[Autonarrada T1#] No es un camino que uno pueda tomar
#1
Atributos Personaje



Después del encuentro con Finn, por algún motivo solía recordar ... La aventura por el East blue fue francamente extraña y llena de aventuras.

Qué difícil es contar la historia de alguien como Kovashi, que iba a la deriva desde hacía meses. La nueva obtención de su akuma no mi le había traído más problemas que otra cosa, volviendo su camino en el océano una travesía muchísimo más peligrosa que antaño. Ahora ya no podía nadar, así que necesitaba usar la cabeza, dejarse llevar ya no servía. Recordaba con emoción los días con aquella gyojin, viajando bajo el mar, cuando aún podía utilizar su capacidad de nado, que maravillosa época para un Kovashi que desde entonces, vivía al día. El azar del destino en el que tan poco confiaba, le llevó a un barco que ofrecía comidas. Escuchó varias veces, tirado en su bote de mala muerte, "aquí puedes comer hasta explotar". Los oídos del Shimatsu cobraron vida. La madera del bote chocó contra una mucho más noble que daba a la cubierta del restaurante/nave. A duras penas y con una katana roñosa en mano, se levantó. Le rugía el estómago, ya eran más de cinco días sin comer y bebiendo solo agua de mar, eso le ayudó a expulsar lo poco que tenía con vómitos. Un tío inteligente. Lo cierto es que no tenía fuerzas, ni ganas de tenerla. Se desplomó sobre la madera. Tan solo logró ver unas uñas pintadas que le agarraron su desnutrido pecho.


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Pasaron unas horas, Kovashi abrió al fin los ojos y estaba encima de una cama muy cómoda, sin camisa y con el pantalón por las rodillas.
— Que es esto ... — Murmuró. Tras decir eso una mujer abrió la puerta. Un metro ochenta, rubia como una verdadera dios, tatuada y además, bien vestida. Joder era Maori. — No recordaba que estuvieras tan buena.— Se sinceró. La hembra sonrió, sentándose en el borde de la cama. Tenía unos tacones altos y de aguja que se clavaban con fuerza en la madera. Ella fue una tipa peligrosa en su momento, además no aparentaba los cuarenta años que tenía. De primeras cualquiera diría que es una jovencita de veinticinco. Como engañaba.
— Kovashi sigues como siempre. — Era extraño, por que su voz sonaba aterciopelada, pero el peliblanco no la recordaba como tal. Estaba con los pantalones por los tobillos, unos calzoncillos viejos y sin camiseta. — Parece que te alegras de verme. — Rápido el hombre se llevó una mano al paquete, reincorporándose.
— Qué haces aquí, ¿te ha pedido padre que me sigas? —
— De ser así, ya estarías muerto, pequeño de los Shimatsu. — Sacó un cigarrillo completamente oscuro y lo encendió con un mechero dorado que sacó de su ajustada chaqueta. — Ya no trabajo para el señor Heidhachy, ahora ... Soy independiente. — Inspiró, consumiendo el cigarro. — Que nos hayamos encontrado es simple casualidad, no te hagas ilusiones. Creo que os debo lo necesario como para salvarte la vida. — Sacó de debajo de la cama un botiquín con una aguja gigantesca, hincando la misma sin miramientos en la pierna derecha.
— Hija de ... — Se durmió.
— Descansa Kovashi, ahora te toca descansar.


Un día después, al abrir de nuevo los ojos, Kovashi contempló que estaba solo, esta vez vestido completamente de blanco, de pies a cabeza. A su costado, encima de una mesilla vieja, tres platos de carne que enseguida el futuro revolucionario comenzó a comer sin miramientos, manchándose un poco la reluciente camisa blanca. Que maori no intentase matarlo era toda una ventaja, por suerte era otra que había renegado del padre de Kovashi, ella estaba muy por encima de él, si hubiera querido, ahora ...


La puerta se abre y es la hembra acompañado por un joven.


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— Ramshi ... —
— Kovashi. — Aquella voz sin experión de siempre, otra pieza clave en el ejercito de su padre. Otra que volaba. Este era también de armas tomar.
— Por favor Kovashi, levantate, hemos pedido la cena, ya es de noche. — Maori avanzó hacia la mesita de la que sacó un pequeño bolso negro a juego con sus tacones. Su ropa siempre tenía que hacer juego con los tacones. Maori usaba pistolas y sus pies y Ramshi lanza. ¿Conocerían ellos el nuevo poder de Kovashi? era mucho mejor mantenerlo en privado, por seguridad.


Los tres marcharon al centro del restaurante, tenían una mesa privilegiada bien afianzada en el centro de todo. Champang, carne de primera calidad y lo que quisieran, pagaba Maori. Siempre tenía dinero. Kovashi se relajó con el hambre y empezó, como no a beber.
— Asi que estáis juntos. — Afirmó.
— Sí, ahora trabajamos de manera independiente, pero sí, formamos equipo. — Nunca dejaba de sorprenderle como enfocaba cada tema Ramshi. Al igual que Maori le superaban en casi diez años, los recordaba formarse en casa, con su padre y sus hermanos mayores. Personas sin futuro recogidas por el clan Shimatsu y convertidos en armas de guerra. Armas que se rompían por dentro y buscaban escapar a la mínima, como el propio espadachín. — Maori no ha sido del todo sincera contigo, si es verdad que no tenemos relación con la familia Shimatsu, pero sí que te estábamos ojeando. — Tomó un poco de su copa. — Se que igual te sorprendes, por que sabes de donde venimos, pero ambos llevamos un tiempo en contacto con la revolución, Kovashi. — Fue sorprendente, pilló al espadachín completamente desprevenido. — Lo sé, qué hacemos nosotros, que hemos llevado a cabo cazas de mujeres, hombre, niños y ancianos, que los hemos vuelto esclavos, quitandoles cualquier humanidad que pudieran demostrar. Ya no somos eso, Kovashi. — Maori afirmó, mientras se encendía otro cigarro. Era la única que estaba fumando allí.
— No os pega mucho la revolución, tampoco he tenido con vosotros conversaciones donde supiera de qué pie cojeáis, así que, qué más da. No sé por qué me contáis vuestra vida. — Desinterés, egocéntrico, poca empatía, Kovashi los sentía como inferior, pues lo habían sido toda la vida. ¿que más daba que ahora intentaran cambiar un pasado trágico? - Ojalá pudiera yo también borrar el mío. No es tan fácil, joder -
— Te lo dije, Ramshi, un Shimatsu nunca deja de ser un Shimatsu. — Hubo choque de miradas.
— Exacto, soy un Shimatsu. Ten cuidado con lo que dices frente a mi, mujer. — Se mascaba la tensión. Kovashi no controlaba su poder y varios cubos de madera comenzaron a levitar tras su cuerpo. Sus compañeros darían un paso atrás, retirando sus sillas con cuidado. Alerta. — Eso está mejor. — Sostuvo, dando un último mordisco a su solomillo.
— No estamos aquí para buscar enfrentamientos Kovashi, te pido que perdón las palabras de Maoi, después de los últimos años su visión de tu familia no es muy favorable, creo que la entiendes. — Kovashi afirmó, sin dejar de comer. Ramshi volví a aproximar la silla a la mesa. — Yo sé que un Shimatsu si puede ser algo más si se lo propone, tu hermano Contróy escapó con nosotros. — Kovashi escupió la comida.
— ¿ESTÁ AQUÍ? — Gritó, levantándose de golpe, golpeando la mesa. Todo el mundo comenzó a mirarlo.
— No está aquí, pero si forma parte de nuestro grupo. — Le agarró el brazo a Kovashi, para que se sentara de nuevo y dejara de armas espectáculo. — Él es nuestra gran baza, es un tipo poderoso y además ha pasado la etapa de arrepentimiento, por la que algunos de nosotros seguimos inmersa. — Contróy podía con todo, claro que logró pasar página. Kovashi tenía muy buen recuerdo de su hermano mayor. — No tenemos mucho tiempo, pero ... Estaremos en Logue Town dentro de unas semanas, tu hermano viajará para reunirse con nosotros allí. Estamos muy interesados en que te unas nosotros Kovashi, siempre has sido un joven con gran potencial, capaz de llevar a cabo cosas más allá que cazar personas. Tienes la fuerza para liderarlos y liberarlos. — Sonaba épico, su voz clamaba un tono que embriagaba a cualquiera.


Miradas indiscretas se coloaron en la conversación. Maori y Ramshi se levantaron, poco a poco.
— Ahora, déjame pagar esta cena y a cambio, ven a vernos. — Alargó una poderosa sonrisa ante las nulas palabras de Kovashi, que seguía anonadado. Maoi golpeó el suelo al ver que varios marines, camuflados entre los camareros, se les lanzaron encima. Todo el barco tembló. Ramshi proyectó una ola de aire al techo, abriendo un hueco de unos seis metros. Fue impactante. — Recuerda que tú eres más de lo que te han dicho que eres. — Tomó a la rubia entre su brazo derecho y como si de un milagro se tratara, salieron volando por el hueco de un salto. Desapareciendo.

¿Que había pasado? los ojos que antaño les miraban a ellos, se apoderaron de Kovashi, que no dudó en apurar la bebida y salir de allí por patas. Contróy estaba esperandolo. ¿La revolución era su salida? ¿la salida a un sin fin de malos sueños?

Actualidad ~

Kovashi se levantó, la voz de Derya queriendo anunciar algo, fue la llamada.
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#2
Aventura Tier 1 Completada


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