La pelea ha terminado. Ninguno de los presentes parece tener la intención de atacar al resto, por lo que, finalmente, Kiyoshi baja su arma. Aunque no apunte, sigue teniéndola bien sujeta. Por ningún motivo piensa guardarla o algo similar. Tal como apareció un enemigo absolutamente de la nada, podría emerger otro. Bajar la guardia puede ser el peor de los pecados para un tipo tan débil como él.
— No seas tonta. — Le llama la atención a Mahou, alzando al voz un poco más de lo normal. — Por nada del mundo debemos querer que aparezcan más monstruos como ese. Si viene otro tonto que se ponga a saltar de aquí para allá repartiendo palizas, será demasiado complicado. — Él tuvo suerte de no ser seleccionado como víctima por parte de Uosan, pero no descarta que lo tachen con una equis en caso de que se presente un siguiente enemigo. Por eso, es más conveniente no llamar a la mala suerte como lo está haciendo la monita.
También suma a su momentáneo relajo la confirmación de que el enemigo ha perdido la vida. Kiyoshi, siendo un médico, no disfruta este tipo de noticias. Es un hombre que se preparó para cuidar y mejorar vidas, no destruirlas. Aun así, es consiente que una vez decidido a lanzarse a los mares peligrosos, ese pensamiento podía costarle claro. Uosan llegó hasta aquí con la intención de jugar con ellos y devorarlos. Era un bando o el otro, y con la diferencia de fuerza que se mostró en un punto, contenerse en el combate fue imposible.
— ¿Qué haces, tonto? — Es lo que cuestiona cuando ve al topito cavar justo donde yace el cuerpo del monstruo. Le sorprende bastante cuando reconoce que se trata de una tumba, quedando todo más claro una vez empieza lo que viene a ser un rezo. ¿Será una casualidad del destino el encontrarse otra vez con creencias religiosas? Quién sabe.
Kiyoshi no cree mucho en ese tipo de cosas, pero obviamente no es la primera que presencia un funeral de este estilo. Por si fuera poco, también hubo rezos en el de sus padres. Guarda silencio, baja un poco la cabeza y cierra los ojos en señal de respeto, aguardando a que las palabras del animal con garras lleguen a su fin.
Habiendo terminado el momento sepulcral, el médico llama la atención con un nuevo dispare que sale de su arma, siendo de objetivo esta vez la pared más cercana a él. Un intento en vano por descubrir si puede atravesarla, pero al caminar y palpar la roca con sus manos, nota como la bala queda incrustada, mas no pasa más allá. Suelta un suspiro de molestia, no tiene nada que hacer. Ni trata de probar con un puñetazo o algo así, pues sobra la obviedad de que solo se hará daño.
— Ya veo, un marine. Pues necesitamos un plan, señor Kibai. ¿Qué experiencia tiene con este tipo de encierros? Tal vez haya alguna zona más débil que otras, pero, aunque no pueda ver todo el perímetro, creo que es una zona amplia y nos tomará tiempo. — Y para qué decir de la altura, que tampoco ve el tope por encima de sus cabezas. Aun cuando tiene cierto talento para ver en la oscuridad, le está resultando imposible.
—Eros, ¿podrías intentar salir mediante vía subterránea? Si escapas y encuentras a mis compañeros, probablemente puedan sacarnos de aquí. Solo diles a esos tontos que se apuren, que me canso de esperarlos. Hay un tipo pelirrojo y gritón, es fácil de reconocer.— Esto solo si llega a funcionar la idea de utilizar al topo. De resto, no se le ocurre cómo llegar a utilizarlos en distintas pruebas que les ayude a salir de aquí.
Lo único que tiene seguro es que está bastante molesto con que ninguno de Los Olvidados haya llegado aún a ayudar. ¿Es que no piensan cumplir el contrato? Malditos.
OFF Rol
1. Kiyoshi regaña a Mahou por el deseo que dice en voz alta, creyendo que podría ser lo peor que les pase.
2. No entiende de buenas a primeras lo que hace Eros, pero respetando mucho la sepultura aun cuando él no posee esa clase de ideas religiosas.
3. Dispara al muro más cercano por ver si la bala logra atravesarlo, pero avanza hasta tocar y comprobar que es inútil.
4. Le habla con respeto a Kibai al conocer su identidad como marine. Si bien siempre ha respetado a los oficiales de la ley, también influye el hecho de que ahora sea un pirata. No puede regalarse tan fácil, menos estando tan solo.
5. Esto se mezcla a su queja interna sobre que sus compañeros no vengan a ayudarlos.
6. Pregunta a Eros si es capaz de salir por debajo de la tierra para buscar ayuda.
Conteo de balas: 24 – 1 = 23
Canon 3DI
Creaciones propias
4
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 7 DES / 15 PRE
Resistencia: 2000
Daño: 55
Escalado: 0,9 PRE
Alcance: 40
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: Se trata de un fusil de francotirador de recarga manual. Posee un color negro, se trata de un arma de 6 kilos de peso, una longitud de 1.180 mm y su cañón de 660 mm. La culata, el cerrojo, el retén del cargador y el guardamonte son lo suficientemente grandes como para que incluso con guantes gruesos, pueda utilizarse.
canon3di001
Munición
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 10
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 3000
Descripción: Pack de 30 balas. Este tipo de munición estándar es comúnmente utilizada en diversas armas a distancia. Aunque no posee características especiales, es confiable y ampliamente disponible. Cada una provoca 10 de daño.
municion001
Cita: Stats con debuff:
Fuerza: 20
Resistencia: 20
Destreza: 41
Precisión: 95
Agilidad: 62
Reflejos: 43
Inteligencia: 28
Voluntad: 45
C. de Haki: 0
C. de Akuma: 66
Desde sus privilegiados palcos, los seis Tenryuubitos observaban la situación a través de sus prismáticos y catalejos de lujo, mirando directamente hacia el espejo de la parte superior de cada cubículo que estaba colocado estratégicamente para mostrar el interior de estos a los benefactores de el macabro torneo improvisado. Ciertamente, los Sakana eran una familia conocida por su eficiencia y su capacidad de cazar presas en los Blues sin ningún tipo de dificultad... pero parecía que eran peces grandes en estanques pequeños, y ahora... se habían topado con demasiados peces al mismo tiempo. Se habían formado un nombre desde años atrás, desde que su padre Uouo Sakana había conseguido cierta fama con una técnica cegadora usando el cristal de su cráneo... el Uoflash, y sus hijos habían heredado tanto su legado como su movimiento insignia aunque sólo uno de ellos lo había usado en esta noche. Y ninguno iba a tener oportunidad de volver a usarlo.
En un lapso corto de tiempo, pero una a una, las frutas que habían en una de las cajas de provisiones de los Dragones Celestiales se fueron transformando, convirtiéndose en una forma retorcida y malograda de estas, llenas de espirales y hasta cambiando su color. Una sandía, que además de las espirales se estiró volviéndose gris. Un racimo de plátanos que adquirieron un tono marrón además de ganar aquellas formas curvas en su piel. Una manzana azul cuya hoja se cuadruplicó formando una hélice en su tallo, con las espirales igual que las demás. Una pera que se tornó negra y del tallo brotó una pua cónica torcida, también con sus espirales. Una naranja compuesta por dos cuerpos ovalados conexos de color rosa claro, con remolinos característicos en su piel. Y una maracuyá que se tornó azul y su tallo se convirtió en un relámpago, además de adquirir la diferencia característica de todas las anteriores en la piel.
Los Tenyuubitos tuvieron que observar como uno por uno sus campeones iban cayendo, haciendo que sus reacciones y su interpretación de los acontecimientos fuera dispar. El hombre obeso y rubio que no había dejado de comer croissants no cabía en sí de la incredulidad — ¡Imposible, imposible, imposible, imposible, imposibleeee! ¡IMPOSIBLEEE-EH! — vociferaba Saint Voltòir mientras golpeaba con su mano libre de croissant el reposabrazos de su silla, tras dejar caer sus binoculares. A su lado, el también grotescamente pasado de peso y con mal disimulada alopecia en su cabello castaño, Saint Vangelis, sorbía la cabeza de un bogavante — ¡Greeeekekekeke! ¡Menudo inútil-eh! No entiendo su fama si unos cualquiera los derrotan así... — haciendo que su risa se mezclase con su tono de indiferencia, completamente entregado a la comida.
— ¡Ese idiota! ¡Tanto músculo y fama para nada! ¿Cazadores temidos? ¡Y un cuerno! ¡Como el suyo! ¡Os dije que los gyojin son idiotas sin cerebro! — dijo la mujer presente, de la familia Saint Byrne, con su cabello rojo peinado a la moda Tenryuubito, quejándose de la elección de los luchadores y agitando su copa de vino haciendo que esta salpicase un poco — Qué decepción... ¡qué decepción! Esperaba una masacre, un entretenimiento digno de ser contemplado por dioses no... eso — respondió el Lunarian presente, miembro de la familia de los Saint Tsvetnik que seguía mirando con su catalejo de oro atentamente — Vaya pérdida de tiempo... Os dije que teníamos que haber comprado gigantes ¡por eso el mío se hacía grande! ¡Gigantes! Son la clave para los torneos de este estilo-eh — masculló el también obeso y pelirosa de cabello rizado y prominentes patillas, miembro de los Saint O'Heil, mientras chasqueaba los dedos hacia los criados — Lo... lo han... lo han vencido... Ese monstruo no se podía matar, y lo han vencido... — el anciano presente, de los Saint Wisniewski, no daba crédito a lo que habían visto sus ojos. Su campeón era posiblemente capaz de matar a la vez a varios de sus hermanos... ¿como era posible que estuviera ahora muerto?
— ¡Y tu haz algo! ¡Cierra esas paredes y aplástalos! ¡Lo que sea! — vociferó la mujer de los Saint Byrne levantándose de su sillón y dándole una patada al esclavo arrodillado con las manos metidas en la tierra que tenían frente a ellos — Lo que debemos hacer es marcharnos ya-eh — dijo el Saint O'Heil — ¡Como salgan de esas cárceles podrían darnos problemas! — añadió levantándose del sillón con la ayuda de dos esclavos que ahora le limpiaban la boca y las migas de la comida de la barriga — ¡Guardias! — gritó el rubio — ¡¡GUARDIAS!! — repitió sin éxito — Idiota no hemos traído guardias — le respondió su congénere — Mi padre ni si quiera sabe que estoy aquí apostando — matizó tratando de levantarse torpemente del asiento — Recoged todo ¡nos largamos de aquí-eh! — dijo ordenando a sus esclavos que empezasen a movilizarse. El rubio asintió y sus criados comenzaron a hacer lo mismo, y junto con el Saint O'Heil eran tres.
La señorita Saint Byrne se resignó y dejó de dar patadas al esclavo que tenía que ver con las prisiones de tierra y se marchó caminando hacia el barco que había en la parte trasera de ese peñasco, un galeón de oro del Gobierno Mundial que los había traído hasta aquí — ¡No pienso quedarme ni un minuto más! ¡Más os vale recoger todo en cinco minutos u os mataré yo misma! — gritó, tirando su copa de vino y sacando una flintlock de su faja, caminando hacia el barco.
Los esclavos de estas cuatro casas, los Saint Voltòir, los Saint Vangelis, los Saint O'Heil, y los Saint Byrne se dispusieron a recoger todo, empaquetando la comida en las cajas y llevándosela corriendo a los barcos mientras sus cuatro amos se dirigían caminando hacia los barcos discutiendo entre ellos de quién sería el premio. Entonces, el miembro de los Saint Tsvetnik, que había continuado mirando desde la distancia con su catalejo, abrió mucho los ojos — ¡Esa fealdad! No puede ser... — masculló entre dientes, atónito. Entonces un disparo mudo por el oleaje desencadenó una explosión lumínica sobre una de las torres de piedra, haciendo que el lunarian observador se cegase momentaneamente — ¡¡Argh!! — gritó apartando la mirada y cubriéndose el rostro con la mano y levantándose — ¡Vámonos! ¡Saint Wisniewski levántese! — exigió el Lunarian al anciano, ayudándole a levantarse y con una expresión de preocupación en su rostro — Pero... ¡la recaudación! ¡No seas insensato! — recriminó el anciano refiriéndose al cofre, recibiendo la negativa de su aliado celestial — No hay tiempo ¡hay que hacer caso a los presagios! ¡Es demasiada casualidad! ¡Algo malo va a pasar! — contestó el alado de piel oscura — Los muertos no viajan al Grand Line... — masculló entre dientes. Los esclavos a su alrededor empezaron a recoger con prisa y torpemente lo que aun quedaba — ¡Protegednos! ¡Cucarachas insolentes tenéis que protegernos! — gritó el anciano asustado por las palabras del Lunarian — ¡¡Dejad todo eso y llevarnos a salvo hasta el barco!! — ordenó finalmente, y ambos Tenryuubitos acompañados de su séquito de esclavos salieron corriendo - los trabajadores cargando algunas pertenencias más - hacia el navío, dejando atrás dos cajas de comida, un cofre, y los seis sillones de lujo junto con la carpa.
El último de todos ellos, el esclavo arrodillado con las manos metidas en el suelo los observaba con pavor y alternaba su mirada entre los que huían y las cárceles. Sabía que si los liberaba muy pronto, podrían atacarlos a todos y los matarían, pero si los liberaba muy tarde lo dejarían aquí y él sería la presa de esos salvajes. Él mismo había visto a los Sakana... y esos monstruos no eran fáciles de derrotar, así que fuera lo que fuera que saliese de aquellos cubículos, no era un enemigo que quisiera tener. Así que esperó pacientemente un par de minutos y... sacó sus manos del suelo.
En el momento en el que estas abandonaron la superficie, echó a correr como un diablo, torpe y a traspiés hacia el navío en el que todos habían llegado. Y al mismo tiempo, los cubículos comenzaron a agrietarse con un enorme chasquido generalizado.
Tras la muerte de Uosan, Eros procedió a cavar una tumba para el enemigo mientras el resto de su grupo compartían unos diálogos entre si, sobretodo Kibai, Kiyoshi y Mahou, ya que Einarr y Odeth parecían estar un poco más dispersos en ese momento, quizá por el shock de la situación o el estrés del combate. Sin duda había sido algo realmente peliagudo y complicado de sobrellevar para el grupo, pero finalmente habían tenido éxito en su desempeño.
Fue entonces, cuando Kiyoshi le pedía a su topino amigo que hiciera un túnel para escapar y contactar con los demás, que el crujido de la roca sentenció todo el lugar, dando a entender a los ocupantes del cubículo que estas paredes se iban a venir abajo y que su estructura ahora era débil.
Un crujido más y los desprendimientos comenzaron en aquel lugar, asegurando que las paredes de roca desaparecerían tras desmoronarse así, pero amenazando con aplastar a todos en su interior... una especie de regalo de despedida improvisado de los Sakana... o de sus contratistas.
Tras el derrumbe, mirando en derredor se podría apreciar a los otros cinco grupos en sendas plataformas de roca iguales, dispuestos en una fila separadas cada plataforma de la siguiente por veinte metros de distancia. El primero por la derecha era el grupo que había derrotado a Uosan, seguido a su izquierda del grupo que había enfrentado a Uoichi, y a su izquierda el grupo que había enfrentado a Uoni. A la izquierda de este, siendo la cuarta plataforma, estaba el grupo que había peleado contra Uoyon, a su izquierda el grupo que había peleado contra Uogo, y el último de todos y el que más a la izquierda estaba era el grupo que había peleado con Uoroku.
Frente a ellos, algunas rocas apiladas de forma inestable creaban un reguero sutil que conducía hacia la torre donde habían estado los Tenryuubito, aun iluminada por algún farolillo, a una distancia de varios cientos de metros. A su espalda, estaban los barcos encallados y frenados, pero en buen estado.
El qué hacer ahora era algo que sólo dependía de ellos.
Resumen
Ya sabéis que yo no hago resúmenes. ¡A leer, a leer! Que hay mucha información.
Felicitaciones
¡Habéis conseguido vencer a Uosan! No era fácil, pero os habéis conseguido imponer en un sistema nuevo. Espero que hayáis aprendido mucho y que estéis listos para la parte final del evento
Próximo turno
Tenéis hasta el Martes día 18 de Octubre a las 23:59 Hora Española Peninsular para postear, que son más de 24h.
El que no postee este turno quedará narrativamente sepultado y muerto bajo las rocas.
Derrumbe
Vais a perder todos 100PV de forma base. Realizad el cálculo y descontad cada uno vuestra resistencia pasiva en caso de tenerla (si no lo hacéis se os quitará íntegro). Al estar empapadas por la tormenta, a los Logias también os afecta el daño.
Torre Tenryuubito
Vais a tardar un turno completo en llegar a la torre de los Tenryuubitos. Quien llegue primero será una cuestión únicamente de velocidad del personaje (sea con akuma, volando, corriendo... como sea).
El desplazamiento que no sea volando o levitando será entre fragmentos de roca que han caído al agua y están previos a hundirse.
Los Tenryuubitos zarpan antes de que podáis llegar a la torre.
17-11-2025, 07:33 PM (Última modificación: 17-11-2025, 07:51 PM por Eros Focalor.)
Contempló en silencio a aquel que se había detenido para observar la sepultura que había realizado, era curioso encontrar a alguien que respetase los ritos fúnebres en un mundo sin dios. Pero rápidamente su atención fue dispersa.
El instinto era una cosa interesante para aquel que de hecho no podía ver, pues pudo sentir por debajo de sus patas el estruendo que estaba por suceder entendiendo las vibraciones. El suelo se estaba por romper ¿Quizás? Eros no pudo reaccionar cuando los primeros escombros que caían derrumbándose de las paredes que como placas planeaban sepultarlos en vida. Con esmero usó sus patas delanteras para destruir algunos que podía sentir en el viento meciendo su pelaje, pero no estaba a salvo de daños colaterales, recibiendo los impactos contra su pequeño cuerpo.
— Ese punto a la distancia debería ser más estable... No puedo volver a mi barco, no puedo nadar. ¡Esperemos a nuestra tripulación donde estemos fuera de peligro! —Les gritó a todos los que, en este momento consideraba un aliado, en éste caso llevando su atención al más cercano que era Kiyoshi a quien tenía cercano. Comenzó a andar, pero notaría que su velocidad iba a ser distinta a la del más cercano y aunque desconociendo las dificultades del mismo para respirar, optó por lo más sensato pese a todo. No podía permitirse perder a un médico, alguien que podía salvar vidas. No sabía si Mercedes, Alana, Giyuu, Varo, Gwen o Rosse seguirían sanos pues no podía verlos, pero debía asegurarse.
Con ahínco mordió la botamanga del pantalón de Kiyoshi, pegando salto tras salto mientras lo arrastraba por encima de los escombros usando su cuerpo para cuidar al médico de cada impacto antes de cada movimiento. Paso a paso se acercaba a la torre, finalmente usando sus patas a toda velocidad para correr hacia la estabilidad prometida.
OFF ROL
Resumen:
Eros toma a Kiyoshi de la botamanga usando sus dientes, y usa su velocidad de salto en forma completa de 22 metros por redondeo y 7 de desplazamiento. Puede cargar más de una tonelada así que no le cuesta, y su resistencia de salto implican que entre brinquitos que pegó no se ha lastimado pues no ha tenido caídas verticales. Pese a que se llega en este turno, 29 es mi orden de llegada
Gastos:
- 10 de ENE por mantener su forma completa
+ 9 de ENE por Zoan (Fuera de combate)
+ 6 de VIDA por Zoan (Fuera de combate)
-100 de VIDA por daños estructurales
Permite al usuario convertirse en un topo y en la forma híbrida de esta.
Especificaciones
El topo en su forma completa mide veinticinco centímetros de largo, de cabeza a cola, con una cola corta de apenas cinco centímetros, y pesa alrededor de cien gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza será sustituida por la forma del animal, con un hocico alargado y puntiagudo, cambiando su morfología y cubriendo su cuerpo con un pelaje denso y aterciopelado propio del topo, a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre, conservando su fisionomía original. Sus ojos se reducirán considerablemente, prácticamente cerrándose, volviéndose pequeños y oscuros como los de un topo. Sus manos y pies se transformarán desarrollando poderosas garras excavadoras, especialmente en las extremidades delanteras, donde las uñas se alargan y ensanchan convirtiéndose en palas naturales de diez centímetros. Sus brazos se volverán más robustos y musculosos, ideales para excavar, aunque sus piernas permanecerán relativamente cortas y rechonchas.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 80 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 50 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la Fuerza.
Debilidades: Las habituales en las Akuma no mi.
Código: topo
Bestia Salvaje
Pasiva
Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu garras, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como arma de filo pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.
Código: zoantopo01
Fosorial
Pasiva
Gracias a tus poderosas extremidades fosoriales, eres capaz de excavar túneles bajo tierra a voluntad, pudiendo desplazarte a través del subsuelo como si nadaras bajo la superficie. Mientras estés excavando bajo tierra recibes un +5 a AGILIDAD y +5 a FUERZA. Mantenerte excavando tendrá un gasto de 10 de energía por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga.
Código: zoantopo02
Topo (Forma Completa)
Pasiva
Estando transformado en tu forma completa adquieres las siguientes capacidades:
- Pierdes la capacidad de usar herramientas con las manos.
- Fosorial ve duplicado sus bonos al excavar, así como su coste.
- Pierde -20 Puntos de Inteligencia y -20 Puntos de Reflejos.
- Gana +60 Puntos de Fuerza y +20 Puntos de Agilidad.
- Adquiere los karmas positivos Sentidos Aumentados del olfato y el tacto.
Kiyoshi está cansado. Físicamente debemos tomar en cuenta el impacto sufrido al llegar, sumado a todo el estrés que ha azotado tanto su mente como su cuerpo lo ocurrido en el barco y también este enfrentamiento a muerte con Uosan. Le duelen las piernas y su respiración se nota pesada, incluso sonando un poco su pecho producto de su asma. — La verdad es que espero que tarde en buscar a los otros tontos para así poder descansar. — Lo que el médico no espera es que Eros ni alcance a responder su pregunta debido al impresionante giro de los acontecimientos que sucede.
— ¿Mmm? — Primero un crujido. Luego otro. Así sucesivamente no dejan de escucharse y sentirse bajo sus pies. — ¿Qué ocurre? — La respuesta es más clara cuando los muros que han servido de cárcel para este grupo de desamparados empiezan a caer. Kiyoshi está cerca de uno, causando que más de una roca le impacte causándole molestos dolores. Rápidamente intenta alejarse, pero las grietas y el rompimiento del piso en general le dificulta andar, trastabillando y llegando a caer.
Ahora sí que está en problemas, diría que hasta más que antes.
En primera instancia se levanta mientras observa el bolso en donde guarda el rifle que sigue sosteniendo firme entre sus manos. Obvio que le cuesta andar, avanzando más lento que de costumbre. Sin embargo, otro hecho inesperado ocurre. De pronto, la ruta inicialmente escogida cambia totalmente cuando su cabeza da vueltas y se ve siendo jalado por el topo fan de las sepulturas. Tomándolo de la parte baja del pantalón lo lleva casi que volando a una velocidad que ni en sus mejores sueños ha podido utilizar Kiyoshi.
— ¿Qué haces, tonto? ¡Me vas a matar!— Es imposible que no piense esto cuando solo ve debajo suyo como todo se rompe y el mundo corre sin cesar. Tampoco es capaz de ver hacia dónde va el topo debido al miedo que invade su mente, pero luego de varios segundos se percata de que su nuevo aparente amiguito toma muchas precauciones para que él no sufra ningún impacto con las rocas que les dificultan el camino. Esto permite que el médico pueda calmarse y analizar un poco más todo.
Sus ojos muy apenas logran ver luz hacia donde se dirige el topo, pero desconoce si él ha tomado una ruta al azar o está pensando en algo. Todo pasó muy rápido y la calma que los rodeó luego de la victoria contra Uosan se vio destrozada por el inminente caos que azota la isla. — ¡No sé qué pasa, pero te cubriré como pueda! ¡Solo no me dejes caer! — Kiyoshi no es de los tipos gritones, pero por la velocidad a la que van, su postura y el ruido ambiental, se ve obligado a alzar la voz para ser escuchado.
Intenta apuntar con su rifle hacia los alrededores por si es que se acerca algún peligro. No es que sea un experto disparando en movimiento, pero concentrarse en su arma le permite no pensar tanto —si es que es posible— en el hecho de que se está siendo cargado peor que si fuera un saco de papas.
Siempre supo que esta aventura como pirata sería extrema y algo totalmente distinto a lo que acostumbra en su vida, pero nunca pensó que tanto. No hay momento en que deje de sorprenderse.
OFF ROL
1. No hay mucho que resumir. El topo me ha secuestrado y me lleva casi que volando (¿
2. Intento apuntar a mi alrededor con mi rifle por si viene algún peligro, aunque sin mucha fe debido a lo caótico que es todo
3. Mi movimiento y llegada depende totalmente de Eros. Que sea lo que el Dios de los topos quiera.
Conteo de balas: 23
Cita: Stats con debuff:
Fuerza: 20
Resistencia: 20
Destreza: 41
Precisión: 95
Agilidad: 62
Reflejos: 43
Inteligencia: 28
Voluntad: 45
C. de Haki: 0
C. de Akuma: 66
18-11-2025, 01:59 AM (Última modificación: 18-11-2025, 02:02 AM por Mahou Chikao.
Razón: casi me olvido los karmas
)
Atributos Personaje
Estadísticas de Mahou Chikao:
47 FUE
50 RES
38 DES
10 PRE
9 AGI
18 REF
9 INT
19 VOL
0 CH
50 CA
Vitalidad: 596 / 696
Energía: 609 / 609
Espirítu: 57 / 57
Nivel: 3
Mahou escucha los reproches del doctor mono — No seas tonta. Por nada del mundo debemos querer que aparezcan más monstruos como ese. Si viene otro tonto que se ponga a saltar de aquí para allá repartiendo palizas, será demasiado complicado. - a lo que ella refunfuña y se cruza de brazos, porque sabe que tiene razón, pero aun así no le agrada perderse la emoción de la batalla. Desvía la mirada hacia la tumba improvisada que el mono topo cavó para Uosan, justo cuando escucha la sugerencia del túnel de escape, seguida del crujido de la roca. Su cola se eriza al instante, era evidente que todo el cubículo se estaba por venir abajo. — ¡¿Todo este tiempo era tan fácil de romper-uki?! — dándose cuenta de que jamás había intentado derribar las paredes, por absurda que suene esa idea.
Los primeros escombros caen y golpean sus hombros y espalda. Que aún no haya quedado atrapada en el derrumbe es señal suficiente para reaccionar y salir corriendo, más aún al escuchar la advertencia del mono topo. Aunque no fuera de su tripulación según lo poco que recuerda, Mahou entiende muy bien que ella también debía buscar un lugar seguro. Recorre la zona con la mirada, pensando en sus posibilidades. Primero mira las plataformas de roca donde están los demás. — Tal vez allí pueda encontrar el olor de mis compañeros-uki… uno es dulce y fuerte… el otro debería oler a tabaco-ukiki… — olfatea el aire, pero entre los olores de todos los presentes le es imposible distinguir algo. Y su intento se ve interrumpido cuando más escombros la golpean, provocando que se muerda la lengua. — ¡Akh!
Ahí comprende que debe priorizar su seguridad antes de buscar a nadie. Necesita otra ruta de escape, ya que las plataformas están demasiado lejos para saltar entre ellas. Baja la mirada para ver donde caen los fragmentos de roca, y entonces nota que algunos trozos quedan suspendidos en el agua., flotando para formar una especie de camino improvisado que conduce hacia una extraña torre, muy distante, pero alcanzable si confía en su habilidad con los saltos. No contenta con eso, detrás de esa torre se distingue el barco en el que había llegado, dándole la solución a su cuestión principal, porque la mejor forma de encontrar a sus compañeros, según ella, será regresando a donde los vio por última vez.
Sin perder más tiempo, se lanza hacia las rocas flotantes, dispuesta a saltar de una a otra rumbo al barco encallado en donde ella vino en un primer lugar, apoyándose tanto con sus pies como en sus manos a la hora de aterrizar, y acompañada de un grito de emoción pese al dolor del derrumbe y el impacto contra las rocas. - ¡UKIKIIIIII!
off rol
Resumen
Los fragmentos de roca que golpean a Mahou la apresuran a decidir que camino tomar, si bien ella deseaba reencontrarse con sus camaradas, la situación la lleva a priorizar su seguridad, y opta por saltar entre las rocas flotando en el agua para dirigirse hacia el barco en el que llegó.
Gastos
Me resto 100 PV por el daño del derrumbe.
Velocidad
Su velocidad de salto es de 4 metros (sumando fuerza, agilidad y karma Peso Pluma).
Karmas
Charlatán.
Muletilla.
Debuff del 5%:
Fuerza: 45
Resistencia: 48
Destreza: 36
Precisión: 10
Agilidad: 9
Reflejos: 17
Inteligencia: 9
Voluntad: 18
Control de Haki: 0
Control de Akuma: 48
50 FUE
45 RES
25 DES
20 PRE
25 AGI
20 REF
25 INT
17 VOL
0 CH
45 CA
Vitalidad: 200 / 667
Energía: 652 / 652
Espirítu: 51 / 51
Nivel: 3
El estruendo del derrumbe todavía me zumba en los oídos… me hacen daño las rocas . vaya manera de celebrar una victoria. Mis piernas: largas, fuertes, orgullosas, sí, pero ahora temblorosas como un gato mojado .
apenas responden cuando intento enderezarme entre las piedras. Tch. ¿Quién diría que un enemigo tan patético dejaría un desastre tan grande a su paso? Aunque… tampoco puedo fingir que no estoy jadeando. El aire me quema en los pulmones y siento como si fuese a morir , pero ya está todo. No puedo rendirme.
Miro hacia abajo: una caída de rocas formando un camino improvisado hasta la torre. Debajo, agua negra y fría que salpica cada vez que una piedra se desliza. Perfecto. Un mal paso y mi gloriosa figura de seis metros acabará empapada y miserable. Pero no pienso quedarme atrás. Si los demás han conseguido avanzar, yo también. No voy a permitir que digan que Odeth se quedó quieta ,recuperando el aliento.Hah, como si.
Coloco un pie sobre la primera roca. Cruje. Yo gruño. Otra más. El peso me hace inclinarme, y por un segundo creo que voy a resbalar, pero me aferro con las manos, bufando. Vamos, Odeth, eres mejor que esto… murmuro entre dientes. No suena muy heroico, lo admito, pero es que me duele todo, ¿vale?
Cuando por fin alcanzo el borde de la torre, me dejo caer de rodillas, respirando hondo. La piedra está fría bajo mis manos, pero aquí, al fin, puedo alzar la cabeza.
Thrym… Ash… los otros…
Mis nakamas están por algún lado, y aunque cada músculo de mi cuerpo protesta, me obligo a volver a ponerme en pie.
No he llegado hasta aquí para perderlos ahora.
Prometo que volveré con ellos lo más pronto posible , solo tenéis que esperarme un poco más. Cuando vuelva prometo preparar platos deliciosos y compartir comida con vosotros.
resumen
Termina todo y intento escalar para salir , llegar a la torre y poder ver luego a mis nakamas.
Cuando parecía que la situación por fin se había calmado y Kibai se estrujaba los sesos para averiguar cómo salir de aquel encierro, un enorme temblor comenzó a sacudir toda la estructura en la que se encontraban. Grietas enormes se abrieron en las paredes de roca, haciéndose cada vez más anchas y profundas, y trozos pequeños y no tan pequeños comenzaban a desmoronarse desde las alturas, algunos cayendo peligrosamente cerca de los que aún continuaban vivos en la meseta rocosa del interior. Como un gigantesco castillo de naipes cuyo constructor de repente hubiese abandonado todo interés, las paredes del cubo de roca donde el mink y el resto de cautivos habían enfrentado al gyojin se deshicieron hasta quedar convertidas en un montón de escombros. Kibai se asombró al ver que tanto a su derecha como a su izquierda, se podían observar otras planicies rocosas similares, con lo que parecían otros grupos de personas de todo tipo de tamaños y colores en ellas.
“Hemos sido objeto de alguna clase de experimento de supervivencia?” pensó el mink. “O simplemente los que idearon esto preferían tener más de un sitio al que prestar su atención, por si la lucha en alguna de las arenas se volvía aburrida o acababa demasiado rápido?
En ese momento, un fuerte impacto en el costado derecho le hizo encogerse. Uno de los fragmentos rocosos se había fragmentado en otros más pequeños, y una de las esquirlas había salido disparada hacia Kibai. Luchando para contener un grito, el mink alzó la cabeza apretandose la zona golpeada. Tenían que salir de allí cuanto antes, o corrían el serio riesgo de morir aplastados por los escombros que continuaban cayendo desde los cuatro costados.. A su espald,a captó por el rabillo del ojo como la pared casi se había derrumbado por completo, y al otro lado, en una línea casi cómicamente perfecta, como si nada de aquello hubiese sucedido y fuese un mal sueño, los barcos que habían formado parte del convoy permanecían fondeados a cierta distancia, balanceándose suavemente siguiendo los impulsos de las corrientes del Grand Line.
“Los barcos están ahí!” gritó el mink. “Si nos damos prisa, podremos salir de aquí antes de que esas rocas nos conviertan en papilla!”
Sin embargo, cuando ya se disponía a salir a toda prisa en dirección al distintivo perfil del Royal Quiver, algo en el frente opuesto captó su atención. Tras las paredes ya casi desmoronadas, aún iluminada por varios faroles, se alzaba una gigantesca estructura de piedra en forma de torre. La edificación se hallaba situada en perfecta disposición respecto a todas las planicies rocosas convertidas en arenas de combate, proporcionando a los que estuviesen en ella una perfecta visión de lo que sucedía en todos los cubos. Si alguien era el responsable de todo aquello, o podía tener alguna información al respecto, de seguro estaba allí.
Kibai no tuvo ni que pensárselo.
Con una mirada de sombría determinación, el mink encajó a Raimei de vuelta a su vaina, se apretó el cinturón, y ajustó mejor las cinchas y broches de la capa de Marine, antes de dirigir una última mirada desanimada hacia la arena. Desde que se había despertado, había sido totalmente incapaz de localizar su gorra, que debía de haberse caído al agua cuando los barcos habían protagonizado aquel tremendo choque múltiple al descender la Red Line.
Acto seguido, lanzando un salvaje rugido se lanzó corriendo hacia la torre, pasando como una exhalación por la derecha de la joven mink mono humanoide, saltando de roca en roca con más fiereza que precaución, notando como la luz de la luna que hasta ahora no se había dignado a aparecer iluminaba su camino. No era el único que había tenido la misma idea al parecer. No solo desde su plataforma, sino desde todas las otras los antiguos cautivos se habían movilizado, corriendo ya fuese hacia la torre o saliendo a toda velocidad hacia los barcos fondeados. En medio de uno de los saltos, un pensamiento fugaz azotó la mente de Kibai, haciendo que se le escapase el aliento de los pulmones. Se había creado como parte de la tribu nocturna de Zou, y conocía perfectamente aquel grado de iluminación sin ni siquiera tener que alzar la cabeza hacia el cielo. Aquella noche había luna llena.
“Mierda…No, hoy no…” masculló entre dientes sacudiendo la cabeza mientras continuaba su carrera hacia la torre, aprovechando los escombros para hacer un rebote y sobrepasar por encima a la joven Oni que ya había iniciado también su carrera hacia el edificio. No podía perder el control en aquel lugar. Había demasiados civiles que podían ser heridos solo por ponerse en su camino. Tendría que asegurarse de no entrar en Sulong.
“Además, sabes de sobra que tras el combate estás demasiado agotado. Apenas lograrías estar unos segundos en Sulong antes de caer rendido, y es muy probable que ni siquiera sobrevivas al proceso.” le dijo una vocecilla interna que compartía un tono asombrosamente similar al del diminuto oficial de cubierta del barco del capitán Senjuro. Y tenía razón, Kibai aún no dominaba lo suficiente el Sulong para controlarlo, ni estaba acostumbrado a la tremenda cantidad de energía que este estado tomaba del usuario. Si entraba en Sulong, lo esperable es que nunca despertase.
Apartando aquellos pensamientos de su cabeza, Kibai se concentró en seguir saltando de roca en roca usando tanto manos como pies para avanzar hacia la torre lo más rápido posible. Si quería averiguar finalmente de qué iba toda aquella situación, sin duda tenía que alcanzar aquella estructura de piedra.
resumen
Kibai contempla como las paredes del cubo se cominezan a desmoronar y recibe el impacto de una esquirla de roca. A continuación, viendo las dos opciones de salir de la plataforma de roca, decide emprender camino hacia la torre de piedra a la carrera
Bélico
Recibo 100PV por el derrumbamiento.
Entro gracias a mi pasiva Cazador Implacable en estado de inercia de manera inmediata y emprendo la carrera hacia la torre
Cazador Implacable
Pasiva
Tienes la morfología de uno de los depredadores más majestuosos que han reinado en la Tierra, y por ello posees una habilidad muy peculiar, exclusiva de tu especie. En concreto, por ser un leopardo, tienes la capacidad de entrar en el estado Inercia de forma inmediata. Además, los ataques que hagas con tus garras y dientes contarán como daño cortante / perforante.
La cabeza me seguía dando vueltas, la sangre de mi frente habia parado poco a poco de fluir, lo cual me tranquilizo un poco. Aún así, probablemente debido a la contusión mi cuerpo se dejó caer de espaldas sobre el suelo frio echo de roca áspera. Los oídos me pintaban con un sonido ensordecedor y mi vista que ahora estaba fija en el suelo nocturno se nublo. En ese momento levanté mi mano una vez más llena de sangre, entrando en mi rango de visión el anillo de mi madre el cual ahora se encontraba cubierto de sangre.
-Maldicion- dije con una voz ronca y muy débil, pues no me quedaban muchas fuerzas para algo más.
Con desden limpie la sangre del anillo con la otra mano, observé el anillo por un rato, apreciando sus reflejos con la luz de las estrellas, para luego dejar caer mis brazos débilmente a mis costados.
Escuché, a lo lejos, como la chica mono que me había confundido con alguien desde un principio, me pedía ayuda para poder volar por encima de los muros.
-lo siento... Eso es imposible para mí... Y mi nombre es Einarr... No pajaro- Dije entre pausas para tratar de respirar con dificultad. Sin embargo mis palabras fueron tan débiles que probablemente no las escucharía a esa distancia.
Dirigir mi mirada a un costado y ví como la pequeña criatura que por fin reconocí como un topo, arrastraba el cadáver del gyojin y lo sepultaba en un agujero. En ese momento el topo empezó a recitar un funeral para el gyojin, pero no fue eso lo que llamo mi atención.
~!¿Ese topo puede hablar?!, pensé que era un animal~ Pense mientras mis ojos se abrían de la sorpresa. No mucho después me tranquilize gracias a una fácil deduccion ~Debe ser un usuario~ Para cada cosa rara en el mundo, casi siempre la respuesta era una Fruta del diablo.
Observé como el tirador humano se acercaba y le pedía al tipo que excavara un agujero en el muro, seguramente quería encontrar lo más pronto a su tripulación, cosa de que yo sabía que era un pirata, puesto que había visto su cartel en el periódico al partir de samba.
Cuando Samba apareció en mi mente, también apareció la imagen de Kelvin mi compañero. En ese momento reaccione, tenia que encontrar a mi compañero, sin embargo mi cuerpo no me ayudaba, estaba en las últimas.
En ese instante un crujido me saco de mis pensamientos, las paredes del recinto dónde nos encontrabamos retumbaron como si de rugidos de un millar de bestias se tratasen. En ese instante fue que lo comprendí, los muros iban a caer.
Rápidamente me pare, con un solo movimiento de mis alas y dirigiendome a todos los presentes grité:
-¡CUIDA....!!!- Pero fue demasiado tarde.
Sentí un fuerte golpe encima de, seguido de un estruendo abrumador, me desvaneci por un par de segundos, pero al retomar la conciencia sentí una presión en el pecho, una presión asfixiante, había quedado atrapado entre un puñado de escombros del muro.
~Mierda~ -Cof, Cof- ~justo cuando ya había parado el sangrado~ Ese pensamiento me recorría la cabeza mientras observaba como mi sangre manchaba parte de los escombros debajo de mi.
~Aaa maldición, siento que me desvanezco, no porfavor Einarr aguanta~ Pensaba mientras casi me desvanecía por el dolor y la perdida de sangre.
En ese momento observé mi rifle, el cuál estaba atorado en unos escombros a mi costado. Con las pocas fuerzas que me quedaban lo tome y de un arrebato hice palanca con el para quitarme los escombros de enmedio. Los escombros cayeron pesadamente a mi lado resonando en el campo ahora descubierto.
Me levanté pesadamente, apenas conciente y sin fuerzas ni para mover las alas. Sacudí mis alas del polvo con mis manos y recogí el rifle que yacia en el suelo y me lo coloqué en el hombro.
-Cof- tosi tapándome con el brazo, el cual se mancho de sangre inmediatamente ~Malditasea, estoy en las últimas~
Mire a mi alrededor en busca de los demás, pero con mi condición actual apenas y podía mantenerme conciente. Fue en ese instante que ví al topo llevar a rastras al tirador humano fuera de la plataforma, lo cual me hizo tomar conciencia de que la misma podía caer, lo cual me llevo a seguirles el paso.
-Ghaaaa!!- con un grito salido de lo más profundo de mi ser logré juntar las pocas fuerzas que me quedaban para impulsarme con mis alas y llegar a la plataforma de piedra a la distancia.
~Vamos Einarr no puedes caer aqui~ dije con esperanza de que aquella plataforma fuera más estable que donde me encontraba parado, sin notar por la adrenalina del momento las demás plataformas al rededor.
Resumen
Me recuesto en el suelo y reviso el anillo de mi madre, le contesto a Mahou pero fue tan débilmente que no me escucha debido a la distancia. Observo como Eros entierra a Uosan y Kiyoshi le pide ayuda con un túnel. En ese momento caen los muros y aunque trato de advertirles es muy tarde y termino bajo los escombros. Recupero lo conciencia y me libro de los escombros al hacer palanca con mi rifle, aún con todo el daño acumulado en mi cuerpo reúno mis fuerzas e impulsandome con las alas les sigo el paso a Kiyoshi y Eros al centro de la plataforma de roca, sin notar las otras plataformas al rededor
47 FUE
50 RES
38 DES
10 PRE
9 AGI
18 REF
9 INT
19 VOL
0 CH
50 CA
Vitalidad: 596 / 696
Energía: 609 / 609
Espirítu: 57 / 57
Nivel: 3
Moverse entre las rocas flotantes resultó una tarea un poco más complicada que la última vez, debido al peso que carga en la cola enredada al martillo, y en su mango trae atado un saco lleno. Complicado, si, pero necesario, es algo que Mahou puede soportar, o por lo menos eso cree ella, y Mahou siempre cree poder soportar cualquier cosa, porque su confianza, que muchas veces es excesiva, le da la valentía para enfrentar cualquier situación sin importar el peligro. Esta vez, además, lleva una misión importante que ayudaría a su tripulación, mucho más de lo que ella había logrado aportar en la batalla contra Uosan Sakana.
Mientras salta de roca en roca, va reconociendo el terreno, sin darse cuenta al principio, acabó regresando al mismo escenario donde había tenido lugar el combate. Lo recuerda solo a medias, a pesar de que no haya pasado demasiado tiempo desde entonces, no tiene registros de las caras de sus compañeros, su memoria apenas retiene los chillidos que lanzó contra su oponente y los golpes que recibió durante el derrumbe, eso ultimo si que lo recuerda perfectamente, y sus heridas la ayudan a lograrlo. Hubiera querido quedarse un momento a apreciar el lugar, sobre todo considerando que allí mismo está la tumba improvisada de Uosan, siente un pequeño tirón en el pecho por no poder dedicarle unos segundos, pero no puede permitirse perder tiempo. Tiene una misión, y debe enfocarse en ella. Así que, sin pensárselo dos veces, le dio la espalda a la tumba, respiró profundo, y alzó la vista hacia la elevada formación rocosa que era su verdadero objetivo desde el comienzo.
—No te preocupes, mono pájaro… ya estoy a punto de llegar-uki — y finalmente, continúa saltando entre las piedras, esta vez avanzando hacia la torre donde Dong la espera.
off
Vengo de este post. Resumen:
Mahou regresa a la plataforma con un saco lleno de berries (7 millones) atado al mango de su martillo que trae enredado en su cola, dado a sus problemas de memoria no puede recordar lo que pasó con exactitud en este lugar, tan solo mantiene sus insultos contra Uosan y la tumba de su enemigo, tampoco cree tener tiempo para detenerse a pensar, asi que continua su camino saltando entre rocas rumbo a la torre.