[Pasado / Fic] Steel chronicles ~
#1
 

Capitulo 1: ¡Forja tu Camino! Barald contra el guardián del acero.

Uno a veces no sabe bien por donde encarrilar su camino y es normal sentirte perdido en un mundo tan grande. Elegir tu camino no es una decisión que debas tomar a la ligera, toda acción tiene una consecuencia sea buena o mala, pero controlar tu destino ... eso es demasiado ambicioso para un simple mortal, aunque quizás no sea un interés tan descabellado. Barald había escuchado historias de un maestro de la espada conocido por todo el South Blue con un dojo en el Reino de Sorbet, motivado por rumores y demás ambiciones propias tomó una de las decisiones más importantes de su vida, convertirse en un maestro espadachín. Siempre ha tenido un ansia de libertad terrible desde que era niño obsesionado con surcar el mar y ver el mundo, pero alguien tan meticuloso como Barald nunca hacia nada a la ligera, era un chico muy perfeccionista y su objetivo a corto plazo era desarrollar una maestría considerable con la katana para así poder conquistar los mares. Adeptos de todo el mundo viajaban a Shimotsuki en la búsqueda del estilo de combate definitivo pero el muchacho no tenía ni que moverse de la isla en la que se encontraba ni emprender un  viaje milenario donde su vida corriera peligro, no señores, lo tenía a unos cuantos kilometros de distancia. Hacía unas semanas que no había parado de tener buenos ingresos gracias a sus trabajos como reparador y había conseguido una katana vieja bastante molona con la que empezar su camino del espadachín. Decidido a blandirla, refinó su hoja, arregló un par de desperfectos y quedó como nueva, digna de colocarse en algún escaparate de una armería común con oferta por tiempo limitado.

Pero antes de presentarse al maestro parecer un puto inepto, decidió mejorar su cuerpo el manejo de su katana autodidactamente. Pasaron unos cuantos meses en los que el muchacho, comenzó a tener una mejora considerable de sus habilidades, había aprendido cosas básicas, había repetido movimientos día y noche, todo para volverse más fuerte. Fue de esa manera como un día, armado de confianza se presentó en el dojo de Sorbet, del que había escuchado aquellas historias de un viejo maestro del que podría aprender el camino del verdadero guerrero ultra definitivo. Entrando en el interior del interior y atravesando uno de los patios interiores consiguió llegar a una zona mas escondida del dojo, allí donde se entrenaban los profesionales.

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Al entrar en aquel espacio, Barald percibió como el tiempo parecía detenerse, algo se respiraba en el ambiente que le hacia capaz de canalizar con sus pensamientos más puros y sinceros, era un lugar silencioso, con mucha calma en el que solamente había un hombre allí sentado en medio del lugar, con ambas plantas del pie juntas y ambos ojos cerrados. - No reconozco tu olor chico, dime ... ¿Quién eres? - Aquel hombre, de ya avanzada edad se había percatado de su presencia en el lugar y lejos de alarmarse, habló con paz y serenidad. Barald allí presente dio unos cuantos pasos al frente y mostró respeto frente al maestro, respondiendo a su pregunta. - Me llamo Barald Kane y vengo a hablar con usted si así me lo permite. - Dijo el muchacho en un tono de voz igual de tranquilo que el de el maestro. - Esta bien muchacho, habla entonces. - He recorrido un largo viaje desde mi casa hasta aquí para entregarme en cuerpo y alma a aprender a dominar la espada, quiero ser entrenado. - El viejo frente a la predisposición del muchacho no cambió en su tono de voz, ni si quiera abrió los ojos, pues parecía estar como meditando, aunque sinceramente creo que era solo embuste, era para quedar bien y épico. - No noto mentira en tus palabras, estoy seguro de que eso es lo que quieres pero ... ¿por que he de entrenarte? -

- Eso yo no puedo decírselo porque no lo se, pero las palabras se las lleva el viento así que he venido a demostrárselo si usted me lo permite. - Tras un breve silencio, el viejo continuó con sus palabras. - Enséñame tu espada, chico. - El muchacho agarro de su cintura su arma y se acercó al viejo para ofrecérsela, agachándose hasta estar a su altura para posarla directamente en las palmas de sus manos, abiertas. El viejo sin abrir los ojos comenzó a tocar el arma, desenvainándola, tocando su hoja con la yema de los dedos. - Es una katana muy antigua para estar así de afilada joven, se nota que la cuidas mucho. - Yo mismo la restauré. - - Ya veo ya veo ... mmm crees poder cuidar así de bien las armas del dojo a cambio de tu entrenamiento? Podría ofrecerte eso. - Barald afirmó con la cabeza ante el viejo que ahora si había abierto los ojos, el cual le entregó su arma al chico para inmediatamente levantarse y empezar a tocarlo por todos lados, brazos piernas, pecho espalda. - Todavía eres muy flojo tendrás que entrenar duro, pero todavía queda algo por hacer antes de que te acepte oficialmente como mi pupilo ... vas a hacer honor a tus palabras y me vas a demostrar que realmente eres digno. - A lo que inmediatamente, cambio totalmente de pose, adoptando ahora una posición más flexionada y mas seria que antes. - Quiero saber tu nivel, vamos, muéstramelo - 

Ante aquella situación no pudo evitar sentirse bien por haber conseguido una oportunidad de entrar en un infierno del que desearía no haberse metido, ese viejo era duro de pelotas, los próximos meses iban a ser más que un adiestramiento iban a ser un completo suicidio físico. Barald Kane que no había venido a andarse con tonterias recordó sus convicciones de venir aquí y afrontó su decisión en aquel preciso instante sin titubear ni ponerse nervioso, había llegado la hora. Inmediatamente desenfundó su arma con destreza colocándola de manera diagonal sujeta con ambas manos en el mango, dando ligeros pasos a la derecha buscando bordear al viejo. - Vamos ven, no tengo todo el dia. - A lo que Barald, hizo caso decidido entró directamente con ansias de pelear corriendo hacia el viejo directamente cambiando mientras corría su pose de combate, ahora sujetando con una mano su katana para dar un pequeño salto y estirar su brazo lo más que pudo buscando sorprender al viejo con una estocada directa al pecho, un ataque de media distancia, no queria ser predecible.

El viejo esquivo de manera lateral y directamente desenfundó su arma en un abrir y cerrar de ojos lanzando un corte horizontal directo al cuello del chico que reculó gracias a la distancia que había dejado entre ellos, a lo que el viejo simplemente giro su cuerpo rápidamente para adelantarse un poco a la par que giraba y volvía a lanzar un ataque al mismo sitio. Barald elevó su katana para bloquear el ataque pero su katana salió volando hacia un extremo del dojo, dándose por concluido el combate que había durado exactamente menos de 10 segundos. - Tienes reflejos y eres inteligente ... creo que aprenderás rápido, ahora te toca trabajar. Mañana temprano ven con el resto de alumnos he iniciaras tu entrenamiento, ahora ve a la armería a ver que puedes hacer recuerda que tienes que pagar tu entrenamiento. - Y así fue como Barald consiguió la bendición de un maestro de la espada, ahora tocaba aprender como el que más. - Gracias por aceptarme, prometo entregarme en cuerpo y alma. -
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#2
 

Capitulo 2: ¡Misión secundaria! El mandoble del mono.

El sol apenas acababa de salir cuando Barald llegaba al dojo arrastrando su cuerpo dolorido por el entrenamiento del día anterior. Había descubierto el dolor en de músculos que ni si quiera sabía que existían, sus piernas temblaban a cada paso que daba y su mente luchaba contra si misma pensando en si quizás no estaba preparado para esta vida con la duda de si realmente había nacido para ser el mejor espadachín de todo el South Blue. Nada mas cruzar la puerta pudo ver a la figura del maestro de pie en el centro del tatami, con una mirada intensa, mirada que no permitía mostrar la mas mínima debilidad ni las mentira mas pequeña. - Barald - Dijo con tono grave y pausado, se mascaba la tragedia en sus palabras ¿qué sería esta vez? ¿qué clase de entrenamiento sobrehumano le haría hacer hoy? - Tenemos un problema. - Inmediatamente Barald trago saliva imaginando lo peor - ¿Qué paso hoy maestro? - Dijo el muchacho - Han robado una de nuestras armas. - Robar algo del dojo era un pecado capital, algo demasiado impuro para un lugar tan sagrado aquel. - Pero ¿quién? ... ¿quién lo ha hecho? ¿llegaste a verlo? - Barald nunca parecía sobresaltarse con sus palabras pues siempre hablaba en el mismo tono calmado y sereno. - Un mono - 

¿en serio? un puto mono roba en el puto dojo y lo dices así, ni que hubieran robado un pergamino con la técnica ancestral milenaria de me cago en tu puta vida. - ¿en serio? - ¿Pero como iba un mono a robar una espada del dojo? Barald albergaba la duda de si eso fuera posible pero el maestro no le había mentido nunca, además cierto manuscrito que hablaba de la fauna de la selva hablaba mucho sobre lo habilidosos que eran los monos, capaces de incluso hasta de usar sus propias herramientas como una piedra para partir un coco, eran bastante inteligentes, así que Barald, mientras imaginaba en su mente al mono corriendo con la espalda echada a la espalda - Y tu vas a recuperarla. - Barald no sabía si sentirse insultado o nervioso, había imaginado todo tipo de desafíos heroicos y batallas campales con enemigos que dejarían historias para el recuerdo pero nunca había pensando en que acabaría enfrentándose a un mono con un mandoble gigante como si fuera una puta ramita de un árbol. 

Sin tiempo para procesar nada mas el maestro le dio una palmada en la espalda que casi lo tumba por su tremenda fuerza. - Vamos ve y recupéralo, no vuelvas sin el. Recuerda, tu castigo será proporcional a tu fracaso. - Barald suspiro y sintiéndose como entre la pared y la espada ajusto su katana a su cintura y salo del dojo sin saber bien por donde buscar aunque siendo sinceros, alguien tenía que haberlo visto ¿un mono con un mandoble gigante? desentonaría en cualquier lugar del mundo. Tras emprender su camino hacia el pueblo más cercano del dojo se encontró con una mujer gritando - AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH - - ¿que le ocurre señora? - Dijo el chico preocupado - ay un ... - Antes de que terminara la frase pudo escuchar un tremendo golpe sobre el tejado de una de las casas cercanas, alzando la vista pudo verlo. Allí estaba el mono, media como medio metro y llevaba un mandoble super pesado como si fuera de plástico, saltaba de un tejado a otro con facilidad y una agilidad asombrosa desafiando hasta las propias leyes de la gravedad, burlándose de Barald con sonidos primitivos. 

El chico empezó a correr hacia el con total torpeza, subiendo a uno de los tejados gracias a unas cajas que había tiradas en el suelo, corriendo por las tejas intentando no perder el equilibrio y no caerse al vacio. Cada paso era un desafió y cada chillido del mono un recordatorio de que tenía que haber elegido otro camino ... y no este. Tras varios minutos de persecución el mono llego a un tejado más ancho, una azotea de un pequeño edificio. Barald tras un pequeño sprint para coger velocidad rezando no resbalar, saltó hacia la azotea, cayendo cerca del mono. Ahora se encontraban frente a frente, ambos se quedaron mirándose fijamente a los ojos como si de un duelo de samurais se tratara. Era hora de mostrar al mundo todo cuanto había aprendido desde que estaba en el dojo, aunque no había sido mucho la verdad. Corrió rápidamente hacia el mono acortando la distancia y con gran destreza desenfundó su arma apuntando directamente al mandoble, dándole un golpe ascendente que hizo que saliera disparado de las manitas del mono hacia arriba.

 Fue de esa manera como el mono mostro su enfado y sus colmillos haciendo un chillido aun más molesto, lanzándose hacia Barald que ahora retrocedía para dar un giro de 90 grados e impactar con el mango del arma al mono, lanzándolo por los aires lejos de la azotea. Tras aquello el mono cabreado, aceptó su derrota y se fue chillando y saltando por todos lados, seguramente buscando a alguien a quien tocarle las pelotas. Había recuperado el mandoble era hora de volver al dojo, caminaba tranquilo de vuelta mientras pensaba en que clase de prueba le esperaría ahora, aunque bueno, quizás el viejo se pusiera contento de que su nuevo pupilo estuviera progresando y tras una batalla con un mono con un mandoble volviera a casa con la victoria y el mandoble en su poder. 

Al llegar el maestro lo estaba esperando a la entrada del Dojo que pudo sonreír al ver como el mandoble volvía de nuevo a su dojo. - No creía que pudieras con ese mono y trajeras de vuelta contigo el mandoble - Barald estaba entrenando para ser cada día mejor y poco a poco se estaban viendo los resultados, aunque realmente ¿era una gran proeza quitarle un mandoble a un mono? bueno realmente era difícil, era muy rápido y agil, pero Barald también. Además llevaba entrenando ese movimiento mucho tiempo, se alegraba de que el esfuerzo empezara a dar sus frutos. Su cuerpo había empezado a cambiar desde que entrenaba en el dojo, se empezaba a ver mucho mas musculado y su menejo de la espada estaba mejorando ¿así es como se forja un verdadero espadachín? - Vamos chico, ahora que cumpliste empieza tu entrenamiento diario ¿o es que pensaste que te ibas a dar el día libre? - A lo que el viejo agarro a Barald de la camiseta y lo metió dentro del dojo para empezar a contabilizarle flexiones mientras el fumaba sentado en su espalda.
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#3

Capitulo 3: El fruto prohibido.

La vida de un aprendiz espadachín es cuanto menos tranquila, y más si además de ser el último miembro del dojo tienes a un viejo maestro senil que parece divertirse cuando te putea. - Viejo de mierda ... estoy hasta los huevos de ser su puto sirviente - Barald era, encargado de almacén, recadista y ministro de asuntos turbios en ese puto dojo y todo lo que al viejo le daba pereza o flojera, Barald era quien tenía que hacerlo. - Ser pobre es una mierda ... - El muchacho accedía a todo eso porque quería aprender a manejar la espada gratis, así que el viejo pensaba en sacarle hasta la última gota de sangre y sudor para ganarse su adiestramiento. Habían pasado unos cuantos meses desde que llegó al dojo y sus habilidades de combate habían crecido bastante rápido, igualando ya a varios de sus compañeros en cuanto a nivel de destreza con su katana que ahora, parecía una extremidad más de su cuerpo. Incluso su físico había cambiado, ese viejo era duro de pelotas y en tan solo un par de meses había hecho que todos los músculos del cuerpo de Barald se endurecieran a una velocidad increíble, muy por encima del promedio humano ¿entonces tiene razón el viejo y sabe lo que hace? por su puesto que si, aunque de nada vale el conocimiento si no tienes la determinación e implicación.

Barald podía haber abandonado muchas veces y era algo que todavía en algún momento pensaba con su cabeza, en cambio no estaba preparado para eso, su vida no podía girar en torno a la debilidad, ansiaba ser fuerte, ansiaba sentir el poder ¿llegar a cortar un puto barco por la mitad con su espada? quien sabe. - 1567, 1568, 1569 ... - El sudor caía de su frente mientras trabajaba su tren superior de manera explosiva, era un entrenamiento físico rutinario, pero ya había llegado a niveles muy por encima de la media humana. Trabajaba básicos con su cuerpo siempre que podía, flexiones, dominadas, todo tipo de entrenamientos para volverse más fuerte que el puto viejo de los cojones, que le faltaba pegarle con un látigo mientras lo hacía entrenar - ¡Vamos chico! mi abuela sigue haciendo mas flexiones que tu. - Dijo para golpearle con un bastón en la espalda mientras Barald seguía su entrenamiento sin ni si quiera inmutarse - Ya ni te quejas cuando te pego, estas mejorando. - El muchacho era dedicado con su entrenamiento, tanto que su cuerpo había aguantado todo cuanto le había echado encima ese puto viejo, era mucho más resistente, manejaba mejor su arma, más rápido, más fuerte ... estaba en el camino de convertirse en una puta maquina de cortar cabezas brazos y todo cuanto se cruzara en su camino.

- Bien chico esta bien por ahora, quiero enseñarte algo, vamos levanta. - Barald se hizo un par de flexiones más y se incorporó quedando ahora con ambos pies sobre el suelo y la cabeza erguida, giro su cuello para crujirlo primero a un lado y luego a otro, ahora relajandose un poco tomando algo de aire fresco acabó mirando al cielo, un día soleado sin demasiadas nubes, eran alrededor de las 12 de la mañana. El muchacho siguió al maestro hasta el interior del dojo y una vez allí vio como había preparado una mesa pequeña donde poder sentarse en el suelo y tomar algo para hidratar el cuerpo. Tomaron asiento ambos y el viejo empezó a hablar - Bueno Barald, es hora de que pases al siguiente nivel. Hay una clase de entrenamiento que deberás de completar si quieres seguir mejorando, este entrenamiento es llevado de generación en generación y solo los mejores espadachines del dojo saben de esta técnica milenaria ¿crees estar preparado? - Barald ni se inmutó mientras bebía tranquilamente. - Puedo con cualquier entrenamiento viejo. Empecemos cuando quieras. - El chico había perdido el miedo al desconocimiento, se sentía listo y preparado para cualquier situación. 

- No voy a poder guiarte en este entrenamiento, es algo que tu deberás de aprender sobre la marcha. Ni si quiera se cuanto tiempo durara. Has de adentrarte en lo más profundo de tu ser para aprender de ti mismo joven Barald, pelearas contra tu subconsciente hasta que consigas despertar. Solo debes tomar esto. - Dijo sacando un pequeño envoltorio de tela en el que dentro, había un tipo de fruta un tanto peculiar. El chico tomó el envoltorio y lo abrió sin pensárselo mucho, observando aquellos frutos de diferentes colores y olores - ¿Vencer a mi subconsciente? - dijo para abrir la boca y lanzarse un pedazo de aquel fruto al interior. Aquel fruto era especial, tan especial que en cuestión de unos 10 o 15 minutos dejaría al joven en un estado de sueño increíble, era tal su poder de sedación que lograba hacer que el que la ingiriera adquiriera cierta libertad dentro de su subconsciente, tal era su libertad que su propio subconsciente lo consideraría una amenaza. Pero aquello aun no había pasado ¿estaría listo para llegar a superar aquel entrenamiento? Tras masticar el fruto y tragarlo, dio un trago de agua para que el fruto bajara por su garganta con mayor facilidad y dio un golpe en la mesa con el vaso al terminar de beber - No se que clase de entrenamiento será este ... pero lo superaré, confié en mi. -
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#4
Capítulo 4: La prueba del conquistador

Y así fue como el pana Barald fue inducido a un estado que le llevaría a alcanzar su siguiente nivel de poder para convertirse en el espadachín supremo, el único e inigualable, un mortal que jugaría a ser Dios. El maestro viejo de Sorbet confiaba en su pupilo y por eso le había adiestrado para ser un afilado combatiente, pero más allá de sus propias habilidades con la  espada veía algo en el diferente  al resto de mortales a los que estaba acostumbrado a ver es por eso que había decidido inducirle en un estado de sueño en donde su subconsciente se apoderaría de el, siendo su yo interior el que le pondría a prueba, una de la que no despertaría si no era capaz de vencerlo. El pana Barald en el mundo terrenal tal y como lo conocemos quedo dormido e inconsciente y mientras la baba le caía de su boca abierta, su maestro lo recostó en un lateral del tatami y posteriormente le tiro un vaso de agua encima. - Pobre chico, va a vivir un infierno ... -  Y mientras todo eso sucedía en el mundo  terrenal, en su subconsciente solo existía la oscuridad. El espadachín no podía ver nada, ni si quiera moverse, aunque si estaba consciente. - Uhhhmmmm ¿esta es la prueba que decía el maestro? - en cuanto se hizo consciente de que había sido inducido a ese estado y que la prueba estaba por comenzar, de pronto, todo se hizo claro. No había nada mas alla de el mismo en aquel lugar, parecía estar en un lugar inmenso completamente blanco donde tan solo podía ver su propio cuerpo. De pronto, volvió a tener control sobre sus extremidades pudiendose mover en aquel lugar. Comenzó a caminar sin un rumbo fijo en línea recta sin pronunciarse, era extraño escuchar el silencio en su máximo esplendor. Sin lograr ver nada más aquel lugar blanco en el que se encontraba, el silencio fue roto.



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- Hacia mucho tiempo que nadie venía a visitarme, eso me pone muy contento JEJEHEHJEJHEJEJEHJEHJEHJE-  

De entre todos los escenarios posibles, Barald no imaginó escuchar una voz tan maligna, tan ... despiadada. Lo podía ver, ahora a unos cinco metros de el, de frente. Una silueta sin rostro ni cuerpo tangibles, tan solo podía verle los dientes. - Bienvenido a tu infierno ¿a que no adivinas quien soy eh? - En aquel momento aquel ser maligno se teletransporto frente a Barald, tocandole con lo que sería su dedo indice en repetidas ocasiones. - Vamos, responde mortal, te he hecho una pregunta - Barald en aquel momento decidió desenvainar su katana directamente para cortar su cabeza pero para su sorpresa, la katana lo atravesó como si aquello tan solo fuera un fantasma. - Ohhhh vaya, ya no recordaba lo que era ser atravesado de esa manera JEHEHEHEHHJEHDFJEHFJEHEJ ahorra tus fuerzas idiota, no puedes matarme. - - ¿Quien eres? - - ¿En serio no sabes quien soy? Dahahahahhaha ¿ahora sabes quien soy? - Barald dio un salto hacia atrás para alejarse de ese tipo colocando su katana en posicion de combaate. - No se quien eres ni que quieres asi que responde tu, presentate, dejate de ton... - - ¡YO SOY TU Y TU ERES YO DAHAHAHAHHAHAHA YA NO TE RECONOCES NI AL ESPEJO MUCHACHO! -
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#5

Capitulo 5: El portador del alma

La percepción de la realidad y la ficción se esfumó, haber caído en un estado tan profundo del sueño le borró de la memoria que aquello era una prueba a  la que tenía que enfrentar y que solo era su subconsciente. La figura terrorífica sin rostro ni cuerpo que afirmaba ser el, ahora era su realidad. El azabache trago salíba, aun en su pose de combate defensiva con ambas katanas cruzadas. Estar frente a ese espectro sin rostro le provocaba un terrible malestar, podía sentir algo en el que jamás había experimentado. El dolor de su estomago le ocasionaba un malestar general imbuido por la siniestra presencia de ese ser maligno. - Oh vamos, no me mires con esos ojos Barald. - El ser supremo maligno que tenía delante ahora, abría ambas palmas de las manos, estirando sus brazos hacia los lados para de pronto ... volver a dirigirse a el, esta vez haciendo que el eco de la sala vacía de oscuridad retumbara con su voz temida y poderosamente siniestra 

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- ESTO ERES TU! SOLO QUE NUNCA TE DISTE CUENTA DAHAHAHAHHAHAHAHA - 

Tan solo un parpadeo de Barald bastó para que ahora, al abrir de nuevo los ojos, el ser maligno ya no estaba delante el. - Mierda ¿ya no esta? espera un momento ... aghhhhhhh - La diestra de Barald fue llevada hasta su ojo derecho, de pronto empezó a sentir un dolor tremendamente intenso, lo que hizo que cayera de rodillas sin poder defenderse, más que gritar.

Aquel lugar que irradiaba una luz blanca que hacía que su equilibrio no fuera el mismo, de pronto, cambio su tonalidad, de golpe. Ahora todo era oscuridad, no podía ver nada de nada, sin embargo, el dolor de su ojo derecho se intensificaba de tal manera que le impedía poder moverse y de pronto la misma voz siniestra empezó a hablarle,  esta vez en su cabeza, acabando con el dolor. - Ahora escuchame bien Barald, yo soy tu voluntad, tu presencia, soy la forma de tu alma y tu verdadero yo, tu solo eres mi cuerpo. Que tu cuerpo haya llegado hasta mi no es casualidad, es tu destino. Y tu destino es conquistarlo todo aunque aun no lo sepas, porque esa es mi voluntad, lo que es lo mismo ¡TU VOLUNTAD! ¿empiezas a entender de que va todo esto? - 

Preciso instante en el que de pronto, la luz volvió al lugar y allí estaba, podía verle. Con la misma mirada que la suya, ahora aquel ser volvía a extender sus brazos hacia los lados con las palmas abiertas - Cuando despiertes no recordaras nada de esto, pero ahora que has llegado hasta mi, no puedo dejar que me dejes aquí. Saldré contigo al mundo y viviré en tu ojo derecho. Desde ahí haré de ti el rey que estas destinado a ser, mortal. Solo saldré una vez despiertes mi poder hasta entonces, observaré a través de tu ojo y podré ver lo que tu ves, sentir lo que tu sientes ... pero recuerda, una vez despiertes el poder del conquistador saldré a tomar lo que es nuestro.
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#6

Capitulo 6: La voluntad de un Rey

- BARALD!!!! DESPIERTA CHICOOO NO TE MUERASSS!!! BAAAAARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALD!!!!!! - 

Podía escuchar esa voz muy lejos de el, como si estuviera en el otro extremo de aquel lugar en el que se encontraba. Su cuerpo yacía tendido en el mundo terrenal así como lo había dejado su maestro, en cambio en el interior de su subconsciente algo había ocurrido, no podía recordar el que ni el como había llegado hasta allí, tampoco que era lo que estaba haciendo; tan solo podía verse a si mismo desde un plano astral en una habitación blanca donde no había nada, ni aparentemente nadie. - Espera ... ¿ese de ahí soy yo? no hay duda de eso. - Desde aquel plano astral, Barald era capaz de verse a si mismo con su mano derecha tapando la mitad de su rostro dejando solo visible su ojo izquierdo. - ¿Que coño es esto? ¿Por qué me veo a mi mismo ahi tirado en el suelo ¿estoy herido? mmm -  Barald se acercó a si mismo el cual no parecía darse cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor- Su cuerpo no era capaz de verle desde fuera,  el solo estaba tirado en el suelo de la habitación donde no había nada. Desde el plano astral, Barald se observaba a si mismo con detenimiento, la mano derecha que tapaba parte de su rostro estaba empapada de sangre intentando detener una herida latente en su ojo. - Me estoy desangrando pero ¿quien me hizo esto? -  Observé a mi alrededor pero no podía ver a nadie, tan solo aquel extenso infinito de color blanco que parecia haberle atrapado.

Y entonces de pronto; el cuerpo de Barald empezó a moverse. - ESO ESO, LEVANTATE! NO PUEDO MORIR AHORA! - el cuerpo de Barald se incorporó con la mirada perdida y el ojo derecho completamente ensangrentado,  a lo que el alma de Barald que era el que lo veía desde el plano astral empezó a moverse alrededor de el. - DAHAHAHAHHAHAHAHAHHAHAHAHAHAHAHHAAHHAA SIIIII ESTOY VIVO - fue en ese  preciso momento cuando de pronto, el cuello del cuerpo se movió y quedo mirando fijamente al alma. - Tu, deja de dar vueltas, vas a marearme -  El alma de Barald freno en seco al escuchar aquella voz salir de su propio cuerpo. - Dahahahhahah, bien, es hora de que salgamos  de este lugar, tu ven aquí -  La mano derecha de Barald agarró el alma que parecia haber escapado de su cuerpo al haber interferido con su voluntad una vez se estaba acomodando en su cuerpo - No puedo salir sin ti de aquí o perderemos la conciencia en el mundo real, tenemos que salir los tres, yo, tu, y el cuerpo, si no esto no habra servido de nada y quedaremos en coma. ¿Entiendes? Ya nos estan reclamando. - De inmediato, Barald  abrio la boca y se comió el alma que había agarrado. - Ya esta todo listo, por fin saldre de este lugar! ¿Rey de los mortales? Suena bien  -  En ese instante Barald, despertó del sueño profundo en el que había sido inducido, viendo los ojos del maestro mirandolo fijamente con cara de preocupado. - Eh chico, joder si, lo sabía, sabía que sobrevivirias - -¿Que pasó viejo? no recuerdo nada. - - Parece que superaste la prueba ¿enserio no recuerdas lo que viviste? - - No ¿una prueba? ¿de que estas hablando viejo? -

[Imagen: flat-750x-075-f-pad-750x1000-f8f8f8-u4.jpg]
- Nos veremos pronto Barald ...  -
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