Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
105
175
43
64
150
41
70
0
45
El mundo es sin lugar a dudas un pañuelo en algunas de las veces, otras tantas es como un universo sin explorar. Dharma estaba de vuelta en una isla donde había pasado un tiempo hace ya muchos meses. Donde conoció a un marine muy particular fue el primer Gyojin que vio después de haber salido de su monasterio, no es que fuese tan importante y relevante encontrarse gente de esa raza, pero era una curiosidad. El pueblo de Baquella en la isla de Baterilla, respirar era sencillo aquí, tenia intenciones de aprovechar los días de calma y tranquilidad para meditar sobre lo anteriormente sucedido, no era demasiado pero era información importante. El espadachín oriundo de Wano, llevaba dentro de sus pertenencias un periódico que había guardado con dobleces sencillos desde que estaba en el reino de Samba. Ahora es que se ponía analizar los rostros y las cifras de todos aquellos mundos que yacían en este universo, llamándole así a cada uno de esos tipos y tipas. Suspiraba con tranquilidad disfrutando de la brisa marina que esta isla se dignaba a ofrecer a cada instante. Un clima caluroso pero agradable.
| Algo importante pasara aquí, siempre que se da pie al Grand Line, algo ha de suceder... |
Mencionaba en voz alta, sabiendo que lo que mas le acompañaba era su propia mente, su propio yo, andando entre los pastizales verdes y arboles de todo tipo que se encontraban en los alrededores del enigmático volcán. La brisa marina soplaba suavemente, llevando consigo el aroma salino y el olor a madera envejecida de los barcos anclados. Dharma llevaba consigo una "petaca" algo mas parecido a un recipiente para guardar licores o agua, que por el momento tenia agua y nada más, un regalo de un muerto. El espadachín bebía un buen trago de esa refrescante agua y seguía su andar alrredor de las faldas del volcan.
Desde su posición, Dharma podía ver una vista panorámica del puerto: barcos de diferentes tamaños y estilos, desde pequeñas embarcaciones de pesca hasta enormes galeras que parecían desafiar la gravedad con sus velas blancas y sus mástiles elevados. Algunas de esas embarcaciones estaban cubiertas de redes de pesca, otras exhibían banderas desgastadas que ondeaban con la brisa. En la distancia, los almacenes de madera y piedra se alineaban a lo largo del muelle, formando una línea irregular que parecía querer tocar el cielo. Los barcos se balanceaban suavemente en el agua, movidos por el oleaje y el viento.
El pelinegro caminaba con una calma que contrastaba con la habitual agitación del puerto. Con su ropa habitual y cómoda de color oscuro, que se fundía con las sombras que empezaban a alargarse. Sus ojos, agudos y siempre vigilantes, contemplaban la escena con una mezcla de nostalgia y determinación. La sonrisa que solía jugar en sus labios se había desvanecido, dejando en su rostro una expresión más pensativa, casi meditativa. Sus manos estaban metidas en los bolsillos, y en su postura se adivinaba que no era un simple paseante, sino alguien que buscaba algo más allá de la simple vista. La búsqueda de sabiduría personal.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Dharma
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C. de Haki
C. de Akuma
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Dharma avanzaba entre la flora y la fauna curiosa que llegaba de vez en cuando entre arboles y campos, hasta que encontró un lugar perfecto, un árbol frondoso que brindaba su sombra, era ideal, no había otro mejor, el árbol propiciaba de esa sombra tan agradable dada la hora, pasando quizá del medio día, no estaba muy preocupado por el tiempo, pues por ahora podía concentrarse en otras cosas, en otros pensamientos que van más allá de lo habitual. Tenia tiempo que no encontraba la soledad necesaria para poder meditar y conectarse con aquello divino, lo que el desconoce, lo que es supremo, lo que lo creo a el y todos. A su manera el agradecía por esta existencia, si bien cometía actos negativos o Adharmicos, entendía que también algunos de esos actos eran designios divinos, si no ¿por qué el los pensaría y los llevaría acabo? Claramente el era el elegido, lo podía comprender por medio de los textos sagrados y los textos históricos de diversos pensadores de las religiones Budistas, un concepto que no era tan popular en este mundo.
No siempre se sentía dueño de su destino, pero disfrutaba del viaje que había elegido, esa sensación de poder, de competencia, de peligro de adrenalina que da el viajar por los mares y ser un pirata es una cosa única, un riesgo latente, quizá era parte de su ego humano, pidiendo reconocimiento. Pero a veces también eran cosas mas inusuales, sentencias divinas, intentaba entender el universo y sus elecciones, siendo el el paladín de este mismo. Eso es lo que el creía y se convencía, pues notaba las bendiciones con las que había nacido y otras tanto por las que se había esforzado realmente con mucha diligencia.
Pero ¿Qué es algo Adharmico? Como lo entendía Dharma y como uno de sus maestros le explico, se refiere a acciones y conductas contrarias al Dharma, asociándose con el caos, la inmoralidad y el desorden. En diversas tradiciones, Adharma representa toda acción que va en contra de los principios morales y éticos, conduciendo a la descomposición social y al sufrimiento. Se considera la raíz de problemas comunitarios y de salud, con implicaciones en desequilibrios ambientales y enfermedades, siendo fundamental luchar contra esta condición en todas las prácticas religiosas y éticas. Tal cual, así le fue enseñado y explicado por sus maestros.
Todo esto sucedia en su mente, recuerdos de enseñanzas, mientras el se encontraba reposando y meditando en posicion de flor de loto, debajo de la sombra del arbol, recargando su espalda en el tronco de este frondoso y lleno de fortaleza espécimen arbóreo. La meditación es una práctica ancestral practicada durante miles de años por diferentes religiones y culturas. Esto lo aprendio en su monasterio, recordaba dichas enseñanzas, pero en que momento el espadachin decidio cambiar el concepto que se pretendia inculcar en el, de que manera pudo adoptar una visión retorcida y diferencial de aquello que segun aprendia. Pero el comprendia algo más, entendia todo lo que le explicaban, pero habia algo más.
Por ahora sus ojos se cerraban suavemente y continuaba con su meditacion una de lo mas común que consiste en conectar con el cuerpo, alcanzar una consciencia sin prejuicios y alcanzar la ecuanimidad. Al aquietar la mente, el caos de nuestros pensamientos puede reesclarecerse y convertirse en una visión espiritual atribuida a la sabiduría interior y a una alerta relajada. Esa alerta especial, esa ecuanimidad, esa quietud era la que buscaba Dharma para desarrolarse de mejor manera en esta vida y en los peligros que se le iban presentando, aunque el reconocia que su caracter a veces era muy irascible, que aun tenia mucho trabajo interno por hacer.
Su cuerpo y su mente se encontraban capacitadas para cualquier reto, pero su espiritu seguia aprendiendo y encontrando respuestas y sabiduria en su propio interior y en las vivencias y experiencias que habia tenido en el monasterio donde paso varios años, intentando aprender y comprender. Pero la resolución a la que llego Dharma es que los debiles siempre viven menos, un mundo así tiene un mal equilibrio, fuertes y debiles, ricos y pobres, jovenes y ancianos. Sabe que esos son designios divinos para probar a los seres humanos y sus capacidades, pero eso era elegir por ellos, condicionar, experimentar. Ahi encontraba Dharma la disruptiva, obedecer a algo o alguien que tiene todo el poder. Por temor a fallarle, por temor a perderse en la oscuridad. Ademas de preocuaprse por fallarle a lo divino positivo, tambien habia el lado negativo.
| Fin... | Decía para sus adentros y también el exterior, necesitaba poder, eso entendía el poder da la opción de escribir la historia, de dictar las reglas, de nombras cada normativa. El bien y el malo son solo puntos de vista.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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Se reincorporaba de donde se encontraba reposando, había pasado un par de horas según como podía interpretar la posición del sol, el cual ya no era tan brillante ni avasallante que como cuando llego a esta zona. además de que se había cubierto con la agradable sombre de un buen árbol. Dharma había lentamente sus ojos acostumbrándose de nuevo a la luz que se encontraba bañándolo por completo, sus orbes se abrían y podían admirar el gran panorama que se mostraba ante sus ojos, el cielo azul, el mar azul, todo parecía tan perfectamente hecho, como una pintura, incluso la tranquilidad que sentía en ese momento era única, casi irreconocible, algo que digno de ver.
El espadachín estiraba sus músculos estando ya de pie de manera ligera, dando aviso a su cuerpo de que era tiempo de moverse, mientras tanto respiraba ese aire puro entre los arboles que yacían en la zona baja de volcán. Era una combinación entre brisa marina y un aire bastante agradable. Así empezó su andar en dirección nuevamente hacia la zona del pueblo de la isla de Baterilla y que peculiarmente el pueblo tenia por nombre Baquella, un pueblo pesquero que parecía no querer meterse con nadie y aun así tenia en sus tierras una de las sucursales del famoso banco Goldreich, una dualidad de lo mas interesante.
Conforma el espadachín iba descendiendo del boscoso y empedernido terreno que rodeaba al volcán, se iba dando cuenta de que este se mantenía de lo mas dormido, no recuerda bien la ultima vez que pregunto sobre cuanto tiempo llevaba durmiendo el coloso, pero era una peculiaridad más de esta isla. Al igual que su gran faro, el cual alumbraba y servía de guía para los visitantes. No cabe duda de que esta isla parecía estar rodeada de cosas que podrían volverla más importante, pero aun así se mantenían en un sentido muy tranquilo, ni siquiera Dharma buscaba algún tipo de lio en estos terrenos, pero era diferente lo que se estaba forjando alrededor de la isla o más bien con base en esta.
| Dos días para ese evento... |
Ese extraño parque de atracciones, cuyo folleto veía pegado por todos lados, casi tanto como los periódicos que habían mostrado su rostro. Sus palabras salían hacia la nada, pues nadie escuchaba, sin embargo el tenia algunas veces la costumbre de hablar en voz alta, una practica también útil para mejorar sus puntos de vista, estrategia e incluso tomar cierto tipo de decisiones. Pero bueno ese pensamiento y esas ganas de descifrar lo que sucedería ahí le motivaban, pues no era algo tan usual, ni mucho menos común y más en un lugar como este. Esto daba oportunidades únicas que debían aprovecharse de forma adecuada.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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