Den Den Drift [Pasado]
#1
Bug 
Luces etéreas se encienden con insaciable furor en medio de la inmensidad de un gran salón opulento, con su brillar desafiaban incluso a la estrella mas resplandeciente en el universo conocido. Un notorio sonido de fichas, risas y un tintineo de copas es lo primero que se escucha en los alrededores, y, en medio del escenario, en el balcon principal, un hombre vestido de un elegante traje de color negro se hacia presente. Afilo su mirar y alzo su copa en señal de dar inicio a un importante discurso. La música cesó.

—¡Ladies and gentlemen! Sean bienvenidos al palacio blanco! —

Su imagen era clara, podia incluso resonar en un eco. Aquel casino era él despues de todo. — Este lugar — Carraspeo con una sonrisa divertida. — No es un casino cualquiera. No esta fabricado en ladrillos, ni mármol, ni siquiera oro...aunque claro, los tres abundan. El palacio blanco es una extensión de mí. Una creación nacida de mi poder... La Shiro Shiro no mi. En estas paredes, el azar, el lujo y la locura. Todo... Cada lampara, cada centímetro de este opulento paraiso existe porque yo lo permito — El pelinegro bajo los escalones lentamente, un poco nervioso por las miradas que le observaban. «Apegate al guión....».

—Esta noche — Peinó su cabello hacia atrás mientras se desplazaba por los alrededores del salón. — No los reuní para ver para ver quien es el mejor haciendo trampa o quien tuvo el mejor golpe de suerte. No. Les tengo preparado algo especial — luces de neon cambiaron, el salon bañado en un rojo perpetuo, de las profundidades de aquel fantasioso casino un estruendo surgió, la tierra parecía temblar. Al abrirse las paredes se revelo la atracción; una pista circular gigantesca, repleta de plataformas, obstáculos y ramplas. En el centro se encontraba algo descabellado; Den Den mushi modificados para alcanzar altas velocidades, armados tubos de vapor y luces cual auto de tokyo drift.
—Esto gente es… la Carrera de los Den Den Mushi.... La shell race—   anunció, señalando al circuito. — Elijan al que más les guste, pero haganlo bien ya que podría salirles caro — Susurro, casi como si no deseara ser escuchado.

—Porque en el palacio blanco, señores… la casa siempre gana 

Off
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#2
¿Qué es el lujo para alguien que no puede ver? Palabras vacías, cosas que son y que carecen de importancia, porque si es mármol, piedra o madera, todo es lo mismo bajo los pies, aun así no ha venido a ver ese espectáculo ¡Ninguno en realidad! Porque se encontró ahí en busca de algo más. Ha salido a escondidas, esperando que Owen ha dicho que no volverá en un rato ¿A dónde ha ido? No le importó, simplemente aprovechó para irse a otro sitio sin dar explicación.

No le ha dicho que saldrá, pero ¿Tiene que pedir permiso siquiera? Ha llegado de más allá del mar sola, por lo tanto puede seguir adelante, aunque no está dentro de los planes.

Aun así ese día no es nada más que pedir algo más. El egoísta deseo de perder, de que todo salga mal, de que Dios la abandone en el azar y no vuelva más ¿No es irónico que venga a pedir lo contrario que el mundo? Juntó sus manos y las llevó a su rostro en una plegaria silenciosa.

¿Qué es un Den Den Mushi? No lo sabe, nunca ha sentido uno, tampoco recibido una llamada, porque Dios no tiene uno o ya habría hablado con él hace mucho tiempo. Por lo tanto no hizo nada más que acercarse lento, para no tambalear, sus pasos intentaron no evidenciar que no puede ver, por algo no ha traído el bastón ésta vez.

Pero lo echa en falta, porque así sería más fácil.

—No sé a qué se refiere — nada, no entiende nada, ni que es una carrera o lo demás, podría haber hablado en otro idioma y entendería lo mismo que ahora... Pero le han dicho que necesita de mucha suerte esa noche para ganar, y no la quiere más ¡Que se vaya con otro! La va a regalar, que la reciba alguien que la desee más — Pero supongo que — pasó su mano por la superficie, hasta que finalmente tomó uno al azar — Este…

Pasó su mano sobre la parte más dura, inspeccionándolo, hasta que finalmente hay un golpe en su mano por parte del ser, como si no quisiera que lo tocara más. Se quejó moviendo la mano con suavidad — Lo lamento — se disculpó con el caracol, recordando la misma situación que ha vivido en una situación anterior

—Me recuerdas a… cómo se llamaba — lo elevó eligiéndolo — Kiyoshi Maeda, él. — ese es el nombre elegido para el caracol, porque es tan arisco que le recuerda a él, además ¿No era un hombre que andaba lento? Sí, la mejor de las idea será llamar a que sea como él. — ¿Te gusta ese nombre?

Quizás no, pero no tiene como verlo, así que solo se rió, escuchando como la tratará de tonta por gastar su nombre en algo así.

—Gracias por dejarme participar — porque no tiene dinero, ni ambiciones de ganar.

No hoy, ni mañana.

OFF: Voy a agarrar el primero (Turbo Mushi), porque bueno... no la pensaré mucho.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#3
[Imagen: 72016d10b14aae310c1e48144dba571b.jpg]
-¿¡Una carrera de Den Den Mushis!? ¿¡DÓNDE ME APUNTO!?-

La emoción invadió el corazón de nuestro pelirrojo favorito que, inmiscuido siempre en las situaciones "más flojas de papeles" no demoró en colarse en los mercados una de las tardes en las que Gwen, su compañera, se separó de él, siendo utilizada para santificar un limonero del cual se creía que había sido plantado sobre suelo sagrado. Desgraciadamente, el contador religioso de aquella zona era tan negativo que ponerlo devuelta "en cero" iba a ser una afrenta bastante complicada, más sabiendo la cantidad de pecados y morbosidades que ese árbol tuvo que presenciar o sentir. De los siete que existen, si existiera un octavo, también se hubiese cumplido.

Aprovechó para comentarle que debía salir ese día por la noche para realizar un pequeño recado, aunque no fue específico ni mentiroso (Bueno, tal vez no le dijo directamente lo que iba a hacer), dejó bien en claro que estaría relativamente ocupado y que buscaba, pero no dudó ni un ápice de segundo que, llegada a la hora prometida, se dirigiese hacia el palacio donde se originaría una carrera que marcaría una época.

Owen era alguien sumamente estrafalario, y sabía perfectamente lo que se movía en lugares así: Dinero, mucho. Mezclado con su inminente ludopatía aquello era algo soñado, más aún en su ansiado deseo por obtener riqueza que chocaba muchísimo con el de su compañera, ciertamente, observando todos los alrededores de lo que parecía un lugar envuelto en el lujo más ostentoso. Parecía un casino gigantesco, uno que emocionaba al pelirrojo de tal manera que le hacía sonreír de forma pícara, con ambas manos en los bolsillos, girando sus ojos de oeste a este y de arriba hacia abajo -¡FIIIIIIU!- silbó con fuerzas, impresionadísimo de lo que sus retinas tenían el honor de ver -Qué maravilla, tío. Ni en mis sueños más húmedos podría haber imaginado un lugar así.- Personas jugando, copas retintineando, y la aparición repentina de alguien que el pelirrojo tenía muy bien conocido, provocando que voltease automáticamente escuchó su voz hasta su posición.

—¡Ladies and gentlemen! Sean bienvenidos al palacio blanco! —

[Imagen: 439aa15533fc5293f7c63ca271d2522a.jpg]
-¿Ese no es...Ashveil Lucarne?-

Entrecerró los ojos, inclinando su cuerpo hacia adelante, como si eso pudiese ayudarle a enfocar mejor. En los mercados se lo habían descrito perfectamente, no en balde, se corría la voz de que estaba organizando una tripulación para zarpar en búsqueda de cumplir todos los sueños y esperanzas de sus miembros. Sonaba a cuento chino, Owen estaba cómodo viviendo una vida muchísimo más normal, estable, y lejos de tantos tumbos emocionales, ¿Para qué arriesgar su felicidad? Él era un jugador empedernido, pero no iba a luchar en donde sabía que iba a perder.

Pendiente de todo lo que el sujeto fornido, bien vestido y de porte apuesto decía, le llamó poderosamente la atención no solamente el hecho de que donde estaban no estaba fabricado de ladrillos o de ningún otro material, sino, que era una extensión de él. Otra vez, cuento chino, incluso Owen volteó a ver a uno de los presentes (y posibles participantes) haciendo una expresión en la que apretujó sus labios, bajó lentamente su cuello y buscó observar con complicidad, ya que aquello le parecía tan inverosímil y rebuscado que solo se quedó con el nombre propio de aquello -¿Shiro Shiro No Mi? Cada día más rebuscado el nombre de las drogas en los Blues. Bueno, venga, dónde tienen la comida.- el pelirrojo se empezó a impacientar en el instante que el sujeto imponente proseguía con su explicación, viajando hacia una abundante fila blanca con cáterin de primera categoría para poder tomar lo primero que encontró: Un bollo relleno de carne y, luego de darle una mordida, volteó al ver que el suelo parecía retumbar tal y como si de un pequeño sismo se tratase.

[Imagen: 4c7c639c8b95e167cf3fb5f17f1ec72a.jpg]
-¿Qwgue cojhonej?-

Y allí estaban, preparados, listos para competir -¡OH, JODER!- tiró el bollo hacia arriba de la emoción, la dopamina le carcomió al segundo mientras tragaba aquel bocado grande para salir disparado hacia lo que sería el escenario prometido: Una carrera de caracoles, "la shell race" -¡HOSTIA PUTA!- estaba maravillado, sus ojos brillaban con una intensidad que parecían querer salírsele de las cuencas. Hacía semanas que no había podido participar en algo de este calibre y, ciertamente, en un parpadeo, se colocó para estar listo para la elección de su caracol.

Gwen estaba eligiendo uno.
[Imagen: eb94b27d4f42ba22d6f275b42edbe239.jpg]
-Vale, ahora cuando Gwen termine de elegir su caraco-

Owen, Gwen está eligiendo un caracol.

[Imagen: db85a350901ce804add25803e89348b1.jpg]
-¿¡GWEN ESTÁ ELIGIENDO UN CARACOL!?-

Gwen está eligiendo un caracol.

-¿¡GWEN!? ¿¡Qué haces aquí!?- fue hasta ella casi automáticamente le hice reaccionar, porque no la había visto hasta ahora. Jamás creyó que ella vendría hasta aquí, ¿Le había seguido? ¿Apareció allí por accidente? ¿Había sido elegida para participar en la carrera? Ella no solamente eligió un caracol, sino, que lo nombró como "Kiyoshi Maeda", cosa que le hizo mirarla y llevar una mano hacia el mentón, pensativo -Gwenchu, prepárate para que barra el piso contigo.- sonrió con desafío mientras la miraba a la ligera distancia que les separaba, yendo directamente a sus elecciones, tardó solo una décima de segundo en elegir el suyo -¡JE!- y, liberando una pequeña risita, prosiguió para tomarlo con su mano izquierda.

[Imagen: oG0GUqh.png]
-Te llamaré Uker Rackham. Serás el caracol más sexy de los mares.-

El caracol refunfuñó en el instante que fue nombrado, pero Owen, simpático, lo atrajo hasta tenerlo delante de sus ojos -Vamos, tío, hay una carrera que ganar, ¿Vale?- esa sonrisa pilla, con sus colmillos, grandes, emocionados, le hicieron girarse para ver al público que traían detrás súbitamente.

[Imagen: db3b66726ce361e3a8cceba0e1262566.jpg]
-¡APUESTO DIEZ MIL YENES! ¡CINCO MIL MÍOS, Y CINCO MIL DE GWEN!-

Porque para nada la iba a dejar participar sin poder sentir la sensación desenfrenada que él vivía en las máquinas tragaperras y casinos en general. Si ella quería vivencias, esta sería una: Dopamina pura y dura -Tú gózatelo, Gwenchu.- fue todo lo que le dijo desviando la mirada, queriendo guiñarle un ojo pero bueno, nunca sabría que lo hizo.

OFF
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#4

Se pueden sentir las vibras de las personas. Todos están con cierta zozobra. Se mantienen murmurando. Unos hablan más que otros, no están con tonterías. La conversación gira sobre quienes son los Den den mushi más veloces. Las personas son cuidadosas de que otros no escuchen sus planes de apuestas. Otros cuentan su dinero, otros piden a sus fiadores que confíen su dinero en ellos. Personas que son intimidantes en cualquier manera parecen hacer espacios donde los más adinerados van en el centro apostando a cada uno de los participantes. 

Meramente espectador, me había contratado el organizador pues mis alas y mi apariencia dan una impresión. Eso si, mi contratador me dijo que claramente no podía dejarme ver el rostro así que irremediablemente tenía que ocultar mi rostro pero no mi figura imponente y mi presencia obsidiana que impresiona a cualquiera que pueda verla. Mi torso desnudo, cargado de joyas de todo tipo, prendas pintadas, caracolas, de metales preciosos. Son todo parte de la parafernalia. 

Es un desperdicio que estas personas no pudieran apreciar mi cara al estar oculta por aquella máscara de perro roja. Solo hay espacio para ver mis ojos. Ni siquiera puedo hablar con claridad. No iba a mentir, pavonearse y extender mis alas para hacer mi presencia de tal envergadura, de la misma manera que abanico aire para que todos se vean interrumpidos. Los tragos de los más borrachos pueden caer al suelo, así como las faldas y los peluquines vuelan. 

como se ve?



Quitaría el trago a alguien de la mano y señalaría a Mushi con alas por que si tiene alas tiene que ser el más rápido. Menos mal que el dinero no es mío sino de otro que apuesta desde las sombras. Aunque mi mirada pasó por todos yo había visto la señal de mi contratador accediendo a mi elección. No estaba seguro de si él quería que yo actuara así pero si él me está dejando ser su rostro la tendrá que soportar. 

—Ese será el Mushi ganador y cualquier apuesta que hagan será igualada. Así que puesten a sus caracolas perdedoras y haganme rico.— Me esforcé mucho en modular bien y que se entendiera el mensaje. Ciertamente esta máscara no me encanta.

Todo el Blingbling que cargo conmigo reflecta la luz y encantado de verme aún más brillante y extasiado. Claramente las apuestas tienen que seguir así que no dudé en buscar mi asiento, para mí solo, ya que ahora mismo yo era uno de los cabecillas que había venido a apostar. No me importaba demasiado si las demás personas querían ser mi séquito o no. Posé mi copa en la mesta para atarme bien el cabello por un momento si voy a deslumbrar tengo que lucir excelente y mi cabello no puede andar mal atado por allí. 

Ya algunas mujerzuelas buscarían tomar lugar junto a mi pues es normal teniendo un físico como el mío, tan grande y tan deseable cómo solo yo puedo ser.
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#5
En el mar, había aprendido que el oro se ganaba con sudor y sangre, y los pocos berries que llevaba en su bolsillo eran el reflejo de aquel esfuerzo. Pero el dinero, sin duda, era para gastarlo, y la vida le había enseñado que la fortuna a veces se encontraba donde menos se esperaba. Por eso se encontraba en ese lugar: era su primera vez en un casino, y estaba dispuesto a retar a su destino.

La curiosidad de aquel burro lo había llevado a lugares increíbles, pero nunca a un sitio como este. Se trataba de un gran salón, bañado en luces de neón y detalles elegantes que contrastaban brutalmente con el atuendo gastado de Zhang Guolao, quien, por supuesto, llevaba un par de días sin bañarse y no sentía remordimiento alguno por ello. Para él, el lujo era una palabra vacía, un adorno innecesario que no alimentaba el estómago ni templaba el corazón.

Llevaba unos minutos en el lugar, sintiéndose extrañamente cómodo, perdido en los murmullos de aquel casino. Ese bullicio cesó de golpe ante la voz del anfitrión, quien comenzó a dar su discurso de bienvenida. —¡Y burros! — gritó Zhang, luego de que aquel hombre no lo mencionara en el saludo. Los jóvenes cada día eran más groseros y olvidadizos. Zhang negó moviendo su trompa de un lado a otro, refunfuñando en voz baja mientras aquel elegante sujeto terminaba de dar su breve discurso.

El discurso sobre el "palacio blanco" provocó un sutil interés en el Mink, pero Zhang lo olvidó al instante. Un estruendo ensordecedor que hizo temblar el lugar llamó toda su atención. Las paredes del salón se retrajeron abriendo paso a una pista circular. Un circuito de Den Den Mushi con luces centelleantes, tubos de vapor listos para la "Shell Race".

La visión de la pista despertó algo primitivo y alegre en Zhang,a quien le fue imposible no lanzar un pequeño y alegre rebuzno. —Hmmm —golpeó con suavidad el suelo con su pezuña, y comenzó a acercarse al inicio de la carrera.

—Buenas tardes —saludó amablemente Zhang a los presentes, con su voz tranquila contrastaba con el tono sofisticado del lugar, para luego hacer una pequeña reverencia. Tomó su lugar junto a los demás competidores y agarró el caracol con cariño, sintiendo el peso ligero en su mano. —Vamos a divertirnos —susurró al pequeño ser. Aquel caracol, al ser sostenido por Zhang, adoptó el tono grisáceo del burro y un par de bigotes se le alzaron de lado a lado. No tenía idea de cómo funcionaba aquello, si se trataba de velocidad o de pura suerte, pero la emoción bastaba. Con la confianza del ignorante, igualó la apuesta del pequeño de cabellos rojos. Estaba listo para empezar, y el sonido de la campana parecía inminente.  
Zhang Guolao
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#6
La luces del palacio blanco se atenuaron de repente, el salon gigantesco se sumió en un destellante resplandor blanquecino, casi etéreo. Ashveil estaba desde su balcón principal, observando con calma a las deecenas de ojos expectantes que aguardaban el inicio del espectáculo. Y entre tanto alboroto finalmente sacaria su Den Den Mushi para participar: Den Den Maya.

—Bien, estimados mios — Susurró, aunque su voz era amplificada por la decenas de Den Den Mushis empotrados en la lujosa pared. — La casa esta lista, los apostadores ansiosos y las criaturas en posición — Carraspeo, para luego alzar un poco la voz.

—Que ruede el azar.
Chasqueó los dedos.

El suelo vibró, tubos de vapo soltaron ese siseo ensordecedor, las luces carmesí y azules iluminaron el circuito. Paredes se abrieron cual si el lugar respirara, (spoiler: si lo hace) y los Den Den Mushi rugieron —O lo intentaron al menos — En ese circuito cargado de dramatismo. Un caracol vestido con auriculares y un micrófono salio disparado hacia una pequeña torre de transmisión.  ¡Con ustedes! ¡El Den Den Mushi comentarista!, haciendo su entrada con una gorra que decía "RACE CREW", y una voz tan intensa que hacia par con su evidente tono argentino.

—¡SAPEEEEEE!, ¡SEÑORAS Y SEÑORES, CARACOLES Y BURROS DE TODAS LAS ESPECIES, ESTO ES… LA SHEEEELL RAAAACE! —  Tronó la voz de una forma tan potente que hizo vibrar el suelo mismo.

—¡Y allá va el Turbo Mushi, montado por una dama de aura divina y paso tembloroso! ¡Aun sin vista, parece ver mejor que la mitad de los jugadores ebrios en la casa! — El comentarista sonreía con seguridad.  —¡Y detrás, señores, viene Owen “el Ludópata del Amor” Yang con su Uker Rackham, el caracol más sexy del torneo! ¡Sí, sexy! Porque su caparazón brilla más que los dientes del mismísimo Lucarne Ashveil! — Y aún faltaban dos locos más para iniciar la carrera.

—¡Tercero en línea, el Mushi Alado! ¡Y lo juro por mi antena, ese bicho tiene más plumas que una banda de rock de los setenta! ¡Si no vuela, al menos despeina! —  Ash se aguantó un poco la risa....  O eso intento.

—¡Y desde las sombras del establo del caos, señores, tenemos a Zhang Guolao! ¡Un burro, sí, un burro! ¡Pero con más clase que la mitad de la nobleza de South Blue! ¡Su Den Den ya tiene bigotes, y eso, señores, es espíritu deportivo! — El joven Lucarne dió un paso adelante, su sombra se alargo como la de un titan sobre la pista. Listo para dar inicio al espectáculo.  —¿!Pero qué tenemos aquí!? — gritó el comentarista, estruendoso por los altavoces — ¡Desde la mismísima cúspide del lujo y la locura… ingresa Maya, el Den Den personal del anfitrión del caos! ¡El caracol que vale más que todo mi salario anual! ¡¡¡La espanta caracoles!!! — (Owen, no te rias por favor)


[Imagen: 8QXN3l4.jpeg]


—A mis competidores —  Profundizó un poco la voz para mas placer y efecto melodramático. — La fortuna favorece al audaz... Pero en mi casa, incluso la suerte me pertenece —.

Chasquido. (Si, otro más )
Un gong resonó.

Y los Den Den Mushi se lanzaron hacia adelante como proyectiles babosos, soltando estelas de vapor y viscosidad como turbo. El circuito rugió y el público gritó.

—¡Y ARRANCAN! ¡Shell Racers en marcha! ¡Uker Rackham adelanta con una derrapada de tres antenas! ¡Turbo Mushi responde, Kiyoshi Maeda mordiendo el barro como un campeón zen! ¡Y el caracol alado… espera, ¿eso es legal!? — Digamos que sí.

—¡Y ahí lo tienen, damas y caballeros! ¡Esto no es una carrera, es una declaración de guerra entre Mushis con complejo de motor! — Y a Ash se le vaciaba la copa de vino finalmente.

—Perfecto… así es como debe sentirse el caos cuando tiene clase. —
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#7
Hay más gente, es obvio que habría. La ha sentido y escuchado, pero siempre existen aquellos que destacan. Sintió lástima de no poder verlos, simplemente se movió sin saber a donde ir, hasta que una voz conocida apareció. Se volteó como si la hubiesen atrapado en algo indebido, en un sobresalto inesperado, pero no le molestó — Estoy… jugando, mas o menos. Creo, eso quería — es la verdad, pero no del todo. Es jugar para perder, debe ser la única ahí que busca la derrota, como si eso fuese a liberarla de lo que no le gusta —  ¿Tu crees que puedas ganar? — no es un reto, no son palabras que llamen a un encuentro, simplemente se encontró preguntando con legitimidad — Sería espléndido que lo hagas.

O cualquier otro en realidad.

—¿Qué es un burro? — suena a una pregunta al azar, pero lo ha escuchado del público, de la misma persona que se ha presentado ahí. Su tono fue amable, por lo tanto no hizo nada más que voltearse, sin saber bien de dónde ha venido — Buenas tardes — saludó a Zhang, sin voltearse a la persona correcta, es quien está al lado del Mink, en una situación que no suele ocurrir, pero sus sentidos están algo estresados. Es un extraño cualquiera que seguramente la observó extrañado, pero no ocurre nada más — Ah… sí, divertirnos — ¿Qué tiene de divertido? Incapaz de ver, solo le quedó el escuchar lo que el resto dice.

Sus labios se curvaron con suavidad por el comentarista, ha sonado tan fuerte que incluso el piso parece moverse — ¿E-Está temblando? — no hubo pánico, pero sí extrañeza, la suficiente como para acercarse a cualquier persona que esté cerca. Pensó que sería Owen, aunque pareciera que no es. Su mano se posó en el brazo ajeno y lo apretó con suavidad — ¿Qué está pasando?

Fue incapaz de ver como va en segundo lugar, como algunos se quedan atrás — Uhm, espero no ganar — que raro que diga eso, porque todo el mundo quiere vencer, llevarse el premio del dinero a la casa, haciendo prácticamente nada.

Aclaró su garganta por el humo del lugar, dándose cuenta como parece tan fuera de lugar, que seguro alguien lo va a comentar. Susurros que no podrá escuchar, porque el griterío a su alrededor.

—Kiyoshi, no es necesario que ganes — ambas manos se posaron junto a sus labios y le gritó.

Siempre al revés de los demás.

¿Será porque no puede ver?

Según Ash voy segunda, no sé, voy a confiar, es su conteo (???
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#8
Los participantes de la carrera, como siempre, resultaban ser tan sumamente variopintos como diferentes. Desde que había abandonado Tamanegi, ciertamente, resultaba ser impresionante la cantidad extraña de individuos que podían proliferar por lo largo y ancho del mar. Para empezar estaba Gwen que, totalmente perdida, estaba participando en aquella carrera de caracoles de la que, por sus palabras, tampoco parecía estar demasiado enterada. Luego apareció un hercúleo hombre de ébano que, con extensas alas, también parecía que iba a participar en aquella contienda. Llevó su mano izquierda hacia el lateral del rostro, ladeando la boca, como si solo quisiese hablar con ella -No lo puedes ver, Gwen, pero tenemos a un ángel al lado. Te lo dije, tu Dios sí mete ángeles a que vayan por ahí.- pero lo que más le llamó la atención, ciertamente, fue cuando un sujeto humanoide con aspecto de burro, muy rápidamente llamó su atención, voltéandose en cuanto escuchó un rebuzno que él acompañó con el sonido seco de su pezuña -¡! ¡Puta madre! ¡Un burro que habla!- la sorpresa le invadió automáticamente, incluso, escuchando como su compañera al lado preguntaba con inocencia qué era ese tipo de animal. Aquello le resultó tan insólito al pelirrojo que, ciertamente, prefirió quedarse callado, incluso, volteando en múltiples direcciones para observar su entorno -¿Cómo que tardes? ¿No es de noche?- porque había confusión en sus palabras. Tal vez el sentido equino del sujeto percibía el tiempo de diferente manera, tampoco podía prestarle atención demasiado: Había una carrera que ganar.

Cada miembro participante fue anunciado con la misma intensidad como el inicio de su encuentro per-sé, tocando, finalmente, al pelirrojo que no demoró en lo absoluto a aproximarse a su tan estilizado caracol de aspecto algo renegado, como si estuviese fuertemente incómodo de estar allí.

—¡Y detrás, señores, viene Owen “el Ludópata del Amor” Yang con su Uker Rackham, el caracol más sexy del torneo! ¡Sí, sexy! Porque su caparazón brilla más que los dientes del mismísimo Lucarne Ashveil! —

[Imagen: ee75eb9ee679fd07cc6672ca004f9ec2.jpg]
-¿Has escuchado tío? Bueno, yo te digo una cosa, no quiero ponerte nervioso, pero el destino de mi vida depende de que ganes.-
[Imagen: b79762f874ee4b24a5ebaa66a610110c.jpg]
-Así que gana o te aplasto con el puño cerrado, ¿Entendido?-

No sabía si los Den Den mushi comprendían el léxico de un lenguaje, pero, ciertamente, luego de dichas sus palabras, la mirada del bicho baboso se mostró envuelta en el pánico, dejando de verse incómodo para petrificarse del susto. Obviamente que el pelirrojo no iba en serio, tampoco estaba tan enfermo. Bueno, parcialmente sí lo estaba, ya me entienden.

La carrera había empezado con la intensidad esperada, el chillido de las campanas y alguna que otra fanfarria que anunciaba, ciertamente, el inicio de aquella tan cotizada competición -¡CORRE UKER, LA PUTA MADRE!- pero...a diferencia del resto de caracoles, ciertamente, el suyo sí se veía presa del pánico -¡! ¡PERO HERMANO, MUÉVETE!- Sus ojos observaban incrédulo cómo, incluso posteriormente a su amenaza, había logrado el efecto diametralmente opuesto. El pelirrojo observaba todos aquellos babosos y decorados animalitos, incluido el de su compañera no-vidente que, increíblemente, resultó ser muchísimo mejor de lo que habría imaginado. Llevó su mano hacia el mentón, pensativo, observando hacia el suelo -¿Será que me habré pasado y lo asusté?- y, luego de elevar la vista, se mostró más decidido -No, mi caracol es una mierda.- creyendo que tenía la razón con una teoría tan infundada como forzosa.

[Imagen: dc839b7df5af4137b763da3fb6717be6.jpg]
-A este paso...voy a perder diez mil berries. Uker, por lo que más quieras, mueve ese baboso y seductor trasero, te lo imploro.-
Ya podía escucharse mayor desesperación en sus palabras, incluso, estirándose hacia el lento y muy pausado movimiento del bicho entrado en el pánico.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#9


La cosa se está poniendo tensa, se está poniendo intensa. Somos el tercero en la línea pero la confianza que tengo en el denden es tal que pronto. Ciertamente el temblor causado por el compañero equino era muy llamativo pues parece que se está buscando unos problemas con los maleantes de aquí. Lo cierto es que ver a un Mink pisando fuerte ya es un poco de buscar pleito, indiferentemente del lugar. También existía otro chamaquito que era bien escandaloso y se puso aún más ruidoso por cuando después de la señal de arranque su Denden no se movió. 

—¡Hahahaha! ¡NO TIENES RIVAL!— No todos pueden apostar por el Denden ganador como hice yo. Las alas no solo era una razón que le daba estilo al Denden, lo llenaba de aura, de flow, lo revitaliza y lo cargaba de sus adyacentes cargados de envidia. Unico en su tipo. Las personas a su alrededor miraron con atención cuando el alado señaló el techo de manera inmediata. —ES MOMENTO DEL SHOW, MUESTRALES LO QUE PUEDES HACER.— Señalé en dirección a la meta con el mismo dedo y mi mirada tras la máscara Tengu. De inmediato las prostitutas interesadas y los esbirros fáciles de convencer comenzaron a ver la grandeza de mi correo y ver cómo era capaz de desplazarse en un excelso inicio de carrera único y sin igual. 

Cualquiera puede pensar que se mueve como si le hubieran dado una línea de ese polvo blanco cuyo nombre no renunciaré para evitar sanciones. Lo cierto es que el hermoso Denden dejó a todos atrás. Los billetes y las monedas comenzaron a ser arrojadas a las apuestas cambiando cómo se cotizaban, pues ahora no solo vamos desplazando a los demás con nuestro estilo insuperable si no que se han quedado atrás en la competencia.
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#10
En cuestión de segundos, la energía del lugar aumento, las luces y colores hacían de ese un lugar mágico. Pronto iba a dar inicio la carrera más esperada del día, que sorprendentemente comenzaba con un grupo de concursantes tan inusual como prometedor. El Mink, se preparaba mentalmente. Sus ojos se encontraban agotados por los años, y el recuerdo punzante de su herida aún era latente en las noches, pese a todo, iba a ganar esa carrera.

Estando cerca de la línea de salida, logró detallar mejor al extravagante grupo de personajes que lo acompañaría en la contienda: un joven de energía desbordante, un gigante corpulento adornado con imponentes alas, y una linda chica que parecía fuera de lugar en medio de tanta singularidad. Era el momento perfecto para demostrarles a aquellos jóvenes que más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Con un paso firme, se acercó a aquel caracol con bigotes y lanzó un rebuzno suave; por lo general, los animales lo entendían mejor que las propias personas.

Zhang esbozó una sonrisa al escuchar las palabras entusiastas del pequeño caracol comentarista, quien parecía conocer detalles sobre los competidores.
Al parecer, los otros concursantes se conocían un poco, o eso parecia, el Mink oyó la mención de algo acerca de un dios.
¿Existía más de uno? ¿Acaso era posible? Además, Zhang conocía muchos demonios con alas, por lo que se cuestionó el verdadero significado de las palabras del pelirrojo.

Zhang se mordió los labios con frustración, sin hallar una respuesta clara; era difícil concentrarse con aquel hablador justo a su lado. Pero daba igual lo que dijeran. La carrera, estaba a punto de empezar. —Vamos, pequeño —dijo Zhang—, mostrémosle a estos jóvenes cómo se corre de verdad. - Aunque por lo general, Zhang no corría mucho.

Al pronunciar las palabras, aquel caracol de bigotes comenzó a avanzar rápidamente, impulsado por una velocidad inesperada. Sin embargo, pronto fue rebasado con facilidad por aquel concursante con alas. Era una carrera reñida, y Zhang no pudo evitar sentir una punzada de emoción. —¡Hmmmmmm! —rebuznó de nuevo, con un tono que denotaba excitación. Era hora de que empezara lo bueno.
Zhang Guolao
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