La región sur del Reino de Sorbet es distinta, y huele diferente a la opulencia y lujo del norte. Aquí, entre las construcciones de madera endeble y algo precarias, y los campos de frutos tropicales que se extienden hacia el horizonte y que dan dinero a las pobres almas que viven aqui, el aroma es a tierra y estiércol de ganado. El sol tropical cae con fuerza incluso en esta tarde que amenaza tormenta o eso dicen las señoras. Este puerto se aferra a la costa sur como una colección de casas desiguales, algunas construidas con cuatro palos y un techo mal puesto. Las calles son tierra compactada con surcos de carretas, sin los adoquines que adornan las avenidas del norte, las piedras en el suelo para andar mejor es el lujo de los ricos. Gallinas picotean entre los charcos y un perro callejero dormita bajo la sombra de un arbol en aquel lugar.
La calle principal conduce a una plaza del mercado y al otro lado de esa plaza, a unos cuarenta metros, se alza La Hamaca Dormida una posada de madera de tres pisos. En el marco de la puerta, tallada con discreción, hay una pequeña flor de seis pétalos. Pero la plaza no está vacía. Tres hombres que no pertenecen aquí ocupan posiciones estratégicas, se nota a la legua.
El primero de ellos y el que llamas mas la atención está apoyado contra un poste de madera que sostiene el toldo de un puesto de frutas abandonado. Es corpulento, con brazos como troncos y cicatrices que cruzan su piel. Viste camisa sin mangas y pantalones de cuero. Una funda larga cuelga de su cinturón. No compra nada. No habla con nadie. El segundo camina muy despacio por el lugar fingiendo interés por la fruta. Es delgado con pelo negro recogido en una coleta baja. Tiene las manos en los bolsillos pero parece que no se quedan quietas ahí dentro. El tercero está sentado en un banco de madera bajo un árbol, leyendo un periódico. Usa lentes redondos y ropa que resulta muy limpia para este lugar. El periódico es de hace tres días y no ha pasado la página en los últimos cinco minutos.
En el puesto más cercano a la entrada de la plaza una mujer se encuentra cortando fruta. Lleva un pañuelo amarillo anudado en la cabeza y un delantal manchado por la fruta. Sus manos trabajan con ritmo constante, pero sus ojos vigilan la plaza con atención. Una niña pequeña sale corriendo de una casa cercana, pero su madre la detiene con suavidad al ver en primera instancia al gigante individuo que tiene en frente.
A la derecha, cerca del borde de la plaza, hay un pozo y dos mujeres sacan agua con cubos de madera, conversando en voz baja y mirando a todos. Una de ellas y la más joven lleva un brazalete de tela con una flor bordada. Su compañera es una mujer mayor con pelo gris recogido. Detrás a unos veinte metros del inicio de la calle principal, hay lo que parece ser una Iglesia. Desde dentro llega el murmullo suave de una oración y se puede ver una túnica marrón dentro.
-Nada todavía.- murmura el hombre del periódico, tan bajo que apenas se escucha, solamente lo escuchó quien lo tenia que escuchar. El delgado se detiene frente al puesto de sandías. El vendedor le ofrece una con actitud temerosa. -No.- responde el delgado sin mirarlo. El corpulento se rasca la barbilla con tranquilidad holgazaneando, pero su otra mano descansa sobre la funda de su cinturón.
Cuarenta metros separan la entrada de la plaza de la puerta de La Hamaca Dormida. Cuarenta metros completamente expuestos.
Contenido Oculto
-Los tres cazadores tienen órdenes específicas: captura viva, eliminación si hay resistencia seria. Llevan tres fotografías cada uno, guardadas en bolsillos interiores. Las fotos son de hace dos años, cuando el cabello de su objetivo era completamente rosa. Los tres están nerviosos. Llevan cuatro días en Sorbet Sur, siguiendo rumores.
-La vendedora de papaya se llama Rosa. Es informante revolucionaria. La mujer joven del pozo se llama Camila. Es mensajera revolucionaria de bajo rango. El pastor de la Iglesia se llama Tomás. No es revolucionario, pero ayuda a cualquiera que lo necesite.
Resumen
Resumen: La plaza del mercado en el puerto está bajo vigilancia de tres cazadores del norte. El punto de encuentro revolucionario está al otro lado, a 40 metros de distancia completamente expuestos.
OFF
Post 1/4
Este post establece el tablero inicial. Los siguientes tres posts se desarrollarán según tus acciones
¿Lista para decidir tu primer movimiento?
Era como si su corazón se hubiese caído al suelo y tragó saliva, con sus manos temblorosas aferrándose al borde de su vestido gris, buscando llamar lo menos posible la atención. Con su largo cabello recogido en una trenza, asomó la cabeza detrás de una casa, repitiendo más de una vez que lo que estaba haciendo era para su bien. Ahora, formando parte de la Revolución, Seraphine buscaba enfrentarse a sus miedos, siendo el principal volver a aquella isla, solo pisarla, dar un paseo y alejarse lo más pronto posible de allí, no queriendo que aquel bastardo que en el pasado fue su amo siguiera teniendo tanto control sobre ella; no obstante, le estaba resultando cada vez más difícil el poner un pie tras otro.
Soltó un suspiro e inhaló, sin importarle el mal olor; de hecho, resultó casi como volver a casa, no era nada nuevo para ella, recordando a veces las malas condiciones en las que estuvo encerrada en aquella celda y, ante ese recuerdo, miró sus manos en búsqueda de la marca de los grilletes que desaparecieron con el paso de los años.
—Imagínate que Kazan está en la otra punta de aquella calle— Cerró sus ojos, sin saber qué diablos pensaría el gigante. —Y cuando llegues, te esperará con un enorme abrazo— Hizo puños con las manos. —Qué Miyori te tocará otra canción para bailar— Abrió y cerró sus puños, escuchando sus huesos tronar. —Que podrás tocar el pelaje de Moja— Se mordió el labio inferior. —Serás cada vez más libre.
Sería caminar directo a la Hamaca Dormida, pasar tiempo allí y volver.
Así que respiró bien, dando un paso hacia delante, buscando meterse con el ambiente; sin embargo, no pudo pasar por alto la apariencia del gigante, aunque aprendió con el paso del tiempo a no mirar o la gente crearía problemas de la nada, manteniendo un simple paso atento, saludando a la niña con una sonrisa, metiendo una mano en su bolsillo para extraer un dulce con sabor de fresa con la intención de entregárselo y seguir caminando.
13-02-2026, 09:55 AM (Última modificación: 13-02-2026, 09:57 AM por Kazan.)
El dulce de fresa que tenia la mujer pasó de una mano pálida a la pequeña mano morena de la niña. Los ojos enormes de la chica se iluminan por un segundo antes de que su madre la agarre con más fuerza, alejándola. La mujer no dice nada, no hace falta, pero sus ojos lanzan una mirada rápida hacia la plaza. Una advertencia silenciosa. "Cuidado", dice en esa mirada. La niña desaparece dentro de la casa con su dulce apretado en el puño.
La vendedora de papaya por su parte continúa su trabajo, pero hay algo diferente en el ritmo de sus manos. El cuchillo se mueve más lento ahora. Levanta la vista y sus ojos se encuentran con los de la figura alta que acaba de aparecer desde detrás de la casa. El cuchillo se detiene a mitad del corte, suspendido en el aire sobre la fruta jugosa como si le costara partirlo. "Por todos los cielos..." Ella conoce esa altura y conoce esas alas. Los rumores que han circulado los últimos cuatro días mencionaban exactamente eso, una mujer gigante, con alas blancas y el cabello rosa. Pero hay algo que no encaja del todo. La descripción que escuchó hace dos días, cuando fingió venderle mangos a uno de esos forasteros, mencionaba cabello completamente rosa. El cabello frente a ella tiene ese degradado hacia el celeste en las puntas.
La mujer aprieta el mango del cuchillo hasta que sus nudillos se vuelven blancos, casi sin querer. Sus ojos se mueven rápidamente hacia el corpulento apoyado en el poste. Él está mirando en otra dirección. Aún no ha volteado y visto a la joven. El delgado sigue entre los puestos de frutas de espaldas, observando. El de lentes mantiene el periódico abierto frente a su rostro, pero hay algo en la forma en que sostiene las páginas, demasiado rígido, demasiado perfecto.
La decisión se toma en una fracción de segundo. -¡Ay, mi espalda!- La voz de la vendedora sale más alta de lo que pretendía, estaba llamando la atencion. Se dobla dramáticamente sobre su puesto, y el cuchillo cae de sus dedos con un ruido metálico contra la madera gastada.. -¡Maldita edad! ¡Estos dolores me van a matar! ¿Por qué tengo que ser tan vieja?-
El anciano vendedor de sandías a tres puestos de distancia, levanta la vista sorprendido. En todos los años que lleva conociendo a su compañera, nunca la ha escuchado quejarse es mas dura que un alcornoque. Ni cuando se rompió el tobillo hace dos estaciones que tiró de todos los carros del lugar ella sola. Ni cuando la fiebre del dengue casi la mata el verano pasado, ella curó a todos. Nunca. Entonces, como si un relámpago de comprensión atravesara su cabeza cansada, lo entiende sabe que tiene que hacer. -¡También a mí me duele todo ayayayaya!- grita de vuelta, con voz que tiembla de edad pero que sale deliberadamente alta. -¡Esta humedad tropical nos está matando a todos! ¡Odio ser viejo!-
El hombre corpulento voltea la cabeza hacia el ruido, molesto por la interrupción de su vigilancia. Su mirada se desliza sobre la figura alta que pasa cerca de la vendedora sin mucho interés. Pero algo lo detiene. Las alas...la altura que hace que todos los demás parezcan niños a su alrededor. Si, no era el mas listo de la clase "Alto... alas... pero el cabello..." Entonces busca algo, un papel en su bolsillo.
El cubo de la joven se le ha escapado de las manos otra vez. -¡Niña torpe! ¡Ya van tres veces hoy! ¡No ganamos para cubos!- Pero la joven no está siendo torpe en absoluto. Sus ojos están fijos en la figura que se acerca por la calle principal y cuando levanta el brazo para sacar el cubo con la cuerda el movimiento es totalmente intencionado para mostrar el brazalete de tela con la flor bordada que destella bajo el sol. "Te veo y sé quién eres. El callejón está a tu izquierda. Corre."
Entonces el hombre delgado se voltea. Sus ojos, que han pasado cuatro días escaneando cada rostro en esta maldita región empobrecida en la que todos parecen iguales se fijan en la joven. Alta, alas, cabello rosa pero tambien celeste. -Oye.- Tiene una voz seca, necesita agua.-Tú.-
El hombre corpulento abandona su poste con la velocidad sorprendente de alguien que ha esperado demasiado tiempo para moverse. La vendedora suelta una maldición en voz tan baja que apenas se escucha sobre el viento que comienza a levantar hojas de palma del suelo. "Se acabó el tiempo."
El callejón está a diez metros a la izquierda. La posada del encuentro la Hamaca Dormida con su flor tallada en el marco está a treinta y cinco metros adelante. La puerta está entreabierta y alguien se mueve en las sombras del interior, esperando. El pozo está a quince metros a la derecha donde la joven del brazalete sigue con el brazo levantado, señalando el callejón con la mirada mientras su compañera mayor finge ignorancia
El hombre corpulento da otro paso, y finalmente saca la fotografía de su bolsillo. La sostiene frente a sus ojos comparando, como dije no era el mas listo de su clase. La mira, levanta la vista, mira la fotografía otra vez. -El cabello es diferente.- Las palabras salen en voz alta, dirigidas a sus compañeros pero también a sí mismo, como si necesitara convencerse. Mientras tanto el resto parece estar rodeándola -Pero la altura coincide.- responde uno de ellos. -Y las alas, todo es igual- El tercero camina con pasos medidos, sin prisa aparente. -Disculpe, señorita.- Su voz es educada, casi amable. -Necesitamos hacerle unas preguntas.-
La vendedora sigue doblada sobre su puesto, pero sus ojos están tan alerta que dan miedo. Su mano se desliza hacia debajo del mostrador donde guarda las cosas que no son para vender. La joven del pozo da un paso hacia adelante, saliendo de detrás de la estructura de piedra. Los tres cazadores forman un triángulo perfecto y entrenado: el corpulento a la izquierda, el delgado al frente y el de las gafas a la derecha.
Resumen
Resumen: Los tres cazadores han detectado a su posible objetivo. Forman un triángulo de captura y se acercan para hacer preguntas.
Información
Datos útiles revelados en este post:
- Los cazadores tienen fotografías de hace dos años (cabello completamente rosa, sin degradado celeste)
- La diferencia en el cabello crea duda momentánea, pero se está disipando
- Rosa tiene un machete bajo su mostrador, dispuesta a ayudar
- Camila está señalando activamente el callejón como ruta de escape
OFF
Estado de la situación:
Has sido detectada. El elemento sorpresa se perdió cuando entraste en la plaza.
Próximo post (2/4):
Desarrollará las consecuencias de tu decisión inmediata. Si eliges escape, habrá persecución. Si eliges confrontación, se activará el sistema bélico de prueba. Si buscas refugio con civiles, habrá negociación tensa con rehenes potenciales.
La situación cambió demasiado rápido para Seraphine, olvidándose por unos segundos de lo que vino a hacer a aquella isla. Parpadeando, la mujer de cabello bicolor miró a su alrededor, sintiendo un enorme nudo que se instaló en su garganta mientras verifica todo lo que se extendía delante de ella. Primero sonrió al ver la reacción de la niña ante el dulce, llegándole un lejano recuerdo de su infancia; sin embargo, no fue para nada nítido, líneas borrosas, solo el sabor de algo dulce en su boca.
Y alzó su vista, encontrándose con los ojos de la mujer que cortaba la fruta de una manera muy extraña; ladeó la cabeza, pensando que quizás necesitase ayuda, dando un paso hacia delante para interferir de alguna manera, y la expresión de Seraphine dibuja una preocupación al verla levantar tanto su voz de esa forma, acelerando un paso hacia la vendedora, no obstante, se detiene a medio paso cuando ve que alguien más se encuentra en problemas, sin saber muy bien qué hacer, quiere ayudar a más de uno, sin embargo, con todas esas aglomeraciones de dolencias es difícil.
Fue en ese momento que escuchó la voz del hombre y su imagen en aquel papel, tragando saliva; nunca llegó a pensar en las consecuencias de formar parte de la Revolución y el escapar de un noble, casi como si pensase que sus problemas se iban a solucionar de una manera instantánea. No tardó demasiado en verse rodeada de cazadores, pestañeando, sus ojos se encontraron por unos segundos con la joven que le ofrecía su ayuda, fijándose en el movimiento de su brazo, agradeciendo su ayuda con una pequeña sonrisa amarga en sus labios.
No tardaría demasiado en sacar su libreta y lápiz para ponerse en contacto con ellos.
—Disculpe, pero no podré— Le parecía curioso cómo algunas veces le parecía tan fácil el mentir, como leer los labios. —Estoy algo ocupada y no me hace mucha gracia que me anden confundiendo con alguien que parece ser problemática— Con tranquilidad, retrocede, buscando entrar en dirección al callejón, ir a la izquierda, al callejón, sin darse cuenta que se alejaba de este. —Y si van a sacar sus armas por un simple error, por favor, no involucren a los demás; parecen ganarse la vida de una manera muy respetable y se sorprenderán de la cantidad de skypean con pelo rosado que hay— Sonrió, con intención de entrar al callejón y huir.
Se detuvo; si los hombres se iban y la dejaban sola, iría hacia delante, a la posada; si no, correría a por el callejón, si todo estaría calmado, viendo una posibilidad de dialogar.
—Quizás cuando termine, pueda invitarlos a comer, al menos así no se van con las manos vacías.
—Karma utilizado.
• Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti. [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Karma: +1
• Mentiroso: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente. [Incompatible con Honesto]
Karma: +2
• Lector de labios: Posees la habilidad de leer los labios.
Karma +2
• Perspicaz: Puedes ver con relativa facilidad cuando alguien está tratando de mentirte. [Anula parcialmente el karma Mentiroso]
Karma: +6
• Aura angelical: Gracias a tu aspecto físico no das la impresión de ser ninguna amenaza a menos que hagas algo que muestre lo contrario.
Karma +2
• Alegre: La primera interacción con otro personaje o NPC debe ser muy agradable.
Karma +2
• Sin orientación: Te pierdes a la hora de tomar direcciones y entiendes las indicaciones justo al contrario. [Incompatible con Guía]
Karma: -2
Las palabras salen con una facilidad que sorprendería a cualquiera que conociera el pasado mudo de la bailarina, se le daba realmente bien comunicarse con la libreta.. El trío de cazadores observa el gesto, y hay algo en esa combinación de altura imponente y gesticulación inocente que los relaja levemente. El hombre de lentes entrecierra los ojos detrás de sus cristales redondos, procesando. La fotografía en manos del corpulento muestra cabello completamente rosa, sin ese degradado celeste que ahora cae en trenza sobre el hombro de la mujer frente a ellos. "¿Skypean con pelo rosado hay muchas?" piensa el delgado con sus dedos relajandose sobre el mango. Es cierto que la altura y las alas no son únicas. Es cierto que el cabello no coincide exactamente. El de lentes levanta una mano, gesto pequeño que detiene a sus compañeros por un momento. -Nuestras disculpas, señorita.- Su voz mantiene esa cortesía artificial, pero hay algo más ahora. -Efectivamente, podríamos estar equivocados. Llevamos días buscando y...-
No termina la frase. Porque en ese momento, la mujer retrocede. Y sus pasos, con esa falta de orientación que la ha perseguido toda su vida, no van hacia el callejón oscuro que la joven del pozo señala desesperadamente. Van en dirección contraria. Hacia la derecha. Hacia el callejón equivocado que no conduce a ninguna parte útil, que termina en un patio trasero rodeado de muros de madera. Error "¡No, ese no!" Los ojos de la joven mensajera se abren con horror. Su brazo señala con más insistencia el callejón correcto, pero ya es tarde. La figura alta se mueve en dirección opuesta a la salvación.
El corpulento ve el movimiento y la dirección. Y algo hace clic en su cerebro de cacahuete. -Espera.- Su voz suena diferente ahora -¿Por qué retrocede si dice que está ocupada? ¿Ocupada haciendo qué exactamente?- Da un paso adelante. -Y mencionó armas. Nadie mencionó armas todavía.- El delgado saca la daga del bolsillo. -¡Es ella!--¡Corre, niña!- El grito de la vendedora rompe el aire como disparo. Su mano emerge de debajo del mostrador con el machete oxidado, y lo lanza con fuerza imprecisa hacia el corpulento. Falla, no es una luchadora al fin y al cabo.
Y entonces, desde las calles laterales, aparecen. No son tres, son siete.
De la calle que conduce al puerto, emergen siete hombres con palos y machetes baratos. Visten ropas del norte, mejor confeccionadas que las de los lugareños. Todos tienen el mismo aire, mercenarios contratados, cazarrecompensas de poca monta. El noble no envió tres hombres. Eran tres que daban la cara mientras siete vigilaban. -Rodéenla.- Ordenó el de las gafas. -Viva si es posible.- Los diez hombres avanzan desde múltiples direcciones. Tres desde el norte, cuatro desde el sur, tres desde el este. El callejón correcto que señalaba la mensajera ahora tiene dos hombres bloqueándolo con armas desenvainadas. El callejón equivocado hacia donde se dirigía la bailarina tiene otros dos. La Hamaca Dormida, el objetivo original, está inalcanzable con cinco cazadores entre ella y la puerta.
La vendedora busca su machete en el suelo, pero el corpulento ya está sobre ella. La levanta del cuello de su blusa con una mano. -Tú te quedas quieta, vieja.- La amenaza -¡Suéltame, bastardo!- escupe ella, pataleando inútilmente. -Última oportunidad, señorita.- El de lentes se ajusta los cristales con un dedo. -Venga con nosotros voluntariamente y nadie más tiene que salir lastimado. La vieja vive. La chica del pozo vive. Todos vuelven a sus casas.- Pausa. -O peleamos aquí, ahora, y muchos inocentes sangran antes de que esto termine.-
El cielo se oscurece más. Las primeras gotas de lluvia comienzan a caer.
Resumen
Resumen: La mentira casi funciona, pero la dirección equivocada y mencionar armas delatan a Seraphine. Se revela que los tres son en verdad una horda de diez. Rosa es capturada como rehén.
Bélico
**HORDA NIVEL 1**
Composición
* 10 mercenarios cazarrecompensas
* 100 PV totales (10 PV cada uno)
* Velocidad de movimiento: 10 puntos
* Velocidad de ataque: 10 puntos
Daño por turno
* 50 puntos (50% de PV totales)
* Se aplica si Seraphine permanece en rango
Derrota instantánea
* Posible gastando 100 energía en un solo turno
* Alternativa: reducir PV a 0 mediante ataques normales
OFF
Post 3/4
Mecánicas aplicadas:
- Karma "Mentiroso" funcionó parcialmente: creó duda inicial en los cazadores
- Karma "Belleza" y "Aura angelical" hicieron la mentira más creíble
- Karma "Sin orientación" se activó: Seraphine fue en dirección equivocada al callejón
- Esta combinación delató su nerviosismo y confirmó sospechas
Sistema de horda implementado:
- Horda Nivel 1 presentada según documento adjunto
- 10 mercenarios con estadísticas exactas del sistema
Mantiene su sonrisa en sus labios, una parte de ella deseando que todo vaya bien, no teniendo demasiada confianza en sí misma y es que razones para ello tenía, nada que ver con que la usuaria esté haciendo su primera aventura y tras un día ajetreado se le haya olvidado lo que está puesto en el primer spoiler, no, nada que ver, es que Seraphine suele tener mala suerte y de otra forma no puede cuadrar el hecho que haya terminado de esclava en su pasado y cuando el de lentes sigue hablando, en vez de dejarla irse, sus pasos se detienen, ladeando la cabeza.
—¿Qué sucede?
Se le instaló una pequeña duda en su mente, mirando a la chica que señalaba el callejón, se estaba acercando cada vez más, ¿no? Gira un poco su cuello para ver y al final acaba dándose cuenta de que se fue en la otra dirección, a lo que los ojos verdes se le vuelven algo húmedos. —Seraphine— Se llamó así misma en sus pensamientos. —Eres un maldito desastre— Volvió a concentrarse en escribir para escribir lo más rápido posible, no queriendo meterse tan rápido en un camino violento, queriendo evitar hasta ahora, si era posible, alguna clase de daño físico o emocional a los demás, no obstante, aquello le resultaba imposible a estas alturas.
Y lo que sucede después le hace abrir los ojos cuando, de pronto, el hacha sale volando, dando un pasito más hacia atrás, queriendo esquivar el arma para no hacerse daño y la lleva a fijarse en los nuevos hombres que la rodean, tragando saliva. —Primero— Levantó un dedo tras escribir su respuesta. —Con lo que estoy ocupada, no es de tu incumbencia; segundo, ¿quién no se pondría nervioso con el trío de tíos que se ponen a rodear a una mujer que no les hizo nada? Tercero, un cartelito, hombres que no tienen la mejor pinta y están buscando a una chica, que a primera vista no parecen aceptar un no por respuesta— Miró al de gafas directo a los ojos. —¿No sería lo más lógico asumir que tenéis armas con vosotros?
Ni siquiera esperó a las respuestas de los hombres, la primera flecha que disparó, sacando su arco de a saber dónde, salió disparada en dirección al hombre que sostenía a la abuelita, seguida por el resto de sus enemigos, buscando anteponer la seguridad de los demás a la suya, queriendo mantener con vida a cuantas personas podía y, una vez estuviese más seguro, si podía, buscaría acercarse a la abuela.
Y buscó disimular los intentos fallidos, ya que algunas cuantas flechas se le cayeron de las manos antes de poder disparar.
—Información
—Resumen
» Dispara sus flechitas para salvar a cuantas personas pueda, aunque algo torpe en el proceso (?
—Karma
Positivo
• Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido].
Karma: +2
Vista: En temas sociales puedes percatarte de ciertas cosas con más facilidad.
• Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti. [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Karma: +1
Negativo
• Mudo: Has perdido totalmente la capacidad de habla.
Karma: -3
—Bélico/Acciones:
» Se hace uso de 100 energía para atacar a la horda.
La lógica aplastante de sus palabras escritas calla cualquier pensamiento de aquel que le tiró las preguntas, pero pocos segundos después las flechas empiezan a volar. Los mercenarios más cercanos retroceden un paso instintivo ante el gesto y en esa fracción de segundo, la primera flecha ya ha salido disparada.
No es la trayectoria más elegante del South Blue, se nota que necesita practica ciertamente. De hecho las dos primeras flechas caen al suelo empapándose antes de poder ser disparadas incluso una tercera sale con un ángulo que haría llorar a cualquier arquero. Pero las que encuentran su destino lo hacen con una precisión que contradice todo lo anterior ¿acaso era la suerte del principiante?. El corpulento suelta a la vendedora con un grito cuando una flecha se clava en su antebrazo recogiendo el machete del suelo sin perder un segundo. -¡Ahora sí, bastardo!- Lo que sigue es difícil de describir y mantener la dignidad para los diez mercenarios que rodeaban la plaza. Las flechas se distribuyen con una lógica que prioriza sistemáticamente a quienes amenazan civiles primero siempre anteponiendo la segura de estos a la efectividad. Para cuando el último de los diez mercenarios decide que ninguna cantidad de berries justifica seguir de pie en esta plaza recibe una ultima flecha que lo manda al suelo.
-Esto no termina aquí.- Lo dice sin rabia el de lentes tras levantarse del suelo tras tremenda acciones desprovistas de profesionalidad por parte de sus lacayos mientras recoge al corpulento del suelo y arrastra al delgado de la coleta. -Él no olvida. Nunca olvidó.- Y se pierden entre la cortina de lluvia con la rapidez de quien conoce las calles mejor de lo que aparenta.
La plaza queda en silencio. La vendedora recoge con calma las rodajas de papaya que quedaron esparcidas por el suelo como si nada hubiera ocurrido. La mensajera sale del callejón con su compañera mayor aferrada al brazo, el brazalete de tela con la flor bordada completamente mojado pero visible. El pastor Tomás sigue en el umbral de la iglesia, observando la plaza vacía con esos ojos cansados que han visto demasiadas cosas para sorprenderse de una más.
-La Hamaca Dormida te espera.- La voz de la mensajera es la que decide romper el silencio. Su tono mezcla alivio y urgencia a partes iguales. -Pero ahora ya saben que estás aquí. Y si enviaron a estos, enviarán más.- La flor de seis pétalos tallada en el marco de la posada sigue ahí, a treinta y cinco metros, con la puerta entreabierta y alguien esperando dentro desde antes de que comenzara todo esto. La lluvia tropical no tiene intención de detenerse pronto.
Resumen
Resumen: Seraphine derrota a la horda de diez mercenarios mediante sus flechas, priorizando la seguridad de los civiles. Los líderes huyen con vida advirtiendo que esto no termina.
La chica observa su alrededor con los ojos entrecerrados, arco y flecha en su mano, sintiendo su pulso algo acelerado, sin duda, la adrenalina del momento, que se niega a abandonarla, prefiriendo no bajar su defensa, por dudas de que más personas aparecieran, queriendo ir a por ella; sin embargo, lo que no esperó fue que la mayor siguiera moviendo su hacha con tanto entusiasmo, debiendo controlarse para no hacer un puño y motivarla aún más.
Quería gritarle para que se moviera y buscara refugio.
Y no pudo evitar sonreír cuando vio que, en efecto, Seraphine había conseguido acertar a los malos de turno, con los ojos de la skypean brillando, y observó su arco, casi moviéndose como si fuese un soldadito de lo más orgullosa, pensando que, apenas se cruzase con Kazan, le contaría lo que hizo: primero la tripulación, ahora derrotar a sus primeros enemigos. Sin duda, cuando estuviese en un lugar más seguro, se pediría alguna clase de dulce gigante, con sabor a fresa, un helado quizás, y la luz de su sonrisa adquirió dimensiones extrañas.
Lo que no espera son las palabras del hombre, viendo con cierta forma cómica cómo arrastra a su compañero y… el rostro de la mujer de cabello bicolor, cambió de golpe, mostrando todas las emociones que con el pasar de los días tuvo que mantener debajo de su control, saliendo a la superficie, con un enorme enojo, la tormenta bailando en sus venas, recordando el tiempo que pasó encerrada en su celda y de pronto, disparó otra flecha, con intención de matar.
—Cabrón, bastardo, hijo de puta, ¡zarigüeya!… ¿Zarigüeya?
Parpadeó, sin saber de dónde sacaba aquello, moviendo sus brazos al aire, moviéndose de manera extraña, a punto de volverse a convertirse en una contorsionista allí mismo, y no pudo contenerse, frotando sus nudillos entre sí, con tanta fuerza que le dolieron por unos minutos, escapándosele un quejido.
—Oh— Parpadeó, mirando hacia arriba. —Lluvia.
Cerró sus ojos, utilizando el agua para calmarse, sin embargo, resultó ser difícil: la furia, el enojo y la impotencia del pasado bailaban en su interior, torciéndose con rapidez en un mareo cuando recordó las manos deslizándose sobre su desnuda piel, sirviendo de distracción cuando el resto salió de sus escondites, no tardando demasiado en intentar ayudar a Rose y a los demás que pudiesen encontrarse en algún aprieto.
—Lo siento mucho— Colocó ambas manos sobre sus rodillas, haciendo una reverencia. —Por meterlos en problemas— Miró a la mensajera directo a los ojos, yendo a la Hamaca Dormida con pasos tranquilos, haciendo puños con sus manos, abriéndolos y cerrándolos.