Elara Vangrim
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
38
18
135
66
23
43
34
0
128
06-01-2026, 03:01 PM
El sol de Isla Karate pegaba pero demasiado fuerte, como siempre, y Elara ya sentía que se estaba asando como un pollito, quizás era porque ella parecía un ángel y al ser un ángel, indudablemente ya era asemejarse a un ave. Estaba sentada en una raíz de un árbol que parecía bastante viejo, y se encontraba moviendo sus alas de un lado a otro para ver si le llegaba un poco de aire, pero el aire también estaba caliente. Se sentía muy, muy aburrida. Ya había practicado sus golpes y también había intentado lanzar unos rayos chiquitos a unas piedras, pero estar sola era lo peor del mundo. No le gustaba en lo más mínimo, debido a que no era algo que ella esté acostumbrada para su desgracia.
¡Quería de alguna manera el poder estar bien! De alguna manera disfrutar que había conseguido logros. Pero era bastante difícil. Y no le gustaba para nada eso... Pero algo tenía que hacer. Aunque sea difícil para ella.
— ¡Nee~! ¡Qué aburrimiento más grande! — exclamó ella soltando un suspiro muy largo. Se sentía un poquito aburrida. Pero al menos intentaría tomárselo bien.
Se miró las manos y de repente salió una chispita azul que le hizo cosquillas. Elara todavía no entendía bien como funcionaba eso de ser una "mujer rayo", porque a veces quería prender una fogata y terminaba haciendo explotar un arbusto entero, cosa que le daba muchísima vergüenza obviamente, pero menos mal que nadie la había visto, ella siempre estaba preparada para todo ¡Y eso era agradable! Aunque también había mucho qué ella tenía que controlar. Owen la había dejado ahí para que se hiciera fuerte, y ella lo intentaba de verdad, pero es que la isla ya se la sabía de memoria. Quería irse, quería ver barcos grandes y gente que no estuviera todo el día dándose patadas en los dojos.
Pero ese momento sabía que aún no era importante para ella. Aún tenía que seguir entrenando, aún tenía que seguir siendo fuerte. Le faltaba muchísimo. ¡Owen lo sabía! Inclusive, se prometió a sí misma ser fuerte... tenía que conocer a ese cocinero. Tenía que volverlo a ver. Su máxima inspiración.
Pero no podía quedarse sin hacer nada... No era su costumbre, por eso se levantó de la raíz y empezó a caminar en círculos, pateando una piedrita pequeña. Estaba un poco triste porque sentía que el tiempo no pasaba nunca. Se acomodó el flequillo que lo tenía pegado a la frente por el sudor y miró hacia el camino que llevaba al puerto, esperando ver algo nuevo, pero no se veía nada. ¿Algún día sería que pase algo sumamente divertido? ¿O quizás no era momento aún?
— Seguro que Owen ya se olvidó de mí... — pensó en voz alta, aunque luego se arrepintió y sacudió la cabeza rápido — No, no, él va a volver. Tengo que entrenar más. — era más que obvio. Owen no hacía las cosas porque sí y se olvidaba de las mismas (aunque ese pueda ser el caso) ya que Owen confiaba muchísimo en ella. ¡Era su hermanito después de todo! Aunque Elara también estaba preocupada de que él pueda estar bien. — Ojalá no esté invadiendo algo... — de seguro que no. Su hermano es tranquilo.
Intentó concentrarse otra vez. Cerró los ojos y puso las manos hacia adelante, tratando de sentir la electricidad en su pecho. Se puso muy seria, o al menos eso intentaba ella, pero un mosquito se le paró en la nariz y terminó soltando un estornudo eléctrico que quemó un poquito de pasto a sus pies.
Se puso roja de la vergüenza, aunque nadie la estaba viendo. O eso creía ella. Se quedó ahí parada, con las alas un poco bajas y mirando el humo que salía del pasto quemado, sintiéndose la persona más torpe de toda la armada revolucionaria. Solo quería que pasara algo diferente, lo que fuera, para no tener que seguir hablando sola con los árboles. ¡Hasta "pepa" la piedra ya no quería hablar con ella! ¡Y eso que la propia piedra no hablaba! ¿Qué loco verdad? Ah...
Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
42
64
150
41
70
0
45
La isla Karate, su nombre era evidencia de algo muy usual, las artes marciales en esta isla eran algo muy común y popular, tanto su practica, como la competencia, era una isla sin duda alguna interesante no solo por el lado del ejercicio de la violencia hacia otros de forma "profesional" por decirlo de alguna forma, si no por que cada Dojo, tenia su propia filosofía, lo cual para alguien como Dharma, era bastante interesante ver la diversidad de peleadores que pudieran coexistir en este lugar tan peculiar. La isla estaba adornada en su totalidad por arboles tipo bonsái con la peculiaridad que estos eran gigantes, algunas historias sobre esto se habían escuchado que gracias al "ki" el "alma" la "energía" de los peleadores este tipo de arboles se desarrollaron de manera diferente. Pero quien podría saberlo a ciencia cierta.
Aun así era una imagen bastante agradable de ver, mientras que en si la isla era pequeña tenia diferentes niveles alrededor de la montaña, como pequeños valles o laderas, donde también se ubicaban los distintos dojos de entrenamiento. El oriundo de Wano, poco o mucho recordaba de su infancia en tan lejano país, pero ver esta isla le traía cierto recuerdo, aunque allá lo que mas se podía ver eran samuráis. Por ahora Dharma caminaba por una de las laderas que llevaban a distintos Dojos, el calor arreciaba con intensidad, sin embargo soportar los diversos climas hostiles para alguien como este espadachín, era como un entrenamiento tan normal como necesario. Su piel, su cuerpo atlético y su voluntad se servían de diferentes retos para desarrollarse cada vez con mas fortaleza.
| Hmm bro... | Decía como hablando para si mismo, algo natural en él. Escucho un estruendo no muy grande, pero si extraño que llamo su atención, estaba a un par grandes y prominentes bonsáis a su izquierda, en otra especie de camino, en si el pueblo aun era muy rudimentario en cuanto a caminos o maneras de moverse, pues nadie utilizaba ningún tipo de vehículo o bestia de campo, todo era parte del entrenamiento mismo. Dharma se dejo llevar por sus sentido del oído que le ayudaría a detectar de donde venia ese peculiar ruido. Hasta que de un momento a otro pudo ver como una chica estornudaba y al mismo tiempo quemaba el suelo con electricidad o algún tipo de energía parecida, pero al momento la primer conjetura era la ideal. | Hey... ¿todo bien? | La curiosidad era el motor para que Dharma pudiera entablar un tipo de conversación, no era una persona sociable, pero el hecho de ver cosas diferente o misteriosas, era algo que realmente le podía mas que su indiferencia.
Las palabras del alto y fornido pelinegro eran dirigidas a la chica que se encontraba unos 5 metros a la vista izquierda de él, mientras el mismo iba saliendo de los arbustos que rodeaban a los bonsáis, sin mostrar signos de hostilidad y mostrándose por completo podía verse la silueta de un hombre con gran altura y fortaleza física, sus ropajes eran los habituales, aun con el calor era lo mas ligero que podía portar, si bien el sol estaba haciendo lo suyo aun no era algo del todo molesto para él con su camiseta negra algo entallada y sus pantalones grises holgados mas su calzado cómodo de color negro y claramente sus dos espadas que venían en una sujeción de cuero alrededor de su espalda y cintura, lo cual le permitía cargarlas a los costados de su propio cuerpo
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Elara Vangrim
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
38
18
135
66
23
43
34
0
128
Elara sintió que el mundo se le venía encima, se le venía encima de una forma muy pesada y muy repentina cuando escuchó esa voz. Se quedó tiesa, muy tiesa y muy quieta, como si sus pies se hubieran quedado pegados al suelo por culpa de la electricidad. ¡Alguien la había visto! Alguien había presenciado ese estornudo tan ridículo y el pasto quemado. Elara sentía que la cara le ardía más que el sol, sentía que se ponía roja, muy roja y muy avergonzada, porque no había nada más humillante que ser pillada haciendo el tonto de esa manera.
Se giró poco a poco, con un miedo muy grande y muy fuerte de encontrarse con alguien que se burlara de ella. Pero cuando vio al hombre salir de entre los arbustos, se quedó más de piedra todavía. Era un hombre muy alto, muy fornido y que imponía mucho respeto con esas espadas. Elara nunca había visto a alguien tan... tan grande y tan "sólido" por esos caminos solitarios de la isla.
— ¡A-ah! ¡N-no! ¡O sea, sí! ¡Todo bien, nee~! — exclamó ella mientras empezaba a agitar las manos de forma muy loca, pero en lugar de alejarse, dio un paso en falso hacia adelante y terminó tropezando con la raíz del bonsái.
Como es tan torpe, Elara no pudo frenar y terminó cayendo directamente hacia el desconocido. Sus manos, buscando desesperadamente algo de lo que agarrarse para no besar el suelo, terminaron aterrizando sobre el pecho del hombre. Elara sintió la dureza de sus músculos bajo la camiseta negra, una firmeza que la dejó completamente impactada y muy, muy confundida. Se quedó ahí, con las palmas apoyadas en su torso, sintiendo el calor que desprendía ese cuerpo tan atlético y tan fuerte.
— ¡L-lo siento! ¡Es que... es que eres muy duro! — soltó ella con una honestidad que le quemaba la lengua, sin poder separar las manos de su pecho por el puro shock de la situación. — Pareces una roca... ¡una roca muy guapa y muy grande! ¡Nee~! — dijo mientras levantaba la vista y se encontraba con que estaba a escasos centímetros de su rostro.
Se dio cuenta de lo que acababa de decir y de lo comprometida que era la posición en la que estaba. Elara se separó de un salto, un salto muy brusco y muy ruidoso que hizo que sus alas golpearan las hojas del bonsái, soltando un montón de plumas rosas por el aire. Se tapó la cara con las manos, pero dejó un huequito entre los dedos para seguir mirándolo, porque su fetichismo no la dejaba apartar la vista de alguien que se veía tan poderoso.
— ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Nee~! Es que me puse nerviosa porque estaba practicando mis rayos y... y salieron por la nariz. Y luego apareces tú, que eres tan... tan imponente, y mis pies decidieron que querían abrazarte el pecho... ¡No quería tocarte así! ¡Lo juro por mi vida! — balbuceó con la voz muy aguda, casi al borde del colapso por la vergüenza tan grande que estaba sintiendo.
Se quedó ahí parada, temblando como una hoja y con las alas caídas de la pura humillación. Elara pensaba que este hombre debía de pensar que era una loca peligrosa o una pervertida que iba asaltando a la gente por los caminos. Se acomodó el flequillo con dedos temblorosos, intentando recuperar un poco de la dignidad que ya no tenía, mientras sentía que el corazón le martilleaba las costillas de una forma muy violenta y muy rápida.
— Soy Elara... y de verdad que no soy una acosadora de espadachines, nee~. Es que eres el primer humano que veo hoy y... y eres mucho más interesante que las piedras con las que estaba hablando — añadió con un hilo de voz, mirando al suelo porque no era capaz de aguantarle la mirada a ese extraño tan imponente que la había dejado sin palabras.
Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
42
64
150
41
70
0
45
Dharma escuchaba y veía la reacción de la mujer, una espontaneidad que le extrañaba, pues no comprendía quien podía dar tantas explicaciones a una simple pregunta, además que el inoportuno en teoría había sido él mismo. Pero apenas iba acomodándose saliendo de los arbustos así que su mirada se había centrado por unos segundos en no tropezar o que se rasgara su ropa con alguno de los arbustos que estaba pasando, los cuales eran bastante frondosos y suaves, así que al parecer no había ningún problema respecto a eso, así el pelinegro cuando intento reincorporarse y hablarle a la mujer, su mirada se alzo al mismo momento que sentía un peso extraño sobre sus pectorales, sin tardar mucho en notarlo pudo ver las manos de aquella mujer y a la vez termino de observarla rápidamente. Estaban en una situación un tanto peculiar, sin embargo para el espadachín no significaba nada más que un pequeño descuido y accidente .
| No te preocupes... y | "una roca guapa" se quedo en su mente esa frase un tanto peculiar, al mismo tiempo que dado el clima podía sentir la respiración un tanto perturbada de la chica, que a la vez le refrescaba con una singularidad, la misma que le hacia atender dicho dilema, Dharma se reincorporo quedando de pie firmemente con cuidado de no moverse y causar otro accidente, así su rostro se fue alejando del de la chica, dejando la diferencia de estaturas más evidente, aun sintiendo las manos de ella sobre su camiseta la cual estaba un tanto mas ajustada de lo normal debido al ligero sudor que expedía su cuerpo, si bien no se encontraba ni agotado ni cansado, era natural por la zona y el clima de ese día que su cuerpo reaccionaria. | Bueno al menos estas bien ¿creo?|
Su mirada se centro en el show que indirectamente daba la mujer al haber pegado un salto para atrás una multitud de flores comenzaron a flotar por su alrededor, algo diferente para lo que solía vivir este pirata, a su vez pudo notar que la chica tenia alas, había escuchado un poco sobre ese tipo de seres, pero no había tenido aun la oportunidad de ver a alguien así de tan cerca. Su mirada no se noto sorprendida, pues tampoco quería incomodar, ni parecer alguien que pudiera sorprenderse. Dharma suspiraba suavemente y se acomoda un poco su ropa al mismo tiempo que estiraba los músculos de su espalda, mientras esperaba la respuesta de aquella mujer, tenia una apariencia inusual, no es que ese fuera algo malo, pero no solía encontrarse con personas "bellas" por decirlo de alguna manera.
|Hmm ¿bro? | Decía mientras la miraba un tanto consternada y nerviosa | Yo soy Dharma y vale así como has visto que llevo espadas, creo que es mas sorprendente el hecho de que tu saques rayos... eso hizo que llegara y te espantara... supongo | Decía tratando de llevar a cabo un tipo de conversación a la cual no estaba acostumbrado, su semblante era serio pero no rígido, intentaba comprender todo lo que había sucedido, mirándola por ahora de abajo hacia arriba y notando que sus ropajes tampoco coincidían con algún tipo de facción en especifico, no parecía ser tampoco alguien por la quien debería cuidarse, pero el pelinegro no era para nada alguien confiado, así que esperaría a conocer más de esta chica, al mismo tiempo que trataría de descubrir de que manera es que ella tenia ese tipo de poderes, la respuesta mas lógica que podía deducir el espadachín, es que la chica fuera usuaria de una fruta del diablo.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Elara Vangrim
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
38
18
135
66
23
43
34
0
128
Elara sentía que la cara le iba a explotar, se sentía muy, muy roja y con un calor que no era normal. Al ver que Dharma era tan alto, tuvo que echar la cabeza hacia atrás para mirarlo y eso la puso más nerviosa todavía, porque desde ahí abajo los músculos de él se veían todavía más... más grandes. Sus ojos no podían dejar de mirar cómo la camiseta se le pegaba al pecho por el sudor, era algo que la tenía totalmente hipnotizada y muy ida, porque nunca había tenido a una "roca" tan cerca de su cara. Y eso le causaba muchísima vergüenza, pero poco y nada podía hacer. Simplemente intentar aguantar lo mejor posible la situación que vivía.
— ¡S-sí! ¡Estoy bien! O sea, mi orgullo no tanto, pero mis huesos están enteros, nee~ — balbuceó ella mientras intentaba que sus alas dejaran de moverse como locas, porque estaba dejando el suelo lleno de plumas blancas y rosadas y eso le daba muchísima vergüenza. Era como un pollito recién salido.
Cuando él dijo su nombre, Dharma, Elara lo repitió bajito, como probando cómo sonaba. Le gustaba, le gustaba mucho porque sonaba a alguien que no se cae de cara contra los árboles como ella. Pero cuando él mencionó lo de los rayos, ella se puso a jugar con sus dedos de forma muy torpe, apretando uno contra otro. Estaba muy nerviosa, pero lo dijo con una clara honestidad fácil.
— ¡Es que no fue a propósito! ¡Nee~ ! Es que un mosquito se me puso en la nariz y pues... pues exploté. No soy muy buena siendo una "mujer rayo", la verdad es que soy un desastre, un desastre muy grande y muy eléctrico — confesó con su honestidad de siempre, porque no sabía inventarse una excusa que sonara inteligente frente a alguien tan serio. Era algo duro, pero nada que hacer.
Se quedó mirando las espadas que él llevaba, y luego volvió a mirar sus brazos. Estaba muy impresionada, se sentía muy, muy impresionada por lo fuerte que se veía ese chico. Se acercó un poquito más, casi sin darse cuenta, porque su fetiche la empujaba a querer ver más de cerca esa "firmeza" que había sentido cuando lo tocó hace un momento.
— ¿Dharma? Es un nombre muy... muy de alguien que sabe lo que hace, nee~ — dijo ella rascándose la nuca y soltando una risita nerviosa que sonó un poco tonta. — Y no me espantaste... bueno, solo un poquito porque apareciste de la nada. Pero es que eres muy... muy imponente. ¡Eres como un muro pero con patas y espadas! ¿Vives aquí o solo estás de paso para que la gente te mire los músculos? ¡Nee~! — Se tapó la boca rápido en cuanto soltó lo último, abriendo mucho los ojos. ¡No quería decir eso! Pero es que cuando se ponía nerviosa, las verdades le salían solas de la boca como si tuvieran patas. Se quedó ahí parada, esperando que él no se enfadara por ser tan bocazas, mientras sus alas daban un pequeño aleteo de puro agobio.
Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
42
64
150
41
70
0
45
Su mirada afilada encerraba sus orbes color esmeralda, los cuales observaban con atención y curiosidad el comportamiento de aquella mujer que tenia frente de él, poseía alas, algo recordaba de un tipo de personas, su oficio como erudito le permitía estudiar y tener el gusto por dicho estudio en diferentes ámbitos, el conocimiento de la historia, no solo misterios, sino el poder comprender las situaciones políticas y culturales de alguna forma, así como saber sobre las Akuma no mi. Dharma tenia mucha curiosidad de encontrarse con quien podría ser poseedor de una fruta del diablo que le permitiese al usuario lanzar rayos o electricidad, normalmente pasaría de largo ante la rareza de la mujer y sus expresiones intensas, pero de alguna forma lo otro le parecía suficiente e interesante como para mantenerse atento a la conversación, sin tampoco dejar de ser respetuoso y poner un poco de distancia, pues al final era una desconocida que incluso mencionaba las armas que el portaba, por ende no era de su desconocimiento el armamento ni su utilidad. El espadachín no era nada confiado
| Entiendo todo eso que dices Elara ¿cierto? | Pauso un momento mientras se acomodaba bien en el terreno dando dos pasos cortos hacia atrás, no por disgusto si no por comodidad. | Mujer rayo, si que eres interesante y ese nombre suena mas misterioso, creo que así te llamare por ahora... no suelo hacer muchas amistades por donde ando, no suelo confiar en las personas, pero creo que pareces alguien por quien no tendría que estar tan preocupado... ¿no? | Si bien lo que decía no era por que ella fuese débil o alguien sin capacidad de hacer "daño" era obvio que tenia poderes, pero algo en la personalidad de la chica le impedía desconfiar del todo o sentirse amenazado. Por lo tanto relajo un poco mas su cuerpo y estiro un poco su espalda y sus brazos hacia atrás a manera de calmarse.
| Si solo Dharma y no | Hizo una pausa, su tono de voz habitual pero tranquilo |Estoy de visita, se que aquí puedo encontrar grandes guerreros y me interesa eso... y tu mujer rayo ¿ eres de esta isla ? | No se notaba como alguien que pudiera practicar artes marciales, pero las apariencias podrían engañar, la chica se veía delicada y un tanto pequeña como para poder lidiar con otros, pero bueno si era una chica rayo, las sorpresas podrían seguir continuando. La pregunta del pelinegro era genuina, pues ahora tenia bastante más interés en seguir sabiendo más de ella.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Elara Vangrim
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
38
18
135
66
23
43
34
0
128
Elara sintió que el corazón le daba un vuelco muy grande, un vuelco muy rápido y muy fuerte cuando él dijo que la llamaría "Mujer Rayo". Le gustaba mucho como sonaba en su voz, le gustaba tanto que sintió que sus alas daban un aleteo pequeño y muy feliz, soltando otra vez un par de plumas rosadas. Le pareció un nombre muy importante, muy misterioso y muy emocionante, mucho mejor que ser solo Elara, la chica que se tropieza con las raíces de los árboles.
Se puso roja, muy roja y muy colorada cuando él dio esos pasos hacia atrás. Ella pensó que quizás se había acercado demasiado y que a lo mejor lo estaba molestando con sus nervios.
— ¡S-sí! ¡Nee~! Elara es mi nombre, pero me gusta mucho lo de Mujer Rayo. Suena como si fuera una superheroína de esas que salvan a la gente, aunque yo por ahora solo salvo a los mosquitos de morir de aburrimiento — dijo ella con una risita nerviosa que sonó muy tonta, pero es que no podía evitar ser tan honesta frente a él. — Y no, no tienes que estar preocupado por mí. ¡No soy nada mala! Soy muy buena, muy tranquila y muy... bueno, un poco desastrosa, pero nada que te vaya a hacer daño, nee~ — añadió moviendo las manos de forma muy rápida para que él le creyera.
Miró de nuevo los brazos de Dharma cuando él se estiró. Sus ojos no podían dejar de mirar la forma en que sus músculos se movían bajo la camiseta. Se quedó un momento callada, muy callada y muy distraída, porque su fetichismo era más fuerte que sus ganas de hablar. Le parecía que Dharma era el hombre más sólido y más fuerte que había visto en mucho tiempo.
— No soy de esta isla, nee~. Vine aquí para volverme fuerte, muy fuerte y muy poderosa, porque quiero ayudar a que el mundo sea un lugar mejor. Pero la verdad es que paso mucho tiempo hablando sola y practicando mis rayos con las piedras, porque no conozco a muchos guerreros — confesó ella bajando un poco la mirada, sintiéndose un poco pequeña otra vez. — ¿Y tú has encontrado a esos guerreros que buscas? Porque si buscas a alguien fuerte, creo que mirándote al espejo ya tienes a uno muy bueno, nee~ — soltó de repente, dándose cuenta otra vez de que su boca decía verdades antes de que ella pudiera frenarlas.
Se tapó la boca con las manos y abrió mucho los ojos, mirando a Dharma con mucha vergüenza. Le había vuelto a lanzar un cumplido sin querer, un cumplido muy directo y muy sincero. Se quedó ahí tiesa, esperando a ver qué decía él, mientras sentía que el calor le subía por el cuello de forma muy rápida y muy pesada. Estaba muy nerviosa, se sentía muy nerviosa y muy expuesta ante ese espadachín tan serio.
— ¡Quiero decir que te ves muy profesional con las espadas! ¡Eso! ¡Nee~! — intentó arreglarlo, pero solo logró que su voz sonara todavía más aguda y más delatadora de lo que realmente estaba pensando.
Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
42
64
150
41
70
0
45
Era un tipo de mujer diferente, Dharma comprendía que algo le sucedía con la propia presencia de si mismo, podía notarlo en sus expresiones e incluso en la forma tan delicada de sonrojarse, pero no entendía del todo el por que ella actuaba de esa manera, pero por su parte el espadachín estaba distraído con la idea de conocer por primera vez a una persona con los poderes de una fruta del diablo de ese elemento, su curiosidad fue tanta y aumento, sin embargo sus expresiones aun se mantenían mucho mas calmadas. Pues aunque la mujer dijera que podía confiar en ella o no habría nada que temer, para el pelinegro confiar en alguien conllevaría más que solo unas cuantas palabras, sin embargo lo que si podía percibir es que no había peligro al menos no por ahora, pero estaba junto a alguien que de alguna manera podría catalogarse como una amenaza.
| Volverte fuerte... | Suspiró tenuemente, eso era algo que buscaba la mayoría que tenia un propósito importante o un tipo de cuenta pendiente | Bro... por qué una mujer rayo tan... como tú querría volverse fuerte ¿para qué? | La pregunta del grandulón era sincera, tenia curiosidad en como una mujer de apariencia tan sensible y tierna podría tener un propósito tan fiero como el de volverse fuerte, eso le llamo la atención, no era una chica débil, tampoco tenia miedo, solo estaba nerviosa y poco a poco el espadachín podría entender el porque. |No... aun no encuentro a todos los que necesito para un gran viaje necesito llegar a un lugar llamado Wano.| Se le había escapado un poco de sus objetivos, pero aunque pareciera algo intrascendente el simple hecho de develarlo, era una consecuencia de sentirse distraído.
|Ehm... tengo que llegar a ese lugar aun queda muy lejos para mi y necesito personas muy fuertes igual o mas que yo | Respondía ante las dudas que planteaba la mujer de pelos rojizos, la cual sonaba demasiado sincera cada que se expresaba, algo que ya iba detectando con el pasar de los segundos y minutos el pirata, pero aun así le costaba poder confiar plenamente en ella. | Gracias por eso... | Mencionaba con su tono habitual de voz, agradecida el cumplido ante que era alguien con fortaleza, quizá si era evidente que Dharma era un tipo de ser con la suficiencia de valerse por si solo ante cualquier situación de peligro y realmente es que lo era. Pero por ahora esperaría la respuesta a la pregunta que le hizo unos segundos atrás.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Elara Vangrim
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
38
18
135
66
23
43
34
0
128
Elara sintió que el corazón se le hinchaba de emoción, se le hinchaba mucho y de forma muy rápida cuando Dharma la llamó "Mujer Rayo" otra vez. Le gustaba mucho ese nombre, le gustaba tanto que sus alas volvieron a aletear suavemente, soltando otra pequeña lluvia de plumas rosadas. Se sentía importante, se sentía especial y muy, muy feliz.
Pero su emoción duró poco cuando él le preguntó por qué quería volverse fuerte. Elara se quedó un momento en silencio, muy en silencio y con la mirada un poco perdida, porque no sabía cómo explicarle a un hombre tan imponente sus sueños de cambiar el mundo sin que sonara a una tontería. Miró a Dharma con los ojos muy abiertos, notando que él seguía siendo serio, pero que ahora estaba un poco menos tenso, lo cual la animaba un poquito.
— ¡Nee~! Es que... es que el mundo está un poco roto, señor Dharma. Hay gente muy, muy mala que no deja que los demás sean libres, que los explota y que les hace sufrir mucho — explicó ella con su honestidad habitual, aunque su voz sonaba un poco más baja y seria de lo normal. — Y yo quiero ser fuerte para poder... para poder ayudar a esa gente, para que nadie más tenga que llorar por culpa de los malos. Quiero que todos puedan sonreír y que nadie tenga miedo, nee~ — dijo ella con una convicción que no solía mostrar, pero es que para Elara, su causa era muy importante.
Se puso roja, muy roja y muy colorada, cuando él dijo lo de Wano. Ese nombre le sonaba a una tierra muy lejana y muy misteriosa, y el hecho de que Dharma quisiera ir allí y necesitara gente fuerte la puso muy nerviosa. Se quedó mirándolo fijamente, sus sentidos aumentados captando cada detalle de su rostro, buscando alguna pista de si él la consideraría lo suficientemente fuerte para acompañarlo.
— ¿Wano? ¡Nee~! Eso suena a un lugar muy, muy lejano. ¿Y qué vas a hacer allí? ¿Encontrar más guerreros como tú? — preguntó ella con mucha curiosidad, inclinándose un poquito hacia adelante en el taburete. Luego se dio cuenta de lo que había dicho, de lo de "guerreros como tú", y se tapó la boca con la mano, sintiendo que sus mejillas ardían otra vez.
— ¡O sea! ¡Me refiero a guerreros muy fuertes! ¡Muy fuertes y con muchas espadas! ¡Nee~! — intentó arreglarlo, pero solo logró que su voz sonara más aguda y que sus alas dieran pequeños aleteos de puro nerviosismo. — Yo... yo no soy tan fuerte todavía, pero lo intento de verdad. Quizás si me enseñas a usar las espadas como tú, podría ser muy, muy útil para tu viaje, nee~ — soltó de repente, lanzando la propuesta sin pensar, impulsada por su honestidad y por ese fetichismo que la hacía querer estar cerca de Dharma y de sus músculos.
Se quedó esperando la respuesta con el corazón latiendo a mil, con muchísima expectativa. Sabía que era una locura proponerle eso a un pirata que apenas conocía, pero la idea de viajar a un lugar lejano con alguien tan "sólido" como Dharma le parecía una aventura muy emocionante, muy peligrosa y muy, muy atractiva.
Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
42
64
150
41
70
0
45
Pocas veces alguien le podía generar un tipo de confianza casi inmediata, si bien Dharma no podía fiarse de nadie que conociera por primera vez, la chica parecía ser un tipo de persona demasiado inocente o demasiado transparente, aun tenia dudas de como y que pensar sobre ella, no le causaba conflicto ni molestia tampoco, parecía inspirarle otro tipo de emoción, algo como paz ¿quizá? no lo comprendía, pero veía en su tono de voz y su forma de actuar a algo que no podría causarle ningún tipo de daño, sin embargo, sus sentidos aun seguían alerta pues poco a poco sabia más de ella, pero no era del todo suficiente para bajar totalmente la guardia. Podía ver las emociones y actitudes que ella expresaba, con una singular alegría y emoción, parecía un tipo de princesa de cuentos de hadas o algo por el estilo, además de poseer un gran poder y muy extraño.
El noto, como ella se quedaba en silencio tras la pregunta, pero con paciencia se mantuvo atento, sin querer causar molestia tampoco, podía notar como ella no desarrollaba una respuesta inmediata, la mirada del espadachín se mantenía centrada en ella pero no de forma retadora o amenazante, sino con la genuina intención de escucharla. Lo cual hacia, las palabras salían de los labios de aquella mujer, explicando. | Bueno a mi siempre me agrada la gente que quiere ser mas fuerte... no hay espacio para los débiles en un mundo tan caótico y lleno de poder, el bien y el mal, es un concepto que puede forjar aquel que tenga el poder para decidir... | Decía de forma un poco rígida, denotando la importancia de sus palabras, pero al mismo tiempo comprendiendo las que Elara decía, lo cual le agradaba bastante, por el hecho de que ella no mostraba miedo, eso era importante, pues el miedo vuelve débil a cualquiera.
|Si... creo que en Wano encontrare algún tipo de persona como yo, pero también es por que ahí tengo algo pendiente... no puedo decir mucho al respecto, por que aun no se todo lo que necesito saber, ni tampoco soy tan fuerte como necesito serlo...| Se quedo en silencio por unos segundos. | Pero... creo que de alguna manera lo que tu deseas se parece un poco a lo que yo deseo... solo que lo mío hmm... quizá puede resultar un poco mas caótico... pues estoy dispuesto a derrotar a quien sea y lo que sea con tal de avanzar... no discrimino a nadie ni para bien ni para mal. | Lo que decía venia cargado con un dejo de solemnidad, seguro de si mismo, como si fuera una verdad tan genuina que nadie más podría quitársela, era su modo de ver la vida, de llevar su vida y mientras le ayudara conseguir poder y avanzar en sus deseos, no importa cuanta sangre se derrame o cuantos muros tendrá que derrumbar.
| ¿De verdad te animarías a ir con un desconocido? | Mencionaba lo anterior abriendo un poco mas sus ojos afilados, dejando ver aquellos orbes esmeralda de forma mas nítida. Dharma no entendía la sobre confianza de la mujer rayo, pero de alguna manera ella había logrado caerle bien y de cierta forma hacer que su curiosidad aumentara. | Mujer rayo... eres muy extraña, pero me agrada jahjahh | Reía y sonreía ante lo inexplicable de la actitud de ella, quizá la pelirroja no entendería el por que de su risa del todo, pero para Dharma este tipo de sucesos era algo que le causaba gracia, el universo era sin duda algo insólito, los designios de este mismo escapaban a veces de su lógica, pues nunca se imagino conocer a una mujer con las cualidades y la actitud de esta chica. Dejando entonces las palabras en el aire, se quedaba mirando hacia ella mientras daba un par de pasos más para quedar a no manos de 1 metro de distancia, si bien el se encontraba un poco mas abajo de estatura dado el relieve de la tierra, aun se veia alto a pesar de eso.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
|