21-09-2025, 02:16 PM
No tuvo tiempo a concluir su mensaje, tampoco parecía importante. Las llamas terminaron por devorar el último aliento de Andrew, y el silencio regresó al foso como una lápida invisible. El eco del disparo aún resonaba en las paredes cuando bajaste, con tu rifle al hombro y Sekator brillando bajo el reflejo anaranjado del alquitrán ardiendo. El aire estaba cargado de humo, sangre y metal, pero lo que más pesaba era esa calma que siempre llega después de una matanza.
Fue entonces cuando escuchaste un sonido inesperado en medio de aquel cementerio improvisado, el timbre peculiar de un Den Den Mushi rompiendo el silencio con su canturreo grave que te invitaba a comértelo, aunque sabías que no era buena idea.
Metiste la mano en tu abrigo, apartando una funda chamuscada y sacaste al pequeño caracol. Sus ojos se abrieron, imitando tu máscara en miniatura mientras el caparazón vibraba con cada palabra que emergía con la voz inconfundible de tu compañero:
-Fyodor. Cambio de planes. -La voz de Krysser era firme, sin espacio para dudas ni preguntas. -Los problemas nos han encontrado, así que iremos a por ellos.
La conexión estaba limpia esta vez, sin los molestos cortes o distorsiones que antes habían entorpecido la comunicación.
-Nos vemos en la ciudad. -Añadió, el tono cargado de una calma tensa, la de alguien que ya había tomado su decisión. -Allí espera nuestra siguiente presa. -Casi como si compartieran un pensamiento, ambos tenían en mente la idea de volverse cazadores, aunque en contextos diferentes que bien podían unirse en uno solo.
El Den Den Mushi parpadeó una última vez antes de cerrarse el canal, quedando otra vez en silencio, como si se hubiera quedado esperando tu respuesta.
A tu alrededor, el foso aún ardía como un altar, los cuerpos ennegrecidos se retorcían al calor y el aire era espeso, pero en tu pecho sentías algo más que el aire caliente, la idea de que ya no estabais solamente tanteando el terreno. El juego había terminado. El próximo movimiento era entrar en Briss y arrancar de raíz aquello que había convertido la isla en un nido de carroña.
Con tu máscara fija en el rostro y el cañón aún humeante, supiste que el verdadero combate aún estaba por comenzar.
Fue entonces cuando escuchaste un sonido inesperado en medio de aquel cementerio improvisado, el timbre peculiar de un Den Den Mushi rompiendo el silencio con su canturreo grave que te invitaba a comértelo, aunque sabías que no era buena idea.
Metiste la mano en tu abrigo, apartando una funda chamuscada y sacaste al pequeño caracol. Sus ojos se abrieron, imitando tu máscara en miniatura mientras el caparazón vibraba con cada palabra que emergía con la voz inconfundible de tu compañero:
-Fyodor. Cambio de planes. -La voz de Krysser era firme, sin espacio para dudas ni preguntas. -Los problemas nos han encontrado, así que iremos a por ellos.
La conexión estaba limpia esta vez, sin los molestos cortes o distorsiones que antes habían entorpecido la comunicación.
-Nos vemos en la ciudad. -Añadió, el tono cargado de una calma tensa, la de alguien que ya había tomado su decisión. -Allí espera nuestra siguiente presa. -Casi como si compartieran un pensamiento, ambos tenían en mente la idea de volverse cazadores, aunque en contextos diferentes que bien podían unirse en uno solo.
El Den Den Mushi parpadeó una última vez antes de cerrarse el canal, quedando otra vez en silencio, como si se hubiera quedado esperando tu respuesta.
A tu alrededor, el foso aún ardía como un altar, los cuerpos ennegrecidos se retorcían al calor y el aire era espeso, pero en tu pecho sentías algo más que el aire caliente, la idea de que ya no estabais solamente tanteando el terreno. El juego había terminado. El próximo movimiento era entrar en Briss y arrancar de raíz aquello que había convertido la isla en un nido de carroña.
Con tu máscara fija en el rostro y el cañón aún humeante, supiste que el verdadero combate aún estaba por comenzar.
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