El aire fresco de la noche sopla por las calles de la ciudad, arrastrando consigo el sonido de las batucadas nocturnas y de alguna que otra fiesta privada. La avenida principal, fuertemente iluminada, se ve bastante concurrida para las horas que son, con gente deambulando de un local a otro en el que poder saciar su sed de alcohol, y, a juzgar por la actitud de más de uno, de algo más. El aire no solo arrastra sonidos, también trae consigo los olores de la fiesta, los perfumes de aquellos que van buscando los peores pecados, los mejores placeres. Esta avenida se extiende larga hasta el puerto, formando un camino de perdición para algunos y de diversión para otros. Desde el aire, parecería una herida en la ciudad, una grieta que surge entre las casas de la gente más adinerada de la ciudad, para traerles aquellas cosas que tanto les alteraban y que otros muchos llamaban libertad.
Los pasos sobre el empedrado de la calle parecen estar amortiguados, pues no se atreven a destacar sobre la música que se escapa del garito más cercano. Rosse acaba de salir de aquel local, cansado de melodías que ensordecen a los demás bailarines, a su público. Va para tomar aire que refresque sus pulmones y su cabeza, y ya de paso, a buscar algún otro antro en el que los espectadores sean más atentos y los camareros parezcan esculpidos. Estatuas como las de los museos, de las que reúsan a portar camisas. Avanza por la calle principal, revisando los callejones por ver cual de ellos le llevará a ese destino tan deseado, en el cuál pueda beber y reír hasta hartarse y, por qué no, alegrarse la vista y el tacto.
De pronto, unos ruidos llaman la atención de nuestro caótico protagonista. Gritos, como de una discusión, salen desde el callejón más cercano. Aunque sería más correcto decir que no era una discusión, puesto que los gritos pertenecían a una sola voz. Rosse no puede evitar fijarse en aquel rincón de la ciudad. Una boca oscura al costado de aquella calle iluminada por la que transita. De unos 10 metros de largo y tan solo unos 4 metros de ancho. El callejón se estira hasta un muro con una puerta metálica y oxidada. A la derecha del callejón puedes ver un contenedor de basura a 5 metros de tu posición, y junto a él, dos figuras. La primera, de un hombre alto, de unos 20 centímetros más que Rossevelt, con unos hombros anchos tapados por su chaleco de cuero. Su pecho, descubierto, posee una buena cantidad de vello, el cual no puede ocultar la exuberancia de sus pectorales. Sus brazos musculosos apuntan hacia una segunda figura, mucho más pequeña que el primer hombre. La segunda persona, agachada ante el fornido hombre, tiene los brazos en alto, flexionados como si intentase formar un escudo ante su cabeza. Sobre la misma, lleva una flor naranja que le sirve para apartar su largo pelo hasta detrás de su oreja. Su camiseta, morada como el cielo al atardecer, tiene un aspecto polvoriento, como si hubiese probado el suelo no hace mucho tiempo. De sus rodillas asoman unas rasgaduras que han hecho lo propio con sus medias de rejilla. Se trata de un chico de unos 15 años que solloza frente a su agresor.
—¡Aquí no queremos raritos! —dice el hombre alto, mientras golpea con su puño el estómago del chico—. Ya les he dicho a varios de tu calaña que no mariposeen por aquí más.
El hombre golpea un par de veces más a chico, sin reparar en tu presencia, pese a tener su desnudo pecho enfocando en tu dirección.
No sabemos el nombre de esta calle, pero se podría bautizar como el callejón repugnante. ¿Cómo reaccionará Rosse ante esta acción? ¿Se enfrentará a ella desde el diálogo, o tomará una opción algo más caótica? ¿Proseguirá la búsqueda de una mejor barra en la que establecer su escenario?
INfo
Resumen
Rosse avanza por la calle principal en busca de un nuevo bar donde poder encontrar diversión cuando es testigo de una actitud deplorable. ¿Cómo se enfrentará a ella?
Off
Comenzamos tu aventura. Se trata de algo para que tengas toma de contacto con los sistemas del foro por lo que intenta aprender y disfruta. Si tienes cualquier duda o consulta, ya sabes donde encontrarme.
Había salido de un bar, cariño, porque aunque la música era fascinante, tronaba tan fuerte que mi propio espectáculo quedaba enano, invisible, como si alguien intentara opacar a la mismísima estrella que soy yo. So, of course, honey, salí a tomar aire, a dejar que la noche acariciara mi piel divina, y por qué no, a buscar otro bar donde seguir bebiendo y babeando con camareros y comensales cuyos cuerpos parecían esculpidos por el mismísimo Dios del Sol. Caminaba lento, exagerado, dramático, because i am like that y además, la noche estaba tan hermosa que merecía ser apreciada tanto como la gente aprecia mi belleza, mi humor y mis gustos deliciosamente raros. La luna, con toda su oscuridad, era arte, un arte digno de respeto, como yo.
Me asomé a más de un callejón, buscando algún club oculto, algún sitio prohibido que hiciera latir mi corazón, pero nada brillaba lo suficiente, hasta ese grito. No fue ensordecedor, no, my love, it was more of a plea for forgiveness, un susurro de dolor, honey, y no pude evitar que mi instinto se encendiera. La noche guarda secretos, darling, y yo he vivido bastantes para saber que uno no debe meterse… pero oh honey, it was a poor soul being tortured, y yo no soy de los que se quedan quietos mientras alguien se rompe en la oscuridad.
Entonces lo vi. Ese hombre, musculoso, hermosísimo, con un pecho que hacía que me derritiera ahí mismo, estaba sobre la pobre alma en el suelo. La víctima, harapienta, llena de cortes, parecía un muñeco roto, y todo podría haber pasado como un pleito de amantes hasta que escuché esa palabra venenosa ¿Mariposear? Oh honey, qué decepción. Esa estatua viviente, esa escultura digna de adoración, resultó ser un homofóbico. Tan bello como estúpido. Jason 13, mi precioso compañero, descansaba en mi espalda, esperando su turno para entrar en escena, parte indispensable de mi divino teatro.
Y yo, honey, desfilé como en una pasarela, saltitos elegantes, caderas sueltas, porque el drama se sirve con estilo.—Oh, honey, ¿por qué hieres a una pobre alma? —le grité con una sonrisa venenosa, mientras me acercaba. —Ven, métete con alguien como yo… y de paso déjame acariciar ese cuerpo exquisito tuyo. —Mi risa, primero coqueta, luego macabra, llenó el callejón mientras mis dedos se cerraban sobre Jason, listo para brillar.
Me giré hacia el chico en el suelo, mi tono cambió como el de un actor perfecto en mitad de su show. —Levántate, cariño, and don't worry, Prince. There's nothing wrong with you. Eres perfecto, tal y como eres. —Y ahí estaba yo, honey, frente a un grandullón hermosísimo pero podrido por dentro, y una pobre alma rota que necesitaba escuchar mi voz tanto como el aire que respiraba.
20-08-2025, 10:24 PM (Última modificación: 21-08-2025, 08:41 AM por Varoganchin.
Razón: error stats NPC
)
La noche se cerraba sobre el callejón haciendo parecer como si adentrarse en él fuera como entrar en una cueva misteriosa, solo que en esta ocasión sí se sabia a ciencia cierta que dentro habitaba un oso agresivo. Uno pendiente de acabar con su presa, a quien tenía acorralado, con unas rejas hechas de opresión e intimidación.
El matón golpeó un par de veces al chico con el puño el el estómago, hasta que Rosse interrumpió la acción para cuestionarle su actitud. En ese momento, el gran hombre te mira y puedes verle bien por primera vez.
Derek Viñedo
Su mirada, llena de furia, era la de un descerebrado con ansias de bronca. De esos que solo disfrutan saliendo de "cacería". Como si se pensasen unos depredadores que quieren apresar víctimas. Y este había encontrado una. Pero lo que no esperaba era que alguien los interrumpiese en aquel oscuro callejón. Derek arruga la cara al ver la sonrisa de Rosse. Una de esas sonrisas de medio lado, de las que no traen intenciones amistosas. Pero si reacción fue aún peor con lo que siguió diciendo el okama. No sabría muy bien si fue el reto o la insinuación lo que terminó de alterar a Derek, pero su cuerpo se tensa a la par que sus dientes rechinan. La risa perturbadora del chico junto a su gesto amenazante son las gotas que colman el vaso. El gesto del matón lo deja todo claro. Ya ha decidido cuál es su siguiente objetivo.
El chico permanece arrugado, como si la actitud del matón lo hiciera ser más pequeño. Pero las palabras de Rosse dotan a sus ojos de un brillo. Uno que es posible ver incluso con la cabeza gacha y cubierta por los brazos.
Derek salta hacia Rosse como un toro bravo. De hecho es lo que parece, puesto que puedes creer que hasta se le oye bufar. Sus músculos, tensos, le permiten acercarse hasta Rosse lo suficiente como para alcanzarlo. Tanto como para poder ver su piel sudorosa y brillante. Tan cerca que se puede percibir su aroma a cerveza y tabaco, típico olor que desprenden muchos hombres que se encuentran en los bares de mala muerte escondidos por la ciudad. De los que tienen la entrada en un callejón, como si necesitasen esconderse de algo, como si buscasen apartarse de la multitud.
-Calla maldita loca! Acaso crees que yo soy un invertido como vosotros? -grita con una mezcla de furia y vergüenza
El matón está a un metro de Rossevelt. Su cuerpo a avanzado hacia su presa, aunque su brazo permanece tras él. En ese momento, lanza su puño en dirección a la cara del okama, con toda la intención de descargar su ira sobre él. Tal vez, solo quiera saciar alguna frustración, o simplemente sea el odio de un necio. Pero descarga su fuerza hacia el rostro del okama como si fuera una sentencia.
info
Resumen
Derek cambia el objetivo de su ira hacia Rosse. Tras eso se ruboriza por las palabras del okama y se lanza a atacarlo
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes001
Aclaraciones
En tu post no específicas cuanto avanzas hacia los dos que hay en el callejón, por lo que tomare los 2 metros de salto como la cantidad de movimiento de Rosse. Derek salta hacia ti dos metros, por lo que quedáis a un metro el uno del otro, al alcance de su brazo
Bélico
Derek salta hacia ti y lanza un puñetazo a 5 de agilidad hacia Rosse. En caso de impactar el daño sería igual al daño del arma, que es igual a 20 + (1'2xFUE) = 20 + (1'2 x 28) = 20 + 33,6 = 53,6.
Debido a tu resistencia, no posees resistencia pasiva, por lo que recibirías 53,6 de daño si no consigues esquivar, bloquear o desviar el ataque.
off
Vamos a por el primer bélico. Muy atento a los detalles y si tienes alguna duda consúltame sin problemas. Vamos a ver cómo se comporta Rosse ante el matón!
Oh honey, si me hubieran dicho que hoy tendría que lidiar con animales, habría traído la silla y el látigo para poner un buen espectáculo. Ese hermoso hombre, que quizá en otra circunstancia hubiera sido una deliciosa noche de pasión, no es más que un toro que bufa, furioso, buscando tronar a cualquiera que considere inferior, aunque, tristemente, no de la manera en que me gustaría a mí.
Me adelanté con gracia, hasta quedar frente a él, y antes de que pudiera siquiera sentir que tenía mi atención, levanté un dedo y lo moví de lado a lado con un gesto coqueto. —Oh no, no, no soy una maldita loca, y mucho menos un invertido. Soy un Okama, Do you at least know general culture, darling?— Sabía perfectamente que esa frase iba a hervirle la sangre, y esa era, sin dudas, toda mi intención.
El cuerpo de ese hombre avanzó hacia mí, y oh honey, me emocionaba tanto. Un hombre fornido, cargado de rabia, viniendo directo con ganas de golpearme. Oh Nika, gracias por este regalo tan maravilloso.
Un puñetazo descendió como si fuera una montaña cayendo desde el cielo, buscando estrellarse de lleno en mi hermoso rostro. Y, darling, por alguna razón lo veía con claridad… no como si el tiempo se detuviera, pero sí lo bastante lento para darme esa divina oportunidad. Con una sonrisa torcida, alcé ambas manos justo frente a mi cara. No iba a detener semejante monstruo de golpe, claro que no, pero al menos lo mitigaría. Esa era, mínimo, la intención y créeme, hasta sufrir duele menos cuando lo haces con estilo.
—If you're going to hit me, hit me hard, baby— solté entre jadeos, mientras mis manos aún resentían aquel dichoso golpe que casi me arruina las uñas. Ese hombre tenía una furia ardiente por dentro, pero en mi mente, honey, no era otra cosa que un secreto mal escondido, una verdad envuelta en violencia. Y si había alguien dispuesto a sacarle los trapitos al sol, ese era yo, darling, con toda la razón del mundo.
—¿Por qué sientes tanta furia, cariño?— retrocedí un metro con gracia, ladeando la cadera y mirándolo con picardía venenosa. —¿Acaso mamita no te quiso cuando eras pequeño?— Mi sonrisa se ensanchó, cruel y deliciosa, mientras clavaba mis palabras como cuchillas en su pecho.
—¿O acaso your daddy, the one who hit you when he drank too much?— Una carcajada baja, maliciosa, escapó de mis labios. No solo quería provocarlo, quería abrirle las heridas que se negaba a mostrar. Cuando ese pobre diablo se distraiga, entonces, honey, yo recibiré sus golpes, no de furia, sino de puro dolor y en ese dolor, le arrancaré el alma a besos de luz.
Belico
Segun tengo entendido el ataque viene con daño de 53,6 de daño, lo que deberia verse reducido a 38.6 ya que poseo 15 Puntos de atributo Resistencia.
El callejón mismo parece contener el aliento, mientras Derek se lanza con furia sobre el okama, el cual en un movimiento grácil, elegante y sobre todo veloz, avanza hacia su rival de un salto para aclararle lo que es y reprocharle su actitud. Las últimas palabras que pronuncia hieren el orgullo del matón, consciente de su bajo nivel cultural y harto de las múltiples ocasiones en las que a lo largo de su vida han comparado su inteligencia con la de algún animal, en especial con un équido de largas orejas y pequeño tamaño. Pero sin duda, el movimiento de dedo frente a su cara es lo que termina por encender su sangre. Bien por el matiz de coqueteo, o bien por el gesto de burla, Derek se siente ofendido y lanza su puño con más fuerza hacia Rosse.
El puño avanza, como una roca en un desprendimiento, grande e imparable, cayendo hacia el valle que era la cara de Rossevelt. El rostro de Derek, hasta ahora lleno de furia, deja escapar una mueca de sonrisa. Sabe que va a alcanzar su objetivo, su puño a unos centímetros de la cara del okama. Pero sin perder la compostura y con una velocidad mucho mayor a la que tiene el matón, Rosse levanta sus manos para crear un escudo frente a su rostro. Un escudo de apariencia frágil, por su tamaño, pero en el que deja ver toda la seguridad que tiene sobre él.
Un golpe seco se sobrepone al extraño silencio del callejón. Parece reverberar por las paredes y nadie se atreve a interrumpirlo, hasta que una rata sale huyendo de debajo del contenedor de basura, haciendo rodar una lata de refresco. Los brazos de Rosse tiemblan con el impacto, pero él no se resiente, permanece erguido ante la embestida. Con un gesto de seguridad y una brizna de malicia en los ojos, el okama lanza una nueva provocación sobre Derek, el cual parece desconcertado de que aquel pequeñajo haya sido capaz de detener su golpe.
Pero la envenenada lengua de Rosse no iba a parar ahí y continuó soltando provocaciones hacia el grandullón. Primero con un apelativo, que más que cariñoso impregnó los oídos de Derek como ponzoña. Los movimientos danzantes de cadera provocaron de nuevo tensión en la mandíbula del matón y la mirada juguetona hizo lo mismo con sus puños. Después un nuevo envite oral; esta vez, dudando del amor de madre del que tanto presumía el tatuaje de su hombro. Esto vino acompañado de una sonrisa llena de maldad, de las que van con las frases que buscan herir en lo más profundo, de las que quitan las puntadas de heridas mal cosidas. La última de las cosas que dijo fue la que terminó de prender la mecha en Derek. Aquel comentario sobre los problemas con el alcohol de su padre y su falta de control fue lo que puso colérico al matón. —¡GYAAAAAAAA! —gritó llena de rabia, sus ojos furibundos fijados en Rosse—. ¡No menciones a ese malnacido! Voy a destruirte. Te voy a borrar esa estúpida sonrisa de la cara.
Derek levanta su pierna derecha hacia atrás, como una catapulta dispuesta a destruir una fortaleza. La enorme masa de carne musculada queda tan solo equilibrada por su pierna de apoyo, la cual, al igual que su par, han sido menos trabajadas que el torso del matón, siguiendo con el estereotipo.
—¡No debéis existir! Por vuestra culpa, mamá siempre estuvo sola.
La pierna de Derek dibuja una media luna hacia el costado de Rosse, una como la que describe una guadaña al segar, ya sea hierba o vidas. El ajetreo provocado por los gritos del matón ahora se ve interrumpido por un sonido acompasado, melódico. El chico en el suelo, que no había tenido valor nada más que para respirar durante tu intervención, se vuelve hacia la puerta de metal que hay al final del callejón. La puerta parece estar entreabierta ahora y deja escapar un son alegre, acompañado de unas risas histriónicas. ¿Qué será lo que se acerca tras esa puerta? ¿Cómo se enfrentará Rosse al nuevo ataque de su enemigo?
Info
Resumen
Derek se ofende aún más con las provocaciones de Rosse y decide volver a atacarlo. La puerta al fondo del callejón comienza a abrirse y parece que algo sale de allí.
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
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Bélico
En esta ocasión, Derek ataca con una de sus piernas, en las cuales no lleva ningún arma. La velocidad de su ataque es de 5 puesto que se trata de un ataque cuerpo a cuerpo. Este ataque produciría un daño igual a la fuerza de Derek, que es de 28. Puesto que no tienes una resistencia de al menos 50, no dispones de resistencia pasiva, por lo que en caso de impactar, recibirías un daño de 28.
Off
Buen recurso el de bloquear el ataque, en el futuro te será muy útil ese planteamiento cuando dispongas de tu arma y tengas que medir tu destreza con el arma. Ahora recibes un nuevo ataque. La aventura está pensada para que puedas salir ileso, sin perder ningún punto de vitalidad. Revisa la guía avanzada de combate para encontrar una forma de evitar el ataque y con ello el daño. Si tienes alguna duda sobre cómo funciona el sistema de combate, no dudes en consultarme por discord que te ayudaré sin problemas. Vamos a finalizar la aventura!
El temblor en su mandíbula fue oro puro para mí. Sentí su rabia subir como marea, y yo, como sirena, no hice más que cantar más fuerte.
—Oh si, me parece que fue tu daddy el que te enseñó a golpear, tal vez cuando bebía demasiado, ¿verdad? — La sonrisa maliciosa se dibujó en mi rostro sin que pudiera evitarlo. La provocación era mi danza, y Derek estaba bailando cada compás que yo marcaba.
El grito que soltó me erizó la piel, no de miedo, sino de deleite. Un “¡GYAAAAA!” lleno de odio, de memoria podrida, de dolor mal digerido. Me dedicó sus ojos encendidos como brasas, y yo respondí con un guiño insolente. Rugió, levantando la pierna como una guadaña lista para segar y entonces lo vi claro, como en cámara lenta. Esa pierna musculosa, pesada, torpe en comparación a su torso trabajado. Todo un estereotipo con piernas de barro. Sonreí, mordí mi labio inferior y dejé que mi cuerpo se inclinara hacia un costado, listo para deslizarme en la danza del esquive.
—Oh, honey —musité entre risas —No soy yo quien debe existir menos, mi amorcito. Quizás el problema es que tú nunca aprendiste a existir sin rabia. — El sonido metálico de la puerta entreabierta al final del callejón me robó un instante de atención. Un eco de carcajadas, música estridente, un carnaval que no pegaba con aquella escena de violencia. Mi corazón palpitó, emocionado, drama sobre drama, justo como me gusta.
Mientras Derek lanzaba su patada como un ariete de carne, yo me permití una última burla, como el beso que se da antes de una ejecución. —Vamos, cariño, muéstrame cuánto duele tu soledad. —Mis pies se deslizaron sobre el suelo de piedra, listos para girar. El telón aún no caía, y yo era la estrella de este escenario.
Esperaba quien sea que salga de esa puerta no sea más problemático que este hombre, yo lo único que quería era simplemente ayudar a una pobre alma que estaba en el lodo y resultó que el que necesitaba ayuda no era la víctima, sino el acosador, a sad and silly reality. —Alguien viene a ver nuestro reality show honey, acomodate bien ese trajecito. — Una ultima burla antes de poder esquivar totalmente su golpe y retroceder un metro hacia atras.
Resumen
Segun tengo entendido puedo lograr esquivar el ataque lo que no se es como plantearlo de manera numerica, asi me ayudas con eso, te lo agradeceré.
Su rugido aún vibraba por el aire cuando aún se disponía a lanzar su golpe. Pero entre si grito, comenzaron a surgir las nuevas provocaciones de Rosse, que afirmaba su teoría sobre que aquel matón había aprendido a golpear gracias a las desafortunadas y no solicitadas lecciones de le daba su padre cuando volvía del bar. Los labios del okama formaron una amplia curva, de las que dejan ver que se está disfrutando, pero sin perder el semblante de malicia que albergaba. Sí, sin duda Rossevelt está disfrutando de la coreografía de odio y provocaciones en la que se ve envuelto con Derek.
Los ojos del matón poseían una furia que no se iba a disipar solo con un golpe y que se avivaba a cada nueva frase y gesto que realizaba el okama, alternando coqueteo y provocaciones. Lanzó su pierna hacia Rosse, con fuerza, pero sin la destreza necesaria para moverse con agilidad. Sus piernas, dormidas y torpes, no le permitían lanzar ataques con la velocidad que requería aquel momento. Rosse se muerde el labio dejando claro que está disfrutando con esto y solo se desplaza un poco hacia un lado, como una rama que se mece con el aire del atardecer.
El golpe falla y la pierna pasa de largo. La vuelta viene acompañada de las palabras del okama, que está vez no son más provocaciones, sino aleccionadoras. Sobre quién debe existir, o quien debe aprender a pertenecer a un mundo que había comenzado a cambiar y ya nunca pararía. Un mundo que le devolvía un hueco a todos a los que se les había arrebatado hacia tanto tiempo.
La pierna sigue su rumbo, sin frenarse, alejándose xmcada vez más de Rosse. Impulsando la cadera de Derek con fuerza. Demasiada fuerza para sus piernas poco trabajadas. Mientras el okama vuelve a su discurso burlón hacia el fornido hombre, Derek se desequilibra, y en una especie de danza cómica sobre solo una pierna, avanza varios pasitos hasta que cae de rodillas, quedando de espaldas a Rossevelt y arrodillado frente al chico que aún permanecía congelado mirando la escena.
Derek permanecía de rodillas, derrotado con las manos apoyadas en el suelo, cuando un crujido metálico irrumpe en el callejón. Una puerta, mal engrasada, oxidada se abría con un canto que parecía traerla desde el olvido. Tras él chirrido, se rompe la extraña paz de la escena. Luces estroboscópicas, láseres, música animada, todo al mismo son. Y por último, se oye una voz adentrarse en el callejón.
-... Y recordad, queridos, afrontado la vida con una pirueta.
Una figura emerge de la puerta. Su barba incipiente contrasta con lo perfecto de sus perfilados labios. El carmín a juego con el lazo de su pelo y el que llevaba al pecho. Unas medias de rejilla cubren sus piernas y acaban en un tutú rosa. El okama se queda mirando la escena y repasa a cada uno de los presentes. Primero al hombre fornido arrodillado. Después sus ojos pasan por Rosse que permanece de pie tras ellos. Por último, se centra el el chico, magullado y sozollante que sigue en el suelo.
Akaribon
-Qué te ha pasado, Kokotaro? Quién te ha hecho esto??
Ves como la mirada de aquel nuevo individuo se dirige ahora hacia ti, llena de furia, con la apariencia de poder echar a prender cualquier cosa que pusieseis frente a él, con las llamas de su corazón. Sus músculos se tensan y su expresión cambia de gentil a hostil en cuestión de un mísero instante.
-Qué ha pasado aquí, baby? Que le has hecho a mi querido alumno?
La furia ahora es tu nuevo obstáculo. Podrás hacerle frente? Deberías ser sincero y contar lo que ha pasado? Rosse puede meterse en un aprieto si actúa sin cuidado.
Info
Resumen
Rosse consigue esquivar la patada de Derek y este avanza a trompicones hasta que cae al suelo. En ese instante la puerta se abre por completo y sale de ella un okama, el cual te interroga acerca de lo que ha pasado allí.
Aclaraciones
Durante tu post mencionas que Rosse es capaz de esquivar el ataque. Estás en lo cierto y paso a detallarte un poco cómo.
Primero, has de analizar si eres capaz de reaccionar al ataque de Derek. Para ello, se compara la velocidad de su ataque con tus reflejos. Al tratarse de un ataque cuerpo a cuerpo, según lo descrito en la guía avanzada de combate, la velocidad del ataque es en base a la agilidad, por lo que hay que compararla con tus reflejos, que son muy superiores por lo que eres capaz de reaccionar al ataque.
Ahora bien, una vez que sabes que puedes reaccionar debes elegir cómo hacerlo. En este caso has elegido esquivar. Para esto debes comparar tú stat de movimiento (normalmente la agilidad) con la velocidad del ataque del rival. Ya sabemos que su velocidad se mide con agilidad por ser cuerpo a cuerpo, por lo que debes comparar ambas agilidades. La tuya es mayor por lo que eres capaz de esquivar el ataque.
Espero haber podido aclararte la duda que tenías al respecto.
Off
Ya nos acercamos al final de la primera aventura de Rosse. Espero que estés disfrutando y aprendiendo y que nuestros PJ puedan avanzar juntos por el mundo pronto
El chirrido metálico aún vibraba en mis oídos, como si el mismo universo hubiese querido ponerle música a esta tragicomedia. El nuevo personaje había hecho su entrada con todo un espectáculo de luces y tutú darling, y yo no podía estar más fascinated. Mi sonrisa se curvó de nuevo, esa que mezcla malicia con el más puro deleite. Oh, honey, la obra no había terminado apenas estaba en su segundo acto.
Me quedé de pie, un poco ladeado, como si posara para una cámara invisible. Mis ojos se fijaron primero en Derek, de rodillas, sudoroso y humillado, y luego en el nuevo hombre que salía a escena con la furia de un padre protector. —Baby, take it easy —dije con voz cantarina, mientras mis dedos jugueteaban con un mechón de mi cabello. Caminé unos pasos suaves, taconeando, como si el callejón se hubiera convertido en pasarela.
—Tu querido alumno estaba aprendiendo su primera lección de vida. Yes, darling, the real one. —Mis labios se pintaron de esa media sonrisa venenosa mientras inclinaba la cabeza hacia el chico magullado. —Lección número uno: este mundo no es tan cruel como lo pintan, pero tampoco será amable con quienes no se atreven a gritar su propio nombre.—
Akaribon me miraba con fuego en los ojos, sus músculos tensándose como si fuera a saltar sobre mí en cualquier segundo. Oh my, so intense. Yo aplaudí despacito, clap, clap, disfrutando del contraste. —No pongas esa carita, cariño. No soy yo quien le ha hecho daño. —Me acerqué un poco más, con pasos tan suaves como un vals y entonces mii sombra se proyectaba sobre Derek, que aún respiraba agitado en el suelo.
—Tu chico —mi dedo largo y pintado apuntó directo a Kokotaro, que seguía temblando—Simplemente tuvo miedo. And th fear, honey, is the real enemy. Yo solo vine a mostrarle que hasta un matón puede caer de rodillas. ¿No es hermosa la ironía? —
El aire se volvió denso. La música detrás seguía vibrando, contrastando con el silencio que yo estaba tallando a base de palabras. Mis ojos brillaron con ese fuego travieso que jamás apaga. —Así que, si me preguntas what happened here, la respuesta es simple: una pequeña danza. Yo di los pasos, Derek marcó el ritmo, y Kokotaro aprendió a mirar más allá de su dolor. Lesson finished. —
Me incliné, rozando con mis labios el aire cerca de la oreja de Akaribon, sin llegar a tocarlo. —Now, darling, dime… ¿quieres continuar la coreografía conmigo, o prefieres sacar a bailar a tu furia? — Pero una vez termine de decir esas palabras sentí una sed de sangre que no era normal e instintivamente retrocedi tanto como pude.
—It's just a joke, honey. — Incluso yo sabía cuando deba tenerme, este tipo estaba a un nivel muy diferente del mío y terminaría bastante mal. —Solo protegi a tu querido estudiante. —
La pregunta del anciano se mantiene en el aire durante unos segundos, como si cada palabra fuese una hoja afilada que dejaba claro su peligro. Frente a él, Rosse con una actitud más propia de una sesión fotográfica que de un altercado en un callejón. Comienza a hablar mientras toquetea su pelo. Su voz baila del mismo modo que lo hacia su cuerpo hace solo unos instantes. Sus palabras piden a Akaribon que se tome con calma la situación, lo cual no hace más que tensar al anciano okama. Sin embargo, pronto empieza su explicación, una en la que cuenta como el joven Kokotaro había aprendido esa noche, las enseñanzas del mundo cruel en el que viven.
La furia del viejo, al ver a su alumno herido y con ojos llorosos, no es aplacada por esas primeras palabras. Le recorre el cuerpo y es tal la tensión que acumula que sus músculos parecen hacerse más grandes. Ya no queda mucho de la figura enclenque del hombre. Sus bíceps parecen haberse inflado y hasta su torso se asemeja más al de un culturista que al de un viejo. Rosse vuelve a sugerir clama y explica que no fue él quién lo daño, su danza lo lleva junto a Derek, arrodillado, y lo culpa de ser él el que llevó el miedo al joven.
Akaribon dirige ahora su ira hacia el matón que sigue arrodillado. Era el tipo de hombre con el que tenían encontronazos cada cierto tiempo, esos que iban buscando problemas, los que querían humillarlos y en ocasiones cosas peores, más definitivas. Él ha vivido demasiado como para saber que el odio solo genera más odio, y que la manera de acabar con esos enfrentamientos no es tomarse la justicia por su mano, aunque tras ver de nuevo a su alumno, es lo único en lo que piensa.
Rosse continúa hablando acerca del enfrentamiento que había tenido con Derek y se cómo esperaba que aquello sirviera de lección para Kokotaro también, aunque sus ojos desprendían un halo de malicia, uno que trae consigo segundas intenciones, y no siempre de buen carácter. Se acerca al viejo, tanto que Akaribon puede sentir el aliento salir por la boca del okama a cada palabra que menciona. Una provocación más. O un intento de incitar el fuego que ardía en el anciano por la imagen de su alumno. La mandíbula de Akaribon se tensó.
Como un actor que acaba de abandonar el escenario, Rosse cambia de actitud para señalar que solo estaba bromeando, con intención de rebajar la ira del anciano, o al menos cambiar el foco de la misma y finalmente, deja a un lado la provocación y la burla, para aclarar que fue quién defendió a su alumno.
La mirada de Akaribon, que no se había despegado del okama desde que se le había acercado, se relaja y adquiere ese gesto alegre que tenía al cruzar la puerta de la que aún salían los últimos rastros de aquella música que invitaba a las caderas a perder su habitual rigidez. El anciano sonríe de lado a lado de su cara, tanto que parece que se le haya partido a la mitad.
-Creo que no he entendido la mitad de lo que me dijiste, ma chérie -comenta sin dejar de sonreír con los ojos -. Pero te agradezco que hayas cuidado de Kokotaro. En cuanto a tí... -su gesto cambia de nuevo y en sus ojos se dibujan las llamas de la ira.
Da un par de pasos, firmes, de los que parece que hacen retumbar la calle, se sitúa junto a Derek, el cuál humillado no sabe cómo reaccionar. Akaribon levanta sus brazos y comienza a girar sobre sí mismo, como una elegante ballerina, como un potente tornado.
-Grand fouetté: Ano fuyu no sora no memoir
De la espiral en la que se había vuelto el hombre, sale un pie disparado que impacta con fuerza en el trasero expuesto del matón y lo hace volar unos metros. Derek se levanta, dolorido en cuerpo y orgullo, y tambaleante.
-Largo de aquí, mon amour. No quiero verte cerca del Ferme Bleu ni de mi alumno nunca más. Sí no...
El hombre hace un gesto amenazante, uno que imita volver a realizar una de sus piruetas. Derek se echa para atrás mostrando el miedo en su cara y entre una especia de sollozos y súplicas sale corriendo a trompicones.
-Espero que nos hayamos librado de él, ma fleur. Te agradezco tu ayuda. Merci -Akaribon hace una pequeña reverencia, teatral como todo él-. Veo que tienes un gran sentido de la justicia. Serías un buen luchador de okama kempo, ma chérie. Pero ahora mismo tengo mucho trabajo con Kokotaro. Veo que aún le queda mucho por aprender. Sin embargo, si alguna vez vas por la isla Kárate, dile al maestro Fury Cuttie y di que vas de mi parte. Seguro que está encantado de tener un caramelito a quién enseñar.
Deja sus palabras en el aire, como si su peso no las hiciese caer. Ayuda a levantarse a Kokotaro y se lo lleva entre abrazos y reprimendas, con el amor de un amigo y la severidad de un buen maestro.
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Resumen
Akaribon reacciona a las palabras de Rosse. Luego le agradece que defendiese a su alumno y ataca a Derek, el cual sale huyendo de allí herido. Tras esto, le recomienda ir a la isla Kárate a aprender okama kempo con el maestro Fury Cuttie
off
Pues ya llegamos al final de tu primera aventura. Espero que hayas disfrutado y hayas aprendido acerca de los sistemas del foro. Espero poder comenzar la aventura como tripulación pronto y que nuestros PJ creen historia.
Ladeé la cabeza, dejando que mi cabello cayera como una cortina sedosa mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios. —Oh honey, you dance beautifully… but you hit like a drunk sailor.— Jugueteé con el borde de mi hacha, dando un par de pasos hacia atrás como si toda esa tensión del anciano no fuera más que un viento ligero en medio de la pasarela que yo misma acababa de construir.
—Don’t get me wrong, mon amour, no estoy aquí para arrebatarle la gloria a nadie. El niño lloraba, el matón rugía y yo… well, I was just shining. —Dejé que mi voz se enroscara en el aire como perfume caro, dulce y peligroso al mismo tiempo. Miré de reojo a Kokotaro, con esa chispa maliciosa que siempre prende en mis pupilas. —He learned something tonight, sweetie. That even tears are part of the show. — Cuando Akaribon soltó su amenaza, ni me moví. Ni un pestañeo, solo una risita traviesa escapó de mi garganta. —Relax, sugar. I didn’t come to steal your student, aunque si lo quisiera— incliné el rostro hasta quedar a un suspiro del anciano, — I would make him beg for more. —
Me retiré con un giro teatral, dejando que el filo de mi hacha brillara bajo la tenue luz de la calle y mis labios dejaron escapar un susurro que sonó más como una caricia que como un aviso —But tonight… was just a taste. — Cuando el anciano terminó por agradecerme, palmeé mis manos despacio, como si aplaudiera la última escena de una obra. —Merci, darling. Justice is boring, but drama? Drama is unforgettable. —Con un último guiño, dejé que el eco de mis zapatos se alejara, marcando un compás que convertía aquel callejón en mi pasarela.
Y entonces lo escuché, Okama Kenpō. Mis labios se curvaron lentamente, dejando escapar un —Oh la la— cargado de picardía. El simple nombre me hizo alzar la barbilla, fascinada, como si acabara de descubrir una joya oculta en un baúl polvoriento. —Now that’s interesting, darling.— El contraste entre disciplina y extravagancia era demasiado tentador, demasiado mío. —Strength with style? Power with drama? Sounds like a perfect duet.— Y mientras la idea se quedaba palpitando en mi cabeza, supe que tarde o temprano tendría que verlo con mis propios ojos, porque si había un arte marcial nacido del espectáculo, entonces ese era un escenario que me pertenecía.