[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6]
#11
Este otro hombre se acercó con una calma que me resultó casi insultante, honey. Sus ojos tenían algo raro, como si guardaran un secreto que no debía existir. Parecía conocer a Uker sí, lo llamaba por su nombre, con esa familiaridad que solo da la costumbre, y hablaba con naturalidad, como si ninguno de nosotros acabara de caer del cielo en medio de una pesadilla. Me pidió que me calmara. ¿Calmarme?
 
—¿Calmarme?— repetí casi riendo, aunque la risa me tembló en la garganta. —No tengo la más mínima idea de dónde diablos estoy, mis estrellas no están, mi barco desapareció y tú quieres que me calme, darling— Mi voz se quebró entre rabia y miedo, pero aun así mantuve el porte, la teatralidad que me caracteriza, porque si voy a perder la cabeza, al menos lo haré con estilo. Respiré hondo, aunque el aire me sabía a encierro. Miré a mi alrededor, a esos desconocidos que parecían salidos de otro cuento. Ninguno de ellos tenía la chispa del Crimson Stage, ninguno brillaba con esa mezcla de pecado y redención que tanto amo. —Mis familiares, mis estrellas— murmuré con la mirada perdida. —Yo los tenía justo frente a mí y ahora nada. Ni una nota, ni un aplauso, ni un maldito “te sigo, capitán”.—
 
Apreté los puños con fuerza. —Así que no me digas que me calme, honey…— añadí en un susurro cargado de desesperación. —No hasta que sepa dónde están mis estrellas y who was the bastard who stole my stage?. —
 
—¿Quién eres tú, honey? —pregunté, con una mezcla de curiosidad y desafío, mi voz quebrándose apenas entre el miedo y la ironía. Lo miré de arriba abajo, intentando descifrar si debía confiar o prepararme para arrancarle la garganta. A veces me gusta que me den órdenes, cariño, lo admito, tiene su encanto cuando quien manda lo hace con propósito.
 
Inhalé profundo, dejando que el aire denso y húmedo recorriera mis pulmones, y exhalé lentamente, buscando en vano un poco de equilibrio. Calma, Rosse… respira, darling, me repetí internamente, mientras el temblor en mis manos se mezclaba con la necesidad de mantener mi máscara intacta. Porque, aunque el mundo se esté cayendo a pedazos, yo sigo siendo Rosse Bellecour, capitán, estrella y maldita obra de teatro andante.
 
—No tengo miedo de que me toquen Darling, lo que realmente me da miedo es que nadie me toque. —  No me imagino una vida en donde no pueda sentir los brazos fornidos y sudorosos de un buen hombre que me pegue contra la pared y me haga sentir la estrella de mi propio espectáculo nocturno. El chico parecía inteligente, al menos, tenia la misma idea que yo de que este lugar era artificial.
 
Justo cuando creía que mi respiración empezaba a volver a ritmo, esa mentira hermosa que nos contamos para no enfermarnos de miedo, una voz grave, tan gruesa y cavernosa como un tonel de vino viejo, rebotó en las paredes artificiales y me clavó una emoción nueva molestia. Sí, molestia primero; luego una cosita más afilada. Es la voz que usan los villanos de telenovela cuando quieren que todo el mundo sepa que el drama apenas comienza.
 
—¿Que estemos atentos porque alguien nos encerró? —musité en voz alta, más para burlarme que por duda —Darling, ¿de verdad crees que lo estoy descubriendo ahora? Esto huele a trama desde antes de que yo naciera con tacones. — Me incorporé como pude, arrastrando aun el mareo, y dejé que la máscara volviera a su sitio, sonrisa torcida, una pizca de encanto y una amenaza envuelta en seda. Miré al tipo con la voz de tonel como quien examina un atuendo nuevo curioso, crítico, listo para comentar si le sienta bien o no. Si pretendía intimidarme, poor baby, tendría que esforzarse más.
 
Cerca de nosotros también se encontraba un burro, algo así, parecido, puede que sea una clase de akuma no mi o algo por el estilo, pero no presté tanta atención al detalle, parecía mas enojado que cualquiera de nosotros. Y cuando intenté volver a inhalar y exhalar para calmar las pulsaciones de mi exuberant heart fue cuando una presencia mas me golpeó tan solo escuché esa voz, no era ninguno de nosotros, no había hablado ninguno de los cinco que hemos interactuado, era diferente, era nuevo y lo peor era que se sentía peligroso.
 
Nada más presentarse, liberó de sus manos una densa nube de vapor de agua salada, tan espesa y cálida que sentí cómo mi piel reaccionaba al instante, honey, como si ese aire húmedo pudiera disolver mis defensas y dejarme completamente expuesto. Mientras él seguía con su discurso o cantaleta, lo que sea sobre lo que hace o no hace a alguien ser un “verdadero guerrero”, yo apenas podía concentrarme. Ese tipo de cosas no me importan demasiado, cariño, no cuando hay algo más interesante frente a mis ojos.
 
Y es que, viéndolo mejor no se veía tan mal. Tenía esa mezcla peligrosa entre fuerza y arrogancia que tanto disfruto desarmar en el escenario. Podría ser un buen partido, sí, uno de esos hombres que creen dominar la escena hasta que descubren que yo soy el protagonista principal. Me gusta convertir guerreros en actores, y quizás, solo quizás, este no sea la excepción.
 
Las palabras de Uker me hicieron volver en mí, claro, había peligro en mis ojos y yo estaba pensando en conquistar a ese hombre, quien suponía el peligro era el mismo que pensaba conquistar, a veces a demás de diva, parezco una cualquiera improve that part Rosse, improve.
 
Escuché con detenimiento las palabras de Ash, asi se llamaba el chico de ojos extraños según Uker, un nombre curioso, tanto como la misma persona, quien por lo que me explicaba era usuario de una akuma no mi al igual que yo, aunque hacia cosas bastante extrañas comparadas con la mia, su explicación me daba a entender que era una especie de castillo humano o algo por el estilo, muy extraño, pero conveniente en una situación como esta.
 
—Te prometo que, si esto es una especie de trampa, te haré estallar desde adentro como un show de cabaret. — Susurré mientras veía como de su cuerpo se abrió una especie de escotilla de su pecho a la cual entré sin dudar a sabiendas que el compañero de mi futuro cuñado si confiaba en él. Dentro del hombre en verdad parecía un castillo viejo, con paredes de piedra y toda la cosa, era realmente increíble lo que podían hacer algunas akuma no mi.
 
—Uker, Ash, yo también soy usuario de una akuma no mi, honey. — Dije con toda la teatralidad que merecía el momento, arqueando una ceja y dejando que una sonrisa pícara se deslizara por mis labios. Con una pose tan provocativa como calculada, giré la cadera y señalé al frente como si estuviera sobre un escenario, estando a una distancia de 4 metros de Ash y Uker. — Por cosas del destino, y tal vez por puro capricho del universo, terminé comiendo una de esas frutas prohibidas. La Pika Pika no mi, una akuma del tipo logia cariño, la que me convierte en un humano luz. — Hice una pausa dramática, levantando un dedo al cielo mientras un destello dorado iluminaba la punta, como si mi propio cuerpo respondiera a la ovación imaginaria de un público invisible. — Y créanme, cuando brillo, no hay sombra que se atreva a quedarse cerca. — Rematé con un guiño coqueteo, porque incluso en un agujero misterioso, el espectáculo siempre debía continuar.

CAJITA SORPRESA
#12
¿Cómo había estado tan ciego? De tanto fijarse en aquellas personas y de haberse obsesionado con los carteles de recompensa y el peligro que representaban, no había reparado en la verdadera amenaza. Por supuesto lo había olido, pero había relacionado aquel fuerte olor a sal con el del océano cercano, un error que no se volvería a repetir.

Krysser alzó la vista justo cuando la figura que había olido se plantó en el centro de la plataforma. Un olor salado, intenso, como de mar profundo y pescado fresco, le atravesó las fosas nasales. 

-Así que es ese. -Pensó en un latido, refiriéndose al olor que había captado erróneamente, quien se dibujaba ahora ante sus ojos como un monstruoso individuo del doble de su tamaño, ya de por si descomunal. Aquello era malo, todo en aquel sujeto parecía indicar que era poderoso. ¿Qué clase de bestia usaría el gobierno para capturar 480 millones de problemas? Bueno, aparte de cierto tigre y cierto lunarian perdido, solo se le ocurrían monstruos equiparables. Y, si realmente era equiparable a ellos dos, no podía perder un instante dudando.

No esperó a más, activó el electro en su cuerpo y una chispa tensa recorrió sus garras y brazos, con un zumbido bajo como el de un enjambre encerrado, sintiendo cómo la energía se acondicionaba para el combate.

El gyojin de pie frente a ellos, Uoroku Sakana como se presentó, sonrió con desdén y, con una palmada que pareció condensar y expulsar la humedad de alrededor, liberó su técnica.

— ¡FRESH! — Pronunció el extraño sujeto, y una nube densa de vapor y gotas heladas barrió la plataforma.

El agua lo empapó por completo. El frío del mar le mordió el pelaje, pero estaba más que acostumbrado a sufrir la adversidad climática y aquello no enfrió sus músculos, de hecho, no hizo nada. Sin embargo, aquello fue lo verdaderamente preocupante. Krysser notó algo raro, pues estaba seguro de que aquello no era un saludo, era preparación. Si Uoroku mojaba así el terreno, algo haría más efectivo con el agua. Había peligro en aquella técnica, algo debía estar preparando, había algo que se le escapaba. No podía quedarse a esperar.

A su lado Zhang, el mink de porte burro, gruñó y habló con voz grave.

—Es una protección —  Comentó sobre la habilidad que usaría, y antes de que nadie pudiera o pretendiera reaccionar más, Zhang invocó una masa ligera de nieve y la arrojó sobre aquel improvisado grupo, como quien se enfunda una coraza. En segundos una armadura blanquecina cubrió su lomo y brazos, una protección que crujió como hielo recién formado. Aquella armadura cubrió a todos los presentes opuestos a Uoroku, como un apoyo útil para lo que se venía.

Krysser confió en la veteranía del viejo burro. Zhang no hablaba por hablar, como mínimo, tenía un poder extraño y sabía leer el campo de batalla. Por un instante, el tigre pensó que tal vez aquel gyojin conocía las habilidades de los piratas. ¿Por eso había liberado agua? ¿Frenaría de algún modo esos poderes? En aquel pensamiento instantáneo, Zhang se plantó firme delante del grupo, con su figura convertida en un muñón blanco que brillaba entre la niebla. Le recordó a la habilidad que le había mostrado Cao en el pasado, aunque algo más pura dada la diferente naturaleza de sus elementos. 

Esperó a que Zhang iniciase la distracción que parecía dispuesto a generar, aunque esta fue mucho más allá de lo que el tigre había imaginado. El viejo burro se fundió con la nieve y, como si las nubes respondieran, una cortina de neblina helada empezó a elevarse y girar entre ellos y Uoroku, cegando las formas y haciendo que el aire oliera a un frío helado.

La niebla funcionó exactamente como quería, fragmentó la visión del enemigo, pero también alteró la percepción espacial de todos los presentes. Zhang había creado una defensa, pero su propósito no era solo proteger, sino abrir la puerta para el que viniera detrás.

Krysser no dudó. Antes de lanzarse esperó el instante justo, el segundo de compromiso del burro al frente, y entonces saltó. Con un impulso poderoso, sus patas se enroscaban en el aire y sus garras cargadas de electro relucieron como relámpagos contenidos. Se impulsó y cayó dentro de la neblina como un proyectil silencioso.

La cortina de nieve era densa, pero Krysser no se fiaba solo de la vista, la cual de por sí era más capaz que la de la mayoría de discernir siluetas en entornos de baja visibilidad, sino que también dejó que el olfato tomara la delantera. Su nariz, experta en rastrear, leyó diferencias en la humedad y en el aroma a sal que marcaba la presencia de Uoroku. En la nevada la percepción visual era borrosa, pero su olfato y su instinto le daban precisión quirúrgica, y conociendo la ubicación del inmenso oponente, no fue difícil dar con él.

Avanzó por la bruma dando un ligero rodeo con una velocidad endiablada. Cada zancada era medida, sus músculos acumulaban y liberaban fuerza con una cadencia que parecía un motor bien engrasado. La figura de Uoroku, grande y robusta, apareció difusa ante él, como un contorno oscuro a través del blanco espeso. El tamaño del enemigo se imponía, medía como seis metros de altura, pero su cadera quedaba a una altura accesible si uno alcanzaba impulso suficiente.

Krysser tomó esa distancia y la convirtió en ventaja. Respiró hondo, mientras la chispa en sus armas cobraba intensidad. En un movimiento calculado, elevó sus dos brazos en sincronía, las garras Mika y Gege, que respondieron vibrando con electricidad contenida. Apuntó al punto que había calculado, la espalda baja del gyojin, a unos tres metros del suelo, la zona que podía hacer tambalear a un gigante.

-Koken. -Murmuró en voz alta al tiempo que la lanzaba, como invocando la técnica, aquel violento doble puñetazo.

El sonido del impacto fue sordo y metálico, amplificado por la neblina. Mika y Gege se hundieron en la carne y el tejido de Uoroku con un rango ascendente, uno cruzando la carne hacia el costado opuesto y el otro con un ángulo complementario, formando un golpe dual que buscaba no solo daño, sino la fractura de la estabilidad. La electricidad se soltó en pequeñas chispas, arañando piel y escama, y una onda de choque recorrió la roca bajo sus pies con el impacto.

El tigre se mantuvo listo, en tensión, olfateando la sangre del Gyojin y el agua que ahora mezclaban su aroma por todas partes. La nieve caía lentamente en motas densas, como si el tiempo se hubiera ralentizado en torno al impacto. Saber que había conectado le dio un pulso de satisfacción fría, pero la batalla no había acabado. Uoroku respiraba aún, y sus ojos, húmedos y llenos de ira y frío, probablemente le buscarían ahora. Por eso, antes de alejarse, al tiempo que sacaba las armas del cuerpo enemigo, un último golpe en forma de corte con su garra derecha a modo de dolorosa despedida fue lanzado. Un tajo descendente, desde el punto que había impactado con el primer doble puñetazo, hasta lo más bajo que sus brazos permitieron antes de separarse del gyojin, apuntando a la pierna derecha del mismo.

Krysser, aún cubierto por la neblina y la protección de Zhang, retrocedió un paso, dejando la distancia que alcanzó a recorrer ni más ni menos. Observó a su alrededor con la calma de quien se prepara para la réplica. Sus garras goteaban una mezcla de agua y sangre, y la chispa del electro latía como un aviso.

-Mírame, pececito. -Pensó, y su silueta se mantuvo firme en la blanca cortina, esperando el siguiente movimiento del gyojin. Si le prestaba atención a él, los cuatro del frente lo acabarían al instante. 


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2178 + 0 = 2178
Energia: 1699 - 445 = 1254
Espiritu: 183 + 0 = 183
#13
Pareciera que no estaban muy seguros de lo que estaba pasando o de a quién estaban enfrentando, ya que la duda y la inacción se apoderó de algunos de ellos. Mi técnica Fresh surtió efecto de una forma gratificante y, por qué no decirlo, esperada, mientras mis enemigos trataban de entender torpemente qué había pasado... ilusos. El glorioso combate había comenzado desde que me había presentado, pero no podía ignorar el hecho de ver a aquellas dos... bestias... aquellos dos animales asquerosos recubrir sus cuerpos de electricidad, haciendo que frunciese el ceño pese a verlos entrar de lleno en mi plan. No podía soportarlo. Era verdaderamente frustrante que por el simple hecho de nacer con esa asquerosa y ridícula patología animal pudieran tener control sobre la electricidad, el rayo, el relámpago y el trueno. ¡Ese poder debía estar reservado! ¡ser exclusivo! ¡Y yo me iba a encargar de enseñarles por qué había de ser así!

El asno vomitó o exhaló una neblina que parecía preparar el terreno... sin duda un guerrero astuto, ya que sólo los que se preparan son los que obtienen victorias, y después de eso se lanzó al ataque hacia mi, saltando. Pero su destino estaba sellado.
— ¡STORM! — grité desprendiendo desde mi cuerpo, gracias a la preparación previa que había estado efectuando una súbita descarga eléctrica con absolutamente todo mi potencial. Lo di todo por el todo con ese ataque, como forma de bienvenida y para demostrarles que yo no me contenía lo más mínimo, y además este se vio intensificado por la humedad del ambiente y por lo mojado de sus propios cuerpos.
La descarga fue tal que dejó en su sitio a los humanos y a aquel gato enorme, e hizo que el asno cayese contra el suelo habiendo interrumpido su salto... por fortuna sólo había avanzado un par de metros con respecto a su grupo. Por fortuna para él. Aquellas bestias iban a ser pieles para nuestros contratistas e iba a acabar con ellas de la manera más atroz.

Entonces separé mis piernas abriéndola más que la anchura de mis caderas, atrasé el brazo derecho hacia abajo abriendo completamente la mano y me agarré el mentón con los dedos índice y pulgar, inclinando levemente la cabeza y girando la cola tras de mi — ¡Sois débiles-uo! — grité — ¡Miradme! — les ordené con dureza — ¡¡Esta es la presencia de un guerrero!! — dije completamente convencido de que mi postura era lo más intimidante y épica posible. Mis ojos centellearon con maldad, y sólo aquel que estuviera atento a mi rostro sería capaz de apreciarlo ya que sólo quien ve venir un ataque puede esquivarlo — ¡No sois rivales para mi! ¡Os despedazaré con el poder del rayo-uo! — sentencié con seguridad, manteniendo mi postura heróica para esperar a su siguiente movimiento y a quien se atreviese a venir a por mi.

Aquella oleada de electricidad había sido el mejor golpe que podía hacer, pero ni era mi única carta, ni tardaría en repetirlo, así que más les valdría estar atentos a cada detalle para poder tener una oportunidad para salvarse. Este era mi juego y mi terreno. Las fichas estaban colocadas, mi ambición no conocía límites, y mi fuerza aun no había encontrado un rival.

¿Qué pasará con nuestros héroes? Date prisa Goku.





Contenido Oculto

Correcciones

Bélico

Postura

Importante
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3132 + 0 = 3132
Energia: 2590 - 895 = 1695
Espiritu: 450 + 0 = 450
#14
Centella desprendían del cuerpo del gyojin, un azote relampagueante que cesó con todo avance del quinteto.  Por momentos se impresionó, sumado a su capacidad como gyojin tenia que lidiar con un poder que los sobrepasaba. Dio un paso hacia atrás por reflejo.

Ash se detuvo en seco. Sin acercarse más. Pese a que tenia la valentía de ir tras el oponente sabia que acercarse significaba morir. Queria ir con todo, sin parar. Pero, en su momento correcto. Eran de esas situaciones donde los depredadores observaban el ambiente antes de actuar. «Si las situaciones no nos favorecen, entonces debemos crear una que si. » Penso, para sus adentros. No sabía absolutamente NADA de ese Sakana, pero podia intuir algo; para él no eramos más que un montón de débiles. Con su akuma crearia una gran figura cónica para reemplazar su mano, similar. a las puntas de un castillo para amplificar su voz. El eco del espacio cerrado le ayudaría.

Ese hombre tenia un aura que le decia todo; era fuerte. De alguien que solo con su presencia es suficiente para saber que no hay que darle tregua.

Nadie iria a un combate contra cinco hombres sin estar preparado o tener la seguridad de que saldra de alli con vida. ¿Tan poca estima les tenía entonces?. Sus faroles castaños se posaron en él enemigo mientras charlaba. — Vaya y tú eres nuestro oponente?..— ¿La verdad? No tenia ni la más jodida idea de quién era. Pero, hey, habria que jugar un poco. Porque todo guerrero tiene orgullo.

—Vamos, quitate esa carga — Afilo sus palabras, retándole. Con todo lo que aquello pudiera implicar. —. Pelea sin tus rayos. Sin ellos no podrías con tres humanos y dos mink a la vez. Eres un cobarde si te aferras a ese poder y te niegas a demostrar lo que realmente vales. — Sus palabras bailaban como dagas, no buscaba convencerlo, quería encenderlo. Provocarlo hasta que su propio orgullo lo arrancara de su inmovilidad. — Uker sin tus rayos te patearia el trasero... ¿Y Zhang?... Que puedo decir.... Incluso un burro te vencería en ese estado — Hizo un chasquido de desagrado. Quería hacerle creer en su superioridad, a hacerle creer que la superioridad no residia en su fruta sino en la voluntad de luchar sin ataduras.
¿Ir de frente? Arriesgado, pero sin ese ridiculo poder seguro que podria hacerle todo ese divino daño que tanto deseaba. Y si no puedes ir contra su cuerpo...

Quebranta su mente...
Y si eso no basta...
Su espíritu.

Señalo a Uker, quien estaba a su lado. —¿Tu qué dices? — No hizo muecas ni algun gesto, queria que le entendiera. Uker era listo y ese quizás era su mayor arma en medio de este encuentro. — Tú mismo lo dijiste... Somos débiles.... Puedes con ello. — Y alzando su voz lo mas posible, dialogo —. O acepta que, sin él, estás a merced de cualquiera. — Y finalmente término su discurso.

—¡Te desafío a combatir y vencernos sin tus rayos y con un solo brazo!, ¿O es que el al gran Uoroku ese desafío le queda grande? —
[Imagen: GAEHxGM.png]

La prueba comenzaba ahora.


resumen

.
bélico
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1930 - 524 = 1406
Energia: 1530 - 50 = 1480
Espiritu: 390 + 0 = 390
#15
El cuerpo de Zhang Guolao se elevó del suelo, como si la nieve bajo sus pezuñas decidiera negarse a la gravedad misma, flotando a gran velocidad, pero ... A pesar de haber dado un salto con todas sus fuerzas, y de incluso activar el electro, que le dotaba de agilidad y destreza... Tras saltar... Un sonido eléctrico y familiar recorrió el viejo cuerpo del burro. Sintiendo un dolor por todo su pelaje... ¡STORM! ... Su voz resonó en su mente, mientras caía. 

Comenzó a descender por la inercia del salto y, al cabo de un largo segundo... tocó el suelo.

—Es la primera vez que veo un Mink tan feo —Le dijo, y era cierto, Zhang había visto todo tipo de Minks usar esas habilidades eléctricas, pero ninguno como él... aseguro confuso, tratando de mantener el equilibrio, y buscando alguna medicina que le ayudara a recomponerse del mareo, debía tener alguna. Se llevó a la boca lo primero que encontró, y por fortuna se trataba de algo de comer, y al morderlo, sintió un alivio veloz. Aun así, le costó recuperar la conciencia un par de segundos más.

Tras la confusión, logro entender las palabras de su adversario, quien alardeaba respecto a a algo con ser un "Guerrero"... acababa de terminar dicha frase. ... —Hmmm — Soltó aquel sonido al aire, tras escuchar su voz, comenzaba a irritarle.

Zhang desprendió parte de su cuerpo en forma de una nube de nieve que llevaba un botiquín directo a sus compañeros (Rosse.) Gracias a su instinto de medico, mientras todo esto sucedía, 
Zhang se movió veloz mente directo a su adversario, y pese al daño eléctrico, el burro se movía de forma bestial, mientras escuchando las ultimas palabras de Uoroku.

Al terminar su recorrido, aquel burro se encontraba con el corazón a mil, gracias a la emoción del combate, por esto sin dudarlo le invito a luchar frente a frente 
—Si eres un guerrero, pelea conmigo...Golpéame como un guerrero de verdad— Mientras hablaba, el medico se hacia una curación rápida (Instantánea), y se preparaba para el combate. Su aura era gélida y presagiaba un frío inminente. Zhang logró escuchar la voz de su compañero, quien también retaba a el enemigo a pelear sin sus rayos... Zhang esperaba que le hiciese caso.
 
El burro había avanzado un par de metros, y luego de ello permaneció listo para el combate. Por lo que adopto una posición defensiva.  Cubriendo un poco su rostro, con el resguardo de sus brazos. 

Contenido Oculto
 
Off


Debuff

Técnicas

Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1953 - 189 = 1764
Energia: 1001 + 89 = 1090
Espiritu: 324 + 0 = 324
#16
La corriente acechó su cuerpo, ni siquiera había podido dar un paso, ni siquiera había podido ver como ese tipo aterrizaba luego de saltar hacia el oponente, su cuerpo simplemente sintió un dolor repentino y demencial. Cayó de rodillas al suelo, simplemente usando todas las fuerzas que tenía en esos instantes para al menos sostenerse con sus manos y que ni su torso ni su rostro terminaran también en la piedra bajo sus pies. ¿Quién era este tipo? ¿Por qué a ellos? Si su tripulación se encontró con gente similar…

Debía levantarse.

El cuerpo le dolía, aún sufría el efecto del ataque, no podía siquiera moverse con normalidad, pero aún así levantó su mirada en cuanto el oponente volvió a hablar. Los llamaba débiles, incluso posaba mientras que él no podía siquiera levantarse apropiadamente. Lo odiaba, no lo conocía para nada y ya lo detestaba con toda su alma. No era más que alguien que tomó el camino facil, alguien que no pudo encontrar la fuerza en su cuerpo. - Maldito… -. Sus palabras no llegarían al enemigo, estaba demasiado lejos, pero un grito a su lado lo sorprendió.

No había sido en verdad un grito, pero Ashveil se encontraba hablándole al oponente a través de una especie de megáfono improvisado. Ahora que miraba bien, el burro también había avanzado, de nuevo, y no parecía que ninguno tuviera un plan demasiado bueno. Ashveil lo mencionó, algo que no le gustó al cocinero, ¿por qué debía meter en sus planes locos a alguien tan débil como él? Fue ahí que recordó su lugar, y su obligación.

Tosió sangre, tapándose la boca con su mano, justo a tiempo para que su compañero le pidiera opinión. Uker solo observó al oponente un momento, antes de hablar. - Dices ser un guerrero, y aún así usaste esa habilidad antes de que nos acerquemos a ti -. Habló junto al hombre de ojos amarillos, usando la construcción en su mano también para que sus palabras se oyeran. - No eres más que otro de aquellos que necesitaron un poder externo para considerarse “grandes guerreros” -.

¿Cuánto tiempo debían ganar? El burro parecía dispuesto a pelear, ¿y el resto? No podía confiar en ellos, no podía confiar en que solo una persona se haría cargo. - Seas quien seas, ya demostraste todo lo que podías dar. Tú mismo dijiste que un guerrero alcanza su punto culmine cuando muere -. Sus ojos se afilaron, esperando una reacción del contrario. - En ese caso, déjame decirte que no avanzaras más, porque al no querer enfrentarnos marcaste tu muerte como guerrero -.

Si un poder como ese estuviera en manos de gente mejor, de gente más justa, tal vez su pueblo...

No era tiempo para llorar. Comenzó a avanzar caminando, aún si sus músculos se resentían por el ataque anterior. Si huía Maki iba a matarlo, muy seguramente Jensen también. Le prometió a Kiyoshi que estaría seguro, a Gwen de que cuidaría de Owen, y simplemente estaba ahí tirado, sin poder siquiera enfrentar a ese tipo. Les pediría perdón cuando se vean de nuevo, por ahora, debía salir vivo, y no iba a lograrlo simplemente quedándose ahí sentado.

Su caminata se detuvo, tras 5 metros de avance. - ¡Muy bien, pescado horroroso, enfréntame sin esa electricidad que tanto amas! -. Levantó su espada, apuntando con la punta del filo hacia su oponente. - ¡¿O es que acaso no puedes matar al más débil de los Blues sólo con tus propias manos? Guerrero de pacotilla! -.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1961 - 575 = 1386
Energia: 1551 + 0 = 1551
Espiritu: 309 + 0 = 309
#17
Ya estaba todo preparado, pero nadie lo estaba realmente para lo que finalmente ocurrió. 

Uoroku liberó la carga que había estado almacenando, en forma de explosión de energía electrica. Zhang ya había saltado, y la mayoría allí no fueron capaces de percibir con claridad aquel masivo ataque, tal vez estaban demasiado distraídos, o tal vez, al igual que Krysser, no pudieron dar crédito a lo que sus ojos veían.

Ni siquiera articuló palabra alguna, su expresión boquiabierta bajo su capucha delataba todo lo que pasaba por su mente. ¿Qué clase de poder era ese? Decir que no era humano era quedarse corto, pero no lo había esperado desde el comienzo de aquel hombre pez. Sin embargo, había algo que podía justificar aquella habilidad. 

-¿Anguila...? -Atisbó a pensar, mientras sus ojos se iluminaban con la inmensa esfera que avanzaba hacia su posición. Era la única explicación plausible, poderes eléctricos típicos de los seres marinos. Sin embargo aquello iba mucho más allá, como usuario de habilidades eléctricas, el mink comprendía el poder de aquel ataque, la magnitud de su alcance y la destructividad que contenía. Por desgracia, ya no había tiempo a hacer nada.

El cuerpo de Krysser se arqueó al instante, la electricidad lo atravesó de arriba abajo como una garra invisible. Su pelaje, normalmente inmune a su propio Electro, no estaba preparado para una descarga ajena de semejante magnitud. Los músculos se contrajeron con violencia, un dolor agudo le subió por el pecho y le arrancó un gruñido que no llegó a convertirse en voz. Su visión se volvió un parpadeo intermitente de luces azuladas y sombras.

La armadura de nieve creada por Zhang chisporroteó y se derritió totalmente, pero amortiguó lo suficiente como para evitar que los cuerpos quedaran al borde de ser carbonizados. De no haber sido por aquel manto helado, el impacto habría sido devastador. Incluso así, el aire se llenó de olor a electricidad y carne quemada.

Krysser estuvo a punto de caer de rodillas, sentía todo el cuerpo acalambrado y los brazos temblando incontrolablemente. Su respiración se entrecortó entre jadeos ásperos, su visión casi se nubló por el dolor, y la confusión se apoderó de sus pensamientos durante un instante. Cada músculo de su cuerpo se sentía como hierro candente, y la lengua le sabía a cobre.

-Tch... -Bufó, forzando la voz mientras su cuerpo aún convulsionaba.

El enemigo no había mojado el campo por capricho. Todo encajaba. El agua, la humedad, aquella preparación previa... Finalmente lo había entendido, aquello había sido un método para convertir el suelo y el aire en un conductor perfecto, para atraparlos a todos en su propio infierno eléctrico. La astucia de la criatura marina era tan brutal como su fuerza. Cada palabra era una distracción, y todo parecía tener un plan detrás. La intimidante presencia no se sentía así de peligrosa por nada.

Krysser apretó los dientes, obligando a su cuerpo a moverse. La electricidad no era desconocida para él, pero nunca había sentido algo así, una descarga tan potente que incluso su propio cuerpo con su buena afinidad eléctrica fue incapaz de soportarla. Cada vez que intentaba mover los dedos, un nuevo calambre lo recorría, tensando sus músculos y restándole agilidad.

Sin embargo, desde el momento en que Uoroku lanzó su primer desafío, su mente seguía clara. No había lugar donde huir, las paredes eran demasiado altas, el campo demasiado abierto, y aquel gyojin, por más enorme que fuera, controlaba el entorno a la perfección. Si lo que quería era matarlos ahí dentro, lo conseguiría si seguían reaccionando tarde.

Tenía que moverse. Tenía que encontrar un fallo.

Krysser levantó la vista y, entre los vapores y el humo de la descarga, distinguió la silueta del burro veterano recomponiéndose. Zhang aún resistía, tambaleante pero en pie, y eso bastó para que el tigre hiciera lo mismo. Con un gruñido gutural, apoyó una garra en el suelo, se impulsó hacia adelante y en diagonal en un portentoso salto, propio de los grandes depredadores felinos. El dolor no había desaparecido, pero lo ignoró. Era un movimiento más por instinto que por razón.

Aprovechó los movimientos de Zhang hacia el frente para tomar otro camino, un desvío en la dirección opuesta. No podía evitar pensar que mantenerse juntos era un error, y más todavía cuando el enemigo podía lanzar aquellos ataques de área. 

Caer al suelo hizo resonar como un tambor su cabeza, mezclado con el latido de la adrenalina que comenzaba a imponerse sobre el dolor, pero era algo que podía ignorar por el momento, pues había cosas más importantes.

-Algún punto débil tiene que tener… -Masculló mentalmente entre dientes, apretando la mandíbula tensa, mientras comenzaba la carrera continuando la misma dirección del salto, echando mano casi por inercia al botiquín pequeño que cargaba en su túnica para darse unos rápidos primeros auxilios básicos.

Cuando la distancia fuera suficiente, Uoroku debería escoger en quien centrarse, y tal vez entonces y solo entonces tendrían una mínima oportunidad. Si el gyojin centraba su atención en Zhang, él usaría el momento para abrir una segunda línea de ataque. No había estrategia más sencilla para un buen cazador. Confundir, presionar, atacar.

Aún adolorido, mantenía los reflejos intactos. Su mirada se fijó durante su carrera en el enorme cuerpo de Uoroku, siguiendo el movimiento de sus brazos y la oscilación de su cola. Si podía forzarlo a girarse, si podía obligarlo a proteger dos frentes a la vez, tal vez abrirían una grieta en su defensa. Sin embargo, no parecía que fuera a moverse de su posición central. De hecho, parecía estar preparando su siguiente ataque con aquella extraña postura, pues su mano derecha parecía lista para disparar en cualquier momento. Esperaba, al menos, tener tiempo suficiente para aplicarse el botiquín a tiempo. Y parecía que sus compañeros de celda estaban dispuestos a ganárselo.



Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2178 - 375 = 1803
Energia: 1254 + 233 = 1487
Espiritu: 183 + 0 = 183
#18
Centellas comenzaron a desprenderse del cuerpo del asqueroso tipo delante de nosotros, un azote relampagueante que hizo vibrar el aire y detuvo en seco cualquier intento de avance de cada uno de nosotros. Por un instante, incluso yo me quedé sin palabras, honey. Aquella mezcla de poder físico y dominio elemental era algo digno de un espectáculo mayor. Mis ojos brillaron, no solo por la luz que emanaba de su cuerpo, sino por la emoción pura del peligro. Di un paso atrás por reflejo, sintiendo cómo la electricidad recorría el suelo bajo mis botas, y sonreí con ese tipo de fascinación que solo me provocan los desastres hermosos.
 
El impacto de aquellas centellas fue tal que por un instante el mundo giró a mi alrededor, honey. Me encontré completamente desorientado, con la vista borrosa y el eco del trueno zumbando dentro de mi cabeza, aun así, seguía en el mismo punto, sin ceder ni avanzar ni un paso más de lo necesario porque un artista jamás abandona el escenario, cariño. El tipo era veloz, demasiado veloz incluso más que yo, y eso ya es mucho decir. Aquella técnica, “Storm”, como la había proclamado con tanta soberbia, no parecía algo simple. Por un momento llegué a pensar que era un mink, igual que Varo, por la manera en que controlaba la electricidad, pero no, esto era distinto, más brutal, más indomable, como si una tormenta se hubiera puesto de pie frente a mí.
 
Todo se movía más rápido que yo, honey, incluso aquel mink burro, parecía tener una serenidad casi celestial, una paciencia que contrastaba con mi desesperación. Su poder era distinto al mío, pero a la vez tan familiar, podía sentir que era como el mío, solo que, en vez de luz, el suyo era pura nieve fría. Me había dejado un botiquín, una ayuda para mis heridas, pero también una especie de empujón para seguir en pie. El cosquilleo de los calambres me recorría el cuerpo entero, cada músculo gritaba, pero no podía quedarme ahí, no yo, no Rosse Bellecour. Tenía que moverme, tenía que actuar, acercarme, aunque fuera arrastrándome si era necesario porque el espectáculo, darling, no termina hasta que caiga el telón.
 
Con el botiquín en mano, ese mismo que llegó a mí mientras Zhang se movía como un rayo según su propio espectáculo, avancé tres metros con pasos firmes, tambaleantes quizás, pero decididos, honey. Entonces, impulsándome con un salto de dos metros, dejé que la luz dentro de mí hiciera su trabajo, mi cuerpo se volvió resplandor puro, y volé unos doce metros en diagonal, surcando el aire como una centella dorada que se negaba a apagarse. Aterrizé con elegancia, cayendo de pie, el brillo aún danzando a mi alrededor mientras abría el botiquín que el mink había dejado para mí. —A veces incluso las estrellas necesitan un poco de primeros auxilios, darling— murmuré con una sonrisa cansada, comenzando a vendar mis heridas mientras la luz seguía latiendo, testaruda, bajo mi piel.

Contenido Oculto


Coffin
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1127 - 75 = 1052
Energia: 1131 + 0 = 1131
Espiritu: 129 + 0 = 129
#19
En mi posición, observé como aquellas cucarachas intentaban empezar a colaborar entre si para mantenerse con vida luchando contra mi... pero yo era una fuerza imparable, y cuanto antes lo asumiesen mejor. Sólo podían enfrentarse a mi y morir de la forma más épica posible para tratar de perdurar en mi memoria como un rival digno, pero empezaba a pensar que no sería posible.

El asno trató de provocarme aludiendo a que si era un guerrero debía pelear con él y golpearle como un guerrero de verdad. Fruncí el ceño realmente molesto mientras le escuchaba, sin duda, entendiendo que estaba referenciando la habilidad de mi akuma no mi. Estaba tratando de entablar un combate físico conmigo, en el que iba a destruirlo por completo, pero era irónico que mencionase que le golpease como un guerrero de verdad cuando él se estaba convirtiendo en nieve. ¿Acaso para ser yo un guerrero de verdad tenía que pelear sin hacer uso de mis capacidades, pero él podía hacer uso de sus poderes libremente?. Se dispuso a comer y a llevar su nieve al peliblanco del grupo mientras el tigre se desplazaba en otra dirección opuesta.

Cuando iba a responder, uno de los hombres más atrás se puso a vociferar y a retarme abiertamente a enfrentarlos sin usar los poderes de mi fruta. Este tuvo más coraje, o menos vergüenza, que su compañero anterior, ya que directamente me pidió que no usase mis poderes e incluso se atrevió a retarme a usar sólo un brazo para derrotarlos. Cinco contra uno, y querían que pelease sólo con un brazo. Era ridículo, pero eso hizo que la expresión de mi rostro cambiase. El agua comenzó a acumularse circularmente sobre mis ojos e iba formando dos burbujas que servían como dos lentes y ampliaban mi vista lo suficiente como para poder verle la cara a ese idiota como si lo tuviera delante. El chico del pelo blanco había desaparecido y sólo tenía al lado a otro humano.




— ¿Con un sólo brazo-uo? — musité mientras lo miraba, cuando apartó su mirada para dirigirse a su compañero y este se disponía a unirse al reto verbal. Sonreí, y entonces el tigre - que estaba lo suficientemente cerca y miraba exactamente hacia mi rostro - cayó preso del reflejo de mi cráneo: La luna llena — Uoflash... — Su transformación en Sulong sería más que suficiente distracción para todos los demás — ¡ACEPTO EL RETO! — dije ignorando por un momento al sufrido mink felino y alzando el dedo hacia los humanos — Screen — dije en tono bajo terminando de formar las lentes de agua — ¡¡Shoot!! — bramé, disparando desde mi dedo un potente chorro de agua a presión, que impactó directamente en el ojo derecho del muchacho con mechas en el cabello, el que había gritado su reto y trataba de verme la cara de idiota.

El impacto fue tan brutal que reventó el ojo de aquel muchacho, creando un reguero de sangre que bañaba su rostro y congratulaba mi vista — Glubglubglubglub — reí entre dientes — De hecho, con un sólo dedo — dije alzando el dedo con el que había disparado viendo como aquel tipo quedaba fuera de combate, y mi mirada pasó al asno níveo — Sigues tú, saco de pulgas — y cuadré mi postura marcial ladeando el cuerpo con la pierna izquierda adelantaba, la mano del mismo flanco abierta frente a mi, y la derecha cerrada junto a mi cadera. Estaba listo para acabar con ellos, y lo iba a hacer a su manera.





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Correcciones

Timeline detallada

Bélico

Postura

Importante
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3132 + 0 = 3132
Energia: 1695 - 988 = 707
Espiritu: 450 + 0 = 450
#20
Aún continuaba corriendo, mientras el viento rugía en su oído, mezclado con el eco del agua que aún chisporroteaba sobre la roca mojada y las olas que rompían contra la artificial estructura, tan rápido como un relámpago contenido, sintiendo cada músculo aún palpitante de electricidad, cuando un destello lo cambió todo. La luz de la luna.

Durante un instante, una luz plateada, pura y antinatural, cayó reflejada en línea directa sobre la escena tras rebotar en el espejo que coronaba los muros. Aquello no sería algo que temer ni preocupante, sino fuera por aquel maldito Uoroku. Con una extraña técnica, desde la cabeza del enemigo, en la piel reluciente del gyojin, la luna se reflejó con la precisión de una daga.

Y esa chispa, ese reflejo exacto, bastó. El corazón de Krysser se detuvo un segundo… Y luego se desató.

Conocía bien aquel sentimiento, aquella sensación de la cual ya había advertido a Fyodor, aunque el resto de los presentes no tendrían esa información. Iba a ser peligroso. Iba a ser letal.

La electricidad de su cuerpo rugió con una potencia descomunal, mezclándose con algo más antiguo, algo salvaje. La energía lunar lo atravesó como un torrente divino, transformando el dolor en fuerza y la razón en furia. La piel bajo su abrigo se erizó, el pelaje blanco resplandeció con un fulgor eléctrico, y su mirada se volvió un pozo de luz sin fondo. Era el Sulong. La "bestia" que tanto temía Krysser había despertado.

Un gruñido gutural resonó por todo el foso, un sonido que no era del todo humano ni del todo animal. El aire tembló. La electricidad crepitó en líneas de luz que se curvaban a su alrededor como serpientes azules. Cada respiración parecía vibrar con el peso de un trueno, pero ahora, el de uno desatado.

Si el destino hubiera sido justo, en ese preciso instante, se habría abalanzado sobre Uoroku. Pero aquella bestia no vio enemigos ni aliados. Solo presas. Y entre todas las presencias, una destacaba por encima del resto, tal vez por el recuerdo o el instinto. La más firme, la más sólida, la más veterana.; y sobre todo, la más familiar. Zhang. Su instinto no le dejó dudar. Si debía medirse, sería primero con el guerrero mink.

Con un rugido que quebró el aire, Krysser se impulsó con una violencia imposible. El suelo bajo sus pies se fracturó en el punto de apoyo, levantando esquirlas de piedra que quedaron suspendidas por un instante en la estela de luz que lo rodeaba.

Su figura cruzó la distancia entre ambos, unos dieciocho metros, en apenas un parpadeo. La corriente de aire que dejó tras de sí fue un vendaval que hizo temblar la humedad del aire. Pasó de estar a distancia a respirar frente al otrora compañero. Un destello blanco, un trueno. Y entonces, el impacto.

El tigre se lanzó de lleno, con un movimiento limpio, brutal y preciso, con su brazo disparado en un golpe directo. Su técnica, Kōken, se descargó con toda la violencia que el Sulong podía ofrecer, chocando contra el pecho de Zhang con la fuerza de una tormenta desatada.

El ruido fue seco, como el estallido de un relámpago al caer sobre metal. La energía luminosa se dispersó en una onda que iluminó brevemente el foso, revelando el rostro del mink completamente fuera de sí, los colmillos al descubierto, el rugido atravesando el aire.

El impulso violento recorría aún su cuerpo, buscando ya su próxima presa con la mirada, respirando con el pecho agitado. No había conciencia, no había estrategia, solo el latido desbocado del instinto.

Probablemente tras aquella "traición" por un momento, todo el cuadrilátero quedó envuelto en un silencio espectral. Solo la luna, que seguía brillando sobre la cabeza de Uoroku, parecía aprobar aquella furia desatada.



Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1803 - 150 = 1653
Energia: 1487 - 603 = 884
Espiritu: 183 + 0 = 183


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