Cazando al cazador [Aventura Tier 1][Tatián Degtyaryov]
#1
Día 60 de Primavera, Año 17 .
Localización: Reino Samba,  Selva Anozama.
Con un clima cálido, aproximadamente 30 C°.
Hora= 18:43 hs || Anochecer= 20:14
 
La selva de Anozama era un lugar lleno de vida tanto animal como vegetal, era normal que hubiera cazadores deambulando por el territorio  donde los ciudadanos comunes preferían mantenerse apartados, era normal que hubiera chozas de cazadores esparcidas por todo el territorio pues cada aldea o villa estaba acostumbrada a tener algún recluido que prefería alejarse de la sociedad cuanto le fuera posible, lo que no era normal es que un tipo que había atacado a un miembro de la marina se escondiera en una de dichas cabañas para refugiarse de quienes le cazaban a él.
 
Crav era un hombre larguirucho de más de dos metros de alto delgado por todos lados pero bien fornido gracias a su dieta mayormente de proteína animal y largas cacerías, ya se notaba que llevaba un tiempo en la selva, no quedaba casi nada del atuendo con el que originalmente huyó de la ciudad, ahora solo poseía harapos y prendas que había hecho con el pelaje de uno de los depredadores de la zona que había logrado cazar.
 
Se encontraba sentado frente a la choza, disfrutando del clima primaveral mientras alimentaba una hoguera con la que estaba lentamente secando varias tiras de carne de aves y pescados que había cazado recientemente -Pick, te lo digo, el gobierno mundial planes causar una hambruna masiva en las otras islas para generar una guerra y reforzar su poder en los blues.- afirmo con certeza absoluta y una mirada entre demencial y preocupada a su compañero emplumado, un ave selvática que se limitó a mirarlo para luego graznar y comer un bicho del suelo -¿Qué? Eso es una tontería, no hay ningún gobernante entre las sombras que esté por encima de todos los reyes y dragones celestiales, cerebro de pájaro, pareces un conspiranoico, regresa a la realidad.- rebatió mientras lanzaba un último trozo de madera al fuego antes de empezar a afilar su machete mientras discutía en voz alta con su emplumado camarada.
 
La choza estaba en el centro de un claro que era mayormente artificial, era obvio que se habían talado los arboles cercanos para expandir lo que originalmente era un claro pequeño donde se puso la cabaña, construida con la misma madera, ahora el claro se extendía unos quince (15) metros en todas las direcciones y sin embargo la naturaleza estaba reclamando el terreno, había lianas, pequeños fosos, madrigueras de animales pequeños recientemente desalojado o convertidos en parte de la dieta del humano invasor que había ocupado la cabaña del centro. La cabaña no era particularmente grande, ocupaba unos veinte metros cuadrados de forma circular con una puerta delantera de un metro de ancho y dos de alto, en el techo se podía ver que había un hueco de parte de la estructura derrumbándose por la falta de mantenimiento en los años.
 
El viento estaba particularmente calmando aquella tarde, los arboles apenas y movían la parte más alta de sus copas, el humo de la fogata de Crav ascendía formando una línea bastante más recta de lo habitual y los animales se dejaban oír en la distancia, pero solo aquellos suficientemente lejos para haber salido del radio en que se sentían amenazados por el cazador que había estado arrasando con todas las criaturas poco sigilosas de sus alrededores.

Contenido Oculto
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Cronología
#2
[Imagen: ifHQZjk.png]

Día 60 de Primavera, Año 17 .
Localización: Reino Samba, Selva Anozama.
Con un clima cálido, aproximadamente 30 C°.

El astro rey comenzaba su descenso final sobre el Reino Samba, tiñendo las copas de los árboles de la selva de Anozama con un naranja violento que presagiaba la llegada de la noche. Se encontraba a unos dieciséis metros del claro, mimetizandose en un gigantesco árbol de madera rojiza. Mantenía una posición elevada; una vista que le dana ventaja dada la naturaleza de la misión. La choza de madera se erguía sin vergüenzas en el espacio talado. El mundo se reducía en su pequeña circunferencia de cristal; en búsqueda de su objetivo.

El rubio ajustaba el enfoque de su lente, ante su visión se encontraba el objetivo; Un hombre cuya reputación lo tachaba más como bestia que como un ser humano. Media más de dos metros y, ante su visión, aquel hombre era visualmente grotesco sentado frente a la hoguera. Sus harapos de pieles estaban mal curtidas y su semblante... Solo delataba una mente fracturada por aislamiento y paranoia.


[Imagen: xLbexcJ.png]

¿Qué hacia Tatián en medio de la nada? Bueno, Samba no era precisamente su lugar favorito para vacacionar. La cabeza de aquel hombre tenia un precio, vivo o muerto. « ¿Discutiendo con un pájaro? » Pensó para sí mismo, notando la gesticulacion del mas grande hacia a la criatura emplumada que picoteaba el suelo.

« Efectivamente, Crav ha perdido del juicio pero no queda de otra que cumplir la misión. »

Tatian evaluó las condiciones. El viento era casi inexistente; el humo de la fogata de Crav ascendía en una columna vertical casi perfecta, una señal de que no habría necesidad de compensar drásticamente la deriva lateral. Sin embargo, la distancia y la humedad del aire podían afectar la trayectoria de la bala.

Cálculo de Disparo: Distancia: 16 metros. Viento: 2 nudos (despreciable). Elevación: +15 grados. Objetivo: Estático (momentáneamente).

La orden era clara: neutralizar. No había espacio para negociaciones con alguien que ya había derramado sangre de la Marina.

Un sonido ensordecedor inundaba la selva, el mítico "Sshh.... Shhhh... Shhh.." Se filtraba por sus oidos el ruido del.machete, el desvanecer del sonido de las aves, todo un ecosistema. Cuando Crav se levanto para señalar al cielo, su pecho quedo expuesto, descuidado. Libre de la obstrucción natural de la fogata, supo que era el momento dorado.

[Imagen: wB67VFL.jpeg]

Una inhalación profunda fue el primer indicio antes de que su índice apretaba el gatillo con una suavidad casi afectuosa, la primera bala, el primer tiro del día. —Justicia absoluta — Díria, sin alzar su voz, manteniendo su tono conversacional.

Las primeras dos ráfagas viajaron silenciosas por el anochecer, el destello de la boca del cañón libero las dos primeras balas que salieron una tras otra, su dedo jalo el gatillo consecutivamente para comenzar su arremetida nocturna, el proyectil viajaba sin miedos por el claro, cortando el aire del viento.

[Imagen: IrXqd7r.jpeg]

¿Su dirección? El pecho del cazador
Información del Post
#3
Aquel lugar era no particularmente bueno para esconderse, pero de momento nadie había molestado a Crav en la selva, excepto los depredadores nativos del mismo por supuesto, uno de ellos había logrado en el pasado desgarrarlo de forma desagradable en el pecho y otro lo había tomado desprevenido hiriéndolo también en el orgullo, por eso seguía relativamente alerta incluso en sus momentos de paz y había posicionado la hoguera a solo cuatro metros de la entrada a la choza, para poder ver venir a cualquier amenaza que estuviera cerca, pero se había confiado demasiado por acostumbrarse a lidiar con bestias y eso le pasaría factura al fugitivo.

Crav miraba a contraluz alzando el machete para confirmar que estuviera bien afilado o al menos tan bien como pudo afilarlo con las herramientas de las que disponía -Pero te lo digo Pick, creo que nuestra suerte va a cambiar para mejor pronto, la recolección de hoy fue buena y...- había hablado con su emplumado amigo y el final de su dialogo quedaría inconcluso pues el dolor de una herida nueva en su pecho se haría presente mientras su cuerpo era empujado con violencia para caer de espaldas, una segunda bala voló sin dar con la marca deseada enterrándose en la tierra cerca de unas raíces a lo lejos del claro.

-¡AH! Con mil demonios- gritó desaforadamente el desarreglado cazador mientras caía para atrás, sin embargo en lugar de caer inerte como un tronco el hombre de más de dos metros giró sobre su eje mientras caía, pisó con fuerza el tronco que había usado como banco y corrió a máxima velocidad en dirección a la choza recorriendo con sus grandes zancadas los tres metros de distancia que le separaban del portal de la puerta que atravesaría para seguir corriendo otros dos metros dentro de la choza.

No había querido adentrarse demasiado a la choza, seguía en la línea de visión desde el umbral de la puerta, dos metros dentro de la misma. La sangre manaba de su herida y Crav sentía como esa cálida humedad se esparcía por su pecho, era doloroso, pero había sobrevivido a más de un intento contra su vida, después de todo eso es lo que hacen los hombres como él, sobrevivir tanto como les era posible y así se paró desafiante a quienes vinieran a por él -Si quieren silenciar a los oprimidos necesitarán más que solo ratas para lograrlo malditos cazadores de recompensas del gobierno.- gritó furiosamente cortando el aire con su machete buscando a sus enemigos y preparándose para una andanada de disparos y que un escuadrón completo de la marina o un gremio de cazadores de recompensas hubiera venido a por su vida sabiendo que había podido herir y salir bien parad de su enfrentamiento contra aquel abusivo de la marina que atormentaba a su pueblo de origen.


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Cronología
#4
:El estruendoso primer disparo vibró en el aire por instantes; aquel eco metálico se "congeló" en el tiempo en forma de un estrépito alarmante. Tatián, para ese entonces, no se movió; seguía quieto entre la densidad del árbol y la oscuridad perpetua de la selva. Su respiración era lenta, profunda, inexistente a la distancia. No era capaz de sentir el odio que Crav emanaba desde sus fauces en cada exhalación sangrienta. No había odio en quien disparaba; eso en sí mismo era un lastre, una emoción ruidosa que nublaba la débil mente de los demás. «Pero nunca la mía». Aquel gigante que ahora bramaba dentro de la estructura de madera no era más que una pieza de trabajo particularmente resistente.

«Le di», pensó en sus adentros mientras estabilizaba más su rifle de precisión. El sonido de la bala penetrando tejido vivo era inconfundible: un golpe seco que se diferenciaba con creces de la madera impactada. Sin embargo, vio a aquel hombre de dos metros resistir el impacto y, encima, realizar semejante maniobra digna de un circo; era un depredador herido buscando la supervivencia.

— Efectivamente, terco como una maldita mula —murmuró Tatián para sí mismo. Su voz era apenas un siseo que no llegaba más allá de sus propios labios.

El casquillo vacío saltó hacia un lado acompañado de un "click-clack"; balas de calibre grueso subieron a la recámara. El rubio ajustó su postura, disparando dos balas más hacia la cabaña. Todo tan fluido como mecánico. Seguía su silueta, su sombra, cada pequeño e infame sonido que le diera la posición del susodicho. No tenía prisas, en absoluto. Era un hombre herido cual animal que cayó en una trampa, capaz de una violencia explosiva, eso sí. Tatián mantenía la distancia. Tenía que forzarlo a cometer un error. Si salía, moría bajo su fuego cruzado. Si se quedaba, la pérdida de sangre haría el trabajo por él.

— ¿Vale la pena? —preguntó, su dedo seguía acariciando el gatillo con suma precisión—. El Capitán sigue en su puesto, la Marina sigue en tu puerto y ahora tú estás desangrándote en una choza que huele a miedo. Tu suerte no cambió para mejor hoy, Crav. Así que... será mejor que cooperes.

Era sincero, no quería matarlo. Quizás era un salvaje, pero eso no implicaba que sus crímenes valieran tal pena; haría justicia, no tiranía. Pero no dudaría en ponerle una bala entre los ojos si el gigante intentaba una carga suicida.

— Si dejas caer el arma y sales con las manos donde pueda verlas, podremos negociar. Abogaré por ti y solo tendrás que servir un tonto servicio comunitario, pero si insistes puedo dejarte de abono para estos árboles.

Tatián era el juez y el ejecutor en esa pequeña parcela de selva, y no tenía ninguna intención de fallar su próximo disparo.

Información del Post
#5
Crav se mantuvo atento a lo que pudiera venir desde fuera, no escuchaba los pasos de una multitud de hombres ni parecía haber movimiento en las ramas u hojas del bosque que delatasen la presencia de un grupo grande de agresores, como máximo sería un grupo silencioso de no más de cuatro personas incluyendo al francotirador que había dado los primeros disparos hiriendo al cazador.

Tragó saliva mientras esperaba a que algún movimiento revelara la ubicación de sus enemigos o la mejor ruta de ataque o escape posible. Entonces lo notó, una amenaza venía directamente a por él, tal vez el francotirador ya estaba listo para intentar rematarlo, fuera cual fuera el caso el cazador que había sido originalmente un miembro respetado de su comunidad por sus habilidades y buena voluntad, se inclinó instintivamente reduciendo su altura cuando repentinamente el haz de un disparo le rozó el cabello mientras que con su machete golpeo la segunda bala que iba correctamente guiada a su cuerpo.

En un acto reflejo y de maestría inesperada para quienes lo creyeran simplemente un loco con un machete, Crav el cazador lanzó un único corte al aire impactando con el filo de su machete la bala utilizada por su rival sin la fuerza para cortarla pero suficiente para desviarla impidiendo que él disparo pudiera hacerle algún daño -Ese maldito corrupto seguirá en su puesto mientras la corrupción y maldad sigan anidando en el gobierno que permite a cabrones abusivos como él estar en el poder.- grito furiosamente. Crav comenzó a correr de nuevo, esta vez recorrió tres metros dentro de la propia casa para tomar impulso y saltar hasta el hueco que había en el techo de aquella choza, con sus dos metros de altura solo había necesitado saltar un metro y medio para poder agarrarse y trepar al techo de su estructura recorriendo otros dos metros alejándose del francotirador, aquellos dos metros adicionales le daban una distancia entre ellos que ya alcanzaba un total de 22 metros -Vengan a por mí cobardes.-

El cazador dio un último salto para caer detrás de la choza mientras empezaba a seguir vociferando -Sabes muy bien que la corrupción del capitán será más fuerte que tu recomendación, ustedes y yo sabemos que por atacar a ese pedazo de basura mi castigo será inmenso.- declaró mientras miraba a sus alrededores buscando algún otro atacante que hubiera podido rodear la choza mientras que Crav se enfocaba en su defensa previa contra el francotirador.

-Me matarán para dar un ejemplo si pueden sentenciarme, para que nadie nunca más se atreva a defenderse de los abusos del gobierno.- gritó furiosamente -Y aún si dicen que me dejarán vivir, me torturaran o darán muerte en mi celda de una forma aún más sádica para satisfacer su vendetta personal en mi contra, ustedes y yo lo sabemos.- afirmo con la certeza de quien se sabe condenado a morir y por lo mismo está dispuesto a hablar libre del miedo a las consecuencias.


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Cronología
#6
Algo sonaba como un tambor en algún lugar, tomo una fracción de segundo para que Krav entendiera que aquel tamborileo era el latido constante de su corazón que se encontraba marchando tan rápido como podía para esparcir la adrenalina por todo su cuerpo, sus pupilas estaban dilatadas, repentinamente sentía seca la boca y estaba sudando mucho más de lo que hubiera sido necesario para la cantidad de movimiento que había realizado, su instinto estaba indicándole que se marchara de allí y sin dudarlo el cazador obedecería.

El hombre de vestimentas salvajes revisó su herida de forma preventiva y asintió al confirmar que no era letal de forma inmediata -Es hora de la venganza, allí voy- dijo fintando que iba a ir directamente a por el francotirador antes de empezar a correr en la dirección contraria al máximo de su velocidad tomando todo el aire que podía para recorrer los metros desde el muro trasero de la choza hasta salir del claro, aquellos quince (15) metros desde su punto de partida hasta el claro eran clave.

Fueran uno o una manada de perros del gobierno, Krav no estaría quieto para averiguarlo más tiempo de lo necesario, recorrió alrededor de cinco (5) metros a máxima velocidad antes de dar un largo salto rumbo al bosque, un salto de cuatro metros y medio (4.5 metros) antes de seguir corriendo otros dos metros y medio para apartarse del enemigo a quien solo había podido oír la voz, con suerte no tendría que volver a afrontar una situación tan desagradable como aquella en el futuro.

La posibilidad de que no volvieran a molestarlo era poca y peor aún, ahora que había evitado a uno de los perros de la marina seguramente más vendrían a por el simplemente por el hecho de que el fracaso de uno de ellos sería humillante, serían dos veces que Krav había huido de las sucias manos del gobierno mundial, la primera vez había sido fácil y sencillo de entender, pero en este caso habían específicamente mandado a un francotirador o intentar asesinarlo sin juicio ni que nadie escuchara su versión de los hechos.

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#7
Sobre esta aventura



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TEMA: CERRADO

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