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El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos
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20-08-2025, 11:58 PM
Mojado y frustrado, asi es como se siente Jensen Valentine mientras las olas lo revuelcan y lo arrastran como si fuera una muñeca de trapo. ¿Cómo se había metido en este problema? Pues por querer tomar una siesta dejo que su nuevo amigo, el pelirosa Hyakinthos, manejara la pequeña barcaza con la cual habían zarpado desde la isla de Baterilla. Solo tenía que seguir el curso y no volcarse, ¿era acaso tan difícil? No sabía cuánto había alcanzado a dormir antes de que la barcaza se volcara y las corrientes marinas lo arrastraran.
Luego de lo que le parecieron horas de luchar contra la mar llego a la orilla de una playa, se estrujo la ropa para eliminar el exceso de agua y maldijo a su nuevo amigo. –Cuando te encuentre te voy a dar una paliza maldito desgraciado – refunfuño mientras se tiraba en la arena mirando el cielo y dejando que el sol lo secara. Necesitaba recuperar el aliento y estaba cansado por lo que se puso su bandana sobre los ojos y se echó a dormir en medio de la playa, ya tendría tiempo de buscar a su amigo y de asesinarlo.
En sus sueños una canción dulce y serena lo acunaba, se sentía como se siente el hogar, Jensen abrió los ojos descubriendo que la música venia de la zona de los roquerios. Se acercó al lugar y vio a una mujer cantando, tenía el cuerpo con quemaduras, pero aun asi se veía hermosa y su voz era como el canto de una sirena. Jensen se perdía entre las estrofas de la canción, mirando a la mujer y sintiendo su corazón acelerarse, de pronto era como si no fuera la gravedad lo que lo ataba a este mundo, sino el canto de su sirena quemada, su presencia hipnótica. Jensen nunca se había enamorado, pero ahora sentía que su vida no le pertenecía, sino a la mujer, estaba dispuesto a que lo gobernara, a hacer todo lo que le pidiera, pues estaba totalmente enamorado de ella aun sin conocerla.
Cuando termino de cantar se acercó a ella y se arrodillo mirándola a los ojos. –Señorita, déjeme decirle que tiene la voz más dulce que he escuchado en mi vida, además de ser la mujer más bella que he conocido. Mi nombre es Jensen Valentine y desde hoy hasta el final de mis días soy suyo para que haga lo que usted estime conveniente con mi persona.
21-08-2025, 12:55 AM
(Última modificación: 21-08-2025, 12:56 AM por Maki D. Zen'in.)
Permanecía en la cornisa de la ventana de su cuarto, no era suyo, pero era un hogar temporal mientras decidía que hacer en verdad con su vida. Podía escuchar el trino de las aves surcando los cielos y deseaba que estas le inspiraran con su suave danzar en el aire para volver a sentir aquel brillo en su alma, sentir el resonar de su espíritu nuevamente, pero, desde que se encontraba sola, triste, abandonada y apuñalada por el destino y sus propias acciones. No recordaba como era la melodía del amanecer ni el canturrear del cálido sol. Golpearon su puerta y apareció detrás de ella. clara. Una de las camareras que conoció el primer día. Amable, radiante y joven.
Le daba el horario de su presentación, tenia la canción, la voz y la motivación, mas no las ganas. De que sirve un musico triste, deberá como un juglar aparentar felicidad mientras canta al abrigo del verano siendo que su corazón el invierno crudo? El espectáculo lo exigía y su talento latente le obligaba, antes de que Clara se retirase le devolvió una amplia sonrisa entrecerrando los ojos. Ella y la maestra de las mesas, le habían tratado muy bien y habían sido unas de las pocas personas que no le miraron con asco o extrañeza cuando entro al bar. Había olvidado al pavo real que había conocido y a la niña enana, solo nombres que tachar en una lista de prescindibles, en este mundo tan grande y brutal es probable que jamás volvieran a verse aun cuando vivieran todas sus vidas en la misma isla. Se incorporo, se miro al espejo y reconoció la vista de un monstruo, una criatura vil y desgraciada… sus ojos vidriosos no se permitieron llorar y dándole un puñetazo hizo que el tocador se remeciera con un agudo crujido… se mordió el labio superior y evito decirse a sí misma palabras de amargura. Se limpió los ojos y salió a atender sus asuntos. Se había conseguido un trabajo en el bar del “Séptimo Cielo” y ahora mismo se dirigía a la playa a buscar el pescado para el día. Le encantaba al menos ser de utilidad… cubierta de oscuridad, cuero y resplandor camino como una sombra enardecida rápido y sin pausa. Nadie se percato de su deformada apariencia y pronto llego al embarcadero… lejos aun estaban los pescadores así que decidió esperar en los requeríos. Aquellos que no sabia si alguna vez deseaba abandonar, pero debía, si quería cumplir su juramento de sangre y determinación… se sentó sobre una roca y apoyo la frente en sus rodillas, meditando y sumida en sus propios pensamientos, presa de sus miedos e inseguridades sintió que la tristeza le invadía y le comía las entrañas, pero no, no se dejaría. Tomo su guitarra. La “Memoria Resonante” y esta con el primer acorde despejo la mañana en mil pensamientos radiantes. Narro la historia de un barco cruzando el amanecer, todo cambio en su interior. Cuanto amaba cantar, cada palabra, cada acorde y cada melodía le provocaba que volara y saltara tan alto como el astro rey… su voz comenzó suave, delicada y armónica y de pronto se volvió ronca, seductora pero paradójicamente amenazante. Amenazando con lanzar redes de amor. Un cálido, fulgurante y deseado amor, llamando a un fulgor inevitable, lanzando un sortilegio al corazón. Una lagrima quiso rodar por su mejilla pero abrió sus labios, y la amargura se fue con un suspiro cargado de energía, como liberando aquellas cadenas que tenia alrededor. De pronto le hablo alguien… se sobresalto y su mano como una centella se movió a la tsuka de la “Hoja de los mil recuerdos rotos”, una empuñadura que descansaba en el cuerpo de su guitarra. Y la otra se movió detrás de si acariciando el pomo de su daga. —Tú… tú quién eres… que haces espiando… … … que?... estas completamente loco?... que es esto una declaración de amor?... lárgate pelmazo… tengo cosas que hacer, no deseo invertir en una estafa piramidal ni tengo interés en la prostitución de raros fetichistas.— Dijo algo acalorada por las declaraciones del desconocido, mas joven le habían dicho que era bella, hermosa, delicada y un verdadero bombon, pero despues de su accidente, un accidente muy merecido, solo le escupían maldiciones, palabras amargas y desprecio. Ella se levantó, salto al suelo cerca del joven para mirarlo de arriba abajo… parecía un joven algo estrafalario pero sobrio…
21-08-2025, 07:26 AM
Se lo repitió más de una vez, darle el mando de la barcaza era una mala idea ¿Por qué? Porque podían pasar cosas como desviarse del curso y entrar en una zona en donde los oleajes fueran más fuertes, en donde el viento no estaría de su lado y, cuando eso sucediera, él se lavaría las manos, pues advirtió con claridad que la navegación estaba lejos de ser su fuerte y, aún así, su nuevo compañero decidió dormir ¿Podía culparlo ahora por entrar a una zona en dónde controlar el barco le resultó imposible? No.
Sus ojos, por inercia, se fijaron en el cielo, las nubes no se veían blancas y esponjosas, lucían grises, apagadas, un mal augurio para un marinero, pero aún así se movían con gracia y velocidad por culpa del viento que empezaba a golpear su cara con más fuerza y a despeinar su cabello sin compasión. Nubes, hermosas y distractoras nubes, a pesar del gris de su color, no pudo evitar perderse en ellas e ignorar el rumbo que la barcaza tomó al ser dirigida más por el y por el viento, de hecho, de no ser por el agua salada salpicando en sus lentes transparentes y por el repentino bamboleo descontrolado de la embarcación, no se habría dado cuenta del lío en que se metieron. Maldijo en voz baja y estiró su mano para despertar a su nuevo compañero cuyo nombre se le escapaba de la mente, pero fue tarde, una ola más fuerte hizo que la barcaza no resistiera más y lo único que alcanzó a hacer antes de que esta se volteara, fue sujetar bien su mochila en su espalda y cerrar los ojos antes de caer al agua. En su desesperación logró aferrarse a un pedazo de madera que les sirvió antes como asiento y, una vez sujeto, empezó a mirar en todas direcciones para poder localizar a su compañero, le convenía tener a un tipo como ese a su lado, pero cuando por fin alcanzó a verlo solo era un punto rojo que iba más allá de lo que podría alcanzar aún cuando empezara a nadar en esos momentos, aún así, hizo el intento, nadó en su dirección solo para que la marea arrastrara el punto rojo más lejos de él. Rojo.
Rojo.
Rojo.
Debía recordar el color.
Tomó varias bocanadas de aire y al ver que parecía haber perdido a su nuevo guardaespaldas no hizo más que dejarse arrastrar por la corriente mientras su cuerpo flotaba boca arriba, el lado bueno es que el clima parecía empezar a despejarse y las nubes grises se hacían a un lado para darle paso a un cielo más celeste. —Flotar en el mar no es tan malo, pero ¿Por qué siento qué eso ya me pasó antes? —Intentó que su memoria lo llevara a algún recuerdo similar y casi que logra recordar cómo, en otro tiempo también flotó cerca de una isla que lucía rosa ¿Cómo se llamaba? Estuvo bastante tiempo en ese sitio, pero no podía recordar el nombre. —…Mo…moi… —¡HEY! ¿Estas bien? —Y justo cuando casi logra formar el nombre de la isla, alguien lo interrumpió, haciendo que dejara su posición de flotación y volteara solo para darse cuenta de que un par de brazos lo alzaron hasta subirlo a una embarcación más pequeña en la que unas redes de pesca descansaban en uno de los extremos ¿Pescadores? Entonces ¿Hay una isla cerca? —¿Estas herido, muchacho? Tosió antes de poder responder y en ese momento se dio cuenta de la deshidratación de su garganta, lo que hizo que uno de los pescadores le cediera una cantimplora que el tomó con premura y, aunque no conocía a esas personas, bebió sin hacer ninguna pregunta. El agua bajó por su garganta y un alivio inmediato se instaló en esta, lo que le permitió carraspear y probar su voz para, ahora sí, responder a sus rescatadores. —Estoy bien, gracias ¿No han visto a alguien más? Alguien de rojo —¿Cómo se supone que luce? ¿Cuál es el color de su cabello? Rojo, rojo, rojo…solo eso recordaba del compañero que naufragó con él. —Nuestra barcaza se volteó y lo perdí… Los pescadores negaron y le dijeron que corrió con suerte al haber sido arrastrado por la corriente hasta las aguas cercanas al Reino Samba, un nombre que olvidaría nada más llegar a la costa y despedirse de los pescadores que intentaron convencerlo de dejarse revisar por un médico para descartar cualquier lesión, pero ¿Por qué haría eso? ¿Por qué confiaría en un desconocido que podía sedarlo y quedarse con sus órganos? Como médico, eso hacía él ¿Por qué otros serían distintos? Bueno, sí, sabía que podían ser distintos, pero no iba a arriesgarse, además, el podía revisarse por su cuenta. Caminó por la playa, ahora solo, aún aferrándose al color rojo, solo por si de casualidad, podía encontrar de nuevo a su “guardaespaldas”, pero, aunque sus ojos dorados -ahora sin lentes, pues estos se perdieron en el mar- escanearon la playa de un lado a otro, no vio ningún tono de rojo parecido al que vio cuando naufragó y, al final, lo único bueno que obtuvo de la caminata es que el viento y el sol ayudaron a secar su ropa un poco…aún estaba algo húmeda. —¿Habré estado antes en este sitio? ¿Cómo dijeron los pescadores que se llamaba este lugar? —Cuando se cansó de buscar se sentó sobre una de tantas rocas y suspiró, sopesando sus opciones, no quería revisar su bolsa, seguro sus apuntes y mapas del South Blue eran un desastre, esperaba que no lo fuera tanto su dinero, aunque ese venía resguardado en una bolsa de plástico que ayudaba a protegerlo para casos así, aún así, no era tiempo para pensar en ello, debía tomar una decisión: Quedarse en la isla o ir a la siguiente. Quiso concentrarse en ello, pero el sonido de una guitarra empezó a flotar en el aire y a eso le siguió la voz de una mujer que, lejos de disgustarle, lo hizo levantarse y sus pasos siguieron la melodía como una polilla sigue a la luz y, cuando estuvo cerca, algo completamente distinto captó su atención. —¡Rojo! —Ese tono de rojo es el que permaneció en su mente, pero ¿Qué cosa escuchaba? ¿Eso era una declaración de amor? ¿Así nada más? Tal vez se equivocó, tal vez ese hombre de rojo no es a quien busca, tal vez está interrumpiendo algo privado, pero… ¿Se está presentando? ¿Qué clase de patético enamorado y desesperado se declaraba a primera impresión? La chica debía ser una belleza si dejaba así a ese sujeto, pero… —Está quemada…ni siquiera es tan bonita, me pregunto si sus órganos internos estarán tan dañados como su exterior —. Ladeó su cabeza sin darse cuenta de que aquello no se quedó en su mente, si no que lo exteriorizó con un tono de voz lo suficientemente alto para ser escuchado por los otros dos. Por esa distracción fue que no tuvo miedo en dar un par de pasos más y tocar el hombro del hombre de rojo. —Deberías escuchar a la…Jmmm…chica…no la molestes, no se ve que tenga interés en ti ¿O me equivoco? —Su rostro carente de interés se fijó en el de la mujer antes de volver a mirar al pelinegro —Y…ah…creo que te iba a decir algo más —. Miró de arriba a abajo al hombre y recordó el rojo del compañero naufrago. —¡AH! ¡Cierto! ¿Nos conocemos tu y yo?
22-08-2025, 03:31 AM
Jensen Valentine tenía la idea de que las cosas iban a salir de manera diferente. En su mente luego de mostrar sus sentimientos de manera sincera y entregarle a su sirena quemada su corazón esta lo aceptaría gustosa y juntos cabalgarían hacia el atardecer como una pareja feliz y radiante. Sin embargo, en la realidad la bella mujer con quemaduras le estaba diciendo que era un fetichista y que no tenía ninguna gana de tener algo con él, Jensen abrió la boca tratando de entender dónde estaba el error, donde había fallado para ser rechazado de esa manera tan brutal, no entendía como su bella valquiria de fuego podía pisotear asi su corazón y sus dulces y sinceros sentimientos.
-Pero… yo no soy ningún estafador piramidal ni fetichista… yo soy Jensen, el amor de tu vida, aunque no lo sepas aun – trato de razonar, mientras sus rodillas caían al piso por el peso de su corazón roto. –Al menos deberías dejarte la oportunidad de conocerme, veras como te puedo hacer feliz – decía mientras su alma se sentía como si estuviera siendo arrancada y triturada en miles de pedazos.
En eso estaba cuando apareció su nuevo amigo Hyakinthos, lo miro por un segundo olvidando que quería golpearlo por haberlos hecho naufragar, de hecho, ahora agradecía que hubieran naufragado porque eso le había hecho conocer a su bella valquiria quemada. Jensen se acercó a Hyakinthos y lo abrazo fuertemente. –No solo nos conocemos, somos más que amigos, somos hermanos, y ahora te necesito para curar mi corazón roto – dijo antes de mirar a la chica dueña de su eterno amor. –Hyakinthos necesito tu ayuda, dile que soy un excelente partido, dile todo lo que hice por ti en Baterilla, explícale que soy el mejor partido que puede tener, dile algo, cualquier cosa con tal de que me ame – dijo con el corazón roto mirando a la mujer que le había rechazado.
24-08-2025, 09:04 AM
Los pescadores siempre traían en sus embarcaciones a tontos que se aventuraban a salir o a entrar, eran aguas traicioneras para los inexpertos. Maki en la marina aprendió algo de navegación y sabia que seguro el hombre que tenia frente a si, seguro estaba aún medio ahogado y no pensaba bien, primero se lo tomo mal, pero después con humor, le sonrió al muchacho con los ojos felinos. Y se apoyo en la roca que descendió.
Entonces llego otro de esos extraños, este parecía una bola de chicle caminando, estará aparte perfumado?... no podía captar su aroma, pero sí que era extraño, tanto o mas que el otro pringado enamorado… también le sonrió a este otro que comentaba algo de su piel… hecho la cabeza hacia atrás y apretó los dientes… —Dañada? Hijo de… me están tomando el pelo el par?— Parecía que estaba pensando en acariciar la empuñadura de su espada que depositada en la vaina con sus mil recuerdos rotos pugnaba por salir a despedazar a los imbéciles que le ofrecían probar su paciencia. Estuvo a punto de ejecutar su plan de darle su merecido al par de orates cuando el recién llegado menciono un par de cosas más, finalmente sus comentarios hicieron estallar en carcajadas a Maki… no es que se conocían o se desconocían o era parte de algún tipo de broma de la cual ella no se enterara quizás? Miro al muchacho de la gabardina roja. Alto apuesto pero sin duda un pedante. —Puede que no seas muchas cosas… pero eso lo decidiré después… por ahora, no confiare en lo que dices… sabes… yo se quien soy, como me veo, no tienes por que burlarte de mi de esa manera— Agarro la guitarra y mirándola con una vista suavizada comenzó a tocar un par de notas al aire, amaba la música y no pasaba un minuto sin pensar en ella. —Wo wo wo… espera loquito, de que centro de salud mental te has escapado…— Su ultima nota se rasgo cuando se arrodillo ante ella… —Espero que tu seas quien cuida a este desatinado… espera. espera… dejemos eso de lado… bien, bien, te conoceré y después te rechazare… pero no prometo que no te pagare con la guitarra. Eso si.— Se alejo dos pasos del muchacho aparentemente… orate de amor, en ese momento pensó que podría ser un preso que quizás llevaba muchos años en prisión… inspecciono sus cosas, sus armas, su vestimenta. No parecían peligrosos no. Ese abrazo efusivo si que le dio a entender que, si eran amigos, al menos conocidos o que estuvieron en la misma celda quizás. Trato de buscar apoyo, según Maki eso se llamaba secundar pero no parecía estar tan dispuesto, es mas estaba como ido o desmotivado de participar en la interacción con… bueno quien sea. —… Mi nombre es Maki… que hacer en esta isla? Viajaban en algún barco o nadan de una isla a otra?— Dijo divertida.
25-08-2025, 04:13 AM
—¿Tomarte el pelo? No, no sé quien eres ¿Por qué querría hacerte una broma? —Ladeó su cabeza en un gesto de inocencia genuina y sin entender a qué se debía aquel comentario de parte de la mujer. —Y sí, dañada…tu piel está dañada por cicatrices de quemaduras graves, eso pudo haber dañado también tu interior, es una observación seria ¿Qué parte de lo que dije daría cabida a una broma? —Frunció el ceño, no por molestia si no en un gesto de concentración, su mente buscaba darle sentido a la conversación, pero, como cada vez que intentaba poner a trabajar más su cerebro, algo llegaba para interrumpirlo y, en este caso, la voz y los brazos de su supuesto conocido de capa roja.
Por un momento se quedó helado por culpa de ese abrazo que lo envolvió y lo hizo sentir más calor del que ya tenía. Chasqueó la lengua y dejó su modo estatua para otra ocasión, movió sus brazos para liberarlos del agarre del pelinegro y, una vez lo logró, empujó por los hombros a su supuesto “hermano” para liberarse de él.
—¿Hermanos? ¿De qué hablas? No tengo hermanos, si tuviera uno lo recordaría, de eso estoy seguro ¡Ya suéltame, por favor! —Lo seguiría empujando hasta que se deshiciera de él y, cuando eso sucedió, tomó una buena bocanada de aire y apoyó sus manos en sus muslos, inclinándose un poco, como si hubiera tenido que hacer mucho esfuerzo para quitárselo de encima, aunque, eso sí, sin dejar de prestarle atención, después de todo, quizá sí que se conocían.
¿De qué isla venía? Sí, estaba seguro de que empezaba con “B”, tal como el nombre que el pelinegro mencionó: “Baterilla”, algo que habría podido comprobar en su libreta de apuntes y rutas en las que había estado, pero, de nuevo, no quería imaginar lo mojados que debían estar sus notas por culpa del agua de mar, de hecho, pensar en ello hacía que sintiera un pinchazo de tristeza en el corazón, así que ¿Qué opción tenía si no era creerle al pelinegro? —¿Venimos de Baterilla? —Se irguió para mirarlo fijamente, sus ojos no reflejaban ningún indicio de humor, si no curiosidad. —Creo que debo anotarlo cuando mi libreta se seque ¿Qué fue lo que hiciste por mi en esa isla exactamente?
Puso su dedo índice y corazón en su sien y presionó aquella zona mientras sus dedos se movían en pequeños movimientos circulares, obligándose a pensar cómo es que había sido su estancia en la última isla en la que estuvo, recordaba haber tenido meses tranquilos y su negocio había ido bastante bien, pero…pero…algo pasó antes de partir ¿No? Sus músculos aún dolían un poco, eso significaba que alguna actividad física había realizado, entonces...
—¡OH! ¡Tu fuiste quien escapó conmigo de esos bandidos con espadas! —Sus ojos se iluminaron cuando pudo rememorar aquel evento. —¡Claro! ¡Ya lo recuerdo! ¡Ah!… pero…—Se cruzó de brazos —…espera… ¿Cuál es que es tu nombre? ¿Cómo sé que en verdad eres tú el que venía viajando conmigo? —Entrecerró sus ojos para analizarlo, tenía su cabello despeinado, su ropa algo húmeda, el rostro bronceado por culpa del intenso sol…bueno…parecían estar casi en el mismo estado, además, su capa es del mismo tono de rojo que el que recuerda de su acompañante.
—Jum —. Se cruzó de brazos y se rindió a aceptar que puede que si conociera a aquel hombre. —Creo que tengo que darte el beneficio de la duda, lo que si no te daré es el gusto de decir algo para que esta mujer te ame ¿Tengo cara de Celestina o qué? —Miró a la chica quien, según él, no parecía tan interesada en seguirle el juego a su supuesto conocido y se permitió sonreír al escuchar cómo le hablaba, no podía hacer más que darle la razón.
—Es cierto, no deberías jugar así con los sentimientos de las personas y no es necesario mentirles sobre su apariencia para que se sientan bien, podrías elogiar su voz, por ejemplo, porque ¿Eras tu quien cantaba no es así? —Volvió a dirigirse a la mujer de cabellos verdosos —Lo haces muy bien, ya dicen que las apariencias engañan —. Luego giró su cabeza para dirigirse de nuevo al pelinegro —¡Y tú! No puedes obligar a otra persona a que te ame, no importa cuanto te deslumbre a primera vista, el amor debe cocerse a fuego lento, saborearse, no surgir entre prisas y primeras impresiones.
Dejando eso en claro se volteó, altivo, a pesar de su apariencia descuidada por culpa del mal rato en el mar —Es un honor conocerla, señorita Maki, mis disculpas si alguna de mis palabras anteriores llegaron a herirte —. Debía empezar por ahí, a veces su hablar era descuidado, sin filtro. —Mi nombre es Hyákinthos, puedes decirme Hyak o Cherry —dijo mientras enrollaba un mechón de cabello rosa en uno de sus dedos, intentando que la mujer entendiera el porqué de este último apodo.
—Y no, no viajamos nadando —Dejó escapar una risa baja —, nuestra embarcación naufragó —¿Nuestra? Sí que aceptó rápido al pelinegro como acompañante —, corrimos con suerte de estar cerca de esta isla…Los pescadores que me salvaron me dijeron su nombre, pero no puedo recordarlo Reino de Si…Sam…—Mordió, con fuerza, su labio inferior para concentrarse en el nombre de la isla, pero no tuvo éxito —…Lo lamento, no puedo recordarla, no me destaco por mi buena memoria...como sea...¿Eres lugareña? —Esperaba un sí como respuesta, le convenía tener contactos en esta nueva isla.
—Es que —…Suspiró —Nos convendría tener un lugar donde secarnos apropiadamente y lavar nuestras ropas y objetos personales —Pasó la mano por la manga de su camisa, notando lo tieso y húmedo la tela y lo incomodo que eso resultaba para él. —¡Oh! Por favor, no creas que pido que nos guíes a tu casa ni mucho menos, pero si pudieras ayudarnos a encontrar un hotel o cualquier tipo de hospedaje donde podamos establecernos mientras…mientras…Jmmm…—¿Qué harían en esa isla? Sin su cuaderno no tenía forma de saber si había estado ahí antes y eso significaba un problema grave, de hecho, su rostro se ensombreció y agachó la mirada, preocupado y rogando a los cielos que cuando revisara su bolsa, no todas sus anotaciones estuvieran destruidas.
25-08-2025, 10:00 PM
- ¿Por qué estaría burlándome de ti? No por que tengas quemaduras significa que no seas hermosa, para mi eres una bella mujer besada por el fuego, eso es ardiente y sexy – diría Jensen ante las palabras de la bella mujer de nombre Maki. El de la capucha roja se quedó callado un momento escuchando al doctor Hyakinthos hablando antes de suspirar. –De verdad que tienes mala memoria aparte de ser un asco navegando – dijo estirándose – Nos encontramos en Baterilla y salve tu vida de los vándalos antes de que nos fuéramos a emborrachar y decidiéramos que somos mejores amigos por siempre, oh y ambos odiamos el mango – diría encogiéndose de hombros.
-Respecto a que hacemos – dijo mirando al foco de su amor, la bella Maki - la verdad es que solo decidimos salir a la mar, a ser libres y vivir aventuras, todo iba bien hasta que deje a este – diría apuntando al de cabellos rosados - al timón para dormir una siesta y el muy hijo de su frutisima piña hizo que naufragáramos, que bien que no somos usuarios de las frutas del diablo o habríamos muerto – dijo mirando a la chica y acomodándose un mechón de su cabellera mirando a los ojos a su amada – Y no obligo a nadie a amarme, en eso te equivocas Doc, si, te amo pero por ese amor es que escojo que seas libre y feliz, desearía que me escogieras porque nadie te podría hacer más feliz que yo, pero si no lo haces te apoyare de todas formas y te protegeré con mi vida – terminaría de decir antes de soltar un suspiro cansado.
En eso estaba el trio cuando escucharon gritos provenientes de una casa cercana, las llamas envolvían la vivienda y el humo negro subía al cielo llenando todo de polución. Jensen corrió para tratar de ayudar en lo que fuera posible para poder mitigar el incendio.
27-08-2025, 02:27 AM
Cuando el hombre de cabellos rosas habló, ella se sintió aún más confundida pues aparentemente eran serios ambos y Maki no veía nada de eso en ninguno de los dos que se encontró. —Esperen… recapitulando, este… … … señor… dice que está a mi servicio, y ahora tú… que clase de idiota comienza una conversación con un comentario como aquel… claro… claro que pienso que me toman el pelo par de lunáticos.— Extendió sus manos a los costados… moviéndolas y abriendo sus ojos grandes dando a entender su punto de vista. ¿Le entenderían? Probablemente no, pero no perdía nada intentando. De todas formas, necesitaba esperar a que los pescadores recogieran sus redes, desprendieran los peces y los cuantificaran y midieran… le faltaba un rato aún. Estuvo a punto de decidir su apuñalaba a uno y le pateaba el pecho a otro o si simplemente se largaba hacia los pescadores para cumplir con su tarea del día y se iba a acostar y levantarse nuevamente con una nueva suerte. Además. Tenia que cantar en la tarde y ya le dolía la cabeza.
La interacción entre ellos era extraña, se sentía poco orgánico, poco familiar… no parecían para nada hermanos, ni amigos, menos aún conocidos… Maki se rascaba la cabeza… descolocada con los sentidos y el pensamiento confundido, aparte de tomarle el pelo querían volverla loca. Si… definitivamente era un pelmazo. Le preguntaba a su compañero que era lo que ooooooowwwww… … … espera… este aparente imbécil… no era un idiota, quizás y solo quizás… tenía problemas de memoria? ¿Podría ser eso?, no, era más que eso, parecía que no reconocería nada que no estuviera apuntado, no era solo mala memoria, era mucho más que eso decidió anotar un poco más de paciencia en su persona reservada para él. Conocía gente que había recibido golpes fuertísimos en el seso y perdían la memoria con facilidad, confundían cosas con otras, hablaban raro… todo eso por golpes en el cráneo. Maki suspiro largamente y se armó de paciencia, aunque no tenía por qué pues podría simplemente rechazar a ambos y seguir con su vida de cantante en una posada de mala muerte en Samba en medio del culo del mundo. Si. Triste pero no podía hacer más. —Si… cual era tu nombre?... … … si, gracias, dile a tu amigo que esta pasada de moda su técnica para seducir pichoncitas.— Se sonrió esta vez divertida —Que dice este hijo de puta… que no mienta si soy hermosa… — Susurró para sí misma con la cara vuelta a un lado entre dientes. Su segundo comentario le hizo llevarse una mano al pecho como una zarpa... que no hacia bien… su respiración se volvió caliente agitada y la vena de la ira casi a punto de reventar le empezó a palpitar. Deseaba hacer pedazos a este idiota. Pero respiro más calmada, necesitaba des escalar, no era necesario que todas sus interacciones terminaran en un incendio… con eso en mente se comenzó a calmar… Pero se dirigió de nuevo a ella y apenas abrió la boca llevo su mano a la tsuka de la hoja de los mil recuerdos rotos. No seria nada raro cortarle la cabeza, las manos y dejarlos a un lado del camino, supuso que sería menos problemático que la enviaran a prisión que soportarles no aguantaba a aquellos que intentaban vacilarle para nada… pero se sorprendió, el muchacho se disculpo y fue como echarle un balde de agua fría a la convicción asesina de Maki… de hecho bajo los hombros, se relajo y su rostro se suavizó sorprendentemente mirando de arriba abajo a ambos. Cherry? Es un lindo nombre… le extendió la mano para presentarse formalmente. Pues ahora como si de un interruptor se tratase, le imbuyo de una ternura inexplicable. Intentaba recordar con todas sus fuerzas y parecía doloroso incluso… eso fue quizás lo que le cambio las tornas, sintió que necesitaba protección, comprensión y cuidado —Si, algo así como lugareña. Llevo unos días y bien ya me aburrí de lo calmado que es todo, aunque tenemos show casi todas las noches en los bares, necesitas solo unos días en cualquier isla del sur para sentir que ya eres casi originario de esta mierda de pueblo— Soltó un suspiro cargado de cansancio y parecía algo agotada y sin fuerzas. —… … … Si, por que no, estoy en una pequeña casa cerca de donde tocamos en las noches… por que no vienen a secarse… de todas formas si intentan algo los puedo destripar. No soy una niña indefensa… pero primero tengo que llevar un cargamento de pescado y no señor… nada de matar ni morir por mi, primero conozcámonos que tengo muchas psicopatías para compartir.— Dijo Maki tocándole el hombro al muchacho de rojo para que caminasen. Cuando escucho los gritos y vio el humo ascender… el de rojo partió primero en carrera y ella miro al de cabellos rosa… —Dios mío… lo que faltaba… mira… quédate aquí… Cherry, ves a esos dos pescadores?... diles que de la gubia azul quieren doce kilos de salmón y seis de pulpo, si tienen cangrejo, doce unidades… vale? confío en ti… JENSEN JENSEN ESPERA!!!— Salió detrás del muchacho para ayudar.
27-08-2025, 08:30 AM
—¿Salvaste mi vida? Jmmm…no es lo que recuerdo, yo recuerdo haber ayudado a alguien con capa roja —. Fragmentos de la memoria de aquel día regresaban a él, sin rostros, sin voces, sin escenario, solo acciones fijas que decidió tomar como verdaderas, pero, de entre todo, solo una cosa que dijo el pelinegro lo hizo darse cuenta de que, efectivamente, sí era él la persona a la que buscaba. —¿Odias el mango? ¡OH! ¡Sí eres tú! —Sí, ese era el único fragmento de conversación que recordaba con claridad y eso solo porque compartía el mismo odio por esa fruta endemoniada. —¡Qué bueno verte de nuevo! —Le dio un par de palmaditas en uno de sus hombros. —Cuando los pescadores me rescataron pregunté si habían visto a un hombre de capa roja, me dijeron que no, así que busqué por la playa, pero como no te encontraba creí que habías muerto, me alegra que no sea así —. Y vaya que le alegraba que un tipo tan fuerte como para protegerlo en sus viajes siguiera vivo y, aparentemente, aún dispuesto a viajar a su lado como compañeros ¿Hasta cuándo duraría eso de todos modos?
Se cruzó de brazos, no para cerrarse a una posible conversación, si no en un modo más relajado, tanto como para volver a mirar las nubes en el cielo, confiando que, si algo importante pasaba, su compañero lo sacaría de su trance y le avisaría…bueno…eso no fue necesario, no cuando parecía estar hablando de él ¿Por qué? ¿Qué decía? —¿Piña? La piña sabe bien, pero… ¡Yo no hice que naufragáramos! Te dije que era mala idea ponerme al mando de un navío, chico o grande, no sé cómo navegar —. Bufó y miró hacia un lado, indignado porque la culpa recayera enteramente en él, menos mal que la mujer de voz bonita intervino en la conversación, haciendo que olvidara casi enseguida la “ofensa” anterior.
—¿Tan aburrido es este pueblo? —Si miraba a su alrededor, no le parecía muy distinto a cualquier puerto, pero qué iba a saber él. —Entonces al menos tiene buena vida nocturna —. Sonrío cuando escuchó eso, era conveniente, muy conveniente para su tipo de negocios, aunque tendría que conocer el lugar primero antes de atreverse a hacer nada, aunque antes de perderse más en los recovecos de su mente y armar su estrategia para radicarse unos meses en la isla, la invitación de Maki a su casa para que pudiera secarse y cambiarse de ropas lo sacó de su ensimismamiento, haciendo que sus ojos brillaran con ilusión ¡Por fin podría deshacerse de esa ropa húmeda!, pero…
—¿Destripar? —Ladeó su cabeza a la vez que dejaba salir la pregunta en un tono inocente —¿Eres médico? Que interesante sí es así, normalmente soy yo q…
Salvado por la campana o, en este caso, por el fuego. Escuchó gritos y cuando se giró a la dirección desde donde veían notó que una nube de humo negro empezaba a alzarse y, además, a pesar de su terrible olfato, sí que estaba sintiendo un olor a quemado, no era para menos. —…Oh…creo que deberíamos ir hacia otro lado ¿No…?
No, por supuesto que no, ni siquiera se dio cuenta del momento en que el pelinegro salió corriendo en dirección al lugar ¿Qué tenía complejo de héroe? Podía dejar que los marines se encargaran ¿Qué podía hacer él? No es como que tuviera los implementos necesarios para apagar un incendio ¿Por qué tenía que ser tan benevolente para ir a arriesgarse por extraños? Menos mal que la chica parecía ser más razonable.
—No tenía pensado moverme, señorita Maki y si, veo a los pescadores ¿Qué sucede con ellos? —De todas las cosas que pensó escuchar nunca creyó que una de ellas sería que lo dejaran encargada de las compras de ¿qué cosa? ¿La Gubia Azul? ¿Qué era eso para empezar? ¡Ah! Claro, ella dijo que tocaba en un lugar por las noches, sería el club donde trabajaba o eso supuso el pelirosa, quien, en lugar de prestar atención a la petición de la chica, se empeñó en sacar conclusiones de cosas que bien podría preguntar más adelante y, cuando por fin estuvo dispuesto a escuchar bien, ella se fue de su lado, tan rápido como
—¡Ah! ¡No te vayas! ¡Espera! ¡REPITE LA LISTA DE COMPRAS! —Tarde, quizá ella ni siquiera lo escuchó. Tragó saliva y, tal como hizo antes, volvió a morder su labio inferior para recordar las últimas palabras de la peliverde antes de que saliera corriendo, pero, por más que lo intentaba, aquello le parecía una misión imposible.
—¿Por qué se empeñan en dejarme a cargo de cosas importantes? A ver…El Pargo Azul ¿Ese era el nombre del sitio? Sí…debe ser ese…ella dijo algo de un pulpo y un 12… ¿Doce pulpos? Sí…debe ser eso ¿Qué harán con tantos pulpos? Deben ser importantes en el menú…ah…bueno…también dijo Seis… ¿kilos? Sí…seis kilos de ¿corvina? Debe ser eso y doce kilos de cangrejo ¿O era camarón? Creo que deben ser camarones —. Cerró su mano en un puño que estrelló contra la palma de su otra mano, emocionado por haber podido recordar algo y ahora caminando directo hacia donde estaban los pescadores que le había señalado la cantante.
—Ejem…Buenas ¿tardes? —Ni mirar el cielo le haría saber que hora era —La señorita Maki del Pargo Azul…—Los pescadores se miraron entre sí, antes de que uno se atreviera a corregir.
—¿La Gubia Azul?
—Sí, eso dije…La señorita Maki de la Gubia azul manda a decir que necesitan doce pulpos, seis kilos de corvina y doce kilos de camarón —. Sonrío satisfecho hasta que notó que él sería quien tuviera que pagar aquella orden si no decía algo rápido. —Creo que necesita que lo lleven al local, ellos pagarán cuando reciban el pedido.
—¿Puedes llevarlo tu? —Ante la petición, el médico puso una cara de asco que no pudo disimular ¿Cargar mariscos? Eso lo dejaría con el olor y, bien, él podría no sentirlo, pero seguro que el resto sí, pero…tampoco pudo negarse al ver que el hombre que le hablaba parecía bastante ocupado y, además, le convenía quedar bien con la chica que le prestaría su casa para asearse, así que terminó por asentir. —Mi hijo pasará más tarde al local por el dinero.
Fue así como, después de unos minutos, estuvo cargando dos bolsas, una con los 12 kilos de camarones, otra con seis kilos de corvina y, por último, una bolsa con 6 pulpos que parecían aun retorcerse…no era la manera en la que imaginó que terminaría su día, de hecho, empezó a pensar que flotar en medio del agua salada ya no era tan malo, sea como sea, solo le quedó suspirar y caminar hacia el lugar en donde el incendio ahora parecía más controlado, porque…porque unos miembros de la marina habían llegado y estaban ayudando a las personas.
Se le heló la sangre, no tenía cartel de recompensa, pero no quería tener que ver con esos sujetos. Miró a su alrededor, hasta que alcanzó a divisar una mata de cabello verdoso cerca del lugar de los hechos.
—¿Señorita Maki? ¿Chico que odia el mango? —Llamó a ambos mientras caminaba más atento de lo normal a sus alrededores y empezando a toser por culpa del humo negro que alcanzaba ya el lugar en donde estaba, aunque estuviera un poco lejos del foco del incendio.
27-08-2025, 05:11 PM
Jensen corrió en dirección hacia el fuego para ayudar en lo que pudiera, eran ya dos casas las que se estaban quemando y si no hacían algo el fuego se extendería hasta una tercera, cuarta y asi sucesivamente. Al llegar frente a las casas una mujer gritaba desesperada mientras estaba arrodillada en el piso, todo esto le estaba dando ansiedad al pelinegro de la capucha roja quien empezó a frotarse las manos, su tic nervioso que hacia siempre que estaba ansioso.
-Mis hijas, mis pobres hijas – lloraba la mujer. Jensen se acercó a ella y le sacudió los hombros para que lo viera a sus rojos ojos. - ¿Cuál es su casa? Sacare a las niñas si me lo dice – dijo con seguridad. La mujer le indico la casa que estaba más dañada por el incendio, el pistolero de rojo asumió que esa debía ser la casa donde el incendio empezó, se acercó a la puerta, pero esta no abría por más que trataba de empujarla.
-Salí a comprar para el almuerzo cinco minutos, solo cinco minutos y ahora el fuego está arrasando con todo, mis pobres hijas están atrapadas – lloro la mujer, Jensen miro la escena, si no podía entrar por la puerta lo haría por la ventana, apunto con Cerbero, su pistola de triple cañón, y disparo a esta quien exploto, luego subió cuidándose de no cortarse con los trozos de vidrio y usando su capucha para taparse la cara y protegerse del humo.
La escena era escalofriante. Unas vigas del piso superior habían caído bloqueando la puerta y todo estaba en llamas, Jensen solo deseaba que las chicas estuvieran bien y sabía que el tiempo era primordial para encontrarlas, asi que recorrió la habitación encontrando a dos niñas de aproximadamente unos 6 a 10 años tiradas en el piso de la cocina. –Debo sacarlas rapido antes que el humo arruine sus pulmones – dijo cargando a una en cada brazo y corriendo hacia la ventana, las tiro sin mucha delicadeza, pues necesitaba ser rápido cuando de pronto escombros cayeron del techo sobre su persona, luego todo fue oscuridad.
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