[P.R.] Un encuentro durante la investigación
#1
´Día 30 de primavera, año 17
El joven arquero se sigue sintiendo algo incómodo con el resultado del ataque a los piratas, casi como si la llegada del infame Sohem fuese una burla del destino, un castigo a los marines por tratar de hacer su trabajo de arrestar criminales o a los cazadores por intentar aprovechar la situación. Muchos dirían que el ataque planeado era cobarde al tener los marines la ventaja numérica y además emplear el entorno para moverse escondidos, emboscar a los piratas y, mediante una provocación directa y descarada, atraerlos a una trampa donde se verían azotados por ataques desde posiciones ocultas sin que puedan reaccionar a tiempo. El pelirrojo lo puede llegar a entender desde su punto de vista, pero como cazador y marine sabe que lo que hicieron los marines fue preparar la situación para tener la ventaja y favorecer el éxito de su plan, algo que cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de temas militares, cacería o combates en general sabrá y entenderá. Tras el fin de ese intento de arresto, interrumpido por una fuerza descomunal y tan superior a la de todos los presentes hasta el punto de que nadie podía siquiera moverse si no era para seguir las instrucciones de alguien que tenía todo el poder y la capacidad de aniquilar a todos los presentes sin siquiera esforzarse.
 
Los marines se retiraron, muchos les llamarían cobardes, otros dirían que debían hacer su trabajo sin importar las circunstancias, pero un grupo más sensato entendería que en esa situación eso no era viable, de intentar forzar las cosas no solo no habrían conseguido su objetivo, sino que no conseguirían más por estar muertos y seguramente ser dejados en la zona como alimento para los lagartos de la isla. El arquero regresó con sus compañeros al campamento que improvisaron, y seguramente tendrían que ir preparándose para seguir camino, pero antes de aventurarse en una nueva isla el joven artesano quería buscar materiales y poder construir un arco y nuevas municiones para poder pelear de mejor forma. Bertram tiene ya algunas ideas en mente, pero para ello debe investigar la zona, moverse por el enorme y frondoso bosque, y averiguar si tiene todo lo necesario, desde madera hasta cualquier posible material como roca o metal para la flecha que tiene en mente.
 
El contramaestre se separa de sus compañeros tras avisarles de sus planes y empieza a moverse por la zona con la soltura que adquirió en su época de cazador, acostumbrado al bosque y a las criaturas sabe cómo moverse para poder investigar con total tranquilidad sin perturbar a los animales ni provocar que lo ataquen. Por precaución y evitar que Sohem piense que está regresando al lugar de donde lo echó, el joven decide evitar la playa donde ocurrió todo y moverse por el bosque rumbo a la zona volcánica, aunque no pretende ir al volcán en sí, la zona circundante será rica en todo lo que puede llegar a necesitar el joven arquero para sus flechas. La idea es solo investigar y si eso recoger algo de material, pero uno nunca está seguro de lo que vaya a ocurrir por lo que el joven marine decide llevar su arco consigo, así como sus flechas por si se encuentra algún animal que lo ataque o si algún sujeto con malas intenciones intenta hacerle daño. Sus pasos son calmados, se fija en todo momento en el entorno, sus ojos atentos a los detalles, sobre todo los que le pueden orientar, y mientras aprovecha una de sus flechas para ir dejando marcas para poder encontrar el camino de regreso con mayor facilidad, aunque lo hace de forma que si no puedan averiguarlo fácilmente, reduciendo el riesgo de dejar a sus compañeros entregados a un ataque sorpresa.
 
En uno de sus bolsillos lleva un único cartel de se busca, la joven peliazul que se declaró su mujer en el foso donde casi mueren y no lo hace porque de lo contrario no la reconocería, ni por motivos evidentes, la razón es mucho más sencilla y personal, ese cartel es lo más cercano que tiene a una foto de una amiga de la infancia que añora y con la que perdió contacto tras la tragedia en su casa, la misma que lo impulsó a unirse a la marina. En una ciudad el joven estaría tarareando o silbando una melodía que le cantaba su abuela, pero en el bosque es mejor mantener el mayor silencio posible, por lo que se abstiene y mantiene sus pasos suaves, sin apresurarse y controlando donde pisa y el peso que pone en cada pisada, reduciendo el riesto lo máximo que puede.
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#2
Maki era de las que olvidaban pronto las ofensas y sabia que en algún momento eso le llevaría a su muerte, pero así era la vida. La ultima aventura en su mente era borrosa, casi inexistente, un desembarco movidísimo, con muertes de dos aparentes cazadores, y un grupo de marines, ella juro matarlos a todos, pero lo cierto era que para ella todos eran iguales, blancos, estirados y sin miedo a cumplir su deber, eso si se los concedía. Pero su memoria era frágil para nombres rostros e incluso algunas situaciones… así ella no se complicaba.

Lo malo de estar en una isla desierta y atestada de animales era que poca ropa a la moda se conseguía, a menos que una misma la hiciera, con su capitán estarían poco tiempo en verdad y esperaban mantenerse lo mínimo posible, solo quizás reparar el barco, aprovisionarse con huevos, algo de carne quizás, y por qué no frutas, muchas frutas… en eso estaba Maki, buscando algunas frutas verdes y pensaba seriamente en crear algún espacio en cubierta para plantar algo, algunos de los piratas escucho que habían hecho algo similar… un par de árboles con suficiente tierra abono y algo de agua era suficiente para alimentarles. Aunque fuera solo un árbol frutal, sería suficiente.

Cortaba algunas “Patillas” de arboles y arbustos… las miraba, eso era algo que su madre le quiso enseñar, pero ella no presto demasiada atención… cuanto la extrañaba por dios… pero bueno ya seria momento de aprender quizás en el futuro. Pero hoy. Era sobrevivir, danzar en un día mas y por que no abocarse a su real afición. Cantar, era loco, pero tenia un sueño de niña y ese era el cantar mil y una canciones en frente de un gran público. Específicamente frente a los mas grandes marines, pero eso antes de que todos sus sueños fueran rotos, cuando aun era Marine, cuando aun era creyente de las leyes, cuando su… hermana… vivía.

Mucha ceniza, mucho calor y muchas piedras, aun así, los arboles como edificios florecían… Maki caminaba con gran energía se sentía genial y el sol besándole la piel, aunque sentía un ligero picor en sus cicatrices de quemaduras, sentía que le dotaban de una energía envidiable. Se dice que hay días en que una se siente invencible, conocedora de todos los oficios y artes, capaz de levantar el mundo con sus manos. Muchas veces le pasaba eso a Maki, pero este día no. Este dia sentía que debía disfrutar de la belleza de la… vio como un gigantesco reptil se movía por la selva… ella se agazapo, no se escondió, pero prefirió dejarle pasar… parecía un cazador, uno hambriento, uno letal. -Adelante… no te fijes en la tostada con patas, solo… solo… no me comas por fa.- Dijo bajito como el estornudo de un ratón

La criatura paso, se perdió y nunca más la volvió a ver, Maki respiro aliviada y continuo en su faena, deseaba encontrar mangos, esos que estaban prohibidos para consumir en su antiguo grupo, todo por culpa de un par de ellos que decían que eran el demonio mismo encarnado en fruta. Quizás su aroma fuerte, su sabor rasposo, quien sabe, pero lo que, si sabía era que necesitaba un par para un batido, hace mucho que no bebía algo dulce y el azúcar era demasiado cara para costeárselos, ahora la prioridad era el Last Whisper y repararlo. Aparte de la fruta, necesitaba conseguir madera, algo resistente, flexible y les permitiera escapar de situaciones riesgosas… muchas de ellas sabía que deberían enfrentarlas a pesar de sus precauciones.

Finalmente encontró un manzano enorme, escalo un poco y de un salto cayendo a tierra consiguió una… la lustro un poco y el color rojo intenso la tentó… la mordió y el jugo corrió por la comisura de sus labios… dulce, acuosa, era una rica y hermosa, quizás después conseguiría otras para Uker o para Merlot. Estaba en esa isla perdida como siempre y acababa de hablar con ella por den den mushi, aunque solo le dijo donde estaba y lo que necesitaba para reparar el barco. Lo demás, era ya meterse en terreno pantanoso dedicarle a María mas de quince minutos de atención a larga distancia. Aunque… el desvarío de la niña atún si que le divertía.
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#3
Un bosque enorme, seres prehistóricos, un volcán activo y la presencia de piratas, todo en aquél lugar parece estar hecho para poner a prueba al marine, quien tiene ciertos problemas personales con los piratas, al mismo tiempo ciertos acontecimientos hicieron que el joven pelirrojo tenga cierta pirata en buena estima, no es que haya perdido su desprecio por aquellos que toman el camino de la piratería, más bien se debe a su personalidad, el cómo se conocieron y, principalmente, el hecho de que le recuerda demasiado a su mejor amiga y la única persona que le queda de su pasado, el motivo por el que dejó su hogar y se decidió a viajar en busca de ella y de asegurarse que nadie más pase por lo que pasó él si puede evitarlo. Su alma de cazador y su infancia hacen que se sienta completamente a gusto en el bosque, y que tome a las criaturas del lugar como un nuevo desafío, pues al no conocer totalmente el entorno, no saber nada de la anatomía, costumbres y rutas de las criaturas no puede simplemente lanzar una flecha como lo haría con animales que ya conoce tras estudiar sus movimientos durante un par de días para asegurar el momento exacto para lanzar la flecha para un golpe letal y poder comer algo de carne fresca, sobre todo ahora que tiene a alguien que pueda preparar buenas comidas sin tener que pagar o sin literalmente simplemente saber echar sal y asar la carne.

El joven arquero al mismo tiempo anda investigando la isla por si encuentra los materiales que necesita para iniciar la producción de sus flechas, no unas flechas normales sino unas con un mayor daño, para mejorar su capacidad de combate por si vuelve a vivir una situación como lo sucedido al pasar al Grand Line. Mientras se mueve por ese enorme bosque, pensando en qué tipos de criaturas vivirán ahí y si todas serán tan grandes como el propio bosque sus ojos se mantienen atentos a lo que le rodea, buscando cualquier señal de peligro de una posible presa, pese a que de momento solo quiere estudiar a las criaturas y no realmente cazarlas. El marine se mueve por el bosque como si hubiera nacido allí, deteniéndose cada tanto tiempo a comprobar la orientación y dejar una marca por si se perdía poder encontrar el camino de regreso, y luego continua moviéndose como una criatura más del bosque. Por su zona apenas y escucha sus pasos, no es tan sigiloso como le gustaría pero no puede evitarlo en un bosque de ese tamaño con tantas ramas y hojas en el suelo, pero por lo menos tiene cierta soltura al moverse pudiendo evitar tropezarse con raíces, troncos caídos y demás.

En un punto el joven se detiene por completo, pegándose a uno de los árboles y agachándose para dejar pasar un enorme reptil que, por el aspecto de sus ojos, está buscando una presa que comer. Si el pelirrojo no se hubiera percatado de su presencia a tiempo seguramente habría terminado por ser él su almuerzo, pero reacciona de forma inmediata y se mezcla con el entorno dejando pasar a la bestia hambrienta antes de seguir avanzando, anotando en un pequeño cuaderno los lugares con buena madera para unas flechas y escribiendo que tal vez el volcán le sirva para reunir el acero que necesita. Sus ojos entonces se fijan en algunos árboles frutíferos que hay por la zona, siendo que se acerca con cuidado y toma un mango que encuentra por la zona y se lo empieza a comer con piel y todo, caminando con calma el resto del tiempo hasta que se detiene de pronto al ver un rostro que reconoce al instante, una de las piratas del ataque fallido. Bertram se acerca con calma, comiendo tranquilamente el mango antes de decir

-Parece ser que no pudimos mantenernos alejados mucho tiempo. Solo espero que puedas comportarte como cierta pirata, que al menos no es violenta como los demás, sir.-
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#4
Maki era un lio, un caso en su mente y memoria, con dificultad recordaba a sus seres cercanos y queridos, y menos aún a gente que había visto una sola vez, menos aún tendría espacio en ella para aquellos que intentasen matarla o arrestarla tal vez. Aun así, era de todo menos rencorosa, sabia que las cosas a veces ocurrían por motivos que no se condecían con sus pensamientos. Ese día en la playa decidió medirse, centrarse, ser mejor, cauta y mejor para su querido capitán, para sus compañeros, aquellos que jamás la dejarían y la olvidarían pues lo que más temía era el olvido y el abandono. Se agacho bajo un gran árbol y vio una colonia de hormigas, llevando hojas, ramas pequeñas y otras cosas… les miro, le dio una ultima mordida a su manzana y la dejo a la orilla de nido. —Buen provecho dulzuras, quizás este sea un descanso para ustedes al menos no tendrán que ir tan lejos. Yo... seguiré buscando madera.— Se levanto, se sacudió el polvo y la dulzura de las manos y decidió a donde ir.

El recuerdo de la montaña en reversa siempre estaba presente en su mente, como tuvo que luchar al lado del cuervo, de la mujer de Owen, de la niña garbanzo y de Bubblegum, gracias a ellos pudo salir a salvo, aunque se consideraron débiles, pequeños e insignificantes, cada acción, cada movimiento y cada golpe conto para salir airosos o al menos enteras. Donde estaría cada uno de ellos, Bubblegum seguro con sus amigos, siempre unidos y siempre en el pie del cañón, muy pero muy distinto a cómo eran los que iban con ella, Owen enamorado a su bola, Uker sufriendo aparentemente pesadillas, buscando la jodida inmortalidad… todos con sueños tan distintos. Solo deseaba que ya pudieran cumplirlos porque por dios que desgastante era todo esto de buscar curas milagrosas y lidiar con asuntos del corazón.

De pronto se detuvo frente a un gran árbol, roble, gigantesco… toco su corteza, echar abajo no le supondría un gran problema, el verdadero problema era transportarlo, hacerlo tablas… mierda comenzó a dolerle la cabeza un montón… se disponía a sacar su espada… la guitarra se movió entre sueños y suspiros armónicos y melódicos y resonó como una canción que surco el viento con alegría. Cada eslabón que se unía a su hoja principal generaba una nota discordante, pero dentro de su caos tenia cierta belleza y armonía, como funcionaba? No tenia idea, pero ella creía que era la naturaleza de ella. desearía que fuera otra cosa mas útil, que pudiera usarla como un látigo, transformar su forma, pero no… solo era una espada corriente una vez salida del cuerpo de la guitarra. Una sólida y confiable, aunque en apariencia pareciera que se destruiría al primer impacto.

Maki se echo atrás… su espada busco la seguridad de su espalda y un solo golpe apenas visible, rasante… de predatorio, sin apenas esfuerzo el árbol comenzó a tambalearse. Y a moverse erráticamente… su peso… asombroso, casi 600 kilos… Maki adelanto su mano y no necesitó esfuerzo para recibirlo y dejar que cayese a un costado lentamente como yendo a dormir. Afortunadamente no tenia mas alimañas viviendo en ella que insectos menores… se agacho bajo su botín y pensó en crear una especie de soga improvisada con lino para arrastrarlo al barco, después de todo tenía muchísimo tiempo, ahí con algunos materiales y algunas herramientas podría convertirlas en tablas y reparar el barco.

Su oído una bendición de dios, escuchaba cada pincelada de armonía y también de discordia que se movia por el bosque, su agudo oído incluso estaba atento a pesar de que tarareaba una canción que le recordaba a su niñez, una que le cantaba su abuela a su madre. De Ronda a Lux una llena de emoción amor y comprensión, justo lo que necesita ahora Maki.


Escucho los pasos, como comía la jugosa fruta, pero ahí en el suelo, confiada y algo extrañada, intentaba deshilachar algunas obras de cáñamo para crear la cuerda que necesitaba, le escucho hablar… no le reconocía… se detuvo un momento, miro al frente, al lado contrario de donde le hablo el joven… no… no había nadie más… se levantó en toda su altura… su guitarra a un costado…. Su espada en la mano… comenzó a hundir su filo en ella y con cada penetración en ella sintió las notas caer como gotas de lluvia, pedazos de la hoja rota inundaron el interior como una alegría insana, una sinfonía de caos improvisada… Maki miro al muchacho de arriba abajo y creyó reconocerlo… giro un poco a su alrededor con el índice en el mentón… —Nos… conocemos?... creo que, si te conozco, pero ni idea donde… eres quizás algún cazador furtivo de esos que matan y venden sus pieles por deporte o por codicia… si es así… pues violencia es lo que tendrás muchacho.— Maki ladeo la cabeza a un costado para analizar mejor al chico, no parecía un mal hombre. Pero

Ya muchos habían engañado y se habían burlado de Maki en el pasado. Ya no más.
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#5
Bertram se encuentra en la jungla de una isla donde todo puede ser un peligro constante, los animales eran enormes, incluso los herbívoros eran bastante más grandes que la mayoría de humanos, ni hablar de los depredadores, criaturas feroces, brutales y ciertamente capaces de acabar con una persona sin problema, algunos en solitario sirviéndose de su ferocidad, fuerza y velocidad. Otros, al ser de menor tamaño, cazan en manada, coordinándose a la perfección, rodeando a la presa y bloqueando sus rutas de escape. Algunos simplemente no se cansan y persiguen a su presa hasta que se agote para cazarla cuando ya no tenga fuerzas para huir, en cualquier caso, una persona perdida en ese bosque, sin capacidad de defenderse y sin conocimientos de supervivencia, aunque sean básicos, estaría condenada a convertirse en comida, bien de los depredadores o bien de los carroñeros una vez encuentren su cadáver, pero salir de ese lugar con vida es lo que menos probabilidad hay para alguien así. Hasta el joven marine, un antiguo cazador, tiene ciertos reparos en avanzar en ese lugar sin tomar precauciones para evitar perderse o adentrarse en el nido de alguna de las bestias peligrosas.

Precisamente al haber crecido cómo un cazador, entrenando desde pequeño para conocer el bosque, sus secretos, sus peligros y aprender a entender cada bosque, pues cada uno es diferente, al igual que las personas cada bosque tiene su propia personalidad, sus secretos y sus caminos, adentrarse en uno asumiendo que todos son iguales es un error que puede ser fatal. El respeto por el bosque es fundamental para la supervivencia en el mismo, El joven pelirrojo respeta el bosque como una entidad en sí, sabe los peligros que esconden los bosques, y éste en concreto con su enorme tamaño, todo a una escala inmensa y, por encima de todo, seguramente con especies de antaño, de la época en la que todo estaba hecho para sobrevivir a toda costa, por lo que seguramente muchas de las plantas de ese sitio son peligrosas en sí mismas. El joven camina disfrutando enormemente de su mango, una fruta bastante dulce, esa en concreto está en su mejor punto, recién madurada y con una mezcla de dulzor y algo más que hace que el joven disfrute al máximo de cada mordisco que le da a la fruta.

Cómo es normal y el propio pelirrojo sabe, sus pasos por el bosque no son precisamente silenciosos, por mucho que sepa moverse por esas zonas mezclándose con el entorno y sin destacar demasiado, no puede controlar el sonido que genera al pisar ramas y hojas, por lo que si alguien está escondido o buscando una víctima lo puede oír, al igual que los depredadores. Sin embargo como tirador y cazador entrenó su vista para fijarse en los detalles, moviendo su atención por todo el lugar y sabiendo interpretar las señales de peligro con relativa facilidad. Tras un rato caminando es que Bertram se encuentra con una de las piratas a las que trataron de arrestar, siendo que en ese momento dio otro mordisco a la fruta escuchando las palabras de la pirata, quien parece no reconocerlo del todo, provocando que el joven se rasque tras la cabeza al escucharle decir lo de cazadores furtivos que cazan a animales para vender sus pieles por diversión o codicia, haciendo que el joven se moleste antes de decir

-Esa escoria es como los piratas, cazar animales solo por dinero o diversión es asqueroso. Yo soy un cazador, pero solo cazo lo que voy a comer, y de paso aprovecho su piel para que preparen ropa, pero si hay pocos animales busco otra fuente de comida y dejo que se mantenga el equilibrio, sir.-

Los ojos rojos del joven marine se fijan en la pirata, quien parece no saber quién es el marine, por lo que suspira y mientras saca un wanted y se lo enseña dice

-Uno pensaría que la gente recordaría a quien intenta arrestarle. Esta pirata al menos recordó mi cara cuando volvimos a encontrarnos, aunque también es cierto que tras pelear juntos contra el pescado declaró que estamos casados y luego la ayudé contra un pato que casi la devora. ¿Sabes dónde se encuentra ella ahora mismo, sir?-

El joven da otro mordisco al mango con toda tranquilidad, sin pensar que preguntar a un pirata por otro pudiese notarse como algo raro.
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#6
Maki no temía estar rondando en la jodida jungla, muchos lugares donde esconderse, mucho árbol para usar de bloqueo en caso de ser sorprendida. Y su mejor truco, convertirse en una jodida iguana. Escapar y perderse en el follaje, solo por diversión, jamás por temor. Esta vez solo necesitaba árboles, madera y marcar un par de ellos era suficiente, después de todo las reparaciones para su amado barco eran pocas. El Last Whisper era muy preciado para ella. No por su valor monetario, sino porque tenía algunos recuerdos hermosos con la tripulación.

Se habían detectado uno al otro desde hace mucho, ella al moverse por el bosque no tenía cuidado, a lo mucho podría identificarse como otra bestia, saltando de rama en rama, de árbol en árbol con gran agilidad. Sus manos como garras le hacían colgarse como un mono de ellas, moviéndolas desde su posición natural, rastros, eso dejaba, apenas visibles para novatos y tontos, luces de aterrizaje para un experto, ella también tenía sus métodos, siempre mirando de reojo y su principal arma. El oído, estaba tan afinado y entrenado que podía detectar le diferencia de una nota de otra en e mismo teclado o en un acorde de guitarra.

En realidad, era descuidada, poco o nada le importaba esconderse de quien fuera pues se consideraba tan feroz y beligerante que pocas criaturas podrían con ella en la isla al menos. Tatareando recordando la canción de su madre y su padre, se detuvo apenas medio segundo para analizar las pisadas de quien el invadía la privacidad.

El muchacho es extraño, porta colores que Maki cree reconocer, semblantes alusivos a problemas y un aire de superioridad que a otros podría causarle un escozor en el páncreas. A ella. nada, no le decía nada y continuaba con sus cosas… al menos en su mente, calculaba que debía hacer al menos quince metros de cuerda de cáñamo. Una parvada de aves de gran tamaño cruzo el aire mientras hablaba y Maki distraída miraba a la lejanía mientras usaba una palma como visera al momento que pasaban… su rostro radiante alegre y lleno de esperanza, era un lugar hermoso. Le encantaban los animales. Los libres y sanos. Su desdén duro poco cuando el le hablo. Poca atención había puesto a sus palabras iniciales.

—A si piratas… te refieres a esos degenerados que solo aman pelear, beber robar y violar… yo… los detesto. Por eso viajo con increíbles amigos… bueno… creo que uno de ellos ya no vendrá mas con nosotros. Creo… creo que se ha enamorado… que alegría por él. Quizás algún día siga sus pasos. Espero.— Soñó Maki mientras se agachaba nuevamente a recoger la poca cuerda que había fabricado para echársela al hombro. Apenas unos metros pero suficiente como para atar el árbol. 

—Ella… es… es… EL ATUN!!!— Maki al ver el rostro de la muchacha se movió con un paso cegador. Uno que seguro el pelirrojo no detectaría por mucho que quisiera. Maki tenía pocas aficiones, pocas amistades y ninguna obsesión... pero Merlot… María Merlot era su hermana, aquello que le obligaba en las mañanas a rezar a dioses despiadados para que le cuiden, a amenazar espíritus imaginarios para que se parte de ella… La hoja de papel se desvaneció de las manos del cazador y ella se volteo dándole la espalda como guardando un tesoro… —Ella… sabes donde esta o donde estuvo?... es… espera que?... como que esposo?... per pe pero que… JAJAJAJAJAJAJ… si, puede ser… es una… chica especial y si ha puesto sus ojos en ti… seguro que tu también lo eres…— Se volteo para ponerle una mano sobre el hombro como si le diera una mala noticia.

—Mi nombre es Maki… del clan D de los Zen´in de Marine Fort… y tu eres?... tienes la apariencia de ser una especie de guardabosques… aunque tu melena roja… como una bandera… creo que la he visto antes o es idea mía?... bah!!... mi memoria no es muy buena que digamos… dime… que haces aquí… pero…— El rostro amable de Maki, sus facciones, aunque desfiguradas y retorcidas por el dolor de las quemaduras que inundaban su cuerpo no le dotaban de algo agradable de ver… se torció, oscureció y se volvió. Maligna. Sus ojos redondos y grandes se afilaron y su boca pareció echar fuego con cada palabra.

—Si buscas a mi amiga para hacerle el mal, o siquiera pensar en hacerle daño o apresar… temo que no puedo dejarte salir vivo de esta isla… … … …— Su vista era despiadada, seria y llena de maldad, pero después, sonrió amenamente dándole un par de palmadas… en el hombro. —Ayúdame cariño… puedes pasar por debajo del tronco la cuerda?...— Dijo mientras sea cerco al árbol derribado y con una increíble fuerza lo levanto como si nada… esperando que el hombre tomara l cuerda y lo pasase por debajo para atarlo.
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#7
El joven arquero está acostumbrado a que se metan con su color de pelo, diciendo que no es adecuado para un cazador, que llama demasiado la atención, y por ende evita que pueda mezclarse con el entorno y pasar desapercibido. Sin embargo, los mismos que vivían diciendo eso eran los que eran incapaces de superar las capacidades de caza del joven Gaufrid, quien ostentaba una gran puntería y una gran capacidad de observación y percepción que hacían que lograra seguir mejor y entender a la perfección a sus presas, pudiendo anticiparse a sus movimientos y predecir sus rutas con tal precisión que le bastaba una única flecha para hacerse con la presa y retirarse. Precisamente su gran percepción le facilitaba estudiar rastros y estar atento a lo que le rodeaba, haciendo que encontrara el camino con mayor rapidez y facilidad que el resto, además de que le ayudaba a descubrir cómo moverse por los bosques sin dejar un rastro evidente, no pudiendo evitar completamente modificar la zona y generar un rastro, pero sabía qué actitudes evitar para reducir el rastro al mínimo.

Cuando el marine se encuentra con Maki se percata de algo curioso, la peliverde no le reconoce, tal vez por el estado en el que se encontraba en aquella ocasión o por algún problema personal más serio y profundo que eso, pero eso le da al arquero una ventaja táctica de cara a una posible pelea si la pirata decide ponerse violenta con el marine cazador. El arquero aún está molesto que lo confunda con la peor clase de “cazadores” que existe, los que solo lo hacen por diversión, disfrutando de matarlos y no importándole el daño que pueden hacer al entorno si no se controlan, pensando solo en su diversión y en el dinero que darían sus pieles, cuando el pelirrojo cazaba, y sigue cazando, solo para reunir alimentos, siendo que aprovecha sus presas de esas ocasiones para sacarles la piel y ganar un extra o hacer algo de abrigo, como el que usa para cazar en climas helados como la isla donde conoció a Stroud y Kibai. Ante la definición que da el arquero sobre esos idiotas, equiparándolos a los malditos piratas que solo piensan en robar, pelear, demostrar su poder y hacerse con dinero a costa de otros, la peliverde dice que los detesta, a pesar de ser una pirata ella misma.

Al parecer los que viajaron con ella no se quedaron todos juntos, uno al parecer se fue, pero según ella solo viajan juntos como amigos. En el momento que el arquero muestra el cartel de Maria, la peliverde desaparece casi al instante, llegando a la posición del pelirrojo y tomando el cartel de su mano llamándola atún, seguramente por algo que sabe de ella, como ser parte gyojin o ningyo o algo similar. Maki pregunta si el arquero sabe donde está ella, sorprendiéndose de lo de que es el esposo y demás. Maki se presenta diciendo el nombre completo diciendo que algo en el arquero le resulta familiar, preguntando que hace en la isla. Tras eso dice que si la busca para apresarla o hacerle mal o daño ella no podrá dejarlo salir vivo de la isla. Ante eso Bertram se rasca tras la cabeza sin apartar la vista de sus ojos, aunque manteniendo todo su cuerpo vigilado, pues pese a esas cicatrices de aspecto doloroso, la pirata demostró tener una gran velocidad.

-Trehehehehe, sé quien eres, Maki D. Zennin, un contramaestre no puede permitirse ignorar los carteles de los piratas más buscados. Igual y como te presentaste te daré mi nombre por educación y por el hecho de que seguramente cuando te reencuentres con ella te lo comentará. Mi nombre es Bertram Gaufrid, y no te preocupes, es la primera pirata que ha logrado que no salte directamente el sentimiento de desprecio hacia los piratas, sir. –

Mientras le responde nota como le toca el hombro pidiendo ayuda, con un tono completamente diferente, siendo que el marine al no tener confianza plena en que no estén sus compañeros cerca ni tampoco en tener la fuerza necesaria para vencerla en uno a uno tras ver esa velocidad prefiere no pelear. Por ello es que toma la cuerda que la pirata estuvo haciendo y la pasa debajo de la madera que la peliverde levantó casi sin esfuerzo antes de decir

-¿Por un casual no serás la persona a la que ella llama Unnie, sir?-
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#8
Lo de los colores era algo subjetivo, pero Maki de cazar solo sabia dos cosas. Machacarles la cara a cazadores y emboscarlos. Lo demás de técnicas y tácticas, no conocía nada de nada. Cada que veía a un animalito sufriendo creía que era parte de si y el dolor y la amargura si que le crecía cada vez. este sí que parecía capaz, un poco mas bajo que ella, pero sin duda mas delgado o al menos eso parecía para ser un hombre. Era curioso que un marine estuviera rondando por la jungla, quizás buscando cazadores furtivos o algo parecido. No le podía importar menos a ella, mientras no tuviera que matarlo, todo bien. Solo… solo necesitaba algo de madera para reparar el Whisper y era todo.

Recordaba que en su niñes… o era la de Mai?... no tenía ese recuerdo fresco, pero sí que cada que le mandaban a misión con la pesada esa ella usaba su destreza para desviar flechas, disparos y otros… maldición que buena era. Maki jamás podría igualarla ni, aunque entrenara hasta que le sangrasen los ojos. cuando apareció pensó que le atacarían, con su tanto fuertemente asida pensó en degollarlo con su técnica mas letal, pero sus movimientos parecían relajados y sin intensiones hostiles. Era impropio de Maki bajar la guardia de ese modo. Quizás algún tipo de intuición le decía que debía ser paciente.

Seguro que no le conocía, pues si le hubiera reconocido habría intentado como esos tontos, capturarla… si, suerte con ello. Maki se vio después del incidente en un colapso mental potente, decidió beber menos, drogarse menos, centrarse mas en su entrenamiento, ir mas cuerda, mas cauta, mas Mai, menos Maki. Esperar al rival, dejarlo que se confíe y después destruirlo pegándole con absolutamente todo.

Era un poco confuso que Maki detestara a los piratas regulares, pero solo se guiaba por la lógica. Estos hacían en su mayoría mal porque sí, ella no, solo reaccionaba a lo que le afectase o a lo que dañase a aquellos que consideraba indefensos. No adultos por dios, sino a aquellos que son niños, animales u otro tipo de verdadero indefenso. No cobardes de mierda que huyen a la primera, a esos los detesta sin pensarlo mucho y más de un par de veces ha matado solo por el echo de que acobardados ya no quieren pelear escapando.

Su sorpresa fue mayúscula… el cartel de su diosa, de la princesa que juro proteger en manos de un cazador. Absorta en el cartel recorre el borde de su figura dibujada como quien recuerda un sentimiento olvidado, recorres u mente las aventuras que han tenido juntas, el dinero que han robado, los golpes que les han dado, las alegrías, el llanto, la emoción, la recompensa de un trabajo bien hecho. Todos sentimientos que se agolparon en su corazón, su alma, su defensa caída absolutamente con el rostro de la niña atún sonriendo en el cartel. Como era posible que tuviera una recompensa por su vida tan alta.

—Unnie?... si, claro, es una especie de palabra que creo que invento, que es como amiga o hermana o una tontería similar. Aunque… si, me hace gracia… pero… en verdad te dijo que estaban casados?— Mientras levantaba el árbol no podía creer o mas bien si… era completamente posible todo eso, María Merlot era una especia distinta, no muy en control de sus emociones, siempre esclava de su inconsciente, introspectiva y era un amor y una ternura. —Ahora dime… para que la buscas?... aun no me lo dices. Intuyo que no es para nada malo o ya tendrías las tripas de fuera, te lo aseguro. Bien… buuuaaaafff…— Se quejo con un ultimo esfuerzo cuando la soga improvisada estuvo en su lugar.

Se hizo un nudo y se lo echo al hombro. Miro al marine como dándole las gracias y se echo a caminar. Sin embargo, algo le peto en el hombro… la sangre mano, su espada se movió de su cinto, cayo al suelo por la potencia del disparo, un arquero?... su mente… Emboscada… miro al marine, parecía quizás tan o mas absorto que ella… no… no era eso. Era alguien entre sombras, acechándoles. La flecha… se arrastró detrás del gran árbol y con su gran agilidad agarro las ropas del Marine… no emitió ruido alguno, pero le arrastro con ella detrás… dos flechas mas cayeron sobre el árbol… —ARRGgggg… maldita sea… creí haberlos perdido… Cazador… estas bien?... esperemos que se vayan… son cobardes… ojalá que dejen un rastro para seguir… son unos tontos…— Se asomo suavemente por encima del árbol por el poco follaje que le quedaba… —Creo que se hacen llamar Triple no sé qué… sus compañeros murieron creo y a uno lo arrestaron… este se escapó y cree que yo mate a sus camaradas. Creo que iban tras una cazadora… no sé quién es, pero creo que era birkiniana o lunarian. Que se yo.— Dijo Maki ya no viendo nada del furtivo enemigo que volvió a desaparecer.
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#9
El arquero pelirrojo se mantiene calmado y sereno en una situación que sabe le puede pasar factura seriamente de tomar la decisión equivocada. Si bien detesta a los piratas y de normal los atacaría sin dudar, en este caso tiene que ser más cuidadoso pues conoce de sobra las capacidades de Maki y sabe que en esos momentos de iniciar una pelea él tiene toda las de perder. El joven arquero prefiere mantener una tregua momentánea con una detestable pirata antes que lanzarse a un suicidio estúpido y sin sentido mientras simplemente estaba investigando la isla tras el intento de captura de precisamente Maki y sus compañeros entre otros. Tras ese primer encuentro con los piratas el joven marine regresa al campamento que había establecido junto a sus compañeros de división donde le pidieron ayuda con un problema y fue a investigar, aunque resultó ser un encargo de una rata cobarde que no supo hacer su trabajo sucio y buscó alguien que le ayudara fingiendo ser un pobre escolta desesperado.

Olvidando eso que hace que el marine se ponga de verdadero mal humor, por eso prefiere centrarse en saber de la joven pirata que tanto le recuerda a su antigua amiga de la infancia, una amiga que creció en su casa y se convirtió en una especie de hermana para él. En ese momento el joven marine no quiere atrapar a nadie, mucho menos a la única persona que le recuerda tiempos mejores, antes de perderlo absolutamente todo a manos de unos malnacidos que creyeron podían simplemente matar a sus abuelos por encargo, robo o lo que fuera que les impulsó a hacerlo. Igualmente el joven cazador no piensa rendirse en su objetivo, proteger a todos los que pueda de que pasen por lo mismo que él, motivo por el que se unió a la marina, aunque tenga menos libertad de movimiento no le impide ayudar a la gente más que el que vean una recompensa por su cabeza y crean que es un criminal peligroso aunque no haya cometido un solo delito contra inocentes en toda su vida. La reacción de Maki al cartel le deja claro que sabe a quien se refiere Bertram, y demuestra ser alguien bastante cercana a Maria, provocando la pregunta de que si ella es la tal Unnie.

El pelirrojo se rasca tras la cabeza escuchando las palabras de la pirata, una pirata con una recompensa altísima, pero a saber qué delitos reales cometió y no son inventos de los nobles temiendo su poder. Cuando la pirata le explica lo de Unnie aprovecha y pregunta si realmente están casados antes de preguntar para qué realmente la busca el arquero de la marina, una pregunta razonable tratándose de un marine preguntando por una conocida suya con wanted. Parece tener una gran intuición, pues realmente el arquero no quiere dañar a la joven pelirazul, sino que parece ser alguien tendiente a estar en riesgo y no parece muy acostumbrada a salir solita de ellos. Bertram responde con calma mientras ve a Maki ajustar la soga diciendo

-Sí, cuando nos caímos todos en esas especie de pozos durante el cruce a estas aguas, en mitad del enfrentamiento con Uoyon Sakana o después, se acercó, me mostró el rostro destapando la capucha que llevaba hasta entonces y nos declaró marido y mujer delante del Sakana, Jensen y otros 2 compañeros improvisados de pelea antes de acabar explotándole la cabeza al Sakana de un puñetazo, sir. Y no, no la busco para nada malo, por ciertos motivos no me veo capaz de arrestarla, pero esa muchacha tiene una facilidad para meterse en problemas y no lograr salir de ellos así que se puede decir que me preocupa que no acabe muriendo por accidente.-

Justo en ese momento una flecha impacta de lleno en el hombro de la pirata que mira al marine quien no sabe de donde vino la flecha pero sus ojos ya empiezan a recorrer las inmediaciones, avizores a cualquier movimiento o sombra sospechosa antes de que la propia pirata arrastre al marine detrás del árbol donde un par de flechas se incrustan en el tronco. El joven reconoce esa forma de actuar, es alguien acostumbrado a la caza, pero si dispara a personas es uno de los cazadores de humanos, no de criminales, de humanos que piensan las personas son la mejor presa posible. Tras esconderse la pirata menciona que parece saber quien les ataca, y conforme va hablando los ojos de Bertram se van volviendo serios y su expresión pasa de una expresión tranquila y despreocupada, a una mirada seria y con algo de ira, es uno de los cobardes que fingieron necesitar ayuda cuando en realidad son unos simples asesinos. Bertram toma aire y dice

-Los conozco, dos de ellos murieron a manos de la cazadora lunarian, un tercero vino a buscarme por ayuda y acabó matándola cobardemente antes de que lo arrestara, este más le vale mantenerse oculto si no quiere acabar encerrado y con una flecha atravesando sus tendones, sir.-

Tras eso el joven se apoya contra el tronco y observa el entorno, buscando señal de presencia del idiota o si pueden salir ya.
berchanpandared



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#10
Realmente no recordaba nada de él… o si?... tenía mucha pinta de que le conocía. Pero… no le podía importar menos, ella tenía dos teorías. La primera era que era un marine diferente o uno que no la conocía o por otro lado y al contrario, era un jodido debilucho y por ello no se atrevía a atacarle. En cualquier caso, las pruebas eran simplemente que Maki estaba ilesa luego de haber cruzado algunas palabras, para ella, eran todos ellos unos traidores y aprovechados montoneros. Así que no le preocupaba en absoluto.

El cartel de Merlot era una alegría para ella, quería decir que estaba viva, entera y libre, lo único problemático era que le buscaba este papanatas, ojalá no para someterla o para esclavizarla, porque si no Maki tendría que poner la isla patas arriba para liberarla. Ya había sufrido bastante, ya había tenido suficientes cadenas y había tenido suficientes abusos en su vida como para que unos imbéciles vestidos de boy scouts volvieran a tratarla como una basura, era su reina, su señora, su razón de vivir y el verla derramar una lagrima dotaría a Maki de una furia infinita e ilimitada.

Su sueño de destruir a esos bastardos que mataron a su hermana, falsos marines o más bien falsas agrupaciones en la marina que actuaban por motivaciones propias eran secundarios en estos momentos, la alegría de tener compañeros de viaje le había sumido en una especie de sueño aletargado, uno que ponía en pausa parte de sus anhelos y vengativos recuerdos de un futuro lleno de sangre vísceras y muerte por espada. Ellos. Eran su paz, su control. Su correa para que el mundo no ardiera a su alrededor.

Parecía tener buenas intenciones, o al menos era lo que le demostraba a Maki, quizás… no todos los marines son desalmados ovejas, perros sin pensamiento… quizás… había algunos rectos y conscientes, no simples tontos ciegos buscando estúpida gloria, un lavado de cerebro

Maki quiso estallar en carcajadas…. No… quería… pero… dios —JAHAHHAAJAJJAJAHAJJAHA— Estallo en descontroladas carcajadas tanto que sus ojos llegaron a lagrimear, era perfecto, pensaba que estaba en peligro, pero quien estaba en verdadero peligro era este tonto pelirrojo… se limpio las lagrimas de risa y estuvo a punto de hablarle para proponerle llevarla con ella, suponía mas o menos donde estaba, quizás… seria bueno que la viera. Y tal vez en su presencia podría resolver el misterio de su persecución.

La herida era profunda, demasiado como para pelear con ella, el desgraciado era sigiloso, nadie de los presentes le había detectado, era… increíble. Ella rugió… de dolor… quiso sacarse la flecha, pero no podía, le había atravesado, parecía envenenada?, no al menos, no olía a veneno. La respiración se le volvió pesada y cansada en un segundo. Este bastardo buscaba a Maki o al Marine?... quizá a ambos pero ella no lo sabía. —Vale vale… argg… asi que estos son amigos tuyos… maldición… ven… ayu… argggggg….. ayúdame… quítame la chaqueta… puedes quitarme la flecha?... vamos…. Duele un montón.— Maki se reclino sobre el árbol caído atenta a su alrededor.

Y aunque la flecha atravesada le dolía, no podía permitirse mostrar debilidad. La flecha… era gigantesca, casi el triple de una normal, parecía ser… de un buccaner o una raza mayor. —Así que… … … dios como duele. ¿El hueso está bien?... raja la camiseta si es necesario… … … así que arrestaste a su compañero… eso creo que le jodio, sin gente para salir de la isla seguro quedaran varados. No?... ya interrogaste a ese estúpido?. — Giro sobre su mano una daga y se la ofrecio por el filo. Confiaba en que no le rajara el cuello… podría confiar?... Maki giro el cuello, ofreciéndole el lugar del impacto, sobre el pecho izquierdo. saco desde su cinto, de un pequeño bolso… una especie de cigarrillo y lo puso en su boca… —Puedes encenderlo?... tienes… fuego?...— Quizás el cazador tenía algún encendedor… seguro que tenia de alguna aventura. Quizás algún recuerdo de la aventura pasada y Maki se moria por fumar algo de hierva.

El rastro del cazador podía seguirse desde su lugar de ocultación hasta una especie de cueva, esta era larga, Maki no podría seguirla, no era tan cuidadosa, ni sagaz en cuanto a la persecución y rastreo, pero, por otro lado, quizás el cazador marine podría. Debian acabar con este maldito desgraciado antes de que causase más problemas. Pero por ahora… Maki debía volver a su propio barco con sus compañeros.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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