[Pasado] Día en la Playa [Heras & Helena]
#1
La verdad que pese a ser un lugar supuestamente humilde, era muy fácil aceptar la idea de que Baterilla tenía playas muy bonitas. El viento era agradable, el mar relajaba cada vez que una ola chocaba con la orilla, y el aroma salado natural no estaba nada mal tampoco.

Paavo, el joven lobo café, le gustaba el agua, y se encontraba en la orilla, remojando sus pies. En cambio, su compañera, simplemente estaba sentada un poco más alejada del agua. Eso si, con la lengua de fuera, sufriendo por el calor. Ella tenía el pelaje mucho más grueso, adaptado para un lugar más frío, pero en estas islas de los Blue, los climas eran en su mayoría calurosos.

“Uuugh...” se quejaba la mujer “¿Estas seguro que no estamos en una playa nudista? Realmente me quiero arrancar la piel, o al menos quitar toda la ropa” miraba alrededor, viendo a otras personas, que usaban bañador, pero nadie estaba realmente en cueros. “Me lleva la que me trajo...” rendida, se tendió boca arriba sobre la toalla que había conseguido para no sentir la arena caliente. “Me estoy convirtiendo en perrito caliente...”

Una pequeña risilla tierna se escuchó acercarse. “Bien sabes que de eso no están hechos los susodichos perros calientes” Paavo se sentó junto a ella, en su propia toalla. “Mira, encontré algunas conchas de mar. Esta es roja, tu color favorito”

“Te apuesto que la mía es más bonita”
“¿...Tu qué es más que?”
“Mi con-… Olvídalo ¿Cómo es que no te estas cocinando viva cómo yo?”
“No lo se, creo que mi pelaje es un poco más corto que el tuyo”
“Ugh. ¿Sabes qué? Me vale, que me vea el que me vea”
“Um… ¿Qué haces?”

Una pregunta algo obvia, pues Helena estaba tan desesperada que se estaba quitando ropa de encima, quedando en nada más la interior. “Puaj, esto no mejora mucho. Si no hubiera tanta gente, y uno que otro Marine cerca, me quitaría todo”

“Puedes meterte al mar también. Podrías refrescarte así”
“Quitarse la sal del pelo es todo un lio. Además no tenemos dinero suficiente para rentar una habitación en la que me pueda bañar. Y mira, que también odio bañarme. Solamente lo hago por salud femenina”
“Y por las pulgas”
“Y por las pulgas- Aunque si me volvieran a dar, sería buena excusa para contagiartelas, y volver a bañarnos juntos. Eso sería gracioso a esta edad”

El hombre rio nerviosamente, poniéndose un poco rojo, enfocándose un rato más en los tesoros que descubrió a la orilla del oceano. Las puso a un lado de momento, y comenzó a quitarse la camisa.

“Oh si, genial ¡Así te ves mejor!” Helena comenzó a echarle porras, mientras el otro doblaba cuidadosamente la prenda que se acababa de quitar “¿Me animó a que te quites los pantalones, y me dejes ver tu Pavito jr? ¿O eso ya es mucho soñar?”

Otra risilla nerviosa “No, eso no me los quitaré. La camisa fue para que creyeran que estamos usando bañadores” parecía que ni para eso les alcanzaban los berries “No quiero que te metas en problemas”

“Ja, eres un amor” no pudo evitar sonrojarse la mujer un poco también. O era el calor pegándole fuerte de nuevo “Creo que estando junto a ti, el clima se pone más caliente. Uff. Estoy a nada de meterme al mar… ” diciendo eso, solamente se quedó observando el cuerpo delgado de Paavo. No le gustaban los hombres, eso era claro, pero… Definitivamente sentía algo hacía su compañero lobo. Esos brazos pequeños, esos pectorales planos, esa cintura femenina. ¡Ay, pero cómo quería bajarle los pantalones y verlo en toda su gloria!

Tenía que dejar de pensar en eso, pues solamente sentía cómo su temperatura corporal aumentaba.
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#2
Brick 
El día está caluroso, se siente el sol, carga mi piel con calor mis alas por mucho que intenten hacer de sombra no van a quitarme esta sensación. La brisa salada no le hace bien a mi cabello, de hecho tengo que atarme de nuevo la cola alta cada cierto tiempo. La playa no es precisamente de mis sitios favoritos, pero siempre tengo buenos recuerdos de estar en ellas. 

Hoy no vengo voluntariamente. Estoy haciendo el esfuerzo de saldar mis deudas con mi fiador. Para poder moverme entre islas tendría que ofrecerme, no habría más opciones. Un trato que había hecho en el pasado me obligaba a tener que asistir siempre que fuese llamado acudir. Ya en ocasiones le trabajaba manejando uno que otro barco para saldar mis pagarés, pero también ipodría abonar a mi pendiente compartiendo y siendo de utilidad para su día a día. 

Básicamente era como tener de nuevo un dueño. La única diferencia es que no siempre podía encontrarme por lo que no siempre tenía que estar anclado a sus necesidades. Hoy me encuentro cuidándolo y es la razón de tener mis alas extendidas en este calor. No es de mis actividades favoritas, pero no puedo simplemente huir ahora mismo. 

Mientras caminamos por la playa su compañía encantada con lo tranquila que es la isla Karate. Las playas adyacentes al pueblo. Hay público disfrutando el atractivo visual. Mis le sirven de sombrilla a mi acompañante que bien comoda sin que el sol le dé directamente. Su tez pálida, su cabello pálido con tonos lilas. 

—Que agradable está siendo este paseo señor Heras, me encanta que por fin se decidiera a atenderme —

—Ya se lo he dicho muchas veces que no me llame señor. No somos iguales.—

—Pero si eso ya lo se. Solo es que no quiero que piensen que estás conmigo obligado.— Ella en ese momento me agarró de la mano cosa que me hizo mirarla. Me conservo neutral con ella. La contraparte parece encantada como si estuviese atrapada en un encantamiento.

—Si no me hicieras caminar bajo el sol de seguro no pensarían nada de eso.—

La conversación no avanzaba demasiado de allí. Ya que ella solo parecía quererme allí y yo solo deseaba irme ahora mismo. 

—Ven juguemos en el agua.—

Soy arrastrado hacia el agua. Está fresca, igual es por el calor que hace la veo correr sobre el agua y salpicar. No me encanta tener que quedarme con los tobillos mojados esperando mientras ella juega. No me encanta y mi postura lo refleja. 
—Vamos juega conmigo tan solo una vez.— La veo similar ternura, no quiero ceder, pero al ser ella tan pequeña me causa ternura y solo puedo ceder está vez. La voy siguiendo jugando las atrapadas hasta que por fin la atrapó y ella busca recostarse sobre mi cuerpo. —No te gusta compartir conmigo? Yo sé que podríamos disfrutar mucho más juntos si tú no fueras tan amargado.—  Ella comienza a posar con su bañador esperando captar mi atención. Es sugestiva, no soy ciego pero ella parece ese tipo de clientes que se enamoran.

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#3
Frustrada, Helena se sentó de golpe, aquí sentada no iba a obtener lo que quería. Sólo lograría que le diera un golpe de calor. “Me lleva la que me-” tomó la mano de Paavo, y lo jaló con ella hacía el mar. El macho no puso ningún tipo de resistencia, incluso hasta movía la cola feliz, pues a él si le gustaba el agua y el mar “¿Sabes qué? Tú ganas. Si me quedo un rato más bajo éste maldito Sol, me voy a derretir”

Ya estaba a punto de saltar al mar, cuando un pensamiento la interrumpió. “¿Me quitaré toda la ropa mejor? Pienso que si hay algo más molesto que tener sal en el cuerpo, es tener sal en la ropa. Más en la interior” Paavo no sabía si Helena lo decía en juego, pues es sumamente sencillo lavar la ropa, y aún más fácil bañarse. Claro, la mujer Mink ya había expresado que no es muy fanática de bañarse, pero se le hacía ridículo que pensara en eso cuando se esta muriendo de calor.

“Me la quitaré”
“Acabas de decir que si te multan, no podremos pagarla”
“Ugh. Bien. Lo que tienes de inteligente lo tienes de lindo”

Paavo solamente dio una pequeña risa.“Bueno, tú también eres muy lista y muy bonita”

“Solamente haces más difícil que me resista a no quitarme la ropa si dices cosas tan agradables de mi”

Sin responder, el macho la jaló de la mano para que entraran por fin al mar. Helena de inmediato sintió algo de alivio al momento en que el agua tocó su cuerpo. Hasta de mejor humor se sintió. “Si, si, todo es agradable mientras estas aquí adentro. Una vez que salgamos y me escurra toda el agua, huela a perro mojado, y me pese hasta caminar, me tendrás de malas de nuevo”

Metiendo las manos bajo el agua, sacándolas y vertiendo un poco de agua sobre la cabeza de Helena. Intentó tranquilizarla y enfriarla “No te preocupes por eso ahorita, solo disfruta el agua fría. Si es necesario, puedo cargarte”

Pero Helena solamente rio de manera saludable “Agradezco que digas eso, pero dudo que me puedas cargar. Estoy llena de furia y gases”
“Ugh… Que romántica eres, Helena...”
“Y así me amas”

Viendo que su intentó de flirtear con ella no tomó el camino que él deseaba, Paavo comenzó a jugar solo en el agua.
Helena en cambio tenía su cuerpo sumergido, solamente la nariz y ojos fuera, observando el lugar. Había varías parejas y grupos cerca, de lo más normal en un día cómo este, pero parecían alejadas en su mayoría de ellos. Era común que sintieran un poco de temor a los dos lobos peludos, pues ver a Mink fuera de Zou era raro. Helena deseaba poder socializar con más gente, pero ni modo, sabía bien que no podía obligar a nadie a que la quisieran.

Hubo una pareja que le llamó la atención. “¿Ya viste a esos dos?” le dijo a su compañero Mink. Se trataba de un Lunarian, y lo que parecía ser una pequeña mujer con cabello blanco. O al menos se veía muy pequeña a comparación del hombre.

“¿Crees que sean pareja?” Y cómo siempre, tuvo que hacer uno de sus comentarios pervertidos e innecesarios. “Si es tan alto, ha de tener una polla enorme”

“¿Por qué siempre tienes que hacer mención del miembro de alguien? Si no te conociera desde que eramos pequeños, diría que te gustan los hombres” al igual que los lectores, Paavo parecía algo harto de lo poco sutil que era Helena con sus comentarios.

“La partirá en dos si hacen el amor ¿Sabes que duele mucho si tocan la cérvix? Por eso que sea tan grande no siempre es bueno- ¡Ya se! Les voy a preguntar cómo le hacen” se levantó, emergiendo del océano, y comenzó a mover la mano para llamar la atención de (Heras).

“¡Helena, no te atrevas-!”

Pero ya era demasiado tarde, la Mink pervertida ya había entrado en acción “¡Hey, vosotros dos! ¡Tengo una pregunta muy importante!” movía los brazos, al igual que intentaba acercarse a ellos.
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#4
No quiero ponerme en malos términos con mi fiadora, ella me ayudó en su momento, pero cuando se ponía así era imposible convencerle de dejarme salirme con la mía. Quisiera no verla pero ella insiste en ser sugestiva conmigo, me tomó de la mano buscando recostar su cuerpo contra el mío. Me siento en el agua para que la diferencia de alturas no sea notoria. Además de que solo así podemos conversar sin que ella esté volteandose hacia arriba como si hablara con un gigante. 

—Ya te dije, tienes que realajarte y dejarte llevar. —

—Preciosa, yo estoy tranquilo a la que siento tenga es a ti.—

—¿Cómo no estarlo, si te has visto? ¿Qué opinas si luego de bañarnos un rato comemos y nos vamos a una posada? —

—Sabes que ya no hago esas cosas, antes si, pero ahora aquí, no tengo por que hacerlo.—

—Si tienes. Si yo lo digo, tienes que hacerlo.—

A pesar de que nos estamos bañando en la playa, entre lanzarnos un poco de agua, refrescarnos, en mi nuca corrió un escalofrío desagradable. Esa manera de hablar, de exigir. no tengo que ponerme nervioso pero ella ciertamente me traía recuerdos que no son nada gratos. Mi semblante cambió de uno relajado a uno un tanto menos tranquilo y silencioso ante sus palabras que me declaran que ella obtendrá de mi lo que quiera de una forma u otra.

Ese instante de trance se vió interrumpido por ella abrazándome de esa forma cariñosa. Me tumba contra el agua mientras está sobre mí con ese bañador blanco. —Qué agradable. ¿Esto no te trae recuerdos?— Me conservo en silencio un momento. Luego solo asiento y flotamos un rato. Si no es por que la playa esta con parejas divirtiéndose por todos lados la tensión que tengo no se vería desvanecida. 

— “¡Hey, vosotros dos! ¡Tengo una pregunta muy importante!” —


Entonces te escuchamos y rompemos como venimos flotando para verte. Su rostro es el de un lobo, pero sonríe. Viene cargada de energía y alegre. De inmediato conseguimos ponernos de pié. Yo no habría tratado mucho con los de su especie. Su vibra se contagia y puedo sonreír nuevamente con tu presencia. 

—¿Pregunta? ¿Qué pregunta? ¿Es que no somos de por aquí?—

—Yo tengo más tiempo. ¿Estáis perdid…?— No termino mi frase en lo que busco verte con total atención por un instante. En mi cabeza no cruzó demasiado la idea de identificar su género, ya había estado en compañía de otros ladyboys antes. Su pelaje está todo mojado, va escurriendo agua mientras se acerca cada vez más. 

No lo pensé demasiado y como viene agitando su palma mi instinto fue estrechar tu mano en saludo. Parece que quieres saludar de forma muy enérgica. Mi compañera constantemente se llevó las manos a la cadera. Un tanto disgustada que la sacaran de su cómodo flotador. Pero el semblante de ambos cambia por completo cuando escuchamos la dichosa pregunta. Comienzo a pensar que esto es una especie de broma que me ha puesto ella. La veo esperando notar si en ella hay algún gesto que me diga si esto está premeditado o no. 

La veo a ella con atención, sobre su hombro le veo y noto que más atrás hay otro, pero su comportamiento no es igual de enérgico. —Ya veo, habéis venido juntos entonces.— Quise comprar algo de tiempo antes de responder.
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#5
Helena se acercaba lo más rápido que podía, no era fácil caminar entre las olas, mucho menos con tanto pelaje y tanto calor. Ya hasta la lengua de fuera la tenía.

Vio cómo el hombre alto estrechó la mano, e inmediatamente le dio la suya, no para saludarlo, simplemente para hacer que ambas palmas se juntaran una con la otra “¡Chocalas- Wow!” la verdad es que la mano la tenía mucho más grande que ella “Si de ese tamaño es tú palma, no me imagino que tan grande sera tu-” pero no pudo terminar al ser embestida por el lobo macho. O al menos un intentó de ser empujada, pues la dama ni se movió, sólo rio, era cómo si ya se esperara que su compañero iba a intentar eso.

“En fin, creo que se me ha olvidado que vine a preguntar. Eres realmente alto ¿Sabes?” mentía, pero su pobre compañero Mink macho ya se veía bastante abrumado. Uno creería que por el calor que hacía, pero por la manera que él veía a Helena, era fácil decir que ella era el origen de la incomodidad del lobo macho.

“No, aún no” respondió Helena a la mujer, tomando el verbo ‘venir’ de manera inadecuada. Señalo a su compañero Mink con el pulgar “Le da mucha pena, pero ando trabajando en que se anime poco a poco” vaya, pero no tenía vergüenza alguna. Siendo que ya tenía conversación iniciada con la humana, se acercó un poco más cómo para decirle un secreto “Oye, tú y tu compañero ¿Están saliendo?” no espero respuesta antes de seguir “¿Cómo le hacen para…? Tú sabes ¿’Eso’?” y si cabía duda de qué era lo que Helena preguntaba, hizo señas con su manos, introduciendo el índice en un hoy hecho por su otra mano.  "Nah, no te preocupes, no quiero quedarmelo para mi ni nada. A mi me atraen gente de mi mismo genero, claro a menos de que se trate de mi compañero" señalando a Paavo al girar su cabeza "Pero cómo te digo, es muy pudoroso"

El macho se daba una palmada fuerte en la frente, avergonzado de lo que su compañera preguntaba. Se intentó acercar para llevársela lejos, pero Helena lo interrumpió “¡Epa! Se buen niño y quédate ahí atrás. Plática de mujeres” a lo cual hizo que Paavo quedará desarmado, incapaz de interceder. No le quedaba de otra más que dejar que las dos féminas platicaran, aunque Helena hablaba con tono alto, haciendo que todos escucharan lo que decía a pesar de que  justo dijo que era una platica para un solo genero.

“M-me disculpo por la actitud de mi amiga, realmente no sé que le pasa hoy” Paavo le hablaba al Lunarian, pero no se atrevía a verlo a la cara “Ha de ser el calor...” pero eso era mentira, Helena siempre era igual de desvergonzada, y Paavo usualmente tenía que arreglar las cosas de una manera u otra. Los dos lobos parecían completos opuestos en cuanto a su personalidad. Paavo solamente esperaba que tanto Heras, cómo la mujer con la que Helena hablaba, no fueran a tomarse el comportamiento de la lobo de manera demasiado ofensiva.

“V-vamos Helena, no los incomodes y regresemos...” rogaba el pequeño lobo. La mujer no lo estaba ignorando exactamente, pero solamente le sonreía antes de regresar a hablar de nuevo con su nueva ‘amiga’, quien aparentemente le preguntaba tips para conseguirse a un compañero cómo Heras, o al menos que tuviera la misma confianza de Heras de mostrar más piel.

“Tu amiguito parece amable” decía ella “Y tú te ves súper bien en ese bañador” al menos los cumplidos eran genuinos.
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#6
Un saludo muy enérgico. Veo que tienes mucho que compartir. Su energía está para ser compartida y veo como su amigo el segundo Mink ha llegado. Yo la veo desde donde estoy y puedo ver su personalidad que es demasiado diferente a la de ella. Es mucho más tímido a simple vista, puede que necesite un poco más de tiempo para entrar en confianza. Yo busco rodear a la lobezno, con atención en el compañero de su misma especie. 

—¿Eh? S-si claro. Él está saliendo conmigo hasta que yo quiera.— La voz quebrada al inicio, pero luego retomó su seguridad. Cuando notó la curiosidad que ella tenía no dudó en cambiar a una mirada con picardía que no se puede ocultar. Le miró con complicidad, como si por su cabeza una idea hubiese pasado. Atrevida jaló del brazo para acercar su cabeza canina al rostro humano. —¿Quieres saberlo? ¿No preferirías verlo? No te gustaría s…— 

—No tienen nada de que disculparse, no me lo tomo personal.— Mi vista me dice que me alerte de las sospechas, algo se está cocinando con ella. Sus gestos de agarrarse muy rápido de la mujer lobo me puso un tanto en alerta. Tanto que inconsciente me lleve la mano al cuello, deseando que esta sensación un tanto sofocante no fuera a convertirse en una realidad próxima. 

—No tienes que ponerte así amiguito. Lo podemos pasar bien los cuatro.—Soy rápido y pienso que mientras tengamos compañia no me voy a ver forzado a que mi fiadora me pida que le complazca todos sus pensamientos. —Un gusto mi nombre es Heras.— Aunque ellos son más altos que mi fiadora iguar recuesto mis manos sobre mis rodillas para encorvarse un poco y ver mi altura a la una que no fuera tan obstruida para todos. 

—Mi nombre es Shalliter, Shalliter Boodfallen.— Ella se presentó de inmediato y trato de ponerse en medio de los dos caninos para separarlos al momento.  —Enserio, no incomodan a nadie, pueden bañarse con nosotros un rato. Despues teniamos pensado ir a comer, podemos ir juntos no es problema para mi.—

Miré sorprendido que ella se permitiera tener a otras personas cerca de mi. Pero que le permita a otras personas estar así de cerca es tan impropio de ella que me saca por completo de lugar. Ya no se si quiero que ellos estén con nosotros, pero no puedo vivir con esa zozobra todo el tiempo. Mucho menos si hay otras personas observando. 

—¿Que hay de ustedes? Ella parece que se llama Helena ¿y tu amiguito? — Traté de acercarme un poco más a él. Esperaba que me perdiera el miedo pero parece más tener que cargar una vergüenza constante sobre su compañera que cada que toca un tema sin pudor alguno el parece que está cargando con una cruz. 

Incluso me dan hasta un poco de risa esa dinámica con la que están constantemente en esa juego de perseguirse el uno al otro. Me parece tan jovial y entretenido. Con mis palmas como si fuera a atrapar agua y lo hago para que salga disparada de mis manos a la cara de can de pelaje marrón y luego a la cara del can de pelaje blanco. 

—Tienen que tomárselo con relajo, estamos en la playa, es para disfrutar.— Ya todos tenemos que ponernos activos con una guerra de chapoteo.
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#7
“¿Hasta que tú quieras? ¿Cómo funciona eso, que no ese es el chiste de salir con alguien?” pobre inocente mujer “Me encantaría verlo ¿Pero él quiere enseñarlo? Helena alzó una ceja a Heras, antes de volver con la humana “Ya sabes, solamente es divertido si ellos también quieren mostrar su asunto”

“¡Hola Heras!” Helena levanto la mano feliz y radiante, para regresarle el saludo “Aww, que lindo nombre Shalliter ¡Un placer!” Al parecer, el Lunarian no se sentía nada incomodo con la presencia pervertida de Helena, ni la introvertida de Paavo “Yo soy Helena, y él es mi mejor amigo Paavo. Si tú compañero va a mostrar su arma, lo justo sería que también Pavito enseñara la suya ¿Qué no? Anda bello, bajate los pantalones y muéstranos lo que tienes”
“M-mucho gusto soy- ¿¡Espera qué!?”

Helena solamente rio ante el grito de su compañero. “No te creas, es un amor. Aunque le sigue dando pena enseñarme sus lobitos, pensé que si Heras lo hacía primero, tal vez él se animaría también ¡Jeje! Una vez un amigo humano nos invitó a un cenote, él si se quitó la ropa por completo, pero ni así Paavo se animo a estar desnudo con nosotros” la mujer solamente sonrió, contando la experiencia que habían tenido con un tal Owen. Paavo en cambio se tapaba la cara mientras miraba a otra parte. “¿A poco no es genial cuando les da pena? Me hace creer que cuando finalmente quieran enseñarte sus partes, hace que haya valido la pena tanta insistencia”

“Asi no funcionan las cosas, Helena…”


En cuanto los lobos fueron invitados a almorzar con ellos, Helena inmediatamente volteó a ver a Paavo, con cara de preocupación. Pero el macho simplemente asintió lentamente, causando que la mujer lobo se relajara visiblemente. “¡Claro! Nos encantaría pasar la tarde con ustedes. La verdad que no conocemos a mucha gente aquí, casi todos nos ven raros por ser peludos”
¿Qué había sido eso? ¿La mujer tenía que pedirle permiso al macho para poder emplear el dinero? ¡Pero que lobo más misógino e inútil-! “Que pena, andamos algo cortos de dinero. Hemos estado viajando y aceptando trabajos raros. Paavo es bueno administrando todo eso, así que se lo dejo a él jeje” ...Oh.

“¿Ya viste Pavito? Y tú que tenías miedo de que hablará con ellos, mira que agradables son”
“Bien sabes que me cuesta relacionarme con los demás, aparte de que tu querías preguntar otra cosa- La cual ya preguntaste a pesar de que te dije que no lo hicieras”
“¡Cierto, pero no se ofendieron! Deberías de tener más confianza con tu cuerpo, hombre. Estamos en una playa- Vale, igual y no es una nudista, pero ¡Nadie va a decir nada si alguien muestra un poco más de piel o pelaje!”

Helena le lanzó algo de agua al macho, y aprovechó que cerró los ojos al cubrirse para acercarse a él, y jalar de manera muy leve de los pantalones de Paavo. El lobo café se dio cuenta de lo que intentaba, y tomó sus pantalones, evitando que Helena los bajará. Su reacción le dio risa a Helena, pero no insistió más.

Paavo fue derribado por el agua que Heras lanzó a su cara. No porque fuera hecho con mucha presión cómo para noquearlo, pero simplemente porque no se lo esperaba. Helena estaba a punto de burlarse, cuando ella tambien fue victima del ‘ataque’ de agua. Tragó un poco de agua, pero la escupió “Oooh, esto significa la guerra” dijo jugando, mientras con su brazo intentaba aventar gran cantidad de agua a Shalliter y a Heras. Bueno, al menos a la mujer de pelo blanco si le llegaría el agua, a Heras, era poco posible.

“Sabes, para ser una lobo que detesta el agua, pareces estar pasándotela muy bien” dijo Paavo, apenas surgiendo de nuevo del mar. Solamente tenía su cabeza arriba de la superficie, pero parecía sonreír tiernamente ante la actividad que pasaba frente a él. La ropa interior de Helena estaba completamente mojada, lo que causaba que… Los detalles de su figura resaltaran un poco más. Paavo ya la había visto desnuda por completo anteriormente, en la aventura que Helena mencionó tuvieron con Owen, pero eso no evitaba que el macho suspirara con anhelo.
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#8
Helena y Paavo. El dúo de la historia. Racata. Resulta que está lobo es un hasta peor que Shalliter, mire al pobre lobo que la manera de presentarlo es pedirle que enseñe todo lo que tiene allí debajo. Quiero ayudarte, me da cosita contigo pero así no vas a superarte y no vas a poder estar tranquilo. Miré a Shalliter y esa mirada que suele hacer ya me dice que ella también quiere que yo enseñe todo lo que oculta la ropa de baño. Una negativa silenciosa hacia ella en el instante que ella me dió una afirmación. Todo con el movimiento de nuestras cabezas. Una conversación silenciosa que hicieron sutil entre la charla con los invitados Mink.

La diversión de los juegos nos llevó a aguas un tanto más adentro de manera que pudiéramos jugar y mojarnos bien los unos a los otros. Para mi aun estaba bien pues mi altura me permite ir más profundo todavía, pero no lo hice. Ya con estos juegos podemos desviar un poco las charlas de los espectáculos que quieren ver. —Heras, ya quiero ir a comer algo. Estoy cansada de nadar. — Asiento y les hago seña a los compañeros. 

—Helena, Paavo, vamonos.—Me alejé un poco para guiarnos de vuelta a tierra. El sol comienza a ponerse en su punto más alto así que quedarse aquí no ayudará. Abrí bastante mis alas y me sacudí un poco para sacarles el exceso. De tanto jugar, de tanto sacudir, tuve que acomodar la cola de caballo para que luciera como a mi me gusta. 

—Por que no te adelantas con Helena a buscar donde vamos a comer— Le recomendé a Shalliter que me miraba con atención como si sospechara de mi. 

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—Claro que si querido.— Cargaba consigo lo suficiente para poder secarse y cambiarse y vestir de esa forma apropiada. —Me pregunto si ella como una lobo comera comida normal o si prefiere la comida para perros.— Ella a veces es un poco vanidosa y miré a los mink que luego de nuestra pequeña conversación es que nos alcanzaron. 


—¡Helena! ¿Te gusta la carne? Vamos a buscar un buen sitio de comer y así tenemos una charla de chicas.— Se la lleva del brazo a la loba ahora que ya esta arreglada y seca. —Si te tienes que sacudir, por favor no me ensucies la ropa, que me cambié y si me llego a mojar te juro que.—


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[size=small]—Te juro que te mataré si me ensucias.— Las amenazas de Shalliter siempre son muy enserio y el cambio de su expresión a una sumamente carnívora y unos ojos con una sed de sangre casi insaciable es algo que la caracteriza. Sobre todo cuando se siente en la confianza suficiente para mostrar algo tan espeluznante e intenso. Se alejó un poco de Helena para darle el tiempo de secarse bien, ahora que está toda mojada y con la ropa pegada al cuerpo se ve que es un poco más femenina, pero ciertamente tiene suficiente pelo cómo para pensarlo dos veces. 


—Dime amiga. ¿Eso de querer ver lo de Heras era enserio? Yo puedo convencerlo, pero a el le gustan las mujeres grandotas. Tendrias que ayudarme. Digo, yo se que tengo buenas tetas, pero no consigo convencerlo, a lo mejor entre los dos hacemos que ceda.— La naturaleza pervertida de Shalliter al agarrarse sus pechos y jugar con ellos mientras va caminando con Helena, ya la tiene perfilada y si solo al llegar quiere ver a Heras, estará dispuesta a todo. —Antes cedía a mis encantos pero teníamos mucho tiempo sin vernos. Creo que ahora ya no le encanto.—


Mientras tanto ahora que los hombres nos quedabamos atras puder darme una charla con el amigo. Me quedé mirando a Pavo mientras me tomaba unos ultimos detalles con mi cabello.—Tranquilo Paavo, ellas solo están bromeando. De enseñarles todo no sería en público, ese espectáculo hay que reservarlo para las clientes distinguidas.— Lo siento amigo pero estoy en este tren contigo y si no me ayudaras a remar a un lugar seguro bien se complicaron las cosas. 

Yo había estado observando con atención. —Oyeme, pero antes de que sigamos compartiendo quería preguntarte. Ella, Helena. ¿Ella a ti te gusta?—  No quería ser invasivo, pero había sido esa mujer la misma que me había pedido que le enseñara todo y que bueno que no lo hice, por que le hacía lo mismo a él. Sentí tanta empatía por Paavo hace un rato que yo necesitaba estar seguro de si ellos son pareja o algo, de manera que separarnos un poco y preguntarselo en confianza me ayudaría a entenderlo.
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#9
Helena parecía disfrutar más la compañía de Shallitear, pues se quedaba pegada a ella donde fueran. La Mink lobo no era muy buena nadando, incluso hasta daba algo de gracia cómo se paraba de puntitas o nadaba cómo perrito en las aguas más profundas. Aún así, reía y sonreía. Hubo un momento en que tragó algo de mar al reír tanto, pero se recuperó tras escupir y estornudar varias veces. Siendo un buen amigo, Paavo se acercó a ella para ver si se encontraba bien, pero parecía que una vez recuperada, Helena jaló hacía abajo el pantalón a Paavo. No se le vio nada, pues estaba bajo el agua, pero era obvio que sus prendas le cayeron hasta los muslos. Paavo rápidamente se sumergió para subirse los pantalones, saliendo rojo del mar. Helena solamente rio mientras se alejaba, retando a Paavo a que la siguiera. El macho terminó riendo por igual, rápidamente alcanzándola, pues él era mucho mejor nadador que ella.

Hubo u momento en que Helena quiso hacerle lo mismo a Heras, jalar su traje de baño, pero al final desistió. O le daba pena, o tenía miedo de hacer enojar al Lunarian. Cuando era descubierta, sonreía dentonamente antes de escapar.
Por alguna razón, no intentó eso con Shallitear, a pesar de estar siempre cerca de ella cuando no intentaba quitarle la ropa a Paavo.

“Ay, Heras, ayúdame a salir” decía Helena entre jadeos y con la lengua de fuera, mientras buscaba la mano del hombre. “Esta es la razón por la que detesto el agua tanto. Mi pelaje empieza a pesar mucho después de un rato” Uno hubiera creído que era una treta para desnudar al Lunarian, pero parecía que esta vez si era honesta su necesidad.

Paavo seguía de cerca a Heras y a Helena, cómo si fuera un perrito guardian (o al menos de apoyo, pues era fácil ver que Paavo no era tan fuerte cómo Helena, al menos en cuanto a lo físico).

Una vez en la orilla, Helena caminó cansada para quedarse junto a Shallitear. Ella le tomó de la mano “¡Todo tipo de carne! Res, Pollo, Puerco, Pescado- Avestruz no. Una vez la probé y me enferme de la panza ¡Nunca mas! Hmm, estaba a punto de decirte que me gusta la carne de Paavo, osea, de mi amigo Paavo, pero eso daría a entender que me lo quiero comer, y la verdad- Bueno, si tengo que explicar la broma, quiere decir que no fue graciosa ¡Ja!” Estaba a punto de sacudirse, cuando la humana le advirtió no hacerlo. Solamente se quedó con sus ojos cafés abiertos de miedo.

“¿Te han dicho que te ves sumamente atractiva cuando te enojas de esa manera?” Helena tembló de manera graciosa, y con un rubor bastante obvio. Se alejó un poco bastante de Shallitear para finalmente sacudirse. Lo bueno es que el Sol que brillaba no tardaría mucho en secar su pelaje. “¿Hmm? Si, si es en serio. Tengo mucha curiosidad de cómo la ha de tener un hombre tan alto cómo Heras” dijo con suma neutralidad, cómo si fuera hablar de cualquier cosa. Cuando Shallitear jugó con sus pechos y los presumió, Helena tomó los de ella misma “Hmm… Pues mis niñas no son tan grandes, pero… ¿Igual y sirven de algo? Supongo que es lo justo que nosotros también le mostremos algo si Heras nos va a enseñar sus partes” Helena alzó una ceja cuando Shallitear dio el último enunciado “¡Pfft! ¿¡Bromeas!? Eres una mujer muy bonita, Shallitear. Si a mi me traes feliz sólo de estar cerca de ti, Heras ha de estar babeando. A mi se me hace que solamente es tímido, cómo mi Pavito. Anda, vayamos a comer primero, para después planear cómo hacerle para verlos en toda su gloria. ¡Panza llena, cerebro lleno, o algo asi va el dicho!” ya seca, se atrevió a poner su brazo sobre Shallitear. El detalle estaba de que Helena no conocía el lugar, así que no sabía ni a donde caminaba, ni por donde guiar a su nueva compañera de trucos pervertidos para verle el trasero desnudo a Heras y Paavo.

Los dos hombres se quedaron atrás. Paavo, siendo más decente y educado que Helena, se sacudió mucho antes de acercarse a Heras. “De broma a broma, la verdad se asoma...” Paavo exhaló profundamente, sus hombros cayendo hacía enfrente. “Helena no esta jugando, realmente es una pervertida, y no le da pena que el mundo lo sepa ¿Viste cómo me quitó los pantalones cuando nadábamos?” a pesar de que Paavo hablaba negativamente de Helena de momento, la cola del muchacho se meneaba constantemente. “Es… Mi mejor amiga de toda la vida, siempre ha sido así. Dice que le atraen mucho las mujeres- Ve cómo observa a Shallitear, es obvio que le gusta...” ¿Celos? Ni Paavo mismo sabía si eso era lo que sentía.

Con ojos curiosos, Paavo volteó a ver a Heras “¿Clientas distinguidas?” el macho mojigato no entendiendo bien a lo que Heras se dedicaba. Pero no preguntó más, pues el siguiente enunciado de Heras hizo que se sonrojara, y riera nerviosamente. Sin embargo, cuando se recuperó, tenía solamente una sonrisa tierna en su rostro “Helena es… Mi mejor amiga ¿Me gusta? Me derrito por ella…” Paavo confesó, viendo la arena a sus pies “Pero… A ella le gustan las mujeres. Eso de querer verle el miembro a todos es… No lo se ¿Supongo que curiosidad? En nuestra tribu, muchos hombres quisieron conquistarla, pero no aceptaba a ninguno. La verdad era que nada más a mi me permitía estar cerca de ella… Estoy… Seguro que lo de querer verme sin pantalones es… Solo curiosidad para ella… Nada más” la sonrisa tierna fue reemplazada por una forzada y falsa. Paavo era fácil de leer, Heras podría saber que aunque el corazón de Paavo le pertenecía a Helena, dudaba que el enamoramiento fuera reciproco. “Es mi mejor amiga, no puedo pedir más”
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#10
A Shalliter se le aguaron los ojos al escuchar las palabras de Helena. Tanto calaron en ella que a pesar que sabe que Helena aún está algo húmeda del pelaje le abrazó hundiendo su frente pálida en la boca del estómago de la lobo. La abrazó con cierto rubor en su cara, pues eran las palabras más lindas que había escuchado el día de hoy. Ciertamente Heras no daba mucho incentivo para que Shalliter se sintiera así de bonita. Estaba encantada con la Mink y secó unas lágrimas de emoción en el pelaje al apretar su cara contra ella. Volvió a tomar distancia agregando. —Gracias yo nunca me había sentido tan bonita. Ciertamente tenemos que salir más veces tu y yo.— ¿Acaso Shaliter estaba encontrando en Helena una amiga especial? 

La conversación de chicas iba desde hablar de chicos hasta medirse el busto las unas a las otras para ver cual tenía lo suyo. Por ello la caminata se hizo demasiado corta ya que sin darse cuenta llegan donde hay algunas casas en el pueblo más a la orilla que pudieron encontrar. Donde el camino está marcado por piedra tallada bañada de arena 

De camino buscando un lugar donde se vende comida, se ve que es algo tradicional, similar a lo que podrían encontrar en la gastronomía de Wano. Orientado en el tipo de comida que te puede ofrecer —Ese hombre, ese hombre, tienes que verlo — Hizo gestos con las manos que eran exagerados para el tamaño, inconscientemente como si estuviera embalsamado con las manos algo muy largo, pero en ese momento llegaría el olor de la comida.  

—Crees que podamos tu sabes. — Ahora es ella la que está haciendo el gesto haciendo pasar el dedo índice junto con la otra mano haciendo un aro.—Es la mejor manera de que lo veas, pero, tenemos que unirnos a la acción. Entre las dos lo conseguiremos — Ahora se escucha con una convicción rejuvenecida y que arde en sus ojos al hacer con su mano un puño. Miró a Helena convencida, aunque ahora está un poco más vestida.

—Yo creo que entre las dos lo podemos animar. así que.. ¿EEH?—Shalliter puso sus manos sobre el busto vestido de Helena. Quiza invasivo para la Mink, pero para la humana no es demasiado distinto a tocar a la contraparte a la que ella está emparentada. Un canino. Sin embargo está sorprendida al ver que se siente como el busto de una chica, solo que mucho más atlética. —No es como lo esperaba.—


Sus acciones son interrumpidas al escuchar una voz masculina. Es alguien que se asoma al ver potenciales clientes. —Bienvenidos, bienvenidos, ya abrimos por si quieren venir.— El local desde afuera anuncia. “Especial de hoy, Jurel en rueda, pulpo a la piña o piraña-tiburón especial.” 


-En contraparte los chicos.–

Heras miró con ternura a Paavito cuando comenzó a hablar de sus emociones sobre Helena. El no está haciendo esto por algo transaccional, deber, es algo genuino y por mucho que pueda ser tierno a Heras no le encanta. Es demasiado personal, íntimo. Es tan tierno que ni siquiera puedo lastimarlo o reaccionar con el desagrado usual. Por la diferencia de alturas entre nosotros puse la mano sobre su hombre y le acaricie. Cómo lo hace un amigo que ve a otro en un momento difícil, también como quien ve a una mascota está desgastada. Heras solo notó que no son iguales sus situaciones que no va a empatizar con lo suyo. Su inocencia es algo que por mucho que le disguste no romperá, no hoy, pues él parece un niño todavía. Si viese en él otras características le daría algún consejo, aunque igual a todos no se les puede servir. Nadie aprende en cabeza ajena. —Paavo, este cuadro lo he visto otras veces y no tienes que quedarte como un espectador. Solo tú puedes decidir cómo elegir qué partido jugar. — Ella misma dijo que solo estaba interesada en mujeres primeramente. Aunque ella seguramente podría hacer un caso por él, pero esa relación es de dos nadie puede meter. 


Siento un nudo en mi abdomen pero no quiero verlo desanimado. En mi cabeza comenzó el recuerdo de otras escorts que siempre me recomendaban no involucrarme con los clientes. Ellos después se van con sus problemas resueltos y tú quedas allí arrimado. —Sabes, yo en su momento conocí a una mujer, que me ayudó, pero ella solo vio en mi entretenimiento y yo vi en ella esperanza, pero las cosas no resultaron, pero de no ser por eso, no estaríamos hablando aquí, en esta isla hermosa. Todo pasa por algo así que disfruta el viajero o cambia el rumbo. — Cada quien tenía su versión de la historia, ahora, mira que bien desagradado estaba de contar los detalles, de dar ese gusto a saber más de lo necesario. 

Comenzó a caminar en zancadas largas, se sacudió la arena y se acomodó bien el cabello ya que para él eso era vital, aunque se siente un tanto rústico, el atarlo bien duele un poco, no demasiado pero si le hace arrugar la cara. Ver a Paavito le hizo sentir demasiada curiosidad por Helena, el es un chico un tanto sensible, quizá es eso lo que le gusta de él. Lo observé y sonreí, le dí un empujoncito para que deje estar pensando demasiado en las cosas.  —Si no llegas antes que yo le dije a Helena que quieres besarte con ella bajo un árbol. — Le señalé con una sonrisa bien cuidada antes de comenzar a correr por la playa, la amenaza la hizo en serio, pero si seguía viéndolo como tan perdido iba a vomitar. 

También fui un tanto optimista de mi parte pensar que le podría ganar a un Mink en una carrera, creo que nadar demasiado y ahora la hora de la comida había drenado de mi todas mis energías así fuerzas para correr y aún tenías que llegar con las chicas así que me tocó hacer trampa y alzar el vuelo para pasarle por encima al chico ya las dificultades de correr sobre la arena húmeda. Tendría que presionarlo hasta que se le olvide todo y solo actúe.  No corrimos del todo a ciegas, las habíamos visto más o menos por donde se habían adelantado así que eventualmente las buscaríamos si no era por las huellas sería por el olor o por verlas.
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