![[Imagen: d4qfcoi.png]](https://imgur.com/d4qfcoi.png)
|
Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos
|
|
06-11-2025, 10:48 PM
(Última modificación: 06-11-2025, 10:52 PM por Tenoch Titlan.)
El anciano miraba fijamente al grupo a la espera de que estos hicieran caso a sus palabras, pero para su sorpresa quien tomo las riendas del tema fue el semigigante, este le dio la razón al anciano, quien parpadeo 2 veces y comenzó a mirarlo fijamente. El marine de enorme tamaño prosiguió con su charla para con el anciano, este describía la situación por la que habían venido a investigar como una enfermedad, la frase “Un medico no cura la Fiebre rompiendo el termómetro” calo fuerte en el anciano, quien sorprendido le dijo. – Palabras muy sabias matasanos. El anciano calló y siguió escuchando al doctor quien hizo referencia a las manos del anciano y ademas destaco algo muy importante son manos que proveen no destruyen, el señor solo logro asentir, sorprendido por la percepción de aquel médico y marine.
Pero lo que termino de mellar la reticencia del anciano fue cuando el semigigante de suplica se inclino y le pidio que confiara en él, no en la institución. El señor con su voz firme soltó un largo y lastimero suspiro y dijo. – Durante mi juventud tuve mis encuentros con la ley, nada que destacar, pero si la mitad de ellos fueran como tú matasanos muchas cosas serian mejor. Sus ojos buscaron a los del semigigante y prosiguió. – Es la primera vez que uno de ustedes se inclina ante nosotros, pescadores… confiare en usted y por añadidura lo hare en aquellos que los acompañan. Espero un segundo y retomo la charla. – No somos nosotros los que estamos creando este caos, su apreciación de que nuestras manos son para proveer es totalmente cierta…. No sabemos quiénes son estos hombres que vienen a sembrar el caos, parecen ser de alguna facción de revolucionarios o piratas..
Pero el anciano pescador se corto en seco al escuchar un alboroto, con una velocidad que no era propia de alguien de su edad, se giro y pudo ver como aparecían 20 personas, estas no parecían pescadores, sino todo lo contrario, eran los agitadores, pues llevaban en sus manos, palos, antorchas aun sin encender, cadenas, hachas de una mano, uno de los 20 salio del centro de la turba y dijo. - ¡bueno bueno! Ahora les toca a ustedes mierdas ¿Han decido unirse a la huelga? . GIGIGIGIGIGI. Su risa hizo hervir la sangre del anciano pescador, que le contesto. ¿De que huelga hablas bellaco? Aquí tal cosa no existe, lárgate, somos todos familias de bien. El bellaco lo miro y frunció el ceño, en ese momento reparo en los marines y la cazadora, con voz desafiante le respondió. – Te dije vejete de mierda, que no metieras a la marina en esto, te dije que con mi jefe no se jode…. Así que. Y ahora sus palabras iban dirigidas a la marina. – Primer y ultimo aviso azulitos y tu mujer… ¿Acaso eres un caballo? GIGIGIGIGIGI. Se van ahora y nos dejan lidiar con esto o serán apaleados por los muchachos, ustedes deciden.
Las palabras de aquel hombre eran carentes de miedo, pues estaba en superioridad numérica.
Resumen
Belico
Para los participantes
![]()
07-11-2025, 09:39 AM
El largo y lastimero suspiro del anciano fue como el sonido de una presa agrietándose. La confianza, un bien más preciado que cualquier tesoro en el South Blue, había sido ofrecida. Develio Torum asintió lentamente, un gesto de reconocimiento y respeto. La conversación que estaba a punto de suceder, la información que el viejo pescador iba a proporcionar, sería el primer corte preciso en esta delicada operación. El gigante ya estaba formulando sus siguientes preguntas en su mente metódica.
Pero la oportunidad se desvaneció, destrozada por un alboroto que crecía desde el final de la calle. Un rugido hosco, el sonido de botas arrastrándose y el tintineo metálico de cadenas. El anciano se tensó, la gratitud en su rostro reemplazada por un pánico repentino y amargo. Develio no necesitó girarse de inmediato, sus oídos ya estaban analizando la nueva amenaza. Veinte pares de pies. Descoordinados. Armados con objetos contundentes, a juzgar por los sonidos. Finalmente, la horda se materializó. No eran pescadores. Develio lo vio en un instante. Sus manos no tenían los callos del trabajo con las redes, su piel no estaba curtida por el sol del mismo modo que la del anciano. Eran matones de poca monta, la clase de oportunistas que brotan en los puertos como el moho en la humedad, unidos por una paga escasa y la promesa de violencia fácil. En el centro, el líder, un hombre con una risa irritante y una confianza que solo podía provenir de la estupidez o de un respaldo poderoso. Develio permaneció inmóvil, una torre de silencio mientras se desarrollaba el intercambio. Escuchó la amenaza del líder al anciano: "te dije que no metieras a la marina en esto, te dije que con mi jefe no se jode…" Confirmación. Era un síntoma, no la enfermedad. Había un cerebro detrás de este músculo descerebrado. Luego, la amenaza se giró hacia ellos. Los insultos eran predecibles, infantiles. Develio los ignoró como lo haría con el zumbido de un mosquito. No eran datos relevantes. Lo que importaba era el ultimátum: irse o ser apaleados. La lógica del matón, simple y directa. Con una parsimonia que era en sí misma un acto de desafío, Develio se movió. No hacia el líder. No hacia la turba. Dio un lento y deliberado paso lateral, su inmenso cuerpo interponiéndose por completo entre la horda y el anciano pescador. El viejo, ahora, estaba seguro en la vasta sombra proyectada por la espalda del gigante. Era un escudo viviente, el anciano le llegaba un poco por debajo de la pantorrilla. Retiró la pipa de su boca, su movimiento tan tranquilo que resultaba casi insultante en medio de la tensión. Sostuvo la pesada pieza de Elbaf en su mano, observando cómo la última voluta de humo con olor a mango se disipaba en la brisa salada. La guardó cuidadosamente en un bolsillo interior de su uniforme. El tiempo de la contemplación había terminado. El tiempo de la cirugía había llegado. Sus ojos, a través de las gafas, se fijaron en el líder de la turba, retiró dichas gafas y las guardó con cuidado en su bolsa auxiliar, su riñonera. -Ya he hablado con el paciente. Su voz retumbó, profunda y desprovista de cualquier emoción. No se dirigía a sus compañeros, ni al anciano. Se dirigía a la enfermedad misma. -Me ha descrito los síntomas. Fiebre. Delirio. Violencia sin propósito. Y ahora... la infección se muestra, pero vosotros únicamente sois el pus nauseabundo que emana del foco vírico que es a quién nombráis jefe. Dio un paso hacia adelante, lento, pesado, el suelo pareciendo quejarse bajo su peso. La turba, nunca dejó de ser observada por el semigigante, atento, concentrado para saltar hacia ellos como un oso de tonelada y media. -Has cometido dos errores de diagnóstico. El primero: pensar que este pueblo es débil, su sistema inmunológico responde rápido, estamos aquí. El segundo: pensar que nosotros nos iremos por las palabras pronunciadas por un petimetre como tú, la Marina podrá ser puesta en entredicho, nosotros no...-Hizo un gesto de negación con un solo dedo. -Chicos, hay que limpiar los deshechos de la infección, podrían seguir expandiéndose y seguir contaminando el tejido sano de este pueblo, recluta Juan-Miró hacia abajo enfocándose en el gyojin.-Tu y yo delante, recluta Akira, cazadora Cinder detrás de nosotros, tenéis el deber de suprimir a aquellos más rápidos que puedan esquivarnos, hacedlo lo mejor que podáis o Juan y yo estaremos expuestos.-Después de corroborar con una mirada rápida a Cinder y Akira, Develio tomó una posición algo agazapada subió los hombros encogiendo su cuello, sus músculos se tensaron al igual que resortes, su sangre gigante iba a echar a correr, notó la adrenalina en aumento, su parsimonia se esfumó, el cuerpo lento y los movimientos medidos se acabaron.-¡Ahora!-Se lanzó hacia adelante con toda su capacidad de embestida con el punto de hacer daño a la máxima cantidad de individuos que se le cruzasen, su rostro serio, no era placer, era trabajo, limpieza de herida.
OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
506
+
0
=
506
Energia:
489
-
50
=
439
Espiritu:
63
+
0
=
63
07-11-2025, 06:17 PM
(Última modificación: 07-11-2025, 06:25 PM por Akira Raito.)
El viejo anciano al final entró razón, las palabras de Develio calaron en un longevo corazón, no por empatía a los marines, sino a la gente buena. Akira se quedó con ganas de saber qué tipo de “encuentros con la ley” había tenido en su juventud, pero esto era otra historia. Y a lo que ahora tenían que estar era a los disturbios del puerto y al miedo de los pescadores con trayectoria en dicha profesión. Que como bien habían intuido los cuatro, no eran los alborotadores.
El viejo les aclaró que, en efecto, los que estaban creando el caos no eran ellos, sino algunos revolucionarios o piratas que habían llegado sin avisar y sin decir quienes eran. El apoyo de los nuevos reclutas trasladados al sur venía provocado por la creciente peligrosidad del mar. Y Akira no podía permitir que ganaran territorio y que acabaran con la paz de lo que había sido su hogar durante prácticamente toda su vida. Y de pronto sucedió. El miedo del anciano sobre aquel grupo de maleantes apareció en escena, casi invocado por sus palabras. Se giró de inmediato, haciéndose hacia un lado para poder diferenciarlos con claridad, ya que su compañero Develio se había interpuesto entre ellos y el anciano. Con un veloz barrido Akira pudo diferenciar veinte personas. ¡Veinte! Y ninguno de ellos parecía trabajar en el mar. Palos, antorchas, cadenas, hachas… Pero, ¿qué era esto? No solo eran agitadores, sino que eran violentos y sus conductas amenazantes resultaban aterradoras—. Primer y último aviso, eso digo yo. Es más, me atrevería a decir que sois un grupo de retrasados mentales, así que dejad esas armas u os acabaréis haciendo daño —amenazó el rubio con cortesía y amabilidad, en respuesta a aquel que parecía ser el líder del grupo. Si todavía había un “jefe” como dijo, el cabecilla de todo esto tenía que acabar entre rejas. Y Akira y sus compañeros se iban a encargar de ello. Movió con cuidado su cuello de izquierda a derecha y estiró sus dedos hacia el frente, entrelazados unos con otros. Las advertencias de los marines no parecieron achantar a ninguno de aquellos maleantes, probablemente por la cantidad numérica y por la cantidad de cachivaches que llevaban capaces de hacer daño. Pero que un gigante de once metros o un enorme cangrejo con una pinza del tamaño de sus cabezas no les hicieran pensarse las cosas dos veces, era una valentía digna de reconocer. Akira podía resultar amenazante y agresivo, pero era incapaz de empezar ningún conflicto físico. Confiaba en la incomodidad de las palabras antes que recurrir a la violencia. Pero aquel grupo tenía que disuadirse, y el plan del médico era la oportunidad perfecta para acabar con ellos sin que le sucediera nada ni al anciano, ni a la gente. Y además, sin destrozar ninguna estructura de las que les rodeaban—. Me parece un plan perfecto, grandullón —y flexionando levemente sus rodillas en dirección a aquel grupo de delincuentes, y adoptando un rostro casi maníaco, con una amplia sonrisa inconsciente y confiada, esperó a la señal de Develio. Poco tardó su compañero en echar a correr, con la intención de investir al grupo como lo hace un toro. Lo siguió manteniendo una distancia coherente para no dejar ningún punto sin protección entre su espalda y el anciano. Sus oídos, bien abiertos, para ser capaz de escuchar en qué dirección se moverían si esquivaban a su amigo, ya que con su enorme cuerpo no podía visualizarlos del todo. Sus ojos, rebotando como bolas de pinball entre unos y otros, sin perder detalle de sus posibles movimientos. La adrenalina del momento le hacía moverse con velocidad y soltura, disfrutando de cada segundo. No le gustaba iniciar conflictos, pero si le habían dado un motivo, o una excusa, lo que sí que le gustaba era terminarlos. Arrastrando a un cuarto del grupo su compañero de grandes dimensiones, los que quedaban en sus francos derecho e izquierdo, que le quedaban detrás, serían las “víctimas” del joven marine. Decidió quedarse con el grupo de la izquierda, al chico le daba igual, a puño limpio se podía decir que era ambidiestro, pero mantener controlado lo que tenía a su derecha le daba mayor tranquilidad, ya que fuera de combate sí que era diestro. Se acercó a los cinco que le correspondían e imitando a su compañero, echó a correr en su dirección, con la diferencia de que, cuando estaba a punto de llegar al que tenía más cerca, de un salto le pasó por encima, dándole con el talón en la nuca y dejando inconsciente al primero de ellos. Con la inercia y un leve impulso gracias al talonazo, consiguió caer con una voltereta para darle un fuerte codazo al segundo, también en la nuca. A este segundo que tenía dándole la espalda, ahora lo tenía también en el suelo. Pronto sus otros tres compañeros se le lanzaron al unísono como si se encontraran en un episodio de los Looney Toons—. ¿Se están pegando entre ellos? —habían levantado tanto polvo con sus antorchas, su roña y sus historias que no se habían dado cuenta de que Akira les había esquivado con un salto hacia atrás. Tenía a aquel par en el suelo a sus espaldas, así que podía pasarles por encima con facilidad. Se sentó encima de uno ellos mientras veía como se pegaban—. ¿De verdad son tan tontos? —le faltaban las palomitas—. ¡Se acabó la tontería! —cogió el palo de uno de los que habían caído de los primeros y empezó a zarandearlo con fuerza mientras lo acercaba a aquel montón de arena que habían levantado y que se encontraba en suspensión. Sin ningún tipo de sentido y de manera aleatoria, movía el trozo de madera dándoles palazos en la cara, en los brazos, las piernas, la tripa. Cuando se quiso dar cuenta, había acabado con los cinco. Se giró para ver la situación en la que se encontraban el resto de sus compañeros.
Resumen
Karmas
Bélico
![]()
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
267
+
0
=
267
Energia:
268
-
50
=
218
Espiritu:
138
+
0
=
138
07-11-2025, 08:18 PM
A Juan le hizo gracia que la chica caballo no se acordara de Akira, gracias a eso podría bromear con él más tarde. Por otro lado, pensó —¿Sopa? Podría comerme una sopa, no suelen hacerla en el comedor del cuartel— La ausencia de un cocinero talentoso hacía mella en los nuevos reclutas, y por lo que pudo ver, también en los más veteranos.
Develio consiguió tranquilizar al señor y logró que cooperase, no le extrañó en lo absoluto, sabía que su compañero gigante podría transmitir su sincera preocupación por la situación y así lo hizo. Como sospechaban, los pescadores no estaban detrás de los actos violentos en el pueblo, revolucionarios o... ¡Piratas! El rostro de Juan cambió de inmediato, —Lo sabía, esas sucias ratas asquerosas están detrás de esto, no permitiré que perturben la paz del pueblo—Pensó mientras el viejo terminaba de hablar. Eliminó de su cabeza cualquier otra opción, él creía fervientemente que eran malvados piratas. De repente se pudo escuchar el sonido de un tumulto, habían llegado y eso les facilitaría las cosas. Habría sido mejor para ellos esconderse debajo de las piedras de la playa y pagarían caro por ello, no solo estaban destrozando el pueblo, por las palabras dirigidas al anciano, parece que intentan forzar a la gente del lugar a cooperar con ellos para camuflarse. Eso fue la gota que colmó el vaso—Malditos sinvergüenzas...— Pensó antes de escuchar las instrucciones de Develio. Cuando escuchó la señal de su compañero, cargó sin dudar ni un instante contra la turba mientras decía —¡Malditos piratas, os partiré por la mitad!— Noqueó al primero con un cabezazo impulsado por su carrera. Al ver esto, cuatro de los diecinueve restantes pusieron su atención en él, aprovechando que lo tenían rodeado, uno de ellos se acercó a él por el lateral y le rompió un palo de madera en la cabeza, pero no logró hacer ningún daño al crustáceo, su coraza era mucho más dura que eso. Aprovechando el momento de duda de sus enemigos, agarró al del palo con su pinza del pie y lo estampó contra uno de sus compañeros, dejando a ambos fuera de combate. Uno de los 2 restantes sacó un cuchillo y se lanzó a por él determinado a acabar con su vida, pero en el instante en el que entró en su rango, el gyojin agachó su cuerpo y, cogiendo impulso con la cadera hizo que su pinza fuese desde el suelo hasta cabeza de su enemigo, un gancho al mentón que elevó al hombre durante un instante en el aire y que rompió todos sus dientes. Finalmente se movió con una velocidad inesperada para alguien de su tamaño y se colocó justo en frente del último que puso su atención en él, sin dudar un instante, lo agarró del cuello con su pinza y preguntó —¡¡¿¿Dónde está vuestro capitán, qué estáis planeando y cuantos sois malditas alimañas??!!— No obtuvo respuesta, debido al combate y al tener su cabeza nublada por el odio a los piratas, Juan había asfixiado al vándalo, dejándolo fuera de combate rápidamente. Otros cinco se habían escurrido, pero gracias a la estrategia de su enorme compañero, sabía que Cinder estaría perfectamente colocada para interceptarlos. Código: Código: Código: ![]() ![]()
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
540
+
0
=
540
Energia:
482
-
50
=
432
Espiritu:
60
+
0
=
60
08-11-2025, 02:05 AM
Al ver que Develio había logrado convencer al anciano, una sonrisa se había dibujado en su rostro, era un alivio que ahora el hombre estuviera mas comunicativo a hablar con ellos, así mismo, no pudo evitar admirar un poco a estos marines, si fuera ella, le dificultaría hablar con la gente, sus habilidades sociales no eran lo mejor, algo que sin duda iba a tener que practicar de alguna forma, seria complicado si un cliente se negara a trabajar con ella solo porque había utilizado las palabras equivocadas o algo de ese estilo.
Soltó un suspiro de alivio al saber que los pescadores realmente no estaban causando el caos en el pueblo, por lo que podía ver, eran gente muy tranquila, así que era difícil verlos como una turba enloquecida, pero, si ellos no eran los culpables, entonces, ¿Eran aquellos piratas o revolucionarios? Observo como el rostro de Juan cambiaba al escuchar eso, estaba escrito en su cara de crustáceo lo disgustado que estaba, o sea, tenia sentido que a los marines no les gustaran los piratas, pero, al parecer en el caso del gyojin rojizo era mucho peor, al menos ni Akira ni Develio respondieron con tanta fuerza. Le dio una palmadita en el hombro a Juan, realmente no sabia como consolar a la gente o tranquilizarla, pero, al menos podía mostrar un poco de su apoyo. Observo como los llamados maleantes se acercaron hacia donde estaban, cadenas arrastrándose y una risa algo insoportable, le daban ganas de patearle la cara y romperle algunos dientes. Escucho las palabras de Develio, el marine había tomado el cargo de la situación y realmente estaba bien con eso, supuso que al menos tenían mas experiencia en tácticas y combate en grupo, se estiro ligeramente y se posiciono en la parte trasera, mientras que Akira estaba con Develio, ella estaba atrás de Juan. Dio una patada explosiva al suelo, corriendo, saltando y pegándole con los dos pies a uno que le había estado mirando con lascivia. Miro a los posibles piratas o revolucionarios con enojo y determinación, no estaba dispuesta a parar incluso si suplicaban por sus vidas, ellos al verla ya parecían querer huir, pero, ¿Cómo podía dejarlos después de lo que habían hecho? Se levanto con un salto, y cargo hacia sus cuatro restantes, a uno le agarro con los brazos y gracias a su pequeño tamaño pudo darle un cabezazo en la cara y luego aprovecho su aturdimiento para patearle la entrepierna. Los dos últimos parecían querer acorralarla, cargando hacia ella, se aparto en el momento en que estaban cerca de colisionar, hacinado que se juntaran, solo basto con una patada hacia la cabeza para noquearlos a ambos. Luego le mostro a el pulgar a los demás, para indicar que ya se había encargado de los suyos.
resumen
karma
Belico
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
270
+
0
=
270
Energia:
293
-
50
=
243
Espiritu:
60
+
0
=
60
11-11-2025, 06:45 AM
El grupo de marines y la cazadora fieles a sus ideales de protección a los débiles no dudaron en abalanzarse contra la turba de 20 personas que los intento amedrentar. El ataque de los defensores de la justicia y la verdad, fueron letales, el anciano pescador no pudo reaccionar a tiempo a todo lo que sucedió.
Los 20 desdichados cayeron al suelo abrumador por el poder de la marina. El anciano pescador se acerco al hombre con el que hasta hace un momento habia entablado una conversación. – Muchas gracias marines, no esperaba tal despliegue de habilidad por parte de ustedes, pero me alegra saber, que mi confianza esta puesta en buenas manos.
En ese momento el pueblo entero de pescadores se decanto en vítores para los marines y la cazadora, los niños que jugaban a Marines y Piratas se acercaron a los chicos y los rodearon mientras gritaban. - ¡YA NO QUEREMOS JUGAR A LOS PIRATAS, SOLO QUEREMOS SER MARINES COMO USTEDES!!... WOOOOW VISTE AL DE LA PIPA JACK? ES ENORMEE. Uno de los mas atrevidos se acerco a Cinder y le pregunto. Hueles mucho a cuero, QUE RARO….. ¿TU QUE HUMANA?. La algarabía era total. Pero uno de los pescadores jóvenes de alrededor de unos 22 años, se acerco al cuerpo del líder y rebusco en sus bolsillos, alli encontre una carta, se acerco al anciano pescador, este se acerco a Develio y le dijo. Marine creo que esto es tu recompensa, confio en que no nos dejarán solos y les darán casa a esos malvivientes. La carta indicaba lo siguiente:
Cita:
Resumen
Bélico
Para los Participantes
![]()
11-11-2025, 09:14 AM
(Última modificación: 11-11-2025, 09:54 AM por Develio Torum.)
El plan de Develio se desplegó con la precisión de una operación planificada. Su brazo descendió, una sentencia ejecutada. En el instante en que señaló la erradicación, una tormenta contenida se desató en la pacífica plaza de Baquella. El aire, antes lleno de palabras vacías y amenazas huecas, se rasgó por el movimiento explosivo de sus compañeros.
Él no se lanzó con la agilidad de Akira ni con la furia justiciera de Juan. Su movimiento fue diferente. Fue tectónico. Cuando Akira le gritó algo en forma de burla hacia los matones "Retrasados" no tardó mucho Dev en hablar una vez dio el pistoletazo de salida, gritó como pudo. - ¡Corregiremos vuestro retardo a base de impactos focalizados en la corteza prefrontral!. Su carrera fue la de un ariete del tamaño de una casa, un avance inexorable que hacía temblar las baldosas y levantaba una nube de polvo y escombros a su paso. El grito de guerra de Juan Sebastián, proclamando a los matones como piratas, fue registrado por su mente clínica. *Asociación emocional*, pensó. *Una poderosa herramienta motivacional.* Se centró en su propio objetivo: el cúmulo de diez matones de la izquierda, el nido primario de la suciedad. Como había previsto, la visión de once metros de músculo y hueso cargando hacia ellos provocó una reacción de pánico primordial. La formación se rompió. Unos intentaron retroceder tropezando, otros levantaron sus armas en un gesto inútil. Eran pequeñas partículas infectas encontrándose de frente contra un enorme y terrible macrófago. No eligió un solo objetivo. Se convirtió en la catástrofe. La embestida impactó en el centro del grupo como un meteorito. No hubo fineza. No hubo técnica. Solo física pura. El primer matón fue arrollado por su hombro, el impacto sonó como un saco de patatas siendo golpeado por un coche. El hombre voló por los aires, describiendo una parábola antes de estrellarse contra un puesto de fruta, inconsciente. El segundo fue barrido por el simple balanceo de su brazo, un golpe casual que lo lanzó de cabeza contra el suelo. El tercero intentó clavarle una pequeña hacha en el muslo. El metal rebotó en el músculo denso con un *clink* patético, no parecía siquiera tener filo, estando incluso oxidada y Develio, sin detenerse, simplemente pisó con su pie, el crujido de huesos audible incluso por encima del alboroto. Los dos restantes, presas del pánico, se separaron. Uno intentó correr hacia la izquierda. Akira ya se estaba ocupando de esa zona. El otro intentó escapar por la derecha. Juan y Cinder ya estaban sembrando el caos allí. Se detuvo en medio de la carnicería, una isla de calma en el centro del huracán que él mismo había provocado, y simplemente **esperó**. El matón, al ver sus rutas de escape cortadas por el torbellino de sus compañeros, se congeló en la tierra de nadie, su rostro una máscara de terror. Develio simplemente levantó un puño. No lo lanzó. Solo lo mostró. El hombre dejó caer su cadena al suelo y se desmayó. Todo había durado menos de diez segundos. Develio permaneció inmóvil por un momento, evaluando el campo de batalla post-operatorio. Vio a Akira acabar con los suyos con una mezcla de acrobacia y violencia pragmática. Observó a Juan someter al último de sus oponentes, la pregunta resonando con la furia que solo un gyojin como él podía albergar. Vio a la cazadora terminar también su parte, tan eficiente como cabía esperar de alguien al que la Marina llamaba para echarles una mano. El procedimiento había sido un éxito. Tasa de efectividad: cien por cien. Lentamente, se relajó. El aire escapó de sus pulmones en un largo y pesado suspiro. Se pasó el dorso de la mano del tamaño de un carro por la frente, secándose un sudor que no estaba allí, un gesto más ritualista que necesario, la forma de un cirujano de marcar el final de una operación tensa. Los vítores del pueblo comenzaron, una oleada de alivio y gratitud. Niños gritando su enormidad. Él simplemente rió contento de ver que sus acciones fueron de ayuda-¡Tortortortortor!, recordad que la Marina siempre os ayudará, si se aprovechan de ustedes, si abusan del pueblo, ¡No son auténticos MARINES!- La alegría, era un ruido de fondo, el sonido de un paciente estabilizado. Mientras sus compañeros recibían las felicitaciones, Develio se acercó al líder inconsciente que había intentado negociar, un joven acababa de rebuscar en sus cosas, eso no le interesaba a Dev. Con una precisión clínica, comprobó sus signos vitales, le recolocó la cabeza en una posición que evitara que se ahogara y revisó si tenía alguna herida grave. El juramento era el juramento, incluso para las partículas enviadas por un patógeno asqueroso, continuó revisando rápidamente a los caídos, la mayoría simples contusiones, solo en dos de ellos debió esmerarse un poco sacando alguna venda para cortar una hemorragia o realizar un entablillado improvisado con fragmentos de madera de algún puesto destruido. Fue entonces cuando el anciano se le acercó, la carta en la mano. La recompensa. Develio la aceptó, no con la alegría de un ganador, sino con la seriedad de un patólogo recibiendo un informe de laboratorio. Extrajo sus gafas de su funda dentro de la riñonera, tras colocárselas en el puente de su enorme nariz leyó las palabras: "REVOLUCIÓN SOCIALISTA", "jefe", "bar Armando 'El Pelon'". *D.C.*. Un diagnóstico claro. La fuente de la infección ahora tenía un nombre, una ideología y una ubicación, un virus con pretensiones liberales a costa del sufrimiento ajeno. Carraspeó, no juzgó. Dobló la carta y se la pasó al primero que se le acercó de su grupo. Finalmente, su mano se dirigió a su bolsillo interno del uniforme, de donde extrajo su vieja pipa de Elbaf. La llenó con calma, el ritual lento y metódico un claro contraste con el caos que acababa de desatar. Encendió la mezcla de tabaco y mango, y la primera calada fue larga, profunda. El humo denso y aromático se arremolinó a su alrededor, una barrera personal, un momento de contemplación. Su mirada se encontró con las de Akira y Juan, también la sorprendente cazarrecompensas que se les había unido en esta misión, se acercaban entre la algarabía. La sonrisa ladeada, esa rara ocurrencia, apareció en su rostro. -La fiebre ha remitido...- dijo, su voz un murmullo profundo que pareció absorber todo el ruido a su alrededor. Exhaló un anillo de humo perfecto, que flotó sobre el campo de matones inconscientes como un halo. -...Ahora, tenemos que encontrar al virus D.C., mientras tanto hay que avisar para que recojan a estos petimetres-Señaló con la pipa retirándosela de la boca a los caídos y después se golpeó el labio inferior con la ella mientras observó a sus compañeros reaccionar a lo que les depararía el mañana.
Resumen
Karma activo
11-11-2025, 11:45 AM
La velocidad con la que actuaron dejó atónitos a todos los ciudadanos que se encontraban en la plaza. Tanto el anciano como los pescadores y algún que otro niño que estaba por ahí jugando habían estado observando con preocupación la situación: los alborotadores amenazando y la marina y aquella cazadora dispuestos a defender la isla. Era una escena de película. El silencio de las voces se había hecho con la plaza para dejar entrar el torbellino de gritos y chasquidos de metales de aquella batalla campal. Y aunque a simple vista parecía que iba a llevar su tiempo terminar con aquel desmadre, no duró ni diez segundos.
Akira ya habiendo acabado con su parte, se giró para comprobar el estado de sus compañeros. Por un lado, Juan había acabado con los suyos, pudiendo diferenciarlo en la lejanía como tenía uno agarrado del cuelo y lo dejaba caer. Por otro, su compañera cazadora a base de patadas y cabezazos también había conseguido noquearlos a todos, mostrando el pulgar nada más terminar, un gesto que Akira le devolvió con gusto. Y, por último, el ariete de carne y hueso solo con su tamaño asustaba, levantando el puño había conseguido que incluso alguno se desmayara de miedo. Hacían buen equipo. De pronto y de manera instantánea, tanto el anciano como los niños y los pescadores comenzaron con los vítores hacia aquel pequeño grupo que había conseguido acabar con aquellos maleantes. Gritos y palabras de agradecimiento, ojos iluminados de ilusión por parte de los niños, sentimiento de esperanza y liberación por parte de los adultos. Habían conseguido que aquella zona quedara libre de vándalos y delincuentes. Pero no para siempre. Akira recordó las palabras de aquel que parecía el líder de aquellos que creían piratas, mencionando a su “jefe”, por lo que sabía que había más, muchos más, y una cabeza pensante detrás de todos ellos. —¡LA JUSTICIA CON MANO DURA! ¡SOMOS LA MARINA Y LA MISIÓN DE LA MARINA ES DEFENDER Y PROTEGER A LA GENTE BUENA! —gritó con el puño en alto, consiguiendo que la gente se volviera aún más loca con los vítores. El rubio lo estaba disfrutando. No solo le gustaba ayudar a la gente y acabar con el mal de las calles, sino que las palabras de agradecimiento y aquel positivismo que habían conseguido transmitir al resto entre los cuatro le hacía sentirse orgulloso. No podía borrar la sonrisa del rostro. Había sido un abrir y cerrar de ojos, todos habían entendido a la perfección que debían hacer y lo habían conseguido exitosamente. Tanto que hasta a Akira se le pasó por la cabeza el intentar animar a Cinder que se uniera a ellos. Quizá ella no se acordaba de él, pero habían colaborado anteriormente a encerrar a aquel “hombre del saco”, y con esta nueva actuación por parte de la humink, pensó que en su interior lo que buscaba era hacer el bien, y quizá había acabado dedicándose a la caza de piratas de manera independiente porque, tal vez, y solo tal vez, no había encontrado el grupo adecuado de marines—. Bueno, ¿qué, amiga? ¿Te animas? Siempre viene bien tener alguien que pelee cómo tú y que luche por lo que es correcto. Quizá no te acuerdes de mí, igual por el uniforme… Iba en bañador y con un cóctel en la mano, pero atrapamos al “hombre del saco” y desde ese momento te vi potencial dentro de la Marina. Lo que no me iba a imaginar era que coincidiéramos tan pronto en una misión. Creo que los cuatro haríamos un gran equipo —le dijo a la humink intentando ser captador de su atención. Akira ya conocía cómo trabajaba aquella mujer y sin duda, siempre había resultado ser eficiente en lo que hacía. No la conocía mucho, pero lo que sí sabía era que no era mala gente. Le estrechó la mano—. Cualquier cosa, ya sabes que vivimos en el cuartel. No sé por qué te habrás vuelto cazadora, pero si es por dinero, en la Marina tenemos un sueldo mensual, siempre un plato caliente y una cama cómoda. Se que muchos compañeros no son parte del cuerpo por vocación, sino por necesidad, pero creo después de esta pequeña aventura también has llegado a sentir ese orgullo por hacer el bien. Encajarías bien con nosotros. Se giró con sus compañeros y le levantó la mano a Juan Sebastián para que le chocara con la que no tenía pinza—. ¡El mejor equipo, compañero, menudas pinzas tienes en los pies, y yo que pensaba que la única peligrosa era la grande! ¡Cómo has cogido el palo y se lo has estampado! ¡Y los cabezazos, menudos cabezazos! —intentó ahora animar a Develio dando saltos para que notara que se dirigía hacia él, parecía una araña saltarina a su lado—. ¡Qué embestida Dev, los has lanzado por los aires! ¡Estaban tan cagados de miedo solo de verte correr hacia ellos! ¡Impresionante! —y después vio que el anciano se les acercaba con paso decidido mientras iba agradeciéndoles con gestos su valentía y su actuación. Le entregó al semigigante una carta que uno de los jóvenes pescadores había sacado del bolsillo del bocazas de aquella turba agresiva. Develio se encontraba ahora mismo revisando las constantes vitales de los que yacían en el suelo, y aunque a mucha gente le hubiera parecido incorrecto, a Akira no. No le gustaba que la gente muriese, menos si se podía hacer algo, y era seguramente la mentalidad de su compañero. Alguien muerto en combate hubiera sido por una inconsciencia, pero ellos eran marines, no jueces, y dictar sentencia era algo que todavía se le escapada de las manos. No quería decir que fuera incapaz de matar, pero si podía iba a evitarlo. Vio como su compañero leyó la carta con rapidez y se la entregó a Akira, que era el que tenía más cerca, quien la leyó en voz alta para el resto de sus compañeros mientras dejaba que Develio continuara con sus labores de médico. —Este bocachancla se llamaba Andulfo, tchakikikikiyah. Está claro que sus padres no le querían mucho —se puso serio de nuevo—. Al parecer esto se trata de una revolución socialista. No eran piratas Juan —le dijo a su amigo mientras le lanzaba una rápida mirada y seguía compartiendo la información. Develio ya había mencionado a un tal D.C., pero todavía habían un par de datos más bastante relevantes—. ”Si hay que matar, se mata. Si hay que quemar, se quema”. Van fuerte… ”Te espero en el bar Armando “El Pelón”. Pues bueno, ya sabemos a dónde ir —finalizó mientras plegaba aquella carta y se la guardaba en el bolsillo. —Próxima parada, el bar “Pelón”. Ya que hemos empezado, vamos a acabar las cosas bien —volvió a hacer su típico gesto de chocar el puño cerrado contra la palma de su otra mano. Sonrió a sus compañeros. Sonrió a la cazadora. Sonrió al anciano. Sonrió a los niños. Sonrió a la justicia.
Resumen
Karmas
![]()
11-11-2025, 01:45 PM
Habían logrado reducir a los "piratas" con éxito. Vio que el sucio criminal que tenía agarrado del cuello no respondía, y seguramente no podría responder a nada en unas semanas, así que lo soltó. Después de un vistazo rápido a los hombres que había derrotado, levantó la cabeza y pudo ver como sus compañeros habían terminado su trabajo, eran realmente toda una fuerza de combate —Los números no son todo malditos rufianes, ni con veinte más como vosotros podríais hacer nada contra nosotros— Durante el combate no pudo ver casi nada de lo que hicieron Akira y Develio al estar tan sumergido en el fragor de la batalla, pero si pudo fijarse en las acciones de Cinder, que estaba más cerca de él. Pudo ver que era una gran luchadora, sería una buena integración al grupo, más ahora que una nueva amenaza pirata se estaba dejando ver en el pueblo.
Al terminar se tomó un segundo para respirar, aún era por la mañana y era mucho ejercicio. Mientras se crujía la espalda en un estiramiento improvisado , el viejo se acercó a agradecerles su labor, y un estruendo de vítores sorprendió al crustaceo. Juan se regocijó por las declaraciones de los niños, habían inspirado a esos pequeños para querer ser marines, justo como él se inspiró leyendo esos cómics de pequeño. Habían conseguido algo mucho más valioso que derrotar a unas simples ratas salidas de las alcantarillas, habían sembrado una semilla para el futuro, una semilla que será la justicia en las generaciones venideras. Juan se subió a dos de ellos sobre sus hombros y les dijo —Vais a ser grandes marines, pero tenéis que comer mucha verdura para ser tan grandes y fuertes como ese gigante jajajaja — Mientras decía eso pensaba —Ahora estamos un paso más cerca de ser héroes jejejeje—. Akira, con su entusiasmo habitual, invitó a Cinder al grupo, invitación que Juan vio con aprobación —¿Hombre del saco, como el de los cuentos?— Pensó. Se veía que su nervioso compañero había estado esperando durante mucho tiempo poder entrar en acción, no podía parar de hablar, eufórico por lo que habían logrado. El gyojin le respondió entre risas y marcando músculos —Akira, el palo me lo han roto a mi en la cabeza jajajaja. ¡¡Somos los mejores!!— Se detuvo a ver como Develio trataba a los criminales, no lo vio con malos ojos a pesar de su odio hacia los de su calaña. Serían llevados ante la justicia y responderían por los daños que habían causado a las buenas personas de este pueblo, no era su rol decidir si debían vivir o morir. Mientras su compañero gigante curaba a los malhechores un joven pescador le dio una carta que estos tenían al venerable anciano, y este se la pasó a Develio. Se rio de Andulfo junto con Akira —A Andulfo le quiere más el suelo que sus padres jajajaja, mira que cómodo duerme jajajaja. Aún es tarde para descartar que sean piratas, podrian ser... Los piratas socialistas? Llegaremos al fondo de todo esto— Ya tenían un objetivo —Bar Pelón... un asunto descabellado. D.C tenemos sus siglas así que sabremos por quien preguntar—
Resumen
Karmas
OFF
![]() ![]()
12-11-2025, 12:50 AM
Le revolvió el cabello al niño que se acerco-Es mi olor natural, y si, es raro tener orejas y cola de caballo supongo.-sonrió amablemente, viendo a los niños jugar a ser marines con una sonrisa, se sentía bien el poder ayudar a la gente, normalmente trabajar como cazadora implicaba simplemente cumplir el trabajo y marcharse, sin nadie que estuviera dispuesto a darle las gracias por un trabajo bien hecho, solo una cazadora a suelto...Era solitario, no conocía a ningún otro cazador ni nadie con quien pudiera trabajar juntos, este trabajo con los marines fue un cambio de aires muy bienvenido para ella.
Miro a Develio, el semigigante con una fuerza inmensa y un intelecto igual de envidiable, el alegre gyojin de cangrejo que se convertía en una bestia sedienta de sangre al escuchar la palabra "pirata", y el humano de hermosa caballera llamado Akira que le traía una sensación de familiaridad, se mordió el labio al verlos, un poco separada de ellos, pues pronto iba a tener que marcharse, ella era solo una cazadora, contratada para ayudar. Escucho las palabras de Akira con curiosidad, ¿El hombre del saco? Recordaba a alguien así, una especie de maleante que estaba atrayendo niños a los muelles para sus planes nefastos, solo para que ella y otra persona que no se acuerda el rostro ni el nombre, lo atrapara. ¿Era el? Con razón le daba ese aire de familiaridad como si ya lo hubiera conocido anteriormente, pero, sin recordar de donde exactamente. Sus orejas se irguieron de expectación mientras estaba escuchando su propuesta, ¿La estaba invitando a unirse a la marina? No sabia que decir, ni que hacer, ni siquiera había recibido un entrenamiento formal de la marina y Akira quería que se uniera a ellos, pero, muchas de sus dudas se disiparon al escuchar la palabra "comida", haciendo que su boca comenzara a salivar, lo cual rápidamente se limpio con la manga de su ropa-Nihihiin~ Comida ¿Dices? Hm...Puedo estar dispuesta a pasarme, pero, no puedo asegurar que los marines me dejaran unirme, solo soy una cazarrecompensas de las calles, pero...Seria lindo, tener gente con la cual poder trabajar. Miro la carta que Develio sostenía con curiosidad, sin entender realmente porque Akira y Juan se estaban riendo del nombre Andulfo, era solo un nombre, ¿Qué tenia de gracioso? Sacudió la cabeza con desconcierto mientras escuchaba las payasadas de los dos marines-Hombres...-susurro mas para si misma, a pesar de eso una sonrisa adorno su rostro y miro a Develio-Bueno, entonces vamos, mientras mas rápido nos deshagamos del "virus" mas rápido podremos ir a comer algo delicioso.-decía mientras comenzaba a masticar una zanahoria que los aldeanos le ofrecieron. |
Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)



![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)