les trataba con aires de superioridad, reaccionan con una mezcla de indignación y determinación. El primer en responder es un fornido vendedor de mangos de cabello canoso y brazos curtidos por años de cargar cajas de frutas. Sus manos, manchadas permanentemente del jugo dulce de sus productos, se cierran en puños que golpean la mesa donde mostraba sus productos.
 
“¡Ese desgraciado se robó la pipa del señor Cao!” – grita, golpeando su puño contra el mostrador de su puesto – “Hay que ponerle un alto absoluto a ese ladrón ¡No podemos dejar que se salga con la suya!”
 
“¡Y ni que decir de que siempre nos trata con respeto el señor Cao!” – añade una vendedora de cocos de mediana edad cuyo delantal blanco está salpicado de agua de coco. Sus ojos negros brillan con indignación mientras limpia sus manos en un trapo húmedo – “¡No vamos a permitir que un maldito ladrón con aires de superioridad se salga con la suya!”
 
Uno tras otro, diez comerciantes abandonen sus puestos y se acercan a Cao con expresiones decididas. Entre ellos hay un panadero, un hombre robusto con los antebrazos cubiertos de harina y una sonrisa que normalmente no abandona su rostro redondo, quien ahora muestra una expresión seria mientras se quita su delantal manchado. También una florista, una mujer menuda con las uñas siempre sucias de tierra y flores silvestres trenzadas en su cabello castaño, quien deja caer el ramo de orquídeas que estaba preparando y agarra el cuchillo que le sirve para limpiar las rosas de espinas. Un hombre enorme con brazos como troncos y un mandil manchado de sangre, pues es carnicero, se limpia las manos en su delantal antes de tomar una de esas hachas que utiliza para cortar las piezas de carne que le piden, preparado para poner fin a los robos de Abis.
 
“Señor Cao, nosotros lo conocemos y sabemos que es un hombre de palabra” – declara el vendedor de mangos, a lo que el resto de los comerciantes asienten con la cabeza – “Si dice que ese hombre le robó algo tan importante, le creemos sin dudarlo.”
 
“Salió corriendo ¡Yo vi hacia dónde se fue!” —exclama un joven vendedor de especias y de frutas exóticas con ojos brillantes llenos de admiración por la indiscutible belleza del noble extranjero – “Se metió por el callejón del este, pero hay otra entrada por el norte. Si algunos van por ahí, lo tendremos acorralado.”
 
“Todos vengan conmigo por el callejón norte” – declara el vendedor de mangos quien tenía experiencia en liderar a sus compañeros comerciantes siendo el representante del gremio ante las autoridades locales de Sorbet – “Señor Cao, usted vaya por donde entró ese ladrón. Lo empujaremos hacia usted.”
Contenido Oculto

Dentro del callejón este, Abis se encuentra agachado detrás de unos barriles apilados, aproximadamente a quince metros de la entrada del callejón, jadeando por la carrera. En sus manos sudorosas sostiene la pipa dorada, admirando su peso y brillo. Sus ojos pequeños brillan con codicia mientras escucha el discurso de Cao resonando desde la plaza.
 
“Maldito seas, noble entrometido” – murmura entre dientes – “Pero esta belleza valdrá más que cualquier tesoro enterrado. Si la logro vender al precio correcto podre terminar lo que mi padre empezó…”
Contenido Oculto

Es entonces cuando escucha las voces de los comerciantes organizándose y el sonido de pasos múltiples acercándose desde diferentes direcciones. Su expresión cambia de satisfacción a pánico cuando se da cuenta de que será rodeado en unos instantes pues aquellos comerciantes conocían a la perfección cada rincón de aquellos callejones donde se escondía el ladrón.
 
“¡No, no, no!” – susurra desesperadamente, guardándose la pipa en el bolsillo interior de su camisa.
 
Sus manos se dirigen inmediatamente a sus bolsillos laterales, donde extrae un par de puños americanos de metal pulcro y sólido. Se los coloca rápidamente en ambas manos, el metal frío contrastando con sus palmas sudorosas. Son armas sencillas pero efectivas, un gran refuerzo para los nudillos que prometen causar daño considerable. El sonido de pasos se acerca por ambos extremos del callejón. Abis mira hacia ambos lados y se da cuenta de que su única opción es enfrentar a quien venga del frente antes de que lleguen los refuerzos.
 
Con los puños americanos firmemente ajustados, Abis se posiciona delante de unos barriles que había usado como barricada improvisada para cortar el paso a los comerciantes, quedando a escasos 2 metros de la entrada del callejón y 8 metros por delante de dicha barricada con las paredes del callejón a 1.5metros de este a cada lado, listo para lanzar un ataque sorpresa tan pronto como su víctima entre en el callejón. Su respiración es agitada, pero sus ojos muestran la determinación desesperada de un ladrón acorralado.
 
“Si quieres tu pipa de vuelta, noble idiota” – masculla para sí mismo – “tendrás que pasar por encima de mi cadáver.”
 
El callejón, de 3 metros de ancho y con barriles formando una barricada a 10 metros de distancia de la entrada, con sus paredes de madera tropical de 10 metros de altura creando sombras densas, se convierte en el escenario perfecto para un enfrentamiento que decidirá el destino tanto de la preciada pipa como de los dos hombres que están a punto de enfrentarse.
 

 
Datos de la Aventura

Aclaraciones

Ficha de Abis
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#6
Observar como cada uno de los mercaderes que le habían acogido y ayudado se alzaban en perfecta comunión para ayudarlo a él era algo que abrazaba su corazón con calidez , en cierto modo le hizo recordar a su gente en su tierra natal, pero la vida era así aunque los echase de menos necesitaba avanzar y crecer.

Os lo agradezco con todo mi corazón les diría mientras se dirigía con pies ligeros hacia la zona que otro de los mercaderes había señalado, el plan era sencillo rodearlo y que no pudiera escapar, alguien como Abiss era de la misma índole que su hermano , seres de puro mal que solo buscan enriquecerse ellos mismos, suspiró mientras accedía a la zona con cautela.

Para cuando encontró a Abiss tenía unos pedazos metálicos en sus manos, y esbozaba palabras cargadas con tanta agresividad como lo hacia con aquellos puños, él había iniciado todo este conflicto robándole directamente así que Cao tendría que ponerle fin, y cuando de un combate se trataba todo valía. Que conste que está es la opción que no me gusta... 

Entonces justo al terminar la frase escupió con la intención de generar una distracción apuntando a su rostro, de acertar sus ojos estarían manchados , y no hacerlo aún así la siguiente acción no cambiaría, pensaba acercarse para lanzarle una patada hacia el cráneo, descendiente desde arriba hacia abajo , para en caso de acertar dejarlo en una posición mala...Caohohoho hacía tiempo que no combatía..

Aclaracion
#7
Cao entra al callejón con pasos cautelosos, sus ojos dorados adaptándose a las sombras que contrastan con la luz solar de la plaza. Las paredes de madera tropical se alzan a ambos lados, creando un corredor estrecho de apenas tres metros de ancho. El elegante noble avanza un metro hacia el interior del callejón, posicionándose a apenas un metro de distancia de Abis, quien permanece en guardia con los objetos metálicos brillando en sus nudillos bajo los rayos de sol filtrados.
 
El intento de distracción con el escupitajo no tiene el efecto deseado – Abis simplemente ladea la cabeza para evitarlo – pero la patada descendente que sigue inmediatamente después sí encuentra su objetivo. El pie de Cao impacta directamente contra la cabeza de Abis, y el golpe, aunque no genera un daño permanente en Abis, tiene un efecto inesperado: el sombrero que cubría cuidadosamente su cabeza sale volando y cae ruidosamente contra la pared izquierda del callejón. Lo que se revela entonces deja a Cao momentáneamente sorprendido. Donde esperaba ver cabello castaño, aparecen dos pequeñas protuberancias características en forma de antenas que emergen de la cabeza de su oponente, identificándolo inmediatamente como un Skypean.
 
“¡Maldito seas!” – gruñe Abis, llevándose instintivamente una mano a la cabeza para tocar sus antenas expuestas, claramente consternado por la revelación – “¡No importa lo que hayas visto! ¡Esto no cambia nada!” – exclama a la vez que recoge el gorro del suelo y lo vuelve a colocar sobre su cabeza.
 
Sin embargo, el golpe básico de Cao, aunque certero y revelador, no causa el daño devastador que esperaba. Abis, a pesar del impacto y la exposición de su identidad racial, mantiene su postura combativa y contraataca inmediatamente con experiencia callejera. Su puño derecho, reforzado por el puño americano de metal, se dirige hacia el torso de Cao en un golpe directo y brutal que aprovecha la proximidad entre ambos. El impacto es significativamente más devastador que la patada recibida. El metal de los nudillos añade peso y fuerza al golpe, causando un dolor agudo que se extiende por las costillas del noble y le hace retroceder involuntariamente.
 
“¡¿Qué clase de risa extraña es esa?! ¡Caohohoho!” – se burla Abis, imitando ahora la risa que acaba de escuchar – “¡Qué ridículo suenas, noble presuntuoso! ¡Y olvídate de lo que acabas de ver!”
 
Aprovechando el impulso de su propio golpe y la reacción de Cao, Abis salta hacia atrás con agilidad sorprendente, alejándose dos metros completos hacia los barriles de madera que había apilado previamente como barricada. Sus antenas, ahora visibles a la luz del callejón, se mueven ligeramente con el viento mientras trata de ignorar su exposición. Los recipientes forman una barrera improvisada pero efectiva, y ahora se encuentra a tres metros de distancia de Cao, parcialmente protegido por esta cobertura.
 
En ese momento, las voces de los comerciantes se hacen audibles desde el otro extremo del callejón, acompañadas del sonido de barriles siendo movidos mientras trabajan para desmantelar la barricada.
 
“¡Por aquí! ¡Está atrapado!” – se escucha la voz del vendedor de mangos – “¡No dejen que escape!” – añade empezando a apartar la barricada improvisada de barriles.
 

 
Datos de la Aventura

Aclaraciones

Belico

Ficha de Abis
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#8
El golpe se sintió, pero su fuerza aún no estaba a la altura de estos mares, quizás había perdido mucho tiempo en meditar y había pasado poco tiempo dedicándolo puramente a entrenar su cuerpo, sim en argo su patada había revelado algo que sería mucho, mucho más importante, unas antenas que se dejaron ver y que produjeron un nerviosismo tal en Abis que parecía tener que el resto descubriese que las tenía, se había reído de su risa pero no le importaba aquello, y menos después de lo que venía.

Una poderosa punzada de dolor que le hizo escupir sangre por la boca y encorvarse durante el mismo instante que aquel hombre tomó distancia entre los dos, ¿Cómo alguien así podía pegar con aquella fuerza? , aquel combate le estaba dando una lección más allá del propio combate físico, si quería poder dejar una huella positiva en el mundo necesitaba acumular más poder, ser un hombre poderoso en nene y cuerpo para poder liberar las cadenas de su propia vida y vivir con la libertad que se requiere para la esencia de un monje vagabundo como él, el ex-noble miró determinación a Abis. Ahora lo sé, temes que alguien revele quién eres ¿Cierto? Entiendo que la vida es cruel... Y que un combate debes ser fuerte, pero te digo algo, voy a golpearte y no vas a esquivarlo, entonces ... Recogeré mi pipa te harás el inconsciente y convenceré a todos de irnos y dejarte aquí y aceptarás... Pues sí no lo haces , revelaré tú pequeño secreto a todos. 

La mirada de Cao se había vuelto fría, caminó con tranquilidad para acortar la distancia entre ambos, mientras se señalaba la oreja advirtiendo así a Abis con un simple gesto universal que escuchase, el resto se acercaba y él había descubierto la verdad , entonces dedicó una última risa, una de esas risas ridículas que tan tonta le pareció al ladrón, una risa que le haría recordar el día de hoy y la presencia del ex noble que al igual que podía ser un hombre de luz que ayudaba al más necesitado podía ser cruel y tramposo para lograr lo que él quería, quizás herencia de su sangre, pero es que aquello que somos es un conjunto del bien y el mal, nadie está carente de ambos lados y aceptar tu sombra es aceptarte a tí mismo.Caohohoho...

Cuando cortó distancia como para pasar la barricada y estar cerca de él , levantó la mano derecha con lentitud , no pensaba darle un puñetazo, ni ninguna patada que fuese mortal, no pensaba apuntar a ningún lugar grave como ojos, pero pensaba darle un bofetón con todas las de la ley, uno en el oído, con toda la rabia de haberle robado 

Recuerda Abis el Skypian, si procuras esquivar esto, les contaré a todas la verdad. Y entonces movió su brazo con toda la velocidad posible para darle un guantazo en el oído, si hacía caso, tendría una escapatoria ofrecida por el propio Cao que convencería al resto de que dejasen marchar a Abis pues ellos no podían caer en la maldad del ladrón y ser igual que esté, si no aceptaba , el combate seguiría pero está vez con diez mercaderes más en su contra y además arriesgaría su secreto en el proceso .

Aclaraciones
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 128 - 32 = 96
Energia: 184 + 0 = 184
Espiritu: 90 + 0 = 90
#9
La propuesta de Cao resuena en el callejón estrecho como una sentencia que pasa un juez a un pobre infortunado. Abis, con sus antenas skypeanas antes expuestas a la luz filtrada y de nuevo escondidas debajo de su gorro, siente cómo el color se drena de su rostro bronceado. Sus ojos pequeños se abren con una mezcla de terror y comprensión pues el noble Cao no es tan pacífico como aparenta.
“¡Tú... tú no entiendes nada!” –  escupe Abis con voz tan temblorosa como irritada por aquella afronta, retrocediendo hasta que su espalda toca los barriles – “¡No puedes saber la verdad! ¡Nadie puede saberlo!”
 
Cuando Cao comienza a acercarse con esa tranquilidad amenazante y levanta su mano derecha, Abis comprende que no tiene opción. El sonido de los comerciantes desmantelando la barricada se hace más fuerte, y la desesperación lo consume por completo.
 
“¡Mi padre era un erudito respetado hasta que el Gobierno Mundial lo silenció por descubrir verdades que no debía conocer!” – grita Abis, las palabras saliendo de su boca como una confesión desesperada que no pueden escuchar los comerciantes detrás de la barricada por el ruido que ellos mismo generaban – “¡Lo mataron delante de mis ojos por sus investigaciones prohibidas! ¡Y ahora yo... yo solo quiero completar lo que él empezó! ¡Pero si descubren quién soy realmente...!”
 
En ese momento, mientras veía como Cao lanzaba una bofeta al aire, consumido por completo en la desesperación cual presa que está a punto de ser cazada, con manos temblorosas, Abis se arranca el chaleco gris donde había guardado la pipa dorada y se lo arroja a los pies de Cao.
 
“¡Tómala! ¡Pero no puedo quedarme! ¡Si me capturan, si me interrogan, descubrirán todo!” – su voz se quiebra mientras las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas – “¡Mi venganza... la investigación de mi padre... todo se perdería!”
 
En ese preciso instante, el sonido de madera cayendo indica que los comerciantes han logrado abrir un paso en la barricada. Las voces se acercan rápidamente gritando – “¡Ahí están! ¡Tenemos al ladrón acorralado!”
 
Abis, consumido por una furia desesperada, se ajusta los puños americanos y se prepara para lo impensable. Cuando los diez comerciantes aparecen por el hueco en la barricada, encabezados por el vendedor de mangos y la vendedora de cocos, Abis se lanza contra ellos como un animal acorralado.
 
La pelea es tan brutal en su inicio como rápida en su fin. Abis, aprovechando su agilidad de skypeano y la sorpresa de su ataque desesperado, conecta golpes certeros con sus puños americanos. Los comerciantes, valientes, pero sin experiencia en combate real, caen uno tras otro tras el embate desesperado de Abis. El vendedor de mangos recibe un golpe en la sien que lo deja inconsciente, la vendedora de cocos se tambalea tras un impacto en el estómago, el panadero cae de rodillas, y uno tras otro en un acto de desesperación y adrenalina pura Abis conecta 10 golpes críticos que deja a la horda de comerciantes tumbada en el suelo. En menos de dos minutos, los diez comerciantes yacen en el suelo del callejón, noqueados pero respirando. Abis, jadeando y con lágrimas aún en los ojos, mira hacia Cao una última vez.
 
“Esto no ha terminado. Algún día completaré la venganza de mi padre, y entonces el mundo sabrá la verdad que el Gobierno Mundial trata de ocultar.” – exclama, y, sin esperar respuesta, Abis salta por encima de los cuerpos de los comerciantes caídos y desaparece por el extremo norte del callejón, sus antenas skypeanas asoman nuevamente en su desenfrenado escape brillando bajo el sol mientras se aleja a toda velocidad.
 
Cao se queda solo en el callejón, con su preciada pipa de oro a sus pies y rodeado de los comerciantes que arriesgaron su seguridad para ayudarlo. Lentamente, los más resistentes comienzan a recuperar la consciencia, gimiendo y tocándose las zonas doloridas.
 
“Señor Cao” – murmura el carnicero, incorporándose lentamente – “¿Se... se escapó? Qué vergüenza, no se preocupe por lo que había dicho de la recompensa, no nos debe nada. Lo importante es que ha recuperado lo que ese ladrón le había robado.”
 
La aventura ha terminado, pero las palabras de Abis Mal resuenan en el aire: secretos del Gobierno Mundial, investigaciones prohibidas, y una venganza que aún no ha llegado a su fin.
 

 
Datos de la Aventura

Aclaraciones

Ficha de Abis

OFF
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#10
Los nervios se apoderaron de Abis que por primera vez parecía que estaba siendo sincero, comenzó a hablar sobre el pasado y sobre el gobierno mundial, parpadeó perplejo pues podía notar como el temor que irradiaba era real, era como si temiese ser asesinado si alguien descubría quien era , pero el tintineo de su pipa lo sacó del trance.

La cogió con cariño tocándola con suavidad para limpiar el polvo, su recuerdo aún seguia intacto, para cuando la guardó observo como el conflicto había iniciado , Abis lejos de rendirse quiso abrirse paso a golpes, la batalla era un caos tan grande que no pudo ni seguir el ritmo de la misma , para cuando se quiso dar cuenta todos estaban en el suelo y aquel ladrón huyó cansado, podría ir tras él pero no era importante ahora mismo, además en el fondo su venganza era por su familia podía entenderlo, aunque ese odio solo le iba a traer más odio en su corazón.

Comenzó a ayudar uno a uno a levantarse , y revisar si sus heridas eran muy graves, habían sido unas excelentísimas personas ayudándolo con aquel problema y encima se habían llevado una gran paliza de regalo, la situación no salió como Cao planea a pero al menos no había sufrido daños importantes , y todos estaban bien , aunque le preocupaba lo último que había dicho Abis .

De nuevo os agradezco de corazón vuestra ayuda, prometo hacerme más fuerte para que gente como vosotros no tenga que sufrir las calamidades de personas con el corazón tan negro...Salgamos de aquí y volvamos al mercado aún estamos a tiempo de hacer que esto sea un buen día ¿Verdad?

Se colocó bien sus ropajes mientras se aseguraba la pipa en su espalda, terminó de ayudar a levantar a algún mercader que otro, y comenzó a caminar con ellos juntos hacia el mercado, limpiando sus ropas del polvo por el camino, charlando y disfrutando de lo que era la vida un caos momentáneo y calma repleta de la plenitud de estar rodeado por seres queridos.

Final


Salto de foro:


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