Una luz errática. [PR.RL. - T2]
#1
33 de Primavera, Año 17.

13:30
Baterilla
Pueblo Baquella
Faro de Baquella

[Imagen: a5t9dBN.png]
-¡NO-PENSAMOS-SALIR! ¿¡NO LO HAN ENTENDIDO!? ¿¡AHORA PRETENDEN TENER EMPATÍA CON NOSOTROS!?-

El gran faro del Pueblo Baquella, aquel que se vuelve el fulgor de la esperanza por llegada a tierra por muchos de los que navegan por el cotizado y muy transitado South Blue, ahora, parecía estar presentando conflictos desde hacía ya semanas. El día, maravilloso, casi despejado, dándole ese aspecto entrañable y casi rústico a un pueblo que simple y llanamente enfocaba la mayoría de sus recursos plenamente a la pesca, veía su bella presencia opacada por el grito ligeramente apagado en agudos de una fuerte voz masculina justo del otro lado de aquel gran palo blanco de roca que, con su fulgor, mantenía el eje el recurso predominante y movilizador de su economía. Frente a esta yacía un señor de fino bigote, escueto, de lentes cuadrados que, angustiado, nervioso y ligeramente sudoroso debido a la humedad y el impacto del sol sobre su rostro, intentaba sobarse la frente con un pañuelo blanco en pos de poder quitarse el exceso de sudor -Ay...mi madre...- se veía incómodo, con una altura estándar y promedio para un humano convencional, incluso, un pelín más bajito debido a la edad. La puerta de madera, robusta, igual o más rústica que el propio poblado, se veía firme y sólida, una que, incluso al día de hoy, mostraba que los carpinteros, arquitecto y tal vez ingeniero que estuvieron detrás de ella poseían una experticia suprema en la ebanistería.

Contenido Oculto


[Imagen: WKfGNj8.png]
-¡P-por favor! ¡Tan solo quiero que puedan tener la paz que necesitan! ¿¡Qué es lo que quieren!? ¡Muchos de los barcos pesqueros se pierden por las noches porque ustedes deciden apagar el faro!- 

El viejito, llevándose una mano a la cabeza para poder retener los nervios, observaba hacia aquel enorme portón ornamentado con placas de acero y metal enriquecido que evitaba que la sal del mar le oxidase poco a poco, dándole un aspecto completamente impoluto. Hablaba como si la puerta fuese a responderle y, en efecto, lo hacía, aunque con una voz marcadamente masculina y opacada, como la voz que puede escucharse dentro de un baño a puerta cerrada -¡No los dejaremos en paz hasta que me devuelvan a Hikari! ¡Ha sido culpa de ustedes! ¡Ahora, será culpa del ayuntamiento de Baquella cada barco pesquero que se pierda!- podía escucharse la alevosía de la extorsión, pero no había un tono amenazante, provocador o prepotente...sino, herido, como quien llegó a un punto de frustración tan elevado que solo puede responder ante el dolor con violencia y resistencia desmedida, incluso, para quienes quieren ayudarle -¡Pero vengo a ayudarles! ¡Necesito que se detengan! ¡Varias de las personas del pueblo se encuentran furiosas por perder todas las ganancias de un mes o directamente sus barcos al golpearse contra las rocas! ¡Les suplico que paren!- alzaba la voz todo lo que podía, pero terminaba en un poco de tos, ya estaba demasiado viejete para estos trotes.

Contenido Oculto


-¡DE AQUÍ NADIE SE VA HASTA QUE HIKARI VUELVA CON NOSOTROS!-

Un grito que sonaba opaco, pero desgarrador.

Detrás de él, un sollozo femenino podía escucharse. Uno que mezclaba moqueo y tristeza absoluta.

Necesitaban una solución pronto...antes de que la cosa se caldee más de la cuenta.

Detalles importantes:


Resumen:


Contenido Oculto


Contenido Oculto


Contenido Oculto


Contenido Oculto


Recuento de posts:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#2
El viento proveniente del mar acompañado de aquella brisa marina de mediodía traía un olor agradable, acompañado de unos gritos no tan agradables. Kazan que había escuchado aquello, avanzaba por el camino de tierra que llevaba al faro, sin embargo debido a su tamaño nada convencional tenia que hacer algunas veces de malabares para no caerse por el mismo. Su pipa siempre humeante se encontraba en su boca, agarrada por sus labios y solamente la quitaba únicamente cuando necesitaba respirar para dar otra calada. Como siempre, su sombra llegaba antes a los sitios que el mismo, es lo que suele pasar cuando te encuentras a diez metros de altura. Cuanto mas cerca se encontraba mas entendibles eran los gritos y se podía identificar algo en todos ellos, dolor. Sus años de experiencia le habían servido para entender que el dolor no era solo físico; el peor era el que te quebraba el alma. "No es la violencia que acostumbro a encontrarme, pero quien sea que este allí dentro esta siendo violento con el mundo y consigo mismo..."

Quien sea que estuviera alli mediando con aquella persona notaria la llegada de Kazan, no era alguien a quien tomar desapercibido. Para no asustar a aquel pobre hombre redujo su paso de forma intencionada, y relajó su postura incluso podía decirse que se hizo "mas pequeño" todo lo pequeño que podria hacerse alguien de diez metros. Llegó hasta donde aquel hombre permanecía sudoroso y preocupado, deteniéndose a distancia respetuosa de unos dos o tres metros para que no se sintiera intimidado unicamente por su altura. -Por las profundidades...- comenzó con voz profunda pero contenida casi como un susurro saliendo de su garganta. -Disculpa que aparezca asi sin avisar, pero el dolor viaja rápido cuando la brisa lo transporta y los gritos se escuchaban en toda la aldea.- Kazan se encontraba analizando a aquel hombre preocupado sin intención de juzgarle.

-Soy Kazan. Carpintero, entre otras cosas.- No mocionaría que era revolucionario ni su apodo, aunque debido a días anteriores lo mismo había llegado a oídos de aquel hombre lo que provocó en el puerto días atrás. -¿Cual es el motivo de tanto dolor?- . Detrás de la puerta de madera se alcanzaba a escuchar un sollozo femenino . "Puedo entender que hay dos personas dentro, una mujer llorando y un hombre gritando. Ambos heridos emocionalmente" Kazan no pareció esperar a que nadie le respondiera, o al menos se movería mientras quien sea que le tuviera que decir algo lo hiciera, se aproximaría a la puerta. Aquella puerta estaba bien construida para ser resistente, aunque presentaba algo de desgaste en zonas estructurales por el tiempo, podría reventarla de ser necesario pero no quería.

-Háblame de Hikari- bajó mucho mas su tono para ser incluso clasificado comog entil -Y tambien de quien está al otro lado y que está pasando aqui, solo quiero ayudar.- Una bocanada de humo se elevaría hasta casi llegar a la altura del faro. "Denoto mucha tensión, una tensión que no puede ser solucionada a golpes..." Su mano libre acarició el mango de Kurogane mientras que con la otra tocó uno de sus cuernos distraídamente mientras procesaba lo que el anciano revelaría, era uno de esos gestos que siempre lo anclaban en el mundo. - Ayúdame a entender.- La promesa implícita flotaba entre ellos, por una vez esto se resolverá, pero de la manera correcta.

[Imagen: x0RUHsE.jpeg]

Resumen


OFF
#3
La aparición de una sombra que, progresivamente, iba oscureciendo la totalidad del ancianito y también del faro, empezó a llamar poderosamente su atención para detener su palabrería -¡Sé que están enojados y frustrados! ¡Pero...el pueblo de...- y, cuando el canoso comenzó a percatarse de la oscuridad repentina y presente de una sombra descomunal, volteó hasta encontrar colores que, pese a que su vista esté deteriorada y con uso de lentes para ver de lejos, pudiese identificar un repentino manchurrón amarillo, marrón, negro y azul que tapaba la totalidad de su espalda.

[Imagen: cpCTIxB.png]
-¡OH NO! ¡Es un acólito del señor de los mares para llevarnos a todos!-

Pese a que hubiesen unos dos o tres metros de altura de diferencia, ya la mera existencia del ser era apreciable, incluso, a la lejanía de cuando había aparecido delante del propio faro no solamente por su gigantesco tamaño, sino, por la fuerte intensidad de unas pisadas que movilizaban un kilaje que, probablemente, oscilaría en toneladas. Cuando el anciano escuchó su término "por las profundidades" peor se puso, cerrando sus ojos y aceptando su destino, creyendo que podría llegar hasta los cien años con vida, pero bueno...noventa no estaban mal, tampoco -...no vienes a matarnos a todos?- el viejito, intentando defenderse sin ningún tipo de caso con ambas manos hacia adelante, progresivamente, comenzó a abrir uno de sus ojos con inseguridad, teniendo que alzar su cabeza hacia arriba y elevar el tono de voz: El sujeto era alto, mucho, demasiado, tanto que hasta parecía comunicarse con una rodilla apoyada sobre el terreno y, así, proseguir con una voz tan grave como estruendosa. Decía ser carpintero, entre muchas otras cosas. Además, parecía querer meterse en aquella afronta de manera completamente directa y, pese a su aterrador aspecto y su intimidante voz, había reflexión en sus palabras. Cuando se elevó esa mano gigante y azul, los orbes oscuros del viejete viajaron hacia una palma inmensa que, como si se tratase de una nube gigante, surcó los cielos hasta entrar en contacto con el gran portón de madera. Su simple roce ya fue suficiente para provocar un sonido del otro lado -¡¿EH?! ¡NO VAS A TIRAR LA PUERTA!- porque aquel gran hombre azulado era grande, demasiado, tanto como para generar un pequeño empujón imperceptible en la madera solo con el propio peso de su extremidad superior.

No hubo exactamente una pregunta, sino, la búsqueda de una explicación de parte del azulado. Sus palabras, pese a que del otro lado yacía un tono de voz tan grave como profundo, entregaban...¿Comprensión? Algo que el anciano no había hecho hasta ahora, sino, poner más histérico al masculino que se encontraba del otro lado -Si no fuese por habernos llamado al ayuntamiento...Hikari estaría...- si el sujeto quería que "lo ayudasen a entender", no dudaría en recibir explicaciones. La voz masculina se quebró al final, deteniendo sus palabras en seco -Sigh...- mientras que, el anciano, explicativo y teniendo que levantar el cuello en demasía para coincidir con ese rostro de mil demonios que portaba el monstruoso ser, prosiguió -Hace aproximadamente cinco días, hubo una inmensa tormenta en la que obligamos a la familia Yoake, los protectores de este foro, a abandonarlo. Era peligroso, mucho, estar controlando la luz del faro con el suelo húmedo solo puede acabar en desgracia.- necesitaba alzar un poco la voz más de lo normal. Uno diría, ¿Cómo es que comenzaba a soltar información casi así, de la nada? Pero había desesperación en la mirada de un hombre que ya, cansado, intentaba desesperadamente buscar una solución inminente a un problema que podría escalar hasta ser algo que atente contra la seguridad y economía de todo el pueblo -Nos habíamos llevado a todos...excepto a Hikari, la hija mayor. Ella...- ahora, su mirada se desvió hacia un lado, resistiéndose, pudiendo verse su rostro anciano lleno de culpa -...decidió encerrarse en el balcón, que tiene una puerta que limita el paso. No podíamos permitir que les pasase nada a los protectores del faro, ¿Qué pasaría si nadie iluminase el camino de los pesqueros, nuestra principal y casi única economía?- el hombre viejo hablaba con responsabilidad, como si él formase parte de algo más grande que "simplemente ser un aldeano", y así lo gesticulaba, casi justificando aquel accionar -Quise preguntarles el porqué ocurrió aquello...porqué ella no quiso venir con nosotros, pero no tuvo caso.-.

[Imagen: fckIK9P.png]
-La tormenta fue tan intensa, tan terrible, que parte de la vidriera que amplifica la luz del faro reventó, haciendo que entre agua a borbotones por culpa de la tormenta y la altura del faro. Ella...en su intento de seguir intentando que el faro funcionase, resbaló y se golpeó la espalda contra la barandilla del balcón...y...bueno...-

La respuesta parecía concluirse por si sola, al igual que la expresión del anciano y el silencio sepulcral que podía escucharse del otro lado de la puerta -Tan solo queríamos proteger a toda la familia, pero Hikari decidió encerrarse por sí misma.- porque las tragedias, por más que no tengan un culpable, duelen siempre de la misma manera -Pero si esa noche hubiésemos estado todos juntos...quien hubiese muerto hubiera sido yo, y no mi niña.- la voz masculina interrumpió del otro lado, deteniendo un poco el hilo de la conversación del propio anciano -Porque ustedes, el ayuntamiento de Baquella, solo decidieron preservarnos porque somos los únicos que sabemos todos los trucos que tiene este maldito faro del demonio. Un faro en el que carga, ahora, mi dolor, el de mi esposa y el de mi hijo pequeño.- la puerta seguía hablando con tono masculino y opaco, sin siquiera mostrar quién yacía del otro lado -¿Acaso pueden hacer algo para devolverme a mi hija? En ese caso, como ustedes han hecho lo que han querido con nosotros, nosotros haremos, no, YO haré lo que quiera con la luz del faro. Habrán días que funcionará bien, otros que la luz va a estar todo el día enfocando a una casa, y otros en donde simplemente por las noches estará apagada.- eran palabras vengativas, molestas, de alguien que decide hacer daño simple y llanamente para obtener algún tipo de justicia de lastimar a un inocente. Como si fuese una balanza donde puedan ponerse los males del mundo equilibrados con los auto-provocados y, así, "obtener justicia".

Luego de cuatro segundos de silencio, el anciano, cabizbajo, comenzó a hablar -Ayúdame, por favor.- había auxilio en sus palabras, derrota -Estoy muy viejo para intentar solucionar esto. Yo simplemente formo parte de la administración del ayuntamiento de Baquella y llevo horas...bueno, días, buscando cómo resolverlo.- se sinceraba, genuinamente, en una asistencia en la que parecían haberlo dejado completamente solo a resolver -Como esto siga así una semana más...no habrá economía que sustente al pueblo.-.

Detalles importantes:


Resumen:


Recuento de posts:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#4
El silencio a veces era mas pesado y mas cruento que cualquier ancla que había en el mundo. Kazan no respondería al momento se pararía a procesar toda aquella información que le habian dado puesto que era algo que necesitaba ser digerido. Sus ojos permanecieron fijos en la puerta ornamentada mientras el humo de su pipa se enroscaba lentamente alrededor de sus cuernos y luego se liberara al aire dando a aquella escena un ambiente algo mas ¿intimo? si esa era la palabra. Su mano ascendería hasta su collar de cuentas de madera cuando hablaba sobre muerte siempre hacia lo mismo. "Cinco días es realmente poco tiempo para olvidar y entender la muerte de una niña que murió intentando mantener encendida una luz. Entiendo el dolor de la familia y el porque de sus acciones.". Kazan dio una calada profunda a su pipa, reteniendo el humo unos segundos antes de liberarlo hacia el cielo despejado; como si aquel acto sirviera de alguna forma para organizar sus ideas de la mejor forma posible. Respondería entonces a todo lo que se había planteado de la mejor forma que sabia, con razon y tranquilidad.

-Escucha bien- Y las palabras se deslizaron y se estrellaron contra aquella puerta. Kazan se aproximaría a la puerta lentamente no quería volver a importunarlo, tras eso se arrodillaría, haciendo que su cabeza quedara en el mismo marco y así sus palabras sonaran mas cercanas o al menos pronunciadas desde una altura inferior, aunque seguía siendo inmenso incluso en esa postura -Por las profundidades... conozco ese dolor, lo conozco demasiado bien aunque haya tenido la suerte de no pasarlo.- Su mano libre tocó la superficie de madera su dedo la raspo debido a la piel de su herencia de gyojin. -hace tiempo tuve que arrastrar cadáveres de quien no pude salvar debido a falta de experiencia o fuerza. Y eso provocó que mil demonios me atormentaran por la noche, aun me levanto algunas veces exaltado.- Ahora era el momento de ellos de escuchar. -Tienes razón en una cosa- y su voz parecía cargada en años de experiencia -La dirección del pueblo sea quien sea que dirige esto, y no el pueblo o este señor. Os salvaron por utilidad, no por amor y eso es verdad amarga, no voy a insultarte negandola o haciendote ver que las cosas no son asi-

Hizo una pausa, dando otra calada lenta a su pipa, y aprovecharia ese momento para medir sus palabras y ordenarla bien en sus pensamientos

-Pero, sigue escuchándome hermano...- su voz cambió de tono a una mas dolida. -Las personas que chocan en la oscuridad y se ahogan no mataron a Hikari. Los niños que no tienen para comer no eligieron que ella cayera.- Un recuerdo pasó por la mente de Kazan, el recuerdo de esclavos fugados siendo aplatados por su Kanabo. -Estas tomando venganza de su muerte plagando el mar de cadaveres inocentes por los que ella murió.- Kazan tocó sus cuernos se estaba entrando en terrenos dificiles de salir de su mente.

-Te diré algo que siempre he guardado para mi y espero que lo valores- y su voz fue un susurro como si las palabras no quisieran salir-He matado inocentes, muchos inocentes. Era bueno en mi trabajo por no decir el mejor. Si abrieras la puerta y me vieras lo entenderias- El aire se tensó pero Kazan no frenó su discurso -Lo maste porque me obligaron. Tengo 45 años y durante 30 años fui gladiador en un circo de esclavos, donde se peleaba para entretener a los ricos. Y no solo eso, tambien me forzaron a ejecutar esclavos fugitivos públicamente para continuar la diversión, a hermanos y hermanas que dormian conmigo y compartian mis penurias.- Sus dedos apretaron el collar, casi parecía partirse bajo sus dedos. - Obedeci, porque si no lo hacia el que sentiria dolor era yo, y eso me hacia convertirme en un monstruo diferente-

-Todos esos ojos, todas esas caras me miran cada noche. Un recuerdo eterno de lo que hice. Y por eso estoy aqui hoy, cada vida que intento solucionar o ayudar es un paso en busca de mi redención. El dolor solo trae dolor- aquellas palabras se arrastraron de sus labios con pesar mientras miraba de reojo al anciano. -¿Crees que tu hija querría ver como su padre usa la luz por la que ella murió, causando mal?- Se incorporó lentamente y volvio a adquirir su escala enorme.-Por favor sal. Háblame cara a cara, me arrodillare para hablarte, pero necesito darte el respeto que mereces y no quiero tener que hablarle a esta bonita puerta. Si el ayuntamiento hizo las cosas mal, haremos que respondan. Pero no enturbies la muerte de tu hija que murió protegiendo a esta gente que hoy deambula en la oscuridad que creas. Y estoy pidiendo que salgas a pesar de que unicamente un golpe mio podría echar la puerta y parte del faro abajo, pero confio en tu buen criterio- se sentaría al lado del faro apoyandose en el.

-Te doy lo que nunca me dieron, elección- Giró levemente hacia el anciano, y sus ojos se cerraron mirandole. -Anciano. Escuche tus palabras bien, realmente bien sobre todo la parte "los unicos que saben los turcos del faro"- un gruñido que no pudo evitar se escapaba de sus colmillos.

-Y por ello quiero que me entiendas tu igual de bien- Y su sombra se cernió sobre el anciano, dejando el rostro a su altura para que no tuviera que mirar hacia arriba. -En esta historia estoy a favor de esta familia, es de ella de quien se originó el primer dolor y es la que tiene que saber perdonar ¿Me entiendes?.- Aunque ambos bandos estaban siendo dañados, Kazan se había posicionado. -Tengo todo el tiempo del mundo, los wotan vivimos muchos años y nadie me espera. Los barcos pueden esperar un día más. Y tu dolor merece ser escuchado igual que tu hijo pequeño merece un padre del que sentirse orgulloso.- Cerró los ojos, aparentemente relajado pero absolutamente atento.

[Imagen: 3n7zy5u.jpeg]

Resumen


OFF
#5

Aquella puerta, la cual parecía tener personalidad propia, sentir dolor, sufrimiento y aflicción, ahora, prestaba atención a una voz que, incluso a través de su madera, penetraba con profundidad. Era una voz opaca, oscura, algo macabra, que generaba cierta intimidación inicial inevitable...pero que buscaba otorgar una paz que ni el propio ancianito estaba siendo capaz de otorgar. Había una reflexión que se combinaba con empatía, como si el gran sujeto azulado, en buena medida, pudiese compartir aquel dolor como quien comparte una fruta o un trozo de pan, que convida a algo que solamente puede tener regusto a metal, y un amargor muy poco placentero. De manera involuntaria, incluso, parecía querer rasgar aquella puerta que, ante el mínimo accionar, ¡TUMB!, se puso mucho más sólida, como si del otro lado tuviese un peso que buscase evitar que fuese abierta; Era el hombre que se escuchaba del otro lado que, apoyando su espalda sobre la misma, buscaba entregar resistencia a obtener algún tipo de compasión que...objetivamente hablando, ni la propia Baquella ni el administrativo que por activa y por pasiva simplemente "les pedía que salgan, y ya", estaba siendo capaz de lograr. Parecía que la puerta no solamente estaba puesta de manera literal, sino, figurativa, dentro de un corazón acaparado por un dolor inconmensurable.

Hubo una frase que, pese a que no pudiese verse del otro lado, provocó una sensación tan amarga como negativa tanto en el anciano como en el masculino que ahí yacía. El más viejo de los varones ladeó su mirada, con una mezcla de vergüenza y sentimiento de culpabilidad que, debido a su edad, le generaba un agotamiento impresionante el querer hacer recular a aquellos dolientes. Del otro lado, la mirada era otra: Dientes apretados, ceño fruncido, y toda una espalda contra una pared de madera que buscaba ser una puerta encima de otra. Por primera vez, aunque sea, en estos cinco días, ALGUIEN estaba escuchando a los Yoake, ya que, pese a que el hombre era el cabeza de familia, ciertamente, la madre no parecía tener capacidad suficiente para poder transmitir sus palabras sin sollozar, siendo amplificadas por cada frase liberada por el musculoso azulado autocatalogado como carpintero.

-He matado inocentes, muchos inocentes. Era bueno en mi trabajo por no decir el mejor. Si abrieras la puerta y me vieras lo entenderias-

[Imagen: o10Wq6n.png]
-N-no creo...que decir algo así...nos pueda ayudar.-

Balbuceó el anciano, el cual necesitaba subir su cabeza hacia arriba para intentar hacer contacto visual en un rostro que parecía salido del mismísimo infierno. Un rostro que, sin duda algunas, representaba las propias palabras del carpintero -Cállate.- del otro lado, con sus graves algo opacados por la puerta de madera, pudo escucharse -Cuenta lo que ibas a decir.- interrumpiéndolo y, automáticamente -¡! Madre mía...- provocar un sobresalto seguido de un claro aspecto de incomodidad, terminó en un suspiro y una mano derecha hacia la cabeza, negativa, frustrada por creer que esto estaba siendo uno de los errores que podría empeorar aún más toda esta situación.

Su historia era cruda, horrorosa, demasiado rebuscada para ser una mentira bien contada. Aquel hombretón parecía ser un demonio en búsqueda de redención. Un individuo que cometió buena parte de los males del mundo que, algunos más heroicos, buscan erradicar. Él, por su parte, tomaba un enfoque distinto: En lugar de buscar realizar una gran acción que supla todo aquello que bajo un sesgo moral era considerado traído de la más cruenta pesadilla, por su parte, solo buscaba hacer "un mundo mejor a su paso", y eso era lo que demostraba en su acción y explicación. Por muy aterrador que sonase y por muy cruenta que fuera la afronta vivida, hubo una frase que sí impactó de lleno contra el corazón de quien protegía aquella puerta: "¿Crees que tu hija querría ver como su padre usa la luz por la que ella murió, causando mal?", aquello fue...duro, el golpe de una caída que ni Hikari podría sentir, porque tenía razón, y él...era un hombre de corazón y honestidad pura.

Cuando la sombra del gigante se posó sobre el anciano y sus palabras prosiguieron, con respecto a que "tenía todo el tiempo del mundo", finalmente, algo ocurrió: ¡CLIK-CLAK!, el sonido de una cerradura, fuerte, tosco, capaz de retumbar en toda la madera, apareció. El anciano parecía simplemente haber cedido a las interacciones, hasta el sonoro estruendo metálico tan característico y reconocible de las clavijas internas de un picaporte y su mecánico accionar -¡! ¡Es la puerta!- mencionó el viejito, atendiendo directamente hacia la misma mientras el estruendoso ¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIK! se apersonaba, casi como si fuese un miembro más en aquella conversación. De la oscuridad, finalmente salieron tres figuras: Un hombre de cabello extenso y alborotado, barba incipiente y poco arreglada, una mujer rubia con su rostro cubierto en lágrimas y un pequeño niño que, probablemente no llegaría a tener más de siete años, tímido y oculto sobre la pierna de su padre que llegaba a medir un metro ochenta aproximadamente.

[Imagen: TUdcZY8.png]
-Necesitábamos ver con nuestros ojos a quien padeció todo lo que escuchamos.-

El padre, que parecía hablar por una familia doliente y completamente temerosa, mantenía sus ojos cerrados con pena y algo de vergüenza, avanzando progresivamente sin inmutarse demasiado por el imponente aspecto del monstruoso ser que yacía cruzado de piernas a pocos metros de su posición original -¿Cómo has conseguido perdonarte luego de todo lo que pasó?- parecía buscar respuestas esta vez, el anciano, desgraciadamente, había terminado en segundo plano. Su rostro, alzado hacia arriba, miraba esos enormes cuernos y colmillos. Su vestimenta se veía algo desgastada, un poco de entre-casa, casi como si tuviese una gran pijama. Sus manos se mostraban curtidas, algo heridas, con imperfecciones y callos por doquier, como si el trabajo en el faro hubiese sido algo realmente un trabajo de pura fuerza -Siento mucho por lo que has pasado. No creo que seamos nadie para poder juzgarte. ¿Cómo...cómo has hecho tú para poder vivir con el peso de saber que podrías haber hecho algo?- porque en sus palabras, y ya mitigado el dolor y reducida la búsqueda de culpables, el sentimiento parecía solo recaer sobre él -Si tan solo...- su puño derecho se cerró, con esa mirada que denota toneladas de frustración, ladeándose. Su esposa, cariñosamente, intentaba aferrar esos nudillos marcados en un abrazo con ambas palmas, como quien contiene a quien se enrabiaría marcadamente -...me hubiese amotinado como ella lo hizo.- a corazón abierto, aquellos tres, parecían haber quedado a merced de quien pretendía ayudarles...¿Pero cómo? ¿Cómo aliviar el dolor de algo irreparable? El viento, meciendo todo lo que allí yacía entre el césped, parecía querer incluirse dentro de aquel debate donde tanto hombre como ser azul, ciertamente, pese a la enorme diferencia de su aspecto, los vinculaba algo intangible: El dolor.

Contenido Oculto


Detalles importantes:


Resumen:


Recuento de posts:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#6
El sonido de la cerradura abriéndose era aun mas ruidoso que los paso de Kazan, al parecer la madera estaba bien cuidada pero el salitre había realizado mella en esos mecanismos. Al abrirse la puerta, el gigante no se movió de su posición sentada. Observando desde su altura reducida cómo tres figuras emergían de la oscuridad del del interior del faro en busca de algo de luz y algo que reconfortara sus dolidos corazones. El niño fue el primero que captó su atencion, ¿tendria siete años quizás? que se encontraba protegido tras la protección que le daba su padre, poseia unos ojos enormes que miraban sin cesar a Kazan. Luego la madre tenia el tipico gesto de alguien a quien ya no le salen las lagrimas, rota y devastada. Finalmente el padre que aunque fuera un hombre de altura considerable y un cuerpo que si bien no fuerte estaba curtido, lucia diminuto al acercarse a Kazan. "Hay palabras honestas en als preguntas de este buen hombre ..."

Su mano ascendió al collar de cuentas ahora mas que nunca necesitaba ese ancla emocional que no le llevara a la locura. "¿Cómo has conseguido perdonarte luego de todo lo que pasó?" Y tras esa pregunta el silenció ocupo todo el lugar con una dimensión mayor que la del propio Kazan. Dio una calada profunda a su pipa y dejo que todo el humo llenara sus pulmones, era dificil explicar lo que no eras capaz de entender. Exhaló lentamente, mirando directamente a los ojos del padre. -Por las profundidades...- comenzó a hablar como era costumbre con su muletilla -Siendo franco...no lo he hecho-

Dejó que esas seis palabras flotando en el aire siendo arrastradas por un ultimo suspiro, casi se puedo notar como el aire de su cuerpo se escapaba al decir la ultima.

-No me he perdonado, ni creo que lo haga jamas- la mano que estaba sujetando su collar de cuentas subiría y acariciaría uno de sus cuernos. -Cualquiera que cargue con una culpa similar a la mia te dira lo mismo, y si te dicen lo contrario. Mienten. Un dolor asi nunca se olvida ni perdona.- En sus palabras no habia señales de mentira, ni siquiera habia señales de un intento de engatusar a sus oyentes, eran verdades como puños. -Cada noche es la misma pesadilla, recuerdo con exactitud el sonido de sus creaneos romperse bajo mi Kanaboo. ¿Como podria olvidar eso?- Su voz no tembló, pero bajó de volumen. -Esos pensamientos y esos recuerdos no se diluyen ni desaparecen, forma parte de tu ser. Es una cicatriz de tu alma como tantas fisicas que llevo conmigo.- Se inclinó levemente hacia adelante, reduciendo aún más la distancia intimidante de su tamaño. -Por lo tanto la pregunta no es '¿cómo me perdono?', padre. Esa es el tipo de pregunta que te mantendrá encerrado en aquel faro con tu familia, para siempre.- Y sus ojos demoniacos se fijaron en los del hombre, buscando la verdad incomoda -La pregunta real es "¿Como vivo sin que la culpa me paralice? ¿Cómo transformo este pesar, este dolor, en algo que signifique algo bueno?"-

Nuevamente una bocanada de humo

-Escuchame, por favor- en este momento su tono se volvió como el de alguien que busca enseñar a través de una palabra; sus años de meditación para controlar su ira a veces le daba estos momentos de introspección. -El mar, aquello con lo que te ganas la vida no deja de ser mar aunque cause naufragios y aunque un dia no pesquen en sus aguas, sigue siendo mar. No he conocido a ningún oceano que se disculpe con los que mueren en el, ni a los que no pueden ganarse el jornal. Pero sin embarco nunca cesa en su trabajo, sigue indemne llevando historias de islas a islas, y dando de comer a toda la gente del mundo-

Señaló su collar de cuentas para que todos se fijaran en el.

-Llevo una cuenta por cada esclavo que libero, y no solo esclavos literales. Cada uno es esclavo de una realidad distinta. Pero se que cada esclavo que libero no borra a los que maté. Eso es una idea liviana que abandoné. Pero... siento como si le diera proposito a esas muertes. La muerte de esas personas, inocentes, y que tiñeros mis manos de sangre le dio combustible a mi vida para ahora hacer las cosas ... bien.- Kazan continuaba intentando explicar todo de una forma en la que no asustara al niño -Y en cuanto a si podias haber hecho algo por Hiikari. La respuesta es: probablemente no. O quizás sí. Nunca lo sabremos. Esa es la idea del pasado, nunca se sabe con certeza..PERO que una joven tan chica con la vida por delante interpursiera su vida frente al resto, dice mucho de ella y de ti. Asi que si, hiciste algo por ella-

-Y se que ese no es el motivo que buscas, que darias todo por traerla de vuelta- señalaria a su hijo -Pero tambien se que no es lo unico que te ancla en este mundo, e igual que criasteis a una chica con unos valores envidiables, tienes a un crio que busca consuelo, protección y ancla en ti. Yo vague 30 años siendo un arma utilizada por los lideres antes de que me dotaran de elección, tu has estado cinco días padre, cinco dias de dolor. - De esta forma giraría su rostro y miraría al niño, acercandose a el tanto como pudiera, dejando incluso que si quisiera lo acariciara para notar la rugosidad de su piel. -Cuida a tu padre pequeño, hay veces en los que los pequeños son los unicos capaces de hacer que los grandes anden.-

Se incorporó lentamente, con cuidado exagerado para no asustar al niño con rapidez de movimiento, el niño llorando era lo ultimo que quería ahora. En ese momento adquirió toda su envergadura, inmensa, gigante. Su sombra aplacaba sol y aplacaba a los allí presentes, no bajo amenaza si no como guardián protector.

-Soy carpintero, entre otras muchas cosas. Ayúdame a investigar qué falló esa noche, veamos ese faro que tanto protegeis y que tu hija protegió. Creo que es un buen acto de amor por tu hija cuidar y atesorar lo que tu hija amó en su momento y tener cuidado de que su muerte no se vuelva a repetir.- En ese entonces miraría al anciano, que habia permanecido al margen como era natural en todo aquello. -¿Cuanto tiempo tengo para arreglar esto antes de que vengan con antorchas?- preguntó directamente. -Habla honesto, anciano. Necesito saber si vienen con antorchas esta noche o si tenemos días. Porque sea cuando sea cuando vengan, estaré aqui.-

[Imagen: vuSEi5U.jpeg]

Resumen



OFF
#7



-No me he perdonado, ni creo que lo haga jamas-

[Imagen: sIpXWfK.png]
-Entiendo que...es imposible dar marcha atrás a algo así.-

No es que el hombre del faro fuese incapaz de sentir, pero...algo estaba comenzando a despertar en él, lenta y progresivamente. Su aspecto era algo desaliñado, sí, conjunto con esos dos largos mechones de cabello que ladeaban su rostro y una coleta de cabello mal hecha. Su barba, incipiente, demostraba que ya había abandonado la pulcritud de un buen afeitado, dejando en vista una depresión que le azotó tanto como para vengarse de gente inocente, cosa que...contradecía en demasía el oficio que había tenido hasta que decidió sentar cabeza con la querida familia que tanto se había esforzado por formar. Podía observar el gesto que realizaba sobre ese gigantesco collar de cuentas y, de la misma manera, acariciaba uno de sus cuernos, como si estuviese recordando. No era que la mujer no quisiese hablar ni mucho menos el niño, sino que el hombre del faro, llamado Umaru, tenía que ser fuerte por los tres, incluso, enfrentando una vida a la cual él pedía por favor que se detuviese.

Aunque parece que, para algunas personas, el mundo no quiere ni permite que se detengan.
Aunque él creyese que fuese el único merecedor de entregar sufrimiento, tenía delante a un hombre azul que era la representación física de un demonio en plena redención.

El viento, soplando con esa intensidad incesante, mitigaba muy levemente las palabras atronadoras del gigante ya que su profunda y oscura voz, aún, era la protagonista de todo aquello. La mirada de los presentes, incluso del propio anciano, parecían como de un conjunto de campistas en el fuego, pudiendo escuchar un cuento o un relato. El ceño de Umaru, el protector del faro, se fruncía por sus palabras pero...no por el desagrado, sino por lo pesado de lo que estaba contando: Cráneos reventados por el kanabo que, debido a su mínimo conocimiento de armas, podía distinguir que era aquello que tenía a su lado. Las cicatrices de su alma, pero una pregunta apareció "¿Cómo transformo este pesar en algo bueno?" -¡!- el niño era incapaz de comprender la profundidad de las palabras del hombretón, pero el pelimarrón de coleta sí. Sus ojos se entre-cerraron, mirando hacia abajo, queriendo apretar los puños por una impotencia de una pregunta que era genuina, una que le cuestionaba. Era...tan complicado abandonar la zona de confort de simple y llanamente "echarle la culpa a alguien más" de algo que, simple y llanamente, no era culpa de nadie, ni de la propia Hikari. En cuanto la mirada del gigante se clavó sobre la del protector del faro, solo quedó sentirse mal. Él era un buen hombre en el fondo, un hombre realmente formidable, y lo sabía...y el dolor lo había vuelto cruel con gente que no se lo merecía -No sé cómo hacerlo.- fue honesto, muy, porque él siempre lo era.

Ahí volvía el mensaje inicial de la cuestión: "El mar no se detiene, no se disculpa, y sin embargo sigue haciendo su trabajo". Eso es -El mundo...parece que no se detiene por nada...ni por nadie.- balbuceó por lo bajo, porque dentro de esos múltiples metros del monstruoso ser había sabiduría, mucha, una que estaba haciendo mella en su corazón.

[...] que una joven tan chica con la vida por delante interpursiera su vida frente al resto, dice mucho de ella y de ti. Asi que si, hiciste algo por ella-

[Imagen: prA53OT.png]
-...yo...lo siento.-

El azulado seguía hablando, profesando una vida que estuvo tan llena de crueldad que el corazón acongojado de Umaru no dio para más. Estuvo mordiéndose los labios, frunciendo el ceño y yendo hacia adelante sin poder detenerse ni un solo segundo a, de verdad, procesar el dolor que sentía por la pérdida de su primogénita, uno que su mujer exponía a viva voz en su lagrimear...pero ahora le tocaba a él. No solamente eran lágrimas de dolor, sino, de culpa. Él siempre había sido un hombre de los más altos valores, de honestidad pura y dura, y aquello que estuvo haciendo era ruin, algo que Hikari no podría perdonarle jamás. Mientras las palabras del gigante eran profesadas y su discurso apretujaba el corazón de un hombre tan adolorido, el vendaval de viento pareció empujar algo, algo que parecía casi como si tuviese vida propia; Delante de ellos, de esa interacción que allí tenían, se posó una hojita de papel doblada en dos, una que tenía las proporciones típicas.

Ante la pregunta de "¿Cuánto tiempo tengo para arreglar esto?", parecía que la respuesta yacía justo delante de sus narices -¡! ¿Qué...es...- el papel tenía unas condiciones extrañas. Estaba arrugado, pero seco al mismo tiempo, exactamente igual a como quedan cuando son secados con el tiempo, haciendo que la celulosa se retraiga producto de la humedad. Parecía casi mitológico, anecdótico, místico, que aquel papelito, luego de varias corrientes de viento, se haya posado justo delante de las narices de los cinco allí presentes, exactamente en el medio, como si algo...o alguien, mejor dicho, lo hubiese puesto justo delante -...esto?- le resultó inevitable secar sus lágrimas con su brazo derecho, empapando toda la ropa de su antebrazo. Era tan llamativo, una hoja de papel arrugada y completamente blanca que aclamaba por ser tomada, rogando por una mano que la sostenga. Un viento que sopló varias veces, buscando llamarles, diciéndoles que allí estaba.

Umaru se agachó, con nerviosismo, para tomar aquel papel plegado en dos, abriéndolo para que, pese al gigantesco tamaño del coloso frente a él, todos tuviesen la oportunidad de leer aunque él lo hiciese en voz alta para todos:

[Imagen: laVBzrU.png]

Mientras leía la carta...le resultó inevitable quebrarse. Caían una gota detrás de otra de sus lágrimas y sus manos temblaban con aquel papel entre las manos, era tan hermoso como atroz para su corazón. Una puñalada atrás de otra, leyendo sin parar, apretaba los ojos al igual que lo hacía su esposa, la mujer de cabellos brillantemente rubios. El niño, acongojado, moqueaba, solo por saber que no volvería a ver a su queridísima hermana nunca más -Ella...protegió el faro...por...- ¡CRISCH!, le resultó inevitable no apretar el papel con ambas manos, volviéndolo una bola. Ella murió protegiendo a quien quería, y tal vez...eso era lo que quería indicarle el viento meciéndose sin cesar -Me he equivocado tanto...lo siento...tanto...Hikari...- ¡BLUF!, espirales de tierra se levantaron en cuanto las rodillas de Umaru impactaron contra el suelo -Me siento...tan apenado...- una gota de lágrima detrás de otra oscurecían el suelo justo debajo de él -...cómo puedo enmendar...lo que hemos hecho?- porque él buscaba hablar por su familia, no por una cuestión machista ni por ser la cabeza de la misma, sino, para evitar que su esposa, mucho más derrumbada que él, tuviese que enfrentar el inmenso dolor en el que se dejó llevar -Me llamo Umaru. Umaru Yoake.- dijo, con firmeza, respirando con profundidad posteriormente a conectar miradas con el titán azul -¿Cuál...es tu nombre?- buscó ponerse de pie con dificultad, el cuerpo pesaba un horror...aunque el verdadero peso estuviese empezando a dejarse atrás.

[Imagen: WeYN91M.png]
-Sé que han sido cinco días, pero sé que he hecho bastante daño al pueblo de Baquella. ¿Qué es lo que crees que podría hacer?-

Porque siempre había tenido que ser fuerte, fingir que todo estaba bien, fingir que podía cargar con el peso de las cuatro (ahora tres) cabezas del equipo, pero finalmente se había dado por vencido. No con la lucha ni con su labor, sino, con resistirse a una angustia que puede transformarse en algo bueno a la larga, como ha dicho el hombre gigante y azul -¿Qué has hecho tú para hacer de un mundo mejor a tu alrededor?- preguntó genuinamente. Su pipa, aspecto impasible, historia macabra y tamaño colosal lo podían hacer parecer un ente ascendido o, al menos, "en-proceso-de" serlo -Ella estuvo ocultándome que tenía novio, o al menos que estaba conociendo a alguien especial. ¿Porqué?- preguntó, frunciendo sus ojos, confundido, algo acomplejado -¿Porqué ella decidió ocultarlo hasta el final? ¡Habría estado en el faro, atado a él de pies en manos para ayudarla!- y...otra vez, en su discurso, seguía lamentándose, culpabilizándose, pero...cada vez menos, cada vez entendiendo que eso fue lo que ella decidió elegir.

Y algo despertaba en su corazón, gracias al gigante azul: Ella había sido su chiquita especial, desde el día que nació hasta el último.
Porque por amor, así haya sido un caprichito adolescente, intercambió su vida por la de quien quiso.

Detalles importantes:


Resumen:


Recuento de posts:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#8
Kazan podia ver como el papel arrugado temblaba entre las manos de Umaru mientras las lagrimas humedecían el papel ya húmedo y los gimoteos de los allí presentes llenaban el lugar. Kazan no interrumpió aquel acto de amor, un alma necesita sanar de mil formas distintas y llorar es una de ellas. Permaneció inmóvil fumando su pipa lentamente, observando cómo el padre se quebraba,y cómo las rodillas golpeaban la tierra no necesitaba de palabras pretenciosas de un gigante azulado, tampoco suplicas y peticiones de un pueblo que no fue capaz de entender la grandiosidad del acto de su hija, solo necesitaba lo mas puro y sutil del mundo; amor, porque el amor, con amor se paga. "Elección, simplemente eso, elegir. Igual que aquel esclavo eligió darme este collar. Igual que yo elegí finalmente aceptarlo. Igual que eligieron liberarme y igual que elegir encomendar mi vida a la revolución."

Cuando Umaru preguntó su nombre, Kazan exhaló humo hacia el cielo despejado antes de responder, aquella costumbre ascentral le era tan faimiliar como el respirar o el andar, necesitaba dar bocadas antes de empezar a hablar. Se incorporó completamente, recuperando su altura monumental de diez metros pero sin embargo no era amenazante, si no consolador. -Me llamo Kazan- empezó, y por unos instantes decidió si comentar solamente hasta ahí o seguir en su relato, finalmente se decidió. -Algunos me conocen como Marea Azul, es un mote vago pero creo que me hace justicia dada mi naturaleza de wotan y bueno, también mi color. Fui esclavo-gladiador durante treinta años en el Circo de Sangre del West Blue, es un lugar donde los ricos desconocidos del mundo, los que realmente dominan las vidas de todos los que estamos aqui; apuestan para ver como otros se matan entre ellos por diversión. Revolucionarios me liberaron hace siete años ofreciéndome algo que nadie más había ofrecido, elección real.- Tocó su collar de cuentas brevemente, su ancla espiritual en todo momento cuando su cabeza divagaba demasiado hasta lugares inhospitos de su pasado -Ahora rompo cadenas, persona a persona. Pueblo a pueblo e isla a isla. Algunas cadenas son evidentes. Un bandido que hace de mas, un jefe que hace de menos. Pero otras no son tan evidentes.- Y la pausa que hizo dio a entender a que cadena se refería.

Cualquier persona que escuchara necesitaría procesar aquellas palabras. Y ante la pregunta sobre que habia realizado para cambiar el mundo, Kazan esperaría un poco para pensar y darle una mejor respuesta y tras eso otra calada larga antes de responder.

-Nada grandioso, a decir verdad porque precisamente de eso se trata. No de hacer cosas grandiosas si no de hacer muchas pequeñas que cambien el mundo de las personas que te encuentres.- admitió con honestidad -En Reino Briss devolví sueldos robados a trabajadores explotados. En este pueblo protegí pescadores de extorsionadores. Y ahora aquí, intento evitar que dolor de una familia destruya comunidad entera. Como puedes ver aun no he liberado un reino, ni tan siquiera hice frente a un cruel agente del gobierno. ¿Pero acaso todas estas vidas no son igual o mas importantes que un reino entero? - diría dedicándole una sonrisa con sus colmillos prominentes -Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa resonó, excéntrica como de costumbre y conciliadora. -No soy héroe, Umaru Yoake. Vistos desde los ojos del extorsionador soy una mole azulada a la que las balas le revotaban. Solo soy una herramienta que ha elegido ser dirigida por sus propias manos, igual que tu puedes elegir manejar tu dolor y el amor de tu hija hacia algo bueno-

Se arrodilló entonces, reduciendo altura hasta quedar casi a nivel con el padre. -Por las profundidades, escucha bien lo que te diré, aunque no creo que sea yo el que mejor de consejos en esto - comenzó -Hikari eligió. No puedes robarle esa elección llamándola error. Respétala llamándola lo que fue: amor. ¿Acaso no cometiste tu algunas metidas de patas hasta poder crear esta familia que tienes ahora? ¿Todo fue sencillo? ¿No te escapaste ninguna noche?- Señaló el faro blanco alzándose tras ellos, inmóvil, como espectador latente de aquella escena -Esta noche, enciende ese faro correctamente como siempre lo habéis hecho y nadie mas de este pueblo es capaz de hacerlo. Cada pescador que llegue sano honra lo que ella hizo, aunque no lo sepa lo va a honrar ya que su vida y la de su familia dependerá desde hoy de ella. Después, mañana os reuniréis en el pueblo y explicareis la verdad. No como disculpa sino como testimonio, porque igual que tu merecías la verdad. Las personas que han visto sus barcos, jornales y vidas perdidas en el mar también lo merecen- sus ojos adquirian aspecto conciliador a pesar de la grandiosidad de su tamaño -Tercero, repararemos juntos la vidriera rota. Yo pongo el musculo y tu me guias, el faro tiene que estar precioso a la altura de sus custodios- Fumó pausadamente antes de continuar, satisfecho de que sus palabras poco a poco iban haciendo mella -Cuarto y esto es algo que el pueblo entenderá, propongo que marquen este día como 'Día de la Luz de Hikari'. Y cada año este sera un dia para recordar por la valentía de la gente de este pueblo, que ante una tormenta jamás se esconden.- Miró directamente a los ojos del anciano, haciendo ver que aquello mas que una propuesta era un mandato para hacer las cosas bien. -Y quinto, hermano en dolor, te recomiendo e insto a encontrar a ese joven. Él carga culpa igual que tú, creyendo que Hikari murió por su culpa. Muchas veces necesitamos una corriente externa que nos saque del oleaje de nuestra pena.-

Ante la pregunta de porque su hija ocultó su relación, Kazan negaria con la cabeza acariciando sus cuernos.

-El amor joven es timido, a un corazon novel le da verguenza mostrar su amor- era comico ver a un ser de ese tamaño hablando de amor -O quizas pecó de egoista y quiso disfrutar SU amor, porque era suyo, antes de compartirlo contigo.- diría dando peso a cada una de sus palabras como las merecian -¿Acaso todas las relaciones juveniles son las ultimas y perfectas? Estaba enamorada tanto como para dar la vida por el, es lo unico que te tiene que valer. El como y cuando lo conoces es secundario.- Extendió su mano gigante hacia el padre, con la palma abierta. -Hermano en dolor. ¿Me enseñas la luz que tu hija protegio?- Si Umaru aceptaba la mano, Kazan lo ayudaría a levantarse con cuidado exagerado para no lastimarlo. -Anciano. ¿Cuándo es la próxima reunión del ayuntamiento? Necesito estar presente.- Nuevamente su tono parecía mas un mandato que una sugerencia -Y di la verdad ¿que piensa el pueblo de esto?-
[Imagen: VaSjwJp.jpeg]

Resumen

OFF
#9
12:30
Clínica de Baquella
Antes del encuentro de Kazan y la familia Yoake

-¡Jovencito, faltan semanas para que pueda darte el alta!- la exclamación de una voz femenina podía escucharse dentro de una habitación que relucía en pulcritud y, al mismo tiempo, podía verse bastante rústica, como si no tuviese las dimensiones suficientes para considerarse un hospital, más si una enfermería o algo mucho más escueto, propio de un pueblo pequeño. La clínica de Baquella, pese a sus pequeñas dimensiones y sus incipientes diez habitaciones para tratamientos médicos, ciertamente, estaba bastante bien provista de medicinas gracias a la buena labor que siempre había hecho el faro del pueblo para el comercio y, más aún, de gozar de su fuente económica que resultaba ser la pescadería. Estos cinco días de comportamiento errático del faro no habían hecho ni la más mínima mella, al menos, en sus provisiones -No me importa.- ahora, una voz masculina, jovial, podía escucharse. Estaba algo quebrada, como si sufriese de un dolor que todavía no estábamos pudiendo apreciar. Vendajes, medicinas, alguna que otra maquinaria compleja, tenues manchones de sangre mitigados por el cambio de unas vendas que parecían haber sido bañadas por el color carmesí -Todos los días es lo mismo contigo, ¿Sabes qué? Haz lo que quieras, ¿Quieres despreciar todo el trabajo que estamos haciendo para que puedas recuperarte? Bien, ponte tu calzado y vete por esa puerta. Recordaré tu cara y no te dejaré entrar la próxima vez.- el humor de la mujer, ciertamente, parecía estar fuertemente mermado debido a su tono exasperado y molesto.

[Imagen: MH2TVOD.png]
-Haz lo que quieras. Necesito ir al faro a como de lugar.-

14:00
Pueblo Baquella
Faro de Baquella

-Me llamo Kazan-

[Imagen: Xy9SyXT.png]
-...lo recordaremos, los tres.-

Por primera vez en todo lo que llevaban de encuentro, finalmente, Umaru parecía sonreír de manera genuina. Alguien de corazón noble, al igual que demostraba tener el gigante azul y la inmensa cantidad de apodos que parecía haber sufrido por su cruento y tan exorbitantemente terrible pasado no parecían importarle al hombre de extenso cabello marrón y coleta, al contrario; Los nombres son nuestra identificación, aquello que nos da una identidad, algo que nos dice que has existido, o existes. Sus apodos y motes no eran algo que le gustasen pese a que el más niño de los presentes, ciertamente, se veía curioso al respecto, empezando a ver al monstruoso azulado como quien ve un accidente de tránsito o un dinosaurio. Sí, era inmenso, daba miedo e impresión, pero al mismo tiempo llamada muy poderosamente la atención -Me gusta mucho más Kazan.- en cuanto terminó la primera parte del relato, en el instante posterior a realizar su gran y estruendosa risa, el protector del faro le interrumpió muy brevemente -Cuando hayas liberado hasta el pueblo más oprimido de este mundo tan complicado, no quiero decir que quien nos ayudó fue la marea azul, sino, Kazan.- una sonrisa ladina apareció en su rostro, mostrando como esa mirada vaga, perdida y atontada comenzaba a arder con un fuego sin control, uno que parecía haber sido absorbido en energías por aquella misteriosa notita que yacía entre sus manos, arrugada por el apretujar de antes -El apodo de Marea Azul, por más que te lo ganes, podría tenerlo cualquiera.- ahora, la sonrisa iba dirigida hacia él -Pero Kazan será el que nos ayudó, esta vez.-.

El segundo fragmento de su relato fue alentador. Otra vez, él hablaba como si contase una historia. Una macabra, sí, pero una que parecía estar curtida por un pasado trágico que invitaba a una moraleja algo distópica, pero real. Aquello de "no ser un héroe", "una herramienta dirigida por sus propias manos", y el orgullo que le daba que Hikari haya llevado su apellido. Como el azulado había dicho y que había hecho resonar en su corazón, otra vez: "Él había criado a una hija maravillosa". De solo pensar en aquello se enternecía tanto que sus ojos se humedecían y respiraba con profundidad, esas que uno realiza para mitigar las lágrimas que vienen a asechar un rostro que finge ser valiente, pero ahora quedaba escuchar la última parte de sus consejos luego de posteriormente verlo arrodillarse: "Hikari eligió", "Respétala", "¿No cometiste errores cuando eras joven?" -Tienes razón...demonios...- Umaru era un hombre tan sincero, de noble corazón, que aquellas palabras le obligaron a llevar su mano derecha hacia el rostro y apretar los ojos con los dedos. Daba a las teclas, una detrás de otra, como si el dolor hubiera sido el mejor maestro que nadie podría haber tenido en ese aspecto tan lúgubre y tétrico como podía tenerlo el gigante azul.

-Tercero, repararemos juntos la vidriera rota. Yo pongo el musculo y tu me guias, el faro tiene que estar precioso a la altura de sus custodios-

-No lo veo como una mala ide-

-Cuarto y esto es algo que el pueblo entenderá, propongo que marquen este día como 'Día de la Luz de Hikari'. Y cada año este sera un dia para recordar por la valentía de la gente de este pueblo, que ante una tormenta jamás se esconden.-

[Imagen: 2TtHd4i.png]
-...hm.-

Le resultó inevitable que, pese a que estuviese fumando, una sonrisa ladina escapase de su rostro. Una que le enterneció, mucho, porque la reparación del faro era algo nimio, trivial, incluso él había comenzado por su propia cuenta porque...por muy enojado que haya estado, la realidad, es que quería hasta hacer de cuenta que "nada había ocurrido" para simplemente permitir al tiempo hacer su trabajo. Sin embargo, lo último fue...maravilloso -¡¿Cómo?!- contestó el anciano, finalmente, interviniendo -¡Eso tomaría meses de trabajo! Habría que lanzar la propuesta al ayuntamiento, hacer una junta de firmas con los vecinos, dictaminar el día festiv-

 -Anciano. ¿Cuándo es la próxima reunión del ayuntamiento? Necesito estar presente.-

[Imagen: RqedgTd.png]
-¡¿T-T-TÚ P-PRESENTE?!-

Porque claro, ¿Qué resistencia podría poner un pueblo de un gigantesco hombretón azulado que podría dar directrices tanto como quisiese? -¡T-tú no p-puedes venir!- claro, se veían las intenciones a leguas del anciano: Mitigar la situación para fingir demencia más adelante. ¿A quién le echarían la bronca, sino, de toda esta molestia que las personas de alto poder adquisitivo y los dueños de los mercaderes pesqueros que sufrían por la incomodidad provocada por la familia Yoake? ¿Ahora, tocaba que el gigante, también, se metiese en su propio trabajo? -Este anciano- porque Umaru, al ser alguien tan honesto, siempre tuvo buen olfato para las ratas. Lo señaló, acusadoramente, haciendo que el viejito de un respingo -no querrá que te metas en los asuntos que no te incumben, porque así son estos.- su ceño fruncido demostraba que, todos estos días, hubo una absoluta falta de contención de parte de ellos hacia la familia y su dolor.

16:00
Pueblo Baquella
Faro de Baquella

Pasadas dos horas y siguiendo al gigante ahora conocido como Kazan, la reparación del enorme cristal que protege la luz que tanto guía por los mares, resultaba infinitamente más sencilla; El enorme peso de los vidrios, los remaches, metales, necesitaban, a veces, realizarse con grúas y personal especializado. Con un individuo que medía la mitad del faro, ciertamente, era todo mucho más fácil -¡FIUF!- un suspiro de cansancio se escapó de un Umaru pleno y feliz, sonriente, observando aquel vidrio que, fulgoroso, repetía el brillo del sol de manera incandescente debido a lo nuevo que estaba -Un excelente trabajo, Kazan. Se ve que sabes una cosa o dos de ser carpintero.- remató el pelimarrón que, con una mujer rubia sonriente y llorando de felicidad y su retoño, saltando de manera animada, mostraban un aire total y completamente diferente a como lo estaban tiempito atrás -Y con respecto a lo del chava-

-¡FAMILIA YOAKE!-

Un grito, un alarido que quería llamar la atención de todos los allí presentes, se escuchó a unos diez metros de la posición inicial de donde podían encontrarse todos. A comienzo del senderito de piedras donde se encontraba el faro, apareció...un joven. Su mirada se veía muy inquieta, angustiada, nerviosa y adolorida. Su aspecto dejaba en claro una cosa: Había sido muy recientemente hospitalizado. Completamente vendado, con una muleta para sostener lo que debía ser una pierna fracturada y sus ropas, desgraciadamente, maltrechas y con algo de tierra, ¿Acaso se había caído múltiples veces en el camino en su intento hasta llegar a la pequeña colina en subida hacia el faro?

-...quién eres?-
[Imagen: Goq5R7p.png]
-¡LO SIENTO! ¡M-MI NOMBRE ES...MI NOMBRE ES KISUKE URIOKA!-

Primero la voz de Umaru se hizo presente y...posteriormente, resonó un nombre que en la cabeza de todos rebotó como si fuese una pelota de goma. "Kisuke", el nombre que estaba implícito en aquella cartita maltrecha que habían leído horas atrás -...Kisuke?- repitió el pelimarrón, volteando a ver al hombretón azulado, casi en una complicidad total -¿Acaso...crees...?- preguntó con honestidad, ya que parecía que el faro no la única guía allí presente -He...he intentado...- su mirada dejó de clavarse en ellos, pudiendo apreciarse con su pecho se inflaba y desinflaba sin cesar -...he intentado venir desde el primer día que nuestro barco se estrelló, ¡L-las enfermeras y el médico en jefe no me dejaban irm-AGH!- de repente, trastabilló, debido a que su pie derecho había tocado el suelo. Parecía que toda la pierna diestra estaba muy malherida, fracturada en varias secciones. No parecía una herida superficial ni sencilla. Lo único que lo mantuvo medianamente en pie era su muleta, aunque...tal vez, con ayuda del gigante azul, podría acercarse a la familia -Todos...hablan de lo que pasó con...- como si la muleta fuera un ancla, se apoyó sobre ella. Su rostro, cabizbajo, empezó a apreciarse tan terriblemente quebrado y triste que las lágrimas brotaban una detrás de otra de sus mejillas, como estrellas fugaces. Su voz, quebradiza, intentaba proseguir, fingiendo un coraje que ya no tenía -...con Hikari. Lo siento...lo siento tanto...yo...- Estaba a nada de derrumbarse allí mismo, y solo su fuerza de voluntad...le ayudó a estar delante de una familia, un anciano y un gigante azul que, perplejos, le miraban a la ligera distancia.

Detalles importantes:


Resumen:


Recuento de posts:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
#10
Dos horas de trabajo habían transformado más que vidrio y un par de palos rotos. Kazan descendía de la cúpula del faro con cuidado exagerado, cada movimiento calculado para no desestabilizar la estructura recién reparada, era curioso ver aquella enorme figura azul subir y bajar de aquel faro, recordaba a ciertos videojuegos que no existen en esta época. Sus manos gigantes, capaces de triturar huesos sin esfuerzo, habían manipulado cristales delicados con precisión de artesano, sus golpes que antaño partian columna vertebrales ahora introducían clavos en los tablones mientras que ell sol de media tarde bañaba el vidrio nuevo haciéndolo brillar como joya recién pulida. "Siempre diré que el trabajo manual cura como no cura ninguna otra cosa."

-Un excelente trabajo, Kazan- declaró Umaru desde abajo, sonrisa genuina iluminando rostro que horas antes solo mostraba devastación, ver aquello ya hacia que el corazon de Kazan se hinchara de orgullo. -Se ve que sabes una cosa o dos de ser carpintero.- Kazan tocó la superficie del faro brevemente antes de descender completamente, apreciando solidez restaurada y la aspereza del ladrillo. Dio una calada larga a su pipa. -Por las profundidades- murmuró, más para sí mismo que para los presentes. -No es mi intención vanagloriarme pero ha quedado realmente bi—

-¡FAMILIA YOAKE!-

El grito cortó su reflexión como un cuchillo corta la mantequilla caliente. Kazan giró su rostro en dirección a donde venia la figura, pudiendo ver a un joven herido pero remendado, casi parecía que había escapado de donde sea que lo hubieran tenido. No traia natorcha con el, por lo que sus musculos se destensaron al momento. "Carga la misma mirada de culpa que el padre Yoake." El joven andaba como podía para acercarse mas a aquel lugar y no tener que estar pegando berridos.

¡MI NOMBRE ES KISUKE URIOKA!

Kazan se quedó quieto, en silencio observando cómo Umaru volteaba hacia él, cómo la madre cubría su boca con ambas manos y cómo el niño miraba confundido entre adultos procesando coincidencia imposible. El muchacho siguió disculpandose y Kazan pudo ver como hasta sus piernas malheridas empezaban a fallar ya sea a causa del dolor o de la propia tensión del momento. Kazan fue entonces cuando se movió. No corrió, porque sus pasos habrían aterrorizado al joven ya quebrado, eso o habría hecho que se cayera. Caminó con delicadeza cerrando una distancia de diez metros en menos de tres pasos. Se arrodilló antes de llegar completamente, reduciendo altura hasta quedar a nivel casi humano, y se quedaría semi apartado para no bloquear el ángulo de visión de la familia y el mismo.

-Escucha bien, hijo- pronunciaría de una forma clara y gentil, dándole un dedo en el que apoyarse si lo necesitaba. -Antes que caigas y empeores esa pierna más de lo que ya está, déjame ayudarte. No queremos mas desgracias en lo que respecta- Si Kisuke aceptaba, Kazan lo sostendría con cuidado extremo, permitiéndole usar su dedo azul como apoyo infinitamente más estable que una muleta que parecía que iba a colpasar. -Ga-ha-ha-ha-ha.- una risa calida dirigida a Umaru. -Parece que el océano devuelve más que cartas hoy. Como siempre se dice, el mar proveera.- Miró hacia Umaru mientras sostenía al joven tembloroso. -Umaru Yoake- y su voz casi adquirió una faceta ceremonial -Te presento a quien Hikari consideró suficientemente valioso como para intercambiar su vida. Valora y atesora este encuentro, puesto que parte del legado de Hikari vive en el.-

Hizo una pausa para que las palabras cogieran el peso que merecían.

-Y Kisuke Urioka- miraría al joven este o no apoyado en su dedo-te presente al hombre que enseño los valores a Hikari que hicieron que te enamoraras de ella, los valores que te mantuvieron vivo.-

Y en ese momento la tensión parecía cortarse con un cuchillo, parecia que en cualquier momento cualquiera de los alli presentes podrian romperse. "Personas rotas por la misma perdida deben sanar su mismo dolor ayudandose."

-Hijo- espetó Kazan-no te martirices por lo ocurrido, Hikari eligió y eres fruto de esa eleccion, honrala igual que Umaru la ha honrado restaurando el faro- miraría al anciano -y el pueblo la honrara poniendo una festividad a su nombre- diría sentencioso. -Lo que has vivido, perdon. Lo que habeis vivido es una tragedia, pero es el acto de amor mas valioso que existe. Y como siempre digo, el amor con amor se paga.- Fumó su pipa lentamente mientras era asertivo con la cabeza realizando movimientos de aprobacion. Miró alternativamente entre padre y joven.

-Por las profundidades, tienen conversación pendiente. Larga. Dolorosa probablemente. Pero necesaria.- Hizo gesto hacia la base del faro donde madre y niño observaban. -Y este muchacho necesita sentarse antes que su pierna decida rendirse completamente. Se reparar faros pero no piernas fracturadas.-

"Esto es una historia que deben superar ellos mismos, sin la intromisión de un gigante azulado"

El viento mecía el césped suavemente. El faro recién reparado brillaba bajo sol descendente. Dos hombres rotos se miraban finalmente cara a cara, unidos por pérdida de joven que había amado suficiente como para transformar tragedia en legado.
[Imagen: PPa84tX.jpeg]
Resumen


OFF


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)