27-02-2026, 04:58 AM
Día 24 de Verano, Año 17
Localización: Isla Karate, Costa Sur, Zona de desembarque natural.
El sol de la mañana emergía sobre el horizonte con una claridad casi agresiva, bañando la arena blanca con un resplandor dorado que obligaba a Mizuki a entrecerrar sus ojos de esclerótica negra. Al sentir el crujido sólido de la costa bajo la quilla de su maltrecha embarcación, la gyojin soltó un suspiro cargado de alivio y fatiga acumulada. El viaje desde Baterilla no solo había sido una prueba de resistencia física, sino una batalla logística contra un mar que parecía empeñado en reclamar su bote de remos. La madera del casco, ahora llena de grietas y astillas, era el mudo testigo de un trayecto donde su propia cola de tiburón tigre había servido como motor improvisado y contrapeso vital para evitar que el oleaje sepultara su preciado equipaje bajo las aguas del South Blue.
Mizuki saltó de la embarcación, hundiendo sus pies en la arena húmeda. La sensación de tierra firme tras días de inestabilidad constante le devolvió una pizca de esa energía que el insomnio y la paranoia habían intentado arrebatarle. Se detuvo un momento, dejando que el agua del mar se escurriera por su piel ocre, mientras sus músculos se tensaban y relajaban rítmicamente, reconociendo el nuevo terreno. Frente a ella se extendía la mítica Isla Karate, un lugar que en los mapas parecía una mancha insignificante, pero que en la realidad exhalaba una atmósfera de disciplina marcial y rigor que podía sentirse incluso en la brisa matutina.
-Finalmente... un lugar donde el esfuerzo no se mide en recados para los jefes, sino en la fuerza de los propios nudillos. Ya era hora de dejar de ser solo una mensajera.- pensó con una sonrisa dentada, mientras sus dedos rozaban por inercia los grilletes sin cadenas de sus muñecas. Aquel metal, ahora frío por el rocío marino, le recordaba que cada gramo de fuerza que ganara en esta isla sería un paso más lejos de su pasado y un paso más cerca de convertirse en la pieza letal que la Armada Revolucionaria necesitaba.
Con movimientos metódicos y precisos, comenzó a arrastrar lo que quedaba de su bote hacia la sombra de unas palmeras cercanas, asegurándose de que la marea creciente no se llevara su único medio de transporte, por muy dañado que estuviera. Revisó el estuche de su contrabajo, comprobando que los compartimentos ocultos permanecieran secos y que las herramientas de "su identidad alternativa" estuvieran intactas. La isla parecía despertar rápidamente; a lo lejos, el eco rítmico de golpes contra madera y gritos de entrenamiento empezaba a romper el silencio del alba. Mizuki se ajustó la mochila, sintiendo el peso reconfortante de sus pertenencias, y clavó la mirada en el sendero que se internaba hacia el corazón de la isla.
-Sha Sha Sha, espero que los maestros de este lugar sean tan duros como dicen las leyendas, porque no he cruzado medio océano para recibir clases de cortesía- murmuró para sí misma, permitiendo que su risa ruidosa se perdiera entre el rumor de las olas mientras iniciaba su ascenso por la playa, lista para reclamar el conocimiento que había venido a buscar.
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]