Fakeagent [Presente relativo |+18| Maki & Tezca]
#1
Está Isla Karate no para de darme trabajo. Ciertamente aprendiendo de los eventos recientes recordaría que tenía un conocido en el puerto. Es una buena oportunidad para encontrarlo. Buscarlo puede ser un avance importante. El me dijo en su momento que necesitaba un Navegante. Bien, algo de tiempo ha pasado desde ese entonces y yo quiero averiguar de qué se trata este asunto. 

Me vi obligado a acercarme al puerto que me había dado la dirección Uker. No es que fuera demasiado activo este puerto, la vida aquí gira alrededor del arroz, así que la pesca no es la actividad principal. Es un beneficio porque implica que pocos de mis deudores sabrían que yo estoy aquí. Eso me daba una tranquilidad por las noches que no se podía comparar con absolutamente nada. Evitaba que me pudiese sentir paranoico al esperar que personas me busquen por toda una isla durante la noche. 

El día comienza muy temprano y pensé que si conocía al maestro cocinero imaginaba a esta hora él ya debería de estar en el restaurante. Tiene que preparar las comidas de todos los comensales que comienzan a llegar desde bastante temprano. —Esto, no deben haber muchos barcos como dijo él. Pero tampoco es que yo sea experto identificando naves.— Dije de mi para mi. Pensando en voz alta. Las personas, en su mayoría obreros del trabajo honesto del mar van y vienen. No puedo pasar desapercibido por mi altura, complexión, tatuajes. el hecho de que ando descamisado. 

No es que yo quiera llamar la atención de manera intencionada, solo que no encajo en el molde de los humanos promedios, ni de los gyojin, que son los que puedes encontrar en su mayoría por aquí. Soy como la carta del Joker dentro la baraja de naipes, pues de los números siempre habrá un repetido y de las pintas siempre habrá otra que la comparta. 

El calor del otoño se siente en mi piel y es imposible que no me moleste, mientras camino por el muelle entonces puedo verlo. No es el más grande que yo haya visto, pero no luce como el típico barco pesquero. En definitiva, si yo fuese un bucanero quisiera irme en ese barco. Abrí mis alas, espléndidas, oscuras, como mi piel, magnificas y de envergadura amplia. Pienso en volar hacia él, pero eso sería una imprudencia, la voz de la razón me detiene. 

—Al menos tiene un lindo barco. Creo que sí puedo aceptar su propuesta. — Ya comenzaba a escucharse predispuesto a regresar pero parece que la banda de los Gyojin andaban haciendo de las suyas otra vez. la presencia de ellos nunca es una buena señal.

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—QUE ONDA GENTE, QUIEN PARA UNAS PELEITAS.—
#2
Había tenido dolores de cabeza toda la mañana y se había quedado en cama para ver si se le pasaba, pero no parecía que menguarían. Casi toda la tripulación había ido a por sus quehaceres, cocinar, robar, extorsionar. Cosas de sus oficios. Ella tenía que tocar más tarde en la ciudad, esperaba que no tuviera problemas, pero si se demoraban demasiado se perdería la función que deseaba dar. Se sentó sobre la baranda del barco con la intensión de quizás de ordenar sus ideas, aunque tenia la urgencia de hacer algunas cosas… entre ellas, subir una carga a la bodega, seguro los muchachos lo harían, pero no quería que pensaran que era una inútil como Merlot que se la llevaba todo el día envuelta en ensoñaciones y delirios.
 
Estuvo a punto de rasgar las cuerdas de la guitarra cuando vio al cielo, una nube larga y oscura como un fideo… para ella era mala señal, como si los dioses quisieran decirle algo, por ello aguzo la vista con decisión, dio un salto y cayo a cubierta… colgó la guitarra a un lado con su preciosa hoja quebrada en el interior, una quebrada en exactamente mil piezas y se calzo los guantes… era probable que lloviera y la mercancía y los víveres se estropearan. Pero… tanto que hacer y tan pocas manos. Con los guantes puestos y la moral alta sintió que su dolor retrocedía un poco mas cada vez. Quizás solo necesitaba algo que hacer y un poco de trabajo físico. Quien sabe… quedare de guardia en el barco tal vez no era tan malo, después quizás saldría a trotar un poco y ducharse… cada pensamiento le despejaba mas el dolor de cabeza y la frescura parecía llegarle poco a poco… fue entonces cuando desde la playa sintió el aroma y escucho el traquetear de las escamas y espinas… un… ¿Gyojin?... su arma colgada en el barco, ella algo lejos… se ajustó los guantes… parecía querer pelea?... alzo la vista altanera, arrugo la nariz y le apunto con el dedo mientras caminaba a su encuentro… —Tu… aléjate del barco criatura, vuelve al pozo de podredumbre de donde saliste o te hare sushi.— Su boca estaba torcida en una mueca de desagrado, solo quería espantarlo. No tenia paciencia para dar lecciones y que criaturas apestosas tan malignas salieran vivas para ir por refuerzos.
 
Sin dejar de hablar se interpuso entre la carga y el hombre pez que se movió erráticamente entre ella y el barco, cerrándole el paso, se notaba belicoso, resistente, amante de las peleas como todo Gyojin. Esperaba que no fuera tan duro ni sorprendente como las leyendas hablaban.
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#3
Ciertamente debo de admitir que me encanta la Isla Karate, pero los Gyojin mal portados del Dojo en la isla son cada vez un poco más irritantes. No es una idea que me llegue por primera vez. Siendo una perseverancia de que siempre que los encuentro en algún pueblo o en algún o en alguna cercanía de los campos de arroz sean un problema que no es nada fácil de solventar. Escuché las amenazas pero preferí hacerme un poco de la vista gorda, si le doy la mínima atención pensará que estoy interesado en buscarle pleito.

Ah pero el espectáculo está por comenzar me lo parece. Yo no me puedo resistir a estos asuntos, ahora tienen mi atención así que voy a ver qué está sucediendo. Una mujer salió del barco que sospecho es de Uker. Lo primero que noto es que amedrentar a las personas es la moneda de estas peleas, ahora que veo a una mujer toda llena de cicatrices no puedo dejar de ver cómo van las cosas. Los insultos van y vienen y más pronto que tarde veo que inmediatamente el gyojin comienza a tomar posturas de combate para buscarle pelea a la mujer. 

Me es parecida conocida de algún lugar. Igual y desde mi encuentro con el pistolero loco la verdad es que mis recuerdos no están del todo concretos. No quiero decir que la hubiera olvidado, pero no tengo claro si realmente la ví en otra ocasión o si fuera a otra chica muy parecida. Igual y parece que va a recibir un encargo pero el tritón no desea que esto pase y cuando la chica está tan cerca no duda mucho en lanzarle un pescozón. (un golpe directo a la boca)

Igual y si me quiero meter en el asunto, pero no soy tan imprudente como para enfrentar a un artista marcial como los que hay aquí. 

—Que tu crees tu humana sarnosa. Que vas poder conmigo. a mi el maestro Batch Kalão me tiene cómo un discípulo especial.— Su guardía es la típica ortodoxa. No se está con juegos y a la mínima comienza a soltar patadas par arrollar a la mujer de manera que solo pudiera saltar al agua como un pato asustado. No necesitaba mucho impuso pues sus ancas tenían mucha fuerza dispuesta y mucha flexibilidad. 

Alguna de las cajas que tenía por recibir la mujer del barco se vería destruida por uno de los golpes saliendo disparada la comida inmediatamente por todos lados. Arroz y harinas en su mayoría. Sin señal alguna de remordimiento haría una risa muy acuática, con ruidos similares a los que emite un sapo. Me dejó en sorpresa y dejó de ser el único que estaba mirando la pelea, varios pescadores y trabajadores comenzamos a sentarnos en cajas y barriles para ver las demostraciones marciales.
#4
Los Gyojin abundan en esta isla, el que tiene en frente seguro es uno de varios, probablemente anden más cerca, no puede bajar la guardia, no sin armas que puedan ser efectivas con ellos. su karate es legendario y un solo golpe mal recibido puede mandar a uno a conocer a los angelitos. Maki ahora si sentía que se le partía la cabeza con el dolor. Uker le regañaría por o perder la mercancía si estos se agrupaban y al final le robaban algo o por el contrario por bajar la guardia estando al cuidado del barco. —Vamos… no tienes por ahí a algún banco de peces que asaltar o un cangrejo moribundo al cual comerte por otro lado?— Quiso distraer un poco al pescado con patas.

Su postura de combate… Maldición… a puño limpio?, era fastidioso, le dolerían después los dedos, la mano y quizás no podría bloquear correctamente cada golpe… apretó los dientes y se preparó. Esquivar el primero, quizás derribarlo y correr por su guitarra para desenfundar su arma. Con ella seguro no sería problema hacerlo sashimi… estaba un poco lejos la distancia, pero nada que con la motivación del miedo a morir no pudiera cubrir.

La criatura se acercó rápidamente con pocos pasos y sin decir más que agua va, el golpe es rápido, contundente, directo… Maki apenas puede reaccionar y el golpe a la velocidad del rayo le impacto directo… podía verse a si misma recibiéndolo, provocando que sintiera como su cerebro rebota en su propio cráneo y hace que todo se vuelva negro. Solo alcanza a lanzar una maldición acompañada de una llamarada de sangre que sale de su boca manchando sus dientes y su rostro… al caer al suelo rueda en parte por la inercia y por su propia voluntad para alejarse lo más que pueda… es rápido… demasiado.
 
Su segunda acción, fue igual de brutal, ella solo pudo levantarse, ordenar sus ideas y limpiarse la sangre con el dorso de la mano. Esta lluvia de patadas, puntapiés solo pudo ser esquivada con gran temor por parte de ella. Pero no se rendiría. Solo pudo detener a la maquina de patear cuando estuvo acorralada de espaldas al puerto… la salida el mar… no… si caía al agua… su akuma… podría morir. Lejos de ayudarle varios pescadores y comerciante empezaron a aplaudir por lo que veían… parecía ser algo común que entraran al puerto y le partieran la madre a algún marinero… esta vez le toco a ella.
 
—Que hacen ahí mirando estúpidos… tendré que encargarme yo misma… gracias por nada.— Les escupió a los “Espectadores” mientras la criatura destruyo una de las cajas con una tremenda patada. Woa… su potencia… no tenia opción. Su piel comenzó a volverse de un tono verdoso… sus ojos se cambiaron a los de un reptil, amarillentos, sedientos de sangre… será prudente defenderse de esta criatura con todo su poder?... quizás no. —80.000 berris y una cerveza fría al idiota que acabe con esta criatura!— Ofreció Maki, desarmada pero no indefensa.
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#5
Esa mujer si que sabe defenderse, No se está con jodas de ninguna manera. Yo como un espectador más puedo agradecer no ser víctima de los golpes de ninguno. Ciertamente no había visto a muchas personas moverse de esa manera en mucho tiempo. Eso es por que yo no me mento en cualquier bobo(problema) que se me cruza por la vida. Obviando aquella vez que casi me llevaban preso y me cayó un rayo. La mayoría de los espectadores están cautivados. Yo aun no me alcanzo a sentir igual de atrapado por las artes marciales. 

Aunque para ser sincero esta pelea no parece la típica de artes marciales y eso comenzaba a disgustarse porque el encuentro era más parecido al de un asaltante que está molestando a una mujer. Cuando estás tranquilo y ves que de forma espontánea un delincuente comienza a causar caos. Sientes esa espinilla que te impulsa a comprarte ese problema, meterte y defender al inocente. Ya había comenzado a sentir cierta necesidad de ayudar al desfavorecido. 

—Gente yo creo que ellos no se están midiendo el tamaño. Creo que ella realmente está siendo atacada. — Mi manera de hablar no fue suficiente para los bucanero, marineros, ratas de agua salada. Me abuchearon y me tildaron de agua fiestas. Es probable que no les importara o que les gustara ver a una mujer ser golpeada. Me bajé de la caja en la que estaba sentado y antes de hacer cualquier cosa vimos como la mujer nos dedicaba unas palabras. Su escupitajo hizo desatar silbidos y todo tipo de comentarios provocadores, con cualquier tipo de albureo, peyorativo o incitación. No solo le dijeron mujerzuela y la insultaron, también algunos como que les puso calientes verla escupir, indicando dónde quieren que ella escupa. Yo a lo mejor sigo comportándose como anormal, pero no está bien lo que estoy viendo y cuanta más veo más pienso que estaba sentado junto a unos patanes machistas. Sin pensarlo demasiado pensé que lo mejor sería intervenir pero otros mellizos del pescado salieron del agua rodeando a la mujer. Lo mejor sería que alguien tratara de arreglar las formas de una manera pacífica.

Cuando la escuché ofrecer dinero entonces ya las cosas cambiaron repentinamente. Desplegué mis alas y cargué contra ambas. El primer tritón y el de la mujer verde. Si porque ahora le dió por tener una especie de metamorfosis con eclosiones de rayos gamma. No voy corriendo, voy volando. y agarré al acosador de su aleta dorsal expuesta y desnuda para llevarlo volando. Este tipo está baboso y pegados de su aleta. Que desagradable. Lo agarré y me lo lleve por varios metros de altura a otra parte del muelle. Seguramente sería muy es estupido lanzarlo al agua, es más pez que persona. 

El triton comenzó a temblar inmeditamente queriendo soltarse, pero no lo iba a soltar y de hecho le iba a dar su correctivo jarabe de regaño o como dicen el circo, jarabe ‘e lengua. —Grururururur ¿Que haces? ya la tenía acorralada.— Me reprochó mientras me lo estaba llevando. —Arreglar las cosas, la gente cómo tu solo es escoria que quiere robar.— El volar parece que no es algo que le secante a los peces y es normal, ellos les gusta su agua, es el medio donde ellos son más fuertes.

—Sabes que me gusta menos que un pescado azaroso como tu, un tipo tramposo y resulta que tu eres ambas. Por eso me repugnas.— Le expliqué en pleno vuelo antes de arrojarlo de manera poco amigable contra el suelo sobre el que estaba rodando. No fue un aterrizaje fácil ya que lo hice caer de varios metros y luego rodó de cabeza por unas escaleras. 

Pero resulta que los pescados aguantan caídas, por más que uno lo arroje por casi diez metros de altura. Se escuchaba al público criticar mis acciones, pero era lo mejor que podía hacer sin tener que acudir a una violencia frontal. El Gyojin se iba a volver a levantar pero antes esto lo prudente era aterrizar mis pies, que no son solo grandes si no que vienen cargados de todo mi peso y la aceleración que me da la caída libre para unirle su cabeza contra la piedra del muelle. 

Eso debería dejarlo inconsciente un rato. ¿La mujer verde necesitaría de mi ayuda? Tendría que volver en mi vuelo e ir regresando. Pero la cosa resultaría con una vista que yo no esperaba ya que esta mujer tenía sus ases bajo la mano muerta.
#6
Tal vez haber venido a esta Isla no resultaría tan mal.
 
Que si, los arrozales muy bonitos, los bonsáis muy cuidados, que el lugar de las artes marciales; Los dojos, estadio Ki y lo que quieras, pero honestamente eso estaba medio aburridón. La había tenido fácil, no lo iba a negar, buenos tratos y comida excelente, nunca imaginé que el arroz pudiera tener tan buen sabor cuando era preparado por un experto ¡Mis felicitaciones al chef! Pero algo no me cuadraba del todo, tal vez me estaba poniendo muy cómodo, tal vez no estaba recibiendo tantos halagos como lo merecía.
 
Lo que fuera, ya era hora de zarpar. Al terminar mi segundo plato de arroz me di cuenta que quedarme otro día más sería una perdida de tiempo y dinero. Dinero que ya había perdido comiendo arroz. Mierda, ¿Por qué era tan bueno?
 
Comencé a caminar de regreso al puerto, acomodándome los lentes y echando la espalda ligeramente hacía atrás como si nada me importara, oh, espera, no lo hacía. Ja. Cuando noté a varios pescadores y comerciantes acercarse a uno de los barcos; algunos comentarios me dieron a entender que se trataba de una especie de conflicto y a mi me encanta el conflicto. Así que fui.
 
Me subí a una de las cajas, ganándole el lugar privilegiado a un incauto y mirando el espectáculo; una mujer con cicatrices por todos lados estaba siendo atacada por uno de los gyojin más feos que había visto en… semanas. Honestamente a mujer parecía experimentada, pero, el pescado feo ya se había adelantado con un par de golpes y el público se volvía loco… yo incluido, por supuesto, siempre era divertido ver como golpean a alguien.
 
Sobretodo si se quejaba justo después. La mujer, ahora verdosa por alguna razón, había ofrecido una recompensa por ayudarla y recibido como respuesta el canto absurdo y extremadamente vulgar de unos igualado, a ese ya no me uní, no mi estilo.
 
 ¿unos jugosos... 80.000 berries? Eso si era importante y me comenzaba a hacer ojitos pero un pajarraco se había llevado mi dinero como si hubiera pescado su comida. Pero, como siempre, la fortuna me sonreía con esos hermosos labios y su mirada de amor. Había otros dos rodeando a la chica, mellizos por lo que parecía, si mis cálculos no fallaban la recompensa subía a… 160.000 y la completa atención de los presentes. Me bajé de la caja, caminando al frente; Lo más cerca que podía estar de la chica sin subirme a su barco; Alcé la mano como pidiendo la palabra, mientras miraba a los gyojin esperando que no pudieran percibir como hacía una leve mueca cuando los miraba. —Si por uno son 80.000 berries y son dos, entonces serían 160.000 berries y dos cervezas. Aunque la cerveza te la puedes quedar ¿Me entiendes? El de las alas se llevó al otro, en la competencia de codiciosos no creí tener rival y luego ¡Fwoosh! Antes que pudiera reaccionar ¿me entiendes? — Esperé respuesta para actuar, adorando las miradas sobre mi aunque solo fuera por extrañeza e intromisión y deseando más, comenzaba a sentir aquel cosquilleo de la adrenalina.
#7
Defenderse era fácil, el problema era que no portaba sus armas habituales para partir en dos al pescado con patas… era un fastidio, si le daban la chance, no le duraría nada. pero no. su suerte insistía en darle cosas que hacer. Miraba alrededor a ver si alguno se animaba a ayudarle o al menos distraer al escamado. No iba a mostrar el poder de su fruta aquí frente a todos. De ningún modo, sabia que a veces por mucha fuerza o poderes raros que tuvieran, siempre acababan vencidos por las muchedumbres y nada atemorizaba mas al aldeano estúpido que una fruta del diablo.

Los insultos tampoco parecía que los movían, eran tan hijos de puta?. Suerte que era Maki, que conservaba su compostura, su mente centrada en combate y su instinto de pelea le aseguraba que podía ganar, pero ciertamente le traía problemas el encontrar la forma. Necesitaba tiempo y la criatura atacaba con furia. Sin embargo, le llamaron de todo… trato de ver los rostros de los bastardos… pero no sacaba provecho de ello pues no solía recordar bien los rostros así que decidió incendiar los barcos apenas sus compañeros regresasen.

Cuando rodo por el suelo escapando del pez… emergió algo que le hizo sentir insegura… un par de peces más. Justo cuando comenzó a emitir sus poderes fue detenida por la visión de una estrella fugaz, negra y blanca, como un amuleto de buena suerte… con fuerza y furia le quito a un enemigo de encima mientras Maki deseaba dirigirse hasta sus cosas para defenderse de los otros dos… sin embargo nuevamente le cerraron el paso entre risotadas de los presentes.

Entonces cayo nuevamente el alto moreno… sus alas eran majestuosas, su cabello blanco lanzándose contra el viento era hermoso. Lleno de personalidad y decisión aplasto a uno de ellos contra el suelo… Maki sintió que al fin alguien capaz respondía al menos a sus suplicas.

Entonces apareció otro más… un nuevo voluntario, esta vez llamado por la codicia, aunque hablaba muy extraño, no le pareció mal su ayuda… —Hey!!! No te aproveches… son ochenta mil a repartir…— Dijo mientras su color verde esmeralda en la piel comenzó a retroceder. No deseaba mostrarle a cualquiera su fruta. Fue cuando una de las criaturas s volvió al rubio para atacarle. Maki entonces se sintió mas en control, al ver a los dos peces mirarse uno a otro, se adelantó rápidamente con dos pasos y tomando por la espalda y la cintura al más cercano lo alzo… este se revolvió con sus viscosas patas entre un quejido de desesperación y sin previo aviso la quemada le aplico un perfecto suplex alemán impactando su cabeza contra el suelo… el crujido fue espeluznante, fuerte y letal. Pero la criatura rodo por el suelo adolorida… Maki no perdió tiempo esperando que la otra criatura fuera distraída por el rubio. Corrió tan rápido como pudo y apenas pudo llegar a su guitarra cuando sintió las garras de la criatura sobre su espalda… la sangre estallo y un alarido se dibujo entre la multitud divertida…

Maki giro con furia y un millar de pétalos relampagueantes de acero se formaron en su en fila para construir su hermosa espada hecha con mil pedazos de recuerdos rotos… el filo salto con sangre verde, oscura y envenenada y detrás de su corte cayo rodando la cabeza de la criatura… su respiración agitada, —Criatura estupida— Sus ojos enrojecidos de furioso fulgor miraron alrededor… el dolor le embargo… puso una rodilla en las tablas de cubierta y se quejo adolorida.
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#8
Escuché las palabras de la mujer y mentiría si eso no me ofendió, 80.000 a repartir, no valía ni el sudor que iba salir de los poros, estaba apunto de quejarme cuando uno de los peces feos se acercó violentamente y de un salto intentó darme una patada que apenas pude defender colocando ambos brazos, uno sobre el otro frente al rostro y debería dar gracias que no me pegó, sería el mayor pecado que podía cometer.
 
No era tan hábil con los combates frente a frente como con mi hermoso regalo del mar. El pescado volvió a atacar, pero me moví rápidamente dando un par de pasos atrás, necesitaba mantener distancia si quería ganar, entonces saqué mi tridente y el pescado también lo supo.
 
Oh, mi querida aliada en este mundo.
 
Cuando lo sostengo, el peso es perfecto, ni un gramo más ni menos. Se acomoda en mis manos como si siempre me hubiera estado esperando, como si supiera que solo yo podía entenderlo. La textura del asta, suave pero firme, se calienta al contacto con mi piel, y entonces… entonces es cuando siento que somos uno solo y esas puntas, el mundo entero parece inclinarse ante él. Ese brillo cálido, ese dorado líquido que baila sobre su superficie… juro que a veces lo miro y me cuesta recordar que no está vivo. La podría admirar por siglos pero tenía algo que hacer, cobrar dinero.
 
Mi tridente avanzó primero, como era de esperarse. No corría, medía cada paso; la distancia siempre era mi aliada. Giré el arma con destreza, buscando mantener al otro lejos. Cada embate era un intento de perforar, de mantener control del ritmo, si seguía así podría herirlo.
 
El pez se movía bajo lo ataques, los pies escamosos, más parecidos a ancas deslizándose sobre el polvo. Su respiración era contenida, casi imperceptible. Sabía que acercarse significaba jugar con la muerte: una sola estocada podría atravesarlo y tenía toda la maldita razón.
 
El primer golpe de mi tridente llegó como un relámpago. Una estocada directa al pecho.
 
Escamoso, como lo había apodado por el momento, esquivó girando la cadera, sintiendo el viento de las puntas rozar su costado. Aprovechó el impulso para lanzarse adelante, pero ¿A qué no se la esperaba? Separé un poco más mis manos para tener más control sobre el tridente barriendo el arma horizontalmente. El metal silbó en el aire y obligó al peleador a retroceder de nuevo.
 
Escuché el alarido de la multitud, volteando de inmediato, al parecer pasó algo la chica y tal vez no debí hacer eso. El imbécil escamoso tomó mi lanza, no permitiéndome moverla, pero se le había olvidado quien tenía el control de esta: Por lo que la jalé esperando atrofiar ligeramente su baboso agarre y finalmente empujé con toda la fuerza que tenía, haciendo que tuviera que soltarse para evitar que la lanza lo perforara.
 
Entonces quedamos frente a frente y no pude evitar sonreír, finalmente venía el clímax de la batalla.
 
El aire estaba cargado de polvo y tensión. Honestamente el público me parecía difuso, pero entonces noté al Gyojin acercarse a toda prisa y supe había firmado su contrato con la muerte.
 
Corrí a su par, encontrándonos en un punto medio y un segundo de diferencia era lo que faltaba, clavando la culata de mi lanza contra el suelo antes de que golpeara, logrando que se tropezara y mientras caía me giré, tomando nuevamente la lanza con ambas manos y finalmente: como aquella presa esperando una misericordia frente a su cazador: La clavé en su pecho, emocionado por finalmente haber acabado con su vida. No podía escuchar nada más en ese momento que mi corazón latir a mil por hora mientras retiraba las hojas de su pecho. Se me ocurría que podíamos acompañar la cerveza con Sushi.
 
Entonces escuché el vitorear del público, finalmente los aplausos que merecía.
#9
Ya cuando no pudo moverse más el Gyojin o yoyin cómo prefería decirles. Notó cierta sangre aferrada en sus pies. Ya quizá era buen momento para dejarlo allí. Entonces cogió impulso nuevamente usando sus piernas y un salto se elevó para desplegar sus alas y seguir impulsando en el aire. Volar en círculos mientras pillaba el final de las peleas tanto de la chica de las llaves y el rubio de la asta eran capaces de hacerse cargo cada uno de un yoyin. De haber visto problemas suficientes seguramente habría caído en picada así solo planeó hasta alcanzar la madera con sus pies.

Heras quien se hizo presente con su humildad. Sus dimensiones son muy humanas para él, así que lógicamente miró hacia abajo a los dos. Estaba claro que aquí podría ocurrir otro percance porque los dos habíamos acudido después de que ella ofreció el dinero. —¿Estan bien? — Que quieren que haga, no tiene idea idea sobre ninguno. Se mantuvo calmado y caminó hacia ellos recogiendo sus alas, plegando lo suficiente para que sea cómodo caminar sobre las tablas que estamos parados. Mire primero al rubio, es lo que más llama su atención, ese cabello que con la luz del día refleja, le gusta, ojala supiera cual es su secreto para el cabello. El moreno acomodó el suyo para que luciera bien arreglado en su cola alta. Volar, pelear, esas cosas arruinan los peinados. 

Tiene mucha facha su collar, le llama mucho la atención. Extendió su mano primero a él.
—Que bueno que llegaste, creo que no hubiera llegado a tiempo para este último. Heras, un gusto.— Mi mano, como es usual, tiene una proporción distinta, así que es como agarrar la mano de un niño. diferente tamaño, diferente textura. —Eres muy bueno con eso.— Palabras de alguien sin criterio o credenciales para hablar de artes marciales. Estrecha su mano, sin ejercer fuerza alguna. No somos de confianza, así que cada momento me dice algo de él. Con vista felina luego de presentarme con él la miró a ella. 

El ceño de Heras se frunció. Fue revivir un recuerdo. Su mano dudo el ir de él a ella, ya que al inicio no habría podido reconocerla. Su confianza lo que hizo fue dar más atención a ella, las cicatrices, el color del pelo, la misma mirada. Esa vez ella lo miró cómo un demonio y quizás lo era pero esa mirada solo lo transportó a ese amargo momento.
—Heras, es, un, placer conocerte, finalmente. — Sus palabras salieron poco a poco. Necesitó de respirar de manera profunda. No ha pasado nada, puede que solo fuera un persona que se parece mucho en las quemaduras, si, debe ser eso. 

En su cabeza por un pequeño instante se hizo la idea de que debía fluir y dejar pasar aquella situación. Llevó ambas manos a la parte baja de mi espalda. No es como que me quiera ver mucho más grandes que ellos, que ya lo soy, solo me mantengo precavido.
—¿Y cómo vamos a resolver este asunto? Porque yo llegué primero.—No es como que yo tenga problema con dividir en partes iguales pero si puedo quedarme con la mejor parte pues mucho mejor. 

—Aunque igual puedes poner 100 en la mesa y ahí si lo repartimos a partes iguales. Yo lo veo justo. — Igual y negociar puede ser el futuro de Heras, tener la capacidad de sacarle más dinero a la damisela en peligro podría definir aquella situacion. De una u otra forma miró el barco con más detalle pensando. —¿Este barco es tuyo?— Ya eso podría ayudar a saciar su curiosidad inicial a todas estas.

#10
Maki era una pirata, mentía, robaba y estafaba… de ninguna manera le daría dinero a estos dos estúpidos y aprovechados. No sin obtener algo a cambio quizás podría invitarles a un poco de ron y ya. Pero 80 mil berris… se lo estaba pensando mejor. Sobre todo, cuando vio que uno de los dos aliados era un poco torpe a la hora de combatir. La sangre corrió por su hoja rota en mil pedazos, unida por solo la fuerza de voluntad de pelear.

Maki movió la hoja con violencia para lanzar la pútrida y negra sangre al suelo, manchando la cubierta… seguro que al médico le explotaría la cabeza cuando volviera a menos que la limpiase, pero era tan paranoico que seguro olería la sangre, con su vista de águila detectaría el manchón y el aroma a pescado… Maki escupió una maldición y se fijó en los dos que parecían dispuestos a ayudarle.
 
La gente ovacionaba el espectáculo, gritaba y vitoreaba, deseaba sangre, violencia y distracción, que le ocurría a todos, es que de pronto todos necesitan ver sufrir a otros para sentirse plenos? Pero que bola de perdedores. Maki quiso ir en auxilio del rubio, pero parecía que era mucho más hábil con su tridente que ahora relucía y reflejaba la luz danzante del sol sobre sí. El sádico espectáculo pareció interesar a la gente, el clamor de las palmas, los gritos, los abucheos todo se entremezclo cuando al fin en señor de los mares, aquel de cabello dorado se alzó con la victoria. Era hermoso, no podía dudarlo.

¿Bien?, claro que estaba bien, hasta hace unos días luchaba sola, desamparada y llena de frio en la piel. Solo cuando conoció a Uker, Ashveil y los demás, sintió que su corazón estaba cálido… hey… quizás estos dos vagabundos también son igual que ella… —Claro que estoy bien… solo… me sorprendieron sin mis armas es todo… soy Maki… la carpintera del Last Whisper… y…— de pronto algo en el interior de Maki pareció removerse… el color de su piel, la altura, su cabello hermoso blanco y sus alas… lo conocía… era probable. Era malísima para las caras y los nombres. —… Pasen… vamos bajo cubierta… pero antes… ayúdenme con esas cajas… dos viajes cada uno seguro hacen el trabajo… los espero en esa habitación… es el comedor. Después hablaremos del dinero— Maki apunto a una gran puerta que daba a un comedor donde guardaban el ron y otras cosas… pero antes de todo… rebusco entre las cosas del cadáver de la criatura y encontró unas monedas de plata… sin valor en el mercado, pero literalmente valían su peso en plata.

Ingreso a la sala y de inmediato preparo una tabla sobre la mesa, dejo un poco de pan, queso aceitunas y se movió a la alacena… ron… whisky… seguro les gustaba algo de ese licor. Destapo la botella y como si sufriera un orgasmo puso los ojos en blanco. Cuanto amaba el beber, ojalá alguno de ellos trajera algo de yerba… hace días que se le había acabado y necesitaba un poco. Para alocarse en esencia.

La puerta rechino y Maki se sobresalto un poco… se inclino sobre la mesa de espaldas a la puerta y tomo dos copas… —Ron… o Whisky…— Se giro con ambas copas y una de las botellas meneándola en sus manos. Su objetivo… quizás ver sus capacidades, conocerse… quizás… hasta divertirse.
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Salto de foro:


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