Dravenia Arclight
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
Isla Samba – Día 31 de Primavera. Año 17.
Barrio residencial de Samba – Mercadillo.
– Clima: cálido.
El calor era distinto en Isla Samba. No abrasaba como en otros puertos, no se pegaba a la piel con desesperación. Aquí, el sol parecía más paciente, más amable. Como si supiera que los cuerpos estaban cansados y no necesitaban más castigo. Dravenia ajustó el cinturón de su chaqueta mientras bajaba los escalones del edificio. El cuero aún olía a sal y a pólvora, y eso le gustaba. Le recordaba que estaba viva. Que seguía en movimiento. Que no se había oxidado del todo.
La calle estaba tranquila. Algunos cruzaban con bolsas de arroz, frutas, herramientas. Otros, como ella, salían a buscar lo que les faltaba. El mercado del puerto abría temprano, y aunque no era su lugar favorito, prefería ir ella misma a que le trajeran cualquier cosa. Le gustaba ver lo que compraba. Elegir. Controlar. Desde que había llegado a la División 75 con Hae-won, no había dejado de observar. No hablaba mucho, pero tomaba nota de todo: los turnos, los silencios, las grietas en las botas de los demas, los gestos entre compañeros. Aún no tenían capitán. Aún no sabían si esa tripulación era temporal o definitiva. Y aunque no lo decía, eso le inquietaba.
No le gustaba improvisar. No le gustaba no saber a quién seguir.
Al salir del edificio, escuchó pasos detrás de ella. No necesitó girarse para saber quién era. Esa forma de caminar —segura, relajada, como si el mundo fuera suyo— solo podía pertenecerle a uno.
—Rifenhardt —dijo, sin mirarlo aún, mientras se ajustaba los guantes—. ¿Tú también vas al mercado?
Se giró apenas, lo suficiente para cruzar miradas. El sol le daba en el rostro, y por un segundo, sus ojos amarillos parecieron más dorados que nunca.
—¿Qué opinas de todo esto? —preguntó, sin aclarar a qué se refería exactamente—. ¿La división, la isla, el calor… la falta de un capitán?
Y echó a andar, esperando que él la siguiera. No porque lo necesitara. Sino porque, por alguna razón, quería saber qué pensaba.
Dashrath Rifenhardt
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Destreza
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Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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65
21
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No estaba del todo acostumbrado todavía. Después de todo, recién es que había llegado desde la base comando para mi incorporación con un grupo de reclutas asignados o recomendados para patrullar alrededor de la zona, no había ninguna base en la cual quedarse, habíamos sido desplegados para ofrecer seguridad civil en un punto estratégico de auge comercial que conectaba con las 3 islas de mayor importancia para las relaciones políticas, siendo Isla Samba un lugar hermoso con alto auge turístico que requería supervisión constante o mejor dígase una patrulla fronteriza que se encargase de enviar exclusivamente informes de las situaciones más agravantes.
No es como qué sucediera algo importante normalmente, pero, ser consideramos como una unidad individual seguía siendo una oportunidad de reconocimiento que cualquiera por más tonto que resulte pudiera entender, aunque entender no significaba desear, siendo mi pensar movido hacia lo simple e impulsándome a lo sencillo por no importarme sí era una oportunidad o una prueba para mis habilidades, mi razón estaba en poder viajar, tan claro como querer luchar, porque mientras que había miles de soldados que justificaban sus acciones en lo que llamaban noble y justo estaba mi pensamiento tal vez absurdo que ejercía la ley para poder usar la fuerza.
- Uhm?- cuestione, sorprendido e intrigado, sin poder brindar una aclaratoria inmediata entre lo que mi mente intentaba reconstruir las últimas palabras que esta había pronunciado, regresando apenas con mi compañera y su duda que no estaba del todo seguro de haber entendido, pero parecía incomoda o incrédula a misma medida, razón por la cual no podría ofrecer nada convincente por lo menos durante unos instantes entre lo que seguía observando alrededor, buscando en la oscuridad, en las luces artificiales de los faros y la música, de un abasto.
- Nah, solo iba al baño.- decidí mentir, trivial y despreocupado.
No hacia falta razonar de más por ser precavidos con la seguridad de la soldado yendo de compras en la noche incluso, cuando realmente pensaba; “¿por qué deberías cargar con todo?” sin permitir posibilidad de discusión, entonces hubo una pregunta después que había de su parte hacia nuestra situación particular, pregunta que no iba a poder eludir con una mentira pero que demostraba un grado de preocupación en la joven por su posición, pero su pregunta traía consigo cuatro temas bastante diferentes entre sí por lo que debería de juzgar con grata simpleza lo que intentaba saber y mirándole de reojo decidí apostar en lo que parecía haberse estado debatiendo.
- Bueno. Uff ¿crees que nos hagan una division?: suena a un mal rollo, muchas responsabilidades de solo pensar pero debo admitirlo tiene sentido, o lo tendría, si tuviéramos un barco para patrullar por las islas de la zona.- razone divagante, porque en aquel momento no habíamos sido asignados todavía como la división 75 e incluso suponía que íbamos a tener un numero de más de 3 digitos(+100) debido el amplio ejercito de la armada marina.
• Muletilla (Uhm)
• Mentiroso compulsivo (te dice que iba al baño cuando te a ido acompañando)
Dravenia Arclight
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C. de Haki
C. de Akuma
No debió hacer caso, quizás era una tontería, ni siquiera tenía que estar pensándolo ahora mismo, pero la verdad es que sí, lo estaba meditando ¿Cómo es qué alguien que iba al jardín (baño), se queda hablando y te sigue tan tranquilamente? Quizás no tenia tanta urgencia de usarlo, quizás ni iba a usarlo… Puede que solo fuese a lavarse las manos ¿no? “¿Puedes dejar de pensarlo ya?” Se reprendió metalmente, pero en realidad fue la intervención del pelirrojo lo que la llevo a dejar aquellos pensamientos a un lado.
—Ajá… Dado a mi experiencia, siempre que asignan a un grupo a reunirse es porque seguido será una división. — Responde de manera pensativa, buscando en sus propias experiencias lo que antes pudo haber presenciado. La verdad ya deseaba ser llamada al frente, quizás por esa necesidad de querer siempre superarse y sentir que justifica su valía.
Mientras continua con su andar va supervisando los distintos puestos de su alrededor. Quería encontrar un puesto de tartas o algo, sentía que debía reconciliarse con Choi, antes habían tenido una platica algo tensa donde la pelirroja como de costumbre se negaba a entender los argumentos de su mejor amiga en los temas que conversaron en la mañana. Era incomodo para Dravenia tener un ambiente tenso con Hae-won siendo tan cercanas. Pero dar el primer paso para la reconciliación siempre había sido un reto para ella, porque siempre deseaba tener la razón, sin embargo, eso no la exime de poder admitir cuando se equivoca, aunque no lo diga con palabras concretas. Por lo que la situación le causaba conflicto interno.
—Lo que realmente desearía saber es quien liderará a este grupo…— La introspección salió en voz alta, sin querer. No es que fuese un secreto, la verdad es que dentro de una institución clasificada como jerárquica, “El comando nunca muere.” Pensó. Por lo que alguien debía liderar y seguramente quien sea, debía ser el favorito de la marina, pero internamente, Dravenia esperaba que fuese el mas calificado también y no solo un capricho de sus superiores.
De a nada se detiene frente a un edificio que tenia un gran cartel donde se leía: BAÑOS. Observó a su acompañante y le señalo con una mano. —¿Aun deseas ir al jardín? Puedo esperar si no vas a tardar.— Advierte.
Dashrath Rifenhardt
Fuerza
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Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Mantuve atención. En cierta manera, buscando comprender lo que preocupaba a esta soldado mientras parecía haberse trazado su propia conjetura sobre las noticias que podrían o no llegar de nuestro comando a la unidad, prefiriendo no incentivar a su sospecha ni juzgar su experiencia porque consideraba simplemente que si tocaba organizarse únicamente debíamos de hacerlo, porque para eso habíamos sido entrenados y no sería caso exento. -Uhm ¿crees que nos den un encabezado en el periódico como la 84?- bromee, refiriéndome a la edición mensual del periódico o mejor dicho sobre la temporada de hace 2 estaciones atrás en otoño que celebro su inauguración.
-Ah! ya veo.- razone, permitiéndome asentir con un gesto leve que servía no como un gesto de replica sino como una admisión vergonzosa de mi propio despiste hacia su manera de intentar expresar lo que ahora parecía obvio, -Lo que te preocupa es ser asignada para liderar desde cero una división sin barco ni experiencia de campo ¿no?- pregunte con educación en relación a mi suposición, justo a medias de cruzar la vista sobre el modesto cartel que señalaba BAÑOS y poco antes de que la soldado comentara con solidaridad que podía esperarme si así lo quería.
No me gustaba la idea de exponer a mi compañera en el peligro de un baño publico en horas de la noche cuando realmente solo había mentido en decir que iba de camino a los baños, pero claro no había manera de retractarme. -Haz lo que quieras soldado: no soy tu mama.- conteste con sarcasmo buscando molestarle, porque no concebí ni una sola respuesta que sonara seria en mi cabeza y tampoco es que ir a un baño debiera de ser una tarea titánica, por lo que sin mucha demora hice un ademan sacudiendo el aire por encima de mi hombro como signo de avance mientras disponía de mi mano sobre la perilla de la puerta, giraba del pomo y todavía dejándola abierta entraría.
Entonces avance un par de pasos hasta el inodoro menos amarillo o gris que pude encontrar a falta de buen olor manteniendo total despreocupación sobre cubrirme, simplemente dispuse mi atención hacia abajo un momento, observe el agua todavía transparente, la blanca porcelana alrededor y sin mucha demora dispuse mis dedos en la comisura de la cremallera para jalarla hacia abajo, desabotonando el pantalón con un tirón suave desde mi zurda, desenfundando, girando la muñeca un puno y finalmente apuntando, aunque no es como que saliera nada porque realmente no tenia ganas de ir al baño, tampoco pensaba que fuera necesario hacerlo real más allá de los gestos.
Dravenia Arclight
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C. de Haki
C. de Akuma
Dravenia se quedó meditando las palabras de Rifenhardt. La pelirroja jamás tuvo problema en tomar el mando si era necesario. Quizás lo que mas le preocupaba después aquella pregunta era no poder encajar dentro de ese grupo, por mas que se negara a si misma que no le importaba el reconocimiento de otros, le era gratificante ver que su trabajo era bien visto, que su valía era tomada en cuenta y que su abnegación al trabajo le traería grandes frutos dentro de la Marina.
Observó al chico con cierta extrañeza ¿Qué significaba esa última frase que dijo? Realmente no le quise hacer demasiado caso. Asi que mientras él se dirige al jardín, yo me alejé un poco para ver los puestos de alrededor. La noche estaba fresca, los civiles hacían su vida y disfrutaban de su cotidianidad. Las personas al ver el uniforme blanco de inmediato se dispersan dando espacio a que ella pueda pasar.
Cada tanto miraba hacia la puerta, observo la espalda de aquel alto pelirrojo. “¿Y cuánto piensa tardar?” Se pregunta la chica mientras saca un poco de dinero de su bolsillo y paga unas frutas que había comprado. De la nada su estomago ruge demostrando que tiene hambre. Después de guardar las grutas en su bolsa, se encamina al jardín. —¡Hey! ¿Vamos a cenar algo antes de volver te parece? — Le comenta la pelirroja mirando la espalda del chico. Quizas lo mejor seria ir a comer la cena antes de continuar con sus comprar, aunque no estaba segura si él querría seguir a acompañándole. —Oye torpe! Entiendo que midas tres metros pero no creo que eso te tome tanto tiempo solo para ir hacer pis! — Se impacienta.
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