30-10-2025, 09:55 PM (Última modificación: 30-10-2025, 10:07 PM por Liora.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Liora:
7 FUE
3 RES
12 DES
12 PRE
3 AGI
3 REF
8 INT
23 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 106 / 106
Energía: 120 / 120
Espirítu: 69 / 69
Nivel: 1
Calor, fuego, brasas.
Terror.
Un cuadro pintado sobre un lienzo cubierto de recuerdos oscuros que creía enterrados, una pesadilla que tomaba forma frente a ella, mucho más temible que cualquier oso gigante y hambriento. Había alcanzado el punto en el que ya no sabía discernir entre sus recuerdos y la realidad. Solo veía un bosque anaranjado que oscilaba frente a ella danzando gracias al viento. Era tan temible y amenazador... sin lugar a dudas podía consumirla, devorarla como si no fuese nada, como si su paso por la tierra hubiese sido miserable, porque siempre lo fue ¿siquiera la recordaría alguien si era consumida por el mismísimo infierno? Tragó saliva, su corazón palpitaba desbocado y no hallaba la manera de calmar sus latidos. Todo su cuerpo estaba rígido, incapaz de mover siquiera un mísero músculo.
Los gritos y llanto de los aldeanos, el crujir del fuego devorando todo a su paso no era algo que la ayudara a calmarse, más bien todo lo contrario, el cuadro se repetía una vez más en su corta historia. Sus ojos se humedecieron, abrumada por los recuerdos que comenzaban a adueñarse de su mente, quería enterrarlos, ocultarlos, hundirlos bajo tierra y no ser consumida por ellos, pero no podía, su espíritu no era tan fuerte... Una lágrima asomó, amenazando con deslizarse por su pómulo y terminar de romperla desde adentro, pero antes de que fuese siquiera capaz de procesarlo, el infierno parecía disminuir a su alrededor.
La calidez que sentía en ese instante era diferente, mucho más agradable, mucho más... humana, y por unos segundos quiso quedarse ahí, acurrucarse en sus brazos para no hundirse más en el abismo—¿... Heras? —susurró su nombre mientras alzaba la mirada. Sus piernas se sentían débiles, temblorosas, como si la fuerza hubiese abandonado por completo su cuerpo... y pese a que se sentía avergonzada por haber tenido que ser rescatada y arrancada de sus recuerdos, no podía evitar sentirse agradecida con el Lunarian.
Pese a todo el aterrizaje no fue precisamente gentil pero, ¿a caso importaba? Estaba por darle unas palabras a su salvador, quizás de agradecimiento, quizás un reproche para intentar mantener su orgullo intacto, quién sabe, nunca lo sabremos pues no pudo hacerlo, ¿el motivo? Ver frente a ellos a la descomunal bola de pelos, y por si fuera poco este les estaba lanzando un zarpazo, no titubeó siquiera un segundo, tenía la clara intención de hacerlos carne picada. Un grito que mágicamente logró contener, quedó ahogado en su garganta. Por instinto cubrió su rostro con su antebrazo, cerrando los ojos en el proceso. Jah, como si ese gesto fuese capaz de frenar las afiladas garras de un oso de tal dimensión que iba con la clara intención de matarles. Pero pese a que esperó a recibir el golpe, nada llegó ¿Heras lo había bloqueado...? Este hombre...
Sintió sus piernas temblar mientras el recuerdo de su orden la alcanzaba. Se sentía débil, aturdida, absurda e inútil. Quedarse frente al oso y apoyar a Heras solo le supondría un problema al Lunarian. No podía pelear, no aún... Todavía estaba afectada por la viveza de sus recuerdos, por el fuego que seguía consumiendo su alma con las brasas. Se mordió el labio inferior una vez más y chasqueó la lengua con molestia. Mierda, sí que era frustrante—solo intenta no morir, querido —ordenó, ¿aunque siquiera estaba en la posición de dar ningún tipo de orden?
Retrocedió gateando por la tierra pues sus piernas aún no respondían del todo, solo quería alejarse un poco, lo suficiente como para no ser el objetivo de la bola de pelos, pero manteniéndose a una distancia prudente por si necesitaba ayuda. Aunque, ¿qué tipo de socorro podía ofrecerle ella? Se sacudió el flequillo con evidente frustración. ¿Por qué tenía que ser tan débil? ¿Por qué los recuerdos tenían que aferrarse a ella ahora? ¿Por qué no podía proteger aquello que quería...?
Una marea de emociones se agitaba en sus entrañas, revivir el trauma definitivamente la había desestabilizado por completo. Sus dedos buscaron entre sus prendas la lycoris que siempre llevaba con ella, buscando en el tacto de sus pétalos un ancla a la que sostenerse, pues estaba cayendo de nuevo en su desgracia, en su impotencia e inutilidad... Hasta que una voz la arrancó de nuevo de sus pensamientos autodestructivos—Ryota... —se volteó de nuevo a verle.
Su mirada captó por completo como lanzaba aquel pedazo de carne, su ojo siguiendo la trayectoria del manjar.
Un segundo, dos y hasta tres de absoluto silencio. Torció los labios, intentando contenerse, de verdad que lo intentó, con todas sus fuerzas, pero fue inevitable. Soltó una sonora carcajada, cubriendo sus labios con la mano casi cerrada en un puño—vale, parece que hay alguien aún peor que yo —comentó entre ligeras risas. No sabía cómo, ni por qué. Pero de alguna manera Ryota siempre conseguía que los pesares que la abrumaban fuesen más ligeros, que la carga sobre sus hombros disminuyera. Y lo peor de aquello era que ni siquiera lo hacía adrede, él simplemente era... él, y con eso bastaba.
Resumen
Está congelada reviviendo el trauma hasta que Heras la saca de ahí. Después de que él bloquee el golpe se aparta un poquito para no perjudicarle más. Tras eso ve a Ryota y se ríe de cómo lanza la carne.
38 FUE
21 RES
20 DES
52 PRE
35 AGI
30 REF
9 INT
24 VOL
10 CH
0 CA
Vitalidad: 452 / 452
Energía: 445 / 445
Espirítu: 102 / 102
Nivel: 3
Las variadas entonaciones se sienten mullidas a oídos de quien empieza a irritarse. Los turbados alaridos se transforman en risibles enunciados y ridículas vociferaciones. ¿Confiar? La sensatez escapa del sistema nervioso de su estrafalario acompañante. ¿Un oso de tres metros temiendo a un inconexo grupo de desconocidos que pretenden ser más que simples aventureros? Las acciones son más rápidas que el intento de socialización interespecie.
Ryota parece deseoso de verse expuesto, no a las garras del salvaje animal, sino a una afilada punta de flecha. —¡De comprensión y ternura, nada! —Los músculos se tensan, el aire escapa de sus pulmones y las manos sudan cuando siente la mirada de la bestia sobre sí. Por un instante parece haber llamado la atención del objetivo, aunque lo único que logra hacer la morena es llevar la diestra hacia el carcaj de flechas. La torpeza hace evidente la tardanza en sus acciones.
¿Se abalanzará sobre ella? Las flechas no surten efecto y la mente de la fémina trabaja sin lograr conectar ideas hasta que repentinamente el animal cambia el eje de atención. Una mirada basta para seguir el nuevo objeto de entretenimiento. ¿Alas… negras?
—Veo lo mismo que tú, cari… ¿Heras?
Las cejas se elevan, los labios se separan en asombro poco disimulado hasta que el zarpazo del oso corta el aire y se estampa contra el hombre que conoció en la oscuridad de un tormentoso clima.
¿El sur es pequeño o simplemente le queda pequeño a aquellos destinados a emprender el vuelo?
Una extraña sonrisa aparece en los labios de la fémina, no es apropiada considerando la situación mas no puede evitar sentir comicidad. ¿Dónde queda la preocupación hacia las personas a las que profesa, en alguna parte de su ser, cariño? Junto a la sensación de no involucrarse con desabridos, temerosos y previsibles.
El engranaje se mueve y los murmullos se convierten en voces. Un vistazo y los gestos del atractivo rubio encienden la mirada de la fémina. ¿Indicaciones?
“Prendela en fuego, apunta y dispara.”
Es lo único que capta, lo único que importa. Su cuerpo se mueve en un salto largo antes de acercarse al fuego. ¿Qué diablos hace Ryota? Runin no sabe si poner los ojos en blanco, reírse incrédula o decidir lanzarle una flechazo. No hay tiempo para ello, por desgracia. De forma torpe y casi desenfrenada, arranca un pedazo del pareo que cubre su traje de baño, lo enreda amarrándolo en la punta de la flecha antes de acercarla cuidadosamente al fuego.
El inminente calor provoca que su piel resplandezca, perlada de sudor y que el brazalete en su bicep brille en dorado rojizo. El fuego incendia la sencilla tela mientras Runin se arriesga a tensar el arco y soltar la flecha enseguida, de tenerla más tiempo seguramente se quemaría. La madera traspasa el fuego buscando su verdadero objetivo: El abultado pelaje de las patas inferiores de la bestia, aquellas que rompieron las botellas de sake con anterioridad.
—Arde, cariño.
Pronuncia antes de emitir un sonido tosco cuando el humo comienza a molestar así que no demora en recorrer un par de metros y toser. Toma algo de aire en sus pulmones, relame sus labios.—¡¿Qué esperas para hacerte cargo, Heras?! —Clama. Sí Heras ha salvado una vez a la señorita de hebras aguamarina, entonces puede continuar haciéndolo a pesar del fuego. —¡Haz algo más que hacerme reír, Ryota! —Aunque su voz pueda parecer molesta, la realidad es distinta. Una sonrisa parece seguir latente en sus gestos.
Volteando la mirada hacia el rubio de larga melena mientras intenta cargar una nueva flecha. No dice más, tan solo le observa, guiña hacia él y se prepara. El hombre no ha tomado armas pero está ahí, no ha corrido como los demás, no se ha orinado del terror, ha alzado la voz en busca de soluciones. Algunas veces escuchar, no viene mal.
Resumen + Bélico
- Reacciones de Runin hacia los demás.
- Runin sigue la idea de Tezca.
- Salta 3 metros y recorre uno caminando hacia el fuego. (Primer movimiento)
- Recubre una punta de flecha con la tela que cubre su traje de baño, la lleva al fuego para que arda y tira la flecha hacia el pelaje de las patas del oso, que espera aún tengan algo de sake en ellas. (Ataque. La línea roja representa el recorrido de la flecha.)
- Recorre 2 metros caminando y habla.(Último movimiento)
Recorrido: En total se usaría los 3 metros de salto que permite mi ficha y los 3 metros de movimiento. = 6 metros recorridos. Daño flecha: 10+ 10 + [(0.3 x 20) + (0.2 x 52)] = 36.4 (Daño de 36) Especificación: Le quedan 18 flechas.
Karmas Activos
Muletilla. (Cariño)
Charlatan.
Tic (Relamer sus labios)
Ruidosa.
Beligerante.
Valor sentimental. (Brazalete)
El zarpazo del oso impactó de lleno contra el antebrazo de Heras, cuya piel dura y tensa resistió el golpe con un estrépito seco. El Lunarian retrocedió apenas un paso, amortiguando la fuerza con el brazo aún extendido, mientras las llamas continuban danzando a su alrededor y el aire se llenaba del olor a fuego y sake. A su espalda, Liora aprovechó el instante para escabullirse entre la humareda, tambaleante y con la mirada perdida, alejándose del peligro inmediato, aunque sin llegar demasiado lejos.
El oso, frustrado por no haber logrado derribar a su presa alada, golpeó el suelo con un rugido que estremeció las vigas caídas. Pedazos de madera ardiente se desprendieron de los puestos colapsados, esparciendo chispas que iluminaron fugazmente la escena. Entre aquel infierno de fuego y humo, Ryota reapareció, avanzando hacia la bestia con la misma convicción absurda que lo había movido desde el principio.
“¡BRO MALO!” -Vociferó "bro" varias veces más, lanzando finalmente al aire el trozo de carne que aún se había empeñado en compartir con el adorable osito.
El trozo de comida describió una torpe parábola y cayó a menos de la mitad de camino, justo a los pies del propio Ryota. El oso alzó la cabeza, con sus fauces abiertas en un gruñido húmedo, y el sonido gutural se transformó poco a poco en un resoplido ronco, casi confuso. Olfateó el aire, detectando aquel manjar, mientras el puño de Heras era lanzado hacia el cuerpo de la bestia con intención de vengarse con fuerza. Por desgracia para Heras, fue incapaz de captar su atención, ya completamente enfocada en la comida. El oso avanzó con pasos pesados, haciendo temblar el suelo con cada movimiento. Su mirada, enrojecida por el fuego, se clavó en el trozo de carne, y por un breve instante, el rugido se convirtió en un bufido grave. Parecía calmarse.
Desde unos metros más atrás, Tezca observaba con el arma en mano. El aire vibraba de calor, y sus ojos destellaban con una idea tan peligrosa como oportuna.
—¡Oye! ¡Chica bonita de la flecha! ¡Préndela en fuego, apunta y dispara al oso con certeza! ¡El oso debe tener Sake! ¡¿Me entiendes?! — Gritó, levantando la voz por encima del estruendo.
La arquera no dudó. Con un rápido movimiento prendió la punta de una flecha, aprovechando una llama cercana a la cual se acercó a toda velocidad, y tensó la cuerda del arco. El silbido del proyectil rompió el aire, cruzando la distancia en un instante.
El impacto fue sordo, seco, y el fuego estalló de inmediato. La flecha no logró perforar el grueso pelaje del oso, pero sí encendió el alcohol que lo cubría. En cuestión de segundos, su cuerpo se vio envuelto en llamas danzantes que lamieron su piel y su espalda.
El rugido que siguió no pareció el de un animal, sino el de una montaña partiéndose en dos. La bestia se agitó, golpeando el suelo con violencia, derribando lo que quedaba de los faroles y levantando una nube de brasas. Su mirada, enceguecida por el dolor, barrió el entorno en busca de su agresor… Y lo encontró.
Los ojos incandescentes se fijaron en Tezca, quien aún sostenía el tridente con firmeza. No hubo duda ni raciocinio en la mente del animal, solo pura furia. No había sido quien disparó la flecha, y tal vez solo fijó su mirada en él por su inmensa arma, pero su error le llevó a su verdadero agresor, o al menos, al inductor de su ataque.
Con un bramido desgarrador, el oso dio un salto brutal, impulsándose con una fuerza que partió las tablas del suelo. El aire se curvó con su avance, una mole envuelta en fuego y rabia cayendo como un relámpago hacia el tritón.
El golpe llegó como una tempestad, consistía en un zarpazo descendente, poderoso y feroz, dirigido a partir en dos al hombre que creía responsable de su agonía.
Off
Resumen
Tras el ataque a Heras, este bloquea completamente el daño con su brazo, salvando a Liora, que se escabulle asustada mientras el lunarian lanza un golpe de vuelta. Ryo se acerca a regañar al oso tratando de darle algo de comer, que le lanza pero se queda a medio camino a los pies del propio Ryo. Mientras, Tezca anima a Runin a lanzarle una flecha con fuego aprovechando que el oso está mojado en sake. El oso se ve atraído por la comida, ignorando el ataque de Heras y acercándose a los pies de Ryota, casi parece que va a calmarse. Pero entonces, una flecha impacta en su pelaje, incapaz de perforarlo, pero prendiendo fuego la piel del oso. El enorme animal estalla en furia, grita de dolor, y pega un violento salto hacia la dirección de la cual vino la flecha, pensando que fue cosa de Tezca lanzarla, y le ataca sin miramientos con un zarpazo.
Aclaraciones
Bien, empecemos de nuevo por Heras, por "alusiones" del oso jaja Como es extenso, lo meteré en su cajita.
Heras
Al bloquear con el brazo estás realizando un "Bloqueo con el cuerpo" (a pesar de decir que es para "Desviar", cuidado con eso porque los desvíos son cosa del atributo Destreza y normalmente no te sería tan fácil, aunque en este caso ambos ejemplos te servirían), que según la guía:
Cita:- Bloqueo con el propio cuerpo: Si quieres bloquear un golpe físico con tu propio cuerpo, lo primero que debes saber es que la velocidad de movimiento de tus articulaciones es tu atributo Agilidad. Si tus reflejos te permiten ver el ataque y la velocidad a la que mueves tu cuerpo te permite anteponer alguna parte del mismo al ataque, se enfrentarían tu resistencia y el daño del golpe. Distinguimos entre dos tipos de resistencia, la pasiva, que es la que impide que el daño se aplique por completo, y la activa, que es la que se aplica cuando hay un bloqueo de por medio. Hay que restar la resistencia al ataque y el daño sobrante es el que se aplicaría a la defensa pasiva de la resistencia.
En resumidas cuentas, bloqueas Resistencia + Res Pasiva, en tu caso, 200 PV. Así pues, el arañazo no te hizo ningún daño, puedes proceder a devolverte esos PV, y tener esto en consideración a futuro. (Solo ve con cuidado de no bloquear con tus armas, un ataque 4 veces superior a tu destreza podría desarmarte). Te adjunto los desvíos y desarmes para que también los tengas presentes:
Cita:Desvíos En caso de que puedas reaccionar al ataque de tu rival (tus reflejos son suficientes) y no quieras contraatacar o bloquear, pero, no tengas la agilidad para esquivar físicamente ese ataque moviendo tu cuerpo de su trayectoria, tendrías una opción más: Desviarlo. Para hacerlo, tu atributo de Destreza deberá ser superior a la velocidad del ataque del rival. Esta mecánica es, en esencia, una esquiva sin moverse del sitio.
Bloqueos
Partimos de la base de que tienes que tener más reflejos que velocidad el ataque de tu oponente (que será determinado por un atributo u otro dependiendo de qué tipo de ataque sea). Si consigues ver el ataque con tus reflejos puedes decidir bloquear.
- Bloqueo con armas: Para bloquear con armas, lo primero que debes saber es que la velocidad blandiendo tu arma es tu atributo Destreza. Si tus reflejos te permiten ver le ataque y la velocidad a la que mueves tu arma te permite anteponerla al ataque, lo primero que hay que hacer es ver si el impacto no te desarma, lo que ocurriría si el daño del ataque supera tu destreza x4. Si no se te desarma, bloqueas, y en este punto entra en juego tu fuerza sujetando ese arma. Si la fuerza del ataque te supera por más de 15 puntos, no bloqueas el ataque. Si sí lo bloqueas, deberás sumar tu resistencia y el daño de tu arma, y ese resultado se debe restar al daño que estás tratando de bloquear. Si consigues anularlo todo, bloqueas la totalidad del daño. Si después de la resta sigue sobrando daño, ese daño se volverá a restar con tu resistencia pasiva, y el resultado, será lo que te impacte, si es que hay algo.
Tu golpe efectivamente impacta en el oso, causando como bien calculaste 20 PV de daño, que el oso siento decirte que ignoró por el olor de la comida (?)
Respecto a los desplazamientos, correctos en líneas generales. Recordad que avanzar un cuadradito en diagonal es algo más costoso que en filas y columnas, pues serían 1,41 metros la diagonal de cada cuadradito. Os he modificado muy ligeramente algún movimiento, pero en esencia está todo bien. (Liora por guía no se puede mover ni un metro, pero la guía no contempla las gatas(?) así que te alejé un metrito XD)
Os dejo el mapita, que subirá Ryo para que no se borre porque sigo siendo inútil (?)
Mapita
Además, aquí viene lo importante. Os voy a revelar el Hide sobre las formas de detener al oso, ya que habéis empleado la mejor de todas: la parrillada (?)
Quemarle. Usando el fuego ambiental, si lo quemáis el dolor le hará regresar en sí. Además le hará sufrir efecto Calor automático.
Así pues, en adelante pierde el estado Furia y gana el estado negativo "Calor". ¡Ahora podréis darle más duro!
Bélico
Con la pérdida de "Furia" los stats se restablecen a los originales, y con el estado "calor" su resistencia y voluntad se reducen un 15%, quedando así de tal forma:
Fuerza: 90 Resistencia: 77 Destreza: 15 Precisión: 15 Agilidad: 35 Reflejos: 35 Inteligencia: 15 Voluntad: 43 Control de Haki: 0 Control de Akuma: 0
Vitalidad: 1270 - 20 = 1250
Energía: 1005
Espíritu: 150
Con su nueva resistencia (77), su Res Pasiva pasa a ser la mitad, es decir, 38 PV.
Del mismo modo, se reducen sus umbrales del dolor. Ahondaremos en ellos cuando le peguéis bien duro (?)
Además, al volver a su fuerza habitual, sus ataques ahora pegan de 90 PV cortantes.
Y seguimos con ese punto, pues ha lanzado un ataque al malvado (?) Tezca, el maltratador de ositos amorosos (?).
El ataque como comento causaría 90 PV de daño cortante, sin efectos adversos relevantes, ya que no es un daño lo bastante alto para causar hemorragias y tampoco podría cortarte acciones triplicando tu umbral del dolor al poseer más de 30 de voluntad (31).
Dado que la velocidad del oso (35) supera en más de 11 puntos tus reflejos (22), el ataque te resulta ineludible. Lo que significa que salvo alguna cosa rara deberás restarte el daño íntegro (-90PV), ya que tu resistencia (14) no es lo bastante alta para poseer Res. Pasiva.
23 FUE
14 RES
13 DES
8 PRE
22 AGI
22 REF
17 INT
31 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 204 / 294
Energía: 309 / 309
Espirítu: 93 / 93
Nivel: 2
Eso había dolido ¿ardido? Sentía dolor, eso era obvio y suficiente.
La bestia de pelo ahora era la bestia de fuego y tal como si yo fuera el causante de su sufrimiento se lanzó a mi como… ¿un oso en llamas? No hay muchas comparativas a ello, es un caso muy específico. Sentí aquellas garras abrirme la piel, desgarrar parte de la ropa con una facilidad que me heló la sangre, mientras el aire se impregnaba con el hedor metálico de la sangre y el humo. El aliento de la bestia me golpeó de lleno, caliente, áspero, sofocante, cargado de un olor a carne quemada y a furia primitiva. El rugido resonó tan cerca que sentí las vibraciones en el pecho, una amenaza viva, salvaje, que me empapaba de adrenalina. El calor del fuego me lamía el costado, mezclándose con el escozor punzante de las heridas abiertas. Todo era un caos de sensaciones: el ardor, el hedor, la presión, el asco. Y entre todo eso, algo en mí comenzó a hervir también, una furia que trepaba por dentro, encendiendo mi pulso hasta que ya no supe si era dolor o adrenalina lo que sentía. Me comenzaba a encabronar, de verdad.
Debo admitir que poco me importó la amenaza que la bestia representaba en ese momento; Matarme era fácil, si, Había tantas opciones para él que incluso me atrevería a decirle unas cuentas que se me ocurrían en el momento, pero tampoco creo que me entendería; No sé que me dolía más, si la ropa dañada o el dolor de la herida, no era ajeno a este último, el dolor es lo que nos recuerda que estamos vivos, el dolor enoja y ese enojo significa fuerza, tal vez la suficiente para derrumbar a un oso.
Di un paso hacia adelante, pisando con dominancia y saltando con fuerza para darle un puñetazo en la quijada, Tal vez una jugada victoriosa en algún otro escenario, pero no podía pensar en eso. No cuando mi puto puño estaba debajo de su hocico, ardía, mucho, pero no lo pensé, realmente no estaba pensando con claridad, solo quería pegarle hasta dejar de sentir esta rabia por haber sufrido en sus garras. Tal vez hubiera sido más seguro huir, alejarme del oso, no sentir el fuego en el pelaje del oso, pero Tezca Norova no huye. Nunca. Ni cuando claramente perderá.
Resumen
Tezca recibe el golpe y decide dar un paso al frente y saltar para darle un puñetazo en la quijada al oso.
Bélico
Daño que me hizo el oso: 90 pv
Vitalidad: 294 – 90= 204
Golpe blanco: puño desnudo.
1 Punto de Daño = 1 Punto de Fuerza
23 puntos de fuerza = 23 puntos de daño
Lenguas de fuego ascendían por el percudido pelaje de la bestia. El iracundo sollozo desgarró el ambiente cual trueno premeditando un diluvio. La superficie tembló y la madera crujió hasta que las ígneas chispas le recordaron a Runin que las fuerzas de la naturaleza siguen su curso guiadas bajo el pretexto de la libertad, no del control.
El cuerpo de la fémina tiembla ante lo inevitable. ¿Atacar sin consecuencias? Imposible. ¿Mantenerse ocultos a través del caos? Inviable. El equilibrio se pierde cuando la mirada caoba se esconde tras su brazo y el arco, la arena entre la madera se levanta al igual que el oso cubierto en llamas. Está cerca, demasiado cerca, y el primer pensamiento de la fémina es alejarse del peligro, porque aunque no le está atacando a ella, el escenario se ha pintado en tintes dantescos. La madera y los faroles han terminado de ceder.
Con apremio intenta levantarse sin despegar la mirada del animal. ¿Quién se encuentra en esa dirección? ¿Dónde está Ryota? ¿Qué sucedió con Heras? Los busca en medio del caos intentando asegurarse de no haberlos perdido hasta que el cerebro de la fémina une cabos: Está sola. No tiene sentido buscarlos y tampoco los necesita. La expresión se torna desconcertada. Lo único que parece importar es el objetivo del enfurecido mamífero: Ha ido por el joven de rubias hebras, el que le ha ayudado a encontrar una abertura en el ataque.
La garganta arde debido al humo, aún así, relame los acolchonados labios en un acto tan inconsciente como repleto de dudas. Menea la cabeza hasta volver en sí. Se voltea en su mismo sitio, utilizando un pedazo más de tela que envuelve en la punta de una de sus flechas, la enciende en el incendio.
—¡RESISTE, CARIÑO!
Emite al final. No pide que se cubra, no pide que corra, no pide que huya, porque no logra ver a través de la bestia. Pide que resista porque en ese punto siente que es lo único que se puede hacer. Contiene el aire cuando se impulsa en un salto largo para alejarse del inminente calor y el peligro, está sudando y ella odia sudar. ¿Qué hará después de ello? Darse una larga y merecida ducha, usar perfumes y utilizar una cantidad de tiempo desproporcional en consentir su cabello.
Gira sobre sí misma volviendo a enderezarse del todo. Levanta el arco y sin más dilatación dispara la flecha llameante en dirección al cráneo del oso. El tiempo parece titilar en segundos que parecen horas y al mismo tiempo son tan efímeros que roban su aliento. No puede detenerse, no quiere detenerse, y ver al rubio herido luchando por su vida le hace entender que él tampoco dará su brazo a torcer.
—Maldito oso, hace mucho tiempo que nada ni nadie logra que sude tanto. Fufufufu —Masculla en una sonrisa impetuosa. Puede que su egocentrismo, delicadeza y constante contorneo den la impresión de alguien frágil, mas una vez encendido el brío en su interior, poco puede detenerla hasta verse destrozada. —¡No te detengas, cariño! —Incentiva al ajeno.
Otra flecha es cargada en el arco porque si debe atacar toda la noche, seguirá haciéndolo hasta quedar sin munición, hasta aprender a golpear con todo lo que el entorno les ofrece, hasta que caiga exhausta en medio de la lumbre.
Resumen + Bélico
- Runin reacciona al rugido y las nuevas llamitas en la plaza
- Runin le grita a Tezca que resista. Usa la tela de su ropa para envolver otra flecha y que se encienda la punta.
- Salta 3 metros para alejarse del caos.
- Lanza la flecha llameante hacia la cabeza del oso (el cráneo), para lastimarlo y tratar de quemarlo.
En total se usaría los 3 metros de salto que permite mi ficha.
Daño flecha: 10+ 10 + [(0.3 x (20 de estadísticas + 20 Karma “Dedos de oro”) + (0.2 x 52)] = 42.4 (Daño de 42)
Karmas Activos
Muletilla. (Cariño)
Charlatan.
Tic (Relamer sus labios)
Risa excéntrica (Fufufufu)
Ruidosa.
Beligerante.
Valor sentimental. (Brazalete)
• Dedos de oro: Recibes un +20 de Destreza puntual en los enfrentamientos de atributo que impliquen ese atributo. Una vez por tema.
03-11-2025, 07:10 AM (Última modificación: 03-11-2025, 07:33 AM por Ryota Miyamoto.)
Después de su nefasto lanzamiento, que solo podía explicarse dentro de cualquier lógica por una pésima técnica o tener las facultades físicas de un bebé recién nacido, la burla no tardó en llegar.
“La traición siempre llega de quien menos te lo esperas…”
Refunfuñó al ver que @Liora se descojonaba a escasos metros de distancia. Aunque, en el fondo, le alegraba verla ahora con un semblante menos afligido. “Mírala riéndose de… Ah su madre ¡Si funciono!” Reaccionó sobresaltado cuando el oso, finalmente, respondió al manjar carnoso después de demostrar que su resistencia merecía un título mundial, pues ni siquiera se inmutó ante el golpe que el moreno alado le había propinado.
“¡Mira tú! ¡Solo tenía que ponerme serio contigo! ¿Quién es un lindo osito?”
Segundos después, cuando por segunda vez el descabellado (pero noble y animalista) plan del castaño casi lograba entablar una relación de confianza con el oso, @Runin demostró que, en muchas ocasiones, la elección femenina para resolver los problemas era la violencia.
Apenas dio unos pasos, y el pobre animal terminó envuelto en llamas, producto del alcohol que se escurría por su pelaje.
La mujer eufórica en su victoria incluso se burlaba de los desprolijos intentos de su compañero por llevar a cabo una noble acción.
“Pero ¡¿cuál es tu problemaaaaaaaaa?!”
El grito al aire fue silenciado por los bramidos y furiosos rugidos del oso (con obvios motivos, dicho sea de paso).
De forma errática, la bestia agitó su cuerpo, golpeando el suelo con tal violencia que su abominable fuerza terminó por derribar los faroles que aún permanecían en pie. A continuación, una nube de brasas se alzó generando que el entorno donde se encontraban volviera a incendiarse.
Ryota apenas dio un paso hacia atrás temiendo por su integridad, cuando el oso ya había saltado por otro de los presentes, y ¿Cómo culparlo? El hombre siempre buscaba exterminar con la vida de lo que se alzaba en su contra, ¿realmente era alocado tratar de domarlo sin utilizar una manera igual de violenta que la de un animal sin raciocinio?
De inmediato su mirada se desplazó buscando a sus amigas, Runin estaba bien, (porque, aunque sea una maldita violenta seguía siendo preciada para él) y ¿Liora?
Fue entonces cuando la vio, en medio del fuego, a gatas, con una expresión en el rostro que le hacía imposible dejarla sola para ir a calmar a un oso enfurecido. “Carajo…”
Ryota siempre se mostraba como alguien relajado, una persona tranquila que vivía sin tomarse nada demasiado en serio. No le gustaba trabajar; prefería siempre la salida más fácil ante cualquier circunstancia y rara vez lidiaba con las consecuencias, porque, de una forma u otra, siempre se salía con la suya. Pero en ese momento entendió que no podía relajarse: no con personas que le importaban en peligro, no en medio de un caos de llamas, y mucho menos con la vida de un caótico, pero adorable animalito en juego.
Por lo tanto, tenía que dejar de intentar solo y tomar las riendas de la situación.
“¡HEY BRO! ¡HERAS!” Grito al mismo tiempo en que @Tezka estuviera lidiando con la ira del Oso y respondiéndole con una incomparable proeza de agallas. ¿De dónde Ryota sabía el nombre del moreno? Pues @Runin lo había comentado cuando ambos lo vieron atravesar el cielo volando, eso o era una expresión rara de la joven.
“¡Necesito que ayudes a Runin con el oso! ¡Yo cuidaré de Liora!” Sabía perfectamente que el hombre de chocolate no tenía motivos para ayudarlo, incluso desconocía si se llamaba Heras o si era amigo de Runin, pero esperaba que, al cruzarse sus miradas, de alguna forma, el sujeto entendiera que era alguien de fiar.
Uso de Karma: Pico de oro
Justo después, sus piernas actuaron por instinto. Se impulsó en dirección a la fémina, saltando una distancia de 4M y avanzando otros 2,23M en carrera corta, recorriendo en total una distancia de 6,23M para evitar el fuego y en medio de su avance ir agarrando diferentes alimentos (que obviamente no estén en fuego) de los quioscos, hasta tener manos llenas.
“¡Runin! ¡Chico rubio! ¡Si tantas ganas tienen de pelear, acérquense a Heras! ¡Y un animal solo pelea para satisfacer instintos primarios!” Fue rápido, certero, dándole a la persona más lista que conocía, @Runin, una indicación clara y esperaba que el rubio fuera lo suficientemente ingenioso para entenderlo.
Heras = Protección (Pues lo había visto aguantar con facilidad los golpes del oso).
Animal hambriento = Malo
Animal lleno = Bueno
Animal quemándose y hambriento = Muy malo
Animal quemándose y lleno = No sé no soy 100tifiko.
Al terminar sus indicaciones, con las cuales esperaba ser entendido, llegó con @Liora y se agachó para que ella viera su rostro.
“Todo eso también iba para ti, necesito que te centres.”
Con o sin consentimiento, el varón puso en las manos de Liora, las cosas que había recolectado y luego le dio la espalda, colocando su mirada en dirección a donde estaba el oso por lo que pudiera llegar.
“Rápido, te llevaré en mi espalda.” Tras una indicación espero que ella se aferrara y se levantó.“Si el oso viene hacia aquí enojado, o atraído por la comida, lanza algunos dulces al suelo o intenta metérselos todos en la boca.” Ryota sonrió tras sus palabras avanzando con ella en la espalda, buscando sacarla de en medio del fuego.
“Esto es raro, no te queda para nada ser una damisela en peligro keke.”
Quiso burlarse viéndola, pero sus ojos no dejarían de ver en dirección a donde estaba el oso mientras avanzaba a pie un total de 1,28M en línea recta.
Estaba de más decir que él la protegería. No era ese tipo de hombre; no buscaba ser un caballero salvando damiselas, eso estaba claro. Pero, aunque su vida corriera peligro, cuidaría de quienes apreciaba, incluso si debía poner su integridad en juego.
Resumen
Resumen:
Bueno, reacciona a que el oso casi vuelve a comer, pero Runin es una violenta.
El oso vuelve a tirar los faroles con su furia, se preocupa por Runin y Liora, una está bien, la otra está en la B.
Momento de introspección que narrativamente no dura nada porque pues es más un cambio de chip por la situación.
Habla con Heras, pidiéndole que cuide de Runin mientras él cuida a Liora.
Uso en ese momento el Karma de Pico de Oro:Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC confíe en tus palabras siempre que tengan coherencia.
Luego informa a Runin y Tezka de lo que deberían hacer mientras el Superman negro va a la ayuda, ofreciendo una estrategia de 3 y 2.
Recorre la distancia que lo separa con Liora mientras toma dulces y trozos de comida en el camino, se los da a ella, la carga y avanza lo último que le queda de movimiento.
Akshualy Ryota es muy inteligente y solo actúa relajado porque le da flojera ir enserio, pero en realidad es un estratega nato asi bien pros.
-Narrador encuentra un hueco en mi tema y me niega todo-
Belico
Realmente solo recorre distancias, mi máximo es 5M de movimiento y 4M de salto.
Gasto el salto de 4M al inicio y hago una carrera corta de 2,23M, recorriendo un total de 6,23M (Teniendo en cuenta las diagonales.)
Luego le quedan 2,77M de los 5M de movimiento, pero al estar cargando a Liora, me desplazo solo la mitad.
03-11-2025, 07:30 PM (Última modificación: 03-11-2025, 07:32 PM por Heras.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Heras:
87 FUE
100 RES
18 DES
24 PRE
71 AGI
46 REF
19 INT
43 VOL
16 CH
0 CA
Vitalidad: 1394 / 1398
Energía: 1107 / 1107
Espirítu: 177 / 177
Nivel: 6
Ost
Creo que mis golpes no son suficientes para tumbarlo, pero es un oso que podría esperar. Lo bueno es que no parece ser tan fuerte como para herirme si estoy atento. Note que me ignoró por el olor de la carne. Me quedé precisando que tal vez podemos calmarlo. —Mierda. Movete de ahí, que es muy peligros.— Claro que por un instante pensé que podría atacar al cabeza hueca. Mis palabras son inútiles, porque después hicimos molestar de nuevo al oso. la magia sucedió. Runin parece que tiene poderes de fuego o que se yo, no me alcance a fijar en eso pero hizo que el oso se prendiera en fuego.
Indeciso de a quién tengo que proteger, cuál será el siguiente objetivo, indudablemente me quedé petrificado, no quería ni voltear atrás ya que Liora es la única que está segura ahora mismo. Pero entonces ya era tarde, pensé que podría saltar sobre Runin, después de todo ella era la que más estaba gritando. Entonces es cuando el animalista me dió las palabras que necesitaba oír. Si alguien los va mantener a todos seguros, entonces yo puedo saltar hacia adelante.
Un instante en donde nuestras miradas se cruzaron, pude percibir que podía confiar en él, mi rostro pasó de una cara de amargor a una completa libertad. Le habían quitado los grilletes al moreno y ahora iba mostrarle al oso quien es alfa aquí.
No dejaré que te vuelvan a lastimar, no dejaré que aquí ningún muera. Un desplegar de las alas antes de volar en una carga impresionantemente veloz. Ya que no tengo que contenerme. No tengo que guardarme nada y lo que tarde desde donde estaba de pie hasta pasar a estar al costado del oso pasa en un instante. Si parpadeas, te lo pierdes. No iba a permitir que volverán a herir a Tezca, mucho menos a cualquiera de ellos.
Ligeramente sobre el oso ataqué sobre su cabeza con otro golpe, igual de cargado de fuerza, de arriba hacia abajo. Aunque me fuese a quemar con el oso me quedaría proximo a él ya que si puedo seguir peleando de cerca en algún momento vas a caer y lo harás por la fuerza de esos oscuros y macizos golpes.
Muchas cosas.
Resumen
-Heras se quedó cubriendo a Liora.
-Se percató de los cambios del oso a la comida y lo ve ser prendido en fuego.
-Heras Recibe indicaciones de Ryota.
-Heras corta distancias con el Oso y lo golpea en la cabeza.
Cabe destacar que la velocidad de vuelo de Heras es 121 por lo que me da tiempo de llegar al Oso antes que se percate, lo mismo pasa con la agilidad al golpear que es 71, por lo que tampoco podría reaccionar con sus 35 en reflejos.
Karmas
[/font][/color]Beligerante
Detalles
Defensivo: - Ofensivo: Golpe blaco directo a la cabeza.
Daños: 20 + 1.2(FUE)- (RES)=124 - 39= 85 PV Para los 50 de voluntad heras estaría haciendo un daño suficiente para: Primer umbral: Ocurre cuando recibes un daño mayor a tu voluntad. Se verán interrumpidas las acciones que requieran de una concentración.
03-11-2025, 11:35 PM (Última modificación: 03-11-2025, 11:55 PM por Liora.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Liora:
7 FUE
3 RES
12 DES
12 PRE
3 AGI
3 REF
8 INT
23 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 106 / 106
Energía: 120 / 120
Espirítu: 69 / 69
Nivel: 1
¿Por qué todo sucedía tan rápido? ¿Por qué no eran capaces de darle un mísero segundo para adaptarse a los acontecimientos? A duras penas se estaba recuperando del alarde de poder de Ryota, de la carne que había lanzado con tal precisión, cuando una flecha cubierta de fuego silbó en el aire y alcanzó al temible oso.
La llama lamió la piel del animal con un siseo insoportable. En cuestión de un parpadeo, el oso se vio envuelto en llamas. El rugido que soltó le heló la sangre, una nota tan primitiva y profunda que hizo vibrar sus propios huesos. Ella se quedó paralizada, observando los movimientos erráticos del furioso animal, como si el tiempo se hubiera convertido en una sucesión de fotogramas rápidos e implacables. En un acto reflejo cubrió su cabeza con ambos brazos, intentando en vano protegerse de las brasas que saltaban cada vez que el oso azotaba el suelo enloquecido. Entrecerró el ojo para ver mejor, el humo se colaba como una neblina ardiente en sus pulmones y le dejaba un sabor a ceniza tan espeso que casi podía darle forma con la lengua. Pensó en sus caramelos, en esos pequeños dulces que siempre llevaba para calmar su estómago. Necesitaría uno ahora, o diez, solo para alejar ese regusto a carbón que la invadía.
Todo se había convertido en breves destellos, pequeñas imágenes que se habían grabado con violencia en su retina: la morena tensando el arco con los labios apretados, la flecha encendida partiendo como una luciérnaga hacia su destino, el ser -ahora una bola de fuego-, saltando hacia el joven de cabellos rubios, regocijándose en su furia mientras le propinaba un ataque.
Quiso moverse -saltar, correr, lanzar su daga, hacer algo-, cualquier cosa que no fuese quedarse ahí mirando. No soportaba la idea de ser un lastre. Se recordó a sí misma las horas de entrenamiento, las noches sin dormir, la insistencia por mantenerse en pie. No por nada había sobrevivido tanto tiempo sola. No se había esforzado tanto para bloquearse ahora, justo en la hora de la verdad. Ella nunca fue así... siempre peleaba, incluso a costa de su propia integridad. Pero el fuego... tan caliente, tan abrasador... era como si el infierno hubiera decidido hacerse carne y aterrizar frente a ella.
No le daba ni un mísero segundo de paz.
—Mierda... —chasqueó la lengua, refunfuñando con impotencia mientras intentaba ponerse en pie. Sus piernas flaqueaban, se sentían débiles, como si estuviera intentando sostenerse sobre dos montañas de endeble gelatina... Fue precisamente por ello que volvió a caer. Moría por avanzar, desplazarse unos metros, dejar de tener que depender de los demás...
Escuchó las indicaciones de Ryota en la lejanía, pero como si llegaran desde el fondo de una caverna, su voz estaba amortiguada por el ruido del combate y por la niebla que eran sus pensamientos. No lo atendió del todo hasta que él estuvo junto a ella, haciéndola alzar el rostro y asentir levemente, aún brevemente aturdida. ¿Qué le había dicho? Sin siquiera ser aún consciente de sus palabras y sin cuestionar sus indicaciones hizo una especie de cuenco con uno de sus brazos, ayudándose de su propio abdomen para que la comida no cayera. El gesto, torpe por la prisa, era también un acto de resistencia. Mantener la comida intacta significaba conservar una herramienta, un cebo o una distracción—. E-está bien... —su voz sonaba ligera, incluso débil. Intentaba acallar sus demonios, alejarlos y centrarse en la razón por la que no había abandonado el terreno. El oso, los niños... Si lo derrotaban no iría a por ellos, ¿cierto? Eso era más importante que sus propias pesadillas.
Volvió a ponerse en pie, esta vez apoyando la mano libre en la espalda ajena para no caer de nuevo. El sentimiento de inestabilidad persistía con ligeras náuseas que se esforzaba en retener. Sus piernas temblaban, como si no reconocieran su propósito. Finalmente se acomodó, colocando ambas piernas alrededor de las caderas ajenas y le estrechó suavemente un hombro para indicarle que ya estaba preparada. Entre sus cuerpos quedó la comida, protegida por dos corazas humanas mientras el castaño la levantaba. Una risa sarcástica escapó de entre sus labios, forzada y amarga, volviendo al instante a una expresión seria.
—Sí claro... —su mirada se mantenía fija en la peluda bola de fuego, quien había sido golpeado por Heras y el rubio del cual aún no sabía el nombre— y si quieres me rebozo en la carne para ofrecerme como parte del menú —su ironía era una máscara, por dentro, cada palabra era un hilo que cosía su orgullo para que no se descosiera por completo. Estaba claro que no entraba en sus planes acercarse a alimentar al oso de la mano, ni que fuese Ryota con sus ideas locas.
Por un instante, sintiendo los ingredientes entre ambos, tuvo el pensamiento intrusivo de lanzar la comida a la cabeza del oso para despistar su atención del resto. Quizás de esa manera conseguía abrirles un abanico más amplio a seguir peleando contra él pero, ¿y si eso le enfurecía más? ¿Y si bombardearle con comida solo hacía que se convirtieran en su presa? Ya había estado cerca de él antes, y no quería volver a ese lugar, suficiente temible era de lejos como para hacerle acercarse con el infierno en su cuerpo.
Arrugó el puente de la nariz y, con la mano que hacía un segundo reposaba sobre el hombro ajeno, apresó una de sus mejillas entre el índice y el pulgar. Tiró con cierta firmeza, estirando así la piel como quien intenta despertar a alguien—. Dime eso a la cara después de alejarnos de este maldito infierno y te haré tragar tus palabras, querido —replicó. Era su burdo intento de mantener su orgullo intacto, de no dejar que el miedo siguiera dominando en sus entrañas y de seguirle -de alguna manera- el juego a su amigo. Pese a todo conseguía arrancarle una sonrisa. Y esa sonrisa breve fue un refugio, descubriéndole entonces que no estaba sola, no ahora.
—Bien... estoy lista —dijo mientras se aferraba a la comida, esperando el momento oportuno para tomar cartas en el asunto mientras sentía como los dedos se le iban humedeciendo por el sudor.
Resumen
Sigue siendo un cero a la izquierda incapaz de moverse, ¡pero gracias a Ryo tiene comida para el oso! (?)
El estruendo del impacto retumbó en toda la plaza. El zarpazo del oso, cargado de pura furia y fuego, chocó contra el torso de Tezca, quien resistió el golpe con todas sus fuerzas. Las piernas del rubio se hundieron en el suelo ennegrecido, la tierra marcada por el fuego crujió bajo el peso, y por un instante pareció que la mole en llamas lo aplastaría. Pero resistió.
Con un grito casi a modo de rugido propio, Tezca giró el cuerpo, impulsándose hacia adelante y descargando un puñetazo directo contra el rostro del animal. El golpe impactó, firme, sólido... Pero fue como golpear una roca viva. El oso apenas se estremeció, creyendo que fue una chispa más del fuego y lamiendo su piel ennegrecida mientras su mirada seguía bañada en furia ciega.
Entonces, un nuevo silbido cortó el aire.
Runin, rápida y decidida, tensó la cuerda del arco y disparó una segunda flecha en llamas. Esta vez el proyectil apuntaba directamente a la base de la cabeza del animal, su nuca, justo donde el sake aún empapaba su pelaje. La explosión de fuego fue inmediata. Las llamas se extendieron por su espalda, bajando hasta el cuello, formando un collar de fuego, que iluminaba su rostro y la escena con un resplandor infernal.
El rugido que siguió sacudió los cimientos del pueblo. Las vasijas quebradas temblaron, y el aire se llenó de humo y ceniza. La bestia agitó su cuerpo, desesperada, pero su furia solo se intensificó.
El infierno se había desatado en la tierra, pero a través de aquel caos, la sombra de un ángel cruzó el fuego.
Heras descendió con un golpe seco, con el brazo alzado, y descargó un poderoso puñetazo sobre el cráneo de la criatura. El impacto resonó como un trueno. Un chorro de sangre salpicó hacia un lado y el oso, por primera vez, se tambaleó habiendo sentido dolor. El suelo tembló bajo su peso al retroceder, renqueante pero enfadado, bufando a la vez de dolor y rabia.
A unos metros, Ryota avanzaba con pasos inseguros, cargando algo de comida, mientras Liora, aún temblorosa, se aferraba a su espalda. Ambos se movían entre el humo, tosiendo, tratando de acercarse lo suficiente para hacer que la bestia los escuchara.
Pero el oso aún no escuchaba sus voces, aún debían acercarse más. La mente del animal, perdida en el dolor, en el ardor del fuego que le devoraba el lomo, solo distinguía una amenaza, el Lunarian.
Con un rugido que hizo vibrar el aire, el animal giró su cabeza hacia él. Su respiración era un siseo de furia y vapor. El fuego se reflejaba en sus colmillos, el dolor convertido en una sola intención, la de destruir. La furia previa inconsciente había dado lugar a una nueva, la desesperada por sobrevivir.
Clavó las garras en el suelo carbonizado, arqueó el lomo y, con una velocidad brutal, se lanzó contra el Lunarian. La tierra se abrió bajo su carrera, las chispas volaron en todas direcciones, y el fuego que lo cubría se extendió a su alrededor como una ola viviente.
El oso, enloquecido y ardiente, cargó directamente contra el alado héroe, dispuesto a arrancar de raíz al único que había logrado hacerle sangrar.
Off
¡Perdón por la demora, el oso ya está aquí!
Bien, no sé qué hizo Heras en otra vida a los osos, pero este parece tener fijación por él. Otro turno en el cual le ataca a él por decisión del azar XD
AclaracionesYResumen
Empecemos por lo importante. Cuando dije que el golpe era ineludible para Tezca maticé que "salvo alguna cosa rara", pues todos los presentes tienen la opción de interrumpir las acciones del oso. Debéis entender que es un mundo vivo, una escena dinámica, y no tenéis por qué ataros a lo que yo digo que sucede.
Sin embargo, en este caso, Tezca ha tanqueado el golpe como un capo. Bien restada la salud. Tu golpe consigue impactar en el furibundo animal, pero por desgracia, no causas daño alguno. Es un oso duro este.
Lunin continúa con su vena pirómana, manteniendo el efecto calor en el oso reiniciando los efectos. Su ataque, gracias al Karma, esta vez sí causa además algo de daño como bien has calculado. -4PV para el osito. (El daño moral hace mucho, ¡no desistas!).
Y seguimos con Ryo, el amante de los animales. Un detalle, los puestos son los tenderetes del exterior, así que la comida que recogiste sería la que tú mismo trajiste antes. Por lo demás, con el siguiente consentimiento de Liora, tus acciones son llevadas a cabo y avanzáis hasta donde narras. En el siguiente turno podréis alcanzar al oso, que permanece estático en el lugar.
Ahora llega el turno del tipo duro, Heras. Como comenté con Tezca, si hubierais decidido que tú atacaras antes al oso o te interpusieras en su golpe habrías sido capaz de hacerlo dada tu velocidad. Sin embargo, debes estar atento a las distancias. En este caso os separan alrededor de 8 metros y solo puedes volar 7. Sería planteable que con el alcance de tu cuerpo sea suficiente con 7 metros. Pero, para completar esa distancia y no dejar lugar a dudas, deberías comenzar el turno dando un salto y ya de ahí echar a volar. Por como está narrado, podría interpretar que vuelas únicamente, y denegar el golpe por falta de rango. Como la idea es aprender estas mecánicas, tenlo en cuenta en adelante. Tu golpe impacta en el oso, con 124 PV de fuerza como bien comentas, pero causando 86 PV de daño (restaste un puntito de más de Res Pasiva del oso). Le rompes el primer umbral y causas daño, siendo esta la justificación a su ataque dirigido a ti. En adelante, el oso te reconoce como el rival a batir, y ya no atacará indiscriminadamente sino que se centrará en ti. (Así que protegerás a tus compañeros, héroe en mis libros si me preguntan).
Por último, la pobre mochila Liora. Nerfeada por el bien de la trama, ya nos harás tragar estas palabras junto con tus caramelos. Pero, por ahora, agarra fuerte la comida.
En conclusión y a modo de resumen:
Tezca aguanta el golpe y responde, sin causar daño. Al instante, otra flecha en llamas de Lunin aviva el fuego del oso, que al momento recibe un golpe de Heras en la cabeza que sí logra causarle un daño relevante. Mientras, Liora sube a la espalda de Ryota y avanzan hacia el oso con algo de comida tratando aún de calmar su furia. El oso, consciente de que su mayor amenaza es Heras, se lanza a por él en un placaje envuelto en llamas.
Bélico
Recuerdo Stats del oso actuales:
Fuerza: 90 Resistencia: 77 Destreza: 15 Precisión: 15 Agilidad: 35 Reflejos: 35 Inteligencia: 15 Voluntad: 43 Control de Haki: 0 Control de Akuma: 0
El oso toma un total de 90 PV de daño entre los 86 de Heras y los 4 de Lunin.
Quedando así:
Vitalidad: 1250 - 90 = 1140
Energía: 1005
Espíritu: 150
En cuanto a su ataque (golpe blanco con 90 de fuerza), no puede causar daño a la dura piel de Heras por su resistencia pasiva (100). La Velocidad del ataque es la Agilidad del oso, 35.
Este es el cuarto post, recordad que el mínimo son seis. Cómo seguramente ya habéis deducido por lo que tardáis en quitarle vida, la opción social es la más recomendable jajaja Sin embargo, si optáis por el camino de la violencia (?), será igualmente posible dar por vencido al oso, pues únicamente proyectaremos la situación actual a futuro y venceréis pasado equis tiempo. Así que no os sintáis forzados a tomar ningún camino por miedo a que se eternice el tema.
Contenido Oculto
Si vuelven a lanzarle llamas, además de reiniciar el efecto calor, le provocarán una Quemadura Nv 1, -50PV por turno durante 5 turnos.
87 FUE
100 RES
18 DES
24 PRE
71 AGI
46 REF
19 INT
43 VOL
16 CH
0 CA
Vitalidad: 1394 / 1398
Energía: 1107 / 1107
Espirítu: 177 / 177
Nivel: 6
Ost
Yo te dije que si parpadeas te lo ibas perder. Golpe estridente como el solo. Ya te alcancé y más te vale ahora no ignorarme. Una mirada sobre Tezca en el momento que mis pies se plantaron en el suelo. No lo hicieron temblar con la misma fuerza que el oso, pero levantaron polvo que denota el impulso con el que me desplace. —¡VAS A CAER OSO!— Ahora si vas a cagar para adentro oso asqueroso. Nadie puede ponerle una mano encima, ¡a ninguno!
Una ira se destapó, dejando salir una fuerza de voluntad que no se puede contener. Frente al rugido, frente al fuego, me siento como en casa, como si este calor fuera una brisa pasajera, igual y estoy tragando humo. Nada me va a hacer retroceder de este oso caluroso.
Eso es lo que yo quería ver por mi. —¡CORRE DE AQUÏ TEZCA!—Se que no te gusta que te manden, pero querido, no quiero que te vuelvan a herir. Mi vista clavada sobre la bestia que viene hacia mi deseosa de clavar sus dientes. Estás equivocado si crees que me volveré a dejar pillar. Esperé, paciente al momento y como si fuera a golpear con un martillo abanique con ambas manos. para golpear sobre su cabeza.
Que viera mis perfectos abdominales sobre los cuales poner sus colmillos fue parte del cebo. Golpear sobre una piedra, el metal de mis guantes no era capaz de hacerlo puré. Mis manos se sienten vibrar por la fuerza del golpe contra lo duro de su cabeza, si abro las manos de seguro chillaban de dolor así que no aflojé mis nudillos y me conservaré tan cerca cómo me sea posible.
Espero por una réplica así abro mis pasos lo suficiente para poder ver al oso por completo. No voy a dejar que escapes no hasta que vea que ya no te puedes mover, no mereces perdón alguno por lastimar a querido, ni que se te ocurra ir por mi tesoro tampoco porque ahí ni no hará nada que enterrar de este oso cariñoso.
Muchas cosas.
Resumen
-Heras al ver que el oso viene hacia él se planta para cazar con un golpe usando los dos brazos sobre su cabeza.
-Heras pide a tezca huir y está espectante a donde se va a mover.
Defensivo: -
Ofensivo: Golpe blaco directo a la cabeza.
Daños: 20*2(los 2 guantes) + 1.2(FUE)- (RES)=144 - 39= 105 PV
Para los 50 de voluntad heras estaría haciendo un daño suficiente para:
Primer umbral: Ocurre cuando recibes un daño mayor a tu voluntad. Se verán interrumpidas las acciones que requieran de una concentración.