17-03-2026, 06:37 AM
Día 3 de verano, año 17
Little Garden
Little Garden
Alguien debía darle un premio.
¿Por qué?
El día antes de ayer se levantó temprano y, ahora, volvía a hacerlo. Eso, para el médico, era una hazaña, pues su reloj biológico estaba tan dañado que casi siempre terminaba despertando después del mediodía.
Hoy, en cambio, el despertador sonó y, como era de esperarse, no lo escuchó, pero, no había problema con eso, después de todo, aprendió que el sonido no era para él, si no para sus compañeros, así que, como siempre uno de ellos entró a la habitación. Pudo escuchar los pasos apresurados y, después, los toques sobre su hombro, que no fueron tan bruscos como otras veces, pudo entender porque cuando abrió los ojos. La cocinera bonita lo miraba desde arriba, agachada para poder observarlo desde el borde de su cama.
Él le agradeció cuando su cerebro sumó dos más dos y pudo despertarse lo suficiente para formular una palabra y, ella, simplemente sonrió y salió de la habitación con la misma calma con la que entró unos minutos antes.
Bien, tal vez levantarse temprano y aprovechar el día en Little Garden no era tan malo, por eso, aprovechó que de verdad se pudo despertar, bañarse, comer y, finalmente, quedarse un buen rato aspirando del frasco de esencia de menta el olor picoso de aquella planta y, finalmente, cuando se sintió bien, “satisfecho”, decidió salir a cubierta, con su mochila en su espalda y todos los implementos que creyó necesario para aventurarse en la selvática isla, incluyendo esas cintas rojizas que llevó la última vez y que le sirvieron para orientarse.
¿Y por qué saldría esta vez a explorar?
Simple, el día 1 de verano, él mismo había buscado en los alrededores, plantas que pudieran ayudarlo a fabricar remedios, todo en caso de que los suministros que tenían se acabaran. El día anterior, la semi sirena de rosa celeste también había contribuido con más hierbas, esta vez submarinas…algo que él no habría podido alcanzar a menos que contara con un traje especial; sin embargo, no era suficiente. Había otras cosas, además de las hierbas, que tenía que conseguir si quería estar prevenido, a fin de cuentas, no había vislumbrado civilización en todo el tiempo que estuvo en la isla y, en algún momento, tendrían que partir a alta mar…Pasarían días, quizá semanas, antes de que pudiera encontrar una farmacia decente en la que comprar insumos. Tenía que arreglárselas mientras tanto.
Entonces… ¿Qué buscaría esta vez?
Cuero…y quizá también algo de grasa.
Tenía muchas vendas en sus botiquines, sí…pero los accidentes ocurrían y, además, tenían a un gigante viajando con ellos…el gastaría todos sus suministros si llegaba a pasarle algo, así que en esta isla seguro que podría encontrar el cuero suficiente para fabricar vendas tamaño XXL.
Esta vez, además de frascos y bisturíes pequeños, salió del barco con un cuchillo bastante grande guardado en su respectivo estuche para evitar accidentes. Lo llevaba en el lado izquierdo de su cinturón, que eran telas amarradas alrededor de su cintura…Había tenido que improvisar. Sea como sea, estaba listo.
Cuando salió del barco, se encargó de hacer el mismo procedimiento que la vez anterior, se fue en línea recta hasta el límite de la playa con la jungla y, ahí, amarró una cinta roja para marcar el inicio de su camino, aunque hoy…hoy las cosas serían diferentes. Estaba más nervioso. No se quedaría cerca de la playa, debía adentrarse a la jungla.
Durante los primeros metros de viaje, fue dejando aquellos listones rojos en ramas llamativas, pero que resaltaran el color de la tela. Necesitaba encontrar un animal grande y con una piel gruesa. No le servían las escamas y tampoco animales emplumados, pues el trabajo de quitar cada pluma era demasiado. El problema es que…no veía ni una cosa ni la otra.
Salió del barco alrededor de las 9 de la mañana y, por la manera en la que el sol se colaba por las zonas menos espesas del bosque tropical, el médico podía sumir que ya debían ser las 11…Si ese era el caso no podía creer que había pasado dos horas sin tener suerte…Bueno, no oficialmente, pues extraoficialmente, se había detenido a ver unos insectos extraños que dibujó en su libreta y, además, se había encontrado con un arroyo cristalino en medio de unas piedras…por supuesto que marcó el sitio. Sería interesante estudiar el agua y saber si era bebible.
Luego de un rato, es decir, media hora más, el calor del día empezó a volverse insoportable. El médico, ahora autodenominado explorador, se sentó sobre las raíces sobresalientes de un árbol. Necesitaba descansar, quitarse el peso de la mochila de su espalda y limpiarse el sudor. Menos mal que hoy había salido con ropas más ligeras que de costumbre, pues el calor parecía peor que el de otros días, tomó un poco de agua y se permitió relajarse en esa rama por unos minutos…Hasta que un lamento llamó su atención.
Fue un sonido que reconocería en cualquier ser vivo: el dolor, la agonía…la resignación de saber que la hora ha llegado. Se puso alerta. Eso significaba que podía estar en peligro o, bien, podía ser que la suerte había tocado a su puerta por fin.
Después del lamento, un sonido seco se escuchó, algo pesado cayó como plomo e hizo crujir hojas y ramas. El médico, con sigilo, decidió seguir el sonido, claro, no sin antes dejar otra marca de cinta roja en el sitio en donde había estado.
Caminando con cuidado, en medio de los inmensos árboles, el médico, por fin, vio la “luz”. Frente a él había un dinosaurio cuya piel no parecía demasiado escamosa y que, al menos, no tenía plumas, además, no era demasiado grande. Medía un poco más de él, quizá unos 2.50 metros. No podía estar seguro.
Miró a su alrededor, se aseguró de que no hubiera ningún carnívoro cerca, de hecho…desde lejos, el animal no parecía presentar heridas de garras ni de dientes y, las hojas que estaban cerca del dinosaurio no estaban manchadas de sangre…quizá enfermó y por eso ahora la naturaleza lo reclamaba.
Aun así, era precavido y prefirió colocarse un par de guantes y mascarillas antes de acercarse al animal, que aun agonizaba. Era una hembra joven, quizá por eso no había alcanzado todo su tamaño. No era una cría, pero se notaba que estaba aprendiendo a sobrevivir. Que efímero fue su paso por el mundo.
—Al menos no quedarás en el olvido, me serás útil ahora que estas muriendo —. Le dijo al dinosaurio, como si pudiera entenderlo, todo mientras se acercaba a ella y acariciaba su cabeza. La criatura no hizo nada por alejarlo, ni defenderse, de hecho, sus ojos grandes lo miraron con súplica, como si quisiera que acabara ya con ese sufrimiento. —Quieres que esa muerte sea rápida ¿No es así? —Ella podía no entenderlo, pero justo después de aquella pregunta, ella emitió otro sonido quejumbroso, casi como si le respondiera al pelirrosa…bueno, al menos así quería verlo él.
—Bien, si eso quieres. Seré rápido. No dolerá mucho —. El cuchillo enorme que colgaba en su cinturón de tela ahora pasó a sus manos. Ya no estaba dentro de su funda, el filo brillaba con los rayos del sol que se filtraban entre las hojas. Nunca le mostró el arma al animal, solo acercó sus manos en un movimiento rápido hacia el lugar en donde el corazón de la criatura debía estar y clavó el objeto afilado con precisión quirúrgica.
Sintió la tensión del cuerpo, escuchó un jadeo más y, en segundos, el fin que el animal anhelaba, llegó sin más dilación. Era su día de suerte, su trabajo estaba hecho, pues, aunque quisiera buscar más animales de ese estilo para tener más provisiones, era consciente de que solo podía cargar a uno de ellos hasta el barco.
Se ayudó con una soga para amarrar las patas del animal y, cuando se aseguró de que la criatura estuviera bien sujeta, se echó la cuerda al hombro y empezó a arrastrar a la criatura. No le agradaba, hacía ruido y eso podía ser problemático, pero así era más fácil quitar las cintas rojas que había dejado por el camino, aún así, en un punto se rindió y cargó con la criatura, aunque ahora, cada vez que se encontraba una cinta roja, debía bajar al animal y quitar la cinta. No quería dejar un rastro de migajas.
Al final llegó al barco, sano y salvo…aunque cansado, muy cansado. Su paso se había ralentizado y cargar una bolsa de insumos más un animal, no era un ejercicio muy ligero, pero al menos había cumplido con su “misión”.
Sin ayuda, no porque no pudiera pedirla, si no porque su orgullo le impidió buscarla, subió al dinosaurio a cubierta, ayudándose de unas sogas y de la escalerilla, así que, finalmente, cuando se supo seguro y tranquilo, pudo respirar, tomar más agua y revisar el reloj. Eran las tres de la tarde. No podía creer lo mucho que tardó, ni siquiera tenía hambre…de verdad que estuvo distraído con su pequeña exploración.
Estiró sus músculos y se sentó al lado del animal, ahí pudo dibujarlo, incluso se tomó el tiempo de buscar en una enciclopedia de vida prehistórica, a ver si la criatura aparecía entre sus páginas. Encontró a uno similar, en el libro lo llamaban Stygimoloch, pero la información era vaga, parecía que él sería quien lo investigaría un poco más. Eso lo hizo sonreír.
Se tomó la molestia entonces, no solo de dibujar el exterior, sino también el interior del animal y, luego, tuvo que pasar a la parte más sucia: quitar la piel, el cuero…de esa manera podría dejar que se secara para después darle el tratamiento adecuado que lo convertiría en el material adecuado para fabricar vendas o gasas que pudieran servirle al gigante…aunque no podría hacer mucho con un animal de apenas tres metros…suponía que serían como curitas para él. Suspiró…debía encontrar más animales similares si quería tener más suministros para el pelirrojo…Qué difícil situación. Al menos este parecía un hombre sano y, hasta ahora, no se había visto en la necesidad de sanarlo.
Mientras pensaba en eso, el cuchillo pasaba con maestría por debajo de la piel de la joven dinosaurio y, así, poco a poco, el cuero se fue separando de la carne, hasta que el ser que quedó sobre la cubierta era un conjunto de músculos y nada más. El pelirrosa miró su trabajo con satisfacción y, casi de inmediato, dispuso la piel, estirada sobre la cubierta, para que se secara con el sol…ahora seguía el resto del trabajo.
No estaba seguro de si Odeth podía preparar dinosaurio, pero aun así se encargó de destazar al animal como si su trabajo fuera el de un carnicero en lugar del de un médico. Fue a la cocina y, aprovechando la soledad de la cubierta, decidió guardar la carne en la enorme nevera…una que se adecuada a las necesidades de una oni de 6 metros y que, para él, era casi como un edificio pequeño…era todo muy raro si lo pensaba de esa manera…al menos eso le dio la ventaja de que la carne estuviera fresca, por más grande que fuera.
Las vísceras las guardó aparte, en un lugar en donde luego podría desecharlas en el bosque…eso sería más tarde. Eso sí, de entre todas, lo único que guardó fue el corazón, el cual conservó también en la nevera…luego se encargaría de preservarlo en formol, sería interesante tener en su colección el corazón de un dinosaurio.
Y, finalmente, la poca grasa que tenía el animal, también la extrajo y la guardó en la nevera mientras tanto…sí, también tendría que tratarla después, pero tenía que organizarse, no podía hacer todo al mismo tiempo. Claro que, para evitar que el corazón y la grasa terminaran por accidente en sus platillos, tuvo que poner mensajes en grande fuera de los frascos en donde había guardado cada cosa…así evitaba malentendidos.
Hace mucho no trabajaba tanto, de hecho, para cuando terminó, el día casi se ponía y no había comido nada desde el desayuno…de hecho, más de una vez creyó escuchar que lo llamaban y, aún así, ignoró a todos…creyó que era su mente, pero cuando se limpió, bañó y regresó a la cocina, el rostro molesto de la cocinera lo recibió. Muy distinto al que había visto en la mañana.
Recibió un regaño, claro esta y fue obligado a comer más de lo que solía hacer… ¿Se opuso? No, porque al final, estaba más que satisfecho con su exploración y los materiales que obtuvo de esta…No quería irse de esa isla…una lástima que las circunstancias cambiarán abruptamente en las semanas venideras.
Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)

![[Imagen: i2T1yeg.png]](https://i.imgur.com/i2T1yeg.png)
![[Imagen: stygimoloch.png]](https://cdn.paleo.gg/games/jwe2/images/dino/stygimoloch.png)