03-11-2023, 10:11 AM (Última modificación: 03-11-2023, 08:12 PM por Aurora.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Aurora:
64 FUE
50 RES
15 DES
15 PRE
55 AGI
55 REF
24 INT
43 VOL
20 CH
60 CA
Vitalidad: 860 / 860
Energía: 579 / 821
Espirítu: 83 / 189
Nivel: 5
Día 78 del año 11, Primavera - 20:00 p.m.
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Goruden - Bar
Regresamos al bar después de nuestra pequeña aventura de compras. Garnet había encontrado ropa nueva que lo hacía lucir como un músico de verdad, y yo me sentía satisfecha con mi elección de prendas para la actuación. La química seguía vibrando en el aire a nuestro alrededor, y la emoción por el concierto estaba en aumento. Sabía que ese sería un momento especial, y tenía ganas de compartirlo con Garnet.
Al llegar al bar salude al señor bigotes y me encamine con Garnet hacia la cocina, decidí preparar un salmorejo para ambos. La cocina era otro de mis espacios creativos, y disfrutaba compartiendo mis habilidades culinarias.
Decidí abrir mi corazón un poco más.
"Esta receta es originaria de Isla Chisi" comencé.
"Es un lugar grande y hermoso con el bosque más bello que puedas imaginar. Allí me criaron dos Onis, Krum y Hylda."
Mientras compartía mis raíces, me inundó una sensación de nostalgia. La Grand Line era emocionante y llena de aventuras, pero en ese momento, recordaba con cariño mi hogar en Isla Chisi y a mi madre.
Después de disfrutar de nuestra cena, me levanté y guie a Garnet a mi camarote. Me senté frente al espejo con una pequeña bolsa llena de pigmentos de colores, lista para maquillarme antes del concierto. Aplicar el maquillaje era una forma adicional de expresión artística para mí, y disfrutaba realzando mi aspecto para el escenario. Con dos líneas rojas bajo mis ojos y otras dos en los laterales, creé un diseño que realzaba mi mirada y me daba un aspecto enérgico y apasionado.
"¡Listo!" exclamé mientras me admiraba en el espejo.
"Es importante destacar en el escenario"
Reí con modestia. "YII IGIGIGIG"
"Quieres que te preste un poco? parece que con tu pelea anterior tu maquillaje se arruino un poco" Pero una pregunta preocupaba a Aurora.
"Garnet, ¿tu banda no se molestará si tocas conmigo esta noche?"
La noche prometía ser inolvidable y tampoco quería que su gente se enfadara con el.
120 FUE
126 RES
48 DES
28 PRE
130 AGI
48 REF
70 INT
70 VOL
23 CH
70 CA
Vitalidad: 2059 / 2098
Energía: 1093 / 1714
Espirítu: 76 / 279
Nivel: 9
A pesar del arduo intercambio de golpes que tuvieron Garnet y el marine, las heridas del músico no eran lo suficientemente graves como para cancelar el plan de ir de compras y seguir con el concierto de esa noche. Con la ayuda de Aurora, Garnet adquirió un modelito consistente en un chaleco vaquero marrón de cuero sintético y con flecos, unos pantalones con motas de vaca (piel sintética también) y unas relucientes y llamativas botas rojas con las míticas espuelas de vaqueros. Las horas pasaron, y caía la noche y, con ello, se acercaba el momento de dar el concierto.
Entraron de nuevo al bar donde se conocieron y fueron directos a la cocina, donde Aurora se puso a cocinar, lo que sería, una receta originaria de su lugar natal, Isla Chisi. Por lo que le contó la rubia, era una isla en la que predominaba la naturaleza y la calma, debía ser un sitio verdaderamente hermoso. Pero no tan hermoso como lo que estaba presenciando Garnet. Ver a la chica cocinar, hablar de sus cosas y orígenes... Que diablos, verla solo respirar era suficiente como para que el corazón del músico latiera con tanta fuerza como si quisiera escapar de su prisión ósea. Una vez terminó de cocinar, Garnet probó el plato que, con mucho amor, había preparado. Estaba delicioso. Esa frescura e intensidad que tenía aquella crema anaranjada estaba para chuparse los dedos.- *Ñam mmm mlam* esto está *ñam mlam ahm * que te cagas, Aurora, ¿es o no es?... - Le comentaba mientras se metía repetidamente la cuchara en su boca. Por otro lado, el skypean no pudo evitar pensar en su amigo Bepso, seguro que él le habría puesto un chorreón de limón a su receta. Pero no era momento para ponerse melancólico, hoy no.- Por cierto... - Lamía mientras los restos de salmorejo que quedaban en la cuchara.- ... Algún día, ya sabes, me gustaría ver tu hogar puejeje. - Quería saber más de ella, ¿y que mejor forma que conociendo el sitio donde se crió?
Después de terminar de cenar, Aurora guió al pelirrojo a su camerino. Se quedó mudo, y embelesado viendo como se maquillaba, era simplemente hipnótico. Cuando la chica exclamó que ya estaba listo, Garnet aterrizó de vuelta en el plano terrenal. Aurora entonces soltó una risa, bastante rara, pero que el músico encontró muy adorable, hasta el punto de que se le sonrojaron la mejillas, y le preguntó la rubia si necesitaba que le retocara su maquillaje y si su banda no se enfadaría con él. Lo dudaba.- Pues ahora que lo dices... - Garnet empezó a mirarse en el espejo detalladamente, sobre todo la zona de debajo de sus ojos.- ... si que me haría falta un retoque en el maquillaje. Ah, y ni te rayes por mis coleguis, ¡seguro que no les importa en lo absoluto! - Cogió un poco del pigmento que le había dejado Aurora y empezó a frotárselo por los ojos.- ¿Sabes? Considero a la banda como mi familia, pero es molón porque nos damos la total libertad para hacer lo que nos de la gana.- Sacó la lengua en señal de concentración, estaba tocando perfilar las puntas de debajo de sus ojos.- Y bueno, sabemos que, en las chungas, vamos a tenernos el uno al otro, ¿es o no es? - Dijo mientras se daba los últimos retoques a su sombra de ojos. Ya estaba totalmente listo para partir la pana.- Entonces, ¿le damos o que? - Le preguntó a Aurora con una sonrisa dibujada de oreja a oreja.
Garnet había compartido un hermoso pensamiento sobre su banda, y eso resonaba profundamente en mi corazón.
"Una manada..." musité en voz alta. Su comentario hizo que una sonrisa se dibujara en mi rostro, una sonrisa llena de entendimiento.
A medida que nos acercábamos al inicio del concierto, los nervios y la emoción se entrelazaban en mi interior. Pero esa noche era diferente, tenía a Garnet a mi lado, y su presencia, su mirada, agregaban un elemento especial a la ecuación.
Sabía que sería una actuación inolvidable, pero necesitaba liberar esa ansiedad.
Comencé a moverme, saltando ligeramente y realizando gestos con las manos, como si estuviera desprendiéndome de la tensión acumulada. Inspiré profundamente, llenando mis pulmones con el aire fresco de la noche. Luego exhalé lentamente, liberando toda la presión que sentía.
Me acerque a Garnet con determinación y le di un beso en la mejilla. Abrí la puerta que nos conducía al escenario, revelando a la banda lista para acompañarnos en esta noche memorable.
Nuestra mirada se cruzó una vez más, y en ese momento, no eran necesarias las palabras. Sabíamos que juntos crearíamos algo hermoso. El primer acorde resonó y comencé a cantar
Los segundos se convirtieron en una eternidad mientras nos sumergíamos en la música. La sensación era mágica, y compartirla con Garnet hacía que todo fuera aún más especial.
La música fluía a través de mí y parecía que estábamos en un mundo aparte, donde solo existían las canciones y la energía que creábamos.
Mientras cantaba, me sentía transportada por la música y las canciones que Hylda, me había enseñado. Mi forma de bailar en el escenario no era el habitual ballet era más tribal, como si estuviera rindiendo homenaje a mis raíces y al bosque que consideraba mi hogar. Cada movimiento era una conexión con mi pasado, con la naturaleza y la esencia de las canciones que cantaba.
Cada canción que Hylda me había legado parecía abrir una puerta a un mundo donde me sentía completamente en mi elemento, donde podía oler el aroma del bosque y sentir la brisa acariciando mi piel. Mientras danzaba y cantaba, la felicidad y la emoción llenaban mis ojos. Estar en el escenario era donde realmente pertenecía, y eso se reflejaba en cada gesto, en cada mirada.
Era el último concierto de esta etapa de mi vida, y estaba decidida a hacerlo inolvidable. Giré la cabeza para mirar a Garnet, nuestro primer concierto juntos, y pensé para mí misma: "Y tanto que me iré por lo alto, esta noche va a ser mágica." Estaba lista para disfrutar cada nota, cada canción, y compartir la magia de la música con el.
Aurora esbozó una gran sonrisa cuando Garnet le habló sobre su banda, al mismo tiempo que decía no sé qué de una manada. Garnet ladeó la cabeza, confuso de a que venía eso, debía ser algo de su tierra, seguro. No le dio demasiadas vueltas, porque, con su laúd en mano y, después de que Aurora hiciera una especie de ritual raro previo al concierto, empezaron a dirigirse a su escenario, al lugar al que pertenecían y donde brillarían. El skypean estaba nervioso, pero no en el mal sentido, no, tenía unas ganas tremendas de salir allí y de poder tocar al fin con Aurora, sabía que sería algo mágico inolvidable. Justo antes de entrar, Aurora le dio un beso en la mejilla que hizo que empezará a expulsar humo por los orificios de la nariz y de las orejas.
Se posicionaron en el escenario, junto a los demás miembros de la banda y, una mirada llena de complicidad surgió entre los dos tortolitos antes de comenzar el espectáculo. Fue así como se originó la magia. Garnet, más allá de admirar la partitura que le enseñó Aurora al mediodía, no había tenido oportunidad de practicar con ella. Pero entonces, ¿cómo era posible que la coordinación entre ellos fuera tan jodidamente perfecta? Aurora, con una voz que se acercaba más a lo divino que a lo mundano, y con una danza que acariciaba el alma de Garnet con cada gesto, estaba espléndida, maravillosa, era una diosa. Pero él no podía quedarse embelesado o podía destrozar todo lo que la rubia estaba construyendo. No podía limitarse simplemente a tocar, tenía que sacar a relucir lo mejor del canto y baile de Aurora. En cada nota que salía del roce de sus dedos con las cuerdas de su laúd, en cada movimiento de cabeza y de pies, Garnet ponía toda la esencia de su ser en esas acciones.
En cierto punto de la canción, Aurora se giró para ver al pelirrojo, el cuál no pudo hacer otra cosa que esbozarle una sonrisa. No quería dejar de pensar en el presente, pero era inevitable que se le pasara por la cabeza al músico que, cada nota que se sonará, podía ser la última que compartiera con ella. Garnet sentía que quería seguir tocando música durante el resto de su vida.
Mientras llegaba al final de la primera canción, observé a Garnet con una sonrisa en su rostro. Esa sonrisa era mi inspiración, mi reflejo. Respiré hondo después de la intensidad del canto y el baile. Estar en el escenario, haciendo música junto a él, era una experiencia mágica. Me sentía como si hubiera nacido para ese momento, como si estuviera creando magia a su lado.
La segunda canción comenzó, y mis ojos se fijaron en Garnet. Mientras cantaba, noté que algo había cambiado. Las palabras que salían de mi boca eran diferentes a las que mi banda estaba acostumbrada a escuchar. Esta vez, no estaba cantando para el público en general, sino para Garnet. Me permití improvisar las letras a medida que cantaba, expresando lo que sentía en ese instante.
Mi voz, suave y etérea, llenaba el espacio, pero mis ojos nunca se apartaban de Garnet. Era como si nuestras almas se estuvieran comunicando a través de la música. A pesar de saber que esta noche sería la última vez que nos veríamos, no podía evitar dejarme llevar por un deseo incontrolable y querer permanecer a su lado.
Mis palabras expresaban lo que mi corazón sentía, y Garnet podía sentirlo en cada nota, en cada mirada. Estábamos compartiendo algo más que música en ese momento, algo que iba más allá de las palabras.
La conexión entre nosotros era palpable, y esa canción se convirtió en un mensaje silencioso que solo nosotros dos entendíamos. A medida que la música fluía y nuestras miradas se entrelazaban, sabíamos que este concierto sería inolvidable y que dejaríamos una marca imborrable en esa noche mágica.
Cuando la banda finalizó de tocar y cantar la primera canción, comenzó la segunda de la noche. El ambiente había cambiado completamente y Garnet, no se podía creer lo que estaba sucediendo. En esta nueva canción, Aurora estuvo completamente enfocada en el pelirrojo y en nadie más, mientras cantaba con su armoniosa voz. La chica le estaba dedicando una canción que trataba sobre el amor, un amor puro y sano. El músico necesitaba responderle, decirle algo a esa carta que estaba improvisando Aurora, pero ahora mismo no era el momento. Lo único que podía hacer es darle lo mejor de su música, sin apartar su mirada de ella. Durante toda la canción, para Garnet, en ese momento sólo existían Aurora y él en el mundo. El skypean tenía en mente encandilar los corazones del público esa noche, pero ahora mismo, sólo necesitaba hacerlo con el de la chica.
Acabada la canción, los vítores y aplausos invadieron el salón, junto a algún que otro silbido sugerente. Garnet fue corriendo a abrazar fuertemente, durante unos segundos, a la chica. Quería que ese abrazo fuera eterno, pero debían seguir tocando, así que se separó.- Ahora me toca a mí, Aurora, ¡no pienso quedarme atrás!, ¿es o no es? - Le dijo a la música esbozando una gran sonrisa y guiñándole el ojo derecho. Hasta ahora, en el concierto, había tomado un rol más secundario, de estrella invitada, potenciando las capacidades musicales de su compañera pero ahora, era hora de que Garnet pasara a ser la estrella principal.
Garnet se posicionó frente al público, casi al borde del escenario. Al estar antes más atrás no se había dado cuenta, pero, en comparación a mediodía, había asistido muchísima más gente, seguramente para ver tocar y cantar a Aurora. Hizo una reverencia a los clientes de la taberna.- MUY BIEN PEÑA, ¡LO ESTAMOS PASANDO DABUTI O QUÉ! - Al pelirrojo le encantaba interactuar con el público, y aún más cuando este la hacía caso y era bueno con él. Un sí al unísono retumbo en el bar. Era hora del espectáculo. Se giró a Aurora y al resto de la banda.- ¡Seguidme si es que podéis! - Pasó sus dedos sobre las cuerdas de su laúd, resonando la primera nota de la canción.
Esta era una canción que Garnet había pensado, días atrás, antes de llegar a la isla actual. Hablaba sobre el sentimiento que le producía ser un pirata ahora mismo junto a sus amigos y en, gobernar, en sentido figurado, algún día los mares, cumpliendo el sueño de Xas. Por tanto, la canción era una más solemne y lenta, pero eso no quitaba que el pelirrojo tuviera que quedarse quieto mientras cantaba y tocaba. Iba balanceando su cuerpo a paso lento, al ritmo de la canción, y cambiando el punto de apoyo de sus pies entre su punta y su tacón, de forma intermitente.
En cierto punto de la canción, se giró para mirar a Aurora, animándola a que se pusiera a bailar con él, al mismo tiempo que también señalaba al público para que bailara también. Lo mejor de la música es poder compartirla, tanto con extraños como con tus seres queridos, y así disfrutarla todos juntos, ¿no?
Tras la emocionante canción que Aurora interpretó con pasión, Garnet la abrazó, y ella respondió al abrazo con calidez, disfrutando de su cercanía. Un dulce aroma a rosas envolvía el momento, y Aurora se sumió en ese abrazo efusivo. Cuando Garnet se separó de ella, sus ojos verdes la miraron intensamente, y Aurora se sintió como si estuviera en un mundo aparte.
Garnet anunció que era su turno para cantar y comenzó con una canción de tono melancólico. La voz de Garnet llenó la habitación, y Aurora quedó cautivada por la tonada y la letra. Garnet se giró hacia ella, invitándola a bailar. El cuerpo de Aurora respondió instintivamente, y siguió moviéndose al ritmo de la música por unos segundos adicionales después de que la canción acabase. Cuando finalmente se detuvo, se sintió avergonzada, pero sonrió tímidamente y trató de disimular su pequeño desliz.
Aclarándose la garganta, anunció su próxima canción con un toque de solemnidad.
"Ahora cantaré una canción muy especial, la cual se ha transmitido en mi familia desde incontables generaciones"
Cerró los ojos y comenzó a cantar, permitiendo que la canción la transportara a través del tiempo. Durante su interpretación, pudo ver claramente a Hylda con su sonrisa bondadosa y a Krum con su postura seria pero amable. Las enseñanzas de respetar y coexistir en armonía con la naturaleza que le habían transmitido sus padres adoptivos se reflejaban en la canción. Era, sin duda, su canción favorita.
Mientras cantaba, Aurora se dejaba llevar por la emoción y la conexión con la música. La sala se llenaba con su voz suave y etérea, y su mirada estaba perdida en un mundo de recuerdos y gratos momentos compartidos con sus seres queridos. Aquella canción especial, transmitida a través de las generaciones, cobraba vida a través de su voz, y Aurora la entregaba al público con todo su corazón y alma.
La música seguía siendo el lazo que unía su pasado con el presente, y mientras cantaba, sentía que honraba a su familia y a sus propias raíces. Era un momento de profunda belleza y emoción que compartía con todos los presentes. El escenario se convertía en un santuario de emociones, donde Aurora expresaba su amor por la música y las enseñanzas que había recibido a lo largo de su vida.
Acabada la canción de Garnet, el músico, el cual se encontraba exhausto, pero feliz, le cedió paso a una avergonzada Aurora, probablemente por el baile que había ejecutado anteriormente. La rubia se alzó frente al escenario y, antes de empezar a cantar, declaró abiertamente la importancia y lo especial que tenía la próxima canción, siendo una que se había pasado de generación en generación. Garnet abrió de repente los ojos como platos, cada célula de su cuerpo debía estar pendiente de la pieza musical que se venía, al fin y al cabo, la música también era una manera de conocer las raíces de alguien.
De esta forma, Aurora comenzó a cantar, de lo que se trataba, sin ninguna duda, una oda a la naturaleza , recordando lo importante que es cuidarla y protegerla, pues sin ella no somos nada. Garnet, mientras seguía haciendo los acompañamientos con su laúd, tardó en comprender el mensaje, pues estaba demasiado embelesado en Aurora. Verla cantar, actuar y bailar, la chispa encendida en su corazón no parecía que se fuera a apagar, al contrario, se encendía cada vez más y más. Al prestar más atención a la letra, el músico no pudo evitar verla como una ninfa, una mensajera, enviada por la propia madre naturaleza, para repartir las enseñanzas sobre el cuidado de la misma y ajusticiarla. Garnet nunca había pensado demasiado sobre ese tema, ni siquiera lo entendía, pero la pureza de Aurora y la libertad con la que cantaba y se movía... Su propia belleza le parecían algo de otro mundo, un mundo tan distinto al que pertenecía él como para que fuera una simple humana. Era la única explicación que le encontraba para entender la existencia de una persona así.
Aurora sabía que el concierto estaba llegando a su fin, y la tristeza se apoderó de ella. No quería separarse de Garnet, su conexión era innegable. Entonces, le vino a la mente la partitura que había mostrado a Garnet. Pidió un momento al público y se acercó a él, con una sonrisa radiante.
"¿Estás listo? Me gustaría cantar esto por primera vez", le dijo a Garnet con emoción y anticipación, compartiendo su deseo de interpretar esa canción especial. Luego, regresó al frente del escenario y cerró los ojos para sumergirse en la música y esperó las notas salidas del instrumento de Garnet.
La canción hablaba de su encuentro con Krum, el dolor de su partida, sus recuerdos de la infancia, momentos de torpeza, de su madre y hogar. Hablaba de cómo honró a su padre bailando frente a su tumba y, al hacerlo, encontró una conexión con la vida y un sentimiento de culpa.
Cuando la canción llegó a su emotivo final, Aurora se sintió vulnerable. Mantuvo los ojos cerrados durante unos segundos adicionales, deseando prolongar la imagen de sus padres en su mente. Al abrir los ojos, fue hacia Garnet y le tomó la mano. Lo llevó ante el público y alzó su brazo, realizando una reverencia de agradecimiento por los aplausos y silbidos del público. Habían logrado un concierto espectacular.
Después del concierto, en el camerino, Aurora y Garnet disfrutaron de unas cervezas cortesía del amable señor Bigotes. Aurora se armó de valor y abordó un tema importante con Garnet.
"Oye, Garnet...", comenzó, tomando un sorbo de su cerveza para reunir valor. "Tenía planeado marcharme de la isla mañana, pero ahora no estoy tan segura. ¿Cuáles son tus planes? Me gustaría quedarme a tu lado, al menos por un tiempo".
El corazón de Aurora sintió un pinchazo mientras la pregunta colgó en el aire, y Aurora esperó la respuesta de Garnet con expectación y nerviosismo.
Llegó el momento de la última canción y, como no podía ser de otra forma, había que despedir el concierto a lo grande. Aurora, pletórica, se acercó a Garnet y, al mismo tiempo que le enseñaba la misma partitura que le mostró ese mismo mediodía, le preguntaba si estaba lista, ¿así que iban a tocarla? Puso ambas manos en sus hombros.- No podría estar más listo para tocarla, Aurora, ¿es o no es? -En el recinto se hizo el silencio, todo el público estaba expectante. Entonces, con el primer cruce que tuvieron los dedos de Garnet con las cuerdas de su laúd, se hizo la música.
En esta ocasión, el pelirrojo no tenía la menor idea de a que podría hacer referencia la canción de Aurora. Aparte, estaba demasiado concentrado esta vez en dar el 200% de su música. Durante todo el concierto había puesto toda la carne en el asador, pero para esta última canción, debía poner la cocina entera en el asador. La emoción de tocar, de sentir el calor del público, notar que les gusta su música y que les reconoce... Pero sobre todo, la emoción de poder vivir toda esa experiencia con Aurora, y haberla conocido, hizo que Garnet entrara un éxtasis que, casi parecía que estaba teniendo un orgasmo.
Acabada la canción, los protagonistas de aquella inolvidable noche se dirigieron al frente del escenario, tomados de la mano, e hizo una reverencia a su amado público.- MUCHAS GRACIAS PUEBLO DE GORUDEN, SOIS UNOS FIERAS, ¿ES O NO ES? .- Y con esa frase, se dio por finalizado el tan esperado concierto, mas la noche era joven. Garnet y Aurora se fueron a su camerino, acompañado de unas cervezas que les había brindado el tabernero, era la oportunidad perfecta para conocerse aún más. Entonces Aurora, no es que rompiera el hielo, es que lo redujo a polvo, al preguntarle sobre sus planes, ya que ella se marchaba y quería quedarse con él más tiempo. Un sentimiento agridulce invadió a Garnet, por un lado, Aurora le había dicho que quería pasar más tiempo junto a él, eso era buenísimo, él sentía justamente lo mismo. Pero por otro lado, la idea de que se marchara y no volver a verla le producía un grave dolor en el pecho y en el estómago, era como si tuviera un remolino.- Pues verás... -Hablaba mientras miraba hacia su jarra de cerveza.- Mis coleguis y yo nos quedaremos aquí unos días... Y luego seguiremos viajando por el mundo. - Hizo una pequeña pausa y pasó a fijar su mirada en ella.- Pe-pero - Empezó a sonrojarse, de solo pensar en lo que estaba a punto de decirle, hacía que su corazón latiera con tanta fuerza que pareciera que se iba a salir del pecho.- Puedes empecharte si quieres, a mis coleguis no creo que les importe, ¿es o no es? - Expectante por saber la respuesta de Aurora, Garnet le dio un trago a la cerveza, acabándosela de un golpe. Estaba demasiado nervioso.