[Pasado - Entrenamiento Bélico]
#1
Atributos Personaje


La noche había caído sobre la Isla de Samba. El habitual bullicio de las primeras horas nocturnas había ido decayendo, y ahora en el puerto donde el Royal Quiver estaba fondeado reinaba una placentera calma, rota solo por los leves bandazos que daban las olas contra los cascos de las naves.

Sin embargo, dos figuras inmoviles se hallaban a pocos metros la una de la otra, de pie sobre las tablas que formaban los apeaderos del muelle.

Kibai sonrió a Moja, a la vez que soltaba los broches de su capa, dejándo que esta callese al suelo y acababa de aplicar a Raimei una capa de resina diseñada para proteger el filo y que el arma fuese menos letal, pero igualmente utilizable.


"Vale" dijo mirando hacia Moja. "Entonces, nada de golpes letales, y nada de huesos rotos, o los contramaestres nos echarán un buen rapapolvo" soltó con una sonrisa.

Acto seguido, hizo un par de molinetes con Raimei para asegurarse de que conservaba el equilibrio y dirigió la punta hacia su compañero.

"Vamos allá."

Arrancando astillas de madera con el impulso, el mink se lanzó hacia su compañero, apuntando hacia su clavícula dderecha con un tajo vertical descendente.

Bélico
[Imagen: gvCFAP2.png]
#2
Atributos Personaje


Era una noche tranquila. Si sus cálculos no fallaban, a Moja aún le quedaban un par de días antes de zarpar hacia el Grand Line, y eso le daba un valioso tiempo libre para conocer mejor a sus nuevos camaradas. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que midiendo fuerzas en un combate de entrenamiento? El lugar elegido fue una zona abandonada de los apeaderos del puerto de la isla de Samba, un rincón olvidado donde solo el mar y el viento eran testigos. Las viejas tablas del muelle, desgastadas por la humedad y el tiempo, crujían bajo el peso de los dos felinos mientras la luna se reflejaba sobre el agua.
 
Moja se ajustó los guantes de combate, cubiertos por una fina capa de tela para amortiguar los impactos y evitar heridas innecesarias. Frente a él, Kibai giraba su espada entre las manos, su mirada fija y confiada. Antes de empezar, Moja asintió con calma, aceptando las condiciones que su compañero había impuesto: nada de huesos rotos ni lesiones permanentes.
 
Un silencio breve se impuso entre ambos, roto solo por el sonido del mar. Entonces, sin previo aviso, Kibai se lanzó al ataque. Su velocidad sorprendió incluso a Moja; en un abrir y cerrar de ojos, la hoja de su espada, cubierta con una resina especial para evitar cortes, impactó en el hombro del mink, haciendo que este retrocediera un paso. Moja gruñó apenas, no de dolor, sino de reconocimiento. Rápido… y preciso, pensó, alzando la vista con una leve sonrisa. Bajó su centro de gravedad, las piernas tensas, y en un movimiento veloz lanzó un gancho directo al estómago de Kibai, obligándolo a retroceder. El golpe resonó en la madera, seco y potente.
 
Sin dejarse llevar por la adrenalina, Moja retrocedió un paso, elevando los brazos en guardia. Su cola se movía de un lado a otro con un ritmo medido, mientras su mirada dorada no se apartaba de su oponente. La brisa marina agitó el aire entre ambos, y en el reflejo plateado de la luna, los dos felinos se observaban con respeto y una chispa de emoción contenida.



Offroll
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 742 - 72 = 670
Energia: 764 + 0 = 764
Espiritu: 153 + 0 = 153
#3
Kibai se echó hacía atrás con un bufido, mientras se apretaba la zona dónde Moja le había golpeado con sus guantes reforzados. A pesar de que sus dientes se apretaron por el dolor momentáneo, el mink no tardó en notar como una sonrisa salvaje se le empezaba a dibujar en el rostro.

"Es fuerte..." pensó. "Desde luego sabe pegar. Pero yo tampoco soy manco. Vamos a testear su resistencia.."

Anclando las garras en las tablas del apeadero, Kibai saltó con todas sus fuerzas describiendo una pirueta por encima de Moja. Cuando estaba en el punto más alto, empleando tanto su impulso como la inercia de su propio cuerpo, ejecutó un doble ataque en cruz.


¡Getsui Zangeki!


Notando con satisfacción como ambos golpes conectaban en su compañero, Kibai aprovechó su impulso para saltar nuevamente dando una voletereta hacia atrás, aterrizando sobre sus patas traseras y dando varios pasos aprovechando la inercia hasta finalmente clavar las garras de su mano libre para frenar su impulso mientras seguía deslizandose hacia atrás, dejando cuatro finas líneas en la madera del muelle . Cambiando la empuñadura de Raimei a un agarre invertido, se mantuvo acuclillado, a la espera de la reacción de Moja a sus golpes.
Offroll
 
Bélico
 
Gastos



[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 561 - 84 = 477
Energia: 548 - 84 = 464
Espiritu: 126 + 0 = 126
#4
Mi golpe impactó de lleno en Kibai. Sin perder tiempo, él contraatacó con su “Getsui Zangeki”, un corte veloz y pesado como un latigazo lunar mientras retrocedía. No pude reaccionar a tiempo, la onda del golpe me alcanzó de lleno en el pecho. Un zumbido metálico recorrió mis oídos y quedé levemente aturdido durante un segundo, lo justo para que Kibai pensara que me había tomado la delantera.
 
Sin embargo, mi cuerpo reaccionó casi por instinto. Respiré hondo, firme, y dejé que el dolor se estabilizara. Está bien… así sabré cuánto en verdad puede hacer, pensé mientras ajustaba mi postura. Sin avisar, agité mis brazos en un movimiento amplio, liberando energía desde mis hombros hasta las yemas de mis dedos.
 
*Aro Aro Cross* pensé
 
Dos flechas vectoriales salieron disparadas desde mi cuerpo, con precisión, ambas dirigidas al torso de Kibai.
 
Pero sabía que eso no sería suficiente contra él. Mientras las flechas seguían su trayectoria, creé una tercera flecha vectorial y la fijé a unos tres metros de distancia, hacia mi derecha, colocándola exactamente donde la necesitaba. Sin detenerme, corrí hacia ella y, al tocarla, mi cuerpo fue impulsado con una velocidad explosiva, como si hubiese usado un trampolín.
 
La luna iluminó el salto. El viento rugió en mis orejas. Y mi puño cayó con todo mi peso detrás. El impacto dio directamente en el costado de la cara de Kibai. El duelo ya no era un simple entrenamiento. Era un intercambio verdadero entre guerreros que querían medir hasta dónde podían llegar.

Offroll
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 670 - 182 = 488
Energia: 764 - 87 = 677
Espiritu: 153 + 0 = 153
#5
Kibai apenas pudo ver venir las dos flechas que de repente surgieron de las yemas de los dedos de Moja, dos destellos blanquecinos que cruzaron la distancia que los separaba como una exhalación hasta golpear su pecho, sacando en aire de sus pulmones y haciéndolo trastabillar.

"Un Usuario..." pensó el mink, que nunca había visto a su compañero realizar nada similar anteriormente. Sim embargo, eso fue todo a lo que tuvo tiempo, pues una tercera flecha se proyectó a su costado, y Moja viajando por ella como si fuese una superficie estable, se lanzó a toda velocidad contra él.

El puño de su rival impactó en Kibai como un relampago, y durante un momento el mink vio como el suelo se le acercaba peligrosamente. Sin pensarlo, extendió una mano que entró en contacto con la madera del muello mucho antes de lo que había previsto. El golpe prácticamente lo había derribado.

"Tengo que impedir que me de otro golpe ahora, o se acabó..."

Casi sin pensar, pues la cabeza seguía dándole vueltas, empleó su propio peso dar un pequeño salto y alejarse dos metros de su adversario, mientras las últimas luces de colores iban desapareciendo del campo de visión de Kibai. Sacudiendo la cabeza para despejarse, comprendió que si quería tener alguna oportunidad, tendría que ir con todo. Por suerte, el filo de Raimei estaba embotado, de modo que no debía preocuparse por dañar a su compañero.

"Bien" pensó con una determinación sombría que en parte le sorprendió hasta a él, mientras una fina nube de aliento surjia de entre sus colmillos "Hora de que salga la luna..."

El mink se agachó, clavando las garras de los pies y la mano libre en el suelo, tensando su cuerpo como un muelle, con la cola dando bandazos a ambos lados, equilibrando su posición. Con una última exhalación, se lanzó hacia delante, recorriendo en un suspiro la distancia que le separaba con Moja hasta golpearlo con un seco golpe en horizontal a la altura del estómago.

¡Gekko no Issen!

Con satisfacción, notó como el aire se escapaba del cuerpo de su rival, pero ahora debía aprovechar su ventaja, así que en vez de simplemente golpear, Kibai aprovechó su impulso para deslizarse por el costado de su adversario y tras situarse a su espalda, clavar su garra izquierda en la madera y usarla como pivote para lanzar una patada con las garras extendidas hacia arriba. 
Tras notar el impacto, pero sin pararse a mirar el resultado, el mink completó su pirueta saltando hacia atrás quedando otros dos metros a la espalda de Moja. 
Solo entonces, un pinchazo de dolor le recorrió el lateral derecho de la cara, el golpe de su compañero le había producido una pequeña brecha. Pero antes de que pudiese preocuparse, Moja se giró, exibiendo a su vez un leve arañazo allí donde las garras de Kibai habían impactado.
El puerto entero pareció silenciarse mientras dos gotas recorrían casi al unísono los rostros de los minks, hasta golpear con un seco pluc la madera del muelle, y dos sonrisas felinas enfrentadas refulgían entre las antorchas.
Offroll
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 477 - 212 = 265
Energia: 464 - 86 = 378
Espiritu: 126 + 0 = 126
#6
El impacto de la técnica de Moja había dejado a Kibai aturdido por unos segundos, lo suficiente para que el puñetazo en el rostro entrara limpio y sin resistencia. El golpe resonó en el muelle, y el felino de pelaje claro retrocedió, llevándose una mano a la mejilla. Sin embargo, lejos de rendirse, Kibai dejó escapar un leve resoplido, casi como una risa breve y contenida.

Retrocedió unos pasos, inclinó su cuerpo hacia adelante y tomó impulso.

-Gekko no Issen- dijo en voz alta, desapareciendo por un segundo en un destello.

La embestida fue tan rápida que Moja no alcanzó ni a cruzar los brazos para cubrirse. El impacto lo hizo perder el equilibrio, y la pantera hincó una rodilla contra las tablas del muelle, el golpe retumbando en su pecho y haciéndole perder la orientación por un par de segundos. Kibai no dejó pasar la oportunidad. Con la agilidad de un felino cazador, se movió detrás de Moja y lanzó una patada-zarpazo con la pierna, impactando de lleno en la mitad de su espalda. El ruido seco del impacto se mezcló con el crujido de la madera. Moja exhaló con fuerza, pero se negó a caer.

Respiró profundo. Controló el dolor. Se incorporó. Cuando giró, Kibai ya se había alejado un par de metros, evaluándolo con atención. Ambos sabían que el combate estaba escalando más allá de un simple intercambio amistoso, pero ninguno frenó.

Moja alzó un brazo y, con un movimiento fluido, liberó dos flechas vectoriales más. No serían tan poderosas como las anteriores, aún no había recuperado por completo su energía, pero servirían para lo que necesitaba: presión y distracción. Mientras las flechas volaban hacia Kibai, apuntando esta vez a ambos hombros, Moja aprovechó la conexión con sus vectores para ganar un impulso explosivo hacia adelante. Su cuerpo se lanzó como una sombra rápida, y antes de que Kibai pudiera reajustar su guardia, el puño de Moja impactó directamente en su abdomen al mismo tiempo que las flechas golpeaban sus hombros.

El choque forzó a los dos a quedar nuevamente a corta distancia, cuerpo a cuerpo, respiraciones fuertes chocando en medio del silencio nocturno del muelle. La madera crujía bajo sus pies. El mar observaba. Y ninguno tenía intención de ceder.

 

Offroll
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 488 - 230 = 258
Energia: 677 - 55 = 622
Espiritu: 153 + 0 = 153
#7
El joven contramaestre se encontraba en el reino de Samba, había decidido bajar un rato del barca con su arco a espaldas y sus flechas en su lugar, pues pese a no estar en conflicto directo uno nunca podría saber cuando tendría que defenderse o cuando un criminal haría de las suyas, por lo que siempre convenía estar preparado para lo que pudiera ocurrir. El joven caminaba tranquilamente por la zona costera, sin alejarse demasiado de lo que era el puerto y la zona donde se hallaba la Royal Quiver atracada, lista para partir en cuanto les dieran el visto bueno para poner rumbo a su nuevo destino en el Grand Line. El pelirrojo estaba relajándose y tomando contacto con tierra después de varios días de viaje desde Roshwan para recoger a Moja y poner rumbo a Samba por órdenes de nuestros superiores. El joven estaba seguro de que el barco llegaría al Grand Line, pero era consciente de que deberían ir ahorrando para poder hacerse con un nuevo barco para la división, uno que aguantara bien las aguas del Grand Line, además de darles mayor espacio y capacidad.

Fue mientras caminaba que escucho como si dos personas estuvieran peleando, aunque no parecía que hubiera malas intenciones su instinto le hizo ir a averiguar qué estaba pasando y si alguien necesitaba ayuda, pero al llegar sus ojos carmesí pudieron ver a los dos minks de su división en lo que parecía ser un entrenamiento, siendo que él mismo no estaba en contra de los entrenamientos no veía adecuado hacer algo que pudiera afectar negativamente antes de un viaje tan delicado y peligroso como cruzar la enorme montaña que los separaba del Grand Line. El contramaestre se acercó con calma mientras se rascaba tras la cabeza y tras aclararse la voz dijo en tono firme

-Soldados Kibai y Moja, ¿puede alguno de ustedes explicar qué hacen faltando unos pocos días para el viaje? Sir-

Su mirada va de uno a otro, mostrando seriedad por el asunto pero sin hostilidad, solo autoridad por cargo y por ser por así decirlo el líder de la división, quien empezó a moverlo todo y decidió reclutar a todos los miembros actuales. Su postura era seria y firme, como lo era la de sus maestros cuando cazaba o sus superiores cuando le recibieron en la marina, aunque eso no significaba precisamente problemas o castigo, era una forma de evitar que se rompiera la cadena de mando. La mirada se relajó un poco, aunque mantenía cierta autoridad mientras decía

-Entiendo perfectamente que quieran entrenar y mejorar, yo mismo soy partidario de ello. Sin embargo, deben ser conscientes del momento y de la situación, estamos a punto de embarcarnos en un viaje arriesgado por lo que necesito que ambos estén en plenas capacidades, uno nunca sabe lo que puede ocurrir en alta mar, y por lo que se cuenta del viaje, este es incluso más peligroso., sir.-
#8
En la oscuridad de la noche, la monótona voz de Stroud los exortó desde el barco. "¡Contramaestre Gaufrid, déjelos estar, hombre, que no molestan a nadie! Pero si quiere, pruebe echándoles un balde de agua," sugirió. Cualquiera que lo hubiese conocido sabía, pese lo intrínsecamente monótono de aquella voz, que había divertimento en sus palabras. Por una vez, Stroud había salido de su improvisada cabina de navegación, donde se dedicaba a preparar el viaje y a ponerlo todo a punto para la travesía hacia el Grand Line, y se había situado discretamente en cubierta, apoyándose momentáneamente sobre el pasamanos de la popa del Royal Quiver, desde donde contemplaba la escena, taza de café en mano. No llevaba su gorra ni su abrigo. Resultaba difícil saber cuánto llevaba viendo a los dos felinos pelear.

Dejó la taza de café vacía sobre uno de los barriles de a bordo y caminó con pesadez por el tablón, descendiendo al puerto, sujetando una manzana a la que iba propinando suculentos mordiscos mientras se acercaba a los tres Marines. Los tablones de madera parecieron resentirse a su paso. Parecía haberlos pillado por sorpresa, aunque resultaba difícil de creer dada la increíble sensitividad sensorial de los felinos. "Precisamente porque vamos al Grand Line, contramaestre Gaufrid," aclaró, haciendo un ademán con la cabeza hacia el pelirrojo, "más vale que estén listos. Estaban más verdes que un billete de mil berries, un poco de entrenamiento no les va a hacer mal," afirmó. "Cuidado con la precisión de esas flechas, no quieres herir a un tercero," indicó a Moja. "Imaginaos que somos víctima de una emboscada," dijo, alzando una ceja y abriendo ambas manos, "y que cada uno de nosotros tiene que lidiar con un enemigo distinto. ¡O peor aún, que quedamos separados! No sería extraño en caso de naufragio," aseguró. En casos como este, era importante poner sobre la balanza las ventajas y los inconvenientes, y en este caso las primeras superaban con mucho a los segundos. Stroud no había escatimado en mejorar sus dotes como navegante para la travesía hacia el Grand Line, pero tampoco en entrenamiento físico. Cada mañana, al levantarse, sin excepción.

Se aproximó a uno de los muros circundantes, que más bien parecía un montón de viejos ladrillos mal apilados, y se apoyó contra el mismo, comiéndose la manzana con parsimonia, dispuesto para ver transcurrir el resto del entrenamiento. "No vamos a desembarcar, mínimo, en un par de días, tenéis tiempo de sobra para entrenar," sentenció. Aún no había tenido experiencia de combate propiamente dicha con los minks, por lo que le resultaba fascinante contemplar aquello. La forma de luchar de aquellos Marines era interesante, radicalmente distinta a la suya, más allá de diferencias como el uso de una espada o la extrañísima fruta que poseía Moja: a diferencia de él, eran gráciles, rápidos, fluían con facilidad. Se hacía evidente que ambos estaban constantemente a la búsqueda de aperturas, de inflexiones en la postura del oponente, de un descuido, de una oportunidad anatómica. Tenían potencial. Era reconfortante saber que podían contar con luchadores competentes. Sí, estarían bien. Llegarían al Grand Line.
#9
Dando un largo suspiro, Kibai rompió su postura de combate, crujiendose el cuello con un leve estiramiento mientras se dirigía a una de las antorchas que estaban montadas sobre soportes de metal a lo largo del muelle, mientras sacaba de su bolsillo un pequeño rollo de lija abrasiva. Con cuidado, pasó el la hoja de Raimei por las llamas, ablandado poco a poco la resina que seguía adherida al filo, pero poniendo atención a no dañar nunca el temple con una cantidad excesiva de calor.

Tras ver cómo las espesas y aromáticas gotas de resina corrían ya a lo largo de la espada, se dio la vuelta de nuevo hacia sus compañeros de división, mientras pasaba meticulosamente un trozo de lija desde la guarda hasta la afiladisima punta, notando como con cada pasada, el filo de Raimei iba recobrando su habitual letalidad.

"Lo reconozco Moja, esa habilidad tuya es increíble" le dijo a su compañero Mink con una amplia sonrisa. "La verdad, ardo en deseos de ver qué puedes llegar a hacer con ella."

Acto seguido, se sacó la camisa blanca, tratando que esta no se manchase de sangre y se lavó la pequeña brecha de la cara, allí donde su compañero de División le había impactado con el puñetazo, tratando de hacer caso omiso a los pinchazos de dolor que la herida emitía a oleadas pulsantes. 

Mirandose en el reflejo del barril una vez se hubo alisado la superficie, examinó la herida. Con suerte, aquello no le dejaría ninguna cicatriz, si la cuidaba bien. Recogiendo la capa del suelo y quitándole el polvo, lanzó una sonrisa a sus compañeros.

"Contramaestres, creo que los nuevos soldados nos merecemos una agradable ronda a cuenta de los mandos por el buen desempeño en el entrenamiento, no creen?"
[Imagen: gvCFAP2.png]
#10
✘
TEMA: CERRADO

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