Kinder Garden Out [Presente Absoluto] [D.M.H.]
#1
Dia 50 de Verano, Año 17.
17:00 Hrs
Costas de Little Garden

Estar de pie en la costa de Little Garden es lo más parecido a sentir que recupero mi escala natural. Aquí, la franja de arena volcánica y negra tiene unos sesenta metros de ancho desde la densa vegetación de helechos gigantes hasta que el agua empieza a cubrir mis empeines. El viento sopla desde el suroeste a unos quince nudos, cargado con ese olor a selva y el salitre pesado que solo se encuentra en las costas del mar. Es una brisa constante que agita las copas de los árboles de cientos de metros metros a mi espalda, pero que apenas despeina mi barba trenzada. A pesar de la libertad de este lugar, siento un nudo en el pecho que no se quita ni con todo el aire del Grand Line; la ausencia de Ashveil, a pesar de todo lo que hizo, pesa más que una montaña. Pero no puedo permitirme que los demás vean esa grieta en mi ánimo.

Me quedé un momento observando el Royal Flush, que descansaba plácidamente en la orilla de la playa. Maki había hecho un trabajo impecable; podía ver que la quilla está perfectamente alineada y las maderas nuevas del carenado brillan con una capa de resina fresca que la protege del roce. Ver el casco así de sólido me quita un peso de encima. Una nave con la base dañada es una trampa mortal en mar abierto, pero ahora el barco se ve listo para aguantar el castigo de cualquier corriente. Forcé una sonrisa amplia, de esas que solía regalar a los niños en Villa Syrup para que no tuvieran miedo de mi tamaño, y miré hacia donde estaba la pequeña carpintera.

—¡Maki! ¡La quilla ha quedado perfecta! ¡Buen trabajo!— Bramé, proyectando la voz para que llegue a sus oídos. Me resulta curioso tenerla con nosotros; recuerdo que andaba con la tripulación de Uker, pero ahora navega bajo nuestro estandarte. No es que me moleste, ni mucho menos, en el mar siempre son buenas un par de manos extra que sepan lo que hacen con un martillo. Lo que sí me ronda la cabeza es el espacio; ya somos unos cuantos y el barco no crece por mucho que lo miremos. A veces pienso que si alguien sobra por tamaño en esa cubierta, probablemente sea yo, pero mientras nadie más sepa cómo navegar, seguiré siendo el que marque el rumbo.

Me acerqué a los tres árboles de tronco grueso donde teníamos amarrado el barco para que no se deslizara durante las reparaciones. Eran ejemplares de madera dura, de unos cuarenta metros de alto, que estaban peligrosamente curvados por las toneladas de tensión de las amarras de cáñamo de veinte pulgadas de grosor. Con cuidado, fui deshaciendo los nudos ballestrinque que yo mismo había tensado, maniobrar con esos cabos era como intentar enhebrar una aguja con guantes de boxeo; mis dedos, aunque fuertes, apenas tenían margen para girar los nudos ballestrinque en un espacio tan corto.
Sentí cómo la madera de los árboles recuperaba su posición vertical con crujidos secos que se oían por encima del viento. Una vez libres, las cuerdas cayeron pesadamente sobre la arena húmeda, dejando al barco apoyado únicamente por su propio peso.

Caminé hacia la proa del Royal Flush, hundiendo mis botas unos veinte centímetros en la arena blanda para asegurar el apoyo. El barco mide unos cuarenta y cinco metros de eslora, el doble de lo que media yo de alto, así que me resulta fácil manejarlo desde tierra. Coloqué ambas palmas bajo la línea de flotación, sintiendo la textura de la madera recién reparada. Con un movimiento seco y controlado, empujé hacia arriba para elevar la proa unos dos metros del suelo. Vi cómo el casco pivotaba sobre la popa, que ya estaba rozando la espuma de la marea, creando el ángulo justo para que el deslizamiento fuera fluido y no dañara el trabajo de Maki.

Contenido Oculto (Vista Previa)
#2
Narrador / María Merlot



¿Diferente?
Todo lo era.

María se sentó muy quieta en una de las rocas de esa playa desierta. Su mente en blanco, los grillos apagados, los momentos más impredecibles de su personalidad… cuando se quedaba quieta, parecía perderse más allá de la vida misma. Las olas chocaban contra la arena, el suave sonido la arrullaba mientras su largo cabello rosado caía a su lado como una cortina ondulada que buscaba protegerla del exterior. Ahora, luego de unos días sin retocar la raíz, se podía observar el crecimiento del precioso tono azul celeste. 

Subió las piernas a la roca, las rodeó con sus brazos mientras la mirada ámbar seguía a cada uno de sus nakamas. El siempre sereno Hyakinthos, el siempre vivaracho Thrym, y ahora los acompañaba la Valkiria Besada por el Sol. Un cuarteto muy singular, y que Little Garden moldeo de maneras distintas. María aún podía escuchar el sonido de sus lamentos, aun podía sentir el cuerpo frío de su hermana, y la desesperación de saberse tan inútil como para ayudarla. Tuvo que depender de otros, si esos otros no hubieran actuado de buena voluntad… seguro estarían muertas, y todo por su culpa, por ser una inútil…

La chica ocultó la cara entre las rodillas, ahora el largo cabello si la tapaba por completo. ¿Cómo podía sonreír sin sentir culpa? Y luego de las palabras de Ashveil, de aquella verdad reflejada en sus ojos fantasmales, se sentía peor que nunca. Se lo había preguntado, el motivo de traerla con ellos… y él le dio la respuesta que menos imaginó, y una que la rompió, porque la acompañó de acciones que dejaban en ridículo cualquier traición que padecido antes, porque quien la traicionó fue su Capitán.

Luego de un rato, la joven semi sirena levanto la mirada. Maki termino la reparación, el gigante la felicito. En cualquier otro momento, María hubiera estado ahí, pululando alrededor de ambos, llena de alegría y desvariando como siempre. Vio al gigante Thrym empujar el barco al mar, vio a la herida Maki, que en su estado logro reparar el barco y al médico que siempre estuvo atento a que la peliverde no sufriera una recaída. Todos parecían tener algo que aportar, todos menos ella.

Cuando el navegante las llamo, María se levantó. Saltar al mar, o sobre el gigante, hubiera sido algo muy propio de ella… pero solo camino, tan gris, tan falta de arcoiris, pasando al lado de todos y subiendo al barco. Desde que sucedió lo de la selva con Maki, cuando por culpa de su insistencia las arrastro a ambas a rescatar unos dinosaurios bebes y termino todo en desgracia con la peliverde casi muerta, y ella sin poder ayudarla… desde ese día, no había tenido el valor de mirar a los ojos a su unnie, ni de hablarle más que monosílabos. María nunca se alejó del lado de su hermana mientras ella estuvo inconsciente, ni cuando el pelirrosado se lo pidió, claro él entendió que no podía dejarla sola… no otra vez. Su cara pálida, las heridas en su cuerpo, el brazo destrozado, cada uno era un recordatorio de cómo María la traicionó, de cómo la sirena la dejó sola contra el mundo, porque si se quedaba… solo le estorbaría. La mestiza no lloraba, casi nunca lo hacía… pero en esa isla parecía que solo sabía llorar.

Cuando Maki despertó, María dejó de quedarse a su lado, más bien se había trasladado a la cubierta, cerca de la habitación pero nunca entraba cuando su hermana estaba consciente, evidentemente la evitaba, con cualquier excusa. La culpa la carcomía, la vergüenza de no haber sido una nakama de verdad… no quería ver en aquellos ojos amarillos la decepción de quien confía en ti, y tu lo traicionas, en la mente y corazón de María solo podía esperar el final inevitable, el de la valkiria mirándola con decepción, mirándola con reproche, mirándola con desdén… porque alguien tan sublime como ella, no podía descender ni relacionarse con alguien tan insignificante.

Y lo peor, lo que terminó por cerrar a la semi sirena, fue lo que sucedió con el de ojos fantasmales.

Cuando estuvo en cubierta, subió hasta el carajo, ahí solo podía estar una persona, ahí ella podría refugiarse en su miseria en soledad. Tal vez siempre “ÉL” tuvo razón, solo servía para ser un adorno bonito…
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#3
A bordo de nuevo del navío de los Death Hands, suspiro amargamente peor como quien recuerda un sueño vivido. Le traía una nostalgia increíble, la garganta se le puso amarga y sentía el llanto rompería sus ojos en cualquier momento. Recordó un monito pelirrojo traído a rastras frente a Ash el capitán original de este barco… recordó entre amargura y risas la tontería del tirador cazando reyes marinos… en su PRESENCIA que idiota jajajajaj… su mente divagaba cuando las palabras fluyendo en el amable presente fuero resquebrajadas por la melodía estruendosa de la voz de Thrym… ella le devolvió su halago con una sonrisa y le saludo suavemente con una cálida poro desprolija sonrisa mientras cerraba los ojos… su guitarra. Nunca estaba tan lejos de ella, ahora descansaba sobre su cama. Era inevitable mover sus dedos, los de su brazo roto, pero sin querer le causaba un enorme dolor. —Y aun queda mucho para hacer amigo… pronto tendremos algo mas grande y sin duda estarás cómodo. Te lo prometo.— Declaro mirando al gigante con una mano tapando los cálidos y energizantes rayos del sol. Miro entonces de nuevo la baranda en la cual estaba sentada con las piernas cruzadas… amaba la madera de que estaba hecha, amaba el poder que le trasmitía el sentirse segura navegando en él. Recordó. Con amargura y en un fugaz momento el Last Whisper… su rostro sombrío, su vista se oscureció y el sentimiento de venganza y dolor quiso salir a flote una vez más. Apenas podía detenerlo… Maldito gigante de Little Garden. Maldito Uker. Sus dientes crujieron sus manos se cerraron en la madera que comenzó a crujir bajo la fuerza de su brazo sano.

Las maniobras del gigante hicieron que Maki decidiera bajarse de un salto del barco y moverse hacia la arena más gruesa, volcánica como pedazos de piedrecillas. Y mirando atentamente como se movía se aseguraba que nada se moviera que nada crujiera que nada cediera. Estaba… Perfecto. Su satisfacción borro toda su furia. Todo su dolor y se lo llevo por un rio de regocijo por un trabajo bien hecho. Las olas, el vaivén. O demonios cuanto extrañaba esto, había estado demasiado en esta maldita jungla, luchando por el bienestar de los animales hasta que descubrió que eran tan poderosos que podían valerse por sí mismos.

Su vista de pronto se movió a ella… Merlot… por algún motivo la evitaba. Quizás… algo ocultaba quizás no la quería ahí, quizás… mierda muchos quizás… pero seguro tendría sus razones… camino al frente del trio y en un ágil salto subió a la borda… se fue directo al frente. Mirando en… —Gigante bobo… la dirección es otra… vamos a Drum no a Whisky Peaks JAJAJAJAJJA— Sonrió como si tuviera todas las ganas del mundo… pero en realidad solo quería animar a todos a pesar de su estado tan deplorable.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
#4
Little Garden es una buena isla. Si meses antes le hubieran preguntado si sería de su agrado pasar unas semanas en una isla, completamente, selvática y salvaje, se habría reído en la cara del atrevido que hiciera la pregunta y respondería con un rotundo “no”, pero…cambiar de opiniones es de humanos ¿No es así?

El médico, vestido con ropas que encajaban más en una sala de emergencias que en una playa, aunque sin zapatos que separaran la piel de la planta de sus pies de la arena húmeda, se detuvo en las cercanías del barco cuando vio al gigante pelirrojo intentar deshacer los nudos que él mismo había hecho antes.

Lo habría ayudado en otro momento, pero cuando dispuso a que sus pasos lo llevaran hacia el pelirrojo, el fuerte viento que meció las copas de los inmensos árboles y que sacudió su cabello rosa con violencia, hizo que la naturaleza reverberara con vehemencia. No podía ignorarla.

El canto del viento parecía más bien como una respiración de la jungla. Eso le recordó al médico lo vivo que estaba aquel lugar. Una zona tan pura, tan virgen, casi sin mancha humana. El paraíso para cualquier investigador y botánico, también para los zoólogos. Un laboratorio natural que no quería dejar atrás. Tantas plantas por investigar, tantas otras por descubrir.

Entonces sus pies no se movieron hacia el barco, si no a esa zona en donde la playa se empieza a separar del bosque, en ese lugar en donde la vegetación ya es más espesa. No se alejó como para no ver el barco, solo caminó en ese borde que parecía dividir dos mundos muy distintos uno del otro: uno marino, otro terrestre. Ambos alimentándose del otro, una simbiosis perfecta.

Su andar se detuvo cuando, en su línea de visión, apareció una planta que creía no haber visto en sus paseos por la costa. Se extendía desde la base de la raíz de un árbol más grande, hasta el elevado tronco y se perdía allá en lo alto, a donde su visión no alcanzaba a llegar. Era de un verde casi brillante por lo encendido que le pareció y, sus hojas, caían como gotas gruesas de lluvia que se legaban a desprenderse de una liana, además, tenía unos frutos amarillentos que, a simple vista, no podía distinguir si eran venenosos, comestibles o curativos.

Un insecto enorme, casi del tamaño de él, se acercó en ese momento. Lo ignoró y voló hasta posarse sobre el tronco del árbol más grueso y, luego, sus patas arrancaron de cuajo uno de aquellos frutos amarillentos. El animal lo llevó a su boca. Bien…al menos se iría de la isla sabiendo que los frutos eran comestibles, al menos para los insectos. Eso lo hizo reír y luego, chasquear la lengua…sí no hubiera dejado su libreta de notas en el barco, podría haber dibujado todo enseguida. Ahora tendría que hacer un esfuerzo para mantener en su mente esa visión, aunque, siendo de su línea de estudio, sería más fácil de recordar.

Por un momento, estuvo tan absorto en aquella planta y el insecto, que ignoró tanto las acciones de sus compañeros que ni siquiera notó cuando el gigante, valiéndose de su propia fuerza, maniobró el barco como si fuera un juguete hasta que estuvo en el agua, aunque, fue gracias a eso que pudo regresar a la realidad.

El “splash” de la madera sobre el mar y, luego, el ancla cayendo para sostener el barco, hizo que se girara para ver lo que acababa de ocurrir. Ahí fue consciente de que estaba estorbando más que ayudando. Ahora necesitaban más manos, pues la de sus difuntos compañeros eran ahora solo un adorno en el despacho que alguna vez perteneció al capitán, al hombre que los unió. 

Bajó su mirada, fijándose en sus propias manos enguantadas con latex blanco… ¿Por qué había salido del barco vistiendo así? Claro, porque antes de salir, abruptamente, cuando el gigante le avisó que movería el barco, estuvo en su habitación —ahora solo suya—, experimentando con algunas plantas que recogió el día anterior. Suspiró. Se acababa su paseo en el laboratorio natural.

—Tranquilo, Thrym…Creo que llevamos bastante en esta isla, hemos aprendido a defendernos de los bichos que nos quieren comer —. Respondió luego de que procesó las palabras que antes escuchó del pelirrojo. —De todos modos ¿Tantas ansias tienes por irte? Creí que en esta isla te sentías como en casa.

Cuando se acercó lo suficiente al barco notó el desánimo en el rostro de Merlot.  Le provocó una sensación agria, no era normal verla así y no había variado mucho de actitud desde que ocurrió…bueno, lo que hizo que ahora solo fueran cuatro en el barco…cinco si contaban a la criatura amarilla cuyo nombre se le olvidaba.

—¿Merlot…necesitas…? —Tarde, vio a Maki saltando hacia la cubierta y a Merlot siguiéndola para luego subir hasta el carajo. Él, en cambio, se quedó un rato más en la playa, apreciando la arena volcánica bajo sus pies.


—Supongo que no está en discusión quedarse por más tiempo —. Susurró antes de imitar a Maki y dar un ágil salto que lo hizo sostenerse de una cuerda que luego usó para impulsarse para llegar a cubierta. Aún quedaban cosas que preparar arriba para zarpar. Debían revisar las velas, los aparejos y ver que todo estuviera en su lugar.

Escuchó la voz de Maki, el ánimo fingido. Parecía que ninguna de las chicas estaban en su mejor momento. Podía entender el porqué, solo…no podía compartirlo como era debido. Sus lazos nunca fueron tan fuertes, aun así, intentó ponerse en el lugar de ambas y, de paso, seguirle el juego a la peliverde.
 
—Y…hablando de Drum… ¿Alguien sabe cómo se supone que es esa isla? Es nuestro siguiente destino y quiero saber que se supone que debemos esperar… ¿Creen que esta vez habrá civilización? —Preguntó mientras se movía para revisar los aparejos. Su frágil memoria aun tenía el conocimiento para saber que hacer antes de zarpar.

Botiquín de ropa
[Imagen: hyakocheja.png]
#5
Hyak se acercó comentando algo sobre mis ganas de marcharme, y no pude evitar soltar un bufido que levantó una pequeña nube de polvo negro a mis pies. 
  
—No te equivoques, Hyak, no es que odie este pedazo de selva, es que apenas lo he visto.— Le respondí con mi voz profunda, tratando de no sonar demasiado brusco mientras miraba hacia los volcanes que rugían a lo lejos. — Ustedes se fueron a jugar con dinosaurios, pero yo me quedé aquí, cuidando que el barco no terminara siendo el nido de algún bicho gigante. No tengo ningún apego a Little Garden; para mí, estas playas solo han sido trabajo y vigilancia, así que en lo que a mi me concierne, preferiría ir a cualquier otra isla que no huela a lagarto— 
  
Hice una pausa, sintiendo cómo el peso de los últimos días se me asentaba en los hombros. —Ademas luego de lo de Ash... — Pero me detuve en seco. Giré un poco la cabeza y vi a María Merlot. Ya no era la chica que bailaba o bromeaba; estaba pálida, con la mirada perdida en algún punto muerto del casco y una expresión de vacío que me apretó el corazón más que cualquier Rey Marino. No hacía falta remover esa herida, decir el nombre de Ash o recordar aquel episodio en voz alta solo iba a terminar de hundirla, así que me tragué mis palabras y simplemente dejé escapar un suspiro pesado que hizo vibrar las maderas de la borda. 
  
Maki, siempre tan decidida, se subió a la borda y se plantó frente a nosotros. Aun asi, incluso ella estando allí arriba me permitía verla cara a cara, nivelando nuestras miradas de una forma que rara vez sucede con los humanos. La miré con una mezcla de cansancio y sabiduría de viejo lobo de mar. 
  
—Maki, no seas tonta— Le dije, suavizando un poco el tono pero manteniendo la firmeza. —Deberías saber que el Grand Line no es un camino de ida y vuelta. Sus corrientes son caprichosa: Una vez que te empujan hacia adelante, no te permiten volver hacia atras por mucho que lo desees.— Me acomodé un mechón de mi barba pelirroja y añadí. —Mirar hacia atrás en estas aguas solo sirve para que una ola te pegue de frente sin que te des cuenta. Nuestro rumbo está marcado, y retroceder no es una opción que el mar nos vaya a dar. — 
  
Luego me dirigí a Hyak, que andaba preguntando por Drum. Me froté el mentón, tratando de rescatar recuerdos que tenían más de sesenta años de antigüedad, de cuando yo era apenas un grumete que apenas asomaba la cabeza por la borda del barco pesquero. 
  
—¿Drum? Hmmmm... la conocí hace mucho, cuando aun era un niño en el Mordisco de Jörmungandr....— Comenté pensativo. —Recuerdo que había gente, pueblos pequeños, pero mi memoria está un poco borrosa tras tantas décadas. Lo que sí te garantizo, y de eso no me olvido ni aunque pasen los años, es que hace frío. Mucho frío.— 
  
Una vez que sentí el peso de todos a bordo, me acerqué a la zona del timón. El Royal Flush me quedaba pequeño, como si fuera una cáscara de nuez en la que apenas podía acomodarme, pero era nuestra casa. Con una delicadeza que contrastaba con mi tamaño, usé la punta de mi meñique para tocar levemente la pequeña campana de bronce que estaba cerca del timón. El tintineo, agudo y claro, marcó el inicio de nuestra partida. 
  
—¡Ya oyeron, muchachas! ¡Eleven el ancla y desplieguen esas velas! ¡Partimos hacia Drum!— Grité, asumiendo mi puesto con autoridad. Me senté en la proa, dejando que mis piernas colgaran por fuera de los barandales; mis patas desnudas rozaban el agua del mar, levantando pequeñas estelas de espuma blanca mientras el barco empezaba a moverse. Agarré el timón, que aunque era más grande de lo normal para acomodar mi fuerza, en mis manos se sentía como un plato demasiado grande. Con un giro suave y preciso, orienté la proa hacia el horizonte abierto, dejando atrás la selva de Little Garden y poniendo rumbo hacia las tierras heladas.
#6
Narrador / María Merlot



Gigante bobo… la dirección es otra… vamos a Drum no a Whisky Peaks JAJAJAJAJJA

La voz de su hermana, sonaba como siempre, tan llena de vida, tan increíble. María inhalo y exhalo, le dolía muchísimo el pecho de solo pensar como lo arruino todo, como casi por su estúpida idea llevó al borde de la muerte a la Valkiria Besada por el Sol. Pegó su espalda a la madera y se dejó deslizar hasta quedar sentada mientras abrazaba sus piernas contra su pecho y enterrada su cara entre las rodillas; el largo cabello rosado, con raíces celestes, la cubrió como un velo. ¿Alguna vez tendría el valor de verla de nuevo a los ojos? No lo sabía… quizás, debería saltar y nadar lejos de todos ellos, liberarlos del lastre que cargaban por su mera existencia.

Los ojos ámbar, en especial los párpados, le ardían luego de tantas lágrimas derramadas las últimas semanas; ella no solía llorar, casi nunca lo hacía pero… Little Garden le quitó tanto, que resultó inevitable ceder a sus emociones, y más porque coincidía con la fatídica fecha en que su padre cangrejo falleció, y comenzó su vida al lado de Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal.

La brisa sopló, y aunque no la estuviera viendo sabía que la enorme isla con nombre pequeño iba quedando atrás, al igual que ese día. El cansancio mental y emocional, le pasó factura dejándola en los brazos de Morfeo. Despertó a media tarde, entonces, bajo del carajo y fue a ver a Cara Melo. La mestiza estaba evitando a todos, no quería hablar, no quería seguir sintiendo, solo necesitaba tiempo para que los grillos volvieran a acallar los pensamientos y la miseria.

Cuando la noche cayó, cuando las estrellas brillaban en la inmensidad del manto azabache, ella salió de la bodega, y fue a la habitación, habitación que una vez compartió con Bonita (Odeth), y ahora era ocupada por Maki y Rochallor. En silencio entró, su hermana dormía. María había ido por un libro, porque no podía conciliar el sueño. Fue cuando el espejo cuerpo completo le devolvió el reflejo. Se veía horrible, ojerosa, con la nariz y los ojos hinchados y rojos, y la raíz azul dañando el tributo a su querido Hyakinthos. Todos solían decirle que era hermosa, que pensarían si la vieran en ese estado… aunque no todos, el perfecto marine pelirrojo nunca se lo había dicho. Ese pensamiento la hizo bufar. Cuando recuperará el ánimo, y le escribiera una postal se lo reprocharía; y, claro, no podría comenzar una pelea marital dónde él tendría la razón. Otro bufido, uno que se convirtió en una media sonrisa.

Con ese pensamiento, la joven buscó todos los materiales para solventar su problema de raíz. Mezclo cosas aquí, vació cosas allá. Sin medir, sin seguir instrucciones, solo siendo aleatoria como siempre. Cuando finalizó de retocar sus raíces, aún le quedaba mucho producto… ¿Qué se suponía haría con eso? Pensó en teñir a Cara Melo pero seguro ya estaba dormido, entonces fue cuando un suave suspiro llamó su atención hacia la valquiria. María se acercó a la cama, una que antes había sido suya. La vio bajo los efectos de las medicinas de Hyakinthos, la vio tan en paz que le rompió el corazón… su pobre hermana había pasado por tanto solo por su culpa, ese brazo parecía doler y mucho.

Con cuidado María sentó a la peli verde, y con mucha delicadeza empezó a aplicarle el tinte color chicle. Tal vez así, con esa muestra de color, Maki entendería lo mucho que lo sentía… estaba compartiendo una parte de su idiosincrasia: Su amor hacia Algodón de Azúcar.

Entre tatareos pinto y pinto. Luego que pasaron los minutos, se retiró de su propio cabello, y del de su hermana el producto. Rochallor supervisaba desde la cama de Odeth.

— … soy una cobarde, Unnie, lo sé… un desastre hermoso con patas… que no encuentra las palabras ni el momento ni el valor para enfrentarte. Lo siento, de verdad, lamento no estar a tu altura… yo… yo… solo espero que este nuevo color en tu cabello grite por mí, y cada vez que te veas en el espejo o cualquier superficie, el tinte te susurre esquizofrenicamente lo que mi boca no se atreve a decir: lo mucho que te admiro, lo mucho que te amo, Maki D. Zenin — musitó viendo la cabeza colorida, para luego dar un beso protector en la frente de la mujer, su amor era de hermandad hacía alguien que se lo había ganado por derecho propio… aunque ella no fuera merecedora de su cariño, no cuando era una inútil e incapaz sirena, por eso huía de la Valkiria, porque no quería escucharlo de su boca, verlo en sus ojos.

María regresa a la bodega, y durmió otra noche junto a Cara Melo, esperando las nuevas aguas del Paraíso.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#7
Maki se apoyó con dolor en el barandal una vez más… esta vez con el Royal en el agua, meciéndose, podía sentir con los ojos cerrados pegándole el viento en la cara se sentía viva y libre, pero por algún motivo… amarga. Intentaba ser la misma de siempre, pero sus pensamientos… estaban dispersos. El gigante era muy fuerte, y eso le tranquilizaba a Maki. Hyak se quedo un momento en la arena. Claro que no tenían apuro, María… subió al nido de cuervos y Maki quiso decirle algo, pero parecía una sombra lánguida y fofa. Lo que la saco de querer hablarle o ir por ella fue el salto de Hyak, tan alto y ágil que parecía que nada le costaba… era un tipo increíble… lastima que le gustaban los hombres. —Si, probablemente mas islas desiertas… creo que escuché o leí en los diarios… que hay nieve y frio… aunque doctor… dicen según el diario que es tierra de medicina.— Menciono recordando los diarios y uno que otro rumor, pero nada cien por cien real. Al parecer el gigante recordaba más. Era cierto lo que decía Thrym… el cuido el barco todo el tiempo… claro no era un jodido vago, pero… alguien debía quedarse a cuidarlo… nada mejor que un gigante de 25 metros. Lo de Ash… Sus puños vibraron… se toco la herida sobre el pecho y decidió no decir nada más. sus ojos se volvieron apagados un tanto y no quiso agregar nada pues ya todo estaba dicho. La broma no había colado y Maki sonrió algo con ganas y medio apagada. Los analgésicos ya empezaban a hacer efecto. Maki entonces se movió a una especie d jaula… ahí estaba Rochallor, su montura. Aquella que le había sacado de apuros hace días. Aquella que la llevo con Merlot. Sumas fuel y leal maldita zorra. —AUCH PAJARO DEL DIABLO!!!֫ TE VOY A HACER CALDO!!!— Amenazo al ver su mano mordida medio a medio por el picoteo salvaje del ave que cada vez que le veía le atacaba.

No quería que la estúpida pájara atacase a nadie mas por lo que se la llevo a su habitación o al menos la habitación que le habían designado que tenia los recuerdos era de Odeth sus cosas… sus… manos la puta madre. Se durmió temprano, los jodidos medicamentos le hacían somnolienta y aunque estaba acostumbrada a consumir drogas, el doctor era un experto y había tomado en cuenta ello dándole dosis aumentada.

Cuando despertó en la mañana no se sentía diferente, el dolor, el cansancio, el maldito día tenia que empezar… se movió a cubierta para revisar el barco sin notar su nuevo color de cabello, no puso mucha atención a, bueno absolutamente nada hasta que se agacho en una revisión… que… —QUE QUE DEMONIOS ES ESTO!!!! JODIDO ATUN FIRMASTE TU SENTENCIA DE MUERTE!!!!— Su espada salió de su cinto, y uno… dos… tres golpes de espada intentando derribar el mástil para hacer caer al Atún de su escondite. —TE MATARE!!!— gritaba mientras seguía golpeando tratando de talar el mástil que sostenía el nido de cuervos. su cabellera verde había desaparecido..

Recuperacion
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#8
Y ahora sentía algo de lástima por el gigante.

Tenía razón, la mayor parte del tiempo se la pasó cuidando el barco. Una lástima, porque, seguramente, en Little Garden, habría encontrado muchas cosas que hacer.

Suspiró. No se le ocurría nada para animarlo.

Es curioso, porque no es que le importaran los sentimientos del resto en el barco, no emocionalmente, pero sabía que esos sentimientos podrían influir en las decisiones que tomaran en alta mar. Esa fue la razón por la que, cuando sucedió lo de Ash, decidió intervenir, porque no podía arriesgarse a perder a quienes podían protegerlo…No, no podía. Ni siquiera quería pensar en eso, pero el pelirrojo tuvo que recordárselo en voz alta. Se mordió el labio inferior antes de abrir la boca para responderle al gigante.

—No creo que ese tema deba mencionarse, no cuando vamos a dejar atrás esta isla. Creo que es suficiente con que en el despacho del capitán este el recuerdo de lo que sucede cuando alguien se deja consumir por las profundidades del mar —. No fue necesario decir nada más, pues el tema cambió, además, los ojos del médico se distrajeron cuando vio a la criatura amarilla y naranja que rondaba en el barco desde que pasó lo de Ash… ¿Cómo es que la llamaba María? ¿Candy Man? ¡Ah! No podía recordarlo y, no solo eso, desde que llegó Maki, también había en el barco un pollo gigante… ¿Cuándo el barco se había convertido en un zoológico?

No tuvo respuesta para eso, ni siquiera lo preguntó en voz alta porque estaba distraído revisando los aparejos, además, la voz de Thrym, tan imponente como siempre, se alzó para responder a la pregunta que había hecho antes sobre la isla a la que irían.

—¿Frío? ¿Qué? Y...¡Espera! ¿Muchachas? ¡Soy hombre!—Para ese momento el ancla ya estaba arriba y las velas ya estaban por soltarse gracias a la orden que había dado Thrym para soltar las amarras, algo que él hizo en automático, pero…su mente se había quedado estancada en esa frase sobre el frío. No podía creer que salieran de una isla en donde el calor insoportable para ir a una donde moriría congelado. —¡Ah! Bueno, tampoco es que me importe mucho si crees que soy mujer, pero...Dime que podemos regresar…que eso que dijiste sobre que la corriente va en una sola dirección es mentira… ¿Verdad?... ¿VERDAD?

El sonido del mar contra la madera del barco, el viento contra las velas y el gigante a 25 metros de altura...todo eso hacía imposible que la voz del médico fuera audible, al menos para aquel a quien iban dirigidas sus preguntas.

—¡Ah! Voy a morir…ni siquiera sé si tengo ropa de invierno en el barco —. Escuchó a Maki, creyó que la chica peliverde intentaba animarlo con eso de que la isla era una isla de médicos, pero el hecho de pensar en estar a temperaturas debajo de los 15° era algo que no le agradaba para nada, no es como que le aterrara, pero lo haría pensar en quedarse en el barco la mayor parte del tiempo.

—Gracias, Maki…ojalá si sea un buen lugar para aprender estrategias médicas, si no, no permaneceremos mucho tiempo en un lugar tan terrible —dijo, desanimado, al mismo tiempo que se movía para recostarse cercar de la borda del barco y sacar del bolsillo de su pantalón un frasco con esencia de menta que llevó a su nariz para disfrutar del olor…tenía esperanza de que eso ayudaría a calmarlo, así que permaneció así hasta que la noche cayó y fue momento de ir a su habitación. Esa noche no cenó.



Creyó que dormiría hasta el medio día después de escuchar la noticia de la isla de invierno, pero lo cierto es que su estómago le reclamó comida e hizo que se levantara de la cama…No…no solo por eso se levantó de la cama, si no porque escuchó un ruido sonoro en cubierta y un grito que lo hizo estremecer.

Salió de su habitación dando tumbos y, cuando llegó a cubierta, se encontró con una escena que no sabía como describir…Parpadeó un par de veces hasta que escuchó ese “Te mataré”, saliendo de la boca de una pelirrosada que no recordaba haber visto antes.

—¡THRYM! ¡MERLOT! ¿QUIÉN MIERDA ES ESTA MUJER? —gritó mientras se abalanzaba contra ella para sostenerla de la cintura, quería evitar que avanzara o, peor aún, que derribara el mástil… ¡No podían quedar varados en medio del mar y menos por culpa de una “desconocida”!



Botiquín de Karmas
[Imagen: hyakocheja.png]
#9
✓
Viaje: Completado
RIESGO:

— Paraíso Pre-Skypiea: 10.



NAVEGANTE:

— Thrym (Navegante 3): -3.



BARCO:

— Royal Flush (Carabela Tier 1): -2.



RIESGO TOTAL:

6 (riesgo) - 3 (navegante) - 2 (barco) =1


ROYAL FLUSH RECIBE 1.500 PV DE DAÑO


STAFF DE NAKAMA NO MI

Por favor, la próxima vez recordad poner el código de vuestro barco en el tema u os metéis todos en el mar a nadar a braza con las consecuencias que esto acarree.


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