Terapia familiar. [Pasado - Social - Kiyoshi]
#1
14:00
Isla de Samba
Playas centrales de la Isla
Bar: "Carnaval Infinito"

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-Engtonjej clago, yo ge dije ag tío: tu mujeg ej la qge te mete log cuejnog, subnojmad.-

Owen, anecdótico como siempre, comía mientras intentaba finalizar una anécdota de un acontecimiento vivido hacía un tiempo atrás, una que involucraba al dueño de un hostal al que, ciertamente, el pelirrojo había estafado de forma un tanto burda y boba, pero con esas pintas tan características y ese color tan destellante era imposible que no pasase desapercibido en un enfrentamiento posterior con él. La comida de Samba era espectacular, extremadamente superior a la de la Isla del Karate; En la playa servían unos rectángulos fritos que, rellenos de quesos, marisco y carne, sabían a absoluta gloria y provocaban hasta lamerse las manos del gusto -La gente puede ser muy tarada a veces, pero no te traje para eso.- porque sí, el muchacho arrastró a su compañero hipocondríaco con un alto grado de misofobia, algo que le caracterizaba y diferenciaba en demasía. Sabía que aquel entorno podría alterar sus sentidos o ponerlo un poco nervioso, pero, desgraciadamente en aquellos días, la isla parecía estar explotadísima de gente, como si estuviese a punto de ocurrir un acontecimiento global que traspasase los límites de la realidad para que los dioses discutan por ello en su portal de conversación.

En el instante que tomó un poco de aire y bebió de su cerveza ligeramente fría, compartiendo otra con su compañero obligado a beber, prosiguió, volteando a verle directamente a esos orbes oscuros y que parecían transmitir el vacío propio de la existencia misma -Verás...hace unos días...me agarraste con la guardia baja, no sé.- sus ojos, algo incómodos, se desviaron hacia un lado, mientras intentaba rascarse la nuca en un claro gesto nervioso y apenado -Cuando duermo mal me pongo de muy mal humor...y...agh,- inevitable para él, apoyó su codo sobre aquel taburete que tenían delante, sentados en esas sillas altas típicas de bar y, con su mano izquierda, empezar a refregarse los párpados cerrados con los dedos -tuve un par de semanitas estos días que...me cago en mi reputísima madre.- siempre utilizando su léxico excelso y repleto de modismos propios de la más alta categoría del lenguaje, maldecía cómo se había torcido una vida que, realmente, le había estado haciendo muy feliz. Los recuerdos le ametrallaron la cabeza, como si fuese una sucesión de fotogramas que apretujaron su corazón por un segundo completo -Por eso, quiero aceptar tu consejo.- su brazo descendió, pegando el antebrazo y usándolo de apoyo para volver a dirigir sus ojos hacia el rostro de su nuevo miembro de tripulación -...lo siento por lo que dije tu madre, me pasé un cojón y medio.-.

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-Dijiste que podías ayudarme con mi cabeza, ¿Verdad? ¿Qué...podrías hacer?-

Jamás en su vida pensó que podría existir ese tipo de asistencia o ayuda. Siempre supo de los consejos, de las amistades, de, incluso, la iglesia y sus tan característicos confesionarios, pero, ¿Un tratamiento? ¿Hay alguna medicina para desatar los nudos de la mente? -Toma un poco de la birra, anda, me vas a hacer sentir peor.- su mano derecha sostenía su mentón, queriendo prestarle especial atención a todo aquello que el tal Kiyoshi podría decirle o...¿Aconsejarle? -¿Qué debo hacer?- se mostraba escéptico, siempre había tenido que lidiar consigo mismo desde tiempos inmemorables -¿Porqué insistes tanto en que quieres que te protejamos? Hay algo que me intriga un montón.- sus ojos, ahora, iban hacia arriba, como si buscase verse la frente, en un indicio de estar indagando en sus propios recuerdos -¿Qué es una Akuma no Mi? ¿Porqué todos insisten tanto con tener una?- había intriga...pero también, un poco de avaricia -¿Es muy valiosa? ¿Pueden volverte inmortal o una cosa así? ¿Tienes una así, muy valiosa, y por eso te tenemos que cuidar de más?- podría ser un buen punto de partida para poder sacar información...y saber por dónde irían los tiros con el famosísimo Uker Rackham y, así, de una buena vez por todas, terminar con su misión lo antes posible.

Aunque pintaba para largo, claro está.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#2
…
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¿Qué hizo para merecer esto? El reclamo que se comerá Uker cuando regrese al barco quedará corto comparado al de cierta muchacha con un pelirrojo en un libro que leyó de niño. En un bar, lleno de gente, con este tipo al lado… La cara de pocos amigos que se le puede ver por encima de la mascarilla no pasa inadvertida ante nadie, por los que pasan cerca y pueden verle, deciden alejarse rápidamente y no sentarse cerca. Esto no quita que el local esté hasta arriba de tontos bebiendo, lo cual pone nervioso a Kiyoshi, quien no disfruta las multitudes. Para comer, siempre elige sitios tranquilos, decisión totalmente opuesta a la tomada por Owen.

Ojalá el pelirrojo no malpiense, pero todo este rato que llevan aquí, el médico tiene sujeta su ropa con la mano izquierda, mientras que la derecha toma la cerveza que a cada rato le incita a beber. ¿Por qué lo tiene tomado a su compañero? Es la persona de más confianza entre todos ellos. Es una especie de reacción defensiva cuando esa ansiedad social lo ataca. Esperemos que no piense que es una insinuación amorosa o algo así, porque eso solo traerá más problemas.

— No me interesan tus historias, tonto, solo apúrate y vámonos. — Es lo que quiere, pero todo cambia cuando al fin el otro decide hablar de algo interesante. Realmente Kiyoshi se toma en serio su trabajo como médico de la tripulación, por lo que se ha esforzado por mostrar ese análisis de sus compañeros para ayudarlos en lo que pueda. Siempre ha sido muy profesional en su labor, y dentro de la tripulación no ha sido la excepción. — La próxima vez te pondré un tiro entre ceja y ceja, pero por hoy aceptaré tu disculpas. Quizás no eres tan tonto como pensaba.

Recién ahora es que decide bajar un poco la mascarilla que siempre usa para dejar a la vista su boca y darle un trago a la cerveza. No le gusta, no tanto por el sabor, sino porque su cuerpo experimenta sensaciones fuertes más rápido de lo común. — Para dejar de ser un tonto, primero debes pensar en porqué eres tonto. Es más fácil de lo que crees. — Y tal vez lo sería más fácil si hablara como persona normal y no diciendo tonto cada cinco segundos. Mala suerte para Owen, debe acostumbrarse al vocabulario de Kiyoshi si quiere intercambiar diálogos con él. — Yo también duermo mal. No olvido el tonto día en que mis padres fueron asesinados. Debe haber algo que te haga pensar de más y no te permita dormir correctamente. Decirlo en voz alta puede ser vergonzoso, pero es bastante útil. Si todo lo dejas en tu pequeño cerebro, no llegarás a ningún lado.

Bien, esta vez le da un trago más grande a su bebida, y de inmediato notamos un cambio en su rostro, el cual comienza a adoptar una tonalidad rojiza, pero no muy exagerado aún. Suspira al final, intentando calmarse. Odia beber porque es débil al alcohol, y no le gusta entrar en un mood tonto.

— Mi trabajo es ser su médico, su trabajo es cuidarme. Le dije a Uker que no soy un tipo fuerte, pero insistió en que me uniera a ustedes. No hay más. No me considero un tipo especial ni que vaya a cambiarles la vida. — Si algo no tiene Kiyoshi es pelos en la lengua. No le molesta nada aceptar su debilidad y que no se siente capaz de protegerse a sí mismo en esta aventura sobre el mar. — Ah, ¿no sabes qué es? Te falta estudiar, tonto. — A modo de queja, la mano zurda suelta su camiseta y va hasta su cabeza en donde da un pequeño zape. Luego, vuelve a sujetarlo.

— Solo es una tonta fruta que puede darte alguna habilidad curiosa. Te lo mostraré. — Ambas manos van hacia arriba, frente a su pecho y a la vista del pelirrojo. Lentamente comienzan a frotarse durante varios segundos, sin decir ninguna palabra al respecto. Le toma un tiempo, pero finalmente se crean burbujas de ese frote. Estas van directamente hacia Owen, quien en primera instancia puede verlas inofensivas. Lo importante es cuando sienta su cuerpo más cansado debido al contacto con el líquido creado por el médico.

Las manos vuelven a la posición habitual. — No pido que me protejan por esto. Solo es el pago que tienen por darme como médico, o como compañero, si quieres ser sentimentalista. ¿Te ha decepcionado mi respuesta? Solo soy un médico, no un superhombre.
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#3
El pelirrojo no había planificado todo a propósito. Él sabía leer a la gente con bastante rapidez debido a su inmensa facilidad para la interacción, pero estar aferrado a sus ropas como si fuese un niño con ansiedad social, ciertamente, le provocaba una mueca de labios apretujados previos a querer lanzar una carcajada, viéndolo tan notablemente nervioso que le resultaba extrañísimo. Jamás había visto a un adulto tan raro e inhibido, un contraste tan gigantesco que, a Owen, le parecía maravilloso ya que era el tipo de persona que más le llamaba la atención: La gente extraña, rara, con mañas diferentes y desencajadas de la sociedad, tal y como lo era el muchacho en el fondo.

— La próxima vez te pondré un tiro entre ceja y ceja, pero por hoy aceptaré tu disculpas. Quizás no eres tan tonto como pensaba.

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-No hermano, si yo soy genial, solo estaba loquito porque tenía sueño.-

Había parte de mentira y de verdad en sus palabras, ya que, si bien el mal dormir es uno de las peores cosas que impactan en el estado de ánimo del pelirrojo, ciertamente, lo que tenía atolondrada su cabeza y sus pensamientos fue todo lo vivido un día antes de aquel momento. Los recuerdos, apelotonados en su cabeza, solo mostraron la más horrible cara que él tiene. Le alivió la expresión el verlo más atento y no tan nervioso, como si empezasen a estar lenta y progresivamente en la misma sintonía -¿Porqué...soy tonto?- ya que la conversación, en un movimiento simple, empezó a girar entorno a cómo la cabeza del muchacho se encontraba envuelta en una maraña de nudos y ataduras complicadas de expresar, explicar y hasta razonar, ¿Cómo uno podría hacer un raconto de todo lo ocurrido hasta este preciso instante? No hablamos de lo pasado en Karate, sino, incluso, en Tamanegi -...buf, lo siento, hermano.- incluso sintió una fuerte presión en el centro del estómago, una incomodidad que se traspasó en aquella mirada alegre y brillante de un Owen perdido a una más envuelta en lo triste y lamentable de que...mientras que su insomnio es pasajero, ciertamente, el del sujeto delante de él sonaba hasta perpetuo.

"Mi trabajo es ser su médico, su trabajo es cuidarme", sensato, coherente, sonaba hasta casi estratégico; Proteger al que cura y mantiene con vida hizo que el muchacho llevase la mano no ocupada  al mentón, sin siquiera soltar su jarra de cerveza ni un segundo -...suena sensato.- pero lo siguiente que ocurriría sería...incluso, muchísimo más interesante de lo coloquial que estaban hablando.

— Solo es una tonta fruta que puede darte alguna habilidad curiosa. Te lo mostraré. —

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-Una fruta que puede dart-
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-¿¡QUE ME LO MOSTRARÁS!?-

Lo ruidoso que siempre resultaba ser el muchacho lo volvía un blanco fácil, destellante, llamativo y más con ese griterío que salía de su boca a modo de la impresionante sorpresa que sufrió de ver cómo de entre sus manos empezaba a brotar una cantidad llamativa de burbujas casi como si tuviese un jabón entre las manos. Se veían perladas, brillantes, con reflejos violáceos típicos de los aceites que utilizan los mismos conjunto a grasa -¡¿Qué cojones estás haciendo?!- soltó su jarra, inaudito, empujando su banquito hacia atrás mientras que, como si fuesen entes que tuviesen voluntad propia, las mismas viajaban hacia Owen con lentitud, subiendo y bajando en el mismo aire -¿Qué pa- ¡POP! -¡EY!- ¡POP-POP! -¡QUÍTALAS, JODER!- empezó a sacudir sus manos en múltiples direcciones, tratando de que varias de ellas siguiesen su curso hacia detrás de él o bajasen hasta tocar el suelo, también, reventando, ya que hubieron varias que explotaron justo sobre su rostro y le salpicaron los ojos -¿¡Que si me decepcionó la respuesta!? ¿¡Estás loco!?- tenía los ojos rojos, irritadísimos, las pompas de jabón le habían dado de lleno y pese a que tuviese esa mirada vivaz, simpática y agradable, estaba haciendo un esfuerzo inconmensurable por mantenerse los ojos abiertos, tanto, que empezaban a brotar incontrolables lágrimas en sus laterales -¡Es una locura hermano! ¡Con esa mierda podrías desinfectar una zona y volverla un hospital provisional! Incluso...se me ocurren unas ideas de negocio que...estarían guapas guapas.- su dedo índice y pulgar sobre el mentón, fingiendo un análisis de la situación, lo mostraban más emocionado él que el propio Kiyoshi sobre su condición especial -Oye,- se giró, mientras pestañeaba de forma irregular con un ojo y el otro y, debido a su impresionante determinación, no doblegarse ante el dolor aunque mostrándolo interactuar de forma extraña -¿Y cómo era la fruta? ¿Te acuerdas?- su pregunta era genuina, porque...si Uker estaba buscando "la inmortalidad", tal vez, tener toda la información de lo que pudiese dar "ese algo que él busca" ayudaría a reducir la longitud de su misión drásticamente.

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-Conocí a alguien que se comió una también, de hecho...digamos que...buena parte de lo que me pasa es por...esa persona.-

El alcohol le solía ayudar en demasía para tratar de hablar de sus sentimientos, pensamientos e ideas o, al menos, a ser un poco más flexible consigo mismo y doblegarse a poder escupir lo que pasa dentro de su corazón -Kiyoshi, tú...joder, cómo pregunto esto...- llevó una de sus manos hacia el rostro, frotándolo una y otra vez, como si quisiese limpiarse la sustancia que entró en contacto con sus escleróticas. Dirigió sus orbes celeste brillante en aquellos oscuros, vacíos, opacos, adornados por el pequeño rubor en sus mejillas producto de lo que podía ser el alcohol -...alguna vez te enamoraste de alguien?- se veía serio, pero nervioso, avergonzado, como si contar aquello fuese bastante más complicado de lo que pudiese ser para él -Tuve problemas en mis tierras de origen, la Isla Tamanegi. Me consideraban de lo peor, y...bueno, en Isla del Karate conocí a alguien.- ¡RRRRRRRRRUT! el sonido de la madera junto con el cristal de su cerveza se arrastró, como si quisiese quitarla del medio de entre ambos. 

Giró su cuerpo, y lo dirigió hacia él -Quiero...vengarme de lo que me hicieron a mi y a gente que quiero, pero...tengo que dejarla ir temporalmente para que eso pase, no sé como sentirme.- y aquella media verdad, aunque sea, le ayudaría a tratar de seguir pasando desapercibido y que no termine por enterarse del objetivo real...de pertenecer a aquel grupo de piratas tan variopintos -Me siento vacío, como si buscar algo así no me fuese a dar nada más que problemas, o la muerte...al menos sé que si me muero en el intento, ella tendrá mi apellido, ¿Sabes?- se rio con ternura, el alcohol estaba ayudando a poder expresar razones que la propia razón nunca entenderá -Y...bueno, no quiero pecar de meloso y tonto, como tú dirías, pero estaré siempre con ella si es así. O estoy, agh...no sé, ¡NO SÉ, JODER!- ¡PUMB!, dio un puñetazo contra la mesa, frunciendo el ceño con mucha vergüenza y repleto de celos  -¿¡Y si conoce a otro en el camino!? ¿Alguien que la entienda mejor? ¿O que la sepa querer mejor? ¿O que todo mejor? ¿O que esté más bueno? O que...AGH!- removía sus cabellos hacia cualquier lado, casi que rascándose la cabeza de lo molesto que estaba de solo imaginarlo -Escúchame una cosa: Si ves que Uker se le acerca, aléjalo, ¿Está claro?- le señaló, acusadoramente -Serás cómplice de un crimen, sino.-.

¡POF!

Cayó derrumbado casi que instantáneamente después de decir aquella frase, de un fotograma al otro, clavando el lateral de su rostro hacia aquella barra en la que se posaban -...zzzZzzzz...- y empezando a dormir con tantísima profundidad que la escena no podría ser aún más absurda y llena de extrañeza. Sí, las pompas de jabón de Kiyoshi habían hecho efecto, tal vez, DEMASIADO buen efecto, y más con el sueño tan extremadamente pesado que el pelirrojo solía tener; Tal y como un niño, vive como un tiro al aire hasta que, en cuanto toca la cama, cae absolutamente derrotado.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#4
¿Por qué diablos este tipo grita tanto? ¿Es que no sabe estar en un sitio sin llamar la atención? Ante tanto grito es imposible que la gente a su alrededor no volteen a verlos, incomodando más a Kiyoshi, lo que le hace reaccionar sujetando con más fuerza la camiseta de su compañero. — Cállate un rato, no levantes la voz. Solo es una habilidad tonta, no tiene nada de especial. — O al menos así lo ve él. Destacar frente a otros no le gusta. Siempre opta por tener un perfil bajo aunque parezca que no por andar por la vida llamando tontos a todos. — Necesitaremos dinero. Ustedes son tan tontos que deberé ir renovando mi equipo médico con frecuencia. Si se te ocurre cómo rentabilizar las burbujas, dímelo en el barco. Asumo que tendremos mucho tiempo para hablar allá en el mar. — Cosa que no le gusta, pero bueno. Tampoco es que haya traído todos sus libros para estudiar y distraerse.

Le gusta que la charla y el tema de la fruta haga que Owen olvide la insistencia de hacerlo beber, teniendo cada vez la cerveza más lejos. — Cómo era… Buena y nada tonta pregunta. — Aunque desconoce para qué quiere saber algo así. — Solo recuerdo que era morada. Me dijeron que era valiosa y me la dieron de regalo a cambio de un buen tratamiento que le hice a un señor. — Aunque tenía la esperanza de que fuera algo más útil. Si bien cualquiera diría que calza perfecto con su forma de ser, a él no le gusta mucho, al menos por ahora. Tengamos en cuenta que apenas puede utilizarla de forma muy básica. — Era como de este tamaño, ovalada. — Usa las manos para ejemplificar las medidas de la Akuma. No tiene nada más que decirle al respecto.

— Ya veo, todo tu problema es culpa de otra persona. Lo intuía, no pareces tan listo como para mortificarte tanto por tu propia cuenta. — Además, no es que Kiyoshi sea experto en relacionarse con el resto, como cualquiera puede intuir, pero sí ha estudiado sobre psicología. Además, por ser hijo de una familia medianamente importante en su isla, desde la muerte de sus padres se vio obligado a asistir a reuniones con gente de clase alta, obligándole a aprender un poco sobre cómo se trata la sociedad entre sí. De algo podrá ayudar a Owen, o eso espera.

En cuanto al amor, Kiyoshi no es muy experto en el tema. O sea, ¿alguien que haya visto cómo es pensaría que es capaz de enamorarse de alguien? Seamos sinceros. Por supuesto que no ha pasado. — No, desconozco cómo es ese sentimiento. Intenté salir con chicas, pero todas eran muy tontas como para querer verlas de nuevo. Les pedí que no me molesten nunca más. — Y ni con toda la explicación que le da Owen es capaz de hacerse una idea. Las únicas personas por las que sintió algo fuerte fueron sus padres, pero asume que el pelirrojo se refiere a un tipo de sentimiento totalmente diferente. Esto no quita que la respuesta le parece bastante obvia. ¿Owen se escuchará a sí mismo? Si lo hiciera, seguramente sabría que la salida a su problema es bastante sencilla.

— ¿Eres tonto? ¿Qué diablos haces aquí si claramente quieres estar al lado de esa persona? Si mis padres estuvieran vivos, no hay forma de que esté en este lugar tan lejos de casa. —Por un momento se pregunta si él también algún día podrá sentirse de la misma forma por otra persona, pero no es muy optimista al respecto. Mientras Owen duda entre seguir su objetivo principal o estar con esa mujer tan especial, Kiyoshi tiene clarísimo que el objetivo que dijo al comienzo de este viaje es lo único que quiere.

— ¿Cómo sabré que Uker se le acerca si no sé el nombre ni la apariencia de esa persona? Enfócate. Estás empezando a decir incoherencias, y eso me molesta. — La mano que lo ha mantenido sujeto durante este tiempo sube hasta su mejilla y se la jala con fuerza —es su intención, pero recordemos la poca fuerza que tiene—, queriendo que eso le ayude a despertar y salir de ese trance que no la deja tomarse un momento de pausa. — Escucha, Owen, nosotros no somos tan fuertes. Podemos morir en este viaje y capaz nunca más vuelvas a verla. Mi mayordomo siempre me insistió en que la venganza no puede sobreponerse a ninguno de nuestros deseos. — Palabras de un hombre que fue como un segundo padre para él. — Yo no tengo nada más aparte que vengarme de los asesinos de mis padres. Si tienes algo más, solo desiste y vive tu vida. Será realmente molesto confiar mi protección a alguien que, llegado el momento, quizás decida huir por miedo a su elección. No me servirás. — Curioso es que Kiyoshi efectivamente escaparía en caso de ver su vida en riesgo. Por lo menos, actualmente ese es su pensamiento.

Ahora ocurre que el tipo se queda dormido… Kiyoshi ha tratado a muchísimos clientes durante su corta pero intensa carrera como médico, y sin duda este está siendo uno de los más peculiares. Entiende por qué se produjo este hecho, así que solo atina a usar su cerveza para tirarla sobre el rostro ajeno y así despertarlo. Una persona normal le habría echado agua, el médico usa cerveza. Un distinto en toda regla.

— No te duermas. Si roncas llamarás la atención y eso no me gusta, ya te lo dije. Así que decide, darás pie atrás o seguirás adelante con tus compañeros. — Suena como si Kiyoshi no se incluyese a sí mismo dentro de ese plural. — Si te sigo viendo con dudas, deberé decirle al resto. Vuelve con esa chica o qué sé yo, intenta algo con Maki. Es una mujer también, ¿no? No deben ser tan diferentes.
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Hablo | Pienso
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#5
Tal vez para el hipocondríaco sujeto podía ser una habilidad muy equis, pero Owen siempre veía un potencial infinito en casi literalmente cualquier individuo; El hecho de que pudiese generar burbujas que tengan propiedades desinfectantes o que, incluso, puedan contener líquidos o elementos en su interior podían volverlas elementos tanto útiles como verdaderamente poderosos en cualquier situación de confrontación.

En cuanto el sujeto que traía su mascarilla bajada explicó medianamente el aspecto de aquella fruta, buscó coincidencias automáticamente con la que había consumido su compañera tiempo atrás. Parecía que el único vínculo que había entre ambas cosas era simple y llanamente ser objetos consumibles de apariencias diversas y no un patrón que las haga destacar a la vista. Bajó sus ojos celestes para ver el gesto del muchacho pelinegro, aquello que enderezó su espalda y le hizo copiarle: Parecía como si delante de Owen hubiese un melón invisible, uno grande, con una amplia separación entre ambas manos con sus dedos ligeramente separados -La que vi era una animalada de fruta. De hecho, la persona que te digo solo la mordió una vez y...¿Eso fue suficiente? ¿Supongo? Tal vez si la hubiese comido por completo la cosa se habría puesto peor en ese entonces.-.

El sujeto sí que se veía distante, incómodo, extraño, como si las interacciones sociales fuesen algo que rechazase en demasía o que simplemente se limite a interactuar con las personas para cubrir sus necesidades. Extraño, ya que se había ayudado a ofrecer a Owen casi de manera completamente gratuita y, sorprendentemente por segunda vez, aceptado que haya sido arrastrado hacia el lugar donde el gentío, ruido y sabor bailarín del Reino de Samba campaba a sus anchas. El pelirrojo le escuchaba atento, era la primera vez en su vida que alguien le ayudaba con un problema semejante ya que, toda su vida, se había arreglado por su cuenta casi para cualquier cosa. ¿Había tenido interacciones románticas o amorosas con otras mujeres? Sí, pero nimias, superficiales, externas, difícil catalogarlas como situaciones que lo fuercen a ponerse incómodo como lo estaba ahora. Le daba varios sorbos a su cerveza mientras escuchaba con suma atención (Ignorando los insultos y comentarios peyorativos sobre su inteligencia) ya que el tipo delante de él era la antítesis de lo que el pillo joven era: Metódico, analítico, objetivo, mucho más práctico y frío.

— ¿Eres tonto? ¿Qué diablos haces aquí si claramente quieres estar al lado de esa persona? Si mis padres estuvieran vivos, no hay forma de que esté en este lugar tan lejos de casa. —

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-...ojalá pudiese, Kiyoshi.-

Esa apariencia tan ruidosa, tan enérgica, tan gritona y tan llamativa de Owen pareció desaparecer casi por completo en cuanto la respuesta tan obvia y sincera salió de la boca del joven hombre. La cosa sí era mucho más complicada de lo que podía ser, pero -...si tan solo pud-¡AYA-AYAYA!- su mejilla comenzó a ser tironeada hacia múltiples direcciones para quitarle de la absorción de sus propios pensamientos. El rostro del pelirrojo, aún deformado por culpa del estiramiento de su mejilla, escuchaba las palabras de alguien que dentro de su inminente y profunda aura de tristeza, ciertamente, parecía tener mucha mayor inteligencia emocional de lo que él tenía en ese momento, lógico; Owen era un chico astuto, bastante, con un don de gentes excelso. Pero...enfocarse tanto él, ciertamente, le anuló la capacidad de poder ver las cosas desde distintos puntos de vista, hasta conocer a Gwen -La vengaza...no puede anteponerse...ante nuestros deseos...- se mordió los labios mientras desviaba la mirada, como si hubiese querido expulsar una confesión de su boca que estuvo a dos segundos de delatarlo por completo. Nervioso, una gota de sudor caía sobre su rostro, decidido a hablar de todas maneras. Hasta que se durmió, evidentemente.

Su cuerpo se estremeció en un solo segundo, siendo completamente bañado por un líquido tan frío como oloroso -¡¡¡!!!- y, alzándose de repente, el mismo empezaba a gotear sin parar por sus cabellos y ropa -¿¡QUÉ COJONES!?- y, cuando entró en razón y volvió en si, sintiendo el peso de sus párpados debido al posible somnífero que las burbujas traían, volteó, escuchando al hipocondríaco a su lado cerciorarse de que Owen, ciertamente, fuese alguien realmente confiable.

— No te duermas. Si roncas llamarás la atención y eso no me gusta, ya te lo dije. Así que decide, darás pie atrás o seguirás adelante con tus compañeros. —

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-Debo seguir adelante si quiero estar con ella para siempre.-

Su respuesta estaba repleta de determinación, casi como si de lo que estuviese hablando fuese de un manual de instrucciones clarísimo y coordinado en su cabeza, aunque...la tarea fuese titánica y demorase meses o años -¿Maki?- se preguntó, volteándose, confundido y extrañado -Ella es espectacular, pero no me interesa. Es más, quiero que distraiga a Uker de la chica que te digo.- luego de varios segundos de silencio de su parte, comenzó a removerse en su lugar -Kiyoshi.- juntó sus manos, enderezándose, algo encorvado y cabizbajo -Esa gente de la que me quiero vengar...me tienen amenazado.- porque las buenas mentiras, ciertamente, siempre involucran una buena dosis de verdad para tornarlas creíbles -Desde que me ataron a una bolsa y me arrojaron sobre una balsa hacia altamar, recibí noticias de gente con contactos que busca...bueno, eliminarme de una santa buena vez y por todas, porque allí, en Tamanegi, no podían hacerlo.- su tono sonaba lúgubre, sincero, en esto sí parecía estar diciendo la verdad -Yo he sido...un tipo difícil, mucho, más porque...parece que...- no es que quisiese dársela de víctima, sino, que realmente estaba tratando de dibujar el discurso para que su mentira posterior fuese convincente y, al mismo tiempo, sincerándose sobre su situación -...soy hijo de alguien muy importante. No tengo ni idea, no lo he conocido, pero sé que maneja buena parte de los hilos de la isla donde vivía. Ese tipo tiene contactos, muchos y en todo el mundo, y descubrieron mis intenciones de querer volver allí. Necesito de...- volteó, con su ceño fruncido, observando aquellos ojos oscuros, opacos, negros y con apenas brillo del pelinegro con dos lunares rectos en la frente -...gente que me ayude a cumplir el sueño de liberar a gente como mi madre de esa monarquía que tanto la oprimió, se lo debo. Yo...- le fue inevitable llevar una mano hacia la frente, con sentimientos que realmente eran puros, sinceros, difíciles de explicar, pero tan honestos como delicada parecía la situación -...soy el recuerdo de su error. Imagínate que estuviese arrastrando esto y arrastre a la chica de la que estoy enamorado también, ¿Sería justo para ella?- sus ojos tenían un brillo triste, como el de un niño lleno de dudas y confusión.

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-Le estuve dando mil vueltas al asunto, hermano, y esa es la conclusión que saqué. No puedo hacerlo solo.-

Todo lo que estaba diciendo era cierto, todo, excepto las verdaderas razones por las cuales se había incorporado a la tripulación de Uker Rackham, ciertamente -Los recursos...el dinero...la gente...los soldados, mercenarios, todo eso es carísimo, demasiado. Me llevaría una vida completa conseguir todo eso solo y si cuando llegue a la isla todo el mundo está viejo y marchito, peor que cuando me fui, ¿Qué sentido tendría?- su mirada, hacia la nada, expresaba la tremenda preocupación que jalaba hacia un lado y hacia el otro en una cuerda que rodeaba su corazón: El deber, o el amor -Tampoco quieren que un bastardo que puede desestabilizar a gente poderosa campe a sus anchas por ahí, por eso estaba tan angustiado aquella vez...- su mano ahora frotaba su rostro hacia arriba y hacia abajo, como si se lo estuviese lavando con agua imaginaria -...porque tuve que despedirme de mi mujer favorita para seguir semejante gilipollez que nunca en la vida me va a soltar. Todo porque me siento culpable. Agh.- la terapia parecía estar funcionando. Tirar un poco de su lengua y ponerlo en una pequeña encrucijada dejó ver que detrás de ese aspecto pendenciero y desafiante, ciertamente, había un muchacho que no había podido vivir ni el más mínimo ápice de normalidad en su vida -¿Cómo piensas encargarte de los asesinos de tus padres?- la memoria del chico era excelente pese a que indicar lo contrario, por lo que no dudó en también querer indagar un poco en las razones de su "misión de vida" -Es decir, una vez que logres eso...¿Qué queda? ¿Qué es lo que harás?- inconscientemente, parecía que Owen se estaba haciendo esa pregunta, incluso, a él mismo -¿Eso va a solucionar el dolor que llevas? Si eras feliz siendo médico, atendiendo pacientes y llevando una vida normal, ¿Porqué no seguiste por ese camino? ¿O acaso...llegaste a una conclusión parecida a la mía?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#6
Odia este tipo de historias. Odia que agentes externos se encarguen de hacerle la vida imposible a otros, pues justamente es lo que le sucedió a Kiyoshi. Si bien desconoce la culpa que pudieron tener sus padres para tener ese fatal destino, confía en que eran inocentes, que no merecían morir así, asesinados por sus propios compañeros. El cuento que le dice Owen solo se toca superficialmente, pues puede haber mucho detrás o debajo de las piedras. Pero tampoco es que vaya a interrogarlo o pedirle que le cuente todo porque capaz ni él lo sabe. Lo importante aquí está dicho y es que a Kiyoshi personalmente no le importa demasiado, casi nada. Si lo tomamos como un caso clínico todo es diferente.

— Básicamente, estás entre la espada y la pared. Sé realista, quizás pierdas la vida y no seas capaz de tener tu vida con ella. Solo abandona, búscala, ve a un sitio donde no te conozca nadie y vive hasta morir. Veo que la solución a tu problema es bastante simple. Claro, a no ser que liberar el hogar de tu madre sea más importante que la chica esa. — En todo caso, no ve muchas posibilidades de éxito en el plan de Owen. — Además, tu primer paso ya fue fallido. ¿Te das cuenta a la tripulación que te has metido? Uker es débil. — El mismo capitán lo confesó, Kiyoshi le creyó. — Jensen es un loco que sabe disparar, debe haber muchos como él. — Más aun en los siguientes mares que se les vienen por delante. — Maki solo es un lagarto. — Bueno, pobre muchacha. — Y yo solo soy un médico incapaz de defenderse a sí mismo ante tipos muy fuertes.

Parece que realmente tiene la intención de lograr que el pelirrojo desierte de la tripulación y se vaya. Esto es lo opuesto a cuando iniciaron el viaje, pues el pelinegro exigió que ya nadie podía dar marcha atrás, pero eso fue básicamente para tener más tipos capaces de poner el pecho a las balas. Si Owen no está preparado para eso, no le sirve. — ¿Realmente crees que nosotros podremos ayudarte con todo eso? No te dejes llevar por las palabras de Uker. Nos ayudará a cumplir nuestros sueños, ¿y qué? ¿Realmente podrá? No seamos tan tontos. Si aceptamos pelear por las metas que nos pusimos es porque estábamos listos para morir.

Al ser un médico, no le gusta hablar mucho sobre la posibilidad de morir. Es más, lo odia. Le dijo a cierta señorita tiempo atrás que odia a los pacientes que siguen un camino que puede llevarlos a la muerte porque no hay peor sensación para un médico no poder salvar a alguien que está entre sus brazos. Sin embargo, se esfuerza en ser realista. En ese entonces, no tenía en mente ser un pirata. Ahora, a bordo del barco de Los Olvidados, hay que entender que la vida se balancea peligrosamente en una cuerda floja.

— Tienes suerte de que he decidido trabajar como su médico, y odio ser un mal profesional. — Lo cual es cierto, pero ya veremos qué tanto se lleva el dicho al hecho con tanto lío mental y trauma que también tiene Kiyoshi. Owen puede tener la cabeza revoltosa, pero no es el único. Es más, seguramente nadie de la tripulación está lo suficientemente bien. De lo contrario, estaría cada uno en su casa.

— Intentaré que no pierdas tontamente la vida todo lo posible, al menos hasta que recapacites y entiendas que debes abandonar tu venganza y simplemente irte con esa muchacha. Si tardas mucho, quizás ni yo mismo esté para ayudarte con eso. — Bueno, ayudar no es la palabra correcta. — O más bien, para hacer mi parte del trabajo. Tú céntrate en ser mi escudo, y yo me centraré en que seas un escudo irrompible. Y limpio, sobre todo limpio. No olvides eso, tonto.

En todo este rato que han hablado luego de usar la cerveza para despertar al señor de corazón roto, sin siquiera pedirlo, quien sirve las bebidas ha puesto un nuevo vaso lleno. Kiyoshi, desconcentrado o más bien demasiado enfocado en la charla, no se da cuenta del contenido, toma el vaso y bebe un poco. Rápidamente escupe al piso y deja el vaso donde estaba, poniendo una cara de muy mal humor.

— No he sido feliz con mi vida. Tampoco sé si seré feliz una vez consiga las respuestas que busco y la venganza que deseo. Mi futuro es incierto, sobre todo ahora. — Y estancándose en esa vida no logrará nada. — Tengo miedo de morir sin lograr nada, pero más miedo me da morir en casa sin tener un solo día de paz. — Es algo que lleva pensando día y noche desde que siguió a Maki en Isla Karate y decidió subirse el barco. También lo pensó luego de la invitación de Uker. Un tipo débil y enfermo como él en el mar suena raro, atípico, pero ¿qué importa? Sus padres siempre lo sobreprotegieron, pero le inculcaron que debía alcanzar la excelencia. Hoy no los tiene para guiarlo, pero sí le forjaron y mostraron un camino que seguir.

— Cuando cumpla mi objetivo, buscaré un sitio tranquilo en el cual trabajar de médico y esperar mi momento. Seguramente ustedes me harán pasar muchas rabias, así que un sitio solitario me ayudará a recuperar la paz mental que tenía antes de que todo esto suceda. — Desde el asesinato de sus padres, básicamente. — Espero que este viaje me ayude a ser un mejor médico. Hay varias cosas que me gustaría lograr que parecen imposibles, pero aceptaré ser tan tonto como para confiar en mi potencial. Ya sea curar mi cuerpo, sanar ciegos. Soy un buen tirador y un buen médico, pero debo ser el mejor. Lo prometí frente a sus tumbas.

Curiosamente, se pone de pie y da golpecitos en la frente ajena con los dedos índice y medio. — Así que decide rápido qué harás. Si yo que soy el más débil de todos estoy decidido, tú no puedes estar cagándote encima con tanta duda.
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#7
Un poco de sensatez, ciertamente, podía venir bien en una cabeza tan revoltosa y confusa como la de Owen. Un chico que toda su vida había tenido que aprender mal, a los golpes, y teniendo que adaptarse a todo y a todos con tal de poder aguantar un día más. Su vida estaba empezando a cambiar, tal vez...este viaje forzoso, ciertamente, podría ayudarle a madurar todo lo que necesitaría para poder encarar ese futuro tan ansiado con su mujer favorita.

Porque eso parecía lo único de lo que estaba totalmente seguro en su vida.

Parecía un niño arrinconado, uno que escucha y presta atención pero tiene mucha inseguridad de cómo actuar, o cómo manejarse: Aquel sujeto era incisivo, directo, muy diferente al temeroso y frágil médico que aparentaba en una primera instancia. El pelirrojo entrelazaba ambas manos con los codos apoyados en aquella barra, pensando, incluso, en sus palabras: "Abandona, búscala, ve a un sitio donde nadie te conozca y vive hasta morir." -...se lo debo a mi madre.- Ese chico reluciente, brillante, fogoso, parecía estar tan contenido como una llama adentro de una lámpara. Él parecía una fuerza imparable, una que quería obligarle a que se rinda, a que desista, a que deje de pelear por todo aquello por lo que estaba haciendo tanto esfuerzo. Que se olvidase del objetivo final, que viva su vida. Era...sensato, muy, bastante demoledor emocionalmente, incluso -...tsch.- desviaba la mirada, "Uker, débil", "Jensen, loco", "Maki, lagarto", "Kiyoshi, indefenso" -...- una respiración muy fuerte salió de su pecho, incómodo, sabiendo que donde se estaba metiendo...tal vez, no cumpliría ni lo más básico.

Él parecía estar haciendo un esfuerzo casi inconmensurable en buscar que Owen bajase los brazos, que se negase, que tirase la toalla en ese preciso segundo para irse con Gwen hasta el fin del universo si fuese el caso. Pero algo había en él, algo...que le prometió: Que cuando termine lo que vino a hacer, la buscaría. Y a ella, jamás, pero jamás en la vida, le iba a volver a mentir.

— Intentaré que no pierdas tontamente la vida todo lo posible, al menos hasta que recapacites y entiendas que debes abandonar tu venganza y simplemente irte con esa muchacha. Si tardas mucho, quizás ni yo mismo esté para ayudarte con eso. —

¡POF!

[Imagen: 11a5bcb93b3fd4a10b8e2b22fd1845a5.jpg]
-...joder...-

Derrumbó el lateral de su rostro sobre la barra. Podían apreciarse, incluso, ojeras, era como si las palabras de Kiyoshi solo estuviesen removiendo más y más en su interior, confundiéndolo aún peor. Tal vez...¿Eso era bueno? Era como si un garabato estuviese girando en su mente una y otra vez, convulso, mientras insistía en el hecho de ser protegido para que, al menos él, pudiese lograr su tan cotizada venganza que, encima de todo, tampoco tenía la certeza de que fuese a llevarle a ninguna parte. Tal cual, al menos en paralelismo, como podía hacerlo con el propio Owen.

Pero hubo algo que lo levantó.

— Tengo miedo de morir sin lograr nada, pero más miedo me da morir en casa sin tener un solo día de paz. —

[Imagen: 909b55367e57cb2dabf1e05d97b1f8fc.jpg]
-...-

Aquello lo alzó automáticamente, crispó sus pelos, le erizó la piel y le dejó totalmente en silencio, con los ojos abiertos como platos sin quitarle la mirada de encima ni un solo segundo. Es de aquellos momentos, esos donde se te graban en la mente, esos que pareciera como si la mente le sacase una fotografía a ese instante o lo grabase para recordártelo cuando haga falta. Le costaba hasta pestañear, incrédulo mientras le escuchaba -Sin tener...un solo día de paz...- él, incluso, seguía y seguía, como si su corazón también estuviese lleno de astillas y situaciones que lo llevaron a tener un rencor sin igual. Lo entendía, casi que demasiado, como si estuviese viendo un reflejo de un Owen cegado desde hace meses...porque él ya no era así. ¿Todavía ansiaba liberar la isla? Mucho, pero...aquello se había vuelto no segundo, quinto plano de sus verdaderos objetivos en la vida. Aunque necesitaba, ciertamente, seguir dibujando la mezcla entre la mentira y la verdad hasta conseguir toda la información que Jin Onizuka necesitase de esos dos.

— Así que decide rápido qué harás. Si yo que soy el más débil de todos estoy decidido, tú no puedes estar cagándote encima con tanta duda.

Él comenzó a picarle la frente a Owen, una y otra vez. Casi de forma rítmica. Uno, dos, tres.

¡PAM!, la palma de Owen, con fuerza, impactó contra aquella barra, haciendo que las bebidas, el bartender y varias copas de cristal pegasen un pequeño brinco hasta volver a estabilizarse. Algunas, derramando un poco de su líquido hasta volver a su eje normal. Varios voltearon a verle e, incluso, guardaron silencio por la incomodidad. El bartender, por su parte, ya tenía el ojo puesto en el pelirrojo hace rato; Entre lo gritón y lo molesto, ciertamente, iba a seguir espantando a la gente.

[Imagen: 45363198032c4ef442fd6847084e6b07.jpg]
-Tengo una mujer con la cual casarme, Kiyoshi. Le prometí que hasta que no termine lo que vine a hacer primero, ese destino espantoso iba a perseguirme. ¿Acaso sería un hombre respetable, que la elija y ame siempre, si toda mi vida y su vida corren peligro?-

Se paró delante de él, incluso, si este seguía picándole la frente, dejando una escena tan extraña como bizarra. Si seguía dándole picotazos con el dedo, él reaccionaría dando un pequeño parpadeo tembloroso, como cuando el acto reflejo busca defenderte de un golpe -Le prometí que hasta que no termine toda esta mierda no podríamos estar juntos, ¿Y lo que tú quieres es que abandone? ¿A qué me estás obligando, a que desista?- frunció el ceño, empezaba a sentirse ofendido...pero no con él, sino, consigo mismo, por haber dudado por, aunque sea, un solo segundo -Escúchame, Kiyoshi. Quiero que sepas una cosa:- su mirada, ciertamente, cambió; Ya no parecía el muchachito desafiante, altanero, burlón y explosivo de siempre. Su sonrisa parecía simple, agradable, amable, inmensa, mostrando lo largo de sus colmillos -Seré tu escudo hasta que me quiebre, porque tú me ayudarás a que vuelva a encontrarme con Gwen. Así se llama ella, para que siempre lo sepas. Es...así, de este tamaño,- no le quitaba la vista de encima, pero hacía un gesto con la mano recta, apuntando hasta donde iniciaba su garganta -tiene el cabello oscuro con mechas violetas, va muy adornada, tiene un antifaz blanco que le tapa los ojos y es extremadamente bonita, muy, muy demasiado.- con eso último se sonrojó, tembló, pero no desistió. Aquello estaba saliendo desde el fondo de su corazón y para nada estaba implicado con el objetivo real de embaucarse en esa travesía forzada que era pertenecer a los "Forgotten One's" -Yo jamás, jamás Kiyoshi, escúchame:- se enfrentó a él, pero se veía desafiante, con el ceño fruncido -jamás me rindo. Jamás. Antes, que me maten. No abandonaré a esa chica, cumpliré mi promesa de hacer lo que vengo a hacer, y los ayudaré a que cumplan las suyas en el progreso, y tú, tú- le señaló con el índice, acusador, ya la afronta parecía ser personal -así tenga que comerme treinta balazos para que logres encontrar a quienes asesinaron a tus padres, te protegeré. ¿Me estás escuchando, Kiyoshi?- sonaba feroz, decidido, se había envalentonado demasiado con todo lo que estaba diciendo.

-¡FIU!- silbó con fuerzas, muy sonoro, mezclándolo con un suspiro largo y pesado mientras cerraba los ojos -He entendido una cosa, hermano, muchas gracias.- volvió a sentarse, mientras sonreía, recuperando ese brillo tan característico en él -He entendido porqué estaba siendo un tonto, y es porque estaba dudando.- porque pese a que realmente todavía sus planes de seguir infiltrado allí se mantenían, ciertamente, sí hubieron dudas en su corazón -Solo los tontos se comprometen a algo y después dudan, se confunden, se ciegan o se echan atrás. Y yo, Owen,- se autoseñaló con el pulgar -jamás voy a hacerlo otra vez. Eres un grande, en serio.- ¡CLAP-CLAP!, dio dos aplausos -¡ESTO HAY QUE CELEBRARLO! ¡CAMARERO, DEME UNA RONDA DE CINCO CHUPITOS DEL RON MÁS ÁSPERO QUE TENGA!- y ahora, mostrando mucha malicia en su mirar, volteó a ver a su compañero de bebida y actual psicólogo -Dos y dos. El que llegue a tomarse el tercero, gana. ¿Qué gana? El sueño del otro. Tú desistirás de tu venganza y te irás a vivir feliz como médico o yo te abandonaré en este segundo y me iré a buscar a Gwen. ¿Estás listo?- estaba tan, pero tan seguro que iba a ganar, que no le importaba si vomitaba el hígado en el proceso.

[Imagen: df9342d46c10a437503375dbe480420f.jpg]
-¡VENGA, CAGÓN! ¡¿QUÉ TANTO VALEN TUS SUEÑOS?!-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#8
Suspira molesto ante los bebestibles que caen sobre la barra y la ensucian. De inmediato saca su equipo de limpieza y empieza a frotar sobre la madera, pero se ve interrumpido ante las acciones que hace Owen. Por mucho que el resto intente ignorarlo, es imposible. Para peor, todo mundo guarda silencio, permitiendo que el pelirroje tome todo el protagonismo dentro del bar. Absolutamente toda la clientela lo está viendo por mucho que intenten ocultarlo. Kiyoshi se percata de esto y se muere de vergüenza.

— ¿Qué diablos haces, tonto? Siéntate. — Mira en todas las direcciones, girando el cuello más rápido de lo normal. No quiere sentir todas esas miradas también en él, por lo que necesita que su compañero termine pronto su espectáculo. Lo toma de la camiseta con ambas manos y lo jala hacia abajo en un intento inútil de lograr que se siente. — Dale tonto, te dije que te calmes y no llames la atención. Cállate y siéntate. — Lamentablemente, solo obtiene fracaso tras casado. Owen está empecinado en dar su discurso de amor, motivación y quién sabe qué más.

La cara de Kiyoshi no tarda en ponerse roja de la vergüenza, llevando una mano a la frene para intentar cubrirse mientras mira el suelo. Odia esta clase de situaciones. Un lugar repleto de gente y siendo él el centro de atención, peor si es por culpa de otro. Sin duda tiene deseos de darle un disparo en la frente para que no se levante nunca más.

“Gwen”.

¿Será un nombre común? Al oírlo, se destapa el rostro y vuelve a mirar de frente a su tonto compañerito, más aun cuando empieza a describir a la susodicha. — Debe ser solo coincidencia, ¿no? Pueden haber muchas personas parecidas en el mundo.  — Pero la describe y todo. Dios, ¿de verdad será ella? — Sí, sí, te estoy escuchando, pero habla más despacio, estoy al lado tuyo. — Parece que al fin le va bajando un poquito a la energía. Ya cuando se sienta es que el médico es capaz de preguntar lo clave. — No estabas hablando de la Gwendolyne ciega, ¿verdad? Pero se parece mucho. La vida a veces es graciosa. — Cómo olvidar a la muchacha que casi le mete un tiro porque quiso interponerse entre la bala y un ave gigante.

Además, como médico, hubo ciertos aspectos de su caso que llamaron mucho la atención, como el hecho de que no la hayan llevado a revisarse de inmediato en su niñez, dándole justificaciones muy imprudentes a criterio de Kiyoshi.

— Ya dijiste que serás mi escudo. Ten en cuenta que en el mundo profesional, romper tu palabra o un contrato es muy grave. Yo al menos garantizo que haré lo que pueda por cumplir mi parte con todos ustedes. No por ser un pirata dejaré de ser un profesional confiable. — De lo contrario, defraudaría mucho a sus difuntos padres.

La pregunta ahora es, ¿cómo mierda todo se transforma en una competencia de beber? Kiyoshi mira a Owen. Luego, al camarero. Después, al público que sigue con los ojos en la dupla estrella. Es como si todo el mundo estuviese insistiéndole que no puede rechazar ese desafío.

— Pero yo… — Siempre que bebe, ocurre un desastre, y cuando se acuerda al día siguiente, ni se anima a salir de la cama. — Ya dijiste que me protegerás, así que no me interesa que te vayas a por la muchacha. Mejor quédate. — Aunque estas palabras no logran que el otro cambie ni un poquito de opinión.

¡Beber es inevitable!

Traga saliva mientras toma el primer vasito entre sus dedos. Lo mira fijamente, como si quisiese estudiar su composición química y así encontrar una fórmula que le ayude a aguantar. Pero obviamente eso es imposible porque Kiyoshi no tiene una visión molecular o algo así, y tampoco es químico, no confundamos profesiones. — Nadie me dice cagón, tonto del culo… — Su voz duda un poco, tiembla, no suena tan convincente como antes. El pelinegro está frente a un momento de debilidad, uno que no le gusta mostrar. Cuando es respecto a fortaleza física no tiene problema en decirlo, pero en otros ámbitos la historia es diferente.

— Está bien… Yo empiezo. — Su respiración se agita, casi como si su asma fuese a atacar, pero no., solo es producto de los nervios. Tarda demasiado en animarse a llevar el contenido a la boca, intercambiando miradas varias veces con Owen, juzgándolo y también transmitiéndole el miedo que tiene.

Al fin se anima. Todo de una pa dentro, sin miedo al éxito. Cuando termina, intenta dejar el vasito sobre la barra, pero le erra al apuntar y el mismo cae al piso, rompiéndose. Lo normal es que Kiyoshi se moleste por ensuciar, pero no. Ahora, justo ahora, se produce una excepción a la regla.

Kiyoshi es un tipo demasiado sensible a la bebida. Cuando está obligado a hacerlo, opta por consumir tragos livianos y con mucha paciencia, nada de rapidez como recién. Simplemente se dejó llevar por la presión y la circunstancia a la que lo somete Owen.

— Esa ciega… — Su tono de voz ya se escucha diferente, más ronco, no tan serio, pero algo enojado. — Quien la cuidaba, era raro… muy raro… — Fue algo que pensó mientras hablaba con ella, y que también dio vueltas en su cabeza durante el camino de regreso a su isla natal. Ahora, por su estado, sin pensarlo mucho, logra soltarlo en palabras. Es algo que nunca le dijo a nadie.

— Bueno, bebe tú, ¿no? — Clava los ojos en los de Owen, notándose a Kiyoshi algo intensito, como si tuviera fuego en los párpados. Incluso él mismo toma el chupito y lo acerca a la boca ajena, hostigándolo a que haga lo mismo que él. — Si gano, dejarás de molestar y llamar la atención. Ya me tienes harto. — Lo normal es que Owen beba o tome el vasito y beba, pero ocurre un accidente. Kiyoshi intenta darle de beber, pero la torpeza por ebriedad invade su cuerpo y se le resbala el chupito, tirando el contenido sobre el rostro ajeno, pues apuntó mal a la boca. — Bueno… bebe igualmente. No pongas excusas, tonto.

Sorprendentemente, todo esto de beber ya es considerado normal por la clientela, por lo que al fin dejan de posar todos los ojos sobre el par de los Olvidados. — Le dije que intentaría devolverle la vista. Soy un tonto, eso es imposible. — Toma el otro chupito, totalmente de la nada, sin ningún aviso, y se lo bebe también. — Pero soy un profesional ambicioso. Que no sea tonta y no muera hasta entonces.

¿Cómo estas palabras calarán en el pelirrojo? Más aún cuando el cuerpo de Kiyoshi comienza a tambalearse sobre la silla en que se encuentra. Ya empieza a marearse. Dos chupitos fuertes sin cuidado…

— ¡SON TODOS UNOS SUCIOS TONTOS, EMPEZANDO POR TI! — El vasito lo rompe con fuerza contra la barra, se pone de pie y apunta acusadoramente a Owen. — ¿QUÉ ES ESO DE QUE UNO DE LOS DOS PERDERÁ ESTO? ¿ERES TONTO, IMBÉCIL? ¡QUE DEBEMOS VOLVER A ESE TONTO BARCO CON ESOS TONTOS COMPAÑEROS Y ATRAVESAR ESOS TONTOS MARES PARA VOLVER A VIVIR EN PAZ COMO QUEREMOS ALGÚN DÍA! ¡SI TÚ QUIERES RETIRARTE POR ESA TONTA MUJER, HAZLO DE UNA VEZ, PERO DEJA DE LLORAR TANTO! ¡YA ME TIENES HARTO! ¡HAZ TU TRABAJO Y DEJA DE CAGONEAR, ENFERMO DE MIERDA!

Vaya… No es que eso sea lo que realmente piensa. Simplemente cuando se embriaga, ese lado gruñón suyo aumenta por mil. Toda esa calma que siempre desprende, desaparece por completo. Que alguien lo calme, por favor.
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#9
— No estabas hablando de la Gwendolyne ciega, ¿verdad? Pero se parece mucho. La vida a veces es graciosa. —

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-...la conoces?-

Owen se cautivó durante un ápice de segundo. ¿Ella había conocido a otras personas a lo largo de su travesía en la Isla del Karate? Sonaba lógico, aunque bueno, ciertamente, podría ser por cualquier motivo. Durante una noventa parte de segundo brotaron unos pequeños celos ocasionados por el desconocimiento del cómo se conocían ambos, pero, automáticamente, el cerebro del pelirrojo se ordenó por sí solo -Nah, este tipo es demasiado repelente para que...olvídalo.- no le quitaba los ojos de encima de todas maneras, más que nada, porque, tal vez, con él hubiese hablado o interactuado de formas en las que jamás el muchacho podría creer. Indagaría, pero más adelante, solamente se elevó una ceja ante el comentario.

— Ya dijiste que serás mi escudo. Ten en cuenta que en el mundo profesional, romper tu palabra o un contrato es muy grave. Yo al menos garantizo que haré lo que pueda por cumplir mi parte con todos ustedes. No por ser un pirata dejaré de ser un profesional confiable. —

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-...Jm. Lo prometo, y primero muerto antes de incumplir una promesa.-

¿Acaso Owen estaba olvidando el eje central del motivo por el cual se había subido a aquel barco? Tal vez la cerveza, el comienzo de generación de un vínculo con aquel repelente médico, el hecho de sentir que podía pertenecer a algo más allá de simplemente hacer ratadas para "vivir un día más" le estaba haciendo sentir otros aires, uno que le hizo sonreír genuinamente y con ternura ante esas capas y capas de antipatía en la que el muchacho de lunares rectos en la frente se enmascaraba, casi tanto como lo hacía con sus barbijos característicos (Nuevos cada vez que iban a alguna zona, siempre se veían relucientes, intactos, recién estrenados).


¡PLAK!, el sonido intenso del culo de los vasitos retumbó en aquella pieza de madera sólida, mientras la expresión bañada en picardía del pelirrojo aparecía y se amplificaba hasta caricaturizarse al ver la expresión de horror de un Kiyoshi que Owen sabía que, muy en el fondo, tenía un espíritu tan inquebrantable como poderoso -Nadie que quiera cumplir un sueño tan temerario como el tuyo, Kiyoshi, sería un cobarde.- Mientras él analizaba el vasito una y otra vez, casi como si buscase un agujero en él, el chico le miraba con un entusiasmo inconmensurable: Estaba empezando a caerle bien, muy, porque era capaz de ver dentro de esas repelentes capas exteriores una voluntad tan fuerte como la suya, y así lo expresaba él: "Nadie me dice cagón" -¡ASÍ ME GUSTA, JODER!- contestó casi automáticamente, la cosa estaba envalentándose a tal punto donde, incluso, los que parecían querer repeler la situación por lo ruidosos que estaban siendo, ciertamente, empezaron a ver aquello como si fuesen espectadores en un concurso de comida.

En cuanto Kiyoshi se animó, Owen, inmediatamente, lo siguió.

[Imagen: kYbAN2D.png]
-¡GLUP!-

También, para adentro, sin ningún tipo de miramientos -¡AAAAAAAAGH! ¡UFFFFFFF!- las órbitas de sus ojos se salieron de las cuencas durante unos segundos mientas se quejaba de la intensa quemazón y patada al estómago que empezaron aparecer de forma progresiva e intensa. Unas pequeñas lágrimas querían escapar de sus ojos mientras apretaba por completo el rostro y lo sacudía, -¡BRRRRR!- como lo haría un perro para secarse -¡QUÉ GUAPO!- el subidón de la adrenalina, también, estaba actuando como siempre lo hacía en él.

[Imagen: fa0e0b9995a29a44ce5c7bd22f079b8b.jpg]

-¡JA-JA! ¡A POR EL SIG-
— Esa ciega… —

[Imagen: 4bf4f195fb00cb91eff3c6866e704420.jpg]
-...eh?-

— Quien la cuidaba, era raro… muy raro… —

No quería distraerlo, no quería distraerse, porque sí, Owen sabía...cosas de Gwen, distintas, confusas, extrañas. Algunas generaban muchas dudas en su persona, pero él jamás dudo del cariño y afecto que ambos se tenían, porque ella dijo amarlo con su corazón y hasta entregárselo hasta que se volviesen a ver, ¿No? Porque ella le amaba, ¿verdad? El pelirrojo se quedó totalmente petrificado, helado, mientras aquellas palabras le habían pegado hasta dejarle mirándole durante varios segundos en el más burdo y puro silencio, otra cosa que se había grabado en su cabeza de forma...preocupante -No puedo dudar de GriselGwen.- por su mente voló un nombre, uno que se le atoraba en la garganta múltiples veces cuando la recordaba, una incomodidad que parecía haber quedado pendiente en ese instante. Se encontró en un pequeño letargo y vacío que fue despierto por un, "Bueno, bebe tú, ¿No?" -¡!- de parte de aquellos cabellos negros que parecían empezar a reaccionar a la aspereza de un ron de una calidad o muy buena o muy mala, no existían medias tintas -¡OYE OYE! ¡QUEVOYQUEVOY!- porque el que ahora parecía llevar la absoluta iniciativa no era el pelirrojo, sino, el propio médico de actitud cobarde que parecía haber sido afectado, incluso, desde el primer tiro de aquella bebida, empezando a derramar algunas gotas del vasito, mientras el mismo se derramaba en el rostro del muchacho finalmente -¡AGH!- y se lo pintarrajeaba de aquel aroma tan fuerte y áspero que solamente la bebida alcohólica amarillenta podría tener -¡JODER! ¡CAMARERO! ¡NECESITO OTRRRRRRA RONDA!- porque mientras cualquiera hubiese reaccionado con todo tipo de violencia ante la torpeza provocada por la inminente ebriedad de Kiyoshi, Owen, ciertamente, provocaba lo opuesto: Se quedaban sin alcohol, necesitaban más.

Y así, tal vez, podría ignorar lo que el medico había dicho un minuto atrás.

Al menos por un rato.

Pero él...volvió a arremeter contra Owen, volviéndole a hablar de su mujer favorita, algo que ahora sí lo puso un poco más a la defensiva mientras ¡PAK!, otra nueva tanda de chupitos (No habían terminado la primera) volvía a posarse en la barra, retumbando en un espectáculo propio de dos monos de circo: Uno de pelo rojo y otro de pelo negro -¿¡Que le quieressssss devolver la vissssssta!? ¿¡TU QUIEEEEEEERES QUE TE PARRRRRRRRTA LA CABEZA!?- ¡GLUP!, otro chupito volaba hacia la boca del muchacho que, con su ceño fruncido y el rostro colorado por el alcohol, ¡PAK!, lo apoyaba en la misma y este rodaba hasta caer al suelo. Por suerte, como el mismo estaba hecho de arena, el impacto y ruido fueron totalmente mitigados...aunque no el desastre que estaban armando -¿De que COJONESSSSSSSS la conocesssssss? ¿¡AH!?- arrastraba las letras y las palabras como solía afectarle el alcohol, dando erráticos movimientos hacia adelante y hacia atrás, mostrándose muy torpemente enojado. Cuando la ebriedad es fuerte en él...las inhibiciones comienzan a desaparecer, y los celos, incrementarse -¡RRRRRRRRRESPONDE SI NO QUIERESSSSSS QUE TE HUNDDDDDDA LA JETA!- aquello era tan carnavalesco, horroroso, estúpido y extraño que hasta algunas personas les resultaba imposible hasta no reírse de la actitud de aquellos dos. La atracción de nuevos clientes hacía que el bartender, ciertamente, siguiese colocando tandas y tandas de vasitos de ron que parecían ser bebidos uno atrás de otro por un pelirrojo tan tambaleante como una peonza.

— ¡SON TODOS UNOS SUCIOS TONTOS, EMPEZANDO POR TI! —
[Imagen: 954cf372e3129197acd75a4d0e8bddcc.jpg]
-NNNNNNNO ME GRITES, GRITAR ENNNNNNOJA AL NIÑO DIOS.-

El escándalo comenzó, uno donde podía verse a un altamente embriagado Owen tambaleando hacia un lado y hacia el otro y, mientras el discurso desmotivacional proseguía, el simplemente lanzaba manotazos al aire, para atrapar uno de sus vasitos y ¡GLUP!, mandárselo de lleno hasta su interior. Alguno que otra, por acción del propio movimiento sin prestar atención, caía, repiqueteando en ese cristal y generando un pequeño saltito producto de la madera hasta rodar al suelo de arena. Lo dejó terminar, viéndolo intenso, jadeante, casi que se había quedado sin aire al expulsar tantísimo rencor acumulado en su interior. Los ojos entre-cerrados del pelirrojo, borrachísimo, se mantenían enfocados en él, mientras que viraba en direcciones aleatorias para mantener el control de un cuerpo envenenado por el etanol -Lo únnnnnnnico que te voy a decir esssssssque Grissselda, Gweeeennnnnndolyn, va a ssssser mi esposa...y como la...la toquessssss te voy a corrrrrtar los dedos con unnnnnna cuchara, ¡¿LLLLLLO ENTENDISTE O TE HAGGGGGO UN CROQUIS?!- Los enemigos invisibles, ciertamente, vienen mal, Owen -¡NNNNNNNNNADIE LA VA A AMAR COMO...- se fue hacia atrás -Essspera.- se estabilizó, colocó el dedo índice frente a él y prosiguió -......YYYYYO!- atrapó de la camiseta a su compañero de tripulación, con fuerza, mientras su rostro se derretía en ebriedad -Jeje...túuuuu...tú eres...túuuuuuuu eres un piiiiiillo...- con la mano libre empezó a tocarlo con ese índice acusador de antes, una y otra vez, en la mejilla izquierda. La mirada de ojos celestes, perdida, tenía que alzar la vista debido a la diferencia de altura -¿¡QUÉEEEE SABES DE GWWWWWEN QUE YYYO NO!?- y si venir a ningún tipo de cuenta, ahora, arrastró al médico hasta la barra nuevamente, pegándola a la misma.

-¿Ssssssabes cuál es el probbbbbbblema ahora?- su sonrisa, llena de malicia y el bartender que ya estaba empezando a sentir preocupación debido a los golpeteos y cómo la gente ahora sí huía de la barra por miedo a ser lastimada, se clavó en esas dos perlas negras por ojos que tenía el médico -Que nnnnnno te vas a matar al asssesino de tus papás hasta que me...- cerró los ojos, otra vez se quedó pillado -...me cuennnnntes todo, ¡O SSSSSSSSINO, VOYY Y LO MMMMMATO YO Y TU VENGGGGGGANZA TE LA METES EN EL CULO!- parecía como si en cualquier momento se fuesen a besar, una tensión tan extraña que ni el mismísimo autor de obras de ficción románticas podría imaginarse -Quiéen...acompañaba...a Griselda. A Gwen. A Gwen Yang. A GwendolynOwenUkerYang. A Hoseki Yang.- su lengua se trababa, nombres y nombres volaban en múltiples direcciones, algunos acertados, otros...extraños, ¿De otros mundos alternativos, tal vez? -Rrrrrrresponde antes de que me pongggga más celosssso. Tú no puedes sssssaber nada que yyyo no sepa de ella. ¡¿EH?!- evidentemente todo esto era ridículo, pero bueno, esperamos que para mañana se les olvide.

No se les va a olvidar, ¿No?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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#10
Quién mierda es Griselda. Ese es el pensamiento que pasa por solo un segundo por la cabeza de Kiyoshi, pues el pelirrojo comienza a mostrarse tan agresivo y a amenazar tanto, que el pelinegro solo quiere abrir la boca y responderle todo. Ya pudimos ver cómo se pone cuando el alcohol ataca tan fuerte su organismo, su personalidad, o más bien, se intensifica. Su tono de voz bajo y tranquilo crece hasta los gritos, mientras que su rostro expresa mucho más el mal humor tan característico que tiene. Parece que hoy la reunión no podrá terminar de forma pacífica.

— ¿A QUIÉN MIERDA TE CREES QUE ESTÁS AMENAZANDO, TONTO? NADIE TE MANDA A DEJAR A ESA CIEGA ABANDONADA POR EL MUNDO. ES TU CULPA, ASÍ QUE AMENÁZATE A TI MISMO, ESTÚPIDO. — Cualquier pudor que pueda tener como ser humano desaparece totalmente. De hecho, aunque en un principio se mostro reacio a beber, ya todo eso ha abandonado su mente. Cuando llega la segunda ronda de chupitos, no tarda en llevar el contenido a su boca, causando que el ardor solo alimente más ese rencor que tiene guardado dentro y que intenta controlar siempre a excepción de hoy.

Podemos decir que, como pocas veces, se ha liberado a la bestia.

— ES UNA CIEGA QUE VIAJA SOLA POR EL MUNDO. ¿ES QUE ACASO DEBO DECIRTE QUE DEBERÍAS CUIDARLA Y NO DEJARLA A SUS ANCHAS? ¿TU TONTO CEREBRO NO ES CAPAZ DE CAPTAR LO OBVIO? — Ya no es solo Owen quien está de pie, sino que también Kiyoshi, quien en todo momento lo mira hacia abajo debido a la notoria diferencia de estatura. Es más, pareciera la típica escena en donde el abusón grandote quiere golpear al más pequeño, pero conociéndolo, sabemos que Kiyoshi no es de los que busca realizar violencia física. ¿Cambiará esto por su estado actual?

Y es que Owen no deja de provocarlo, intencionado o no intencionado, pero lo hace. — ¿NIÑO DIOS? ¿CÓMO VAS A CREER EN ESAS COSAS? ¿ACASO ESE DIOS TE CURARÁ CUANDO TE DEN PALIZAS ALLÁ AFUERA, O SERÉ YO? ASÍ QUE MEJOR DEJA DE REZARLE A INVENTOS Y RÉZAME A MÍ, IMBÉCIL. — No es raro que un tipo enfocado en la ciencia no crea en ese tipo de cosas. Kiyoshi no es una excepción. Es un hombre que no cree en milagros, no cree en seres superiores. Cree en la habilidad del ser vivo, en su inteligencia, en su capacidad. Capacidad que en este momento el pelirrojo no demuestra, al menos en lo cognitivo.

— NO SÉ QUIÉN ES ESA GRISELDA, YO SOLO CONOCÍ A GWENDOLYN. ESTABA SOLA EN EL BOSQUE, ME AYUDÓ A RECOGER FLORES Y LE PAGUÉ POR ELLO. TAL COMO LE PAGO A TODO EL MUNDO QUE TRABAJA PARA MÍ. ¿TE CUESTA ENTENDER ESO O QUIERES QUE TE LO EXPLIQUE CON MANZANITAS? — Y no, no, no. Owen realmente está pasándose de la raya y por mucho. ¿Darle esos golpecitos en la mejilla? ¿Realmente cree que tiene el derecho de hacer eso? ¿Muy valiente? ¿Confía en que Kiyoshi no hará nada por ese discurso de que es débil y necesita que lo defiendan? Que se considere suertudo de que no anda con su rifle, porque de lo contrario, ya estaría apuntándole entre ceja y ceja.

Ahora, ordenemos un poco las cosas. Por un lado, puede ponerse intensito porque le han mencionado a la novia. No lo hace menos estúpido, pero se le puede dejar pasar. Algo totalmente distinto es que menciona la venganza, o más bien el objetivo de vida que tiene Kiyoshi. Intentar aferrarse a eso para insultarlo es un golpe bajo que el malhumorado protagonista de esta historia no piensa dejar pasar.

El señor Burbuja procede a tomar uno de los vasitos y lo impacta directamente contra la cabeza del pelirrojo, rompiéndolo en el acto y seguramente ocasionándole un corte. Y si no es suficiente, toma otro vaso más y vuelve a rompérselo en la cabeza.

— ¡NO VUELVAS A METERTE CON MIS COSAS, IMBÉCIL TONTO DE MIERDA, CULO SUCIO! SOLO SÉ QUE A ESA CIEGA NO LA QUISIERON AYUDAR CON SUS OJOS, ¡NO SÉ POR QUÉ! ALGO RARO HAY EN QUIEN LA CUIDÓ, PERO NO SÉ MÁS NADA. ¿LO ENTIENDES? NO SOY EXPERTO EN CIEGAS. SOLO LA CONTRATÉ Y LUEGO LA TRATÉ COMO PACIENTE. ¿CÓMO TE VAS A PONER CELOSO SI ENTRE ELLA Y YO NO PASÓ NADA? — Y que ni le diga que casi le dio un tiro.

Y por si fuera poco, toma un tercer vaso, el cual alza y amenaza con usarlo también para golpearlo. — ¿TE VAS A CALMAR O NO? O TENDRÉ QUE PONERTE UNA VACUNA PARA LA RABIA.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
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