03-01-2026, 06:03 PM
A medida que corría en su cabeza el mundo se volvió sepia, pudo ver las manchas de la película de 8 milímetros a medida que se proyectaba en su cabeza. Vio los adoquines de Baterilla, las calles de su infancia y recordó jugar como un pequeño corriendo por toda la ciudad a medida que con la mujer lagarto escapaban de la escena del crimen. Corrió contento por algunas calles hasta que finalmente recordó... Que nunca tuvo tales recuerdos. Nunca corrió como un niño en Baterilla, nunca jugó con nadie pues desde que se había vuelto un aprendiz de su familia su vida se había dedicado enteramente al oficio. Inspiró con serenidad, y escuchó con atención la propuesta de la misma. – ¿Que si tengo miedo? –Lo analizó por unos momentos, rascando su mentón.
¿Era la timidez similar al miedo? No era diestro socialmente, pero tampoco es que le temiese a nadie que se le pusiese en frente. Tímido pero valiente, entendía el contraste hasta cierto punto. – No, cobarde no soy pero tampoco me llama la atención la propuesta en este momento –Aclaró encogiéndose de hombros. No confiaba en ella aún, pero entonces levantó el pulgar con una sonrisa serena de lado a lado. – Si quieres darte un baño me parece una buena idea, yo me iré al puerto. En tres días salimos hacia la Grand Line y lo mejor es mantener un perfil bajo hasta entonces… –Era curioso pensar si masacrar a otros piratas en un fumadero de opio, y matar a dos marines que venían a arrestarlos a sangre fría eran conceptos compatibles con mantener un perfil bajo pero la consciencia del funesto muchacho era algo curioso, y digno de análisis.
– Fue divertido igual, curioso… Es la primera vez que hago algo así de descabellado con alguien que recién conozco –explicaría con serenidad antes de dejar escapar su característica risa tímida entre dientes. No parecía nervioso, habiendo formado una suerte de camaradería implícita; en parte por los estupefacientes que poco a poco iban mermando en sus sistema, y en parte por los crímenes cometidos en complicidad ¿Qué cosas podían acercar a las personas con mayor efectividad que la adrenalina pura y dura?
Giró sus talones, rascando su nuca antes de girar la mirada nuevamente hacia la pirata del lienzo marcado por el fuego. – Si nos volvemos a cruzar espero que no sea en bandos contrarios pero si es ese el caso, respeto tu fuerza y tu espíritu, Maki D. Zen’in –Aclaró recordando finalmente el nombre de la pirata como correspondía. – Hoy me ayudaste a recuperar algo muy valioso para la memoria de mi familia, y por eso te estoy en deuda... Cuando necesites una mano, podrás contar conmigo –Siempre y cuando no fuese para rascarle la comezón, pues un café antes sería menester.
¿Era la timidez similar al miedo? No era diestro socialmente, pero tampoco es que le temiese a nadie que se le pusiese en frente. Tímido pero valiente, entendía el contraste hasta cierto punto. – No, cobarde no soy pero tampoco me llama la atención la propuesta en este momento –Aclaró encogiéndose de hombros. No confiaba en ella aún, pero entonces levantó el pulgar con una sonrisa serena de lado a lado. – Si quieres darte un baño me parece una buena idea, yo me iré al puerto. En tres días salimos hacia la Grand Line y lo mejor es mantener un perfil bajo hasta entonces… –Era curioso pensar si masacrar a otros piratas en un fumadero de opio, y matar a dos marines que venían a arrestarlos a sangre fría eran conceptos compatibles con mantener un perfil bajo pero la consciencia del funesto muchacho era algo curioso, y digno de análisis.
– Fue divertido igual, curioso… Es la primera vez que hago algo así de descabellado con alguien que recién conozco –explicaría con serenidad antes de dejar escapar su característica risa tímida entre dientes. No parecía nervioso, habiendo formado una suerte de camaradería implícita; en parte por los estupefacientes que poco a poco iban mermando en sus sistema, y en parte por los crímenes cometidos en complicidad ¿Qué cosas podían acercar a las personas con mayor efectividad que la adrenalina pura y dura?
Giró sus talones, rascando su nuca antes de girar la mirada nuevamente hacia la pirata del lienzo marcado por el fuego. – Si nos volvemos a cruzar espero que no sea en bandos contrarios pero si es ese el caso, respeto tu fuerza y tu espíritu, Maki D. Zen’in –Aclaró recordando finalmente el nombre de la pirata como correspondía. – Hoy me ayudaste a recuperar algo muy valioso para la memoria de mi familia, y por eso te estoy en deuda... Cuando necesites una mano, podrás contar conmigo –Siempre y cuando no fuese para rascarle la comezón, pues un café antes sería menester.
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