[Pasado] Arte Marcial... ¿Al desnudo? [Owen & Helena]
#11
Helena seguía ignorante a los avances románticos de Owen, creyendo que simplemente estaba siendo amistoso, y celebrando su cuerpo de manera igual que ella celebraba el de Owen. Y definitivamente no sabía que Owen estaba interpretando las cosas de diferente manera. Para ella, todo esto era un juego normal y corriente, algo que con Minks era considerado hasta algo común estar desnudo frente a otros. O al menos para peludos que pensaban igual que Helena y no tenían pena de mostrar un poco más de pelaje.

En este caso, era obvio que Paavo no era de esos, por lo que la curiosidad de Helena estaba al tope, pues nunca había sido capaz de verlo sin ropa.
¿Y con Owen? Bueno, pues nunca había visto a un humano, ni masculino, ni femenino, en su total gloria. No era morbo, vaya, solamente curiosidad.

El humano la regañó cuando habló mal de ‘sus niñas’. Lo cual hizo que Helena se sonrojara y diera una sonrisa tierna. “G-gracias, Owen. Eres muy buen amigo...”
Pero levantó las orejas, y se acercó a Owen cómo se lo había pedido él. “¿Que hay con esa cara? Es graciosa” no es que no se tomará nada en serio, pero no tenía idea de que el humano estaba carburando algo. Sintiendo la mano de él alrededor de su espalda, se encorvo con propósito de estar al mismo nivel que Owen ¿Parecía que le iba a decir un secreto? Eso haría enojar a Paavo, pues supuestamente es de mala educación hablar en voz baja frente a otros, así que ella estaba a favor de hacer justamente esto frente al lobo macho.

Una vez más, Owen le dio un cumplido bonito y sincero “Jeje, eres un amor Owen, haces que me sonroje” pero la cara tonta de pena pronto se cambió a una un poco más sería al escuchar que esa no era la manera de llegar al corazón de Paavo “Ah ¿N-no?” ahora si le estaba poniendo suma atención al humano. Ojos grandes, y asintiendo constantemente a lo que él decía.
“¿Hmm?” Algo dijo acerca de ser una deidad, pero… Esas no existen ¿O si? ¡Ay, presta atención, Helena, que Owen te anda explicando algo!
“Pfft, Paavuchi. Que apodo tan adorable”

Pero algo si le llamó mucho la atención, incluso se dió cuenta del porque el cambio repentino de actitud de Owen de ser muy cariñoso, invadiendo su espacio personal, el alejarse confundido, y ahora tratando de arreglar las cosas entre ella y Paavo “Oh no… Ay, Owen, pero que pena- Yo jamás quise hacerte sentir- Ay...” realmente se veía avergonzada, algo extremadamente raro en ella “A ver, a ver, espera, tenemos que aclarar algo, y creo que te debo una disculpa” sus ojos grandes, orejas pegadas a la cabeza, solamente le faltaba gemir cómo perro patético para- Oh, si, ahí esta. Correcto, ya estaba gimiendo patéticamente también. Todo el combo hecho. “Escucha, yo también creo que eres un muchacho súper agradable, aventurero, coqueto y simplemente sincero. Con el corazón en el lugar correcto, y vaya, que tienes muy bonito cuerpo. Pero… Ay, la cosa es que cómo te dije, a mi me atraen las mujeres- Y… Pues, Paavo también, por alguna razón. ¿Será que es femenino? No lo se, pero… Nunca quise que- Ay, no se ni cómo decirlo. Pero mi plan jamás fue utilizarte para darle celos a Paavo- Es más ¡míralo! Aunque eso fuera lo que tenía planeado, no parece afectarle mucho” Helena vio de reojo al muchacho Mink quien ahora estaba boca abajo, observando desde la orilla a los dos bañándose dentro del cenote. “Me encantaría verle el pilín, claro, pero no a costa tuya...”

Owen ya había puesto en movimiento su plan aún así. Algo acerca de un arte marcial. “Se las vas a ¿Jalar-que?” si Helena, escucha lo que quieras escuchar. Sabes bien que eso no fue lo que Owen dijo.

Las orejas de Paavo rápidamente se pusieron erectas, y los ojos se enfocaron en Owen. Parecía que el anzuelo había caído justo donde Owen quería “¿Hallosokugai?” repitió el macho, ponderando por un momento “Se escucha muy parecido al Karate Gyojin. ¿Qué diferencia existe entre los dos?” Paavo se acercó un poco más a la orilla, cómo para escuchar mejor.
Era difícil saber si era ingenuo, o Owen tenía el don de tener una lengua de plata. O quizás la respuesta era más simple: Las dos.
“Creí que solamente los Gyojin podían aprender ese arte marcial” ¡Bien, Owen! Lo estas haciendo dudar, inventa más cosas si es necesario, ya lo tienes atrapado gracias a la curiosidad natural de Paavo

“¿O-Oh?” Helena detectó el guiño de Owen, lo cual la forzó a apoyar lo que decía el hombre “Digo, este ¡S-si! Owen justo me estaba hablando de eso. I-incluso los peludos podríamos aprenderlo y-y imagínate combinarlo con el Sulong” Helena era pésima mintiendo, pero Paavo seguía interesado, pues seguía enfocado en el joven humano, esperando a que elaborara más al tema “N-no tienes que quitarte la ropa si no quieres, digo, p-pero seguramente sería más fácil así ¿No?” Helena volteó a ver a Owen, cómo viendo si lo que decía era lo apropiado o no “¿Por eso yo ya estoy desnuda? Owen me lo estaba enseñendo... Osea su Jalapeño- Digo, su arte marcial”

Paavo de repente se vio escéptico, levantando una ceja. “Pero si tú odias el agua… No te veo queriendo aprender nada que tenga que ver con el agua...” Uoh-oh… Lo estaban perdiendo ¡Rápido, Owen! “Además, combinarlo con el Sulong sería sumamente peligroso… Hmm...”
  Responder
#12
La muchachita se mostró verdaderamente incómoda y apenada debido a cómo Owen se había tomado todo aquel asunto con respecto a la "observación de sus partes nobles" y ella, sin parar, quería intentar calmar las aguas, como si el pelirrojo se hubiese incomodado o molestado por la situación. Nada más alejado de la realidad; El pelirrojo humano frente a él era un embaucador profesional, un mentiroso que desvía las situaciones a su conveniencia y en el que, en innumerables ocasiones, busca qué decir y cómo decirlo para tratar de obtener los resultados que busca. Al contrario de lo que la Mink podría pensar, esto le agradó AÚN MÁS de lo que ella podría pensar, porque no solamente parecían tener un pasado imbuido por la tragedia, ser deliberadamente eróticos (A su manera, cada uno), sino que ambos, a sus maneras, buscaban lograr su objetivos en búsqueda de su propia felicidad. El muchachito de ojos celeste brillante tenía una debilidad enorme por las buenas personas, ¿Y por el amor y el afecto? Fua, mucho más todavía, por lo que Paavo ahora era el objetivo que tenía entre ceja y ceja...y él, JAMÁS rechaza una apuesta (Autoimpuesta, claro está).

Ella se disculpaba, daba explicaciones, pero Owen alzaba la cabeza hacia el cielo con agobio en su expresión. No tenía esos típicos códigos morales que se ven incomodados o perjudicados por "sentirse utilizado", un ego del cual carecía por completo, al reves; Para él, el verdadero juego había empezado ahora, y así podía verse en esa expresión repletísima de complicidad en la cual no paraba de dirigirle la mirada a Helena.

“Se escucha muy parecido al Karate Gyojin. ¿Qué diferencia existe entre los dos?”
[Imagen: 69adbffd29eea814efa16c59c862a3b7.jpg]
-Pf, el Gyojin Karate es una basura, chaval. Eso es para gente pescado de esos. Aquí se aprende a volverse tan perceptivo como el propio agua, ¿Porqué te crees que estamos despelotados Helena y yo?-

En su vida como comerciante había escuchado de los Gyojin pero, genuinamente, no sabía exactamente ni cómo se veía, cómo eran o cómo se comportaban. No tenía ni la más pálida idea de lo que era el "Karate Gyojin", pero necesitaba sí o sí continuar con su pantomima para que Helena, tal vez, pudiese tener un pequeño acercamiento con aquel chico que le sacaba un suspiro o dos. Incluso, pese a que Paavo se mostraba escéptico y aclaraba que ese arte marcial solo podía aprenderse por personas propias a aquella raza, Owen no iba a echarse atrás, ¿Porqué? Porque entendía cómo era la personalidad del Mink amarronado como para poder explotar por esa vertiente sin cesar. Dejó caer ambos brazos como si fuese un muñeco de trapo, ¡PAF!, escuchándose un pequeño chapoteo que levantó un poco de aquel agua salada relativamente cálida, calentada por el rayo de sol que entraba de forma fulgorosa. Empezó a mover solamente su cintura y sus hombros en movimientos en forma de péndulo e hipnóticos, repetitivos, creando múltiples pequeñas ondas provocadas por la perturbación. Preparaba su mentira, como excelente actor que es, mientras de su rostro no podía verse ni el más mínimo atisbo de duda o incapacidad total para detener el invento que estaba provocando. Helena, por el contrario, se veía evidentemente nerviosa por la situación pero, para su suerte, la Mink dijo la frase secreta: "¿Por eso yo ya estoy desnuda? Owen me lo estaba enseñendo... Osea su Jalapeño- Digo, su arte marcial” -Se le escapó lo del jalapeño, pero creo que será suficiente.- porque, entre ambos, se coordinaron durante una décima de segundo sin haberlo premeditado con antelación para que aquel lobunezco joven, de una santa vez, se lance al agua.

“Además, combinarlo con el Sulong sería sumamente peligroso… Hmm...”
[Imagen: d4f9393a6a06f6a99ce38a88c2921d82.jpg]
-Hasta justo antes de que llegaras estábamos Helena y yo probando justamente el Sulong contra el Hallosokugai. Este cenote lo uso para entrenar y es la primera vez que veo a dos lobos antropomórficos de dos metros con los cuales pegarme. No podía perder la oportunidad.-

Otra mentira gigante, bastante elaborada, pero en la cual aún mantenía los ojos directamente en la entrada del cenote sin estar girando en forma de péndulo de izquierda a derecha con los movimientos de cintura -Observa.- la reverberación de la cueva le ayudaba a no tener que elevar demasiado la voz -Gracias a que Helena está despelotada puedo saber exactamente dónde se encuentra.- y, debido a que la distancia entre ambos no era demasiada, las onditas provocadas por el movimiento sutil viajaban hacia ella e impactaban. Eran micro-olas, una detrás de otra, hechas a propósito, que buscaban crear (En la cabeza de Paavo) la ilusión de ser un rastreador -Lo más molón de esto es que puedes hacerlo también en el viento, es la hostia, pero hay que practicarlo primero en el agua porque es super evidente así.- Se veía inmutable, incorruptible, semi-sonriente pero sereno, como si estuviese hablando completamente en serio de algo de lo cual era completamente irreal, mentira y, al menos objetivamente hablando, imposible de lograr -Esas olas eres tú, y tú eres esas olas. Si aprendes a hacerlo bien también puedes proyectarlo en el viento. Helena me intentó golpear un par de veces y no lo consiguió.- levantó la mano derecha para señalarla acusadoramente, girando su rostro para quedar de perfil y, con el ojo derecho (Invisible para pablo), seguir guiñándole -Fue realmente un "win-win": Primero porque ella quería ponerse en bolas y yo porque así se exactamente cómo va a golpear por culpa de cómo perturba el agua que nos rodea.- y ahora, volvió a desviarse hacia el cenote -Aparte, tío, Helena está de locos, mírala, joder.- ambas palmas abiertas, como quien quiere exponer una obra de arte, se dirigieron hacia la loba albina -¿No es la Mink más hermosa de todo Minklandia?- no sabía cómo se llamaba sus tierras originarias, pero esperaba que la mentira colara lo suficiente para que Paavo, de una buena vez y por todas, bajase, mientras su sonrisa juguetona y desafiante iba creciendo en su rostro al hacer contacto visual con la preciosa loba blanca, dejando ver esos grandes enormes colmillos. 

Así, finalmente, podría iniciar la parte dos de su plan como Dios del Amor.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder
#13
“¿Eh? Yo no tengo pelotas. Digo, sería muy gracioso si las tuviera, a cada rato se las estaría presumiendo a Pavito, igual y así se animaría a enseñarme las suyas, pero-” fue entonces cuando entendió a lo que se refería Owen. Era raro que ella se tomará las cosas literal, pero por alguna razón esta vez lo había hecho. “¡Oh! Digo, claro, si. Exacto, osea, desnudos. Ya lo sabía” pero luego algo más le llamó la atención “Espera ¿Te quitaste la ropa por completo?” y por curiosa, ladeo su cabeza, para ver si Owen realmente estaba en cueros. Pura curiosidad, claro. Quien sabía, igual y la hombría de un humano era diferente a la de un Mink.
Para bien y para mal, Helena no pudo ver nada de momento, pues estando Owen bajo el agua, no se podía ver nada bien.

Paavo seguía sin estar muy convencido, no se movía de la orilla del cenote, pero seguía atento a lo que decían los dos ‘despelotados’. No hablaba, sólo razonaba lo que decía el humano. “¿Estas seguro, Owen? Hay varios Dojos dedicados al Karate Gyojin...” ¡Eso Owen! Lo estas haciendo dudar. Paavo no tenía razones para desconfiar en su nuevo amigo, aparte de que el lobo macho era algo ingenuo, lo cual claramente Owen estaba usando a su favor.

E hipnotizado quedó, pues la manera en la que Owen se movía lo dejo algo cautivado. Lo parecía hacer tan fácil, realmente parecía que el tal Hallosukogai era fácil de mostrar, pero no dominar. Paavo se veía sumamente curioso ahora, su cola meneaba de manera alegre detrás de él. “Y entonces ¿Crees que yo pueda aprender?” la pregunta la hizo a Owen, pero miraba a Helena. Parecía que su duda era más bien saber si pese a su físico delgado, sería capaz de aprender un arte marcial. El cual Paavo creía que sería más fácil aprender si se tenía una figura trabajada cómo la de Helena.

Fue entonces cuando Owen dirigió la conversación hacia la mención del físico de Helena. Que aunque ella tenía la mayor parte de su cuerpo sumergido, era posible aún así apreciar que estaba ‘de locos’

“¿Q-qué tiene que ver eso?” ¡Ajá, se sonrojó! Claro que sabía que Helena era sumamente atractiva, pero siendo un caballero tímido, no era capaz de decirlo tan abiertamente

“Anda Pavito, si te animas a entrar, te dejo ver más de cerca ¿Apoco no tienes curiosidad de ver de cerca mi cuevita de amor?”
“Augh, odio que uses eufemismos”
“¡Desde aquí veo que te dio risa!”
“¡Y eso me hace enojar mas!”

Los dos lobos rieron juntos por un momento, Helena acercándose a Owen para que se uniera a que ella fue capaz de hacer reír a Paavo.

“Um… Helena es muy bonita, si...” pretendió toser, mientras volteaba su cara a otra parte.

“Anda Pavito, tu también eres muy apuesto. Aparte a ti se te gusta el agua, estoy seguro que te andas muriendo por meterte con nosotros. Ya conseguiste la cuerda para salir en caso de que no encontremos salida por aquí- La cual si hay, pues no es la primera vez que Owen visita este lugar”

El macho ladeo su cabeza, suspiró de nuevo, y se aseguró nuevamente que la cuerda siguiera bien puesta “Esta bien...” se levantó, quitándose la camisa, revelando su cuerpo delgado. Incluso hasta un poco esquelético, pues se le veían las costillas fácilmente, pectorales planos, sin abdominales marcadas, y sus brazos eran largos. Eso si, tenía las caderas femeninas ¿Quizás eso era algo que le atraía a Helena?
Mírala, esta babeando y silbando de manera coqueta mientras el hombre acomoda su prenda en el suelo.

Siguieron los pantalones, lo cual casi hace que la nariz de Helena comenzara a sangrar, pero rápida fue su decepción cuando la prenda de Paavo cayo al suelo, pero sus boxers azules seguían pegados a su cuerpo. “Aww...”
Al igual que la parte superior de su cuerpo, las piernas de Paavo eran con poco musculo. Si no fuera por el pequeño bulto que destacaba sutilmente en su ropa interior, sería fácil confundirlo con una mujer de pechos planos.

“¿Le hiciste a Owen la misma fiesta cuando se quedó en ropa interior? No me voy a desnudar por completo”
“No, la verdad también quería que se los quitara ¿No me digas que no te da curiosidad cómo se ve la de un humano? A mi si, y mucha”

Paavo no contestó de momento, simplemente doblaba y acomodaba su pantalón. Y una vez que estuvo satisfecho con su organización de prendas, checo la cuerda una tercera y ultima vez, antes de temerosamente comenzar a bajar de manera lenta por ella.

“¡No tengas miedo, Pavito!¡Cualquier cosa, Owen y yo te cachamos si te caes!” Helena esta súper feliz de que por fin se hubiera deshecho de algunas prendas, y que se animara a bajar con Owen y ella.

Ya estaba por llegar al agua, cuando Helena se adelantó, y le jaló los boxers, “¡Helena, espera-!” obligando al macho a caer al agua con un ruidoso SPLASH
Lo bueno era que Paavo era excelente nadador, y emergió a tomar aire rápidamente.

“¡Ja ja! ¡Te vimos las pompis!”

Paavo le salpico algo de agua a Helena, Owen sufriendo de daño colateral.

“¿Saben? Este lugar es realmente bello”

“Y todo es mejor con amigos” Helena se acercó a Owen para jugar un poco con su cabello “Todo gracias a Owen, y su Jala-no-se-que” la Mink parecía incapaz de aprenderse el nombre del arte marcial que el humano había inventado “Hablando de eso ¿Voy a ser la única que este completamente desnuda? Me siento algo rara. Anímense, de todas formas el agua no me va a dejar ver nada” parecía que no se iba a rendir en ver las hombrías de sus amigos “Owen dijo que es mejor estar completamente desnudo para aprender su estilo de combate ¿Qué no? Luego podemos salir a la intemperie, completamente desnudos y pueden seguir entrenando ahí, yo les echo porras, mientras ustedes comparan tamaños, y luego uso el Sulong de nuevo y-... Oh, espera ¿Qué no el Sulong es con la luna llena?” y claramente aún era de día...

Uoh oh… Ambos lobos miraban a Owen.

[La verdad era, que el narrador de Helena y Paavo, confundió el Sulong con el Electro, pero por seguir con la continuidad, y recordar la belleza de improvisar en el rol, diremos que todo ocurrió de acuerdo al plan. Ups.]
  Responder
#14
Cuando vio la complicidad entre aquellos dos lobos, a Owen le resultó inevitable no esbozar una sonrisa llena de júbilo y alegría. Había química entre ambos, una juguetona, llena de confianza y que, pese a que eran una pareja altamente dispareja, se veían muy lindos juntos -El amor es una magia, muchachos.- comentó hacia la absoluta nada, observando hacia el rayo de sol que entraba en aquel cenote mientras tenía los brazos como jarras y la sonrisa de todo un ganador.

Finalmente su plan había surtido efecto y Paavo, de una vez, había cedido ante las pretensiones allí presentes. En cuanto Paavo decidió quedarse simplemente en ropa interior al igual que lo había hecho el muchacho pelirrojo, pudo escuchar el fastidio de los labios caninos de la Mink no muy lejos de su posición, volteando automáticamente a verla -No sé si es simplemente obsesión o si literalmente quiere ver cómo se ve un pene.- y su duda, encima, se comenzó a volver una certeza casi irrefutable en el momento en el que la muchacha, por pasiva y ahora ya por activa, insistía en la búsqueda de la desnudez total del pelirrojo allí presente.

“¿Le hiciste a Owen la misma fiesta cuando se quedó en ropa interior? No me voy a desnudar por completo”
“No, la verdad también quería que se los quitara ¿No me digas que no te da curiosidad cómo se ve la de un humano? A mi si, y mucha”

[Imagen: Kan1iMv.png]
-Pues ya no tienes que esperar más, Helena.-

Exactamente en el momento que Paavo finalmente había tenido su primera toma de contacto con el agua producto del forcejeo entre su amiga y él, Owen había aprovechado todo ese instante para desnudarse por completo y mantenerse erguido justo delante de ellos, alzando el pulgar con algo de confusión y neutralidad. De entre ellos e incluso cuando Helena decidió acercarse al pelirrojo, vería como su calzoncillo negro con estrellas rojas flotaba como si se tratase de una medusa, destacando enormemente entre el negro y celeste cristalino del agua del propio cenote. El humano del grupo tenía una valentía (O estupidez) de mil demonios, por lo que no tenía ningún tipo de pudor de enseñar como Dios lo trajo al mundo delante de ellos, incluso, dándoles un primerísimo plano al poder verse absolutamente todo de él desde un poco más abajo de las rodillas hacia arriba -Venga, Paavo, te la colamos bien con el Hallo no sé cuánto, ni yo me acuerdo el nombre.- Se cruzó de brazos, desafiante, frunciendo el ceño mientras se podía observar sus dientes blancos con sus largos colmillos de nacimiento -Te queríamos traer aquí para que dejes de estar sobre-analizándolo todo, colega.- no se movía de su posición, estaba tan estático y estoico que parecía una estatua viva. Si tanto Helena quería verle su nobleza, tendría una visión periférica de la misma, si desease -¿Has visto lo que mola este lugar? ¿Has visto- comenzó a caminar directamente hacia la muchacha lobo-albina, generando un arrastre en el agua que le entorpecía el movimiento hasta quedar a pocos pasos de ella. Giró su rostro y le miró a esos orbes ámbar tan característicos del lobo masculino -lo que mola tu compañera?- quería...comprobar una cosa -Ja.- una mini carcajada, mirada provocadora, ojos entre-cerrados -¿No te mola? Porque a mi sí, mucho.- sentenció, sonaba desafiante -No sé absolutamente nada de los de tu raza, pero, ¿Cómo te gustan las chicas a ti, Paavuchi?- utilizó el apodo que le había inventado segundos atrás, ¿Buscaba ponerlo nervioso? Tal vez, si intentaba huir nuevamente tendría aquella soga preparada y lista para su escape fortuito.

El pelirrojo tenía un coraje impresionante y si bien estaba un poco estático por todo lo que estaba ocurriendo, sin duda alguna, debía mantenerse firme e intenso ante el lobo marrón. Y desnudo, frente a la Mink, por sobre todas las cosas.

[Imagen: a24199ccd7beea5b6fb583e84cdc4600.jpg]
-Adelante, vaquero, dispara. Cómo te gustan las tías.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder
#15
Mojigato cómo siempre, Paavo se volteó a otra parte cuando Owen se mostraba en toda su gloria frente a los dos Mink sin vergüenza alguna ¿Y por qué habría de tenerla? Estaba entre amigos, refrescándose del calor quitándose las prendas.

“¡Ay, Owen, cuidado! ¡Tienes una serpiente en la entrepierna-!” pero después de ver bien por de unos segundos, se dio cuenta de que ese no era el caso, y el humano no corría peligro alguno “Ah no, espera”
El gritó asustado de Helena logró que Paavo volteará, asustado por el bien de Owen. Pero lo único que logró ver fue, accidentalmente, la hombría del humano. “Ah...” apenado, miró a otro lugar.

Helena, por su parte, sonreía tiernamente, y parecía fascinada por el cuerpo del humano hombre. Movía su cola de un lado a otro, de manera feliz. Parecía que su curiosidad había sido saciada de momento. “¡Genial, nunca había visto uno! No se que decir, esta muy bonito, Owen- Es el primero que veo, así que no se si- ¿Ese es el tamaño normal?”
“¡H-Helena, eso no se le pregunta a un caballero!”
“¿Osea que así de grandes son? ¿Así se ve el tuyo?”
“¿El mio-? Uh, n-no, pero-”
“Anda Pavito, quitate la ropa interior también ¡Quiero verlo!”

Pero Helena se quedaría con las ganas de momento, pues Owen, sin sentirse apenado de su carencia de prendas, regresaba con el tema del arte marcial que se había inventando, revelando que todo había sido un truco para traerlo a con ellos.

“Si, Pavito ¡Te preocupas demasiado! Ya no estamos en Zou, estamos aquí con Owen, nuestro nuevo amigo. Él y yo andamos en pelotas, cómo el dice- Bueno, el literalmente, pero ¿Entiendes, no? Solo faltas tú” Helena comenzó a acercarse un poco a Paavo, pero él la evadió lanzándole un poco de agua para detenerla en su camino. El macho tenía las orejas planas, y la cola entre las patas, estaba muy claro que no estaba nada cómodo con la situación.

“Mph. Ya habías preguntado eso, Owen” seguía sin verlo a la cara, aún muy consciente de la desnudez del humano “El lugar es muy bonito-” a lo que si reaccionó fue cuando Owen comentó que Helena ‘molaba’, y también el humano se acercaba a ella.
La mujer lobo, cómo ya le había dicho a Owen, no le atraían los hombres, o penes, excepto el de Paavo por lo visto, por lo que no se sentía incomoda ni apenada de que el humano se acercara tanto a ella. Es más, se le veía sumamente en paz.

Paavo sintió la mirada penetrante de Owen sobre él, pero no sabía cómo reaccionar. Mucho menos a la pregunta de que si que tipo de mujeres le gustaban “N-no se de mujeres, yo no-… ¡Espera! ¿Que tiene que ver todo esto?”

“Aww, esta bien si te gustan los hombres, Pavito. A mi me gustan las mujeres, así que no puedo juzgarte si a ti también te gusta el mismo genero que eres”
“E-eso no fue lo que yo dije tampoco”

“Mira, aquí tienes el epitome de un macho humano” dijo, señalando claramente a lo que le colgaba en la entrepierna. No ateviendose a tocarle, pues eso sería ya pasar una raya de consentimiento que Owen no le había dado “¿A poco Owen no mola mucho?” agregó, robando la frase de ‘molar’ del hombre
Pero lo único que lograron los dos desnudos, era aturdir al penoso macho lobo. Esto causó algo de gracia a Helena, quien soltó una risilla. “Vale, conozco esa cara. Hemos roto a nuestro Paavuchi, Owen” gentilmente le dio una palmada en el brazo “Si seguimos, se va a asustar. Ya esta bastante incómodo, creo que es hasta aquí donde llegaremos hoy con él” Helena se hundió de hombros “Lástima, yo quería verle su Pavito jr. No se que hacen ustedes con sus pollas, o si es cierto que hacen pelea de espadas. Hubiera sido divertido que hicieran eso. Si yo tuviera una, ya te hubiera retado, Owen” Helena guiaba la conversación lejos del enfoque de Paavo, el cual se había sumergido hasta la boca, haciendo burbujas bajo el agua. Estaba rojo cómo tomate, y no le iban a bajar el color ni calor fácilmente.

“En fin” dijo Helena, acercándose a Paavo para darle unas palmadas en la cabeza
“Ya te bajaras los pantalones cuando te sientas cómodo”
“Perdón...”
“No tienes de que disculparte, Pavito. Owen y yo queremos que te sientas en confianza cómo para enseñarnos tus lindas partes”
“Ojala fuera menos pudoroso, cómo los dos...”
“No pasa nada. Anda, exploremos un poco más la cueva ¡A ver que encontramos!”

Dentro del cenote, la temperatura era agradable. Ciertamente no tan caluroso cómo en Isla Karate. Sin más, Helena salio de agua, su pelaje escurriendo, dándole una bonita vista a su figura poco femenina. Hasta Paavo volteó a verla, curioso. Helena se sacudió un poco, para quitarse el exceso de agua. Para sorpresa de nadie, olía a perro mojado.

“¡Vamos, hombres!” dijo Helena animado, haciendo señas para que la siguieran y comenzaran a explorar.

Paavo se acercó a Owen, queriendo aprovechar para decirle algo al humano antes de que saliera del agua, si asi lo planeaba “Um, Owen. Yo, uh, quería agradecerte por lo que intentaste hacer hace rato” hubiera dicho más, pero Helena se dio cuenta de que estaban hablando en voz baja

“Bueno, van a agarrase de las manos para salir juntos ¿O qué? ¡En marcha, que me siento energética después de tener a otro amigo desnudo conmigo”
Ese comentario hizo que el macho suspirara, pues era obvio que se refería a Owen. Pero no se podía hacer mucho con Paavo, no se iba a quitar los pantalones hoy, ni confesar que el tipo de mujeres que le gustaban eran aquellas cómo Helena.
El macho decidió quedarse un rato más flotando en el agua. Owen era libre de unirse a Helena en explorar la cueva, o intentar hacer migas con Paavo.
  Responder
#16
No es que Owen no careciera de timidez (Bueno, más bien tenía poca tirando a nula), sino que, tal vez, estar todos en la misma sintonía, podría ayudar al joven Mink amarronado a que finalmente estrechase un lazo muchísimo más bonito que una amiga "que-no-desea-serlo", incluso, ante el comentario sobre que el pelirrojo tenía una serpiente en la entrepierna, rio, llevando su dedo índice para rascarse la mejilla con un poco de extrañeza -No he visto muchos pitos para andar comprobando los tamaños, Helenuchi, soy más de las pibitas.- Elevó sus manos al cielo, casi como lo había hecho antes, mirando hacia la luz emisora del hoyo del cenote -¡OH SAGRADAS PIBITAS!- y, de la misma manera, el lobezno de tono caqui volteó, envuelto en una nueva timidez.

Paavo podía verse sencillamente tenso, incómodo, forzado a haberse tenido que meter en un lugar que, tal vez, no era exactamente dónde quería estar. Owen, por su parte, era muchísimo más parecido a Helena, por lo que su visión de la interacción mutua discrepaba mucho con el del Mink macho.

“El lugar es muy bonito-”

[Imagen: ccdf14c570f05254daf2f4bd822a0aa1.jpg]

-¿Viste tío de lo que te pierdes si no haces un pequeño saltito de fe?-

Owen tenía una predilección gigante por las buena personas, porque él, pese a ser un embustero, mentiroso, estafador y pícaro, amaba las interacciones de gente noble. El muchachito lobo le inspiraba pura ternura, como la de un explorador perdido en el medio de una jungla, y el pelirrojo, sin dudarlo, se aproximó a él para sacudirle esa cabellera que se asomaba entre ambas orejotas caninas, buscando una complicidad en lo que ahora consideraba amigos, tal y como Helena lo había dicho.

La muchacha seguía señalando que Owen era "el epitome del macho humano", aunque, ciertamente, ese comentario le hizo cruzar los brazos y poner una mirada cuestionable, incluso levantar una ceja mientras le miraba a la preciosa loba albina -Si supieras la cantidad de vino y sustancia que tiene encima este macho humano.- y, luego de ese comentario, lanzó una pequeña carcajada, como si quisiese dejar en claro que no era "el humano más puro de su raza" pero Helena, ciertamente, le parecía increíble. Era como un colega más, con un comportamiento genial que le llenaba su corazón de alegría, sabiendo que, el encuentro y el vínculo que les une y unirá, ciertamente, podrá ser más profundo de lo que ya lo estaba empezando a ser -¿¡Pelea de espadas!? ¡JAJAJAJA!- aquello sí le descolocó en lo absoluto para llevar ambas manos hacia la barriga -Dios mío mujer, dónde estuviste toda mi vida.- comentó con un ojo cerrado y ambas manos en la barriga, dejando en vista esos colmillos extensos que tanto le destacan debido a que la chica, ciertamente, era tan elocuente y perspicaz con la cuestión viril que hasta alguien como él, verborrágico y tramposo, arrastró el agua que le tapaba hasta las rodillas para poder pegarse a la chica, juntándose al atravesar su hombro como lo había hecho antes -¡Pelea de espadas! ¡Pelea de espadas!- porque le había parecido tan hilarante (Y él estaba tan loco) que hasta le siguió el juego, entonando aquellas tres palabras con ritmo y diversión.

Helena no dudó ni un segundo en aventurarse más allá de lo que permitía el cenote. No muy lejos de allí, una cueva, profunda y oscura, parecía dar paso a una salida exterior un poco intrincada, pero que Owen conocía perfectamente. Allí, con ciertos desvíos, podrían salir a la superficie sin la necesidad de aquella cuerda extendida que, bueno, ciertamente, ayudaba en demasía a evitar el gran desvío que la cueva provocaba.

“Um, Owen. Yo, uh, quería agradecerte por lo que intentaste hacer hace rato”

[Imagen: 426fb2ae343589a1b5a5c43f226cee12.jpg]
-Al revés, tío. No puedo estar más agradecido con ambos por acompañarme. No pensé que existiría gente tan espectacular como ustedes dos, chavales.-

Porque en el fondo, Owen, ciertamente, era muy considerado con las personas que le caían bien o agradaban. Se aproximó a él, dando zancadas que hacían oscilar su virilidad a modo de péndulo, quedando justo frente a él -No sé que estás buscando, Paavo, pero ojalá lo encuentres.- sonrió, de lado, con el ceño ligeramente fruncido -La gente buena como tú merece ser feliz. Tal vez por eso te forcé a venir aquí.-.

“Bueno, van a agarrase de las manos para salir juntos ¿O qué? ¡En marcha, que me siento energética después de tener a otro amigo desnudo conmigo”

[Imagen: 39e24664c81537301c41d86fda3992ed.jpg]
-¡VOOOOOOY! ¡Te vas a ir al carajo, Helena, tú tienes que seguirme a mi!-

Volteando para ver a la alta loba albina, contestó, generando el chapoteo en el agua producto de su intrínseco movimiento. Volteó otra vez para ver a Paavo a los ojos. Aquellos que, aunque tímidos y cohibidos, eran tan brillantes como la luz de la luna -Cuídala mucho, tío. Es tu deber. Solo con hablar contigo sé que tienes la fuerza para ello.- se alzó para, abandonando progresivamente el cenote, acompañar a la muchacha "lobezca" mientras su calzón negro con estrellas rojas, como si se tratase de una medusa varada por la playa, flotaba al son de las perturbaciones del agua que, entre todos, habían estado haciendo hasta ahora, acompañando a la loba a explorar aquella estructura que conocía tan bien para salir de allí.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)