30-03-2026, 10:21 PM
(Última modificación: 30-03-2026, 10:25 PM por Rackham Uker.
Razón: Se me pasó poner una tilde en el título, sepan disculpar
)
Día 88 de Verano, Año 17
Medio día > 12:03 - 26°
Llegada a Jaya de Los Sepultura.
(Tema de salida de Arabasta corregido y cerrado aquí)
Tal y como la información lo dictaba, tal y como había avisado justo antes de partir.
El Grand Line era un mar extraño, una oración que se había quedado grabada a fuego en su mente desde ese extraño viaje de Little Garden hacia Drum. Tormentas, calores que podrían provocar una sequía, nieve en cantidades que ni el niño que nació en el North Blue había visto nunca, y todo eso solo en unos cuantos minutos. Sabiendo eso, su aviso de que no esperaran un viaje fácil hacia Jaya venía desde la experiencia, más que del conocimiento marítimo que había adquirido a través de los libros.
Se encontraron con una tormenta mientras el sol le dedicaba los últimos instantes de luz, como bien aseguró en cuanto Eros le preguntó antes. Por suerte, lo ya vivido le hizo tener más confianza en sí mismo, así como en el Black Widow, un barco que no los había dejado solos. Pudieron sortear las olas sin problema, moviéndose con gracia entre las mismas (toda la gracia que permite un vehículo marítimo tan grande como ese, ¿no?), superando ese obstáculo y obteniendo como recompensa un viaje sin complicaciones hasta su llegada a Jaya.
Luego de unos días de viaje, se pudo ver en el horizonte la isla que se convertiría en su hogar temporal: Jaya, la tierra de los piratas. La inexistencia de marines en ese lugar debería ser algo que lo calmara, conociendo lo que el cocinero del grupo pensaba de ellos, pero podía pensar con claridad pese a sus problemas personales con esa gente. Eran una fuerza del orden, el objeto inamovible con el que la indetenible piratería chocaba una y otra vez, ambos cediendo y aguantando en un ciclo sin fin. Así como en un lugar donde solo existan marines, no tendrían razón de mantener su trabajo, en una isla dominada y habitada puramente por piratas se podría convertir en el mayor punto de caos en el mar. Una isla donde no existe un gobierno, sino que la ley del más fuerte se encarga de mandar a todos.
Por alguna razón, eso lo hizo sonreír. Hace unos cuantos meses podría haberse sentido nervioso y asustado por la idea de encontrarse a gente más fuerte, no era más que un soñador que no tenía la fuerza para siquiera zarpar en busca de su objetivo. Podría agradecerle a Sakana algo, el mostrarle el nivel al que debía enfrentarse, al que debía llegar. Sohem también había ayudado, a su manera. Su aparición en Little Garden y la demostración de su poder le dejó en claro que era posible alcanzar ese punto, le dio un margen de referencia a una idea que antes no eran más que imaginaciones sin experiencia.
- Bien, ¿Qué tipo de gente nos encontraremos? -
No podía esperar a que esa pregunta sea respondida.
Cuando llegó el momento, dio el aviso para que todo el mundo tomara sus posiciones y se prepararan para llegar a puerto. Movió el timón con maestría y se aseguró con la vista de que las velas estuvieran elevadas. Así era, pues habían tenido que navegar con viento en contra durante el último tramo y decidieron dejar que la propia corriente del agua los guíe hacia su destino.
Eros, como en cada ocasión que les tocaba moverse de isla en isla, se mantuvo gran parte del viaje afinando detalles y manteniendo tanto el barco como todo lo que estuviera en su interior en un punto fino. Kiyoshi había sido encargado de los cañones, en caso de que sufrieran un ataque inesperado y Varo lo había ayudado a repartir y ordenar las comidas que antes había preparado, para que Uker pueda concentrarse en su tarea de llevarlos sanos y salvos a la siguiente isla.
En cuanto el ancla tocó el suelo marítimo y el barco dio sus últimos movimientos, la figura de él marcado no tardó en abandonar el timón y saltar a suelo firme, fuera del barco, llevando consigo la soga que usaría para atar el barco y dejarlo firme en su lugar. Solo un pequeño seguro además del ancla. En cuanto eso estuvo terminado, dio un vistazo al lugar, encontrándose con un mejor clima del que esperaba.
Ni tanto calor como Arabasta, ni tanto frío como Drum, aquí sí podría moverse y luchar sin que el clima sea un problema. A lo lejos, pudo ver un gran árbol elevarse, así como la montaña sobre la que apenas podía visualizar construcciones, preguntando si se trataba de un pueblo o algo parecido.
Tenían algo de tiempo antes de que el Log Pose se acostumbrara de nuevo, podrían recorrer esta isla a placer.
Estaba emocionado, demasiado emocionado.
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