[P.Relativo|Belico]Cuando el acero encuentra la marea
#11
El Hokodan no preguntó. Entró por el centro del pecho y los tres segundos que siguieron no fueron de oscuridad sino de algo más desconcertante el conocimiento de que no podia hacer nada contra su rival, el horizonte del puerto de Baquella pareció inclinarse, Kurogane pesó el doble en su mano derecha aquel arma que tan facil le resultaba manejar ahora sumida a nada, y la espuma del anillo que él mismo había generado giró alrededor de sus cuernos sin que el suelo hubiera decidido ser firme todavía estaba totalmente mareado por tercera vez. PERO Las rodillas no cedieron. Las rodillas nunca cedían. Uno, el agua del puerto le llegaba al torso. Dos, los ojos entrecerrados parpadearon y el horizonte empezó a decidirse. Tres, la orilla y la figura blanca en la orilla estaba Mojada. Kazan emergió en un movimiento único, seco y sordo. Quince toneladas ascendiendo mientras el agua caía desde sus hombros en cascadas, los pies buscaron los adoquines de la orilla y cuando se plantaron el spray salió en todas direcciones. Kurogane pasó del vertical al horizontal en su mano derecha, mango afirmado. Ocho metros entre él y Shin. El hombro izquierdo descubierto de la túnica empapada brillando bajo el sol junto con restos de su propia sangre, un golpe, un puto golpe "Tangible. Ahora mismo, tangible. Vamos Kazan"

Sus ojos entrecerrados recorrieron a Shin con la lentitud de quien hace inventario necesitaba grabar en su mente quien lo había derrotado, porque si, era una derrota. Sin gorra, sin gafas. El mar había hecho eso. El mar siempre termina haciéndolo, pero no había sido el mismo. No esperó, la mano derecha trasladó el agarre de Kurogane hasta el extremo opuesto del arma, los últimos treinta centímetros de hierro entre los dedos, convirtiendo los siete metros enteros en palanca pura. Dos pasos adelante cubrieron dos metros más y los adoquines protestaron bajo el peso era ahora o nunca.

-¡HAS SIDO EL MAS ATERRADOR DE MIS RIVALES, PALOMITA!-

El brazo derecho barrió de derecha a izquierda, horizontal, a la altura del torso de Shin. La extension de su brazo con la de Kurogane hizo posible que pudiera alcanzanre, el hierro negro de Kurogane buscando el costado del albino con toda la anchura del arco, aunque todo Kurogane era el doble o triple que el albino. El collar de cuentas golpeó contra el pecho de Kazan con el movimiento y él lo sintió. Y en el mismo instante que el arco completó su trayectoria, algo se resolvió en algún lugar de su mente. "Muerto no libero a nadie. Muerto no pago ninguna deuda. Un cadáver no rompe cadenas. Prometí verme con Seraphine..." No era miedo, el miedo era otra cosa y Kazan lo conocía bien no le temía a la muerte pero si a la deshonra, el miedo lo había masticado durante treinta años en la arena. Esto era matematicas vitales puras. Otro rayo laser de aquellos y las heridas dejarian pasarian a ser mortales. El impulso del swing lo llevó naturalmente hacia la izquierda, hacia el borde del muelle, y Kazan dejaria que lo llevara. Los pies giraron. El cuerpo entero giró con ellos, orientándose hacia el puerto a seis metros de distancia, si el swing hubiera golpeado, el marine se encontraría volando.

-Por las profundidades... esto no termina aquí, palomita.- La voz resonó ya en movimiento, grave y sin prisa a pesar de todo siempre calmo, porque algunas cosas no se dicen gritando aunque el mundo esté cayendo y su mundo se estaba viniendo abajo al huir del combate por mantener su promesa. Como habia salido el borde estaba justo detras de el, por lo que al girar ya se encontraba cayendo. Kazan se sumergió con el peso de una ancla. "Ga-ha-ha-ha-ha."

La risa fue solo para él, burbujas ascendiendo desde el fondo del puerto mientras sus pulmones de Wotan no protestaban. Desde el fondo mirando hacia arriba, la silueta del muelle era solo madera oscura y luz fragmentada. Kurogane descansaba en su mano derecha, vertical, las púas apuntando hacia la superficie.

Shin no podía seguirle aquí o al menos eso parecía entender el wotan.

[Imagen: dleQT2v.jpeg]


Resumen


Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 898 - 308 = 590
Energia: 967 + 7 = 974
Espiritu: 189 + 0 = 189
#12
Supo que el ataque acertó al presenciar la mirada perdida del gigante, su forma de volver a reposicionarse tras breves segundos, situación que ya se había convertido en la tónica del combate. Por dentro, Hasegawa creía que las cosas se podrían haber resuelto de otro modo comprendiendo que existía un fuerte nivel de empatía hacia él, pero al mismo tiempo lo creía alguien peligroso, a quien era mejor apresar antes que se tome alguna vida por este mismo tipo de desentendimientos.

Lo cierto es que prefería evitar matarlo, y abogaría por una rendición fortuita, su completo desarme y un control de sus acciones y temperamento que permitan la correcta guía de semejante bestia física hasta la base en Baterilla. El problema es que no parecía ser el caso, pues tan pronto como aquel wotan recuperó el espíritu de lucha tras el shock de haber sido atacado nuevamente sin opción a réplica, se movilizó hacia la orilla.

En principio, el albino no distinguió si se trataba de puro instinto, impulsos nacidos desde el vértigo a perder la vida o una estrategia desesperada, pero Kazan volvió a emerger, haciendo honor al modo en que él mismo se llamó, pues tras elevarse en el aire, ensombreciendo todo lo que en ese instante Shin era capaz de percibir, decidió atacar.

Aquel momento se suspendió en el tiempo, creyó haberlo visto en cámara lenta pues cada músculo del gigante trazaba una trayectoria que se volvía predecible, aunque dicho detalle no era suficiente para reducir ni un poco lo imponente del acto. De por sí, observar a Kazan ya era ser testigo de una proeza natural en el amplio abanico de razas que contiene el mundo que habitan, y aún con semejante variedad era incapaz de acostumbrarse. Durante ese breve lapso, donde los ojos cerúleos del marine mostraron sorpresa, incluso olvidó que lo estaba venciendo.

Ese hecho también había sido ensombrecido durante fugaces milésimas de segundos.

Pero el mundo rápidamente volvió a la normalidad, recordó su condición, la misión y el por qué estaban luchando, justo en el momento exacto para verse envuelto nuevamente del brillo característico que le otorgaba su fruta del diablo, reaccionando inmediatamente al swing que emergió desde el brazo de Kazan y mirando durante un segundo casi que imperceptible hacia atrás antes de retroceder de manera instantánea y a una velocidad que el wotan seguiría sin comprender.

Shin, en ese mismo lapso volvió a generar una esfera de 2 metros frente a él, justo en el mismo instante que se alejó 7 para quedar a 15, fuera del rango de su oponente, pues la extensión de su cuerpo sumada a Kurogane no alcanzaba a cubrir toda la distancia necesaria entre su posición y la orilla, esquivándolo exitosamente mientras el kanaboo golpeaba el aire. Todo sucedió casi que de manera inmediata para la afamada Marea Azul, ya que ahora de espaldas y descendiendo por inercia al mar, sentiría automáticamente un nuevo impacto sobre su cuerpo.

—¡Ōgon Kyōmei!

Sólo alcanzó a escucharse esa exclamación antes de que los metros fueran recorridos en un lapso de segundos y velocidad irreconocibles para mentes y capacidades físicas poco entrenadas, llegando hasta la posición del wotan y explotando en un diámetro de 10 metros adicionales, imposibilitando que escape del rango de su técnica y volviendo a generar una fisura en sus defensas con otra ofensiva entrante.

Los ojos del marine brillaban, envueltos en un velo dorado que proyectaba aún más su aura de completo dominio del combate, y no tardó en reconocer tras el fallo del amplio ataque que aquel gigante estaba optando por la retirada en terrenos donde difícilmente podría perseguirlo. Lo vio ensangrentado, herido y juraba que llegaba a distinguir algo de amargura en su accionar, y nada de eso evitó que de manera inmediata se acercara hasta la orilla a la misma velocidad que se alejó, nuevamente, mirando al mar con la esperanza de hacerse escuchar en los últimos segundos donde quizás lo tendría a la vista, hasta quién sabe cuando.

—¡Hey, Kazan! —exclamó, con una expresión totalmente segura, casi que sonriendo. —No te hundas tan rápido, todavía no terminé contigo. —la curva en sus labios se amplia —¡Mi nombre es Shin Hasegawa, recuérdalo bien! —volvió a apuntar, como al principio, pero esta vez al mar, si es que el gigante no había emergido en la distancia para escucharlo —¡Recuérdalo cuando vuelvas con tu gente y hablen de marines! ¡Cuando crean que pueden cambiar el mundo rompiéndolo! ¡Porque hoy fuiste vencido por mi voluntad! —entonces, elevó el brazo al cielo.

—¡Vive con el orgullo de haberme enfrentado! ¡Vive sabiendo quién es el hombre que te derrotó! ¡Y que un día volverás a saber de mí! —con esa misma extremidad, la diestra, se señaló —¡Voy a rehacer esta sociedad para que personas como tú ya no tengan que nacer en jaulas! ¡Así que asegúrate de recordarme! —tras aquello, un profundo suspiro, donde sólo quedaba la presencia de Shin frente al mar, su silueta dibujada en el reflejo del agua, acompañando el gesto tranquilo y tenue hacia el final del pequeño discurso, con palabras aún en sus labios, listas para ser exhaladas en un suave susurro que estaba destinado a ser sólo audible para él mismo.

—Así como yo pretendo recordarte a ti.

Hasegawa se mantuvo en una postura solemne, atestiguando que la retirada del wotan sea genuina y no una estrategia para seguir peleando. No podría alcanzarlo allí, incluso aunque quisiera, entrar al agua representaría meterse en el terreno de su enemigo y abriría una puerta a morir de muchísimas formas diferentes.

Por ello, esperaba quedarse en la mente de Kazan, que su mensaje llegase a los revolucionarios. Para que sepan que incluso entre algunos enemigos...

...existían los mismos deseos por el bien común de las personas.

Off
[Imagen: vEBNZb3.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1049 + 0 = 1049
Energia: 692 - 131 = 561
Espiritu: 123 + 0 = 123
#13
La luz dorada lo encontró de espaldas, con la misma velocidad que todas las anteriores. No era la primera vez que algo lo golpeaba mientras caía y tampoco sería la última, pero el Ōgon Kyōmei tenia un dolor peculiar, un dolor abrasador y perforante a partes iguales. La explosión lo envolvió en el instante exacto en que sus talones perdieron el borde del muelle. "Otra vez."

El agua recibió a Kazan de buen grado, como siempre. Quince toneladas rompiendo la superficie levantaron una columna que alcanzó la altura de los tejados antes de que la gravedad trajera esa espuma de vuelta, y en el fondo del puerto, entre la espuma y el eco amortiguado del impacto, Kazan se dejó hundir los primeros metros sin oponer resistencia. Su cuerpo ardia completamente y el agua le calmaba en ciera metida. El pecho dolia con la memoria del golpe y los dedos de la mano derecha apretaron Kurogane por puro reflejo, el peso familiar del arma recordándole que seguía siendo él mismo aunque el resto del mundo estuviera lleno de agua y luz dorada. Desde el fondo, mirando hacia arriba, el muelle era una sombra rectangular recortada contra el brillo del mediodía. Y desde esa sombra llegaron palabras. ...Shin Hasegawa... ...recuérdalo... ...personas como tú ya no tengan que nacer en jaulas...

Los dedos de la mano izquierda encontraron el collar de cuentas de madera flotando levemente contra su pecho. Las cuentas eran lisas bajo el agua fue lo que sintió al tocarlas "Un marine que quiere rehacer el mundo. Ga-ha..." La risa no llegó a salir. Se quedó a mitad de camino, convertida en burbujas. Porque lo gracioso y lo serio a veces es lo mismo y Kazan había aprendido en la arena que forzar una conclusión solo llevaba a un pensamiento equivoco. Hasegawa Shin, marine, más rápido que cualquier cosa que hubiera enfrentado en tierra. Y con ideales demasiado parecidos a los mios.

"El océano no tiene favoritos, palomita. Pero a veces parece que sí."

Se dejó llevar por la corriente del fondo durante varios metros, alejándose del muelle en dirección oeste. La túnica amarilla se agitaba en el agua como una bandera.

Derrota, que palabra. La palabra tenía peso, demasiado peso. No el peso del fracaso, eso era otra cosa, sino el peso de una medida justa. Había entrado en su juego y habia sido dominado por completo. La aritmética siempre había estado decidida. "Muerto no sirves. Herido sí. Herido y recordando ese nombre." Shin Hasegawa. Las cuentas del collar giraron una a una bajo sus dedos. Siete años como revolucionario y seguía aprendiendo que los enemigos más peligrosos no eran los que querían destruirte.

La corriente del fondo lo llevó otros tres metros hacia el oeste. Por encima, el muelle de Baquella empezaba a quedar atrás. Tenía tiempo, demasiado tiempo para aprender algo que nunca se habia planteado. Aprender a manejar el agua de la mejor manera posible, el agua es aliada, el agua es vida.

[Imagen: JmzdDWY.jpeg]

Resumen


Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 590 - 272 = 318
Energia: 974 + 7 = 981
Espiritu: 189 + 0 = 189
#14
Según la guía de reputación Ambos Reciben el nivel del adversario x4, pues Kazán se rindió al abandonar el combate.

✓
Combate Terminado

— Valoración Kazan


— Calidad de Rol: 1,5

— Personaje: 1,5

— Estrategia: 0,5

— Rolear acorde a las Guías: 0,5

— Valoración: 4


— Kazan Obtiene

 

— Puntos Mugiwara: 9

— Reputación: 28


— Valoración Shin


— Calidad de Rol: 2

— Personaje: 2

— Estrategia: 1

— Rolear acorde a las Guías: 2

— Valoración: 7


— Shin Obtiene

 

— Puntos Mugiwara: 16

— Reputación: 28

STAFF DE NAKAMA NO MI
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