[Autonarrada|T1|P.Absoluto] Redes hundidas
#1
Dia 39 Primavera - Año 17

El amanecer de aquel dia pintaba el cielo de Baterilla con tonos naranjas, una imagen idelica a pesar de que lo que se avecinaba despues no iba a ser del todo entrañable. Kazan estaba sentado en el extremo del muelle principal. La pipa echaba humo que se escapaba tambien de su boca mientras observaba a los pescadores. "El tabaco por la mañana sienta demasiado bien.." Y a pesar de la tranquilidad de la escena, se rompió. Siete figuras emergieron de un callejon cercano. El líder era corpulento y una cicatriz gruesa atravesaba su ojo izquierdo desde la frente hasta la mejilla. Las seis personas que le acompañaban simplemente mantenían controlado el lugar con su mirada, con la mano en las fundas de sus armas por si llegara a ser necesario. Kazan fijó la vista en ellos, cabreado pero atento, con sus ojos como brasas. Aquellas personas se pararon frente a una familia que iba a salir a navegar; unos padres con sus dos crios.

-La semana de protección ya ha acabao viejo. Paga o ya sabes lo que pasará- Al parecer ellos ya tenían una historia detrás, el anciano se enderezó como pudo y procuró poner a su familia tras el. -No puedo pagarte hoy, ibamos a salir a pescar con la intenc...- El corpulento lider lanzaría un puñetazo que hizo que el viejo parara de habalr al instante. El anciano cayó de rodillas con sangre brotando de su nariz, los niños y su esposa empezaron a llorar pero una mirada del pescador suplicante hizo que estos callaran. Kazan se puso de pie, ya que habia visto como la Marina habia mirado aquello y habia pasado del tema ¿extorsion quizas?. Su cuerpo ascendió de una manera lenta pero su sombra se extendió sobre el muelle entero con una rapidez mayor. El Kanaboo descansaba contra su hombro, y sus dientes se encontraban apretados.

-Por las profundidades ...- Su voz era como un rugido acallado, se podia sentir en el pecho de todo aquel que la escuchara. -Os voy a dar la capacidad de elegir, abandonar ahora mismo esta costa, devolver el dinero robado y dejaré que todos marchen hoy- El lider se giró y lejos de mantener un semblante de terror o miedo, que es el que que cualquiera tendria al ver a Kazan, lanzó un escupitajo al suelo en señal de asco. -¿Un pez me va a decir lo que hacer?-volvió a escupir-Vete a nadar con tus amiguitos y deja esto a las personas de verdad ¡Disparadle!-

Con aquella orden hasta seis pistolas apuntaron a Kazan al unisono y este tocó su collar de cuentas de madera con su mano libre. "Han elegido, hermano." Los disparos sonaron todos a la vez provocando gritos entre los presentes pero Kazan no se detuvo. Las balas impactaron su pecho, brazos, hombros, pero habia recibido antes ese tipo de daño y por ende no se frenó.-¡Hora de aplastar, Kurogane!- Kazan movió su Kanaboo descendiendo en un arco sin embargo el golpe no apuntaba a los hombres directamente sino al muelle entre ellos. La madera se quebró en mil pedazos y la onda expansiva derribó a varios de los alli presentes.

Kazan no esperó, giró sobre si mismo con el arma extendida. El garrote conectó con dos hombres simultáneamente y el sonido del golpe de sus cuerpos contra aquel hierro macizo fue estruendoso. Ambos cuerpos volaron y cayeron al agua. "Cinco moscas menos" Haciendo una mueva el lider ya había sacado algo de su chaqueta, botellas de vidrio llenas de un liquido oscuro y una mecha encendida y lanzó una directamente hacia la familia. El cuerpo masivo de Kazan se movió de forma instintiva haciendo que su espalda bloqueara la bomba. El fuego y restos de metralla impactaron contra su piel. Un dolor agudo y palpable recorrió su brazo izquierdo que era el que mas habia sufrido daños. Viendo que estaba así, los dos subordinados que quedaban atacaron ese en momento de debilidad. Kazan soltó el arma y lanzó un puñetazo directo, es verdad que no era experto en el combate cuerpo a cuerpo; pero con esa diferencia de tamaño y fuerza no era necesaria. Golpeó con su puño a uno de los que quedaban y este salió despedido.

El segundo subordinado intentó huir y Kazan lo dejó ir. Cuando alguien aceptaba la retirada no iba a ser el quien lo persiguiera. De esta forma, solo quedaba el líder. Este había desenfundado una espada larga. Y como no iba a ser de otra manera para alguien de su calaña, intentó una jugada sucia. Corrió hacia el niño mas cercano de aquella familia. Este dio un grito de terror cuando aquel hombre lo iba a agarrar, pero el garrote de Kazan ya habia sido lanzado por este. Impactó en el suelo directamente frente al líder, bloqueando su camino. Y de repente su mano izquierda, pese a sangrar, se cerró alrededor del torso del líder levantándolo del suelo como si fuera un muñeco. -Última oportunidad. Marchaos de la isla y no volvais--Estupido pez, ¿crees que con nosotros se acabará todo? -Nuevamente has elegido-

Kazan hundió el puño con el hombre apresado contra el muelle, dejandolo incrustado en el mismo. "Nuevamente me he sentido vivo entre tanta violencia ..." La culpa lo golpeó más fuerte que la bomba anterior. Los pescadores mientras tanto se acercaron poco a poco. Kazan señaló para que buscaran entre las bolsas que aquellos rufianes llevaban encima. La abrieron y dentro habia aproximadamente doscientos mil berries.-Esto les pertenece- dijo a los pescadores. -No se si todo es vuestro, pero mio no es.- El padre anciano negó con la cabeza. -Nuestros son cincuenta, el resto es de otras familias en otros pueblos-.

Kazan asintió lentamente, respetando la honestidad. Una patrulla de la Marina llegó finalmente casualmente cuando todo habia acabado, tres soldados rasos que evaluaron la escena con ojos que no creian la destrucción que habia alli. -A buenas horas...- dijo Kazan con gesto de desagrado frente a los marines y la ironía no pasó desapercibida. -Extorsión, agresión, destrucción de propiedad ¿Podréis hacer vuestro trabajo ahora?- sugirió Kazan e hizo que los marines se llevaran a los agresores entre regañadientes.

-Escuchadme- tocaba sus cuernos mientras organizaba algo sus pensamientos antes de seguir su discurso. -Lo de hoy se repetirá mas veces pero no siempre habrá un gigante a vuestro alrededor- Los oyentes empezaron a hablar entre si pero Kazan no paró -Teneis que organizaros, no confiad en que la marina pueda protegerlos, no dudo de sus capacidades pero si de su moral. El pueblo es el único que protege al pueblo.- El anciano pescador cojeó hacia él y le alargó una bolsita. -Tabaco local. Es lo menos que puedo ofrecer-. Kazan habria rechazado el dinero pero el tabaco era otro cantar, abrió la bolsita y olió el contenido olia realmente bien. Recargó su pipa lentamente y la encendió. El sabor era diferente, ams dulce pero no le desagradaba. —¿Por que nos ayudastes? No nos conocias de nada.- Dijo el anciano Kazan tocó su collar de cuentas de madera. -Porque hace tiempo alguien me ayudó a mi sin conocerme- respondió. -Y para saldar mi deuda quiero ayudar a todo aquel que vea, cada persona que ayude es una cuenta mas en mi collar Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa sonó mas melancolica que feliz.

El sol ahora estaba completamente arriba y con el anunciando el avance del tiempo los pescadores gradualmente retomaron sus actividades, reparando lo dañado.

Kazan se levantó y caminó hacia la familia cuyo barco había sido quemado días atrás. Se arrodilló nuevamente esta vez junto a los dos niños. -¿Vosotros sabeis reparar redes? Se me da fatal- preguntó. Los niños intercambiaron miradas y luego empezaron a enseñarle de manera divertida como le habian enseñado sus padres. Los niños se reian al ver las manazas de Kazan intentando hacer nudos pequeños. Decidió pues quedarse un rato mas, ayudando en las reparaciones. EL estar alli rodeado de gente que podria temerle pero en lugar de eso le enseñaba los gajes del oficio y le mostraba la mejor de sus sonrisas le hacia ver que no todo el mundo necesitaba ser aplastado, algunas personas simplemente necesitaban algo ams de tiempo y gentileza para que su corazon se abriera a el.

Con sus capacidades en la carpintería ayudó también en la reconstrucción del barco, como buenamente pudo, ya que no poseía todos los conocimientos que a el le gustaria. No obstante quedo mas que un buen trabajo, cosa que hizo que se sintiera orgulloso por todo el tiempo junto a aquellos pescadores.

Finalmente se despediría de los mismos, como no, pipa en mano y arma al hombro. Todos le dirigieron una calida sonrisa e incluso alguno de los crios le pidió por favor que volviera cuando pudiera a visitarles. Pero aquello era otra historia, ya que esta aventura no era la unica que iba a seguir Kazan en esta isla, a fin de cuentas a cada paso que daba encontraba mas cadenas que liberar y mas barreras que derribar de su corazon que buscaba redención.
[Imagen: j8dBXua.jpeg]
#2
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Aventura Autonarrada: Completada
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— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 15

— Berries: 10.000

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