Are u OK? [Pasado]
#1

Día 64 de Primavera, Año 17

No estaba para entrenar hoy. No obstante, había una escuadra de cadetes uniformados que sostenían en manos armamento de fuego mientras reunían su atención en un soldado superior quien hoy dictaría su entrenamiento, no sabía el nombre del profe, pero había sido asignado para asistir bajo sus ordenes mientras organizaba a unos nuevos reclutas que estaban inscritos para los entrenamientos básicos a infantería armada y estrategias de tiro, tampoco estaba del todo interesado siendo totalmente honesto, parecía una tarea mucho más adecuada para uno que otro de mis compañeros en la división 75 pero esta vez necesitaban una mula de carga que ayudara en peso.

Por lo que, su servidor y otros tontos habíamos sido quienes invirtieron su tiempo para organizar un polígono improvisado ubicado no directamente en nuestra base militar sino en un risco distante entre bosque y la costa, nada que pudiera resultar peligroso o que llegara a salirse de prácticas rutinarias, nada que resultara llamativo para ganarse el favor o reconocimiento de altas esferas, simplemente algo de esta tarea inútil para los recaderos, porque había que mover las dianas, colocar los muñecos de prueba en posición y cargar las municiones hasta allí en lo que nuestro superior se concentraba en evaluar y los cadetes en no reprobar, es decir, nada que importara.

No me importaba a mi sinceramente. Pero, de vez en cuando observaba desde la distancia a Dimitri y Choi con bastante emoción por poder practicar con otros compañeros, por lo qué a veces me quedaba mirando de lejos, recostando mis antebrazos sobre una cerca de madera que estaba sobre toda la zona, disfrutando los minutos de vigilancia como si fueran de vagues entre lo que la infantería era dirigida y corregida en sus tiros de práctica, ignorante en mi propio mundo, entre lo que recordaba por sí, que en estas tareas había una mujer verde quien había estado siendo de gran ayuda para todas estas tareas que parecían un fastidio, entonces quise buscar y ver.

No preocupado, ni juzgando u observando con detalle, sino únicamente aburrido en lo que por mera curiosidad buscaba saber lo que encontraba la atención de mi compañera, por sí era desapercibido hacia la responsabilidad, confiando en el carácter de la mujer quien había sido una compañera muy antigua, tal vez quien mejor imagino podría presumir de conocerme en mis tiempos de mayor inexperiencia mientras era un niño trapeador de pisos. -Uhm ¿Todo en orden?- pregunte, entremezclando un saludo con un tono de aburrimiento o preocupación que no era dramático sino metódico y apropiado para entornos laborales, buscando informes, brevedad o un chiste.

-Hace tiempo que no te veía pensé que tal vez habías tirado la toalla, buscado un hombre guapo o tal vez abierto una peluquería en donde poder formar una familia Brook.- agregaría con sarcasmo, buscando tal vez provocarle, instando a recordar nuestra última ocasión en una peluquería y a su vez torciendo una mueca ligeramente alegre que disfrutaba su compañía, su presencia y que esperaba poder decir mucho más de los días que habían ocurrido, porque hace no más que una estación había sido asignado a la división 75, pero todavía no creia que ella también y me preguntaba (creyendo que era una especie de broma) como era su estatus en la jerarquía militar en el momento.
  Responder
#2
Se suponía que era su día libre.

Sin embargo, cuando te encuentras en la marina, esos días ni siquiera son tuyos, era algo de lo que renegaba siempre, hace años, aun siendo una niña que se aferraba con desesperación a las piernas de un Marín que susurraba palabras amables y compasivas, con promesas que cumplía, con sonrisas cansadas pero que aun mantenía un rayo de esperanza, no había entendido en ese entonces, esa dedicación a su trabajo, a tomar misiones cuando sus vacaciones estaban vigentes, una o dos veces había hecho berrinche hasta que le toco a ella, aun se quejaba, era cierto, porque ya no tenía casi total control de su tiempo, sin embargo, cuando comienzas a estar toda la semana ocupada, en mente y cuerpo, cuando tienes ese espacio para pensar, para ti, a veces, deseas no hacerlo y suspiras de alivio cuando de repente te llaman, por lo menos, para Brook, era un suspiro de calma, de alegría de poder ser de ayuda, generalmente lo tomaba una experiencia para aprender algo nuevo, por muy pequeño que fuera, mientras el superior no fuera un hombre con temperamento de hierro e hiciera todo demasiado incomodo.

Ahora mismo, ella junto a un grupo pequeño no eran más que cargadores, una parte de si misma estaba un poco decepcionada, porque cuando su superior le llamo, pensó que aprendería algo nuevo aparte de la paciencia y como acomodar bien un muñeco de práctica, sin embargo, los nuevos reclutas los miraban con anhelo, como pequeñas aves que están aprendiendo a volar y sintió solo un pequeño tirón de ternura, porque apenas superaran este examen, era cuestión de tiempo para que supieran que tan duro era la vida como Marín, que tan peligrosas eran las misiones y que tan decepcionante podía ser la vida, te golpeaba fuerte, ella lo había aprendido desde muy pequeña y no había mejorado mucho hasta hace unos años, su ceño apenas se frunció cuando empujo un poco más profundo el muñeco, apenas visible entre la maleza. Exhalo despacio, saliendo entre el camino de tierra. Tomó una diana que colgó de una rama, se movió al siguiente árbol donde hizo lo mismo. No era algo maravilloso, seguramente tendría más trabajo cuando viniera a recogerlo más tarde y barriera los pedazos rotos, con los gritos de un superior pisándole los talones, pero era algo interesante al final de cuentas. 

Pasó el dorso de su mano por su frente, secando un poco del sudor, el sol se encontraba en lo alto y el calor comenzaba a ser sofocante. Cargó dos bolsas más, aún llenas, le habían dado un poco más porque era fácil para ella cargar, más fuerte que un humano masculino, podía llevarlo con facilidad. Quería hacer un puchero, pero decidió que no valía la pena, tomaría todo eso para hacer una carta después y hacer reír a su padre adoptivo, que seguramente se reiría con ánimo. Se movió a un espacio sombreado cuando terminó, recargando su peso contra un árbol mientras los cadetes se movían, siguiendo instrucciones, era entretenido de ver hasta cierto punto. Estaba tan distraída que apenas notó los pasos hacia ella.

— . . . — Su cabeza se movió hacia la voz, cabello rojo profundo, ojos de un dorado imposible y una expresión de perpetuo aburrimiento -o algo más, pero estaba segura que era aburrimiento—. Le miró fijamente, con la sorpresa que no pudo esconder antes de asentir una vez — Todo en orden—  Respondió, su tono fue modulado, pero amable, gentil, como tentando el terreno. Con Dashrath a veces era difícil de leer, este hombre, que era más alto que ella, a veces era un caos de emociones.

Como ahora mismo.

Ella pensó que podrían tener una conversación agradable, pero estaba. . . ¿Atacando? ¿Buscaba una pelea? ¿Una reacción? Su cabeza se movió hacia un lado, ligeramente ladeada, un gesto de curiosidad y confusión que hizo que su cabello castaño, abundante de por si, se moviera como una cascada pesada  — Que no pudiéramos vernos no era porque tirara la toalla — Hablo, su tono seguía siendo amable, pero había algo más tenso ahora — No soy alguien que se rinde — Su ceño, al final se frunció, un poco ofendida — ¿Estás insinuando algo? Porque si hubiera lanzado la toalla, no quiere decir que buscara algún hombre para lo que sea que dices — Sus labios se movieron en un puchero ligero mientras sus mejillas se coloreaban de un color más intenso, su piel azulada se torno de un color más oscuro — ¡Lo de la peluquería sucedió solo una vez! ¡Y no fue mi culpa! ¡Siempre he tenido demasiado cabello! — Aunque le sorprendía que lo recordara, estaba segura que ese suceso vergonzoso de hace años quedaría oculto con el tiempo, pero Dashrath parecía dispuesto a humillarla con su humor. — ¿Qué hay de ti? ¿Aun sigues siendo igual de dramático o es algo que dejaste ya?— Picarlo era divertido y si iba a venir a molestarla, ella podía hacer lo mismo.
  Responder
#3
No logre captar la indirecta en sus palabras, por lo tanto, cuando debí distinguir de esa incomodidad de su parte únicamente conseguí entender de forma errónea y literal que hubo un tiempo atrás cuando le hice avergonzarse, pero no recordaba tal fecha, ignorante de su sarcasmo e incluso preocupado de haber conseguido su enojo llegue a callar mi boca buscando en silencio sobre mi pensamiento todas las ocasiones en que pude haber sido un tonto. -Uhm.- pensaba, vacilante y consciente de que habría pocos hombres que llegaran a medirse ante mi cuando era sobre actuar de manera vergonzosa o imprudente mientras fruncia ligeramente mi nariz buscando medir mi voz.

-Me hubiera gustado volviéramos a salir juntos.- admití, soltando con tristeza en el fruncir de toda mi expresión sin saber con precisión cuando había o debía disculparme pero a su vez hablando de manera que intenté hacerlo, manteniendo mi espalda sobre la valla de madera mientras que intentaba apoyarme únicamente con un pie sobre el suelo y miraba hacia adelante fingiendo que no me preocupaba del todo, que entendía y ni siquiera importaba, relamiendo mi boca por debajo, soltando un suspiro a medias, entonces incline ligeramente mi mirada hacia ella mientras mantenía una mueca que probablemente sería más propia para un chico de granja que para mis rasgos.

-Aunque no te prometo nada sobre los dramas.- apunte, torciendo mi boca en una sonrisa baja en lo que relamía mis dientes superiores y rendia ambos hombros sin excusa sosteniendo con la zurda un tocón de la valla blanca, sujetándome del tocón en lo que jugueteaba con mi equilibrio sobre un pie, porque recordaba bien de aquella vez y no había estado hablando en ningún momento sobre tirar la toalla sino que como aquella vez en la peluquería, confesaba otra vez que cuando miraba su rostro, entonces por un momento entreabrí la boca para decir algo más pero no sentí que fuera adecuado por lo que escondí un ultimo comentario sobre una expresión sencilla y alegre.

-¿Eso responde tus dudas Sheriff?- bromearía, comparando sus interrogacion con todos los cuerpos policiales de islas menores que normalmente nos facilitaban su colaboracion en la marine.
  Responder
#4
Dashrath Siempre le había parecido alguien intimidante de muchas maneras, su expresión siempre parecía seria, a veces ausente, a veces distante, Brook no esta segura si es porque no le interesa tener una conversación o porque realmente es torpe socialmente, aunque también ha visto cuando otros se acercan, como él presta atención verdadera, aun serio, aun pensativo, su “padre” -porque lo es, aunque son diferentes- siempre le ha dicho que no juzgue sin conocer primero, aunque probablemente es ella, quien siempre esta presente cuando el pelirrojo parece más concentrado en otras situaciones, en otros problemas, en otros lugares, aunque ser Marín, después de todo, tiende a que tu cerebro este en más de una situación a la vez, y sueles estar alerta cuando algún superior esta sobre ti, como ahora mismo, la gyojin a veces mueve sus ojos al hombre que grita, hace movimientos bruscos con las manos, lanza amenazas sin sentido y gruñidos bajos, los nuevos reclutas parecen que van a llorar en cualquier momento, corriendo de aquí sin animales sin cabeza, bien, se dice, volviendo su atención a Dashrath.

Parpadea cuando las palabras salen fáciles del hombre, como si no fuera la gran cosa, como si no tuviera un impacto en ella, Brook lo mira, como si le hubiera salido otra cabeza, aunque si era sincera, era más porque no había esperado que él dejara salir aquello tan fácil. Sus ojos brillan antes que las esquinas de sus ojos se relajen y una risa suave y relajada se le escape, un tono de diversión que no puede contener y que es natural. Su mano sube, tratando de ocultar su risa detrás de sus dedos, pero es difícil ahora — Bueno — Dice, cuando la carcajada comienza a desvanecerse —No esperaba que fueras tan directo — Sus ojos brillan ahora, más relajada, un poco divertida, mucho muy curiosa.

— Definitivamente — Termina diciendo, asintiendo una vez con la cabeza, con los labios en una sonrisa calmada — Pero si — Dice despacio, con calma — Si es una invitación a salir de nuevo, entonces acepto — Porque es una forma de acercarse, de conocerse, de hacer algo más íntimo entre ambos — Con todo y drama, aunque tratemos de que sea lo menos posible — Es un mal chiste, pero no le importa, los malos chistes hacen que todo sea menos tenso, menos incomodo, o quizás podría volverlo incómodo, tampoco importa demasiado.

— Y dejemos las peluquerías, dejan de tener encanto después de la primera vez — Y porque ir para ella es que corten su cabello, que tarda tiempo, mucho enredo y una dependienta de mal humor, cansada, hastiada pero satisfecha, porque siempre terminan quitándole más dinero — ¿Tienes más ideas a dónde ir o tenemos que investigar juntos?— Sus ojos vuelven al campo, algunos objetos medio rotos están en ese bolso demasiado grande, mientras otro grupo de reclutas corre por los caminos de tierra. Espera que esto termine pronto, se dice.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)