[Presente Relativo] - Una llegada inesperada
#1
Little Garden - Verano - Año 16

Atributos Personaje


Habían pasado ya algunos días desde que Ubbe había llegado a la isla de los dinosaurios, desde entonces, había seguido entrenando y peleando con diferentes bestias, esperando el momento para volver a retar a la que le derrotó al poco de llegar. 
El calor de la isla era insoportable, además hacía que hubiera una humedad muy molesta en el ambiente, aunque al joven Buccaneer no le afectaba demasiado. 

Era un día soleado, sin muchas nubes a la vista lo cual hacía del horizonte marítimo un paisaje digno de admirar. Las gaviotas revoloteaban la isla en busca de comida que pudieran recoger, lo que no se esperaban es que una vez bajasen a tierra a recoger alguna cosa, un muchacho de 4 metros se les abalanzase encima para preparárselas para comer. 
- ¡Tú no te escapas baby! - Decía Ubbe mientras le partía el cuello a la gaviota, la cual acabaría en su estómago esa misma noche. 
Llevaba esos días alimentándose a base de animales que pudiera cazar, y frutas que parecían tener buen aspecto, aunque alguna le había provocado más gases de la cuenta.

Era media mañana, y el Buccaneer, tras haber cazado su presa, se puso a hacer su entrenamiento matutino; correr un buen rato por la playa, hacer tantas flexiones como pudiera, y pelearse con el primer bicho que viese. Tras el rato de running y las flexiones se adentró un poco en la selva en busca de su parte final del entrenamiento, pero ese día la zona donde solían pastar algunos dinosaurios menores estaba completamente vacía. 
- Joder, esto está más vacío que la cartera de un borracho... – masculló con una sonrisa torcida, mientras avanzaba entre los helechos gigantes, esperando que en cualquier momento algo lo sorprendiera desde la maleza.

El silencio de la selva se rompió con un gruñido no muy grave. Ubbe giró la cabeza y vio salir de entre las plantas un bicho bajito en comparación con los demás de la isla, una especie de dinosaurio rechoncho con cuernos pequeños y cara de pocos amigos.
—¡Míralo… ahí estás! —dijo Ubbe, chasqueando los dedos señalando al animal.
La criatura embistió sin pensarlo mucho, pero el Buccaneer la recibió de frente, clavando los pies en la tierra y sujetándola por los cuernos. El impacto levantó polvo alrededor.
—¡Para lo pequeño que eres tienes más fuerza de la que pensaba! —gruñó Ubbe antes de empujarla hacia atrás de un golpe seco con la frente - ¡Pero yo más!
El animal chilló y retrocedió, tambaleándose. Bastaron un par de puñetazos más para dejarlo medio noqueado. Ubbe, satisfecho, se sacudió las manos.
—Bueno, no eras el monstruo que buscaba, pero sirves para pasar el rato.

Tras este pequeño, prácticamente nulo, entrenamiento, se dirigió a su pequeño asentamiento en la playa. Había conseguido juntar unas cuantas hojas gigantes de las plantas y entre unas maderas y una lianas se afianzó una pequeña choza donde no cabía ni él, pero le servía para tener un sitio donde establecerse. 
- ¿Pero qué es eso?...
Lo que el Buccaneer no se esperaba es que al volver a su pequeña choza, justo hacia el horizonte marítimo, viese un barco dirigirse de frente hacia la isla. Se trataba de un barco largo y afilado, con tres mástiles enormes y unas velas azul marino tan oscuras como el fondo del mar. 
- Vaya pedazo de barco, baby... ¡Espero que no venga a darme mucho por culo, aunque quizá pueda ser mi próximo entrenamiento!

info
  Responder
#2
En capítulos anteriores
Día 40 de Verano, Año 16

 
Me levanto temprano, con un dolor muscular intenso. Pese a tener una cama donde dormir, todavía no me acostumbro al colchón blando este. Capaz lo mando a la mierda pronto y que duerman los peces en él. Salgo del camarote, desnudo, bostezando con fuerza y relajando los hombros de tensión acumulada. El Sol todavía no sale del todo por el horizonte y las estrellas aún se dejan ver. Es un cielo ideal para navegar correctamente y guiarse por el firmamento. El mar está en calma y la brisa vespertina se me filtra por la entrepierna dándome un fresquito rico rico. 
Aunque no todo es tan ideal como lo planteo. Primero está... "La invitada". Julie no deja de gritar cada vez que tiene la oportunidad y sabe que estoy en cubierta. Y lo peor es que sus berridos se escuchan por todo el barco dando igual donde la deje. -¡¡¡Pedazo de hijo de puta, suéltame de una vez que te voy a matar, cabronazo!!!- Siempre con la misma cantinela. -Que sí, pesada. Que ya me lo has dicho... Al final te ataré al ancla para que te folle un pez...- Y al final lo haré, ya verás. A ver si Jhon Stern viene a por ella de una vez o la vendo rápido a cualquier palurdo que la soporte. Lo segundo y más importante es que me rugen las tripas. Pero mucho. El estar solo en el barco provoca que esté prácticamente todo el día al timón solo y no haya tiempo para pescar, comer o descansar. Con suerte en mi próximo destino pueda contratar a alguien o juntarme con gente para evitar estas situaciones de mierda.

Levanto el ancla a pulso y la enrollo a través del escobén. Suelto la cuerda ya que tengo el viento a favor y me paseo por amura y aleta de babor antes de alcanzar el timón de vuelta y continuar con la travesía. -Bueno, pues vamos allá de nuevo...- suspiro mientras sonrío imaginando las aventuras que pueden llegar en tierras desconocidas. Yo no conozco este vasto mundo, pero juro por mi tribu que el mundo conocerá mi nombre. 
Las horas pasan y no pierdo el rumbo que me guía el Log Pose. La aguja roja se ma tiene intacta en un punto fijo y cada vez que se atreve a desviarse, corrijo levemente para volver a destino. Una vez mas, lo único que me acompaña es el hambre, las quejas de la tripulación y las gaviotas que surcan la Gran Line conmigo. Verlas pescar a gran velocidad mientras vuelan al lado de Veðrfölnir, cuando reposan en el guardamancebos y se ponen a graznar, cuando sobrevuelan y generan sombra en toda la Carabela... Espera, ¡¡¡¿¿¿SOMBRA EN LA CARABELA???!!!
Miro al cielo confundido buscando ese algo que está eclipsando el Sol en toda la embarcación. No tardo en encontrar la respuesta. Un enorme reptil alado nos está sobrevolando a enormes metros de altura. Incluso subido al mástil mayor y lanzando a Yggdrasil con fuerza sería capaz de alcanzarlo. Mi cara dibuja el temor y el asombro de un niño que acaba de ver a una criatura de leyenda que jamás creía que existiría. -¡¡¡WYVERN!!!- grito emocionado mientras señalo con el dedo a la bestia. Entonces me giro hacia Julie, que está en la parte baja del palo de mesana. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL JUL...!!! ¡Es un puto Wyvern, Julie, míralo!- La bestia no tarda en adelantarnos y en avanzar sin siquiera percibirnos. Se mueve a toda velocidad en la misma dirección que llevamos nosotros. 
La cara de la mujer es un poema. Terror puro. Más incluso que cuando me enfrenté a ella. Yo no lo entiendo, pero debe de saber algo que yo no sé. Entonces deja de lado sus berrinches para casi tartamudear. -Nos... Nos vas a matar a ambos...- y entonces estalla. -¡NOS VAS A MATAR A AMBOS, JODER!- Con más curiosidad que preocupación, le replico. -Oye, oye... ¿Pero por qué te pones así, mujer?- En ese momento, si me pudiera matar con la mirada, ya sería el sexto personaje. -Eso no era un Wyvern, puto retrasado...- suelta con tono serio. -...Era un dinosaurio, un pterodáctilo. ¡Nos estás llevando a Little Garden, puto enfermo de los cojones!- Ese lugar... Me suena a haberlo oído alguna vez. -Dime, ¿qué tiene ese lugar de especial?- Ella me mira con ojos como platos. Como si hubiera dicho una estupidez o fuera algo obvio. -¿Acaso no sabes la de peligros que hay dentro de esa isla?- Y solo con esa frase, ha sellado por completo mi siguiente parada. Una sonrisa exagerada se me dibuja en la cara. No hay tiempo que perder. -Pues no se hable más, descubriré yo mismo los secretos que oculta Little Garden, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-



No viro ni por centímetros el rumbo. Debe de ser ya mediodía y el calor del tópico empieza a sentirse fuerte. Y a lo lejos... Tierra a la vista. Una isla enorme, repleta de vegetación y vida. Un peñasco paradisíaco y verde, con enormes costas y sin civilización visible. Una selva densa que incluso desde la distancia se ve infinita. Empiezo a bordear la isla, en busca de algún puerto o sitio donde atracar. Pero nada. Van pasando los minutos y no parece haber más que pura selva. Lo único que se deja ver son dinosaurios. Julie tenía razón, es una isla con criaturas fascinantes. Pero lo más fascinante es cuando me encuentro, en mitad de una playa perdida, una especie de choza improvisada con un tipo ahí varado. 
Me acerco tanto como puedo con Veðrfölnir a la costa y lanzo el ancla. Una vez el barco queda detenido, ato a Julie en la bodega, me pongo unos pantalones y cargo a Yggdrasil y mis martillos gemelos conmigo. De un salto, me dejo caer hasta el mar. El agua de la playa me llega hasta las rodillas, pero supongo que medir 7 metros ayuda un poco para no hundirme. Cargo el hacha en el hombro derecho y avanzo con seguridad y una sonrisa pícara en el rostro. Mientras más me acerco, más se me abre el apetito al ver la criatura muerta que queda cerca del campamento. Si nuestro amigo se porta bien, capaz comparta algo con él de su propia caza. Pero lo que me encuentro, me deja completamente boquiabierto.
A lo lejos, el dueño de la cabaña improvisada, es un tipo un poco más grande que Yggdrasil, no mucho más. Pero su musculatura denota que es un tipo curtido y peleador. Mientras me acerco, pienso en la manera de abordar la situación. Quizás con cortesía si es majo y necesita ayuda, o con chulería si es un oponente digno y busca pleito o es egoísta. Pero lo veo. Desde lejos, veo ese poderoso distintivo que me hace entender que esto no es un encuentro fortuito, sino un regalo de los dioses. El mentón. Ese mentón prominente y poderoso distintivo de la raza más fuerte del mundo. Por primera vez en años, me encuentro con un hermano de batalla. Otro Buccaneer.
Mi cara es un lienzo de expresiones positivas. Felicidad, sorpresa, alegría, determinación... Me invade un espíritu de camaradería e ilusión que pocas veces se me ofrece. Aunque todavía queda conocerlo. Rezando porque no fuera un marine o un desviado del Gobierno, me planto a unos 10 metros de distancia, respetando unos márgenes mínimos de su campamento, sin ser invasivo de más. Entonces alzo la mano libre en señal de saludo y sonriente me presento:
-Muy buenas, hombretón, ¿Como estamos?- digo con tono amable. Sí, es evidente que mido casi el doble que él, pero es una falta de respeto de un Buccaneer a otro acusarnos de pequeños. Vamos, a mí me china fijo. Antes de que pueda contestar, me adelanto y sigo con el discurso. -Mi nombre es Sigurd, Sigurd Haakon, orgulloso Bucanero. Soy un pirata aventurero en busca de fama y fortuna. Pero viajo hambriento...- Entonces me rugen las tripas. Es tan evidente que incluso con el torso desnudo se me notan las ganas de comer. Señalo con el arma al animal muerto. -¿Te importaría compartir conmigo tremendo ejemplar mientras me cuentas tú historia y como has acabado en este lugar?- La pieza es más mía que suya. Pero quiero ser amable con uno de los míos. Capaz ha quedado atrapado en la isla y puedo ayudar a un hermano a salir de este lugar. O tal vez sea ese alguien que estoy buscando para navegar a mi lado. Aunque para eso todavía me ha de demostrar su potencial...

Datos de interés
  Responder
#3
Little Garden - Verano - Año 16

El barco atracó con facilidad en la costa, y cuando echó el ancla, al poco bajó de un salto al mar un tipo enorme, más enorme que Ubbe. El hombretón de melena rubia portaba una hacha enorme al hombro. - Uy uy uy... no me digas que viene a buscar pelea?... - Comentó en voz baja Ubbe antes de que el hombre saliese del agua y empezase a andar hacia él. 
El melenas denota una expresión, tanto de asombro como de felicidad, algo extraño para alguien que se acerca con una hacha gigante hacia ti. 
Ubbe se fijó en que aparte de que el tipo era un portento marcado por las batallas, tenía algo muy parecido a él, ese mentón que hacía tan distintivo a Ubbe del resto. Ese mentón, que desde pequeño le provocó dudas a cerca de su familia y su origen, sin tener en cuenta su envergadura corporal, claro. 
El tipo se quedó a unos 10 metros de él, saludó a Ubbe con una camaradería poco usual en los mares, se presentó como Sigurd Haakon ante Ubbe, y al comentar que viaja por fama y fortuna, le rugen las tripas como pocas veces había oído el Buccaneer.  Aunque Ubbe se relajó al ver que no venía buscando pelea, también mentiría si dijera que no le apetecía probar su fuerza con aquel mostrenco. 

Ubbe sentía bastante curiosidad por aquel hombre, además, justo hoy tenía botín en exceso, tenía la gaviota y el enorme animal que acababa de cazar, así que tampoco pasaba nada por compartirlo. 
- ¡Buenas, forastero! Soy Ubbe, hasta ahora, creo que único habitante inteligente de la isla. No me das mal rollo, y hoy tengo carne de más, así que vamos a intentar saciar ese estómago, ¿te parece, baby? 
Ubbe le señaló las dos presas que tenía donde la choza y le hizo una seña como para que se acercase y fueran para allí. 
- Creo que para los dos hay suficiente, pero no creo que haya suficiente para tu tripulación. ¡Podemos cazar más si quieres! 
Dijo Ubbe esperando poder ver el poder en batalla de su inesperada compañía. 
Antes de que pudiera siquiera contestar, Ubbe le alzó una mano de frente en posición de camaradería, esperando un apretón de manos. 
Sin saber por qué, Ubbe reconocía a ese tipo como alguien en quien podía confiar, al menos por ahora. 

INFO
  Responder
#4
Me acerco con confianza, puesto que es un hermano Buccaneer. De seguro es incapaz de hacerme nada cuando sepa que soy uno de los suyos. Una vez marcada una distancia prudencial por educación, me presento de la forma asertiva y honesta posible. Ante mi demanda, el tipo parece relajado. Se presenta como Ubbe y antes de decirme nada sobre la comida que ha cazado, hace dos declaraciones la mar de interesantes. La primera es que me tacha de forastero. A ver, es evidente que lo soy. Me ha visto desembarcar hace 5 segundos. Pero..."¿Forastero?". ¿Acaso no lo es él? Por un segundo me llego a creer que estoy en una isla de Bucaneros. Que por esa razón Julie estaba tan asustada. Pero tan pronto llega la alegría, se esfuma con su siguiente frase. No hay nadie más. Solo nosotros en mitad de una isla infestada de criaturas. Me genera muchas dudas, pero ante la afirmación de que va a compartir su botín, todo queda en segundo plano. Señala las capturas y, rápido como el viento, me lanzo feliz a por la grande. Esa especie de rinoceronte con tricornio o lo que sea que es. Incluso le doy la espalda. Ahora mismo lo más importante es saciar el apetito. Ubbe, orgulloso Buccaneer, sigue hablando conmigo.
 
Parece que lo de charlatán lo llevamos en la sangre. Aunque fijo es un Buccaneer del sur. Esa piel morena, ese pelo con entradas y el dialecto raro. ¿Beiby? ¿Qué es beiby? Me la suda, toca comer. Con un corte diagonal descendente de Yggdrasil, hago una hendidura profunda en el muslo trasero de la bestia. Su piel se asemeja al cuero duro, pero no hay cosa que Yggdrasil no atraviese. Luego una perpendicular, en la otra diagonal. Entonces meto la mano y saco una media rodaja de enorme muslo, como si fuera una sandía. -No te preocupes, Buccaneer Ubbe. Viajo sin tripulación, solo mercancía.- dejo a Yggdrasil clavada en el suelo con un golpe fuerte de muñeca. Entonces me siento sobre el dinosaurio. Le pego un bocado a la carne. Grande, fresco. La sangre se derrama por donde mi dentellada despedaza la pieza. Mastico la carne dura, mientras se me hace una bola en un lado de la mejilla. Entonces caigo de mi grosería. -Gostia... Perdona tío.- digo como puedo, mientras pedazos saltan de mi boca. Entonces extiendo la rodaja. -Tomma ezto. ¿O quierez que...- me doy unos toques en el pecho para que baje bien. -...Te prepare una? Oy, dioses... Que carne más reseca...- susurro.
Tras escuchar su respuesta y aceptar su demanda, sigo con nuestra presentación. Es momento de aclarar dudas. -Dime, hermano de otra madre, ¿Cómo es que has acabado aquí?¿Dónde está tu gente y como es que estás tan seguro de que no hay nada en la isla?- Espero la información mientras como. Si él me pregunta o necesita algo, me ofreceré. Osea, es de los míos y ha repartido comida. Es mi puto héroe ahora mismo. Capaz viene también a por esos peligros ocultos de la isla de los que se quejaba Julie...
  Responder
#5
Ubbe lo observaba mientras devoraba aquel trozo de carne como si llevase semanas sin comer. El grandullón alzó una ceja, medio divertido, medio incrédulo, viendo cómo se dejaba llevar por el hambre sin importarle nada más. Esa confianza era rara… pero no del todo molesta.

Mientras Sigurd masticaba, Ubbe agarró un pedazo del animal con sus propias manos, sin florituras ni cortes. Lo arrancó de un tirón, con más fuerza que maña, y se lo llevó a la boca. El sabor era duro, la textura correosa, pero eso a él le daba igual. La carne era carne, y el acto de comerla después de cazarla tenía un gusto especial.

—¿Cómo he acabado aquí? —Ubbe escupió un tendón al suelo, y sonrió con esa media mueca suya—. Pues buscando lo mismo que busco en todas partes: algo que me haga más fuerte. He peleado contra piratas, contra ratas con uniforme blanco, contra bichos que te arrancan un brazo de un bocado… pero aquí, aquí me encontré con algo distinto. Un monstruo de verdad. —Se pasó una mano por la nuca, recordando el encontronazo con la bestia que le obligó a huir con el orgullo hecho trizas—. Me dejó claro que todavía me falta un poco más para poder ser más fuerte. - 

Ubbe seguía comiendo cómodamente al lado de Sigurd, mientras el animal que habían despedazado se iba desangrando por las aberturas que le había hecho Sigurd con el hacha. 

- En resumen, llevo aquí unos días, y créeme, si hubiese más gente lo sabría. Esta isla huele a soledad, y a sangre, de la buena. - El rubiales comentó algo sobre "Buccaneer", y le llamó hermano de otra madre, quizá eran solo modismos del origen del melenas, pero no dejaban de picarle la curiosidad a Ubbe. - Al menos toda la zona que rodea esta playa la estoy visitando cada día, y no hay más que árboles y bestias.

- Oye melenas, eso que me has llamado, ¿Bucanero? ¿Es algo que se dice en tu pueblo o como va?... Porque noto cierto parecido entre nosotros, no sé si lo pillas, pero noto buen rollo, y yo qué sé, siempre he sido diferente a todo el mundo, es la primera vez que veo a un pavo con tanto flow como yo... 

Ubbe se quedó pensativo mirando a Sigurd comer, pensaba en su pasado, en la casa donde creció, donde todos sus hermanos y hermanas eran personas completamente normales, o al menos de tamaño normal, siempre había sido un rarito, incluso al principio lo fue para Kal, quien fuera su mentor y amigo durante su niñez. Fue el único que en algún punto le trato con completa normalidad, casi como le trataba Sigurd ahora. Pocas veces había sentido esa afinidad con alguien, sería una pena que en este caso este desconocido tuviera malas pulgas y acabasen dándose de palos. Esperaba que no fuera así, pues sinceramente, estaba bastante cómodo con él. 

Antes de que Sigurd pudiera contestar, Ubbe salió de su pensamiento para corresponder a su nuevo compañero de mesa con su misma pregunta - Por cierto, ¿y tú? ¿Qué haces aquí?
  Responder
#6
Escucho con atención e interés lo que me tiene que decir el grande de Ubbe, que se suma a comer conmigo. Tan bruto como mandan los cánones de nuestra especie, arranca un pedazo con las manos desnudas y se pone a comer a mi lado. Las palabras del joven Bucanero no me dejan indiferente, en absoluto. Ya no solo porque, al igual que yo, habla por los codos y es bastante charlatán, si no porque sus respuestas y las consecuentes preguntas que me lanza, me dejan con el culo torcido. 
El chaval, sorprendido, me ha preguntado que es eso de ser un "Buccaneer". Cuando me lo dice, por un segundo se me ponen los ojos como platos y lo miro de arriba a bajo extrañado. Es cierto que para ser Buccaneer, es muy moreno y canijo. Su pelo es más claro que el mío y su peinado, cuanto menos, singular. Las ropas también, jamás he visto algo del estilo. Y su vocabulario... Beiby, flou... ¿Tal vez es del sur y allí la tribu Bucanera tiene una fisionomía diferente y otras costumbres y formas de hablar. Aunque su mentón lo delata. Eso y lo poderoso de su tren superior. Es una máquina de guerra, como los de su raza. Solo que en el norte... En el norte somos más duros, ¡Jarul, Jul Jul Jul...!
Otra cosa que lo delata como uno más de la tribu más poderosa del mundo, es su carácter. Como me cuenta y coincidimos ambos en la búsqueda del desafío, del combate legendario que nos haga más fuertes y memorables. Es algo que llevamos en la sangre, en nuestros genes. Me habla de una bestia. De una autoridad en la isla que ha sido capaz de imponerse a él. Aquel "poder" del que hablaba Julie... Todo coincide.

Antes de responder de vuelta, me levanto y recojo a Yggdrasil por la parte más alta del mango, tan cerca de la cabeza del hacha como puedo. Así tengo mejor manejo y mayor destreza. -¿Me preguntas qué hago aquí?- empiezo, sonriente, con una pregunta retórica. Doy unos pasos rodeando al animal. Cuando llego a la espalda, con precisión, clavo el filo del arma en el cuerpo, y con destreza corta la piel, desollando al reptil. -Pues precisamente vengo a matar a esa criatura de la que me hablabas antes ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me empiezo a reír, sin mirarlo, concentrado en mi pequeño trabajo de artesano, recortando una especie de abrigo sin mangas o chaleco improvisado. -Me habían llegado rumores de que en este lugar hay monstruos terribles. Y me has confirmado que he hecho bien en atracar aquí.- terminada la prenda, me la coloco y doy una vuelta más hasta el estómago. De un hachazo, abro el estómago del animal y sus tripas empiezan a rebosar de forma grotesca. Meto los brazos buscando entre sus tripas e intestinos lo que ha digerido. Mientras, sigo hablando con Ubbe. -Sobre lo que me decías de los "Buccaneer", de que es "eso"... Mira, esta me sirve.- me distraigo un segundo, alcanzando un cráneo de un tamaño superior al mío. Algún desgraciado que no ha sabido defenderse. Me lo pongo a modo de casco, tomando un aspecto imponente. - ...Te decía, disculpa...- ahora ya sí que me giro a él y le hablo cara a cara. -Un Bucanero es lo que eres y lo que somos. Es así como los llamamos en el norte y allá por donde he viajado. El linaje definitivo, la raza más resistente y la tribu más poderosa del mundo. Aunque bueno, eso ya lo sabes tú bien, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- extiendo el puño para que lo choque, en señal de hermandad absoluta.
Outfit ---- Sigurd de Little Garden


Datos de interés
  Responder
#7
Ubbe se quedó atónito con las expresiones de su acompañante, el cual antes de responderle a sus preguntas, empezó a usar su arma contra el muerto animal y a desollarlo sin problema. Parecía alguien habilidoso con las manos. Ubbe había adquirido conocimientos sobre el cuerpo humano y algo de medicina tras tantas batallas y heridas, pero no era alguien a quien se le dieran bien las manualidades con cosas como metales o pieles. Así que mientras Sigurd hacía sus cosas con ese animal, Ubbe se quedó un poco embobado viendo trabajar al hombretón. 
El melenas de Sigurd, comentaba que había venido a por la criatura con la que se enfrentó Ubbe, pero eso era algo que no podría dejar pasar. Comentó rumores sobre esta isla, al parecer sabía más de ella que Ubbe y eso que llevaba ya unos días allí. 
Cuando su enorme compañero se rió Ubbe no pudo contener su risa al darse cuenta de que quizá eran aún más parecidos si podía ser y soltó una carcajada como él - 
GAHAHAHAH… - Me cae bien este tio… - Pensó para sus adentros. 
Sigurd terminó su trabajo manual habiéndose hecho una especie de chaleco con la piel del animal, lo cual asombró aún más a Ubbe. 
Su nuevo “amigo” empezó a explicarle lo que se suponía que eran los Buccaneer de los que hablaba con tanta naturalidad. “El linaje definitivo, la raza más resistente y la tribu más poderosa del mundo” Ubbe se quedó pensativo repitiendo esas palabras en su mente. 

- ¿Eso somos entonces? ¿Tan fácil es ser el más fuerte? Pues me alegro de serlo, pero no me sirve, seré el más fuerte, pero no porque sea un Buccaneer o no, lo seré por mis propios medios. ¡Aun así me alegro de conocer a alguien como yo, hermano bucanero! 
Ubbe contestó al puño de Sigurd chocando el suyo en respuesta, uniendo así aún más a los dos hombretones. 

- Oye, me caes de puta madre y todo eso, pero al bicharraco ese me lo cargaré yo, que tengo cuentas pendientes con él. -
Ubbe se levantó cruzando los brazos, como intentando imponer cierto respeto a un tío que le sacaba por lo menos un par de metros. Aun así su tono no era amenazante ni mucho menos.
- De todas formas, seguro que hay más bichos como ese al fondo de la selva, así que tú mismo, yo en breves me adentraré para ir de caza, si quieres venir vente, si no, cada uno por su lado y que gane el mejor, baby. 

Ubbe se colocó sus gafas de sol de manera chulesca, pero sin parecer arrogante, solo molón. Quería causarle buena impresión a su nuevo amigo. 

Turno
  Responder
#8
Outfit ---- Sigurd de Little Garden

Los puños chocan con firmeza, en un gesto de hermandad como pocos. He vivido rodeado de piratas traicioneros de mi misma especie, pero jamás había sentido tanta complicidad y compañerismo como en este momento. Aunque al chaval se le ve perdido, siento ese espíritu Buccaneer con el que empatizo tanto. Parece una ironía cruel del destino el haber encontrado a alguien tan afín a mí en el culo del mundo, en una isla desierta y plagada de peligros mortales. Ni que esto fuera la cola de macro-evento festivo dedicado a la piratería o algo parecido...
Se me dibuja una sonrisa amable y traviesa cuando el hombretón, fiel a su orgullo Bucanero, expresa que siente la misma simpatía que siento yo hacia él, pero que no va a permitir que me adelante en la captura de la poderosa bestia que se oculta en la jungla. El aura competitiva nos invade a ambos por igual, digno de nuestra raza y profesión. Y no pienso quedarme atrás. Mientras él se coloca las gafas, yo escupo al suelo y relajo los hombros. Alzo a Yggdrasil por encima de mi cabeza y la dejo apoyar en mi hombro, acomodándola, pero con la soltura de poder lanzar un hachazo si se me antojara. Evidentemente no voy a hacerlo, pero no me pienso achantar ante un desafío. -Mira, ¿Ves aquello?- y con la mano derecha, la que me queda libre, señalo en dirección a Veðrfölnir, el barco con el que llegué aquí. -Esa es mi nave, una carabela nuevecita, cargada de dinero y algún que otro botín interesante, Jarul Jul Jul...- río por debajo del bigote brevemente, recordando que tengo atada a Julie en la bodega. -¿Que te parece si nos reencontramos aquí en varios días y comprobamos quién trae mejor captura?- el tono de mi voz es altanero y provocador a propósito. Quiero picarlo, comprobar también que tiene sangre y carácter pirata, que no es un simple mojigato atrapado en una isla. -Si logras sorprenderme, te dejaré venirte conmigo hasta la siguiente isla para sacarte de aquí.- es entonces cuando el tiempo se detiene unos segundos. Cualquiera me hubiera dicho que tan pronto iba a sentir la ausencia y la necesidad de compañeros en el barco. No, no necesito una tripulación. Pero nunca está de más tener gente con la que llevarse bien y tener los mismos objetivos. Personas con las que suplir las carencias propias en la aventura. No somos niños buenos jugando a ser piratas. Somos guerreros del mar. Y mejor un par que uno solo. Casi el doble. Casi? -Quien sabe, Ubbe, orgulloso Bucanero. Capaz te gusta la vida pirata y decides quedarte a poner el mundo patas arriba conmigo, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me descojono mientras me doy golpes en la tripa con fuerza y se me cae alguna lágrima. Una vez me relajo, puedo continuar. -Pero bueno, eso ya se verá si consigues sobrevivir e impresionarme. Ahora la historia tiene los ojos en ti, no la decepciones.- sonrío, ahora sí, con amabilidad. Le pongo una mano en el hombro, con plena confianza. Y entonces...
Antes si quiera que pueda responder, mientras la sonrisa se mantiene, descargo a Yggdrasil con el canto, como si fuera una especie de pala, en un golpe diagonal descendente contra el muslo de Ubbe. En el golpe imprimo toda mi fuerza y destreza para detenerlo todo el tiempo posible. Sin perder un segundo tras el impacto, empiezo a correr como alma que lleva el diablo en dirección a la isla, empezando esta carrera con juego y trampas. -¡¡¡ENANO PICHA FLOJA EL ÚLTIMO, JARUL JUL JUL JUL!!!- voy a toda pastilla, cargando todo mi arsenal como puedo y a puro sprint fatigado para llegar a la jungla antes que mi adversario, compañero y ahora amigo Buccaneer.

En efecto, cajita feliz
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2989 + 0 = 2989
Energia: 1984 - 410 = 1574
Espiritu: 675 + 0 = 675
#9
Ubbe soltó una carcajada ronca cuando chocaron los puños.
- GAHAHAHAHA
Era un gesto sencillo, pero sentía que detrás de aquello había más de lo que parecía: dos tipos enormes, orgullosos de lo que eran, midiéndose no con hostias ni golpes, sino con respeto. Algo raro en un mundo lleno de traiciones y puñaladas por la espalda.

—¿Así que quieres competir conmigo, eh, melenas? —dijo, con la sonrisa ladeada y la voz cargada de sorna—. Pues vale, baby, veamos quién caza al bicho más grande.

El rubiales hablaba de su barco, de dinero y botín, como si nada. Ubbe alzó una ceja bajo las gafas, medio divertido, medio intrigado. Ubbe en ese momento no tenía ningún medio para salir de allí, además que le había caído bien el grandullón, así que tampoco le hizo muchos sacos a la idea de irse en la carabela de Sigurd, en la siguiente isla ya vería a ver cómo se organizaba la cosa. 

—Pues prepárate, porque cuando vuelva con lo que cace, no vas a tener más remedio que dejarme subir a esa carabela tuya. Y entonces veremos quién pone el mundo patas arriba GAHAHAHA
Ambos estallaron en carcajadas, la suya profunda, la de Sigurd tan bestia que parecía una de las monstruosidades que habitaban en la propia Little Garden. Era como escuchar a dos gigantes burlarse del mundo entero.
Entonces, sin previo aviso, Sigurd descargó a Yggdrasil contra la pierna de Ubbe, un golpe seco, más de picarlo que de hacerle daño.
"¡Enano picha floja, el último, JARUL JUL JUL JUL!"
El rubiales salió corriendo como un loco, apartando ramas y raíces, descojonándose como si la propia jungla fuese un circo. Ubbe lo observó un segundo, con incredulidad en la cara, y luego escupió al suelo.
A decir verdad, aunque había sido un golpe amistoso, la verdad es que el cabron del melenas le había pegado una buena hostia, lo cual había avisado más las ganas de Ubbe de ver pelear a aquel mostrenco. 

—Puto chalado… ¡Me cae bien! GAHAHAHA

Flexionó las piernas, aún con la herida, y salió disparado tras él. Sus zancadas eran más rápidas, más firmes, y en apenas unos instantes alcanzó sobradamente al rubiales. Lo adelantó sin problema, girando apenas la cabeza para lanzarle una mirada chulesca, mientras pensaba "quiza seas mas fuerte, pero yo soy más rápido, baby”.

Pero entre el calor, la espesura y la maraña de la selva, Ubbe acabó desviándose sin darse cuenta. La vegetación cerró el paso, y pronto se encontró separado de Sigurd, perdiéndose entre la espesura de Little Garden.

Info
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4085 - 1100 = 2985
Energia: 2641 + 0 = 2641
Espiritu: 564 + 0 = 564


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)