[Social] Hermano nos vamos de… [Presente Relativo]
#1
Día 55 de otoño, Año 16
Reino de Samba

¡BANG! No me pude contener, pateé tan fuerte la puerta de la habitación de mi hermano que casi la parto. Me sentía feliz, inspirado. ¿Por qué motivo? Solo una ardilla con bigote lo sabe. La habitación estaba a oscuras y olía a cerrado, no es que me molestara, después de todo yo también dormía ahí, corrí hasta llegar a la persiana y subirla. -Joder entiendo que no veas ni una patata en un campo de alcachofas pero tío al menos abre un poco la persiana que esto ya parece la cueva de un oso. -Una vez iluminado el cuarto, desordenado como siempre, puse mis puños en mi cintura y saqué pecho, señalé a trece y puse el tono más épico que pude, aunque mi voz se resentía de una vida entera seguida de fiesta. -HOY ES EL DÍA, EL DÍA EN QUE TE HARÁS UN HOMBRE Y PROBARÁS EL FRUTO PROHIBIDO DEL EDÉN, AQUELLO QUE CUALQUIER HOMBRE DESEA, TAL VEZ EL VAS A PROBAR UN BOCADO DE AQUELLO QUE MUCHOS HOMBRES BUSCAN Y SE JUEGAN SU VIDA POR ELLO. -Salté de golpe a la cama y exlamé a los cuatro vientos sin pudor a que todo este antro de mierda me escuchase. -¡HERMANO HOY NOS VAMOS DE… -De golpe aclaré mi voz reduje el tono y bajé de nuevo al suelo de madera de un salto haciéndola crujir. -…Cervezas. -Concluí finalmente mientras me dirigía de nuevo a la puerta. 

-¿Qué por qué he gritado? Pues porque quería que toda la posada se pensara que nos vamos de putas así que ponte algo bonito, aséate y no pierdas mucho el tiempo que tengo sed. -Reí levemente mientras salía por la puerta dejando a Trece solo con sus cosas. Según bajaba las escaleras algunos clientes sentados en el hall del local me miraron con cara de sorprendidos, seguramente tras escuchar el vocerío que había montado en el primer piso. 

-¡Que miráis gilipollas! Ni que os fuese a hacer una paja con los pies por mirarme… -Solté cabreado según salía al fin a la calle, una vez allí bajando como un rayo desde el cielo Travis se posó en mi hombro. Miré al águila con una sonrisa. No me digas que me he pasado de inapropiado porque no lo he sido. El pájaro se quedó mira dome fijamente sin responder nada. Apoyé mi espalda sobre la pared de barro del edificio y comencé a contemplar las nubes rosas del atardecer, esperando que mi hermanastro bajara y pudiera saborear una rubia que no miente entre mis labios.
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#2
[Capitulo 19] Lo que el silencio guarda

El taconeo de las personas en la parte superior de la cubierta hizo que el hombre ciego se despertara, si, a veces hablaba en sueños, movido por el hecho de querer volar cual ave, ¿tan raro era para un tullido como aquel querer algo más?¿era demasiado intentar ser ambicioso?¿querer oro poder y fama?, incluso para alguien que ya tuvo berries, el hecho de estar solo y mermado siempre había presentado en Elemir un problema grave, ¿en quien confiar?, como hacer las cosas del mejor modo posible, no era alguien estúpido y pese a que evaluaba todo, no poder ver era un mal enorme, claro que podía valerse por sí mismo, aprender y conocer de un modo del que el resto de mortales solo podía imaginar, recordar ahora, fantasear con los sonidos y esa mágica sensación de notar su piel siendo acariciada por el sol, pese a estar así se sentía un privilegiado por qué bueno, aún estaba vivo y eso quería decir que había esperanzas, ni siquiera sabía cuánto tiempo podría quedarle, podía interpretar lo peligroso que era el mundo y como tendría que “espabilarse” si no quería ser aplastado por el mundo, aquí no había escusas vacías ni quejas estúpidas, si querías algo tenías que construirlo, ser mejor, aprender y avanzar, punto, no había mas, ¿estaría el ciego dispuesto a ello?

-Joder hoy me veo como un pincel, si, tengo el guapo subido, sentenció el hombre acicalándose el pelo, si, hablaba solo, estaba en la bodega de un barco de polizón, en el que se movió hacia aquella isla, una manera clara de no pagar peaje, si, lo detenían bueno, tendría la excusa de su ceguera, ¿Quién en su sano juicio se metería con un pobre invidente?, era una baza que siempre estaba ahí, pudiéndole sacar de muchos aprietos, apretó ligeramente su corbata para agarra el bastón cercano, una herramienta indispensable para su día a día, entendía como llego ahí después de muchas pruebas y error, se movía con cuidado escuchando como algunas personas hablaban en la parte de arriba, en su otra diestra portaba un macuto, una mochila con su ropa de viaje y algunos enseres que pudiera necesidad, era un puto aventurero, quería hacer fortuna vendido artículos y aprendiendo de cada lugar que visitaba, muy valiente para ser alguien totalmente baldado, “Vamos dime cuanto crees que tardaran en partirte las piernas aquí, yo apuesto que dos días, me gusta tirar de clásico”, sonó la voz en su mente mientras el hombre negaba con la cabeza, si, era como un cliché pero, su mente le jugaba malas pasadas, comprometiéndolo, en fin, Faiven era un tío carismático, pese a su ceguera tenía una verborrea crónica, era capaz de venderle hielo a los esquimales, le gustaba el hecho de socializar pese a tener un sentido del humor sumamente estropeado, hoy sería una posible prueba de fuego, ¿Qué malo podría ocurrir?

Elemir camino pro la pasarela guiándose primero por las paredes, por las cual previamente paso sus dedos intentado guiarse, buscando salir del barco mientras se mimetizaba entre la muchedumbre,-Perdón, disculpe, hacia pequeños gestos claros con su mano, dejando más que patente su ceguera, a veces bueno, la gente era incrédula en este tema o simplemente no se daban cuenta, no podía culparlos cada uno de los presentes tendría sus propios problemas, sus trabajos y tareas como cualquier hijo de vecino, cruzando por el sitio tuvo un cuidado especial en no caer por la borda mientras usaba su bastón para caminar por ahora sí, la calle, podía sentir el aire fresco llenar sus pulmones y como la brisa mecía su pelo, con sus gafas color caoba iba por el sitio tapando sus ojos, algunas personas sensibles podía molestar ver sus luceros blancos como la misma nieve, signo más que claro de su padecer, todo salio bien, ni siquiera murió ahogado ni fue descubierto en el barco, no me digas que, por fin su suerte estaba cambiando, yo no lo tendría tan claro, ¿Qué opina usted joven lector?
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#3
Que mágico día tan bonito para poder dormir y no tener que hacer nada, ni tener que aguantar a mi hermano ya que se fue a no se donde, a no se que. "Lo siento no le estaba prestando atención" justamente en ese momento estaba comiendo y había mucho ruido.
Me tumbe en la cama, siendo abrazado por los cojines y la oscuridad, obviamente antes me golpee con todo lo que había por el camino, aquí la limpieza no es algo para un ciego, así que la culpa es de mi hermano, hasta pise un condón usado no se de quién. Vamos a aclarar algo aquí, ni mi hermano es un demonio ni yo soy el santo, soy ciego y mudo no inválido. Pero eso no quita que me dé asco. 
Mi paz no dura mucho, oigo lo pies pesados de mi hermano acercándose, está eufórico. "Por favor que no venga aq..." No termino mi pensamiento y la puerta se abre de par en par, lo siguiente que oigo es a mí hermano quejándose de mi ritual de siesta.
-Trece, Trec...-  Intentando explicarle que estaba intentando dormir que no abriera pero fue inútil, ya había abierto todo y la luz me cegaba y mi hermano ya estaba gritando de nuevo, con ciertas poses que no podía identificar.
-Trece, Trece, Trece - Después de sus gritos le reclamé por haber gritado así y haber cambiado la voz en medio discurso. No le entendía nada de que hacía pero ahí íbamos de nuevo siguiéndolo la fiesta, no es que no quiera, solo que nuestras arcas no dan para tanto trote. Está noche me tocara pagar a mi, seguramente hoy ande sin dinero.
Se fue mientras murmuraba cosas sin sentido, y yo cogía mis ropas más rotas y más geniales para salir de ahí y encontrarme con mi hermano abajo.
Salgo de la habitación, no se cómo me veo pero siento las miradas de la gente sobre mi, soy guapo, Iggy me lo recuerda siempre y las mujeres con las que he estado me han alabado en mis características y mi gran atributo. Y no, no estoy hablando de mi nariz o mis pies, tú ya sabes a lo que me refiero *Guiño ciego, Guiño ciego*.
Sigo con mi camino intentando no matarme y chocandome con la gente hasta que oigo el sonido de un águila, así que me imagino que mi hermano está ahí. 
- Trece, Trece, Trece- le aviso que ya estoy y le recalcó que está noche no me use de monedero, aunque ya se que es inútil decirle eso, porque lo seré igual. Para eso están los hermanos, ¿no?
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#4
-Entonces si a un cactus le añades tres gotas de vinagre y café molido se convierte en un dinosaurio… -Seguía hablando con mi pájaro hasta que vi la figura de trece aparecer por la puerta de la posada. -Vaya, pensaba que ibas a tardar más. -Caminé hacia él y le puse la mano en el hombro agachándome un poco para escucharle aunque solo soltara más que una sola palabra. Puede que no todo el mundo supiera lo que dice pero yo ya llevaba ocho años cuidando de él, y ocho años era mucho tiempo como para saber que quería decir en cada momento.

Le di un golpecito en la espalda soltando una pequeña carcajada. -No te preocupes por el dinero, podemos robar alguna cartera de camino, porque no tengo ni una mísera moneda. Así que o robamos o vas a tener que pagar tu campeón. -Le di un par de golpecitos en la espalda y comencé a caminar rumbo a alguna taberna cercana. -Por cierto le debes una mariscada a Travis. -Conforme dije esto mi águila comenzó a graznar y batir las alas de felicidad mientras aún seguía en mi hombro derecho. -No preguntes es una larga historia pero no irás a decirle que no a este pollito. -Le agarré con ambas manos y se lo puse delante para que lo mirara y viera lo mono que era. Aunque no sirviera de mucho debido a la discapacidad de mi hermanastro. Tras ello volví a colocar al ave esta vez sobre mi cabeza y continuamos el trayecto durante el cual no paraba de hablar para que Trece sugiera mi voz y no se desviara.

No tardamos en llegar cerca de la zona del puerto del Reino de Samba, allí se encontraban las tabernas más ricas y lujosas, además que se juntaban las carteras más jugosas. Estaba a punto de entrar a un local, pero algo me llamó la atención. Otro hombre, con lentes y un bastón. “No me lo creo.” Pensé al verle y no me pude contener en gritar a pleno pulmón. -¡MIRA TRECE OTRO PUTO CEGATO! A lo mejor hasta sois primos y todo jajajajaja. -Me dirigí hasta el invidente y le comencé a mirar de muy cerca invadiendo fuertemente su espacio personal y realicé movimientos bruscos delante suya con los brazos para cerciorarme que efectivamente no veía. -BRO BRO BRO QUE PORQUE NO TIENE EL PELO MORADO QUE SI NO PENSARÍA QUE ES OTRO HERMANO NUESTRO. -Volví a gritar hacia el batería de mi grupo sin importarme demasiado si estaba molestando al pobre civil. Levanté tres dedos en frente de su cara. -Te apuesto una copa a que no adivinas cuantos dedos estoy levantando ahora mismo. -Dije con emoción sabiendo que solo tenía una posibilidad entre diez de acertar, tenía las de ganar y conseguir el primer trago de forma gratuita. 
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#5
“Hoy puede ser un buen día, seguro”, pensó moviéndose por la calles de aquel sitio, estaba claro que por las horas que debían ser la gente estaba haciendo sus recados, compras y más compras o tareas mundanas de gente de a pie pero ¿Que cojones estaba haciendo Faiven?, pues realmente nada, vagabundear de un sitio para otro en busca de algunos berries que pudiera conseguir, posiblemente esa noche o algunas de las siguientes saldría había otra isla metido en un barco de polizón como solía hacer, la gente sin dinero tenía que ganarse la vida como pudiera, aprovechando las oportunidades que el destino le daba ¿No?, eso mismo pensaba cuando una voz llamó su atención, no lo tenía claro pero parecía dirigirse a él, ¿Como cojones podrías ser tan puto egocéntrico para pensar el mundo giraba siempre en torno a tu? No eres el ombligo del mundo ¿Sabes?

Faiven movió su cabeza intentando atisbar o saber que ocurría  alrededor mirando a ver quién se había dirigido a él, ¿Seguro que era. El?, no lo tenía claro pero si pudo percibir que alguien se le acercaba, “qué cojones pasa”, se preguntó para escuchar la voz de lo que pensaba sería un muchacho, era complicado saber qué edad tendría aunque parecía joven más bien por el desparpajo de sus palabras, simplemente giró la cabeza y usó su bastón con cuidado, intentando identificar quién era,-Disculpa, ¿Hablas conmigo?, aclaró intentando ubicar a la otra persona, guiado por el sonido era algo fácil pero con el tumulto de gente se complicaba una tarea tan sencilla como podría ser esta, la verdad es que el adulto estaba más que acostumbrado a toda clase de tratos pero que lo voceará por la calle no era algo normal al menos para el anónimo ciego.

-Soy ciego no puto mago, sentenció para soltar unas carcajadas, ¿Enserio pensaba ese chico que podría adivinar sus dedos sin verlo?,era complicado esa especie de apuesta a fin de cuentas podría tener un diez por ciento de acierto, no era estúpido pero ¿Que perdería por apostar y divertirse? Quizás encontrara nuevos amigos o viviera una experiencia distinta, no tenía nada que hacer hasta la noche por lo que bueno, decidió seguirles el juego, -¿Dos?, es un buen número, digo que dos, ¿Alguien más quiere apostar?, preguntó quizás buscando la aceptación o la participación de algún transeúnte más, si es que no podía quedarse quieto, le gustaba todo lo que el show, si estaba ciego y si, esa gente posiblemente intentará apalizarle o robarle tal vez ambas, era un sitio peligroso y el ciego iba como si aquella isla fuera suya, cualquier día más pronto que tarde se llevaría un susto.

-¿Sueles hacerle este tipo de juegos a todos los ciegos o solo a mí por que me has visto desgarbado?, no es por nada, apruebo mucho tú iniciativa, dijo de forma amable esperando saber si había acertado en su suposición, seguramente no sería así pero le gustaba la propuesta, podría pasar un rato más que interesante con aquel individuo.

-Disculpa, quizás sea abusar de su hospitalidad pero ¿podría ayudarme a llegar al puerto?, pregunto como un puto turista más esperando saber también si aquella persona sería tan amable como para ayudarle a llegar a ese sitio, quizás si contaba con la suerte necesaria aquel chico le podría hacer una guía turística por la isla antes de pegarle o robarle claro, aún no tenía nada claro que intenciones movían al individuo para dirigirse al ciego de esa forma, quizás bueno, fuera un puto desalmado, un ruin pirata que buscará crear el caos.

“¿Seguro que todo esto es buena idea?”, no lo tenía claro pero era inteligente conocía que la gente se movía por el interés y era por esto que decidió bueno, sincerarse con el presente, con la clara intención de no salir mal parado en aquel encuentro.

-No tengo ni un puto duro, te lo digo por adelantado.
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#6
--Trece (Ya estoy aquí) - Aparezco detrás de mi hermano - Trece, ah, Trece, Trece (Yo no soy el que tarda 30 años en arreglarse, no me hace falta) - Replicó a mí hermano mientras empezamos a caminar hasta donde se quiere ir. -Trece, Trece, Trece, Trece, ah? (Por cierto, yo no le debo nada a ese calvo, paga tus deudas, ¿que soy yo el banco?)- Claro que no voz suena enfadado, cansada y más gruesa que siempre le promete su comidita y me toca a mí pagarle, y es que encima ese águila come más que nosotros 2, tendré que robar un banco la próxima vez, para poder llegar a todo.
Me pierdo en mis pensamientos y sigo caminando hasta que oigo como mi hermano está lejos hablando con alguien haciendo que me regrese e intenté entender que mierda está soltando ahora.
-Trece Trece, Trece, ah?- Le preguntó como es posible que seamos primos, ¿acaso se está metiendo conmigo por ser ciego? Bueno si es así es un buen momento para meterme con el.
-Trece, Trece. Trece, Trece. (Mira hermano, como tú está pobre y solo)- Sueno jocoso y sarcástico mientras me río y me meto con mi hermano. Que hermosa hermandad es esta, pero conociendo a mi hermano seguramente lo emborrachara y le intentará robar cualquier cosa mientras lo emborrachara. "Pobre, lo dejara en deudas como a mí" Pienso para mis adentro.
Vaya dos, con los que ha ido a Parar, siento pena aún que no lo parezca por mi cara sería. "¿Este es mi momento para la bomba de humo? Me puedo ir y hacer como que no existen estos 2, es un buen plan, ¿no?" Mi momento más Delulu pasa por mi cabeza.
"Pero, ¿A donde iría?" Un ciego como yo, necesito a mi hermano, aún que a veces no lo quiero seguir en todo.
A todo esto, por qué ya no los oigo, ¿a donde fueron? Comencé a dar vueltas en círculos hasta que siento un golpe me la nunca.
-Trece, Trece( ¡¿Por qué me pegas!?)- le grito a la persona que me golpeó la colleja, sabiendo que ese toque es mi hermanos mayor.
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#7
Dos. En cuanto escuché esa cifra salir de la boca del hombre comencé a saltar y vociferar como si hubiese ganado la lotería en ese momento. -¡VAMONOSSSSS QUE HOY BEBO GRATIS JODEROS TODOS! -Debido a las fuertes sacudidas Travis voló desde mi cabeza hacia el cielo y se quedó dando vueltas cerca de la zona. Sacaba mi dedo de en medio a cada hombre mujer y niño que pasaba por la calle, hasta que terminó de hablar alegando que no tenía ni un puto duro. 

Me giré con una sonrisa y los ojos como platos estático en el mismo sitio. -Como que no tienes ni un… -Iba a hablar justo cuando un hombre bien peinado y traje de chaqueta chocó conmigo, de porte elegante y mirada fría, el cual solo se fijó en mí con desprecio y pasó de largo. -!MIRA POR DÓNDE ANDAS CABRÓN DE MIERDA! -Le grité con rabia y luego me volví a centrar en la conversación con el inválido. Miré a Trece el cual se había acercado también, con todo el show que estaba montando no me había dado cuenta de él o de si había dicho algo, pero ya que estaba estaría bien presentarles, ¿Y qué coño? Presentarme a mi también que creo que aún no le había dicho mi nombre.

-Bueno, no pasa nada, yo me llamo Iggy y el es Trece, somos estrellas del rock que venimos de tocar en el palacio real de la Isla, una movida la verdad. Nuestro grupo se llama Motherfuckers a lo mejor has escuchado hablar de nosotros… -Según voy hablando le rodeo y me apoyo en el hombro del transeúnte anónimo el cual seguramente ya estaría hasta los huevos de mi. -Si buscas el puerto está a unas calles de aquí. Pero claro… -Saqué de golpe una bolsa llena de berries de mi bolsillo y comencé a agitarla para que ambos escucharan que tiene monedas dentro. -¿Te apetece ir a beber con nosotros? Invita ese gilipollas, mal follado, repeinado, repelente, cara albóndiga que se ha chocado conmigo antes. 

Me separé un poco dándole espacio. Miré al cielo y grité de golpe. -¡TRAVIS BAJA AHORA MISMO, VAMOS A BUSCAR UN SITIO FINOLIS EN EL QUE TE PUEDA COMPRAR UNA MARISCADA! -Tras ello di una palmada a ambos en la espalda algo fuerte. -Caballeros, vamos a por unas cervezas y algo de comer. -Mi pajarraco bajó desde las alturas para apoyarse de nuevo sobre mi cabeza. Miré a ambos lados de la calle, la cual seguramente sería una de las principales debido a su anchura y su afluencia de gente. Tan solo tardé uno segundos en ver un bar. En el letrero de la fachada una gran langosta tallada en madera llamaba la atención de cualquier transeúnte. "Cómo no lo había visto antes ni que fuera ciego al igual que estos dos.” 

Tenía pinta de caro pero confiado con la bolsa de dinero en la mano lanzándola arriba y abajo sonreí y se lo propuse. -No podéis verlo pero a unos cien metros tenemos un bar o restaurante… No lo sé muy bien, parece caro pero elegante. ¿Os hace entrar y enseñarles a esos pijos de mierda un poco de rock n roll? -Esperé sus respuestas con una sonrisa pícara en mi rostro, sabiendo que si entraba en aquel local me iban a prohibir la volver de por vida en unos minutos. 

Aclaracioncillas
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#8
Sorprendido no sé si sería la palabra indicada para explicar el estado del ciego, era sorprendente como solía caer bien a la gente que estaba un poco trillada de la cabeza, si, gente con problemas mentales, parecía tener un puto imán para atraer a este grupo de personas pero ¿Quién se quejaba?, era por esto que, alzo la mano despacio en señal de saludo mientras buscaba esbozar la mejor de sus sonrisas, no era estúpido podía ser un buen momento para socializar, dios sabría cuando contaría como una oportunidad como esta, era mejor aprovecharlo, simplemente espero que las demás personas pudieran verlo cuando realizaba este acto, haciéndolo despacio para no crear un atisbo de duda o malos entendidos con los  presentes,-Joder muchas gracias, yo soy Bite Faiven, es un placer conocerles, sentenció en señal de saludo, casi haciendo una amable reverencia ante los conocidos que acaba de encontrarse.
“Así que son músicos, como una banda imagino”, pensó para sus adentros  mientras todo ocurría a su alrededor, no tenía muy claro quien eran, nunca había estado en ningún concierto y mucho menos se preocupaba de esta serie de cuestiones, quizás entablar una relación con sus nuevos amigos le ayudara a entender bueno, que clase de vida llevaban y cuáles serían sus puntos fuertes, a fin de cuentas, hoy día, como en cualquier parte, estar información era vital, daba cierto poder o ventaja a la hora de ciertos desenlaces, el ciego no era estúpido con estas cuestiones por lo que, ni corto ni perezoso decidió seguir las indicaciones de aquellas personas, -Gracias me muero de sed, aclaró el hombre para buscar caminar detrás de ellos, guiándose primero por su voz y luego con su bastón para dirigir bien el camino, solo quedaba que se cayera en alguna zanja por no ir lo suficientemente concentrado.

-Si le soy sincero nunca he oído hablar de vosotros, quizás pudiera sonar a burla o broma pero era tal que así, no pretendía causar ninguna clase de malestar en sus compañeros pero era la pura verdad, no podía callarse, mucho menos ahora que le habían dicho a que se dedicaban, aunque claro, tenía una pequeña duda, “Quizás simplemente busquen robarte o envenenarte, ¿eres consciente de ello?”, pensó para luego negar con la cabeza, simplemente era su instinto de supervivencia el que estaba hablando, no era estúpido pero si, a veces tenía que andarse con “pies de plomo” para evitar toda clase de desventuras, Bite era consciente de ello y por eso se tomaba muy enserio las invitaciones que le hacían.
Escuche mucho su voz señor…Iggy, pero, su compañero no es muy hablador ¿no?, preguntó interesándose por la otra persona, tal vez simplemente no le había caído bien el señor Faiven y por eso tenía esa clase de actitud, no sería raro, a fin de cuentas la gente dañada o que tuviera algún problema de salud causaba controversia o molestia en algunos individuos, no era algo raro en ese mundo, el hombre era más que consciente de ello y aprendió a vivir con esta carga, -No es por nada simplemente quería conocer su opinión respecto a lo de ir a beber, explicó dándole un motivo a lo que anteriormente preguntó, estaba claro que estaba más que interesado en conocer las facetas y habilidades de los presentes, se catalogaron como músicos y eso bueno, era algo importante, se ganaban la vida a través de su arte, cosa que le parecía mas que increíble al ciego, esto era un punto muy a favor de aquellas personas pues, de manera indirecta asociaba esto a que no eran delincuentes, al menos no criminales que ganaban la vida emborrachando, violando o asesinando a gente.
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