[Presente relativo] El Amanecer de la Leyenda: La Reunión en la Isla Karate. [Priv]
#11
Las palabras de cada miembro de la tripulación hacían que el momento sonara glorioso, como si el mundo estuviera viendo el nacimiento de un grupo capaz de hacer temblar los pilares que la humanidad daba por sentado, pero la cabeza del cocinero rondaba por otras ideas. Organización, cantidades, comida disponible, dinero disponible. No había tenido mucho problema viviendo por su cuenta los últimos años, se trataba de una sola persona, sin comer de más o darse lujos, ni siquiera tenía una casa en condiciones y trabajaba más horas de las que debía.

¿Podrían culparlo? Ahora ya no vivía por él, ahora ya no solo buscaba su sueño, estaba rodeado de personas que confiaban en él, o al menos deberían hacerlo si eran una buena tripulación. No podía evitar que en su cabeza resonaran las palabras de su capitán, las de Maki, así como los ojos llenos de llamas de la misma mujer, que lo observaban esperando algo de él, algo que no sabía si podía entregar.

Debía hacerse más fuerte, debía encontrar la manera de ganar poder. Solo así podría mantener su promesa de ayudarlos a cumplir sus sueños, solo así podría mirarlos sin sentir que podría perderlos en cualquier momento.

Fue en ese momento que Ashveil volvió a tomar la palabra. Su discurso hizo que el pelinegro soltara una sonrisa, asintiendo levemente en el momento en el que el capitán le aseguró que no debía seguir aferrado a su pasado. Podía entender porqué lo decía, y no iba a frenarlo en su gran momento, pero soltar esas cadenas que lo ataban sería olvidar aquello por lo que lucha. No podía darse ese lujo, no podía darle ese descanso a su mente.

De pronto el ambiente se volvió más divertido. La invitación al banquete fue suficiente para que el muchacho de ojos azules soltara un suspiro de cansancio pensando en cuánto debía cocinar para satisfacer el estómago de toda esta gente. Aún con eso, sonreía, a gusto de poder disfrutar de un poco de paz, de un poco del aire fresco que el mar traía.

Ya se encontraba levantándose y analizando mentalmente que debería y cuanta cantidad debía comer cada miembro, hasta que le llegó una orden de su capitán. Miró sin muchos ánimos a la pequeña rata que se había metido en el barco, y estaba muy seguro de que vaya a donde vaya traería problemas. - Ven, niño. Necesitaré ayuda para cocinar si estos animales desean un banquete a la altura -. 

Dicho esto, rodeo con su brazo el cuello del más joven. No había camaradería en su acción, simplemente buscaba que no se escapara de su lado, aunque de igual manera lo tendría vigilado. - Oye, Thrym, ¿puedes prestarle algo de atención a este diablillo? Intentaré mantenerlo conmigo, pero sería bueno contar con tu altura si llega a escaparse -. Dijo al acercarse un poco al gigante. - Además, te prometo que te haré de cenar lo suficiente como para saciarte 3 veces -.
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#12
- ¿Emo? – pregunto el de la capucha roja escuchando la voz de su capitán llamándolo el corazón de la tripulación, eso no sonaba tan mal. Jensen observo a la tripulación, viendo a la chica con la que el día anterior había salido a beber ser traída con esposas por parte de Cherry, el despistado doctor quien lo proponía para cazar un rey del mar para alimentar al gigante.
 
-Cerbero puede cazar lo que quiera, si surcamos los mares y me ponen en el mástil me encargare de cazar un rey del mar para ti grandote – diría con una sonrisa lleno de confianza mirando al gigante sujetando su pistola de triple cañón.
 
En ese momento apareció entre ellos Owen, el pelirrojo con quien había tenido una aventura unos días atrás. Solo verlo le hizo doler la espalda recordando donde había sido tacleado por el toro drogado. El capitán estaba siendo un poco duro con el joven de cabellos rojos que fue tomado por el cocinero Rackham, Jensen dio un paso al frente mirando al capitán. –Este chico tiene agallas y salvo mi vida hace unos días, no lo miren tan en menos que tiene mucho potencial, si es necesario yo responderé por él, se lo debo – dijo Jensen Valentine, el hombre de la capucha roja, dando un paso hacia el cocinero y tomando del brazo al joven pelirrojo. –Confía en mí, él no es malo, es un chico que puede sorprenderlos a todos – dijo poniendo su mano sobre el cabello rojo del chico y moviéndola para despeinarlo.
 
Jensen defendía con dientes y uñas al chico, estaba totalmente enfocado en el cuando de pronto un rey del mar salto del agua, mostrando todo su esplendor, el pistolero usando su instinto disparo eliminando al rey del mar que empezó a flotar al lado del barco. –Ya tenemos el almuerzo chicos, estoy seguro que nuestro cocinero puede prepararnos un festín con esta carne, gigantón ayúdanos a subir el rey del mar para filetearlo.
#13
Narrador / María Merlot

…………………………………

¿Le gustaba Fantasma?
Más de lo que podrían imaginar.

Por eso se había lanzado a sus pies, se había abrazado a su pierna y se estaba frotando contra esta. Él era cálido, como el sol que ahora brillaba sobre todos ellos. Durante toda su vida había sido arrastrada sin derecho a oponerse, un objeto del más fuerte. Algunos la ignoraban o utilizaban, la aconsejaban o sermoneaban pero solo él le había mostrado el camino, por eso supo al instante que lo seguiría a dónde fuera, así ese “lugar” estuviera en el fin del mundo.

Luego hablaremos del pasado.
Ahora, el presente, se alzaba pintoresco.
Tan pintoresco como las escamas que se asomaban de su espalda.

Hyakinthos comentó sobre estudiar especies, sus palabras taciturnas y ensimismadas hicieron que la atención de la peliceleste fuera hacia él, mientras él veía el vaso en su mano ¿La incluiría a ella? No lo creía, hasta ahora él solo la había ayudado con su medicina en sus escamas. Luego de eso, y otras palabras adicionales, se acercó a ella, negandole que cediera su comida —... pero Algodón de Azúcar… — hizo pucherito la mujer, porque ella realmente quería apoyar en el llenado del pozo sin fondo que sería el estómago del gigante pelirrojo, sin embargo, si el pelirosado se lo pedía, ella acataría su solicitud, porque el hombre era simplemente su ser más amado. Lo vio alejarse después, achicopalando su corazón.

Las nuevas palabras de Ashviel embargaron la cubierta, dedicandole a cada uno de su tripulación el reconocimiento acompañado de las fortalezas y esperanzas que veía en ellos. Desde la mujer de cabellera peliverde, al chef que siempre le preparaba deliciosas ensaladas, Blacky con su sereno semblante, Thrym tan enorme como él solo y no menos importante el médico del equipo. ¿Cazar un Rey del Mar? La propuesta de Hyakinthos… Hmmm… Las criaturas marinas eran amigas, no comida… pero entendía que no todos se saciarian a base de “no carne”. Por eso cuando el moreno dijo que él lo haría, le saco la lengua a la distancia.

“Oye, Maki. Maki, D. Zenin”

Una voz, hasta ese momento desconocida, interrumpió la pseudoreunión. Los ojos ámbar de la mestiza fueron a él. ¡Qué cabello tan colorido! Fue lo primero que pensó, y cuando Ashviel se dirigió a él, ella lo soltó quedando vacíos sus brazos, dónde antes había estado la pierna del color canela. La fémina no pudo más que suspirar y terminar de recostarse en el suelo, con un tenue sonido de las cadenas unidas a las esposas en sus muñecas, mientras veía toda aquella escena. Su largo cabello celeste se extendía a su alrededor mientras ella se posicionaba de frente al cielo, tan azul y precioso como todos en ese lugar.

“...les puedo contar del tesoro más grande de este planeta.”

Eso sonaba muy interesante, y con la alegría que desbordaba la hizo pensar que sería muy divertido escucharlo. Es más, ella sí quería escuchar su relato pero Ashviel ya había dado órdenes a otros para custodiarlo ¿Significaba que era una mala persona? Mejor no acercarse, por ahora mantendría su distancia del desconocido.

“Este chico tiene agallas y salvó mi vida hace unos días, no lo miren tan en menos que tiene mucho potencial, si es necesario yo responderé por él, se lo debo”

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María se giró, aún sobre el suelo, hacia el grupo. ¿Salvo a Jensen Valentine? Entonces si era una buena persona, lo que anulaba el pensamiento anterior… entonces, si podía acercarse a él y escuchar su historia. Pero antes de poder siquiera levantarse, el sonido de un chapoteo seguido de un disparo cortó el aire. Se sentó rápidamente, para ver cómo caía el gigante marino más allá del barco. En un santiamén se levantó y corrió hacia la borda, con las cadenas sonando con cada paso, para ver el cadáver de la bestia flotando sobre el agua. Colocó sus manos sobre la fría madera, era el ciclo de la vida, es cierto pero… pero ¿no era mejor comer cosas no vivas? Para la mayoría: no lo era.

— ¿Si contarás la historia? —  se volteo con una gran sonrisa en sus preciosos labios rosados caminando hacia el “codiciado” pelirrojo — … esa del tesoro más grande del planeta… o tan grande como el planeta — llego hasta él, él era más alto que ella así que tuvo que  inclinar hacia atrás su cabeza para verlo a sus claros ojos azules, tan claros como el cabello de la sirena — … ¿Es acaso el oro, ese metal resplandeciente que vuelve locos a todos? ¿O quizás los diamantes, pequeñas estrellas petrificadas arrancadas de las entrañas de la Tierra? No, no, eso es demasiado... ¿mundano? Demasiado tangible. El verdadero tesoro, el más grande de todos, es algo mucho más... elusivo… — soltó girando sobre su propio eje con las manos extendidas con su ropa y cabello danzando a su alrededor hasta detenerse y mirar el cielo. ¿No estaba esposada? Sí, pero en el gesto más raro de todos, antes había sacado como si nada una de sus manos de las esposas, realmente no estaba prisionera. — Piensen en ello: ¿qué es lo que todos buscan, lo que todos anhelan, lo que, una vez encontrado, se escurre entre los dedos como arena fina? Es el sonido del calcetín que se pierde en el retrete, el chiste que intentas recordar pero se te escapa justo cuando vas a contarlo, el sabor exacto de esa primera ensalada que nunca más has vuelto a encontrar… — continuó su monólogo absurdo regresando su atención al pelirrojo, y tomando una de sus manos —... es todo y nada a la vez… ¡Es el espacio entre estas palabras! ¿Lo sientes? Está ahí, justo en el borde de tu comprensión, bailando en el umbral de lo posible y lo completamente opuesto… — asintió con su cabeza reafirmando su locura mientras pasaba la primera esposa por la muñeca del hombre, le quedaba holgada... como una pulsera, justo como a ella.

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—... Te las doy por ahora. ¿Me entiendes? El tiempo es una broma pesada y el destino es un malabarista ciego, pero cuando los astros se alineen de nuevo y los pájaros de la locura canten su melodía, tendrás que regresármelas. No lo olvides, porque el universo tiene una memoria terrible pero yo no — le decía como si fuera un secreto de confesión con su linda cara de angel sirenezca al tiempo que se quitaba la otra esposa y terminaba de encadenarlo, una acción sin sentido alguno porque esas cadenas no aprisionaban a nada ni a nadie —... el camarote al lado mi esta disponible, te encantarán sus barrotes son de muy buena calidad y el catre tiene fundas nuevas de la mejor calidad… —  finalizó su discurso unilateral hacia el polizonte para terminar sentándose al lado de la otra mujer de la tripulación, y sin aviso recostando su cabeza en su hombro — Unnie ¿Tocarías algo para mi?  —  solicito con dulzura cerrando los ojos y esperando la reacción de la dama a la invasión de su espacio personal.



...................


OFF ROL :: Thrym ha dado permiso de saltar su turno.

Karmas Positivos:
Alegre.
Sentidos aumentados.
Extrovertido.
Belleza

Karmas Negativos:
Charlatán.
Pacifista.
Sin orientación.
Cotilla (Te escuche Cherry u.u)
Fanatico (Te amo Cherry)
Karma Fanático: Hyakinthos. 
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#14
—No sé de donde saliste, pero ya sabes demasiado. Si osas robar a mis hombres te usare como ancla en mi próxima parada, a menos que claro... Tengas las bolas para unirte —
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-¿Unirme a una tripulación pirata? Puede ser LA MAR de interesante. ¿¡Entienden!? ¡LA MAR PORQUÉ, PORQUE-JAJA...

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Ah...
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Perdón.-

Owen buscaba empezar con el pie izquierdo con aquellos miembros de la tripulación, ya que las coincidencias a veces eran buscadas -..."Maki D. Zennin...que siempre cerca de...- volteando, con velocidad y dedicándole una mirada tan rápida como audaz sin siquiera mover la cabeza luego de decir la estupidez que pudo haberlo dejado en ridículo -...Uker Rackham."- las coincidencias con la descripción del sujeto fueron tan precisas como llamativas; ¿Cómo hacía para tener canas solo en el frente de la cabeza? ¿Se le acabó la tintura a mitad de trabajo o cree que así se ve más "radical"? Lo que sí sabía el pelirrojo es que actuar como un orate que cuenta chistes malos, en un contexto como el suyo...podría jugarle una buena pasada. Lo único que podría dañar su moral...

...es que genuinamente sean buenas personas.
- Ven, niño. Necesitaré ayuda para cocinar si estos animales desean un banquete a la altura -. 
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-Obvio tío, hay que hacer un banquete digno de los propios dioses.-

Pero rápidamente el brazo del sujeto de "pocas canas" lo rodeó...pero no con mucha simpatía -¡!- se sintió ligeramente rudo, arrastrado, como si quisiese llevárselo consigo, dedicándole algo de control -Pero con cariño, hermano, ¿No ves que soy una delicada flor de verano?- su sonrisa picaresca buscaba demostrar a todas luces que tenía el control absoluto del asunto, aunque, por dentro, estuviese sintiendo cierto retorcijón de estarse metiendo en una situación que podría demorarle meses o, tal vez, años, con el afán de poder conseguir una economía sostenible para que pueda asaltar la Isla Tamanegi en paz. Sacrificios deberían ser hechos -Tal vez pue...- Ahora sí le dedicó una pequeña mirada a todos y cada uno de los presentes, ya que haber encontrado a Maki supuso que, en efecto, aquel mafioso sujeto de aspecto pálido era mucho más inteligente de lo que Owen podría imaginarse. Dio en el clavo con tanta facilidad que hasta preocupa de lo que podría hacerle a él si juega mal sus cartas. 

Mientras estaba siendo casi arrastrado por el hombre corpulento y canónicamente apuesto, escuchó
una voz que conocía...bastante bien -¿Jensen?- su cabeza se giró abruptamente mientras una sonrisa de oreja a oreja iba aumentando hasta poder mostrar sus largos colmillos, con aquellos orbes celestes enormes llenos de brillo -¡TIO! ¡QUÉ LUJO VERTE POR AQUÍ!- y con una velocidad casi criminal mientras tenía la cabeza volteada, se zafó de forma perfecta del agarre del hombretón hasta aproximarse al sujeto de aspecto vampiresco al que no dudó en pasarle el brazo por detrás del hombro como gesto de una alegría enorme, ¡PAK!, haciendo crujir ambas prendas rojas; Owen sí lo estaba haciendo con cariño y podía notarse. Con ojos cerrados y dientes perlados, prosiguió -Qué guay que estés bien, joder, casi nos joden vivos esos putos Marines.- hablaba con complicidad, incluso, se esbozaba una sonrisa ladina, pero, tan expresivo que es el muchacho, que su rostro se volvió algo demandante, cuestionándolo -Te pasas un carajo con las amenazas, ¿Cómo le vas a decir a la chavala de la recepción que la vas a matar a ella y a toda su familia?- llevó su mano hacia la oreja del sujeto tridimensional (Él está en 3D, al lado del resto que no), evitando que sus labios sean leídos mientras hablaba en voz baja. En caso de que estuviese buscando otro camino o simplemente cambiar de aires no permitiría que su historial se vea manchado -La próxima págale o dile que la vas a buscar por las noches. No, coño, eso menos...ehm...- miraba hacia arriba, pensando en una posible futura coartada -...que me pegó mi esposa y que me corrió de la casa, no sé, pero qué bruto eres.-.

Pensó que podría hablar con el vampiresco individuo tridimensional durante un largo rato sobre su loca aventura con sustancias ilícitas y persecusiones varias, pero fue interrumpido de forma casi tan rápida como lo había hecho él mismo.

— ¿Si contarás la historia? —
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-¿E?-

Su atención se dirigió de forma completamente incondicional hacia la...¿Muchacha? Era demasiado espectacular para ser real. La tripulación parecía tener a una tipa que no se había puesto protector solar correctamente y, después, a una mujercita en el plano absolutamente opuesto: Piel de porcelana perfecta, cabello extensísimo que cae como un torrente. Parecía estar tematizada muy "marina", literalmente.

Su atención se clavó en ella y dejó a Jensen un poco a un lado, sin ignorarlo demasiado pero centrando total y completamente el foco en la muchacha, que hacía que los ojos celestes del muchacho viajasen con rapidez hacia diferentes partes de su cuerpo y rostro, viéndola inclinarse hacia atrás y todo.

… ¿Es acaso el oro, ese metal resplandeciente que vuelve locos a todos? ¿O quizás los diamantes, pequeñas estrellas petrificadas arrancadas de las entrañas de la Tierra? No, no, eso es demasiado... ¿mundano? Demasiado tangible. El verdadero tesoro, el más grande de todos, es algo mucho más... elusivo…
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-¿¿E??-

La muchachita no solamente divagaba muchísimo, sino que de verdad se estaba esmerando en buscarle la vuelta de tuerca a lo que era literalmente una mentira; Owen no sabía ninguna historia de ningún tipo. Bueno, sí, pero el objetivo era más entrar dentro de aquel círculo que se había formado más que en otra cosa.

— Piensen en ello: ¿qué es lo que todos buscan, lo que todos anhelan, lo que, una vez encontrado, se escurre entre los dedos como arena fina? Es el sonido del calcetín que se pierde en el retrete, el chiste que intentas recordar pero se te escapa justo cuando vas a contarlo, el sabor exacto de esa primera ensalada que nunca más has vuelto a encontrar… —
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-Me duele el cerebro.-
La expresión de Owen estaba llena de nerviosismo porque la mujercita no solamente era un torrente físicamente e igual lo emulaba su cabello, sino, que era un torrente de palabras y de filosofía que le hacía acordar a esos que le dan la vuelta con tirabuzón a conceptos tan simples como el existir. Su mano fue tomada -¡!- Había que admitir que, por primera vez en bastante tiempo, el pelirrojo estaba completamente asustado porque la chica era pura efervescencia y le había atorado tanto la cabeza que no estaba pudiendo ni siquiera pensar por sí mismo. Quería escapar pero hasta se le había olvidado cómo.

—... es todo y nada a la vez… ¡Es el espacio entre estas palabras! ¿Lo sientes? Está ahí, justo en el borde de tu comprensión, bailando en el umbral de lo posible y lo completamente opuesto…
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-¿Qué palabras? ¿Qué siento? ¿Quién soy? ¿Qué es un Owen? ¿Bailar? ¿Soy un bailarín?-

¿Acaso hay seres especiales que tienen un encanto seductor que pueden hipnotizar a seres relativamente susceptibles? Ella seguía y seguía, ¿Le había puesto una de las esposas que la chica tenía? -Gente, ¿Me van a comer a mi y ella me está atrofiando el cerebro para que me rinda? ¿Son caníbales?- volteó desesperado, caían gotas de incomodidad por su frente y mejillas potenciado por el calor. No sabía qué hacer más que escucharla. Quería prestarle atención, pero cada bala entraba en su cerebro hasta dejarlo seco. Ya no la estaba pudiendo escuchar, dijo algo sobre memorias, camarotes, nada, el cerebro del muchacho quedó tan rápidamente rostizado que simplemente se congeló mientras las esposas casi que caían por su propio peso. ¡Encima la chica, luego de saltar semejante monólogo propio de una charla de autoayuda, se fue, casi porque sí, a recostarse al lado de la muchacha mal bronceada! -E-espera...me voy a morir?- no sabía ni qué decir, ¿Qué podía contestarle? ¿A quién podía contestar qué? ¿Qué es escribir? ¿Qué es ser? ¿Qué es? ¿Qué? ¿?

Hasta yo me quedé totalmente trabado.
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-Me olvidé de cómo hablar.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#15
Dar un par de palmadas en el tobillo del gigante fue lo último que hizo antes de regresar a la cubierta del barco. El ambiente no parecía haber cambiado demasiado, solo que…¿De dónde salió ese pelirrojo con rostro de zorruno? No es como que fuera un mink, pero tenía un aire que le recordaba a aquellos animales…Tal vez era el color de cabello, tal vez la sonrisa de pillo, tal vez porque entre las primeras cosas que dijo soltó la evidente mentira de un tesoro que palidecía ante cualquier otro…sí, debía ser eso, tenía aura de mentiroso, además, sentía que, si dejaba algo cerca de él, desaparecería ¿Por qué? ¿Por qué ese presentimiento si no lo conocía de nada?
 
—¿Quién eres, pelirrojo? —Ladeó su cabeza ¿En verdad era parte de la tripulación? Lo analizó de arriba a abajo, parecía saludable, eso era bueno ¿No? Porque si hacía algo que trajera descontento al resto, podría aprovechar el malestar de los demás y venderlo por partes ¿Alguien lo extrañaría? Los órganos de jóvenes siempre eran la mejor opción para vender…Un momento ¿En qué pensaba? Tal vez el chico en verdad se uniría al grupo y si era el caso, no podía verlo como mercancía. Sacudió su cabeza levemente haciendo que su cabello se moviera con suavidad por el gesto. —Lo siento, es que no recuerdo haberte visto antes por aquí —. ¿A quién engañaba? No recordaba los rostros de ninguno de los del barco, pero debía justificar su interés por el más joven.
 
¡Ah! Menos mal su capitán salvaba el día, su voz llegó como un paño suave que buscaba calmar el dolor de una herida. Lo miró con el mismo aburrimiento con el que miraba al resto de la gente, aunque un leve brillo de ilusión se asomó bajo sus lentes.
 
—¿En verdad cree que puedo recuperar la memoria? Jmmm…Supongo que es bueno que tenga esperanza por los dos —. De nuevo, su mala costumbre de pensar en voz alta salió a relucir, pues no era su intención que su capitán se enterara de la poca fe que le tenía a su propia mente, de todos modos, el comentario le había generado la emoción suficiente para que en su cara se formara una sonrisa tranquila, más aún al escuchar lo que el más bajito dijo al final. —No tengo mi bisturí conmigo en este momento, capitán, puede estar tranquilo —. Se recostó en el borde del barco, más relajado que antes. —Además, con usted y supongo que, con el resto, solo lo usaré para curar —. Debió finalizar ahí, pero no pudo controlar lo que salió de su boca después. —…A menos que tenga órdenes de lo contrario o que alguno sea tan buen samaritano que desee ser donante de órganos —. Se encogió de hombros, restándole importancia a lo dicho, antes de alzar su cabeza y volver a apagar su mente ¿Cómo? Observando las nubes, por supuesto.
 
Oyó las voces del resto, el entusiasmo aún marcado, pero…solo eso, oyó, no escuchó…ni siquiera escuchó la “amenaza” de usar como ancla al chico pelirrojo o que parecía ser necesario mantenerlo vigilado o el visto bueno que le daba el pistolero, sí…tal vez se perdía de interacciones importantes, pero…todas esas cosas que se decían, todos esos detalles que parecen parte de la personalidad de cada uno, podía averiguarlos después ¿No? Después de todo, si va a pasar tiempo con ellos, quiere decir que se habituará a las mañas de cada uno…o eso esperaba.
 
Un disparo lo sacó de su ensimismamiento. Aún en su lugar, se estremeció al escuchar el cañón y más aún cuando vio a una criatura enorme caer con un sonoro splash en el mar. ¡Oh, cierto! El mismo le sugirió al pistolero que cazara un rey marino para alimentar al gigante. ¿Cómo es que lo había olvidado? Claro que, solo había un pequeño problema.
 
Se acercó a la popa del barco, desde ese sitio podía ver mejor al animal sobre el agua. Era demasiado grande como para ser cargado sobre el barco y ya…al menos deberían destazarlo en el agua o sobre la arena y hacer que entrara por partes a la cocina.
 
—Oigan ¿Y quién se va a meter al agua para sacar al rey marino? —Su voz solía ser baja, desinteresada y algo ida, pero esta pregunta la hizo en un tono donde todos en cubierta pudieran escucharlo y, para sorpresa de cualquiera que lo conociera, con genuino interés. —Bueno…olviden eso, quizá nuestro amigo gigante pueda encargarse, pero… ¿Quién va a destazarlo? No creo que tengamos cuchillos tan grandes en la cocina —. Usar una espada para cortar al gigantesco animal marino tal vez sería lo adecuado, pero ni siquiera sabía si alguno de la tripulación usaba espadas…Suspiró…en verdad necesitaría conocer más a esta gente si planeaba seguir viajando con ellos.
 
—Bueno ¿Por qué me preocupo? Seguro el cocinero podrá hacerse cargo —. Caminó de regreso al centro del barco y le dio una palmada en la espalda al que creyó el cocinero…fue una suerte que acertara y justamente le diera el golpecito al muchacho de cabellos negros y mechón canoso, luego de eso, volvió a su posición inicial, planeaba volver a perderse en las nubes, pero le fue imposible cuando la voz de su bella sirena resonó de nuevo en cubierta.
 
Bajó su vista para observarla mientras hablaba con teatralidad digna de un buen actor. De hecho, su monólogo, ese que parecía no tener sentido, fue suficiente para sacarle una sonrisa seguida de una risa baja que tuvo que cubrir con una de sus manos, aunque, lo cierto es que no se reía porque le causara gracia el momento filosófico de la muchacha, si no por las reacciones del pelirrojo, por el rostro confundido al ser encarado por alguien que, genuinamente, parecía estar esperando una gran historia sobre tesoros perdidos.
 
Fue tanto el shock que pareció ver en el rostro del chico, más aún cuando la bella sirena se alejó, que el médico no pudo hacer más que suspirar y caminar hacia el chico para comprobar que no estuviera sufriendo alguna especie de ataque.
 
—¿Uh? No somos caníbales, bueno…al menos yo no lo soy, no puedo hablar por el resto —. Tomó la muñeca del chico sin avisar y revisó su pulso, además de tu temperatura. —Tu pulso está acelerado, tu cara está pálida, has empezado a sudar y estas frío…puede que si mueras —. Lo soltó y se agachó un poco para poder quedar a la altura del más joven. —¿No te irá a dar un derrame? ¿Sientes la cara adormecida? No creo que en el barco tenga una sala equipada con lo necesario para atenderte si es así, entonces es probable que mueras y tengamos que …mmm…donar — Vender. —…tus órganos a personas que lo necesiten —. Al decir eso, miró a su capitán, como si esperara que apoyara su propuesta en el caso de que el chico muriera en ese instante.
 
—¿Estas así por qué no supiste como continuar con la mentira del tesoro? —El simplemente asumió que todo fue una mentira desde que el chico abrió la boca. —¿Te abrumó mucho lo dicho por la bella sirena? —Lo miró con curiosidad. —Ella solo preguntó por ese tesoro del que hablaste, no es tan difícil descifrar lo que quería decirte o lo que quería oír…solo tenías que impresionarla con una historia magnífica...Jmmmm... ¿Te puedo dar un consejo? —Que no le habían pedido. —Si vas a decir una mentira, al menos ten el valor de continuarla.
 
—Como sea, ven conmigo, siento que vas a desmayarte si sigues parado aquí y prometí al capitán que cuidaría de la salud de ustedes y esas cosas —. Con desinterés palpable, volvió a tomar la muñeca del chico, esta vez para arrastrarlo hasta que quedara frente a las dos mujeres de la tripulación, más que nada porque en el sitio había sombra y la brisa pegaba con fuerza…le vendría bien algo de aire.
 
—¿Pueden cuidarlo? Y…sí…tal vez sea buena idea que… ¿Ah? ¿Cómo es que te llamabas? —Miró a la mujer quemada. — Bueno, no importa, tal vez sí sea buena idea que cantes algo, puedo no recordar tu nombre, pero recuerdo bien tu voz, es linda…seguro ayuda a calmar a este —. Señaló al muchacho pelirrojo y, después, él mismo se sentó a un lado de la supuesta prisionera que parecía ser más libre que cualquier otro.
#16
Se mantiene erguido con la chaqueta abierta, ni se esforzó en tapar sus enormes pectorales mientras la brida mecia sus ropajes. Dejo que todos hablaran, que las bromas fluyeran, que las dudas se revelaran y los desvaríos danzaran junto a mentiras descaradas. El ambiente fácilmente podia ser un auténtico caos pintoresco; Desde una sirena encadenando al pobre polizón con grilletes, un pistolero disparando a un rey marino como si fuera un juguete, el cocinero arrastrando al landronzuelo y Hyak hablando sobre vender organos como si de charlar del clima se tratara.

Uno mas loco que el otro.

Solto un resoplido que siguio con una risa. Finalmente volvería a hablar. «Bien, parte de este cargo es poner el orden» Y asi lo haria, con voz firme

—Está bien, basta de ruido. Si van a quedarse en este barco tendrán que aprender a escucharse… y a escucharme. —

Sus ojos buscaron rápidamente a Rackham, bastante divertido por la escena donde sostenia a Owen con un fastidio visible. «Pfff....»

—Uker, escuchame.Nadie sobrevive solo. Si cargas con todo tú solo vas a terminar por romperte.  Si necesitas manos para cocinar, pídelas. Si falta comida, dilo. Y si sobra, también dilo. Mi barco no es una fonda de mala muerte, es un hogar. No anhelo verte reventando en silencio solo porque tienes la falsa idea de que debes sostenernos a todos.—

Al final eran eso; una funcionalmente disfuncional familia. Locos con matices diferentes pero con objetivos similares. —  Valentine.. — Trato de poner una mirada seria. Esto de ser el lider era algo nuevo para él, quien acostumbraba a la soledad. — Recuerda que tu palabra acaba de poner un polizón bajo tu sombra. Si lo trajiste y dices que vale la pena, cargarás con lo que haga. Si roba, sera tu culpa, si nos mete en problemas tendrás que pagar por él. Serías quien responda por él. — Lo miro para expresar un "Entendido?" de manera sutil. Después de todo, en el mundo de la pirateria siempre habia que cuidarse de terceros. — De maria no esperó cordura... Ni siquiera necesitó que tenga esa cualidad. Pero solo te diré que estas cadenas no atan a nadie mas que a ti misma.  Aprenderás a distinguir cuando esa locura nos salve o nos hunda. No encadenes a nadie sin una orden. Aunque esta vez sé plenamente que es por juego — Aunque si encadena a un marine se reiría. Eso seguro.

—Hyak, Hyak, no olvides que tu deber es mantener a estos tipos con vida, no medirles el precio en el mercado negro. Por favor... Haz que estos hombres vivan —

Suspiro profundo antes de  convertir su mano en piedra sólida, como el de una fortaleza y golpear levemente a Owen.

—Y tú, chico… Has entrado con cuentos y payasadas, creyendo que la comedia te haría invisible. No me importa si inventas tesoros, si juegas a bufón o si pretendes engañar a todos con tu sonrisa. Lo que me importa es simple; en este barco se trabaja, se pelea y se sangra por los demás. Si quieres quedarte, tendrás que demostrarlo con acciones, no con palabras. Y si mientes, asegúrate de que esa mentira nos lleve a algún lugar, o te haré tragártela.—  Se enderezo un poco antes de aplaudir.

—Bueno... Subamos este animalon, Thrym, Maki y Valentine lo amarraran y subiran. Rackham comenzara a cocinar el banquete, Owen te ayudara. Hyak esta atento por si Jensen dispara a alguien o si Owen se corta la mano. Y Maria... ¡Cantales! —

Echó a reir con orgullo. 


— Ah y... ¡Muchas gracias por creer en mi y en ustedes! —
#17
Todo ese bullicio de personas hablando animadas y expectantes por la aventura y yo, inexplicablemente, con la siesta asomando la cabeza como un viejo arrecife. El sol pegaba en la nuca, el viento traía olor a mar, y mis párpados empezaron a sentirse como velas mojadas: pesadas, pegadas. Intenté seguir la conversación, asentir con lo justo y lanzar algún comentario paternal, pero la tarde tenía ese don traicionero de volver dormido hasta al más despierto. Me froté los ojos, respiré hondo y juré mantenerme atento… hasta que no pude más

Ashveil estaba en pleno discurso,  y justo entonces mi cuerpo decidió que era hora de fundar una nueva siesta oficial. Lo noté porque la boca me cayó abierta sin permiso y la respiración se volvió un tambor lejano; primero fue un susurro, luego un ronquido bajo que empezó a abrirse camino entre las frases heroicas. No me di cuenta de que mi ronquido tenía volumen hasta que alguien dejó de escuchar a Ashveil y en su lugar quedó mi pecho haciendo eco:

BRRr-THUM… BRRr-THUM. 

Abrí y cerré la boca varias veces como si estuviera mascando inmenso pan invisible; la lengua hacía sus piruetas intentando alcanzar algo que no estaba allí. Parecía una vaca rumiando. Cada vez que Ashveil alzaba la voz para soltar una de esas líneas que querrían ponerse en un estandarte, mi siesta intervenía con puntualidad justo en la mitad de su discurso con un ronquido mío que lo enterraba como una ola que llega más fuerte de lo esperado.

Mis mandíbulas se movían en silencio y cada tanto pegaba un cierre y apertura de boca como si evaluara la textura imaginaria de la carne. Yo, en la parte más profunda del sueño, negociaba con una versión mental de Uker un plato mientras masticaba ideas de cerveza y estofado. 

BRRr-THUM… BRRr-THUM.

Al final, y sin apenas drama, caí más hondo y mi voz quedó muda salvo por esos roncos. Si alguien quiere hablar con seriedad y no ser interrumpido por los sonidos del gigante, tendrá que hacerlo con paciencia de santo, voz alta y firme de capitan o con una bandeja de carne bajo la mano a ver si me despiertan.
#18
Las ambiciones de la tripulación eran grandes, eso era bueno, parecía que sobraba la confianza y el único que parecía tener la una vista fija en lo que parecía ser la realidad era el cocinero, seguro estaba sopesando la cantidad de cosas que debía hacer, cocinar, cosas que recolectar… en ese momento los ojos de Maki se fijaron mejor en el y quiso hurgar en sus pensamientos. Adivinar que ocurría o que pasaba en su alma, pero esos ojos claros eran infranqueables e insondables. Eran cautivadores.

Pensó en cada uno de los tripulantes como un único individuo… sus rostros parecían cubiertos por la neblina del olvido y le era difícil recordarlos en realidad. Salvo el del cocinero y los dos Rojo y Rosa. Rojo y Rosa… debía recordarlos, eran los más confiables de todos. Era la forma de recordarlos, el cocinero era negro y gracias a cosas básicas comenzaría a recordarlos al menos con sus nombres correctos sin mezclarlos, confundirlos u olvidarlos. Vio como rodeo el cuello del muchacho y le ofreció obligado a ayudarle con la cena… su rostro a veces era el de que no sabia donde estaba parado y sin duda… escondía algo… mentiras supuso de inmediato Maki, pero lo dejo pues era buen ladrón. Siempre se necesitaba un pilluelo en cada grupo, y a uno que se sacrifique por el resto mas aún. Un chivo expiatorio que le corten las manos en lugar de a ella.

Pudo ver como Rojito ponía su vida en la línea por el pilluelo, justo como ella. pero que le salvara la vida no decía nada pues estaba segura que al menos cada tripulante le había salvado la vida al impulsivo traidor. Cuando vio que se llevaban al pelirrojo le cruzo la mirada y le lanzo un beso al aire de manera burlesca. Pero algo pareció surcar el aire y BAM el cañón triple del pistolero derribo en el aire a una gran criatura marina que cayo muerta en el acto… era fuerte y su puntería magistral. A Maki le encantaba las pruebas de fuerza y habilidad, pero no que mataran animales sin sentido… esto era por sobrevivir… el corazón casi le dio un vuelco a sus creencias, quiso matarlos a todos en ese instante. Pero comprendía que… ho no… parecía que la prisionera, aquel ángel con la dulce voz de un coro celestial aprecia afligida… la quemada se irguió en toda su altura… dispuesta a luchar del lado de la Princesa Encadenada acaricio la tsuka de su espada que emergía de la guitarra… pero… no. Cambio su semblante y parecía ser que no le importaba que matasen a alguno de sus primos lejanos. Esto le causo confusión y se aseguraría de preguntarle después a que se debía. Sus palabras la confundieron aún más… ahora no estaba segura de si era una verdadera prisionera, miro con asombro como los grilletes se le caían y se las quitaba a placer… conclusión… era una orate. Procuraría que en el futuro si salía de misión o lo que sea con ella. se aseguraría que no hablase… cada palabra no encajaba con la anterior y solo le confundía más. Maki no era tan lista. La siguiente acción le trajo de los pelos la hermosa sirena se sentó a su lado y le pidió una canción… y como si algo en su alma se lo obligara la guitara rugió y sus sentimientos de muerte se fueron de su mente. Justo cuando el doctor de la muerte llevo al pelirrojo… su nombre ni puta idea, no tenía memoria más que para la música… —Maki… claro que ya deberías recordarlo, no es tan largo ni complicado bombón… solo espero que no lo olvides… bien… una canción… que ritmo será… veamos… — Pareció reclamar un poco pero apenas recordaba el nombre de algunos… solo parecía medio recordar el de Uker… el medico a pesar de tener una memoria de pez parecía el más capaz de todos, descubría mentiras, sanaba por acto divino y parecía manejar un léxico y racionalidad implacable… y cerrando los ojos, quiso escuchar los vientos fríos y el ritmo del mar… por ello improviso una canción con los presentes. Anunciando la llegado de un poder sin igual a los blues Su voz se alzo suave y fue acelerando hasta que de pronto se puso de pie cantando y tocando su guitarra que parecía contener en el interior piezas que resonaban como varios instrumentos… hasta que finalmente la canción se completo y ella se encontraba en medio de la cubierta medio danzando con sus ojos llenos de esperanza y clamor de almas… resoplando y con el pecho agitado… miro al capitán complacido al parecer y a sus compañeros… era hora de comer… ordeno subir al animal muerto y cuando le pidieron subirlo… ella quiso negarse pero la voluntad del capitán era grande… no podía negarse… ayudaría de mala gana en la faena y se sentía mas o menos bien por que si bien había muerto, serviría para alimentarlos a todos… o al menos a los que disfrutaban consumir cadáveres.

Después de sacar al pez del mar busco el momento… encontró a Rojo distraído… le tomo por las ropas y lo llevo contra uno de los muros de madera del barco… se aseguró que nadie más le escuchase… y con la mano agarrándole las ropas y cruzando su brazo en dirección a su cuello le hablo con la voz rota y los ojos envueltos en llamas. —La próxima vez que mates a un animal frente a mis ojos, asegúrate que la segunda bala sea para mí o para tí... pedazo de basura… es mi primer y ultimo aviso… entendiste?— Se mantuvo apretando mas y mas y un poco más… siempre con la mano danzando en la daga oculta detrás de su espalda…
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
#19
Tal vez fue capaz de ver el poco ánimo que le daba cargar con el revoltoso pelirrojo, tal vez simplemente quería decírselo, pero las palabras de su capitán fueron una sorpresa. - No se trata de eso, Ashveil -. No tenía cómo más llamarlo, apenas habían hablado a decir verdad. La mirada del pelinegro se movió, ahora observando a todo el resto de la tripulación. Owen y Jensen parecían llevarse bien, la prisionera no tardó en hablar con ellos, mientras que Hyakintos parecía tan perdido en su mente como siempre. Thrym aún no podía ganarle a la tan peligrosa siesta, que amenazaba con tumbarlo, y Maki… ¿miraba en su dirección? Tal vez fue solo su imaginación, pues sus ojos se desviaron en otra dirección en cuanto se encontró con los de ella.

- Incluso si debo cargar con todos a mis hombros, estará bien, y sé que eso no pasará. Todos son geniales a su manera, todos parecen ser parte de esto de manera segura y aportar en lo que pueden. Haré lo mismo, haré más si es necesario, para mantenerlos a flote y centrados -. ¿Desde cuando sonaba como un capitán? - Podré descansar en cuanto cumpla mi sueño, en cuanto obtenga la vida eterna, hasta entonces, no me importa mantener a esta tripulación a raya -.

Fue en ese instante que un monstruo apareció desde el agua. Una serpiente gigante, amenazó con un rugido sordo el comerlos. La mano del cocinero fue hacia su katana, alojada en su cinturón, pero no pasaron muchos segundos más hasta que el animal recibió un disparo, uno certero y rápido, que lo dejó sin vida, cayendo de nuevo al agua y flotando en el mar. Podía agradecer que se trataba de uno relativamente pequeño, al fin y al cabo estaban cerca de la costa, pero suponía que esa cantidad de carne sería suficiente. Giró su cabeza, buscando a Jensen y al pequeño pelirrojo, y pudo ver la expresión de Maki. Parecía sufrir, dolerle lo que le pasó al animal, él podía comprenderla, pero al fin y al cabo no queda nada más que hacer. - Ustedes dos, saquemos al animal del agua, Thrym no parece que vaya a ser de ayuda -. Dijo dirigiéndose a los otros dos hombres ( Valentine y Yang), apuntando con su dedo en dirección al gigante, quien ya se encontraba roncando.

No esperó a que lo siguieran, si lo hacían era cosa de ellos. El cocinero comenzó a caminar hacia el borde del barco, quitándose su chaqueta y su camiseta en el proceso, así como sus botas. Sus cicatrices brillaron en su cuerpo en cuanto se dejaron ver, pero el hombre no parecía darle importancia a ser visto así. Dio un último vistazo atrás, para asegurarse de si era el único que estaba por trabajar o no, y terminó por lanzarse al agua.

Se acercó con cuidado al animal, buscando el punto donde podría sentir su pulso. Definitivamente estaba muerto, por lo que terminó por acariciar la carne delicadamente. - Lo siento por eso, prometo no dejar nada de ti sin usar -. Nunca se debían dejar restos, nunca se debía abandonar algo luego de cazarlo, ya sea por deporte o por comida. No tenía la afinidad que Maki tenía por los animales, pero sabía que eran criaturas sintientes, y que simplemente eran víctimas de su hambre o de sus instintos.

En cuanto su agradecimiento terminó, tomó una de las sogas del costado del barco y la usó para atar el cuerpo gigante a este, ya sea que fuera ayudado o no por los otros dos, y así sería más facil llevarlo a la orilla y cortarlo ahí, antes que subirlo al barco. - Creo que necesitaré ayuda adicional -. Tal vez Ashveil y Maki debían ayudar desde arriba.
[Imagen: nxACuAB.png]
#20
- ¿Y que querías que hiciera? Tenía que asegurarme de que estuvieras bien – dijo Jensen en un susurro al oído del pelirrojo Owen quien rápidamente fue apartado de su lado. El pistolero escucho las palabras de Ashveil poniendo cara de pocos amigos. –Owen salvo mi vida de una manada de toros drogados y enojados, no es un rufián cualquiera asi que te pediré que lo trates con más respeto. – dijo con seriedad – él es mi amigo y es tan digno de ser un nakama como todos los demás.
 
Jensen observo la escena, como MM le hacía explotar el cerebro a su amigo y salvador y sonrió, a el mismo le había tomado un poco de tiempo acostumbrarse a la verborrea filosófica de su pequeña hermana juramentada, sin embargo, cuando uno se acostumbraba era simplemente cósmico escucharla.
 
El pistolero pensaba lanzarse al mar para ayudar a sacar el cuerpo del rey del mar para poder comer como era debido, motivo por el que se sacó su capucha y su camisa quedando solo en pantalones cuando su bella valquiria besada por el fuego lo rodeo con sus brazos y se lo llevo a un rincón.
 
- ¿Viste mi cuerpo y decidiste que era buen momento para besuquearnos? – dijo juguetón esperando un poco de acción romántica, sin embargo, lo que recibió fue una amenaza que lo hizo confundirse un poco. –Mi bella dama, no vives de ensalada. Necesitamos proteínas y carne y la única forma de obtenerla es de los animales, si bien no me gusta el maltrato a veces hay que romper unos cuantos huevos para hacer una tortilla o en su defecto dispararles a unos cuantos reyes del mar para comer como se debe.
 
Dicho eso se posiciono para tirarse al mar, pero se quedó viendo el sensual cuerpo de Rackham, se veía tallado por los mismísimos dioses y hacia latir muy rápidamente el corazón de Jensen. –Rack déjame decirte que mientras yo tenga cara tu tendrás un lugar donde sentarte – dijo antes de tomar a Owen del brazo y arrastrarlo hasta el borde del barco.
 
-Ya oíste a Rack – dijo Jensen lanzándose al mar con una cuerda la cual amarro al otro lado del pez que su compañero estaba amarrando. –Creo que ya está listo para que arriba solo tiren y puedan sacarlo, con esto tenemos carne para unos cuantos días – dijo sonriéndole al del mechón blanco.


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