Interrogatorio [P.R.][T1]
#1
Music 
El bar… de mala muerte, la música malísima, pero sin duda era uno donde se reunían unas pocas de personas diariamente, era uno de los pocos lugares donde se podía comerciar con información, entre todos los presentes había un par que pertenecían a la Marina, corruptos y maliciosos, otros piratas y una cantidad ingente de civiles con muchísimos contactos y ofertas de trabajo. Lo malo?. Había otra cantidad ingente de cazarrecompensas y piratas con oídos agudísimos dispuestos a matar por el maní que tenían en las bocas sus compañeros. Esta vez había dos rumores entre todas las personas. El primero. Un Ex—Cipher desaparecido en situaciones extrañas y el segundo un antiguo maestro asesinado. Se dice que por esta isla andaba el despiadado asesino que con trucos y emboscadas le mato.  El jactarse de su proeza era lo que le ponía al descubierto y se le podía ligar con varios asesinatos por todos lados…

En la barra se encontraba el barman, un viejo mink gordo que apenas se movía y solo se dedicaba a cobrar, sonó entonces la campanilla, ese día había poca gente, una Mink en la barra bebiendo melancólica, dos viejos rancios acabados en el fondo de la mesa mas roñosa del bar, una que parecía a punto de caerse de apolillada, de echo cualquiera que les viera supondría que eran parte del inventario ahí sentados. Dos marines al lado de la rockola y tres marines jugando a las cartas al centro bebiendo una botella de ron.
 
El barman… un cerdo inmenso con colmillos, un jabalí mas específicamente, vestido eso si con elegancia, con un porte que no indicaba el cerdo en comportamiento que era… huraño, depravado y pendenciero… hablaba algo con la mink en la mesa y algunas palabras surgieron de esa conversación. “Muerte” “Cipher” “Castigo” “Traidor” ambos bebían como si el barman la retara y ella parecía querer apagar una pena tremenda en su corazón.
 
Aunque casi siempre ambos eran cautos en sus conversaciones, ahora la bebida les dotaba de una desconcentración absoluta, cualquiera que entrase podría escucharlos hablar. Y aunque había un par de personas más por ahí sin importancia, parecía que sería una noche tranquila. El bar era de veinte metros cuadrados desde la entrada hasta la parte donde cocinaban, la mink y el jabalí estaban sentados en el extremo norte del bar a 5 metros de distancia de la pared norte. Charlando y en sus cosas. Al fondo a la derecha al lado de la entrada estaban los dos viejos casi ciegos de borrachos… y los marines se disponían a salir en cualquier momento.
 
Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
#2
Atributos Personaje

 
 
Ah, la información… ¿Había algo más hermoso y a la vez más útil que eso? Tal vez no. ¿Y algo más cruel que negarla, que guardarla como un arma silenciosa? No quería ser parte de esa crueldad, no, al menos no desde el lado de quien la esconde. Al final del día, la información siempre termina compartiéndose; solo cambia a quién se le concede ese privilegio, quién la merece de verdad.
Lo único que no podía aceptar era la ignorancia. No saber. Porque yo… yo necesito saber. Me gusta saber.
 
Sobretodo cuando había encontrado una mina de oro.
 
Al terminar uno de mis más recientes trabajos, en lugar de pagarme con berries como era lo usual me dio información, igualmente apreciada por supuesto, sobre algo que no esperaba. “Habrá una reunión en un bar de la zona, Norova…” Su voz era venenosa, terrible, maliciosa y tacaña, pero pagarme era obligatorio. “Podría interesarte habrá marines… Cipher Pol… ¿Piensas lo que yo? Sabes… Parece ser que… tu tutor sufrió a manos de ser local, en esta precisa isla ¿Por qué no matar dos pájaros de un tiro? “Oh, podría ser muchas cosas, una mentira, todo, nada. Pero siempre he arriesgado y por esta situación, por la mínima cosa, no temía arriesgar la vida. —Hágame un favor, señorita Ashowin…— Hablé con mi empleadora, como si la situación fuera cambiar, tal vez lo haría. —Si lo que me comenta es cierto; Le pido en su eterna bondad como mi empleadora que por favor consiga a alguien que pueda brindarme asistencia… como entenderá…
 
…Esta gente me disgusta en exceso ¿Me entiendes? —
 
[…]
 
Apenas unas horas después, entré en aquel bar de mala música y peor reputación. Mi ojo ávido se movía con cuidado, reconociendo peligros aquí y allá mientras avanzaba con las manos hundidas en los bolsillos, procurando no llamar la atención de nadie en particular. Pasar desapercibido era un arte, y esa noche me aferraba a él mientras buscaba un lugar donde sentarme a esperar… o a observar.
 
La suerte siempre había sido una dama curiosamente gentil con su pobre apostador, y una vez más me encontraba dependiendo de ella para seguir avanzando. La barra se ofrecía como una opción segura, casi natural, para un solitario como yo; un vaso en la mano justificaba el silencio y la mirada perdida. Pero quizá no había venido a ahogar penas, sino a recoger palabras, gestos, rumores mal dichos.
 
Porque el trabajo no había terminado. Ni de cerca.
 
Desde la puerta, me moví 8 metros, 6 metros hacia adelante y 2 a la derecha, hasta quedar cerca de la rockola. No era casualidad. Estaba lo bastante próximo como para que cualquier marine pudiera escuchar una conversación mal disimulada y con suerte yo podría escuchar la suyas, pero no tanto como para parecer que buscaba problemas… o compañía. Un punto intermedio, cómodo, calculado.
 
Elegí con la mirada a la persona más maleante de la pequeña área, el tipo de rostro que prometía historias sucias y precios aún peores, pero cuidándome bien de que no tuviera pinta de marine, o al menos intentándolo. Me negaba rotundamente a hablar con marines; tienen cerebro de nuez y trajes demasiado blancos para mi gusto, imposibles de ignorar incluso cuando intentan pasar desapercibidos. —Oye… He escuchado un chisme por la zona ¿Te lo cuento? — Inicié a hablar, esperando llamar su atención mientras pretendía parecer despreocupado. — Un tal Norova, alguien pesado por la zona, creo que un marine o algo así… Parece que lo vieron y parece tener dinero ¿Sabes algo? Podriamos robarle e irnos a la mita’ ¿Me entiendes? — Le regalé mi mejor sonrisa, hablando en voz alta, sin tener mucho cuidado por ocultarlo.
 
 
Karmas


Bélico

 
Resumen

 
Posicionamiento

 
Inventario
#3
En cuanto puse un pie en el reino de Sorbet, sentí de inmediato un cambio climático distinto al del lugar en el que había estado antes. No había pasado mucho tiempo desde que dejé mi antiguo punto de estadía y, aún así, ya me encontraba en otro territorio, dispuesta a conocer una nueva cultura, nueva música y nuevas personas que sean capaces de enseñarme experiencias innolvidables. Estaba feliz con lo poco que llevaba en mi bolsillo y con mi violín acompañándome a todas partes. ¿Qué más podría desear?

Con el tiempo, tras haberme establecido en la zona norte de Sorbet y realizar pequeños trabajos que me ayudaban a mantener cierta estabilidad económica, el destino quiso cruzar mi camino con algunas caras conocidas. O, más bien, con un joven que estimé profundamente desde el primer día que lo conocí en aquel bello festival de la plaza de Samba, “Cill Blinton”, muy inteligente, carismático, y sobre todo, dueño de un carácter inquebrantable. Agradecí a los dioses al descubrir que seguía siendo el mismo chico de aquella vez. En nuestro último encuentro, mientras yo trabajaba en un humilde restaurante tocando algunas melodías con mi violín, Cill tuvo la idea de invitarme a un lugar situado un poco más alejado de la zona común de Sorbet, a un bar en específico. Acepté su invitación y le aseguré que estaría puntual en cuanto terminase mi jornada laboral.

Con el anochecer descendiendo y al sentirme libre de mis responsabilidades, me despedí de la dueña de aquel restaurante y le agradecí por los alimentos que me había brindado a cambio de mi música. Ella me despidió con bendiciones y, cuál madre, me advirtió que tuviera mucho cuidado, que a esas horas no era prudente vagar por las calles. Agradecí el consejo y me marché con una sonrisa amable.

-Me pregunto si Cill ya conocerá todo Sorbet…espero pueda darme algunas indicaciones…- Me dije para mí misma en un susurro mientras deambulaba por las calles. Aunque llevaba ya algunos días en Sorbe, aún tenía muchos lugares por conocer. Actualmente iba vestida con vestido blanco y en mi espalda siempre cargaba mi estuche negro con su violín, sobre mi cabeza no llevaba mi sombrero de paja que usaba durante en el día, lo acomodé enganchado al estuche. 


[…]
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Me detuve unos segundos frente a la fachada del local, tratando de discernir si realmente se trataba del lugar mencionado por Cill. Todo indicaba que si lo era. Tome la manija de la puerta y, con algo de inquietud, la abrí despacio, permitiendo observar el interior poco a poco. Sí, era un bar de aspecto sombrío, donde parecía que las fechorías formaban parte del menú diario. Tragué saliva y ahogué un suspiro, reuniendo el coraje suficiente para ingresar por completo aunque mis piernas pecaban de nerviosismo. Lo que más me incomodaba era la música, que más que crear un buen ambiente resultaba ruidosa, y las conversaciones eran tan fuertes que por momentos me desorientaban mientras avanzaba a una zona más estable. Supongo que todos estaban tan absortos en sus propios mundos y en sus platicas como para darse cuenta de mi presencia, o de cualquiera que entrase de forma silenciosa.

Me situé en uno de los asientos disponibles de la barra, cerca de una rockola que dejaba de reproducir música no grata, al menos no para mí. Pero me cuestioné internamente: ¿Acaso no estaba dispuesta a aprender todo tipo de música?. 

-*Quizás esta sea la música de Sorbet, ¡Debo aprenderla!* - pensé, dejando que mi mente volara entre ideas e imaginaciones. Tal vez ni me había dado cuenta de si Cill ya se encontraba dentro del local, o si aún no había llegado… o, peor aún, ¿me equivoqué de lugar?.

[…]
Vestimenta
Karmas
Bélico


Inventario


Resumen

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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#4
¿Cuántos años hacia ya que Cill se encontraba solo? Era difícil de dimensionarlo ya, había pasado muy rápido, o muy lento tal vez… Mucho tiempo sin reconocer un lugar como su propio hogar, su lugar… Sin sentirse identificado con algún sitio, o la necesidad interna por volver… Lo que una vez hubo ya no existía. Tal desolación, se hallaba oculta, en lo profundo, donde nadie podía llegar, detrás de su imperturbable sonrisa. No se consideraba un nomada, un pirata quizás, aunque los piratas tenían su tripulación, su barco, etc… Lo único que Cill tenía era una ardiente alma que gritaba a los vientos “libertad”, un profundo e inconfundible sentir de esa sensación de ser libre… Después de tanto…

En tierras ajenas, claro, nunca dejó de ser el mismo… Su hambre de diversión, encontrar la vida a través de emociones vibrantes y seguir sus propios intereses, se vio inmerso un unas noches jugando, apostando, aprovechando el ojo incauto para hacer lo que le placía. No pondría las manos en el fuego si tenía que aseverar que no se había involucrado en algún pleito que terminó más rápido de lo que empezó tampoco.
Entre esas perdidas de tiempo sin sentido, en esos antros donde la ley no llega, dio con un contacto, que le vió potencial, y todo había sido muy sencillo. Buscaban a alguien, con ciertas capacidades, para acompañar y escoltar a una persona, no había mucha más información, y el pirata tampoco la quería, no le disgustaban las sorpresas, por al contrario, le agradaban. No dio muchos preámbulos ni vueltas, era claro, como el agua. Simplemente esperó el momento indicado, y se dirigió calmadamente al lugar. Contando nada más con su katana, a su costado, y un tapado negro, sobre su camisa gris abierta hasta el pecho, dejando relucir su tan preciada cadena, el único recuerdo que mantenía vivo lo que una vez fue. Sus pasos no eran rapidos, no llevaba prisa, iba tranquilo, pensando si Miyori, aquella joven de cabello anaranjado estaría bien… Días antes la había citado al punto de encuentro, y esperaba verla allí… Quizás era una equivocación, quizás no, se veía muy dócil y pura…

Sin embargo, el pelinegro llegó antes de tiempo, sin darse cuenta se anticipó unos minutos, unos cuantos, los suficientes para sentarse en una mesa, cerca de la rocola a disfrutar algo de música, y un trago de licor. Estaba relajado, no se veía un lugar amistoso, pero tampoco se veía peligroso… Pero como siempre, estaba atento, aunque parecía a veces estar desconectado, porque bien sabido es, que cocodrilo que se duerme, es cartera. Estaba en su mesa, específicamente en una silla junto a una precaria mesa. En ella, un cenicero, un vaso casi vacío, y la botella de licor. Justo en frente al pirata, estaba un sujeto de malas pintas, parecía un maleante de poca monta, de esos que solo hacen cascas y ruidos, que se jactan de más de lo que han hecho y se llenan de orgullo en sus bocas contando historias que les fueron contadas. Eso no le llamó la atención, lo que si le llamó la atención, fue el muchacho rubio junto a éste… No era un experto leedor de labios Cill, pero algo pudo entender, mientras disfrutaba de un cigarro…

—Ya estuvo, ya estuvo… Puedes ir yendo ya, deja que hable con un viejo amigo— le dijo al maleante gélidamente con una cínica sonrisa amable y un pequeño sopapo en su sien indicándole el camino de salida, para ocupar su lugar. El pobre no entendió nada, sin embargo, sabía que estaba de más allí, y con gente que no eran cuentacuentos, sino que los vivían… Volviendo su atención al rubio ahora sí se apaciguó su rostro y se mostró amable y sonriente. —No sé quien es ese tal Norona— comentó tirándose al agua, pero cautivo ya ante la promesa de diversión… —Pero realmente suena divertido… Quedate el dinero, te ayudo a buscarlo, parece un tipo interesante— concluyó entre risas modestas, y darle una pitada a su cigarro mientras apoyaba su espalda contra el respaldo. Dio una vuelta con sus ojos, mapeando el sitio, aún esperando por Miyori, cuando ahí la vió. —¡Hey Miyori! Llegaste te estaba esperando— la llamó animosamente haciéndole una seña con su izquierda, ignorando todo lo demás. —Ella es una amiga, viaja conmigo— le comentó en privado al rubio mientras esperaba el acercamiento de su compañera.

Cosas
#5
Aquel hombre había mencionado a… a… Mierda! las manos de la Mink temblaron con cada palabra que mencionaba. Sus ojos afilados se tornaron a la figurada del rubio. Elegante, hermoso, pero apretó los dientes y solo en su mente nació algo… un sentimiento… de furia. El jabalí noto esto… toco la mano de la felina y esta permaneció en su sitio un segundo más. mas no se quedaría así. No permitiría que hablen de el de esa forma NO PERMITIRIA QUE SU NOMBRE SEA MANCILLADO!! —Vamos vamos… cuéntame, me encantan los chismes hombre…— Dijo un hombre mal agestado sacando una moneda de su bolsillo poniéndolo sobre la rocola a modo de pago por el chisme. La moneda rodo sobre si misma y rodo dando un sonido curvo de caída rodante mientras se detenía. Pero entonces otro le detuvo, le reemplazo y el viejo rancio intento desafiarlo un segundo, pero fracasó estrepitosamente marchándose mientras chasqueaba la lengua.

La mink quiso mantener la compostura… la puerta sonó, ella se volteó… una muchacha de cabello naranja, hermosa entro. La distrajo un momento. Pero su furia se volvió nuevamente al hombre dorado. Se bebió el trago de una sola vez y se levantó. —Querida no. Tendrás problemas, piénsalo… no vale… dios…— Dijo el Jabali levantándose y lento como un rio de harina intentaba pasar por la barra para detenerla. Pero nada… no se podía

—Oye tu como conoces a Norova!!!... te matare si quieres hacerle daño… DONDE ESTA!!! Scarsssss…— La mink enloquecida de rabia se voltea y camina dos pasos y de un salto se abalanza sobre el par que hablaba sobre el Ex—Cipher. Sus puños con furia se lanzaron contra el primero de ellos, aquel que parecía interponerse y manchar el nombre de aquel que conocía a la Mink. Su embuste como una bestia furiosa era descuidado y alocado, lleno de aberturas e impulsividad. Los borrachos al fondo de la sala recuperara la sobriedad y se levantaron apresurados sabían que en este bar siempre se armaban pleitos. Los marines, novatos que estaban por salir voltearon, con el rostro enrojecido por el vodka. Uno de ellos quiso intervenir pero al identificar que se trataba de una agente del gobierno, prefirió hacerse el tonto y llevarse del brazo a su compañero.

Beber en horas de servicio estaba mal visto y solían castigarlo con uno o cien latigazos. Dependiendo del humor sádico del oficial de turno.

Las garras de la criatura se lanzaron prestas y relampagueantes contra el segundo hombre, necesitaba información del primero, aunque tuviera que torturar al maldito, 


Play Me!
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#6
Atributos Personaje


Fui interrumpido. La osadía.
 
Un hombre alto, pelinegro, había prácticamente sacado al delincuente con el que hablaba, como si no hubiera requerido más esfuerzo que un gesto firme y una presencia incómoda. Técnicamente no lo golpeó, pero el mensaje fue claro. Aquello me tomó por sorpresa. Alcé las cejas, ladeando apenas el rostro, observándolo en silencio mientras la música gastada de la rockola seguía sonando, una melodía vieja y distorsionada que, curiosamente, favorecía el ambiente: humo, luces tenues, vasos mal lavados y secretos a medio decir.
 
Entonces dijo algo.
 
Algo simple, casi trivial, pero lo suficiente como para arrancarme una sonrisa ladeada. ¿Ayuda gratis? Ah, eso sí me gustaba mucho. El gesto me relajó un poco, la tensión en los hombros aflojándose mientras inhalaba sin querer el olor a cigarro que se le pegaba a la ropa, denso y familiar, mezclado con alcohol barato del ambiente. El pelinegro, claramente animado, se giró para llamar a su amiga, alzando la voz con naturalidad, como si aquel lugar le perteneciera o, al menos, no le debiera explicaciones a nadie. Lo observé hacerlo, apoyándome con más confianza sobre la lanza que tenía, dejando que la escena se desarrollara. —Bien, pueden tomar el recado si quieres, lo que necesito es alguien ¿me entiendes?... Señorita. — Terminé por saludar a la dama cuando se acercara, hasta que una voz estridente nos interrumpió el momento.
 
Una mink parecía reconocer el apellido, rabiosa, caminando antes de finalmente abalanzarse contra nosotros y en ese momento solo pude sonreír.
 
 
—Bingo. — Alguien había mordido el anzuelo y parecía furiosa, el único inconveniente es que parecía que no estaba tan hábil como debería estarlo, atacando al hombre a mi lado cuando podía jurar que iba a por mí. Sentí la situación en cámara lenta, reaccionando lo suficientemente rápido para interponerme, sintiendo el fuerte golpe contra el pecho, pero no hubo sangre, solamente arcilla quebrada que parecía volver a tomar forma mientras se dispersaba el polvo alrededor. — Ten cuidado, gatita… Puedes hacerle daño a alguien ¡Itzcoatl!— apretando con fuerza la lanza, intentando estocarla en el hombro con fuerza para perforarla. —¿Cómo conoces a mi viejo?—  No iba a perder la oportunidad de rascar un poco de información. 
 
Karmas

 
Resumen


Inventario

 
Defensa

 
Ataque
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1517 + 0 = 1517
Energia: 1465 - 67 = 1398
Espiritu: 231 + 0 = 231
#7
Escuché una voz  masculina pronunciar mi nombre de manera animada, una voz conocida, mi vista se dirigió en hacia donde estaba la rocola, finalmente me di cuenta de la presencia del joven de cabello negro y sonrisa cuál sol, era Cill. Al instante le sonreí de forma genuina y viviente, al parecer él había llegado antes de que yo entrase, y a mi parecer, parecía estar acompañado de una persona. ¿Algún amigo?.

Me alejé de la barra para encaminarme con confianza hacia donde se encontraba Cill. Aseguré la correa del estuche de mi violín para evitar que se deslizará por mis hombros. Al estar más cerca de ellos me percaté del físico de la otra persona. Un joven atractivo y muy alto, piel esbelta y pálida, sin inperfecciones, ojos azules casi traslúcidos y lo más llamativo de su apariencia era su pelo, largo hasta la cintura, a simple vista podría pensar que la textura de su pelo es lisa y suave, y de tonalidad dorada como el brillo del sol. Me saludó de manera simple y pacífica, y yo le sonreí de manera tranquila, quizás hasta bajando la guardia y olvidando que antes me sentía incómoda. Grave error.

 - Hol…- No pude terminar de decir, ni llegar completamente hasta Cill, cuando escuché un estruendo, un grito acompañado de amenazas de muerte, lo cuál me tomó por completa sorpresa. Se trataba de una ¿mujer?, si, era una femenina con cualidades felinas, una Mink. Estaba enfurecida por alguna razón que yo ignoraba o desconocía. Se lanzó al ataque directamente hacia el joven de pelo negro y eso me alarmó totalmente. Fue tan rápido que ni siquiera pude hacer algo al respecto. Nada más que llevarme la gran impresión de estar casi en medio de un ataque. Algunas personas optaron por retirarse del establecimiento al notar nuestra situación, y creo haber notado la presencia de algunos marines cuando llegué, pero, al igual que los borrachos, se lavaron las manos y prefirieron no entrometerse. Pedir ayuda no sería una buena idea, supongo.

[Imagen: f94fb310814bb56f6d0b789178b0b4ac.jpg]

El joven rubio se interpuso de inmediato entre Cill y la Mink. Recibiendo como si nada el golpe de la enfurecida femenina como si nada, o al menos no detecté muecas de dolor en su rostro. Una ligera capa de polvo hubo tras el impacto, aproveché ese momento para quitarme del camino, mientras el chico de la lanza intentaba calmar la ira de la chica, yo me dispuse a situarme a la par de Cill, a un costado de él pero no tan cerca.

-¿Te encuentras bien?...- Pregunté algo alarmada mientras tocaba su hombro con el borde de mis dedos. Y luego observé a las otras dos personas que parecían tener una especie de pelea. El joven enigmático rubio llamaba sin cuidado a la Mink como gatita como si verla enojada fuese un chiste. ¿Estaba loco?. 

-Oye Cill…¿Hay algo que no me hayas dicho aún?. - Le pregunté con un tono más serio pero sin perder mi tranquilidad, siempre observando a la joven felina, si ya estaba involucrada en algo sería mejor que me lo explicará ahora.

[…]
Vestimenta
Karmas
Bélico


Inventario


Resumen

[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
#8
Todo parecía tranquilo, dentro de lo que se podía esperar en un antro de esa clase, el sujeto, había entendido que estaba de más y aceptó sin más su destino. Por fin Cill había logrado quedar con aquel rubio que parecía tener una propuesta realmente interesante afín a los intereses del pelinegro, con una promesa que auguraba diversión y emociones vívidas. El espadachín no sabía bien a que se refería el rubio sobre ese tal Norova, pero claramente era algo que no podía dejar pasar, su curiosidad, intriga e intuición le gritaban que por allí, si tiraba del hilo iba a encontrar lo que tanto le gustaba, algo de adrenalina, algo de emoción, un combo totalmente tentador para Cill que le resultaba en diversión asegurada. Al parecer, el rubio también estaba en sintonía con él, al punto de que parecía que accedería a brindar más información al respecto.

De hecho, se alivió un poco, inclusive alegró, al ver que Miyori se encontraba allí, por fin se volvía todo divertido. O eso parecía, de repente una mujer, o animal, o animal mujer, que por alguna razón, a Cill le recordaba a su amiga la coneja, Hiiragi, pero como si fuera la misma especie, pero distinta raza...

El bicho era rápido, más de lo que Cill se imaginó, de hecho estuvo a punto de ser atacado, si no fuera por el rubio que intercedió en el momento oportuno, volviendo el bar finalmente en un campo de combate. A pesar de la sorpresa y lo repentino, Cill automáticamente ver que el rubio había intercedido y frenado el ataque, rápidamente, como un reptil, se posicionó un metro atrás y dos hacia la derecha de Tezca, en un salto al ras del suelo mientras el filo de sus ojos se posicionaban sobre la mujer bestia. Durante el salto en diagonal, de los dedos de la mano derecha de Cill, en un movimiento girando rapidamente la mano de afuera hacia adentro, cinco hilos viajan rápidamente con violencia en un latigazo directo a la enemiga que estaba siendo atacada por el tridente del rubio en ese momento, el ataque era directo y preciso, letal, puesto que pocos ojos eran siquiera capaces de notar la presencia de éstos.

El rostro del pelinegro, tenía dibujada una sonrisa de satisfacción pues de esto era lo que el hablaba, se estaba poniendo bueno... Aún sin desconectarse del combate, sintió la mano de Miyori en su hombro, junto a su pregunta, —Hahaha... Ya habrá tiempo para hablar, Miyo, no te descuides, es rápido el gato— advirtió entre risas, emocionado en parte por este tipo de eventualidades, que eran las que saciaban su hambre más primitiva, mientras con su brazo derecho por delante del cuerpo de la joven, en forma de protección instintiva intentaba posicionarla detrás de él.

Contenido Oculto


Cosas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1072 + 0 = 1072
Energia: 1019 - 115 = 904
Espiritu: 138 + 0 = 138
#9
Su sonrisa era… Maldita sea burlona y confiada como la de él!!  COMO LA DE ÉL!!!, la furia enceguecida de Chetress le hizo olvidar su defensa e incluso posibles aliados, solo veía rojo, furia roja le invadió. El golpe de frente crujió pero el objetivo había cambiado, no era el hombre del cigarrillo, era el rubio, las garras de Chetress golpearon arcilla y confusa retrocedió nuevamente a su posición de combate… la provocación del hombre solo hizo que se sulfurara más, bajando su centro de gravedad… pero no logro apartarse tanto como hubiera querido pues la lanza de aquel que parecía inmune se adelanto para cortarle… pero Chetress era tremenda… adelanto su garra con gran fuerza y atrapo la lanza en el aire antes que le golpeara… estuvo a punto de usar su fuerza para con su agarre firme golpear al enemigo, pero algo le detuvo un golpe en el cuerpo… La mink aulló de dolor y soltó el agarre de la lanza… … … su… era su padre… Chetress pareció consternada… detenida en seco, casi paralizada. Sus ojos brillantes de cazador se fijaron en aquel que movia sus manos de forma esxtraña…

 
Retrocedió pensativa, recordando lo que le contaba, le había dicho que tenia hijos?... no… si?. Le había puesto atención —Tu… tu… tu no puedes ser su… HAAAAAA MALDICION!!!! Maldito Norova SCAAR!!— En ese momento algo toco su hombro y sus manos terminadas en garras se lanzaron a esa mano… El jabalí apenas se inmuto, sangro un poco pero solo negó con la cabeza. La Mink cayo al suelo de rodillas, exhausta, no de cuerpo, pero sí de espíritu. Parecía lista para hablar. Pero quizás… solo quizás necesite algo para recuperarse. El bar apenas la Mink se levantó envuelta en furia hizo que todos huyeran, incluso los piratas sentados en la mesa, dejaron sus cosas ahí, el dinero, sus sombreros, cartas, dinero e incluso uno de ellos confianzudo dejo una bota ahí en el suelo, se la había sacado para más comodidad...
 
—Norova era mi compañero, peleamos en varias misiones juntos, era mi amigo, mi confidente… lo quería mucho, ahora no está scarrr, está desaparecido… rápido DIME QUE SABES DE EL!!— Grito la Mink… que solo conoció al hombre, se presentó y desde ahí iniciaron varias misiones. Pero siempre tuvo el presentimiento que algo le ocultaba… quizás… solo quizás, Norova senior no era quien decía, quizás ni siquiera era de la policía. Quizás era solo un embustero… pero ella decidió ignorar esas posibilidades. Por qué… por que parecía que le amaba.

Play Me!
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#10
Atributos Personaje

 
Parecía que la mujer cheetah estaba teniendo una crisis aquí y ahora, con la respiración entrecortada y los músculos tensos, como si su propio cuerpo no supiera si huir o atacar. Aproveché ese instante de caos para estirarme con calma deliberada, dejando que el crujido de mis articulaciones rompiera el silencio tenso del lugar, mientras observaba de reojo cómo el jabalí se acercaba con pasos pesados pero firmes, interponiéndose entre ella y el resto. Su presencia imponía una suerte de contención bruta, casi primitiva, como si bastara con su sombra para obligarla a anclarse a la realidad, aunque sus ojos aún brillaban con una mezcla peligrosa de furia contenida.
 
Volteé hacía el hombre pelinegro y su compañera, regresando mi lanza a una posición de guarda. —¿Están bien? La gente debería tener cuidado al atacar… Luego no pueden mantener la postura ¿me entiendes? — Bufé, aprovechando el espacio para caminar y al notar el dinero que había sobre una de las mesas tomarlo ágilmente para guardarlo en mi bolsillo. — El maldito viejo me abandonó antes que tuviera razón, dejándonos a la mala suerte. Lo busco para pedir explicaciones. — Tal vez no le había dicho mi verdadero objetivo, pero no sería tanto cuando parecía apreciar al imbécil de mi padre.
 
Mucho menos a un perro del gobierno.
 
Volví a acercarme a la pareja, más por instinto que por verdadera intención de intervenir, solo por si a la mujer se le ocurría volver a atacar en un arrebato repentino. Crucé los brazos sobre el pecho, adoptando una postura cerrada y firme, dejando claro que no bajaría la guardia tan fácilmente, mientras la observaba con una desconfianza abierta, casi palpable. Al acomodarme los lentes con un gesto lento y medido, sentí cómo el ambiente se cargaba de una tensión silenciosa, esa clase de calma frágil que podía romperse con el más mínimo movimiento en falso. Mis ojos no se apartaron de ella ni un segundo, atentos a cada respiración agitada, a cada tic nervioso que delatara si estaba a punto de perder el control otra vez. —Así que desaparecido… estos dos parecen dispuestos a ayudarme a buscarlo, así que no tendrá ese estatus por mucho tiempo… ¿Dónde fue la última vez que lo viste y hace cuanto? —

Karmas


Bélico

 
Resumen

 
Posicionamiento

 
Inventario


Salto de foro:


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