[Presente Absoluto - Intervencion] El Perro, el Chulo y el Explosivo
#11
Con un estado de ebriedad abrumador, la consciencia del pelirrojo estaba tiritando entre el dolor tremendo que su cuerpo mitagaba por el impacto anterior y el cómo, sin que pudiese darse cuenta, ¡FLUSH-BOOM!, un hacha le pasase justo por el lado de su cuerpo sin ser capaz de percatarse del cómo ni el cuándo ocurrió, quedándose la misma justo en su lado izquierdo -¿Qué...cojones?- la mente del chico, lenta para cualquier reacción producto del veneno en su cuerpo, solo pudo vaticinar una única cosa: La esfera de sudor que ahora permanecía en su mano derecha, una que condensó en los metros que se aproximó hacia el coloso de casi 8 metros que yacía de manera total y completamente enajenada producto de la borrachera que tenía encima.

[Imagen: 089c1e945c554023418ab8b1ff3edc5c.jpg]

-¡PPPPPENDEJO TÚ, PPPUTITO!-

Sin siquiera moverse del lugar y justo el instante después de que el hacha falló y quedó en su sitio, la esferita de sudor fue llevaba directamente hasta justo debajo de él mismo, en el proceso de bueno...seguir insultando al gigantón que casi lo mata.

¡BOOOOOOOOOOOOOOOM!

[Imagen: oh7072Z.png]

Una explosión colosal de cuarenta metros a la redonda desde el punto inicial del muchacho se originó casi de un borbotón en el instante que impactó la esferita sobre el suelo. El impacto fue tal que todo lo que estaba a su alrededor se fracturó, al igual que el propio suelo, provocando que se levantase una marea de polvo, arena, suciedad y tierra que era originaria del propio campo mientras todo volaba en direcciones aleatorias al igual que lo hacía el hacha que, incapaz de resistir a la fuerza expansiva de la explosión, se perdió de vista hasta salir volando por fuera del campo de fútbol. Todo se hizo añicos, incluso en el movimiento de su mano hacia el suelo pudo sentir los pasos brutales del sujeto tan atronador como espectacular en apariencia, incluído, una fragancia abrumadora, como a madera recién cortada que empezó a difuminarse por detrás de él. Su cuerpo empezó a sentirse sólido, rígido, acalambrado, al igual que le invadió una sed atroz propia de una deshidratación sin ningún tipo de parangón. Le resultó completamente inevitable no relamerse los labios en búsqueda de sentir que su cuerpo no rogaba por agua. El estado de embriaguez era más fuerte que todo eso, claro está.

Pese a la fuertísima marabunta que dificultaba la visión de todo lo que yaciese a 40 metros a la redonda del lugar y Owen siendo completamente incapaz de ver, fue hacia adelante con un rápido salto de distancia máxima para colocarse justo delante de lo único que era capaz de hacer sombra: Aquella bestia oscura y de mirada asesina que no cesaba con esos movimientos corporales tan brutalmente estruendosos, como si le resultase imposible callarlos debido a su contextura, dimensiones y placas físicas. No dudó ni un solo segundo en pasar por entre sus piernas y quedarse a un solo metro de distancia y justo tras su espalda, buscando aprovechar la fuerte cortina de humo generada y, así, ganar el mínimo de ventaja que podía obtener ante un individuo que, como mínimo, le cuadruplicaba la altura -Putita tu madre...chaval.- su cerebro y procesamientos seguían tan lentos como torpes, pero no había perdido el toque en mantenerse oculto, aprovechando las sombras de la gente o, simplemente, cualquier distracción para aparentar una desaparición. Desconocía cuál era el compuesto utilizado en aquella bebida que lo provocó semejante estado de ebriedad, pero jamás pensó que probaría algo que lo dejaría en semejante estado catatónico.

En el cielo de los piratas, probablemente, se tome una con el Santo que quiera recibirle.

Probablemente ninguno por su historial, claro está.

Defuse the Bomb:

-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: -32 + 1651 = 1619
Energia: 3715 - 600 = 3115
Espiritu: 1246 + 0 = 1246
#12
La explosión que se produjo desde donde se encontraba el enano pelirrojo me alcanzó de lleno. Mi ataque había errado por culpa de mi falta de visión al lanzarlo y ahora una onda expansiva de cuarenta metros que levantaba tierra, arena y escombros en todas direcciones me sacudía calurosamente y, sin embargo, no me moví. Terminé el trago de whisky mientras el fuego y el polvo me envolvían, dejé que la quemadura me recorriera el cuerpo y seguí mirando hacia adelante a través del caos. Mediocre, tanto el whisky como el ataque del pelirrojo habían sido mediocres. El pelirrojo no se detuvo, lo vi perfectamente, saltando hacia mí a través de la cortina de polvo, creyendo que la oscuridad le cubría, con la velocidad de un caracol y su borrachera encima moviéndose hacia mi posición. Desde ocho metros y medio de altura era como ver a un insecto cruzar una habitación. Agarré el hacha que todavía empuñaba en mi mano izquierda, la levanté y la lancé con un movimiento limpio mientras Owen todavía estaba en el aire, el impacto hizo brotar su sangre que hacia juego con su cabello y cayó a 2 metros de distancia de mis pies. El chico estaba motivado, decidido en su borrachera a hacer algo más, y eso era peligroso. Saqué la otra hacha que colgada de mi costado izquierdo y en un movimiento salvaje, cual carnicero, lancé dos golpes sobre su cabeza, uno detrás del otro, secos y brutales, mientras buscaba escurrirse entre mis piernas. El segundo terminó el trabajo, el pelirrojo quedó inconsciente en la tierra polvorienta a mis pies, sin más ruido que el golpe sordo de su cuerpo contra el suelo.
 
Di otro trago largo al whisky, mediocre, como todo en esta puta isla arenosa. Levanté la vista hacia Ubbe, que seguía moviéndose como gallina sin cabeza y se había separado 36 metros al sur, y rugí con toda la potencia de mis pulmones – “¡VAS A DEJAR QUE TU NOVIO TE DEFIENDA, PENDEJO! ¡GRR!” – empezando a avanzar hacia el a toda velocidad recorriendo 10 metros – “¡TE FALTAN HUEVOS RUBIO! ¡LOS QUE TUVO TU NOVIO PELIRROJO AL LANZARSE DE FRENTE A MI! ¡GRR!” – estaba verdaderamente enfadado ahora, y borracho. Guarde la botella de whisky en la bolsa derecha de mi pantalón y tome la otra hacha de mi costado derecho. Las otras dos se encontraban regadas en el campo, cerca de mí, diez metros de donde me encontraba, la otra a dieciséis, pero daba igual, aun me quedaban estas dos buenas hachas y mis verdaderas armas a mis espaldas, su peso tan familiar como el calor del whisky que calentaba mis entrañas.  
 

Resumen

Aclaraciones

Belico

Gastos

Akuma no mi

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3482 - 1432 = 2050
Energia: 2322 + 54 = 2376
Espiritu: 1090 + 0 = 1090
#13
Ubbe seguía retrocediendo a trompicones con los brazos levantados delante de la cara, medio ciego, la sangre corriéndole por la nariz y la mejilla mientras trataba de apartarse de donde había recibido aquel golpe brutal. La tierra crujía bajo sus botas mientras avanzaba hacia atrás, respirando fuerte, intentando recuperar el foco mientras el zumbido dentro de su cabeza seguía retumbando. No veía una mierda, solo luz, polvo y sombras, y entonces ocurrió.
La explosión estalló justo delante de él.
- BOOOOOOOOOOOM
El sonido le golpeó de frente como una pared invisible y la onda expansiva levantó tierra y arena por todo el campo.
- ¡OH, SHIT! -Ubbe reaccionó por puro instinto, aprovechando que ya estaba retrocediendo; en cuanto un pie tocó el suelo, no dudó y descargó toda la potencia de sus piernas en un salto brutal hacia atrás, impulsándose como un muelle gigantesco que se libera de golpe. La tierra explotó bajo sus botas.
Su enorme cuerpo salió disparado hacia atrás en un salto largo y pesado, casi treinta metros de pura potencia mientras se alejaba todavía más de aquella explosión.
Mientras volaba por el aire, la sangre que le corría por la cara empezó a secarse con el viento y los restos de cristal que tenía pegados alrededor de los ojos terminaron de desprenderse. Parpadeó. Una vez. Dos.
La vista volvió poco a poco; primero, formas borrosas, luego el campo y, al final, la figura gigantesca de Burrich al fondo.
- …ah, there we go.
Ubbe alcanzó el punto más alto del salto justo cuando su visión terminó de estabilizarse. El mundo dejó de estar a oscuras y el campo volvió a tener sentido bajo el sol de Arabasta.

Cuando levantó la cabeza del todo, el sol de Arabasta le golpeó de frente con una claridad brutal, obligándole a entrecerrar ligeramente los ojos. Durante un momento frunció el ceño, intentando acostumbrarse a la luz, y fue entonces cuando se dio cuenta de algo evidente: no llevaba las gafas. Bajó la mirada un segundo hacia su nariz, como si esperara verlas milagrosamente todavía en su sitio, y chasqueó la lengua con un pequeño gesto de fastidio antes de volver a mirar al frente. Sin ellas, la claridad del desierto era mucho más agresiva, pero al menos ahora podía ver bien después del golpe. Tras ese impás de claridad, aterrizó a una buena distancia de su enemigo, manteniendo su postura de combate con los brazos frente a sí. Y lo que vio le arrancó una sonrisa.

La figura de Burrich dominaba el campo desde la distancia con una presencia que no tenía nada que ver con el hombre que había visto antes. Las placas óseas sobresalían de su cuerpo como armadura natural, la cola gigantesca barría el aire detrás de él y la masa monstruosa de aquel híbrido de anquilosaurio proyectaba una sombra que parecía pertenecer a algo salido de otra era. Ubbe lo observó durante un par de segundos mientras seguía respirando con calma detrás de sus antebrazos levantados, y entonces dejó escapar una pequeña carcajada por lo bajo.
- GAHAHA… baby… eso es tope de fucking cool... Pero aunque seas tan incredible, no te voy a perdonar lo de las gafas man... eran the good ones... Estás dead y aún no lo sabes, ¡baby! 
Las palabras que Burrich le había gritado le llegaron un instante después, claras incluso a esa distancia. Ubbe alzó ligeramente una ceja mientras escuchaba el rugido del gigantón atravesar el campo, y el comentario le hizo soltar una pequeña exhalación divertida. 
- ¿Mi novio? -repitió para sí mismo con una media sonrisa- Bro… si ese era mi novio… tú serías la ex tóxica.
El siguiente movimiento no tardó ni un segundo en llegar. Sus pies se clavaron en la tierra del campo y el cuerpo de Ubbe salió disparado a máxima velocidad, pero no en línea recta hacia el frente. Su trayectoria se abrió en diagonal, desplazándose lateralmente por el campo mientras empezaba a rodear ligeramente la posición de Burrich, reduciendo distancia sin regalarle un avance frontal limpio. Cada zancada levantaba pequeñas explosiones de polvo bajo sus botas mientras avanzaba con potencia, siempre de lado, siempre con el cuerpo orientado hacia su rival para no perderlo de vista ni un instante.
Los antebrazos seguían firmes delante de su rostro, cruzados con fuerza mientras corría, manteniendo esa guardia alta casi instintiva mientras sus ojos no se apartaban ni un segundo de la enorme silueta del anquilosaurio. El movimiento era rápido, constante, calculado para buscar un ángulo mejor mientras la distancia entre ambos empezaba a reducirse lentamente.
- C’mon baby… -murmuró entre dientes mientras aceleraba un poco más, la sonrisa volviendo a aparecer pese a la sangre seca que aún manchaba parte de su cara- let’s dance.

INFO
[Imagen: ksMOGZu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1591 - 100 = 1491
Energia: 4051 + 23 = 4074
Espiritu: 1204 + 0 = 1204
#14
Aquel mastodonte, aparte de colosal, tenía una destreza sin igual en el manejo de sus hachas y sus lanzamientos. Fue duro, doloroso, y aquella fuerte marabunta de humo y destrucción no fueron suficientes para no ser visible en esa fuerte tonalidad rojiza que tanto le caracterizaba al muchacho.

¡FLASH! -¡!- Del mismo humo, imposible de poder detectarlo debido al veneno que aún corría en sus entrañas, voló un hacha directamente contra su cuerpo que no le hizo ceder. Sí, el alcohol había hecho un efecto colosal en el muchacho que, en el instante que se le quite la borrachera, si sigue con vida, su cuerpo se cobrará todas y cada una de estas forzadas de máquina tan atroces y destructivas para su ser. Sin detener su marcha, buscó seguir corriendo por debajo del titán que ahora yacía debajo de sus pies, sin ningún tipo de caso ni aliciente en el que permita continuar su brusca marcha.

[Imagen: c954640dcae8866b0fb22961ceb90e21.jpg]
-¡TTTTTTTÚ ERRES EL PUT-

¡SLASH-SLASH!

Todas las hormonas que habían hecho un esfuerzo gigante por mantenerlo en pie, hasta ese punto, finalmente, desactivaron sus sentidos. Su vista empezó a tener chispas, destellos de distintos colores que le provocaban un descanso físico que él no quería -Aún...no...- pero...trastabilló, imposibilitando el poder moverse ni un solo centímetro más. Su cuerpo había dicho basta de todo el castigo que había acumulado hasta ahora.

Owen perdió casi de manera automática la consciencia, ¡PLOF!, su cuerpo, seco, impactó contra la tierra de aquel campo de fútbol de frente, generando espirales de tierra en el instante que todo su frente se dio contra el suelo, con un pequeño rebote de inercia de regalo. Desconocía cuáles eran las motivaciones de aquel energúmeno que solamente por decirle "putito" podía ponerse asesino, tal vez, probablemente, ¿Porque estaba quedando en evidencia?

Antes de que su cerebro se apagara finalmente y sus ojos comenzaban a cerrarse, pudo tener un último pensamiento:

[Imagen: cc8d50feaa981c9968543de0007283c2.jpg]
-Por decirle putito cómo se puso...le molestará que le den pito a otro. Eso son celos.-

Probablemente, porque no iba a dejar de ser cínico, ni siquiera, estando a merced de un sujeto que podía pisarle como una cucaracha en la milésima que tuviese la oportunidad, habiéndose desmayado al metro de distancia de un sujeto que no cesaba con todas y cada una de las sorpresas de las que yacía. Un tipo que se podía transformar en una bestia con una cola, con placas en su cuerpo, inentendible, por supuesto.

Defuse the Bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1619 - 1832 = -213
Energia: 3115 - 50 = 3065
Espiritu: 1246 + 0 = 1246
#15
Owen quedó tirado boca abajo a un metro de mis pies. El enano pelirrojo había tenido más agallas que muchos tipos del doble de su tamaño que habían caído antes que él; no iba a decírselo, estaba inconsciente, pero tampoco iba a pisarle de camino o golpearle con la maza de mi cola como fácilmente podría hacer para sacarle las entrañas como si fuese un insecto. Asunto cerrado, mis ojos ya estaban enfocados en el rubio que se movía a gran velocidad, mientras yo recorría diez metros el recorrió veintinueve en diagonal hacia mi costado derecho quedando ambos separados a veintiún metros de distancia. El rubio corría en diagonal hacia mi costado derecho con los antebrazos cruzados frente al rostro, cubriendo su cara como si eso fuera a servirle de algo. Antes llevaba una ofensiva, antes venía a por mí con intención, con furia, con la misma llama que lo había hecho el pelirrojo. Ahora corría con los brazos levantados protegiéndose la cara como si esperara recibir lo que sabía que se merecía. Aquella actitud pusilánime me molestó más que cualquier golpe que hubiera recibido en toda la pelea, un rival que pasa de atacar a defender lo indefendible es un rival que ya perdió, que ya ha aceptado la derrota y solo espera el golpe de gracia.
 
Saqué la última hacha corta que me quedaba por usar del costado derecho con la mano derecha. La del costado izquierdo ya la llevaba empuñada. La levanté a la altura de mi cabeza hacia su lado derecho, mi visión enfoco a Ubbe perfectamente incluso mejor de lo habitual alimentada por aquel coraje que me consumía, la llevé ligeramente hacia atrás cargando el impulso en el hombro y el codo, y la solté limpia y directa hacia aquellos brazos cruzados – “¡SAMMAMISH!” – rugí, y esta vez no fallé. Sin darle tiempo a procesar el impacto, lancé el hacha de mi mano izquierda en un segundo golpe directo y brutal hacia el mismo objetivo. Tras este segundo impacto Ubbe se desplomó sobre la arena del campo de futbol que se había convertido en nuestro coliseo improvisado. Me quedé un instante mirando las dos hachas grandes que descansaban cruzadas en mi espalda, su peso tan familiar como el calor del whisky en mis entrañas me hacía ansiar haberlas usado, las mejores armas que cargaba encima y no había tenido que tocarlas en toda la pelea. No sabía si sentirme satisfecho o insultado. Insultado. Definitivamente insultado. Malditos sean, Rubio, Pelirrojo. Maldito sea yo también, pues nunca me puedo controlar en un combate y soy incapaz de degustar del mismo.
 
Recogí impulso y me lancé en un salto que me comió 10 metros de los 21 que nos separaban, y en el aire me encogí sobre mí mismo convirtiendo mi cuerpo en una bola acorazada de casi dos toneladas que rodó los 11 metros restantes levantando una marea de tierra y polvo hasta frenar con un golpe sordo justo donde había caído Ubbe para finalmente cortar la transformación y volver a mi figura original. Le registré los bolsillos encontrando dinero, un botiquín mediano, un ungüento, varias otras basuras médicas que no me servían de nada, y un Den Den Mushi. Me apliqué el ungüento por todo el cuerpo reduciendo la molestia que aquella quemadura me había dejado tras la explosión que causo el pelirrojo, y luego el botiquín el cual usé en su mayoría sobre mis ojos pues era donde más había recibido daño antes de que el rubio decidiera jugar a las muñecas – “¡GRR!” – gruñí del coraje al recordar como el rubio me había negado disfrutar del final del combate, mientras el caracol descansaba en mi palma y sus ojillos empezaban a abrirse lentamente con esa parsimonia de molusco que no tiene ningún apuro en el mundo – “Llama a Akatora” – le ordené de forma firme. El caracol me miró, abrió bien sus ojos estudiándome durante un momento largo con esa expresión que solo un caracol puede tener cuando está sopesando en silencio el nivel de pendejez y subnormalidad de quien le habla. Luego cerró los ojos despacio y no hizo absolutamente nada. Me quedé atónito, mirándolo fijamente – “¡QUE LLAMES A AKATORA MALDITA MIERDA MEDIOCRE! ¡GRR!” – gruñí, y lancé el caracol al riachuelo que flanqueaba aquel campito de futbol en el cual habían regados dos cuerpos y cuatro hachas. Las hachas más valiosas que los cuerpos. Al menos para mí. Saque la botella de whisky, dándole el último trago a la botella, mediocre hasta la última gota, y me dispuse a recoger mi arsenal para empezar el camino rio arriba y reencontrarme con Akatora.
 

Resumen

Belico

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Akuma no mi

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2050 + 254 = 2304
Energia: 2376 + 131 = 2507
Espiritu: 1090 + 0 = 1090
#16
La arena crujía bajo los pies de Ubbe mientras avanzaba a toda velocidad por el campo, el sol de Arabasta cayendo con fuerza sobre su cabeza y el sabor metálico de la sangre todavía en la boca. Burrich avanzaba a lo lejos, y visto lo visto, lo único que tenía claro era que aquel monstruo de ocho metros no era alguien contra quien quedarse quieto demasiado tiempo.
Ubbe siguió avanzando, no frenó.
Ni un segundo.
Cuando sus piernas alcanzaron el punto máximo de su carrera, su cuerpo explotó en movimiento.
- HOTWHEELS, BABY!
El suelo saltó bajo sus pies cuando su velocidad aumentó de golpe, como si el propio aire se hubiera vuelto más ligero a su alrededor. El gigantesco cuerpo de Ubbe se inclinó hacia delante y su carrera se convirtió en una trayectoria mucho más agresiva, mucho más rápida, los músculos de sus piernas tensándose mientras atravesaba la tierra seca del campo levantando una estela de polvo detrás de él. En ese mismo instante el hacha salió volando.
La hoja silbó atravesando el aire con violencia, trazando una línea directa hacia el lugar donde Ubbe se encontraba apenas un momento antes. Pero el buccaneer ya no estaba allí. Su aceleración repentina y el cambio de ángulo en su carrera hicieron que el arma pasara por el espacio que había ocupado apenas un parpadeo antes, cortando el aire con un sonido seco mientras él continuaba moviéndose hacia el lateral del gigantesco híbrido.
El campo se inclinaba bajo sus pies mientras completaba el flanqueo. Burrich era enorme, una masa blindada de músculo y placas óseas que dominaba el terreno como una montaña viviente, pero precisamente por eso su tamaño también era una debilidad. Ubbe aprovechó cada metro ganado por la técnica para salir de la línea frontal del combate y aparecer por su lateral derecho.
Cuando llegó a su costado, no frenó, ni siquiera lo intentó, aprovechó toda la inercia de su carrera que se convirtió en impacto.
Ubbe giró el cuerpo y embistió con el lateral izquierdo, clavando todo el peso de su masa de buccaneer en el costado del monstruo como un ariete humano. El choque retumbó contra la armadura natural del híbrido mientras la tierra saltaba bajo sus pies y la fuerza del impacto se transmitía a través de todo su cuerpo.
Pero el ataque no terminaba ahí.
Mientras su hombro todavía presionaba contra el costado de la criatura, el brazo derecho de Ubbe ya venía cargado desde atrás, los músculos tensándose como cables a punto de romperse.
- C’MON BABY!!
El puñetazo salió disparado un instante después de la embestida, descargándose con violencia contra el lateral del torso del gigantesco híbrido, aprovechando la misma inercia del choque para hundir el golpe con todo el peso del cuerpo detrás.
El impacto resonó como un cañonazo, pero Ubbe no se retiró.
De hecho, hizo justo lo contrario.
Aprovechó que ya estaba pegado al costado de la bestia para mantenerse dentro de su alcance, clavando los pies en la tierra levantada por la carrera mientras su enorme figura se movía alrededor del lateral del monstruo como una sombra pegada a su propio cuerpo.
La sonrisa salvaje volvió a aparecer en su cara, una de esas sonrisas que solo salen cuando la pelea empieza a ponerse realmente interesante.
- Yoou… look at you, baby… Esto era por el pelirrojo, y lo que viene ahora será por mis gafas. 
Sus hombros volvieron a tensarse. El cuerpo entero preparado para seguir descargando golpes.
Y Ubbe no tenía ninguna intención de parar.

INFO
[Imagen: ksMOGZu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1491 - 100 = 1391
Energia: 4074 - 1267 = 2807
Espiritu: 1204 + 0 = 1204
#17
Había ganado, estaba convencido, había cercenado en dos los brazos del rubio con mi ataque cuando… desapareció. No era posible, pero el maldito desapareció. Un instante estaba frente a mí cubriendo su cara con los antebrazos como un cobarde y al siguiente el hacha cortó el aire donde había estado sin encontrar una puta mierda. Giré el torso listo para lanzar la segunda hacha a ese punto donde se encontraba y el impacto llegó desde el costado derecho como una maza de acero que me recordó a la que nace de mi cola, todo el peso de ese cabrón rubio estrellándose contra mi costado a velocidad de ariete. Las placas óseas de mi hombro absorbieron parte del golpe pero la fuerza se transmitió hacia dentro, hacia los huesos, hacia todo lo que había debajo de la armadura. El hacha izquierda que lancé hacia donde creía que estaba ese hijo de puta no encontró nada. Un segundo puñetazo llegó al torso un instante después, hundido con todo el peso de su cuerpo detrás, resonando contra mis costillas como un cañonazo que me sacudió de dentro hacia afuera.
 
De repente Akatora apareció frente a mí, llevaba su pipa en la mano, inconfundible para cualquiera que le hubiese visto usarla, mirándome desde arriba con esa expresión de pinche viejo mañoso que ya sabe el resultado antes de que el combate empiece. El filo de mi hacha rozaba el aire a centímetros del viejo cabrón, tan cerca, siempre tan cerca de ese maldito viejo, incapaz de alcanzarle. Los golpes de Akatora seguían llegando pero ya no sabía desde dónde. Mi cuerpo respondía por inercia, giraba, lanzaba, intentaba agarrar algo que no estaba donde mis ojos decían que estaba. Cinco años de seguir a ese viejo de mierda y seguía sin poder tocarle como yo quería. Cinco años. Islas cuyos nombres me valían tres hectáreas de verga, puertos llenos de putas que deseaban acostarse conmigo. El viejo fumando tranquilo mientras yo me levantaba del suelo por enésima vez como el pendejo que soy ¿Por qué chingados estoy viendo mi vida pasar ante mis ojos? La respuesta era tan clara que no necesitaba que nadie me lo confirmara. Estaba perdiendo. Contra este rubio hijo de puta.
 
“Hasta crees que me has vencido, rubio” – le dije al único de los rivales que seguía consciente en el campo, volviendo a mi forma original, sintiendo como las fuerzas abandonaban mi cuerpo – “Despierta a tu novio pelirrojo, que tiene más huevos que tú para pelear, ahora empezamos el segundo round, grrr.” – le dije determinado a seguir luchando. Podía sentir mis pies firmes en el suelo, mis rodillas fijas a pesar de los impactos de quien acepto una coca cola de un extraño, indiferentes al estado de inconsciencia que acechaba como un lobo en el frio invierno. Mi cuerpo dejó de responder, pero mis piernas no se movieron, mis pies seguían clavados en la tierra polvorienta de aquel campito de fútbol miserable, cerca de los juegos, un árbol lleno de durianes se meció suavemente, sus frutos jugando con el viento como aquellos niños jugaban antes de que llegáramos a destruir su campito de futbol. Inconsciente, en pie, con las manos vacías y dos hachas grandes cruzadas en la espalda que nunca llegué a usar, todo se volvió negro. Como siempre con el maldito viejo. Como siempre que terminaba un día tras beber sin descanso whisky, aunque fuera mediocre. Como siempre, la historia de una vida tan mediocre como aquel whisky que sin embargo disfrute cada día.
 

Resumen

Belico

Akuma no mi

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Inventario

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2304 - 2619 = -315
Energia: 2507 + 31 = 2538
Espiritu: 1090 + 0 = 1090
#18
Ubbe seguía pegado al costado del gigantesco híbrido, respirando fuerte, los músculos todavía tensos después de la embestida y el puñetazo. La arena seguía cayendo lentamente alrededor de ambos mientras el polvo levantado por la carrera terminaba de asentarse sobre el campo destrozado y entonces Burrich habló.
Ubbe ladeó ligeramente la cabeza mientras lo escuchaba. La respiración pesada, la sonrisa todavía dibujada en su cara. Aquellas palabras sonaban a provocación, a orgullo herido, a alguien que todavía quería seguir peleando.
Ubbe soltó una pequeña risa por la nariz.
- Bro… -murmuró entre dientes.
Durante un segundo se quedó observando al tipo. Esperando, esperando el movimiento, esperando un contraataque.
Porque después de un golpe así, lo normal era que el otro respondiera, así que Ubbe no se retiró, había ganado mucha distancia, no la iba a perder ahora, esto era todo o nada. 
Segundos antes había pasado algo inédito para Ubbe, por un momento temió por su vida, siempre había tenido confianza plena en si mismo, pero cuando impactó contra el híbrido, varias imágenes pasaron por su mente, flashes de su vida, recordando porque luchaba. Su infancia con Kal y su posterior pérdida. Su romance con Bel. Las peleas con Sigurd. Y mucha más gente y muchos momentos pasaron fugazmente por su cabeza mientras pegaba su último golpe. 

No dio ni un paso atrás.
Simplemente tensó el brazo derecho otra vez.
-C’mon then… show me algo decente!
Su puño salió disparado en un movimiento corto y seco, un golpe rápido, casi fugaz, directo a la cara del gigante.
- HIT.
El impacto sonó seco.
Ubbe ya estaba listo para moverse otra vez, los pies preparados para reaccionar si Burrich contraatacaba.
Pero la respuesta no llegó.
El enorme cuerpo frente a él no reaccionó y durante un segundo Ubbe frunció ligeramente el ceño. 
Y de repente el gigantesco hombre simplemente… se vino abajo.
El peso de aquel cuerpo colosal cedió de golpe, cayendo hacia delante como un árbol talado. La tierra tembló ligeramente cuando el cuerpo golpeó el suelo del campo. Ubbe se quedó quieto y parpadeó atónito. 
- …yoou.
Miró al cuerpo.
Luego miró su propio puño.
Luego otra vez al cuerpo.
- Baby… -murmuró.
Durante un segundo el silencio se extendió sobre el campo, y entonces la sonrisa volvió a aparecer en su cara, una sonrisa enorme.
- GAHAHAHAHAHAHA!
Ubbe se llevó una mano a la cara, tocándose el corte que le cruzaba el rostro y donde antes habían estado sus gafas.
- That’s for the gafas, baby!
Sacudió un poco la cabeza, todavía riéndose por lo absurdo de todo aquello, pero entonces sus ojos se movieron y vieron el otro cuerpo en el suelo: El pelirrojo.
Ubbe dejó de reír inmediatamente.
- Oh shit.
Se agachó junto a Owen casi al instante, dándole la vuelta con cuidado mientras observaba rápidamente las heridas y el estado del chico. El tono de su voz cambió completamente; más concentrado, más serio.
Las manos grandes del buccaneer empezaron a moverse con una precisión sorprendente para alguien de su tamaño.
- Easy baby… easy… -murmuró mientras revisaba respiración, pulso y heridas- don’t die on me now, que quiero conocer al del brazo mecánico, tío. 
Saco de su chaleco un pequeño botiquín mientras examinaba el golpe en la cabeza del pelirrojo.
- You good, bro… you good… -seguía murmurando casi para sí mismo- Doctor Ubbe got you.
El campo volvió a quedar en silencio.
Solo el viento del desierto movía la arena alrededor del viejo campo de fútbol destrozado mientras el enorme buccaneer se inclinaba sobre el cuerpo del pelirrojo, trabajando con cuidado inesperado en medio de aquel caos. Ubbe había ganado el combate, había triunfado en aquella batalla. Además, había tomado una de las mejores ColaZero que había bebido en toda su vida, aunque ahora le había dejado un sabor extraño en la boca. Quizá un poco de fruta le ayudaría limpiar ese mal sabor de boca. 

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1391 - 100 = 1291
Energia: 2807 + 23 = 2830
Espiritu: 1204 + 0 = 1204
#19
Un pitido. Uno de esos que solo mitigan el sonido total de todo lo que está a su alrededor. El sol golpeaba con una fuerza inusitada, dejándole en un estado de confusión tremendo. Jaqueca, ¿Resaca? No sabía ni qué sentir su cerebro, había sufrido tantísimos estímulos en una fracción de tiempo tan pequeña que solo estaba esforzándose por mantener la maquinaria encendida o, bueno, medio apagada, "ahorrando batería".

De los agujeros de la nariz del muchacho brotaba sangre a cántaros, se había dado con el tabique al suelo en cuanto su cuerpo cedió a la increíble cantidad de cosas que había sufrido. Una mano tremendamente musculada comenzó a ayudarle, él tan solo sentía cómo su cuerpo simplemente pesaba menos por simplemente ser levantado, ni más ni menos, y no por que su cuerpo entendiese mínimamente qué era lo que estaba pasando con él. Fue volteado como si se tratase de una carne asada: Primero de un lado y, después, del otro. Con el cuerpo, aparte de ensangrentado en toda la tierra seca que yacía justo debajo de él, muy maltrecho, cabello desparramado y desordenado y sus ropas bastante desgarradas. No podía escuchar bien, sus tímpanos parecían estar muy confusos al igual que ocurría con su sentido del equilibrio, como si le costase levantar la cabeza.

- You good, bro… you good… -

-...eh?-

- Doctor Ubbe got you.

[Imagen: a91700a2ede0984fb03dc2d70f4156e0.jpg]
-...Ubbe? ¿Uber?-

En otro plano de la existencia, probablemente, el segundo nombre podría pertenecer a una macro-corporación de transporte, pero aquí sonaba parecida al nombre de quien parecía estarse llamando "doctor", lo que su cuerpo pedía a gritos prácticamente desde que había abandonado la Isla de Samba y surcado el Grand Line. Sentía las suturas, pero no le dolían. Sentía los vendajes, el alcohol y los desinfectantes, pero ninguno generaba ardor o picazón. El alivio empezó a ser sentido por un cuerpo derrotado, agotado, que ya recibió un castigo atroz. Su brazo izquierdo, aún cubierto en yeso, yacía a su lado, sucio y ligeramente dañado, con algunas quebraduras en su escayola y que tal vez, y solo tal vez, el "Doctor Ubbe" podría ayudar a sanar con una mayor rapidez -¿Qué...pasó...con el tipo de las bebidas?- veía cuatro o cinco cabezas de un sujeto muy genial, algo maltrecho y, ahora, de repente, sin las gafas que le vio a un inicio en cuanto había tomado esa bebida granate oscuro ofrecida. En su cabeza, todo se apagó desde ese preciso instante, una "escena desaparecida atrás de otra", hasta que le atacó una jaqueca atroz -¡AGH!- llevó su mano derecha, ahora, hacia el rostro, justo hasta la frente. Un dolor inusitado que también saltaba a gritos de su pecho, su rostro se frunció muchísimo al igual que su ceño y sus dientes, dejando en vista esos largos colmillos que caracterizaban en su expresividad jovial aunque muy lastimada -Apuesto dos...millones de berrys que...morí, y estoy...en el cielo...de la gente guay.- porque sí, le había faltado poco, MUY poco para que su vida expirara en ese preciso instante. Su cuerpo solo reaccionó para mantenerse con vida, más no para, siquiera, poder ponerse en pie correctamente.

Intentó incorporarse con un poco de ayuda ya que ni siquiera podía utilizar su brazo izquierdo como punto de apoyo, trastabillando muchísimo en el proceso. Una vez de pie, tenía a su lado la sombra gigantesca del mismo rubio con el que habían compartido aquella bebida, tan o más maltrecho que el propio Owen aunque, realmente, con mucha más consciencia que él -...ese es...- su vista no le fallaba: A varios metros, yacía aquel sujeto que, en un principio, le había provocado un estado de insconciencia en donde no recordaba ni dónde ni cómo ni cuándo había acabado tan mal. El pelirrojo, ahora, vendado, intentó levantar la vista arrastrando la cabeza con el gigantesco peso que esta tenía -...el tipo...de las bebidas? ¿Qué pasó?- arrastraba las palabras mientras jadeaba sin cesar, uno de sus ojos se cerraba solo por el dolor que tenía en todo su cuerpo.

Se aproximó a aquel cuerpo tumbado, fallecido o no. Era inmenso, más que el rubio musculoso que le había ayudado hacía poco, oscuro y con un olor a alcohol fermentado que ni el estado de medio-consciencia del pelirrojo podía evitar en cuanto estuvo justo delante de él -¿Qué ha pasado?- su corazón latía con fuerzas, intentando que la sangre siguiese bombeando por su cuerpo. Hubo un impulso inevitable en él, uno que aún se mantenía en ese cerebro inconsciente: Revisar sus bolsillos y todo lo que traía consigo; Quería comprobar si aún seguía con vida ya que, cuando alguien responde, automáticamente, busca defender sus efectos personales -Coño...no...responde.- es decir que, efectivamente, aquel sujeto había pasado a mejor vida. Tal vez, si el rubio inmenso pudiese aclararle las cosas, ciertamente, podría sentirse menos culpable de, siquiera, recordar qué fue lo que pasó hasta dejarlos en una situación tan precaria -Toma. Tiene...alguna que otra cosa.- y, entregándole todo el botín al gigantón rubio presentado como "Doctor Ubbe", estiraba su mano débil hasta que los objetos y dinero sucumbieron ante el suelo, casi como una presentación de tributo.

Cuando finalizó con la revisión de aquel cuerpo con mucha dificultad y torpeza, comenzó a mirar en todas las direcciones posibles, buscando un mínimo ápice o aliciente de conocimiento sobre cualquier cosa: Una ciudad cercana, Gwen, su Maestro o incluso Jin, no importaba, algo que pudiese volverle a dejar en eje y evitar hacerle sentir que, aparte de medio-muerto, también, estaba perdido...hasta que su vista, a unos 20 metros, le hizo darse cuenta de algo que pasó exactamente igual con él hace varios meses atrás.

[Imagen: 4f0065990eaa2e4bc6f2231fc09ab714.jpg]
-...qué...es eso?-

La sangre de su nariz seguía brotando, pero él buscaba secársela con el dorso de la mano. Su mirada, agotada, ojerosa y muy herida, se dirigió directamente sobre un objeto muy parecido que ya había visto una vez: Una fruta con espirales rodeada de frutas normales y brotando de un árbol, como si nada, exactamente igual que había pasado con la suya propia.

[Imagen: 0d954a47097ea43cb8c8c912e6dc0c0b.jpg]
-...tío, mira allá.-

No pudo levantar el brazo para señalársela, ya no tenía fuerzas ni energía para eso, así su mirada luzca algo más despierta y atenta. Clavó sus ojos en dirección a lo que era un árbol de durianes no muy lejos de su posición actual, pinchudito y algo amarronado. ¿Acaso las frutas del diablo eran más habituales de lo que Owen podría haber imaginado?

Defuse the Bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: -213 + 363 = 150
Energia: 3065 + 0 = 3065
Espiritu: 1246 + 0 = 1246
#20
✓
Intervención
completada



Valoracion Owen

— Calidad del rol: 2

— Personaje: 2

— Estrategia: 1,5

— Rolear acorde a las guias: 2

— Total: 7,5


Owen obtiene

— Puntos Mugiwara: 72

— Reputacion: 81




Valoracion Ubbe

— Calidad del rol: 1,5

— Personaje: 1,5

— Estrategia: 1,5

— Rolear acorde a las guias: 1,5

— Total: 6


Ubbe obtiene

— Puntos Mugiwara: 54

— Reputacion: 162 

— Puntos Atributo: 14 



STAFF DE NAKAMA NO MI
Consecuencias de la intervensión:

Owen

Ubbe


Salto de foro:


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