Presente Relativo/ [Entrenamiento] Reclutas
#11
El golpe hizo algo de mella en Develio, era lo que Juan esperaba. Había sido un golpe con todo lo que tenía, un ataque que no podría repetir, pero por supuesto que eso no iba a ser suficiente, este iba a ser un combate de resistencia, uno en el que tendrían que darlo todo para lograr algo. Y por supuesto no se había olvidado de Akira, que seguía desaparecido, buscando su oportunidad. 

Develio empezó a hablar —¿Anestesia por inhalación?— Susurró el gyojin, claramente extrañado por las palabras de su contrincante. Sabía que algo iba a pasar, pero no sabía el qué, con el tiempo que llevaba conociendo al gigante sabía que no era de los que diría esas palabras por decir. Vio como apuntó sus puños al suelo, ¿Buscaba aplastarlo, romper el suelo para hacerle tropezar, o quizás quería romperlo para empezar a lanzarle rocas gigantes?  Nada de eso, saltó y aterrizó causando un gran estruendo.

Como ya estaba preparado para varias posibilidades Juan optó por la opción más segura, se cubrió la cabeza con su pinza y agachó levemente su cuerpo para aumentar su estabilidad. Se levantó una tormenta de polvo que bloqueaba su campo de visión, la situación era horrible, Develio frente a él, con un plan entre manos que parecía estar yendo justo como tenía planeado, y Akira a saber donde, buscando una oportunidad de atacar por sorpresa. En medio de esto estaba Juan, sin estrategia, sin plan, pero con la confianza de que sacaría adelante cualquier situación en la que se viese envuelto. 

Antes de que Juan pudiese pensar en algo Develio tomó una vez más la iniciativa y cargo hacia él. No podía ver nada pero debía suponer que su oponente si, y en el peor de los casos, Akira también. No podía ver, pero si podía escuchar claramente las pisadas de su enorme rival, así que cuando sintió que se acercaba por el lateral usó su pinza para cubrirse, a duras penas, del golpe —Nada mal— Dijo con los ojos entrecerrados . Luego de esto y sabiendo que tenía a Develio al lado, Juan torpemente le agarró de la espinilla y le dijo —*cough cough* ¡Te tengo!—. Con su contrincante agarrado, ahora no se le escaparía y podría golpearlo a placer mientras se dispersaba la cortina de polvo.

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#12
Atributos Personaje

El joven aspirante a navegante seguía subiendo aquella roca con la misma técnica, ya estaba cerca, era absurdo para él gastar energía pegando un salto cuando podía subir por unas cómodas escaleras. Así que eso hizo. Continuaba con la oreja puesta en sus compañeros, pero terminó de subir todos los troncos que le quedaban a aquella zona superior de la piedra, tal vez le podían ser de utilidad más adelante. Seguía con las lianas atadas al cuerpo, estaba dispuesto a saltar.

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De pronto, un fuerte temblor hizo que se tambaleara un poco la roca y se elevara el polvo. Aquel diagnóstico invasivo a la anestesia general por inhalación que había escuchado mencionar a Develio, con aquella voz profunda y atronadora, era el aviso de una creciente polvareda que apenas les dejaría ver. Akira tuvo que agarrarse a la roca como pudo, perdiendo un par de troncos que caerían a saber dónde, pero consiguiendo que el resto, unos ocho si no había contado mal, quedaran todavía con él.

Se acercó al borde más próximo al lugar del que procedían los gritos de sus compañeros, se estaban dando bien, pero no podía quedarse sin hacer nada, debía actuar. Y eso hizo. Recuperó uno los troncos, se ató bien una liana al cuerpo, que también ató bien a la roca. Estaba alto, si de por casualidad fallaba, no quería caer contra el suelo y quedarse ahí inmóvil, así que era precavido atándosela bien para poder evitar una caída libre de 11 metros de alto.

Ya con todo listo, se aproximó al borde de la roca, tal vez la polvareda no les dejaba ver, pero ya había salido el sol, y la imponente figura de Develio hacía una bonita sombra entre tanto polvo. Bonita para ellos que eran sus amigos, cualquiera que lo tuviera de enemigo y viera aparecer aquella sombra, sin apenas diferenciar el rostro, pero siendo conocedor del dueño por la voz, era como ver aparecer a la muerte. Le faltaban unos brillantes ojos rojos para que cualquiera que lo viera se cagara encima.

Pero había un problema, y era que aquella nube de polvo dificultaba el respirar. Así que Akira no podía realizar un salto directo y ya, estaba tosiendo, había revelado su posición. Y con aquel tronco que tenía agarrado con fuerza, se lanzó de un salto hacia donde podía medio diferenciar la figura de Develio que, aunque pudiera diferenciarse su enorme sombra, esta todavía estaba borrosa.

—¡Toma esta! Cough… ¿A que no te lo esperabas? ¡Golpe desde las alturas! ¡Cough, cough! —gritó cuando estaba próximo a lo que parecía ser su compañero. Tenía los ojos entrecerrados y había tragado algo de polvo, pero eso no le había impedido saltar el par de metros que acortaban su distancia con la piedra.

Juan seguía abajo, le había agarrado la espinilla, así que aquello era perfecto para lanzar su primer ataque. Un tronco a su hombro izquierdo con intención de distraerlo. Si conseguía darle, sería un milagro, estaba a muy corta distancia, prácticamente lo tenía pegado, pero tenía que evitar que le mirara directamente a él. Por un lado, tenía a un cangrejo agarrándole de la espinilla, perfecto para que su cabeza girara hacia abajo, y como segunda opción, le había lanzado un tronco al hombro, algo que también era bueno para distraerlo. Si de verdad aquellas gafas le permitían ver con claridad, las distracciones también serían más visibles y captarían su atención. Cambió con un fuerte impulso la postura de su cuerpo, inclinándose hacia atrás, y estiró su pierna derecha en dirección a su moflete izquierdo, que era el que tenía más cerca por la posición en la que se encontraba su compañero.



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#13
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El agarre de la pinza de Juan Sebastián alrededor de su espinilla fue absoluto, un ancla de caparazón y determinación que lo fijó al suelo. "¡Te tengo!", el grito triunfal del gyojin resonó a través de la nube de polvo que comenzaba a asentarse. Era un diagnóstico correcto... basado en información incompleta. Develio estaba atrapado, sí. Pero un gigante atrapado es simplemente una catástrofe a punto de suceder.

La verdadera amenaza se manifestó desde arriba. Un tosido, y luego el grito de guerra de Akira rasgando el aire: "¡Golpe desde las alturas!".

A través de la neblina naranja, Develio vio dos formas descender. Primero, el tronco. Era un proyectil burdo, una distracción. El brazo izquierdo del gigante, con una velocidad casi perezosa, se alzó. El tronco impactó contra su antebrazo con un CRACK sordo y se detuvo en seco, su energía cinética absorbida por completo por la masa de músculo y hueso.

Pero era una finta. Inmediatamente después, la silueta acrobática de Akira siguió su trayectoria. Su brazo de bloqueo ya estaba comprometido con el primer proyectil, dejando una apertura. El talón de Akira conectó sólidamente con la mandíbula inferior de Develio. El impacto fue un thud sordo. Y nada más. Fue como patear un pilar de un templo antiguo. La cabeza del gigante apenas se movió, su inmenso cuello absorbiendo el impacto, mientras su Resistencia Pasiva anulaba por completo la fuerza del golpe. El ataque de Akira había impactado, pero no había dejado herida.

Ahora, la situación táctica era crítica. Juan lo tenía inmovilizado desde abajo. Akira estaba en el aire, habiendo completado su ataque, preparándose quizá para aterrizar sobre su hombro o espalda para continuar su asalto o a saber como se las había ingeniado para tirarse desde allá arriba. Estaba asediado por dos frentes. Anclado y a punto de ser abordado.

La sonrisa ladeada, esa que presagiaba una solución clínica y brutal, regresó al rostro de Develio. Miró hacia abajo, a los ojos de Juan, que aún brillaban con la confianza de su presa.

-Error de diagnóstico, Juan Sebastián.-Su voz era un murmullo bajo y aterrador.

-No me tienes a mí... Tienes una pinza atada a una avalancha.-Y entonces, en lugar de luchar contra el agarre, Develio ejecutó el procedimiento. Con su brazo izquierdo ahora libre, se agachó a una velocidad aterradora. Su mano, una pala gigante de cinco dedos, se intentó cerrar sobre la espalda del caparazón de Juan, no para golpear, sino para asegurar.

Acto seguido, y en una fracción de segundo, se dejó caer de forma abrupta.

No fue un tropiezo ni un colapso por debilidad. Fue una demolición controlada. Un acto deliberado de ceder a la gravedad, pero con un propósito. Todo su peso, toneladas de músculo y hueso, pivotó sobre la pierna atrapada y se lanzó hacia adelante y hacia abajo con una velocidad catastrófica, directamente sobre Juan Sebastián.

El suelo, la cabeza y los hombros de Develio,  sobre el que Akira Raito quizá esperaba aterrizar, simplemente desapareció. Se desvaneció en una caída repentina y vertiginosa. El joven acróbata, ahora suspendido en el aire a la altura de la cabeza del gigante, vio cómo su zona de aterrizaje se desplomaba, dejándolo en una caída libre de casi once metros hacia el duro suelo de arena batida.

La intención de Develio no era solo neutralizar a Juan, era eliminar el campo de batalla de Akira. El cuerpo entero del gigante se convirtió en un proyectil de gravedad, con la intención de aplastar e inmovilizar al gyojin bajo su torso, una "prensa" de carne y hueso que lo hundiría en el suelo mientras lo mantenía firmemente agarrado para que no pudiera escapar. Era una solución única y terrible para dos problemas simultáneos.

Mientras caía, su mirada no estaba en el hombre que estaba a punto de aplastar, sino en la figura descendente de Akira. El médico había esperado provocar un fallo sistémico en la estrategia de sus oponentes, y ahora solo le quedaba observar los resultados.


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#14
El agarre tuvo éxito, sus pinzas eran suficientemente fuertes como para mantener a ese gigante ocupado. Pero en medio de ese revuelo, escuchó la voz de Akira mientras este atacaba a Develio —Así que eso era lo que había estado haciendo...—  pensó. La táctica de Akira era intrincada y sorpresiva, pero era lo que esperaba de alguien tan animado como él, sin dudas tenía una buena cabeza para el combate. Juan se sintió afortunado, ahora tenía una preocupación menos, y no solo eso, el objetivo que tenía delante estaba distraído, era el momento perfecto para hacer algo ahora que la nube de polvo empezaba a disiparse.

Sin embargo, el ataque sorpresa de Akira no pareció tener mucho efecto en Develio, que sin pensarlo dos veces y después de bloquear el tronco que le habían lanzado, procedió a intentar agarrarle a él de vuelta. Sabía que no podía permitir eso, si alguien con su fuerza y con esas manazas lograse agarrarle sería extremadamente complicado zafarse, ciertamente fue un error de diagnóstico ¿De que le servía agarrar a ese gigante por la espinilla? Solo lo hacía un blanco fácil. Optó por soltarlo y tomar distancia, pero los movimientos de Develio fueron más allá de sus expectativas, la montaña de carne se abalanzó sobre él para aplastarlo. Juan pudo ver sus intenciones rápidamente y su cuerpo reaccionó igual de rápido, pero no fue suficiente, estaba rodeado entre rocas y un gigante de once metros. Corrió hacia su derecha, cuando su enemigo estaba a punto de caer sobre él, dio un salto desesperado para huir, pero no fue suficiente, había quedado atrapado de cintura para abajo, aplastado por la barriga de su contrincante no tenía forma de poder moverse —Uggh ¡Maldita sea Dev, tienes que ponerte a dieta!— Dijo antes de darle un golpe desesperado en la panza con su pinza. El peso que sentía sobre sus piernas y su cintura era algo que nunca había experimentado, era como si alguien hubiera puesto una montaña entera encima suya.

La situación era bastante mala, era imposible para él levantar a alguien como Develio, que pesaba más de una tonelada, y ahora ¿Akira? ¿Qué había sido de Akira? Se encontraba a la altura de la cabeza de su pesado amigo y era una caída importante —Akira debe estar acostumbrado a las alturas, estará bien— Pensó. Lo que estaba claro era que sus siguientes movimientos serían importantes, ¿Habrá logrado volver a lo alto de la roca? Si ha caído bien ¿ Atacaría a Juan o a Develio? Se había estado ausentando del combate hasta ahora para efectuar su táctica, Juan mentiría si dijera que no tenía ganas de intercambiar golpes con él, pero con medio cuerpo enterrado iba a ser difícil.   


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#15
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Con aquella patada voladora Akira pretendía llegar a su compañero Delevio, atravesando aquella niebla anaranjada y consiguiendo que gracias al tronco su atención se dirigiera tanto a él como a Juan, permitiendo así al proyecto de artista marcial golpear a su adversario.

El tronco impactó en Develio, pero no de la manera esperada, no le alcanzó el hombro, sino el brazo, que lo levantó sin mucha velocidad haciendo que impactara con su antebrazo, parándose en seco, y quebrándose por varias partes. Pero fue perfecto para que la pierna de Akira alcanzara su objetivo, impactando su talón contra la mandíbula inferior del semigigante. Un golpe que a simple vista parecería demoledor, con la mala suerte de que la fuerza del acróbata no se le acercaba ni de lejos a la resistencia de aquel muro de carne y hueso de 11 metros de alto. La patada había resultado inútil, no había provocado daño ninguno, pero había conseguido darle. Tal vez todavía no tuviera la fuerza necesaria, pero con trabajarla un poco seguro que llegaría a hacer mucho daño con aquel tipo de golpes inesperados.

Casi le daba tiempo a agarrarse a la cara de su amigo, cuando de pronto y sin avisar, se dejó car. Era una mole que a cualquiera que pillara debajo lo enterraría en el suelo. Aunque fuerza de la gravedad para una caída de un gigante también era un problema, a tanta distancia, el golpe sería aun mayor. Suerte que Akira se había atado varias lianas para asegurar su vida por si se caía de la piedra. Aunque en este caso, de quien estaba cayendo era de Develio.

—¡Maldita sea Dev, que haces, no! ¡No sabes lo que has hecho! —gritó con miedo en el rostro, todavía no pretendía activar aquella trampa, pero la caída de su amigo lo había hecho sin dejar otra opción en el tablero de juego.

No le dio tiempo a alcanzar el moflete de su amigo y se quedó suspendido en el aire por una milésima de segundo. Hasta que la cuerda hizo su función y tiró de él como si un pescador hubiera conseguido que picara una presa que llevaba esperando capturar mucho tiempo. Aquella liana, llamémosla cuerda, agarró el cuerpo de Akira y con un fuerte latigazo le hizo balancearse, consiguiendo que casi rodeara la roca mientras se encontraba suspendido en el aire y activando así la trampa que dejaría caer aquellos troncos al escenario de combate.

En menos de un segundo estaban lloviendo troncos. Akira se tapó la cabeza como pudo mientras los veía caer con velocidad sobre sus compañeros. Juan que estaba con medio cuerpo atrapado debajo de Develio, y este último con su cuerpo tendido sobre la arena. Y aprovechando la situación, se desató rápidamente una vez cayeron todos los troncos sobre sus compañeros y cayó de un salto al suelo. No se hizo daño con aquella caída, sus piernas soportaron el impacto al encontrarse colgando de la cima de aquella roca a unos dos metros y medio que le permitía la cuerda.

Tan pronto se descolgó, analizó la situación con rapidez. Sus golpes a Develio no le hacían nada. Había utilizado su pierna dominante, que en teoría era la parte del cuerpo con la que podía proyectar más fuerza, y había impactado en su mandíbula, una zona en la que un golpe bien dado podía provocar un K.O., y todo sin efecto. ¿Qué daño podría hacerle si le golpeaba en otra parte del cuerpo? La respuesta a este rápido razonamiento era ninguno. Así que cambió de estrategia. Juan tenía medio cuerpo que no podía mover. ¿Sería una cacería atacar a su amigo que estaba atrapado? Tal vez, pero estaban ahí para entrenar. ¿Le haría daño a Juan teniendo en cuenta la dureza de su caparazón? Tenía que intentarlo. Con Dev no le había funcionado, si tampoco le funcionaba con Juan, estaba claro que debía de entrenar mejor su fuerza.

Por el momento, a Akira no le habían atacado de forma directa, ¿sería capaz de esquivar los ataques de sus compañeros? Era rápido y ágil, pero si no conseguía hacer daño, aquello solo serviría para evitar o huir de combates, no para ganarlos, y así no podía defender a los buenos. Al mal había que golpearlo, quebrarlo y romperlo. Cargó con rapidez los músculos del brazo derecho y con un salto intentó caer sobre el estómago de Juan con el codo. No iba a golpearle en la cabeza estando en la situación en la que se encontraba, no era un delincuente, era su amigo, pero que pusiera el abdomen duro, eso sí que lo podía hacer.

—¡Perdóname por esto Juan, pero estando atrapado eres en blanco más fácil! —advirtió a su compañero de que el golpe iba dirigido a él para que tensara sus músculos y dejara ver sus habilidades estando atrapado debajo de Develio. Tal vez no había sido la mejor estrategia ya que Akira no era capaz de hacerle daño a su amigo el gigante, pero no podía desaprovechar la oportunidad de intentar alcanzar a Juan con un golpe. Al fin y al cabo, era un todos contra todos, y no quería ensañarse con ninguno de los dos. Simplemente quería ver sus capacidades y la manera en la que se movían en combate.



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#16
Atributos Personaje


El mundo, por un instante, fue una cacofonía de gritos de pánico, el agudo chasquido de una liana tensándose, y la repentina y aterradora sensación de ingravidez seguida de una presión inmensa. Develio había comprometido toda su masa en la prensa, una maniobra quirúrgica diseñada para terminar con la fase de movilidad del combate. El quejido ahogado de Juan Sebastián bajo su cuerpo fue un testimonio del éxito de la aplicación inicial. El gyojin estaba inmovilizado, la amenaza principal neutralizada.

Pero el caos, él lo sabía, era una variable caprichosa.

El grito aterrorizado de Akira fue la primera señal de que el procedimiento había desarrollado complicaciones. "¡Maldita sea Dev, que haces, no! ¡No sabes lo que has hecho!"

Develio sintió, más que vio, lo que sucedió. El tirón seco de la cuerda de seguridad de Akira, un chasquido agudo desde arriba, y luego el silbido de objetos descendiendo a través del aire. No podía levantar la cabeza a tiempo. Todo lo que pudo hacer fue encoger los hombros, meter la barbilla y prepararse para el impacto, protegiendo la cabeza y el cuello de Juan bajo él lo mejor que pudo.

CRACK. THUD. ZAS.

Una lluvia de no tan pesados troncos de madera cayó sobre su espalda y hombros. Para un hombre normal, habría sido una sentencia de muerte. Para Develio, fue como ser apedreado con granizo de gran calibre. Doloroso, sí. Contusiones, sin duda. Pero su masiva estructura y su alta Resistencia absorbieron la peor parte del asalto. Un gruñido bajo escapó de sus labios, una mezcla de sorpresa y un respeto a regañadientes por la "trampa" imprevista de Akira. Era caótica, imprudente, pero innegablemente efectiva.

Justo cuando el último tronco se estrelló contra su espalda, sintió una nueva presión en su costado. Juan, frustrado y atrapado, clavó su pinza en el lateral de su abdomen. El golpe fue agudo, pero se disipó entre las capas de músculo. Un alfilerazo. Más una molestia que una amenaza real bajo las circunstancias actuales. Catalogó el impacto con un desapego clínico.

Entonces llegó la verdadera amenaza. Akira. El rápido navegante había aprovechado la oportunidad. Oyó la advertencia gritada a Juan y sintió el cambio en el aire mientras un nuevo cuerpo descendía sobre el enredo de extremidades y troncos. No podía ver el ataque con claridad, inmovilizado como estaba, pero podía anticipar su trayectoria si de verdad era hacia su compañero gyojin.

Akira apuntaba a Juan. Un codazo descendente desde arriba. Era un movimiento táctico perfecto: atacar al oponente inmovilizado.

Y ese fue un diagnóstico que Develio no podía permitir.

Su trabajo era ponerse a prueba, llevarse a sus límites, pero no dejar que se hirieran gravemente el uno al otro. Un codazo en caída libre, incluso del relativamente ligero Akira, sobre el abdomen presurizado y atrapado de Juan, podría causar una lesión interna seria. La simulación había terminado. Era el momento de que el doctor interviniera.

Con una velocidad que parecía imposible para su masa, Develio actuó. Su brazo izquierdo y derecho cubrió al gyojin en un instante, había estado presionando a Juan contra la tierra, ahora lo cubría de nuevo. No intentó agarrar a Akira. No lo necesitaba, solo proteger al que iba a ser agredido. Sus enormes manos abiertas se convirtieron simplemente en un escudo, una vasta plataforma de carne y hueso que se materializó directamente en la trayectoria del ataque descendente de Akira, no sabía si iba a recibir él el golpe, si fuese así lo intentaría resistir, pero debía cubrir a su amigo de su otro amigo, porque fue él y no otro quien lo dejó vendido ante el peligro.

El impacto fue un golpe sordo y sólido. El codo de Akira aterrizó de lleno en el centro del dorso de la mano de Develio. El brazo del gigante apenas se movió, absorbiendo toda la fuerza del golpe. Por un breve y confuso instante, Akira se encontró no clavando su codo en un abdomen blando, sino precariamente equilibrado sobre el dorso de la mano del mismo hombre al que intentaba rodear.

Con ambos compañeros ahora efectivamente neutralizados Juan inmovilizado bajo él, Akira después de haber realizado dicho impacto sobre su mano, un golpe que notó incluso dentro de sus nudillos, el rubio era alguien rápido y contundente, sin embargo el procedimiento estaba completo.

Develio hizo dos cosas a la vez. Primero, con la mano que protegió a Juan Sebastián, simplemente se apartó del marine más pequeño ejerciendo fuerza sobre la arena llegando a unos metros de distancia con un salto tras erguirse levemente, como si su parte estuviese hecha.

Se puso en pie lentamente tras acuclillarse recibiendo el impacto del salto, sacudiéndose el polvo y las astillas del uniforme. Hizo una mueca de dolor al apoyar el peso sobre su rodilla herida. Necesitaría tratamiento. Su espalda era una constelación de nuevos moratones. También tratables. Miró a sus dos amigos, Akira y Juan, no pudo evitar permanecer unos instantes alucinado como dos increiblemente pequeños individuos podrían ser tan duros y poderosos, ahora entendía esas historias de humanos y otras razas pequeñas capaces de proezas mayores que la de los propios gigantes.

Una risa baja comenzó en el pecho de Develio, retumbando hasta convertirse en su característica y sísmica carcajada.
-¡Tortortortor!- Echó la cabeza hacia atrás, el sonido haciendo eco en el silencioso campo de entrenamiento.

Caminó, recogió su pipa aún sin encender de la pared del arsenal y se la colocó entre los dientes. Luego, se giró para encararlos y levantó una mano masiva una vez vio que ellos habían terminado también, quizá con algún que otro golpe, con la palma abierta, una clara señal de alto el fuego.

-El entrenamiento... ha terminado por hoy.- su voz era profunda, final, pero teñida de una innegable corriente de algo nuevo. Algo que se sentía sospechosamente como orgullo.

-Diagnóstico preliminar,- continuó, sus ojos brillando detrás de sus gafas, parecían tener una grieta en un lateral. -Juan Sebastián, tu fuerza de agarre es formidable, pero te ata al problema. Akira Raito, tu creatividad táctica es un caos impredecible, un verdadero dolor de cabeza.

Les dedicó a ambos su rara y ladeada sonrisa.

-El pronóstico... es excelente. Ahora, a la enfermería. Tenéis contusiones que tratar. Y yo... tengo una rodilla fastidiada por el cangrejo-Hizo un amago de cara de enfado, muy mal actuada y volvió a reirse.-¡Tortortortortor!


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 663 - 12 = 651
Energia: 646 + 0 = 646
Espiritu: 102 + 0 = 102
#17
Atributos Personaje


Parece que Akira guardaba un secreto detrás de su estrategia, no era de extrañar que hubiese preparado algo teniendo en cuenta que había tenido tiempo para planificar. Afortunadamente, al estar parcialmente tapado por aquella montaña de carne, no sufrió daños mayores, eso sí, el susto había sido importante y por un momento el peso de Develio se vio sumado por los troncos que le cayeron encima  —¿Qué va a ser lo siguiente, que se nos caiga encima la roca?— Pensó Juan, en cuanto el estruendo de los troncos cesó. Akira era una caja de sorpresas, una tras otra cada movimiento que realizaba se traducía en caos en el combate, si pudiese tomar control de ese caos en el futuro, acabaría siendo una amenaza muy seria para los malhechores que se encuentren en el futuro. 

Al terminar la avalancha y sin tiempo ni capacidad para reaccionar, Akira se abalanzó sobre él, con un grito confiado, Akira apuntaba al abdomen, el punto débil del crustáceo. Estaba atrapado bajo Develio así que no le quedó más remedio que mentalizarse para recibir ese duro impacto, pero ese impacto no llegó, su compañero gigante cubrió el golpe con ambos brazos para salvarle del impacto  —Eres demasiado bueno Dev jajaja, ¡Gracias por eso!— Seguramente el ataque de Akira no llegase a hacer un gran daño en él, pero estaba claro que tenía en él la benevolente naturaleza de un doctor. 

Después de esto Develio se levantó, liberando a Juan de esa pesada carga, era algo digno de ver, como una gigante estatua siendo alzada, ahora estaban los tres cara a cara preparados para la batalla, ¿Quién atacaría primero? ¿Quién sería el primer objetivo? pero nada de eso, tras una sonora carcajada y encender su pipa, el gigante dio por terminado el entrenamiento. Pudo ver como se limpiaba el polvo de su cuerpo y como le molestaba el daño en su rodilla. Juan estaba igual, no era un dolor enfocado en un punto, pero el hormigueo de su torso por el primer golpe se había convertido en un dolor bastante molesto y sentía la mitad inferior de su cuerpo dormida por haber tenido al doctor de más de una tonelada encima. 

Develio ofreció un diagnóstico general de sus compañeros, ciertamente debía pensar algo para no verse atrapado a si mismo con sus agarres  —Igual debería limitar los agarres a objetivos que pueda levantar jajajajaja— Pero ciertamente había algo que no cuadraba, después de este duro entrenamiento, tanto Juan como Develio estaban visiblemente dañados, pero alguien no, Akira que se ausentó del combate para planificar su estrategia estaba ileso. Con esto un pensamineto malicioso pasó por su mente, mirando con una sonrisa píacara a Akira dijo —Tienes razón Dev, debemos ir a la enfermería...Todos...— Y en un veloz movimiento se puso cuerpo a cuerpo con Akira, le dijo  —¡¡Aprieta los dientes compañero!!— Agachó su cuerpo  para propinarle un gancho con la pinza a la boca del estómago que dejó un sonido ensordecedor.  —Ahora estamos todos listos para ir a la enfermería. Perdón por darte trabajo de más Dev muajajaja— 

El entrenamiento había sido un éxito para reflejar sus carencias evidentes, tanto de forma individual tanto como colectivas, al grupo le faltaba capacidad para infligir daño, necesitaban algo explosivo, algo que hiciese "SMASH" Al impactar, por su parte debía trabajar en ello, de nada sirve tener un gran sentido de la justicia si no eres fuerte para respaldarlo. Ya trabajarían en ello, de momento habían terminado con el entrenamiento. 


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#18
Atributos Personaje

La rápida e inesperada acción de Akira se vio interrumpida de nuevo por su amigo Develio. Si seguía así no le iba a permitir hacer daño. Aunque viéndolo de manera correcta, estaban entre amigos, no tenían porqué hacerse daño. Tal vez aquel golpe a Juan le podría haber hecho mucho daño, teniendo en cuenta que la mitad de su cuerpo estaba siendo parcialmente aplastada, sus órganos internos no es que estuvieran en la mejor posición para recibir un golpe. Y si a eso le sumábamos aquella cicatriz tan mala que tenía, podría haber sido fatal. Un amigo no podía hacer eso.

—¡Nooo, la manaza! Aunque bueno, menos mal… Que cicatriz tienes Juan… No luce muy bien… —la enorme mano del semigigante se interpuso entre en codo del rubio y el estómago del cangrejo absorbiendo toda la fuerza del golpe. Se le había enganchado el brazo en el dorso de su mano. Para después de un salto hacia atrás alejarse el gigante de sus compañeros tras levantarse y sacudirse el polvo.

No habían sufrido grandes daños, Akira lo podía ver. Pero por suerte o por desgracia, a él ninguno le había llegado a poner la mano encima. No sabía si era bueno o malo. Por un lado, estaba fresco y sin rasguños, pero por otro no sabía si podía enfrentarse a golpes extremos. No le daba la sensación de ser capaz de soportarlos de todas formas, pero quería saber hasta que punto sería capaz de aguantarlos, de conocer su umbral de dolor.

Cuando Juan hizo su rápido análisis acerca de sus agarres con su gran pinza roja, y Develio dio por concluido el entrenamiento dando a entender que debían ir a la enfermería, la lengua de Akira, más rápida que sus pies, no pudo evitar soltar una carcajada—. Tchakikikikiyah, a mí no me habéis hecho na… —y se llevó de nuevo un buen madrazo en la boca del estómago que le hizo encogerse. No se esperaba aquel ataque por sorpresa, no le había dado tiempo ni siquiera a plantearse que iba a venirle directo—. Te… Teniendo amigo así… Quien quiere enemigos… —dijo mientras se agachaba encorvando un poco el cuerpo hasta por fin retomar de nuevo la compostura.

—¡Vaya cangrejo más rastrero estas hecho, me voy a vengar! —le señaló con el dedo índice, directo a la cara. Le había avisado de que se le iban a venir encima varias venganzas. No que significaran daño físico, pero… ¿Quién le podía prometer que un día se despertara con su cama llena de huevos de araña? ¿O que le metieran un petardo encendido en el bolsillo? Se iba a enterar el cangrejo…

Por otro lado, la risa de Develio dejó entrever lo bien que habían congeniado aquellos tres. Su diagnóstico era increíblemente prometedor, gran fuerza de agarre, gran resistencia, creatividad táctica, caos impredecible y un muro inquebrantable. Sin duda alguna, si perfeccionaban sus habilidades serían un tremendo dolor de cabeza para sus rivales. Iban a lograr grandes cosas. Este era el primer entrenamiento de muchos, y debían estar preparados para los combates reales. Para el verdadero peligro.

Pocos segundos después, sonó la alarma del cuartel. Ya estaban a punto de despertarse el resto de compañeros. Debían de ir a la enfermería pronto… Tenía que darles tiempo a asearse e ir a desayunar.

Fin del Entrenamiento



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Karmas

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—Hablo —. ”Pienso”
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 400 - 38 = 362
Energia: 407 + 0 = 407
Espiritu: 162 + 0 = 162
#19
Cita:Según la guía de Reputación, Develio, Juan y Akira han acabado el combate en tablas. Por lo que, los tres, reciben un multiplicador x4. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten o resten vuestra reputación. 
Develio Obtiene:
  • Calidad del rol: 1,75
  • Personaje: 1.75
  • Estrategia: 1,50
  • Rolear acorde a las guías: 1.25
  • Total: 6.25
  • Reputación conseguida: 3 x 4 = 12 x 2 = 24 + 5 (karma) = 29 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (3 + 0) x (6.25/2) /4 = 2 x 2 = 4 Mugiwaras 
     

Juan Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.75
  • Personaje: 1.75
  • Estrategia: 1.25
  • Rolear acorde a las guías: 1.50
  • Total: 6.25
  • Reputación conseguida: 3 x 4 = 12 x 2 = 24
  • Mugiwaras conseguidos: (3 + 0) x (5.1/2) /4 = 2 x 2 = 4 Mugiwaras 

Akira Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.75
  • Personaje: 1.75
  • Estrategia: 1.50
  • Rolear acorde a las guías: 1 .25
  • Total:6.25
  • Reputación conseguida: 3 x 4 = 12 x 2 + 5 (karma) = 24 
  • Mugiwaras conseguidos: (3 + 0) x (6.25/2) /4 = 2 x 2 = 4 Mugiwaras 
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