La Cima de los Vientos - Priv Heras (Pasado)
#1
Jensen Valentine había pasado unos días muy intensos por lo que necesitaba un descanso de la sociedad y pasar un tiempo solo con la naturaleza. Estaba desconfiado de la gente en esa isla desde la salida con María Merlot, su Sister Pureza como el la llamaba, en la que tuvo que liquidar a dos tipejos que quisieron aprovecharse de la inocencia de su compañera. Por suerte tenia a Cerbero, su pistola de triple cañón, en aquella ocasión, solo basto dos disparos para acabar con el peligro que amenazaba a su Sister Pureza.
 
También estaba adolorido. Su aventura con el pelirrojo Owen había sido casi letal para su persona luego de haber sido embestido por un toro enojado y drogado. Ya podía caminar mejor, pero sus costillas aun dolían y estaban algo amoratadas. Sin embargo, ahí estaba, subiendo uno de los montes de la isla Karate para entrenar un poco su resistencia y su cardio.
 
Jensen observaba el bello paisaje mientras subía el monte, la isla Karate era muy bonita cuando uno se detenía un momento a contemplarla en todo su esplendor. Al llegar a la cima, cansado y con las costillas adoloridas, se dio cuenta que no estaba solo. Ahí había un hombre hermoso, de piel color ébano y alas grandes y negras. Jensen quedo impactado por la belleza y el aura que irradiaba esa persona a la cual se acercó hasta quedar a su lado.
 
-Es una bella vista desde aquí – dijo mirando el paisaje – aunque seguro tú con tus alas puedes obtener una vista aún mejor – trataba de ser simpático, de poder establecer una relación con el bello hombre de piel oscura. –Mi nombre es Jensen. Jensen Valentine para servirte – diría antes de dar una reverencia – Espero que podamos ser amigos, me gustaría tener un amigo tan hermoso como tú que tuviera alas para poder volar con él por los cielos.
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#2
Cada vez odio más estos senderos, el tener que caminar ida o vuelta entre estas cosas tan retiradas. Quizá me estoy quejando demasiado internamente, pues cuando las personas me muestran su amabilidad cómo que se me olvida lo difícil que es vivir aquí. He aprendido que si quiero pasar desapercibido aquí usar mis alas no es la mejor de las ideas. Pero es tan molesto andar descalzo por aquí en estos senderos de piedra y tierra. La última vez terminé con el pie lleno de astillas. 

La vida campirana no es la mejor para mi,pero el trato de las personas me encanta. La tranquilidad, lejos de problemas. Me deja estar bien tranquilo con mi vida actual. Aunque desde que viajo solo no es nada igual a esto. Lo unico bueno es que el día de hoy voy mejor vestido ya que me han prestado una ropa que puedo usar para cambiarme y no parecer un sin hogar. Ciertamente sé que soy un sin hogar ahora mismo, pero no por ello debe parecerlo. 

Peino mi cabello con los dedos de las manos. Estoy seguro de que está bien, pues una señora me facilitó para pintarlo. Que buena señora ella, que la buena fortuna nunca le falte en su vida. Es entonces cuando estos ciudadanos aparecen frente a mí. No me percaté de su presencia, seguro me vendría viendo desde hace rato. ¿Cómo no hacerlo? Pero no es normal que decidan hablarme. Ciertamente las alas intimidan a cualquier pueblerino. 

Parece sacado de una tierra más tétrica, está pálido, al nivel que no debe salir de día. No seré descortés y devolví el saludo. Pero sus palabras son demasiado prístinas, tanto que me causan desconfianza. Cuando la piedra es más brillante más posibilidad tiene de ser falsa. —Hola, Jensen. No es normal que un adulto diga ese tipo de cosas. Así que agradezco no lo hagas guapetón. Te falta un poco de bronceado. Solo por eso te lo dejaré pasar.— Así como evado seguir el tema de ser amigos con un desconocido también buscó evitar que se me cruce en el camino. 

 —Cuéntame más de tus fantasías sobre volar por los cielos en los brazos de un hombre cómo yo. Suena intrigante. ¿Es un sueño recurrente?— No debería estar dándole cuerda a alguien como él, pero me parece de mal gusto dejarlo allí seco como si fuera un cactus. Es una mala costumbre el querer oír a los demás que se heredó de la profesión que ejercí por varios años. Con una sonrisa tranquila quise caminar para tomar distancias y busqué caminar más para llegar al pueblo tan pronto cómo se me permitiera.
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#3
- ¿Dije algo mal? Me disculpo por eso, a veces hablo sin pensar y más cuando estoy deslumbrado por alguien de belleza sin igual como usted – diría Jensen Valentine, el hombre de la capucha roja, mirando al moreno de alas negras. –La verdad me da un poco de envidia su raza, volar por los aires suena a algo divertido donde se disfruta la verdadera libertad – dijo sentándose en el suelo mirando el cielo. –Seguro usted ha experimentado eso, la verdadera libertad que solo se consigue cuando uno puede volar por el cielo libre de toda preocupación o problema.
 
El pelinegro se tiro boca arriba, embobado mirando las nubes mientras pensaba en lo libre que se sentiría poder volar por los cielos antes de mirar al moreno. –Discúlpeme el atrevimiento, pero ¿por qué su cabello es oscuro? Pensaba que todos los lunarian tenían el cabello blanco – pregunto con genuina curiosidad antes de que un tipo anciano se acercara a ellos con su bastón en lo alto.
 
-Los negros son una plaga, hay que eliminarlos – dijo blandiendo su bastón como si fuera una espada, golpeando al lunarian que nada le había hecho, Jensen se levantó rápidamente y tomo el bastón con una de sus manos mientras sacaba a Cerbero, su pistola de triple cañón, y apuntaba al hombre anciano en la cabeza. –Viejo estas siendo muy grosero. Aquí este hombre hermoso es mi amigo y no me gusta que lastimen a mis amigos, asi que sácate de aquí – dijo empujando al hombre que cayó de espaldas y empezó a rodar monte abajo.
 
-Ay, creo que se me paso la mano – dijo Jensen mientras una turba de gente enojada que estaba viendo todo el espectáculo en el monte y solo se quedó con la parte donde el pelinegro empujaba al anciano monte abajo empezó a llegar arrojando tomates y botellas de agua al moreno y al de la capucha roja.
 
-Salgan de aquí degenerados delincuentes – dijo uno.
 
-Fornicarios pecadores – grito otro.
 
-Abusivos abominables – grito un tercero.
 
-Lo siento, creo que nos metí en un lio, ¿alguna idea para solucionar todo este problema? – pregunto Jensen al lunarian, cuyo nombre ni siquiera conocía aún.
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#4
La conversación no estaba yendo en una buena dirección cuando hablo de su cabello. Eso hizo llevar las manos a la cabeza y revisar que estuviera peinado correctamente. Se revisó los mechones inmediatamente y no se veía ninguno blanco. Eso era traumático y si se podían ver eso me haría pasar un muy mal rato. Ese cabello blanco es un desagrado visual en mi.

Todo comenzó a violentarse demasiado rápido y escaló en un pestañeo. No sé cómo tomarlo, por un momento quería hablarle sobre que la libertad es algo subjetivo. Yo llevé gran parte de mi vida siendo de otras personas y a pesar de tener alas no conozco bien lo que es la libertad. Pero la conversación filosófica no se pudo dar pues comenzó a ofrecer disparos a todos los ancianos que me quisieran agradecer. Sí me golpeó con un bastón. Pero no es como que me hiciera un daño real. 

—No.— Me puse en el camino del arma, se dispara ya no me queda de otra que dar mi última plegaria.  —No vas a ir por ahí pan y plomo a todo el mundo. Mucho menos por que se ve que no traes pan. No vas a matar a nadie si no es a mi primero.— Siento mis bolas en mi cuello haciendo la corbata al ponerme frente a un arma de fuego. A pesar de la diferencia de tamaño yo no puedo detener un disparo. No es justo para estas personas que pierdan la vida por culpa mía. Un cargo de conciencia así no es con lo que voy cargar.


Mi humor dejó de estar agradado. Las personas comenzaban a meterme en el mismo saco que este sujeto psicópata. Me sentí ofendido, ya que yo no les había violentado y les había de ninguna manera hecho ningún tipo de daño. No me gusta cuando estos señalamientos de la muchedumbre se vuelven directos. Si el anciano es un racista, si este tipo está loco. Pero ahora yo estoy en medio y francamente no me gusta. 

Le miré directamente.  —Pues, eres un idiota. Eso, no tiene cura. Discúlpate con esa gente ahora mismo. No planeo volver a hablarte ni siquiera escucharte si no les ofreces disculpas a todos y te arreglas con el señor que tiraste al suelo.—


Si bien el viejo me trató de una manera despectiva y cuando lo ayudé a ponerse de pie, no me importó ser golpeado pues ese tipo de maltrato no era suficiente para hacerme enojar. La verdad me han señalado de peores maneras.  —Señor hay algo que podamos hacer por usted, así le ayudamos y no siga cargando con esas cosas que se ven pesadas. No no quiero su dinero, solo quiero ayudarlo y terminar esta ruta de la loma.—

Como es de esperarse en un hombre así racsita de mi no escuchará razones pero del tipo que casi lo mata puede que si escuche razones y no vaya a presentarnos en la comisaría como asaltadores. Lo que menos necesito ahora es ser buscado por atacar gente senil en los senderos.
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#5
- ¿Yo? ¿Disculparme? Pero si este viejo decrepito es el que tuvo la culpa, además apenas y lo toque – dijo el pelinegro de la capucha roja, la gente estaba empezando a perder los estribos y el anciano racista estaba empezando a golpear con su bastón al de las alas negras.
 
-Maldito negro, eres una desgracia para la linda visual que tenemos aquí – decía el anciano, quien estaba evidentemente enojado. Jensen se interpuso entre el bastón y el hombre moreno de alas negras. –Basta. Discúlpeme por haberlo empujado, pero está siendo racista sin motivo, por favor deje de lastimar a mi amigo aquí presente – dijo autodenominándose amigo del lunarian.
 
Ni bien hubo dado sus disculpas un tomate se le estampo en la cara, la gente estaba tomando las compras de verduras de una de las señoras y aventándoselas al dúo de Jensen y Heras.
 
- ¿Qué está pasando aquí? – pregunto con una voz como un trueno un hombre alto, rubio y de ojos verdes. Las muchachas antiguas, por no llamarlas viejas, empezaron a babear ante el hombre que se acercaba al grupo mientras Jensen lo miraba con desconfianza. ¿El motivo? El rubio era nada más y nada menos que un marine.
 
-Soy el comodoro Wilson. ¿Qué sucede aquí? – pregunto mirando cómo le lanzaban más verduras a Jensen y Heras. El anciano dio un paso al frente agitando su bastón en el aire. –Estos fornicarios me atacaron y dañan nuestra visual. Exijo que encarcelen a ambos, y tengan cuidado con el negro, los negros son peligrosos.
 
El comodoro Wilson asintió y empezó a caminar rumbo al dúo mientras sacaba las esposas. - ¿Algo que decir en su defensa? – pregunto. Jensen dio un paso al frente enojado. –Estos ancianos decrépitos son un montón de racistas que están en contra de mi amigo por ningún motivo más que su exótico color de piel, no hemos hecho nada malo. – dijo el pistolero viendo como el comodoro sonreía con su dentadura blanca y brillante. –los negros como el deben estar encarcelados, por su propio bien – dijo con una sonrisa mientras sacaba las esposas, Jensen se dio cuenta que no tenía caso discutir con ese marine corrupto asi que hizo lo que mejor sabía hacer.
 
-Los marines racistas deben ser eliminados – dijo sacando a Cerbero, su pistola de triple cañón, y disparándole en medio de los ojos al comodoro Wilson cuyo cuerpo empezó a rodar colina abajo, Jensen miro al lunarian viendo como los ancianos empezaban a rodearlos antes de saltar a sus brazos.
 

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-Huyamos buen amigo, llévanos volando lejos del peligro.
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#6
Este tipo se volvió loco. No tengo palabras para sus acciones, si bien todo está escalando demasiado rápido. No es como que me vayan a dar una sentencia de muerte por lo que dice un anciano. Todo se siente fuera de realidad, fuera de la razón, la gente en la isla Karate no suele ser así de desfasada. Casi se percibe como si estuviera todo en un complot. Miré al oficial con las esposas y en sus gestos se puede ver la malicia. Me encuentro en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. 

En ese momento extiendo mis manos para que me pongan los grilletes. No concibo necesario ponerme violento, ninguno me ha hecho un verdadero daño aun. La cosa se puso más surreal cuando el hombre pálido inmediatamente le dio una dosis de metal pesado al marine. Eso me dejó sin habla. No lo pude procesar en ese instante. Mi sorpresa es tan genuina que yo no puedo ni siquiera tener un pensamiento. ¿Esto es bueno o malo? ¿Por qué está pasando esto? ¿Este tipo es un psicópata, desquiciado, insano? 

Este tipo significa peligro en todos los idiomas, no me quiero entender con él. No quiero ni siquiera darle la oportunidad de verme envuelto. Dentro de mi cabeza no había la opción de tener que verme envuelto con alguien que ni siquiera esperaba para generar una trifulca escandalosa. Mis brazos retuvieron su peso en lo mínimo y me dejaron caer inmediatamente. Las personas en escándalo, el grito, el olor de la pólvora, todo va tan rápido que ni siquiera medito, solo actuó. 

El instinto dice “salvate.” Yo no cargué con él y ni siquiera lo dudé para abrir mis alas en su envergadura. No le dije nada, pues no tengo nada que decirle. No deseo ser el siguiente que vaya a recibir un disparo. No creo que sea cobarde irme y tampoco es valiente quedarme a tu lado. Un aleteo lo suficiente para despegarme del suelo. uno o dos metros, que no me alcance, no quiero tu compañía. Te veo y siento asco, incluso cuando veo toda la sangre que derramaste, con la que nos chispeante usando tu escopeta salvaje. 

Veo mis manos y mi ropa y mi abdomen con manchas rojas y vuelo tanto cómo puedo. Yo no suelo volar por mi vida por lo que solo lo hago de paseo. No es el vuelo más veloz pero me sirve para hacer la huida que ocupo. Este revuelo no pasará desapercibido y lo que menos quiero es razones para huir de esta isla tan tranquila

Pensé que mi vuelo sería suficiente para alejarme de ti, pero vero que sigues siendo un desquiciado que me persigue. Sólo me queda señalarte y seguir aleteando para no perder mi vuelo. —¡Aléjese de mi! ¡No te voy a llevar cargado a ninguna parte!—
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#7
Los ánimos estaban caldeados, lo mejor era escapar y Jensen pensaba que podría hacerlo y cumplir su sueño de volar por los cielos al mismo tiempo, pues estaba en los brazos del moreno de cabello blanco, sin embargo, este lo soltó tirándolo al piso sin ningún tipo de delicadeza antes de extender sus alas y empezar a volar solo, alejándose del grupo de personas volando entre las nubes grises que empezaban a soltar las primeras gotas de lluvia.
 
-HEY ESPERAME – grito Jensen corriendo detrás del lunarian mientras el anciano se interponía en su camino. –Son un par de sin vergüenzas que deberían estar en prisión, voy a llamar a la marina para que los encie… - no alcanzo a terminar sus amenazas pues Jensen Valentine lo empujo mandándolo a volar y rodar colina abajo antes de correr sin importarle que podía pasar con el anciano.
 

[Imagen: a9314afd0f480b5ea9ad128871677e81.gif]

-OYE TU – grito mientras que corría en medio de la lluvia – NO HUYAS DE MI, HUYAMOS JUNTOS. LLEVAME CONTIGO – corría detrás del alado cuando la tormenta empezó a empeorar y los truenos y relámpagos empezaron a caer – OYE TEN CUIDADO – advirtió pero el morenazo no parecía querer escuchar sus palabras.
 
El cielo se ilumino, el silencio se rompió rasgándose en el poderoso sonido del trueno que cayó del cielo e impacto de lleno al moreno de cabello blanco quien cayó desde una altura considerable al piso como si fuera una estrella fugaz que se convertía en meteorito.
 
Jensen corrió hasta alcanzar al hombre quien no se movía. Su cuerpo estaba lleno de estática y aun asi su corazón estaba detenido. –Donde esta Cherry cuando lo necesito – refunfuño Jensen estabilizando su cuerpo y dandole reanimación cardiopulmonar. El de la capucha roja empezó las compresiones mientras le echaba aire con el “beso de la vida” hasta que el moreno volvió en si sentándose mientras tosía.
 
-Me asustaste, casi no la cuentas – dijo Jensen antes de mirar el cielo, la tormenta estaba empeorando. –Creo que debemos salir de aquí.
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#8
Comenzó una lluvia estruendosa. Imposible volar con este clima que cambió de manera tan imprevisible. Las gotas golpean mis manos tan fuerte que ya ni puedo desplegarlas para sacudirse el agua. Escucho gritar al hombre, lo veo desde lejos, desde lo alto de la rama en la que me posé. Así no puedo volar, pero tampoco puedo estar cerca de este hombre problemático. Me quiero sacudir el agua pero sin mucho éxito en esa parte. Me recuesto del tallo principal del árbol para escurrir un poco hasta que el destello cegador llegó. 

Que dice que no estaba en la punta del árbol pues seguramente me habría calcinado por completo. Es como una detonación. el árbol fue cortado por una guillotina celestial que me mandó a volar bajo la lluvia. Aterrizó estrepitosamente, aturdido, golpeando mi ropa quemada y mi piel tiene quemaduras por varias partes. Mis oídos pitan fuerte, todo está borroso, creo que he perdido mi visión. Me voy en blanco y lo único que puedo percibir es por mi piel.

Ese día llovía, llovía, llovía. Mi mente no piensa, solo puede percibir las gotas que corren por mi piel. Son frías, pero aplacan como que se sienten las quemaduras de mi piel. Así se debe sentir la muerte, estar atrapado dentro de un cuerpo que ya no puede hacer nada. Estoy siendo movido en contra de mis deseos, pero que dicha pues así mis vías respiratorias no están bloqueadas. 

No puedo oir nada, ni recordar lo que me digan ni lo que hagan de mí. Es como estar atrapado en el vacío, no poder moverte, sentir el vértigo de una caída infinita, pero no hay una brisa que te diga que estás en caída, pero el vértigo te dice que vas a demasiada velocidad. No te puedes mover, no puedes hacer nada para evitar el estar el golpe de la realidad, que la muerte te espera cuando termines de caer. 

A tu alrededor estrellas en galaxias que atraviesas y la escarcha del cosmos te rodea mientras viajas. Siento que esta no será la única vez que haré un viaje como este. Estoy cada vez más cerca, lo puedo percibir, estoy cada vez más por llegar. Las estrellas se mueven más rápido, lo que es oscuridad comienza a llenarse de estrellas fugaces, se mueven tan intenso que todo comienza a llenarse de un destello blanco. 

Entonces estoy cegado por aquel brillo tan poderoso. Allí veo una silueta, andrógina, creo que es una mujer por sus caderas, pero luego su torso es masculino; pero no es cuerpo conocido, a su vez cambia; pasando a un cuerpo musculoso pero con unos busto notorio, entrenado firme; ahora es el cuerpo de un hombre atlético, delgado, en déficit de grasa y finalmente el atletismo se vuelve femenino. Una psicodelia que no mostró tono de piel alguno y entonces es cuando abro mis ojos. 

Estoy en una habitación solo, despierto, no puedo pensar en nada, olvidé por completo el viaje sideral y lo que pasó antes de eso. Solo puedo procesar el dolor de mi cuerpo. No digo nada, hacer un gesto duele, pero inconsciente mi cerebro busca que todas extremidades existan un ligero movimiento a los pies. Ahí están, pero me duele demasiado, mis manos también. Hay algo en mi cara, tengo algo sobre mi ojo. Estoy por gritar, pero me duele el respirar así que solo puedo llorar en silencio. Necesito estar solo pues temo que mi cuerpo quede con un daño irreparable. Mis alas reaccionan a mi tristeza y hacen mover mi espalda y eso me genera más dolor, pero nada se compara con el dolor en mi mente al pensar en la muerte que llegó a mi.
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