Iniciación | Presente relativo | Rākṣhasa
#1
Dia 16 de Invierno, Año 16

Reino de Sorbet, las afueras puerto oeste

18:00 horas cercano al ocaso.



Si el pudiera diseñar el mundo, no resultaría tan misterioso como lo es actualmente, no habría tanta diversidad, no habría sorpresa. Sin embargo, este mundo tan vivo, se muestra a su vez como algo que puede ser cambiante, algo como tal, con vida. Dharma se encontraba cercano a uno de los puertos del reino de Sorbet, este puerto estaba del nado oeste, si bien no era el mas popular para los adinerados, era uno donde diversas embarcaciones decidían reposar sus barcos. Bajo estos conceptos es que el día de hoy surgía un nuevo objetivo, algo ya platicado, planeado de cierta forma, pero más que nada confiando en sus habilidades. Este día oficialmente podría decir que seria uno de los primeros trabajos para tripulación pirata Rākṣhasa, el nombre proveniente de una mitología y una cultura mística y poco conocida aun en este mundo, que para este espadachín, tenía algo más allá que solo lo representativo a nivel conceptual, su significado iba más hacia lo místico y demoniaco, pero también en un sentido más filosófico, serían los seres que detendrían el ciclo natural actual del mundo, vistos como monstruos, héroes, villanos, no importaría, pues es parte de su libertad.

Así pues, este pelinegro y su andar en una de las calles que lo dirigían al puerto, se quedaba en donde podía decirse que comenzaba dicho lugar, el clima era un poco frio, pero nada que realmente molestara para esta zona portuaria, el sol estaba en un punto donde sus colores naranjas y rojizos brindan un calor que no quema ni tampoco abruma. Un poco de brisa se pasea entre estos lares, un hombre de prominente altura y con dos espadas se recarga en una de las largas paredes de almacenes del puerto, al frente de él solo mar y kilómetros de mar azulado que era bañado por algunos rayos solares, a su izquierda varias embarcaciones unas pequeñas y otras grandes y colosales, toda la "avenida" portuaria ocupada por estas mismas y a su derecha no había más que el camino donde había venido desde el reino. Era la hora acordada con el día justo. Sus ropas habituales y cómodas sus espadas arropadas en sujeciones de cuero negro que colgaban de su cintura y se coordinaban por parte de su espalda y dorsales. Dharma estiraba ligeramente sus hombros y brazos, como de costumbre, calentando por cualquier cosa que pudiera suceder. Era el primero en llegar, pero quizá por unos cuantos minutos.

El sonido era casi mudo si no fuera por la propia naturaleza y el mar que se menaba e impactaba de vez en cuando con lo terrenal. La cantidad de gente iba aminorando con el pasar de los minutos, era el día más adecuado, justo cuando hay menos seguridad, una ventaja de ya llevar varios meses en esta isla. Estaban listos para hacerse de una embarcación que les fuera útil, ya le habían echado el ojo a un par de ellas o un poco más, sin embargo, no sabían si las mantendrían resguardadas dentro de los almacenes del puerto donde algunas recibían mantenimiento o dichos navíos se encontrarían simplemente en las aguas. Ahora todo dependía de ellos y su propia astucia. | " Buen clima, buen día" .| Dijo en sus adentros como un pensamiento fugaz, no sentía nervios o ansiedad alguna, tenia un buen presentimiento de todo.
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#2
El destino, si es que existe, tiene un sentido del humor bastante retorcido. Juntar a personas con objetivos distintos, pero que de alguna manera encajan tan bien entre sí, es un detalle especialmente peculiar. Era uno de esos días extraños, no por el clima ni por la actividad del puerto, sino por la atmósfera que se respiraba. Sorbet, con todas sus contradicciones, sería el escenario donde vería nacer una banda pirata compuesta por individuos particularmente distintos entre sí. Rakshasa. Un nombre que, sin proponérselo, comenzaba a envolverlos como parte de algo más grande. El significado de esa palabra, por si sola ya tiene un significado bastante tirado a lo místico, hasta filosófico.

Sanemi, uno de sus miembros, avanzaba cerca del muelle alejándose de la zona central. No era el barrio más pintoresco del reino, pero funcionaba. Vestía su ropa habitual: polo sin mangas, pantalón negro y, sobre los hombros, ese saco largo que rara vez se ponía de verdad. El astro rey descendía con lentitud, tiñendo el paisaje con tonos naranjas. Tras unos minutos más de caminar, su figura terminó por integrarse con el ir y venir de la costa.

A lo lejos divisó a Dharma. Ambos habían llegado a tiempo, aunque este último lo hizo con un toque de premura casi característica. Sanemi no le dio demasiada importancia. En su mente solo resonó un pequeño hábito mecánico -Uno… dos… tres… cuatro -No significaba nada en especial, no lo ayudaba, pero lo hacía igual, como parte de una costumbre que no recuerda cuando o por qué empezó.

Se acercó a su compañero hasta colocarse a su lado. Durante un instante se quedó simplemente observando el movimiento del muelle, el sonido de la madera crujiendo bajo las olas y el murmullo distante de los trabajadores.

—Es cierto… —murmuró Sanemi, rompiendo el silencio con una leve risa y una sonrisa ladeada—. Es un día que se presta…
#3
Ryan había logrado partir desde isla karate ya hace unas semanas, había pasado días, sino meses entrenando en aquella isla, pero los sujetos parecían al mismo tiempo que habilidosos estar locos de remate, lo cual dificultaba sus lecciones y por si fuera poco no podía entrenar sin dinero… Y digamos que él apenas tenía la suerte de poder haberse costeado un botecito para poder irse, por ese tiempo... Por lo cual su próximo objetivo había sido llegar al reino Sorbet, el mejor lugar para quedarse en pleno invierno (Que por si fuera poco pasaba con bufanda a pesar de estar relativamente templado).

Ahí, había pasado ya unas semanas, lo cual había provocado que se hubiera hecho un par de contactos básicos para poder dormir debajo de un techo, y se había hecho con un par de conocidos los cuales ahora le tenían un posible encargo… Que a futuro podría convertirse en un método para poder sobrevivir -Veamos si esta vez me va mejor. – Se diría sonriendo de forma tonta, saliendo de su pequeño alquiler en dirección a uno de los varios puertos de la isla, con una sonrisa tan incomoda, como recordar que tu ex te había humillado frente tu actual o algo así… Después de todo, él había provocado muchos incidentes, pero esto estaba en otro nivel ¿No?

Por lo menos no se trataba de ningún robo a gran escala a mano armada, por lo cual, aun podía decirse que este trabajo podría ser relativamente seguro y en consecuencia había que premiar para una buena paga, por lo que al llegar se sorprendería de ver a dos personas presentes ya, una sería el hombre musculoso que había conocido ya hace unos días, el dueño de este encargüito… El otro, debía ser su amigo, el cual parecía ser un peleador o algo así, debido a sus múltiples cicatrices, no aparentaba tener la personalidad de un exesclavo como el, por lo que no tenia ninguna especie de seguridad de si se sintiera en cercanía por aquel sujeto… Si, si quiera era capas de poder sentir un sentimiento como ese.

-Yo… - Saludaría entonces poniéndose en frente de aquellos dos hombres que al ser mayores que él, probablemente podrían pensar que esto era alguna clase de broma… Cosa que se había acostumbrado Ryan, esperando su momento para poder hablar de nuevo… Si es que si quiera lo llegaban a hacer… No por nada, el chico era bastante antisocial.
#4
No ha pasado mucho tiempo, solo minutos, las presencias de otros que esperaba, se hacen llegar. Cada uno con su propio misterio, pero al final aportarían lo necesario para la encomienda de este día, algo muy a lo piratas. Dharma había reunido un poco de información sobre que en este lado de la isla y mas en especifico en esta zona portuaria, había varios barcos con cosas de valor, solo seria cuestión de identificar el que parecía hablar y decir "tesoro a la vista". No costaría mucho trabajo distinguir un buen barco de otro, sin embargo a veces esos tenían o buena seguridad o decidían bajar sus cofres y meterlos en algún tipo de banco o guarida. Pero dependiendo sea el caso y como vayan fluyendo las cosas, estos tres seres tendrían la oportunidad de hacer un buen trabajo que les fuera realmente redituable. Si bien para el oriundo de Wano, el sustraer mercancía no era su pasatiempo favorito, comprendía que parte de las libertades de denominarse pirata, era esto, la licencia imaginaria para hacer prácticamente lo que sea, cuando sea, solo guiado por sus propios códigos morales y éticos, si es que los poseía y si no, pues que alguien guarde a la humanidad.

| Bros... bienvenidos a esta pequeña misión. | Dijo en un tono amigable, pero con su manera tan usual, se podía notar un dejo de confianza y al mismo tiempo de pesadez, no es no quisiera estar ahí o hacer dicha encomienda, pero sentía que al menos debían lograr conseguir una buena cantidad de dinero y eso lo motivaba. | Sanemi,  Ryan, los presento, si bien ya habrán tenido alguna otra oportunidad de verse, esta vez es de manera un tanto mas formal...| Daba espacio de unos segundos a escuchar lo que tuvieran que decir para luego seguir su propio discurso referente a lo que harían este día. | Bueno como les comente a cada uno anteriormente, este día es cuando necesitamos hacernos de un tanto mas de monedas, plata, dinero, etcétera.| Tras exponer sus palabras, Dharma comenzó a estirarse un poco de la zona de sus hombros y brazos mientras, caminaba a pasos tranquilos por la calle de puerto, la cual se mostraba bastante serena. A manera de ser quien da el primer empujón, el espadachín continuo el camino, esperando que sus aliados hicieran lo mismo. 

| Veamos de que somos capaces, quizá podamos encontrar un buen tesoro... pero eso también conllevara su dificultad. | Sus palabras en el usual tono de voz de este pelinegro se combinaban con el la sutil brisa de la zona, el clima era agradable, no se sentía demasiado calor, ni tampoco hacia mucho viento, era una buena tarde. Así su andar los encaminaría a ir viendo varios y diferentes barcos, cada uno de diferente tamaño, desde galeones, grandes navíos y uno que otro buque comerciante con varios pisos de alto. La vista de aquel que poseía los orbes esmeralda, se concentraba en analizar cual seria la mejor opción, al mismo tiempo que cuidaba de lo que venia enfrente, la calle algo libre, junto con algunas cajas y maderas que aparecían de vez en cuando, era una zona de carga y descarga, así que era habitual encontrarse ese tipo de pequeños obstáculos, mientras al lado izquierdo de la calle se mostraban algunas edificaciones a manera de almacenes y alguna que otro pequeña zona de mercaderia.
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#5
Las cosas se desarrollaban con una naturalidad casi sospechosa. Dharma y Sanemi se reencontraron sin mayor ceremonia, y poco después se acercó un nuevo sujeto. Sanemi apenas le dedicó un vistazo; no era especialmente sociable con desconocidos y aquel tipo, en su “presentación”, solo soltó un monosílabo sin dar siquiera su nombre. Para el peliblanco, esa era su entrada. Suficiente para deducir la primera impresión, un individuo que prefería hablar lo mínimo. Ya vería más adelante si valía la pena prestarle atención.

Había una misión en mente. Reunir la mayor cantidad de dinero posible o, en su defecto, robar cualquier cosa que sumara a la tripulación. Ese fondo inicial sería el impulso para llevarlos hacia destinos más grandes, más complicados y más interesantes. Para cualquiera, eso sería motivo de emoción; para ellos, era solo el primer paso en el camino que habían elegido.

Sanemi se acomodó la capa sobre los hombros mientras comenzaba a caminar al ritmo del pelinegro, quien, pese a la aversión que el peliblanco tenía hacia títulos innecesarios, terminaría asumiendo la función de capitán. No lo llamaría así, se negaba rotundamente, pero alguien tendría que dar la cara en algún momento, y Dharma era quien cargaría con esa molestia.

—Oe… esto podría ser interesante —murmuró Sanemi, dejando escapar una sonrisa de medio lado.

El clima se prestaba para un recorrido agradable: brisa suave, un sol que no quemaba, y el murmullo constante del puerto. Para ellos era casi el preludio de una caótica jornada; para los demás, probablemente sería el origen de una pesadilla. Al final, para conseguir sus objetivos tendrían que arrebatarlos… eran piratas, después de todo.

Los ojos del peliblanco se movían de un lado al otro, evaluando, calculando, buscando un primer objetivo. Una potencial víctima. O varias. El inicio de todo siempre empieza con una elección.
#6
Era cierto que ya había visto alguna vez por ahí a aquel sujeto, jamás le habría dirigido la palabra, pero de reojo lo había ubicado al haber estado un tiempo en la misma isla, después de todo, a veces no hace falta interactuar para conocer a alguien… Y mucho menos hablado… Después de todo, Sanemi según había escuchado era un sujeto bastante peligroso, desde los mismos dichos de otras personas, lo que hacia que este trabajillo, que tal vez pasase a mayores, podría ser terriblemente productivo, o al mismo tiempo horripilantemente problemático, era algo a lo cual había que tenerle fe, pero aun así… Yo aceptaba más porque no tenía de otra, más que, porque me cayera bien la gente normalmente, logrando que muchas veces simplemente quedase como un vendido, a lo cual el parecía que la gente le afectaba, pero a mi solía importarme poco y nada.

-Interesante aja. – Diría a modo de queja, pero con una leve sonrisa confiada que haría mucha gente dudar, al oír la voz del peliblanco parecía ir en serio… Pero…  ¿Acaso quería ser sarcástico? ¿O de verdad era capaz de ver mi verdadero potencial? Fuese como fuese, era de temer llevar ese pensamiento, después de todo, esa fruta del diablo que comí en aquella época me hace pensar que fue la única razón por la que no morí en aquella nevada esa vez... Que alguien diga que fue por el destino o que simplemente tengo talento en vez de buena suerte (O tal vez una muy mala), creo era muy desalineado a lo que debíamos llevar para poder trabajar juntos ¡A pesar de que estaba desesperado por conseguir gente fuerte!

Así pues, Dharma siguió su discurso. Al parecer el trabajo seria simple, conseguir dinero robándolo de distintas fuentes, algo que ya llevaba diversa experiencia, pero ¿Para alimentar a tres personas? Era por lo menos complejo si no empezaba a ser algo más rebuscado y complejo a la hora de tener que ingeniárselas… Por lo que… -Creo que la mejor manera seria intentar hacer un par de contactos, generalmente diría de llegar y robar lo que fuese... Pero, sabiendo que somos tres sujetos, no nos alcanzara con cualquier cosa. – Sugeriría a largo plazo, pensando levemente, no quería compartirle lo que había obtenido de que pronto llegaría un millonario de apellido Legrand, ese era mi objetivo… Por lo que, sería mejor hacerme el estúpido, por ahora.

-Sin embargo, si quieren dinero ahora podríamos robar algún cargamento de frutas exóticas. – les sonreiría admitiendo que no era mala idea, después de todo, eso era un recurso que era fácil de obtener en esta isla ¡Nadie podría saber de dónde las sacamos! Y por si fuera poco… Se venden bien y si no fuese así, por lo último no pasaríamos hambre.
#7
El pensamiento de el espadachín de cabellera azabache siempre era de un estilo analítico, pocas cosas manejaba con lo la sentimientos, esta ocasión era un día donde la tripulación aunque aún pequeña y próxima a extenderse, tenía que lidiar con la idea del dinero, sus pasos se dirigían lentos pero seguros mostrando aquella personalidad orgullosa y sublime que lo caracterizaba. Entre tanto escucha las respuestas de quienes eran sus compañeros. Sanemi no traía mucho a colación mantenía su distancia, casi siempre era complicado verlo socializar realmente con alguien y eso no le incomodaba a Dharma. Mientras tanto Ryan a su manera daba el punto de vista que tenía, un tanto inmaduro, pensando en frutos exóticos algo que de cierta forma sí podría ser redituable pero no eran un tipo de piratas que robarían fruta además había cosas mas costosas que la fruta.

| Fruta… creo que  robaremos algo un tanto más costoso, lo cual podría provocar que tengamos que robar incluso almas| Expresó el espadachín en su su usual tono, mientras caminaba a un par de metros adelantado de Sanemi y Ryan | Recuerden que somos piratas y eso no es un juego... incluso tu Ryan | Pauso un momento y miro hacia el chico mas joven o sea Ryan | Supongo que ya has matado a alguien,  si has estado dispuesto a convertirte en un pirata.| Si bien Ryan era joven y un tanto inexperto, las palabras del pelinegro no eran bruscas, tendían más hacia una realidad, esperando exhortar a sus compañeros a comprender que ser pirata no es un tipo de vida sencilla y que tampoco es un juego de niños.

Dharma se detenía un momento al notar como las embarcaciones comenzaban a mostrarse de manera más cercanas a ellos, cada una anclada y con cuerdas, dando a entender que pasarían un buen tiempo ahí. Si bien aun ponia atencion a lo que pudieran decir sus aliados y miembros de la tripulación que tenían poco de haber conformado, era importante que todos estuvieran en la misma sintonía, pues el arriesgar sus vidas y confiarla a otro, era algo usual en el mundo de la piratería y esta podía ser una buena prueba de eso.
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#8
A Sanemi poco le gustaba conocer gente, al menos de momento. Por eso, para él era más sencillo pasar de Ryan, una persona que no le llamaba la atención de forma especial. Eso era lo único que alcanzaba a ver en la superficie. Quizás sus dotes, sus objetivos o cualquier otro detalle eran los que habían permitido que se uniera al, hasta hace poco, pintoresco dúo. En general, no esperaba demasiado de las personas. Esta no sería la excepción.
Confiaba en Dharma, sí, pero eso venía de un cruce de caminos más largo, de tiempo compartido y de una coincidencia de ideales. Aun así, insistiendo en lo mismo de siempre, lo de llamarlo capitán no era algo que le generara mayor respeto ni atención.

El trío comenzó a moverse. Al principio con calma, luego acelerando el paso a medida que observaban distintos posibles objetivos. El juego de los piratas, si se lo quería llamar así, implicaba estar siempre dispuesto a poner en riesgo la propia vida, en cualquier escenario. Era un rol en el que te ganabas el odio del mundo a base de tus decisiones, de tus acciones y de tus errores.

Sanemi caminaba con las manos en los bolsillos, la mirada recorriendo cada rincón con atención medida.

-Oe… Dharma, qué te parece hacernos de algún cargamento pequeño, pero que nos dé suficiente dinero. Al menos, de momento -El de cabellera blanca podía dar la impresión equivocada de ser alguien impulsivo, explosivo, dominado por el arranque. Sin embargo, cuando la situación lo exigía, solía ser más frío, más analítico. No le gustaba actuar sin tener un mínimo de control sobre el escenario. En esta ocasión, creía que era mejor asegurar primero algo de dinero para provisiones, antes que lanzarse a robar por robar.
#9
Las cosas a veces se daban con una peculiaridad únicas, Dharma pudo sentir que había una diferencia de filosofías, entre aquel joven y este espadachín, por ende ante la negativa, recibida, le dejaría en paz, cada quien seguiría sus pasos, no había mucho más que decir, la vida a veces era solo eso, momentos y de esos hay muchísimos. El oriundo de Wano continuo sus pasos junto con quien era su aliado de hace ya mucho tiempo y por ahora el único compañero que tenia, Sanemi, el cual también iba atento a lo que pudiera encontrarse en el camino. Por su parte este par comenzaron a caminar en dirección directa hacia lo mas profundo de la zona portuaria, examinando con detenimiento la mejor oferta que pudiera hacerles el destino.

|Mmm bro... creo que hemos hecho un buen análisis y si, me parece buena idea poder "decomisar" | Decía esa ultima palabra con una énfasis un poco mas lenta, si bien su tono era siempre el mismo, su velocidad de hablar podría variar, dando a entender esa pequeña forma de sarcasmo.| Intentemos que sea algo que valga la pena, creo que es tiempo de dar un golpe decente en esta isla, ¿no crees? Sanemi.|

Ya habían pasado unos buenos minutos caminando, de ser tres ahora solo eran dos, como de costumbre, lo cual no afectaba mucho los planes, quizá también el peliblanco se percato de la pequeña división que sucedió casi espontanea. Ahora tenían que enfocarse en haya una buena embarcación que les valiera la pena. El clima se mantenía bastante agradable a pesar de que el sol comenzaba a dar señales de quererse esconder, lo cual haría propicio el tiempo de la oscuridad, lo mas adecuado para este tipo de eventos que estaban maquinando ese par de piratas.

Sus pasos siguieron el andar de aquella amplia calle que a escasos metros mostraba un calmado océano, gracias a que en esa zona había formaciones rocosas que impedían que las olas acecharan el puerto, volviéndola una zona bastante tranquila, solo bajo el sonido de las embarcaciones y amaneces con sus zonas de carga y descarga, era un reino y el comercio no solía descansar, así como tampoco las oportunidades. Faltaba poco para haya el navío adecuado en el cual tendrían que entrar y proceder en la encomienda, que se estaban planteando este par de piratas.
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#10
Eso que llaman acciones muchos podrían tomarlo como caprichoso, sin embargo, los humanos son sus propias acciones. Lo que hagan o dejen de hacer, es lo que lo los definirá para el resto se su vida corta o larga. Casi sin darse cuenta Dharma y Sanemi volvían a estar solos, como el dúo que inició, no todos estaban preparados para recorrer el mismo camino que ellos. Para otro podría ser una lástima que alguien recién ingresado abandonara, era gracioso, pero no merecía mayor atención.

Ambos se movían a un paso bastante más ligero, al menos Sanemi. Comenzó a acelerar un poco más escabulléndose entre las calles. Ver gente corriendo de un lado a otro es habitual en ese horario, puesto que muchos están tratando de cargar o descargar todo, barcos vienen, barcos van. El sol se iba despidiendo, poco a poco, pero no sin antes dibujar la ciudad una vez más, para que el mapa mental del pirata quedara grabado. Unos cuantos minutos más regalados hizo que frente a los orbes del peliblanco apareciera el blanco perfecto. Un barco no muy grande.

-Oe… -Dijo mientras apuntaba con su dedo índice -Creo que ese puede ser un buen objetivo -No entraría en mayor detalle de la descripción sobre el mismo. Primero quería saber si su compañero estaría de acuerdo con que fuera su objetivo. No se ve muy custodiado y parece prestarse para poder obtener un botín de acuerdo a lo que andan buscando ese día. Nuestro protagonista se detuvo de golpe, esperando que Dharma hiciera lo propio para que pudieran intercambiar palabras y opiniones.


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