Kazan
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C. de Haki
C. de Akuma
La curiosidad de Dharma respecto al orden y su búsqueda de libertad resonó en la mente de Kazan con ecos familiares, le sonaba demasiado la musicalidad que salia de esas palabras dichas en conjunto. "No somos tan distintos" Bebió del tarro de agua con una delicadeza sorprendente para alguien de su tamaño, consciente de no destrozar el recipiente entre sus dedos ya habia destrozado una mes antes. La mención de ruinas antiguas e historias olvidadas despertó un interés genuino, había pasado demasiado tiempo leyendo textos viejos en secreto durante su cautiverio como para no apreciar a quien valoraba el conocimiento perdido y era algo dificil encontrar hoy dia personas que tenian esa curiosidad intrínseca. -Por las profundidades..- comenzó -Hablas de equilibrio y justicia real. Eso es más complicado que simplemente romper cadenas físicas, ¿verdad? De hecho ni yo me atrevería a pronunciarlas a la ligera- Dejó el tarro sobre la mesa y pasaria a mirar al techo, casi meditando -El caos como generador de orden... interesante filosofía. Aunque cuidado, Dharma. He visto a muchos justificar el sufrimiento de inocentes con esa lógica. Y si ese va a ser tu camino capaz y la siguiente vez no dialoguemos tanto-
No había acusación en su tono no podia hacer que nadie fuera sobre sus ideales. -Explorar ruinas y perseguir historias olvidadas, me gusta todo eso, te acompañaria la verdad- continuó extrayendo su pipa del fajón rojo -Eso habla de alguien que busca comprender el mundo, no solo conquistarlo. Respeto eso, tienes mi aprobación que a pocas personas se la doy- Encendió el tabaco y lo empezó a fumar lentamente.
-En cuanto al orden actual- su voz se tornó más grave -coincido en que debe caer, lo que no se como. Pero no para reemplazarlo con otro igualmente corrupto. La libertad sin protección para los débiles es solo otra forma de tiranía, donde el fuerte devora al débil sin consecuencias. Es algo dificil a decir verdad que no se si podremos solucionarlo aqui-
Tocó el collar de cuentas brevemente -Por eso viajo de pueblo en pueblo. Cada persona liberada, cada injusticia corregida... son pasos hacia algo mejor. Lento pero seguro, es mi lema-
-Y sobre no ir a por tu cabeza...- una sonrisa torcida aparecio y enseño sus colmillos -Ga-ha-ha-ha-ha! Dharma, si hubiera querido atacarte, no habría aceptado tu invitación a comer. Además alguien que se detiene a hablar en lugar de señalar y reír merece al menos el beneficio de ser escuchado.-
Se inclinó levemente hacia adelante, interesado genuinamente. -Así que dime, espadachín de tierras lejanas... ¿qué tipo de historias olvidadas persigues?-
Dharma
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18-02-2026, 04:44 AM
(Última modificación: 18-02-2026, 04:46 AM por Dharma.)
Dharma se encontraba en relativa calma, si bien su confianza era difícil de ganar a veces tenia días tranquilos donde el ni sus armas tenían ansias de muerte o sangre. Sabia bien que sus pensamientos eran oscuros y complejos muchas veces. Pero en otras tantas ocasiones podía ser una persona casi común, como lo parecía ser por ahora. Si bien su actual acompañante era bastante peculiar, quizá esa curiosidad del pelinegro le permitía comportarse como un ser mas usual y tranquilo, que solo un hombre alienado por su propios delirios de grandeza y poder. Sin embargo Dharma no podía dejar de ser lo que era, no era tan simple, no era tan sencillo, pues dentro de el la sangre siempre llamaba, el querer orden ante el caos, el querer ser el juez y verdugo pues nada podría comparar la sabiduría que el tenia con otros seres. Solo el ha visto lo que ha visto y vivido lo que ha vivido, sin ser algo traumático como tal, sino de la propia podredumbre de este mundo, dando paso así a un cegador de almas como él. Al menos de esa manera se llegaba a percibir. Mientras escuchaba lo que su actual y gigantesco acompañante tenia que decir sobre lo expuesto anteriormente.
| El fuerte devorando al débil como la naturaleza propia lo ha dictado... o como el mismo universo lo puede sentenciar... jahjahjah | Reía pues en eso encontraba cierto sentido, aunque su acompañante quería dar entender que eso era algo que podría ser incorrecto, Dharma no solo entendía que era incorrecto para algunos, pero para el universo era una verdad. | Si... pero ¿Qué será de nosotros? Cuando seamos devorados por otra estrella... por un sol... aunque eso puede que sean cuento de locos que miran las estrellas y el universo... algunas personas parecen ocupar su tiempo en solo mirar algo ¿no?| No eran locos, eran astrónomos, pero aun su popularidad no era la ideal y tampoco parecía ser una gran preocupación en este mundo.
Dharma se acomodaba en su asiento, mientras terminaba de beber las ultimas gotas de su tarro de agua, esta vez con más animo, mientras con una seña un tanto veloz, le hacia saber al mozo que necesitaba más agua. Por ahora era lo que el tomaba | Pero bueno creo que es tiempo de comer... y yo deseo un buen trozo de carne de Res que no este demasiado cocido por favor. | Mencionaba con educación mientras esperaba que su acompañante decidiera por si solo. El menú además de que te lo podían brindar en una "carta" también estaba colocado en varios formatos en las paredes alrededor sirviendo entre decoración y señalización. Dharma esperaba con merecida calma al que gigante azul tomara su elección tanto a las respuesta como a lo que iba a comer, para que el mesero pudiera seguir en sus tareas.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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La reflexión de Dharma sobre depredación cósmica hizo que Kazan sostuviera la pipa a medio camino de sus labios, procesando aquellas palabras con la atención que merecían, no eran palabras aleatorias en boca de quien no sabe lo que dice. "Habla del universo como si hubiera visto algo que otros no pueden comprender." Exhaló el humo lentamente, dejando que se dispersara entre ellos como velo momentáneo. -Por las profundidades, Dharma...- dijo en tono contemplativo -tienes razón en que el universo no conoce moralidad. Las estrellas devoran y colapsan sin remordimiento. Pero nosotros no somos estrellas.- Acarició uno de sus cuernos, gesto reflexivo que ya se había repetido varias veces -Somos algo más pequeño y más importante, tenemos elección. Esa es la diferencia entre ser devorado por fuerzas cósmicas y ser aplastado por tiranía.-
Guardó la pipa en su fajón cuando el mesero se acercó, consciente de mantener las manos visibles y no intimidar al trabajador más de lo necesario por su mera presencia. -Traiga lo mismo que para mi compañero- pidió con voz pausada -carne de res poco cocida. Y si tienen, añadan pan, verduras asadas y lo que consideren suficiente para alimentar a alguien de mi tamaño.- Depositó un puñado de berries sobre la mesa, cantidad generosa -Esto debería cubrir ambas comidas con margen.-
Cuando el mesero se retiró, Kazan volvió su atención al espadachín. -Respondiendo a tu pregunta anterior sobre historias olvidadas...- retomó el hilo conversacional mientras tocaba brevemente su collar de cuentas -admiro a quienes buscan conocimiento perdido. Yo mismo leí textos antiguos en cautiverio, cualquier cosa que cayera en mis manos. Filosofía, historia, incluso poesía terrible.- Una sonrisa torcida apareció. -Ga-ha-ha-ha-ha! Supongo que ambos somos estudiosos a nuestra manera, ¿no? Tú persigues ruinas y civilizaciones muertas. Yo estudio cómo romper cadenas.- Se reclinó cuidadosamente, haciendo crujir la madera bajo su peso. -Este encuentro ha sido... inesperadamente valioso, Dharma de tierras lejanas. No muchos sostienen conversaciones así sin incomodarse por mi apariencia o mi pasado.- Su tono se volvió más serio -Solo te pido una cosa, cuando encuentres ese equilibrio que buscas entre caos y orden, asegúrate de que los débiles tengan voz en él. El conocimiento sin compasión es solo otra forma de tiranía.-
-Ahora- extendió su tarro de agua en gesto de brindis informal -comamos. Por las profundidades, después de filosofar tanto, hasta yo necesito algo más sustancioso que tabaco y agua.-
Dharma
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Dharma se encontraba tranquilo, como pocas veces a pesar de sus propios esfuerzos tanto mentales como espirituales, su mente siempre parecía ocupada en poder dar resolución a actos del mundo que el mismo no podía intervenir de momento, ni ser juez ni verdugo mas que a baja escala. Pero por el momento había tranquilidad, tenia un nuevo conocido, no sabia ni podía llamarle amigo, pero si alguien que le inspiraba cierta confianza, algo que no era sencillo de causarle al espadachín. Sin embargo estaba disfrutando del momento de quietud, además que siendo o no siendo moral, necesitaba alimentarse como cualquier otro ser viviente de este mundo. Bebiendo con intensidad el tarro de agua que le habían propinado, esta vez dándose por satisfecho en cuanto a la sed.
| Pequeños... pero importantes... el ego también nos puede jugar en contra... al sentirnos mas dignos y valiosos que cualquier otra cosa de este universo... hay que tener cuidado, pues no sabemos que o quien pueda hacernos comprender otra cosa de la manera que menos esperaríamos. | Dharma no lo decía como un regaño, sino como algo espontaneo de sus pensamientos, el también tenia actos de ego y arrogancia de vez en cuando, era algo común en los seres vivos de este mundo. | Sin embargo estoy de acuerdo que la capacidad de "pensar" es algo único y por ahora solo perteneciente a los que vivimos en este planeta... que somos muchos y de distintas formas y colores, como sabrás Jahjahjah...| Su risa al final un poco más tranquila y relajaba, daba fin a un tipo de conversación de lo mas interesante.
Al tiempo que Kazan hablaba sobre los estudios y lecturas que el realizaba, lo que era correcto, tenían eso en común, por eso es que podían llevarse bien de alguna manera aun siendo desconocidos, pero cuando existía algo común es lo que permitía dar paso a la cordialidad e incluso a algo no tan significativo como la amistad, pero eran los primeros pasos que se daban en las relaciones sociales. El espadachín era consciente de que el gigante hombre tenia una mente interesante, lo cual le agradaba, no era un tipo rudo lleno de músculos y cerebro vacío o alguien arrogante que solo viera de forma superficial el mundo. Si bien el mundo ofrece muchas cosas superficiales, hay que entender que lo son.
| Tal cual lo mencionas Kazan... y si... leer es sin duda una de las cosas que mas me han ayudado a comprender este mundo y también a odiarlo y a veces amarlo. |
Respondía a la vez que escuchaba una de las ultimas palabras y frases de su actual acompañante azul, noto el tono serio, Dharma por su parte le lanzaba una mirada tranquila, mientras suspiraba ligeramente, mirando también los berries en la mesa. | Olvidaste que iba pagar yo...| No ignoraba su pregunta, solo daba unos segundos más de espacio para responder, pues no iba a mentirle, además la fe ciega que podía mostrar Kazan en esas palabras también iban cargadas de un tipo de aviso. | Tratare. | Dijo en tono directo, su voz era la habitual, pero esta vez era más sincero, después de ese junto su tarro al de Kazan y brindo.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Kazan
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El brindis resonó con un golpe apagado de madera contra madera, sellando algo más que una simple comida compartida, aunque ninguno de los presentes notaria aquello. "Tratare... no es promesa absoluta, pero viniendo de alguien como él, quizá sea lo más honesto que puede ofrecer." Kazan asintió lentamente, aceptando esa verdad sin presionar más. Bebió un largo trago, dejando que el agua fría recorriera su garganta mientras procesaba todo lo conversado. La comida llegó momentos después: enormes porciones de carne jugosa, poco cocida como habían pedido, acompañada de verduras asadas y pan recién horneado. Kazan comió con lentitud, saboreando cada bocado no solo por hambre física sino por el simple placer de compartir mesa con alguien que no lo miraba como monstruosidad o herramienta. -Por las profundidades- comentó entre bocados -hacía tiempo que no disfrutaba una comida así. No por la calidad, sino por la compañía. Agradecido viajero-
Dharma había mencionado que trataría de recordar a los débiles, y eso era suficiente. Kazan había aprendido hacía años que no podía cambiar el corazón de las personas con sermones, solo sembrar dudas constructivas y esperar que germinaran a su propio ritmo. Cuando terminaron, Kazan se puso de pie cuidadosamente, asegurándose de no derribar nada en el proceso. -Este reino es grande y los caminos inciertos, Dharma- dijo mientras ajustaba su túnica amarilla y acomodaba el Kanaboo sobre su hombro -pero algo me dice que volveremos a cruzarnos. Los que buscan conocimiento antiguo y los que rompen cadenas suelen encontrarse en los mismos lugares oscuros.-
Tocó su collar de cuentas brevemente, gesto que ya había repetido varias veces durante la conversación. -Cuida esas espadas tuyas, espadachín. Y cuando encuentres esas ruinas que persigues, asegúrate de que el conocimiento que extraigas valga el precio que estés dispuesto a pagar.- No era amenaza ni advertencia vacía, sino reconocimiento de que todo conocimiento profundo exigía sacrificio.-Ga-ha-ha-ha-ha!- Su risa retumbó una última vez -Y la próxima vez, prometo dejar que pagues tú. Aunque sospecho que mi cuenta será considerablemente más alta que la tuya.-
Dio media vuelta con cuidado, consciente de su escala en el establecimiento abarrotado. Sus pasos generaron vibraciones leves mientras se dirigía hacia la salida, pero esta vez no hubo miradas burlonas ni comentarios despectivos. Quizá presenciar una conversación respetuosa entre un gigante azul y un espadachín humano había enseñado algo a los presentes, o quizá simplemente tenían miedo. Kazan prefería creer lo primero. "Un encuentro inesperado... pero valioso. Dharma camina un filo peligroso entre sabiduría y oscuridad."
Salió del restaurante "Colmillos de Bronce" hacia la tarde del Reino de Briss, encendiendo su pipa nuevamente mientras sus ojos evaluaban el horizonte. Había más trabajo por hacer, más cadenas por romper, más personas por proteger. Sus pasos lo llevaron hacia los muelles, donde los barcos se mecían suavemente. Aún no sabía cuál sería su próximo destino, pero confiaba en que el camino se revelaría cuando fuera necesario. Siempre lo hacía.
-Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, exhalando humo que se dispersó en la brisa marina -que este encuentro germine algo bueno en ambos.- Y con eso, Kazan se perdió entre las calles del reino, una monumentalidad azul buscando el siguiente esclavo que liberar.
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