04-04-2026, 03:19 AM
(Última modificación: 04-04-2026, 03:28 AM por Maria Merlot.
Razón: Puse el invetario oculto xD
)
Narrador / María Merlot
SOUNDTRACK
Día 60 de Verano.
Año 17.
7:41 a.m.
Reino de Sakura, Isla de Drum.
Año 17.
7:41 a.m.
Reino de Sakura, Isla de Drum.
Mantén la boca cerrada.
Solo sirve tu belleza.
Tonta, hueca, inútil.
Solo sirve tu belleza.
Tonta, hueca, inútil.
Una flor del árbol de cerezos cayo sobre la palma abierta de su mano. La miro por varios minutos: tan rosada, tan frágil pero tan hermosa, tan esperanzadora. ¿Ella era una Flor de Cerezo? Con el tono actual de su cabello, más de un habitante del Reino de Drum se lo comento, que si las Sakuras tomarán forma humana, seguro tendrían su apariencia divina. Aquellos comentarios en su momento la hicieron sonreír, sabia bien lo que el reflejo del espejo le decía cada día de su vida. Por esa razón fue que su vida se torció tanto pero ahora, con la Tripulación de los Manos Muerta, el camino se vislumbraba radiante. Nunca era tarde, y el presente significaba justo eso: Un regalo para vivir.
Debajo de aquella sonrisa, muy en lo recóndito de su alma, aun podía escuchar las palabras despectivas que siempre recibió hacia su inteligencia. Ciertamente, ella por algún motivo sabía leer y escribir, pero pocas veces lo pudo poner en practica en su pasado. Un libro, una hoja, un lápiz… privilegios que no poseía, porque la única utilidad que tenía para sus amos era verse bonita y estar callada. Claro, no es que por eso se limitará, con más razón, gracias a su linda cara podía manipular y conseguir lo que anhelaba su corazón, aunque fueran migajas que pagaba muy caro con su cuerpo. A veces odiaba su memoria, cuando leía el periódico, o libros sobre geografía o historia, nunca lograba retener nada pero eso no significará que la cotilla del mundo pasado, presente y futuro, no le llamará la atención, claro que si… pero se le escurría de la cabeza como el agua entre los dedos.
Cuando Ashveil la rescato, y Hyakinthos le dio una razón para vivir, pensó que disfrutaría el momento hasta que finalizará, porque aunque fuera optimista la mayoría de las veces, sabía bien que su destino estaba entrelazado a un tritón que nunca la dejaría en paz. Él siempre la encontraba, y esta vez no sería la excepción… y menos cuando su cara estaba en un Wanted Mundial. Con el paso de los meses, María aprendió algo: No tenía porque temer. Los nakamas de los Manos Muertas no se asemejaban a ninguna tripulación que hubiese conocido antes, ellos no buscaban robar, matar, extorsionar, prostituir… solo libertad. No eran héroes, claro que no, pero tampoco villanos… o así los percibía la de antiguos cabellos celestes.
Parlanchina por naturaleza, la mestiza siempre buscaba escuchar y ser escuchada. Veía al gigante Thrym navegar, leer las estrellas y los mapas, y aunque ella siempre se confundía con el norte o el sur, la esencia de la profesión no le resultaba ajena: guiar por el buen camino hacia lugares maravillosos. El tiempo que paso con Odeth igual, en el entorno culinario, dónde su dieta era de lo más peculiar, la hermosa oni la acepto sin rechistar, elaborando platillos veganos muy interesantes y con perfiles de sabores increíbles, tanto que si María no viera que solo usaba productos veganos, pensaría que había algo más proteico en las combinaciones. Luego estaba la medicina, siguiendo a Hyakinthos casi todos los días como el objeto de su fanatismo buscaba entender todo sobre él. Verlo leer tan concentrado los libros médicos, ajustando sus lentes miembros mezclaba ingredientes, creando pomadas, ungüentos y pastillas. Ella a veces lo ayudaba, sosteniendo algo aquí, pasándole algo allá. De él aprendió algo muy valioso, anotar lo importante, por eso desde Whisky Peak llevaba consigo una pequeña libreta de anotaciones ahí plasmaba sus ideas caóticas, lo que salia de su corazón empíricamente, luego investigaba mejor y las transcribía a anotaciones más… científicas. Y claro, últimamente, al ver a la nueva integrante Maki D. Zennin, su Unnie, hacer con la madera cosas increíbles como reparar el Flush Royal o tocar la guitarra con majestuosidad también le interesaba saber el cómo, el por qué. ¡Si quería saber todo sobre todo! María erróneamente pensaba que se trataba solo de la información de la prensa rosa le gustaba mucho el chisme pero luego entendió algo más… el conocimiento le permitiría ser quien quisiera ser, comerciar lo que quisiese comerciar… ahí radicaba SU LIBERTAD.
Negando con la cabeza al tiempo que abría el pequeño cuaderno de notas dónde escribió lo que veía del árbol de cerezos e hizo un sencillo dibujo de este dónde fue agregando comentarios cortos: flores aquí, tallo rugoso allá. Al concluir coloco la flor y la prenso entre esas páginas. Guardo todo en el bolsillo de su pantalón. Acomodo su bufanda colorida, luego ajusto su gorro con orejas de conejo. A su lado, sentado y tranquilo hasta ese momento Cara Melo, quien casi siempre la acompañaba desde que regreso.
La joven agregaría más cosas a su libreta, y ese día comenzaría por algo que le gustaba mucho: Hacer compras. Estar en una isla sin civilización como Little Garden le golpeo en la nariz con algo muy verdadero: Comprarlo estaba bien, hacerlo estaba mejor; y si luego puede venderlo nadaría entre millones de berrys. Muchas ideas iban y venían en su cabeza, a diferencia de lo que podrían pensar muchos, ella no era tonta, su inteligencia no estaba mal, y cada día con cada cosa que aprendía aumentaba un escalón más… y por eso la determinación de aprender a fabricar para poder vender.
Con pasos constantes, y sin perder la sonrisa, iba caminando hacia la herrería. Ahí tenia pensando comprar cosas, muchas cosas. A las personas en general les caía bien, así que por frecuentar la isla ya se había ganado a todos los habitantes del pueblo. Una vez, se vio así misma pegada en la pared, su cartel de SE BUSCA, alguien le pregunto si era ella, María se observo por un momento, inclino la cabeza y sonrió con todo el toque divino y sintonía natural que podía emanar de su etérea apariencia y les dijo: Tiene cabello azul, el mío es rosado como las flores de cerezo. Con eso todos a su alrededor asintieron, alguien tan bonita y agradable no podía ser una pirata buscada, descartaron el cartel, y nadie más volvió a pensar que la preciosa mujer podía estar siendo buscada. En el fondo, tampoco les importaría, alguien con su esencia, debía ser protegida. Después de ese día no volvió a ver el Wanted de la Celeste en ningún lugar, quizás algún enamorado secreto se encargaba de arrancarlos.
Con su falta de orientación tuvo que pedir varias indicaciones para llegar a la herrería, al final un amable hombre todo sonrojado llamado Joshue, la llevo hasta el sitio. Ahí María compro muchas armas, una de cada cosa que vio, hasta municiones (balas). A parte de sus dagas, tantos y escudo, nunca uso nada más como defensa o ataque, pero si deseaba saber cómo funcionaban, debía esforzarse al máximo y destruir para construir. También se llevo un par de libros sobre armamento y fabricación. Al salir de la tienda monto todo en la mascota, y emprendió el camino de regreso al Flush Royal, aunque siempre tan dispersa y perdida como le era habitual.
Debajo de aquella sonrisa, muy en lo recóndito de su alma, aun podía escuchar las palabras despectivas que siempre recibió hacia su inteligencia. Ciertamente, ella por algún motivo sabía leer y escribir, pero pocas veces lo pudo poner en practica en su pasado. Un libro, una hoja, un lápiz… privilegios que no poseía, porque la única utilidad que tenía para sus amos era verse bonita y estar callada. Claro, no es que por eso se limitará, con más razón, gracias a su linda cara podía manipular y conseguir lo que anhelaba su corazón, aunque fueran migajas que pagaba muy caro con su cuerpo. A veces odiaba su memoria, cuando leía el periódico, o libros sobre geografía o historia, nunca lograba retener nada pero eso no significará que la cotilla del mundo pasado, presente y futuro, no le llamará la atención, claro que si… pero se le escurría de la cabeza como el agua entre los dedos.
Cuando Ashveil la rescato, y Hyakinthos le dio una razón para vivir, pensó que disfrutaría el momento hasta que finalizará, porque aunque fuera optimista la mayoría de las veces, sabía bien que su destino estaba entrelazado a un tritón que nunca la dejaría en paz. Él siempre la encontraba, y esta vez no sería la excepción… y menos cuando su cara estaba en un Wanted Mundial. Con el paso de los meses, María aprendió algo: No tenía porque temer. Los nakamas de los Manos Muertas no se asemejaban a ninguna tripulación que hubiese conocido antes, ellos no buscaban robar, matar, extorsionar, prostituir… solo libertad. No eran héroes, claro que no, pero tampoco villanos… o así los percibía la de antiguos cabellos celestes.
Parlanchina por naturaleza, la mestiza siempre buscaba escuchar y ser escuchada. Veía al gigante Thrym navegar, leer las estrellas y los mapas, y aunque ella siempre se confundía con el norte o el sur, la esencia de la profesión no le resultaba ajena: guiar por el buen camino hacia lugares maravillosos. El tiempo que paso con Odeth igual, en el entorno culinario, dónde su dieta era de lo más peculiar, la hermosa oni la acepto sin rechistar, elaborando platillos veganos muy interesantes y con perfiles de sabores increíbles, tanto que si María no viera que solo usaba productos veganos, pensaría que había algo más proteico en las combinaciones. Luego estaba la medicina, siguiendo a Hyakinthos casi todos los días como el objeto de su fanatismo buscaba entender todo sobre él. Verlo leer tan concentrado los libros médicos, ajustando sus lentes miembros mezclaba ingredientes, creando pomadas, ungüentos y pastillas. Ella a veces lo ayudaba, sosteniendo algo aquí, pasándole algo allá. De él aprendió algo muy valioso, anotar lo importante, por eso desde Whisky Peak llevaba consigo una pequeña libreta de anotaciones ahí plasmaba sus ideas caóticas, lo que salia de su corazón empíricamente, luego investigaba mejor y las transcribía a anotaciones más… científicas. Y claro, últimamente, al ver a la nueva integrante Maki D. Zennin, su Unnie, hacer con la madera cosas increíbles como reparar el Flush Royal o tocar la guitarra con majestuosidad también le interesaba saber el cómo, el por qué. ¡Si quería saber todo sobre todo! María erróneamente pensaba que se trataba solo de la información de la prensa rosa le gustaba mucho el chisme pero luego entendió algo más… el conocimiento le permitiría ser quien quisiera ser, comerciar lo que quisiese comerciar… ahí radicaba SU LIBERTAD.
Negando con la cabeza al tiempo que abría el pequeño cuaderno de notas dónde escribió lo que veía del árbol de cerezos e hizo un sencillo dibujo de este dónde fue agregando comentarios cortos: flores aquí, tallo rugoso allá. Al concluir coloco la flor y la prenso entre esas páginas. Guardo todo en el bolsillo de su pantalón. Acomodo su bufanda colorida, luego ajusto su gorro con orejas de conejo. A su lado, sentado y tranquilo hasta ese momento Cara Melo, quien casi siempre la acompañaba desde que regreso.
La joven agregaría más cosas a su libreta, y ese día comenzaría por algo que le gustaba mucho: Hacer compras. Estar en una isla sin civilización como Little Garden le golpeo en la nariz con algo muy verdadero: Comprarlo estaba bien, hacerlo estaba mejor; y si luego puede venderlo nadaría entre millones de berrys. Muchas ideas iban y venían en su cabeza, a diferencia de lo que podrían pensar muchos, ella no era tonta, su inteligencia no estaba mal, y cada día con cada cosa que aprendía aumentaba un escalón más… y por eso la determinación de aprender a fabricar para poder vender.
Con pasos constantes, y sin perder la sonrisa, iba caminando hacia la herrería. Ahí tenia pensando comprar cosas, muchas cosas. A las personas en general les caía bien, así que por frecuentar la isla ya se había ganado a todos los habitantes del pueblo. Una vez, se vio así misma pegada en la pared, su cartel de SE BUSCA, alguien le pregunto si era ella, María se observo por un momento, inclino la cabeza y sonrió con todo el toque divino y sintonía natural que podía emanar de su etérea apariencia y les dijo: Tiene cabello azul, el mío es rosado como las flores de cerezo. Con eso todos a su alrededor asintieron, alguien tan bonita y agradable no podía ser una pirata buscada, descartaron el cartel, y nadie más volvió a pensar que la preciosa mujer podía estar siendo buscada. En el fondo, tampoco les importaría, alguien con su esencia, debía ser protegida. Después de ese día no volvió a ver el Wanted de la Celeste en ningún lugar, quizás algún enamorado secreto se encargaba de arrancarlos.
Con su falta de orientación tuvo que pedir varias indicaciones para llegar a la herrería, al final un amable hombre todo sonrojado llamado Joshue, la llevo hasta el sitio. Ahí María compro muchas armas, una de cada cosa que vio, hasta municiones (balas). A parte de sus dagas, tantos y escudo, nunca uso nada más como defensa o ataque, pero si deseaba saber cómo funcionaban, debía esforzarse al máximo y destruir para construir. También se llevo un par de libros sobre armamento y fabricación. Al salir de la tienda monto todo en la mascota, y emprendió el camino de regreso al Flush Royal, aunque siempre tan dispersa y perdida como le era habitual.
Día 60 de Verano.
Año 17.
4:06 p.m.
En algún lugar escondido de la Costa, Isla de Drum.
Año 17.
4:06 p.m.
En algún lugar escondido de la Costa, Isla de Drum.
Arribo al barco hacia un par de horas, una ventisca la acompaño ocultando sus pasos y supuso que también el olor. Con cuidado descargo sus compras en la habitación, del lado que le correspondía, justo a la derecha de su escritorio y lejos de sus libros, después de todo podían ser cortados por las armas de filo. Quitándose los zapatos tomo el primer libro, trataba sobre espadas, específicamente katanas. Ella tomo la que compro y la dejo en su regazo mientras leía con atención. También abrió su cuaderno de notas, e iba colocando comentarios en las hojas vacías, que poco a poco fueron llenándose:
Bitácora de María Artesana Merlot, Entrada Completa de Katana:
Tsuka: Mitad/Mitad, dónde deben poner las manos, limpias de preferencia. Sujetar, controlar y seguridad.
Tsuka-ito: Como las trenzas de mi cabello. ¡Se verán muy lindo! Antideslizante, integridad. Usar tela de calidad.
Tsuba: Cosa redonda… protección de mano, equilibrio, apoyo para desenfundar. Recordar colocar símbolo de quien lo empuñe. Nota: Iguana si es para Unnie.
Nagasa: Fundir bien, golpear con precisión, no dejar agrietarse, define el alcance.
Ha: Filo, es lo que cortara. El alma del arma.
Saya: Proteger u ocultar el arma, para Unnie será verde.
Sageo: Mejor agarre, pero puede ser muy bonito.
Kojiri: Un bonito equilibrio con estética.
Materiales: Acero, madera y cuerdas.
Proceso: Buen material, plegado y refinado, forjado, recubrimiento y templado, por último, pulido final.
Tsuka: Mitad/Mitad, dónde deben poner las manos, limpias de preferencia. Sujetar, controlar y seguridad.
Tsuka-ito: Como las trenzas de mi cabello. ¡Se verán muy lindo! Antideslizante, integridad. Usar tela de calidad.
Tsuba: Cosa redonda… protección de mano, equilibrio, apoyo para desenfundar. Recordar colocar símbolo de quien lo empuñe. Nota: Iguana si es para Unnie.
Nagasa: Fundir bien, golpear con precisión, no dejar agrietarse, define el alcance.
Ha: Filo, es lo que cortara. El alma del arma.
Saya: Proteger u ocultar el arma, para Unnie será verde.
Sageo: Mejor agarre, pero puede ser muy bonito.
Kojiri: Un bonito equilibrio con estética.
Materiales: Acero, madera y cuerdas.
Proceso: Buen material, plegado y refinado, forjado, recubrimiento y templado, por último, pulido final.
María desenvaino el arma, la visualizo, con cada parte de la lectura y anotaciones, entonces fue deconstruyéndola en su cabeza. Se levanto, e imitando los movimientos de Maki, la blandió al aire. Se fijo en el Ha, en lo simple del Tsuba, en los diseños del Tsuka y Tsuka-ito. Pudo sentir su peso, el equilibro de cada elemento. Una sonrisa se apodero de sus labios, necesitaba golpearla contra algo, pero no ahí, se puso los zapatos, y salió corriendo hasta llegar a la baranda del barco y saltar a la playa. Se mojo los pies, no le importo, porque vio lo que necesitaba: Una roca muy grande.
Golpe, golpe, golpe.
El metal sobre la piedra dejaba escapar chispas, y aquel sonido se asemejaba en su cabeza a chillidos dolorosos. Cuando la semi sirena dejo de golpear, evaluó el filo del arma, las muescas dejadas. Si, sin duda ella podría… hacer una mucho mejor. Al regresar al barco hizo más anotaciones, envaino el arma… y paso a la siguiente. Le gustaba mucho eso, aprender… y si no tenía a nadie que le enseñara, lo haría por sus propios medios y métodos: ensayo y error, leer y practicar, destruir y construir.
Tiempo, mucho tiempo sumergida en libros y armas, haciendo y deshaciendo. Apenas comía, apenas hablaba, su enfoque maniático a ese conocimiento que iba floreciendo en su mente la consumía, tanto que más de una vez se llevó un regaño del doctor, por descuidar las horas de cada alimento, por no dormir.
La katana funcionaba igual que la espada, que el tanto, la daga y el cuchillo. Los probo también en las piedras de la playa. En esos días probo todas las armas que compro, también garabateo en su cuaderno de nota el funcionamiento de cada uno, a continuación las entradas resumidas:
Bitácora del Martillo Simple y el Martillo a dos manos: Cabezas grandes, son pesados, agarre fijo, usar con mucha fuerza. Rompió varias rocas sin esfuerzo, destrozaría cráneos como yo mordiendo uvas. Se requiere acero, madera y cuero.
Bitácora del Látigo: Al principio me pareció algo curioso, como una cinta para el cabello muy fea, pero luego entendí su utilidad cuando lo golpeé contra el suelo, el sonido retumbo en mis oídos, y la línea que dejó en la playa de piedras hablaba de algo muy flexible y doloroso. Esto último, lo aprendí a las malas, cuando por mi inexperiencia se enrollo en mi tobillo dejando una marca que desapareció con los días. Mantenerse a distancia si alguien usa uno. Se requiere acero, madera y cuero.
Bitácora del Mangual: ¡Las armas que apliquen fuerza están siendo mis favoritas! Cadena y bola muy pesada, fue liberador lanzarlo contra las rocas, cada golpe se sintió muy bien, debería usarlo como terapia cuando este triste o enojada, subió mi adrenalina. Aunque mi precisión no es la mejor. La unión entre la vara y la bola es vital. Se requieren los mismo materiales que los usados para fabricar el látigo.
Bitácora de la Lanza: Larga, me recordó al bo de madera, solo que en la punta tiene justo eso, una punta. Mi precisión no es la mejor, así que cuando la lance no dio en el blanco, pero para empalar o apuñalar a distancia no esta mal. Solo puede ir en una dirección, si alguien me la lanza daré un paso al costado. La asta, ahí radica lo importante. Se requiere los mismo materiales que el mangual.
Bitácora del Nunchaku: ¡ME GUSTA! Aunque el moretón en mi cara diga lo contrario. Esta vez no golpee rocas, no, lo hice al aire después de todo se supone que mis habilidades son cuerpo a cuerpo, irónico si me lo preguntan. Estirarlos de un lado, pasarlos a otra mano, atacar al rival imaginario, regresar a mi posición. Otro moretón en el lado contrario de la cara. Me odia pero definitivamente yo lo amo, solo debo practicar más para no ser víctima del efecto rebote. La cadena, ahí radica algo importante. Se requiere madera y acero.
Bitácora de la Tonfa: Luego de quedar encantada con el Nunchaku era la siguiente a probar para entenderla. Se sentía más ligera, más fácil de utilizar. ¡No me hizo moretones! Hoy están ya verdes. Esta vez construí un monigote de piedras, apilando muchas de estas, lo bauticé como Rodolfo. Lo golpee usando el arma, como lo decía el libro. Hable muy rápido, uno se deslizo haciendo un giro que golpeo mi boca e hizo sangrar mi labio. No esta mal, su diseño me gusta, y servirá para algo. Pendiente con las uniones en el mango. Se requiere madera y cuero.
Bitácora del Tridente Tenedor Gigante: Me confunde demasiado esta forma, parece algo que Thrym usaría para comerse algo muy pequeñito. ¡Rodolfo termino apuñalado tres veces en cada golpe! Se sentía igual que la lanza, aunque no sería tan efectivo lanzarlo, con buena precisión haría daño. Pendiente con el punto de unión, puede quedar siendo solo un bonito palo. Se requiere lo mismo que la lanza.
Bitácora de la Pistola/Rifle: Me recuerda a mi hermano Jensen Valentine, él me explico mucho sobre armas de fuego, entender su funcionamiento debería ser más sencillo. ¿No? El cañón, miras, martillo, pestillo, gatillo, empuñadura, tambor. El de ojos rojos me comento que existe una forma de que un tirador quede expuesto: que se agoten las municiones o lo desarmen. Rodolfo, ese día fue un tipo afortunado, porque no le dispare, mi puntería es un asco, ya lo había hecho con Jensen. Se requiere lo mismo que el tridente.
Bitácora de Balas: Pequeñas, el pack que compre. Hice muchas pruebas: las lance, las mordí, las pise, luego las abrí descubriendo su interior, lo que me llevo a probar el polvo gris. ¡No lo recomiendo! Pólvora, mejor no experimentar con ella… por ahora. Eso sí, según el libro, si se mojaba perdía el efecto kaboom, lógico si había fuego no podía haber agua y viceversa. Se requiere acero y pólvora.
Tiempo, mucho tiempo sumergida en libros y armas, haciendo y deshaciendo. Apenas comía, apenas hablaba, su enfoque maniático a ese conocimiento que iba floreciendo en su mente la consumía, tanto que más de una vez se llevó un regaño del doctor, por descuidar las horas de cada alimento, por no dormir.
La katana funcionaba igual que la espada, que el tanto, la daga y el cuchillo. Los probo también en las piedras de la playa. En esos días probo todas las armas que compro, también garabateo en su cuaderno de nota el funcionamiento de cada uno, a continuación las entradas resumidas:
Bitácora del Martillo Simple y el Martillo a dos manos: Cabezas grandes, son pesados, agarre fijo, usar con mucha fuerza. Rompió varias rocas sin esfuerzo, destrozaría cráneos como yo mordiendo uvas. Se requiere acero, madera y cuero.
Bitácora del Látigo: Al principio me pareció algo curioso, como una cinta para el cabello muy fea, pero luego entendí su utilidad cuando lo golpeé contra el suelo, el sonido retumbo en mis oídos, y la línea que dejó en la playa de piedras hablaba de algo muy flexible y doloroso. Esto último, lo aprendí a las malas, cuando por mi inexperiencia se enrollo en mi tobillo dejando una marca que desapareció con los días. Mantenerse a distancia si alguien usa uno. Se requiere acero, madera y cuero.
Bitácora del Mangual: ¡Las armas que apliquen fuerza están siendo mis favoritas! Cadena y bola muy pesada, fue liberador lanzarlo contra las rocas, cada golpe se sintió muy bien, debería usarlo como terapia cuando este triste o enojada, subió mi adrenalina. Aunque mi precisión no es la mejor. La unión entre la vara y la bola es vital. Se requieren los mismo materiales que los usados para fabricar el látigo.
Bitácora de la Lanza: Larga, me recordó al bo de madera, solo que en la punta tiene justo eso, una punta. Mi precisión no es la mejor, así que cuando la lance no dio en el blanco, pero para empalar o apuñalar a distancia no esta mal. Solo puede ir en una dirección, si alguien me la lanza daré un paso al costado. La asta, ahí radica lo importante. Se requiere los mismo materiales que el mangual.
Bitácora del Nunchaku: ¡ME GUSTA! Aunque el moretón en mi cara diga lo contrario. Esta vez no golpee rocas, no, lo hice al aire después de todo se supone que mis habilidades son cuerpo a cuerpo, irónico si me lo preguntan. Estirarlos de un lado, pasarlos a otra mano, atacar al rival imaginario, regresar a mi posición. Otro moretón en el lado contrario de la cara. Me odia pero definitivamente yo lo amo, solo debo practicar más para no ser víctima del efecto rebote. La cadena, ahí radica algo importante. Se requiere madera y acero.
Bitácora de la Tonfa: Luego de quedar encantada con el Nunchaku era la siguiente a probar para entenderla. Se sentía más ligera, más fácil de utilizar. ¡No me hizo moretones! Hoy están ya verdes. Esta vez construí un monigote de piedras, apilando muchas de estas, lo bauticé como Rodolfo. Lo golpee usando el arma, como lo decía el libro. Hable muy rápido, uno se deslizo haciendo un giro que golpeo mi boca e hizo sangrar mi labio. No esta mal, su diseño me gusta, y servirá para algo. Pendiente con las uniones en el mango. Se requiere madera y cuero.
Bitácora del Tridente Tenedor Gigante: Me confunde demasiado esta forma, parece algo que Thrym usaría para comerse algo muy pequeñito. ¡Rodolfo termino apuñalado tres veces en cada golpe! Se sentía igual que la lanza, aunque no sería tan efectivo lanzarlo, con buena precisión haría daño. Pendiente con el punto de unión, puede quedar siendo solo un bonito palo. Se requiere lo mismo que la lanza.
Bitácora de la Pistola/Rifle: Me recuerda a mi hermano Jensen Valentine, él me explico mucho sobre armas de fuego, entender su funcionamiento debería ser más sencillo. ¿No? El cañón, miras, martillo, pestillo, gatillo, empuñadura, tambor. El de ojos rojos me comento que existe una forma de que un tirador quede expuesto: que se agoten las municiones o lo desarmen. Rodolfo, ese día fue un tipo afortunado, porque no le dispare, mi puntería es un asco, ya lo había hecho con Jensen. Se requiere lo mismo que el tridente.
Bitácora de Balas: Pequeñas, el pack que compre. Hice muchas pruebas: las lance, las mordí, las pise, luego las abrí descubriendo su interior, lo que me llevo a probar el polvo gris. ¡No lo recomiendo! Pólvora, mejor no experimentar con ella… por ahora. Eso sí, según el libro, si se mojaba perdía el efecto kaboom, lógico si había fuego no podía haber agua y viceversa. Se requiere acero y pólvora.
Día 67 de Verano.
Año 17.
3:16 a.m.
En algún lugar escondido dela Costa, Isla de Drum.
Año 17.
3:16 a.m.
En algún lugar escondido dela Costa, Isla de Drum.
María se encontraba en el mascaron del Flush Royal, vestida con una peluda pijama con forma de Hipopótamo Lanudo, ningúno resulto herido en su fabricación. Ahí, con el lápiz en la mano y el cuaderno abierto en la otra coloco algunas notas sobre las estrellas que observaba esa noche. Cerrándolo con una sonrisa, se dedico a ver el mar bailar con trozos de hielo sobre él. Por culpa de todo lo que hizo en la playa, terminaron moviéndose a otra ubicación… pero el aprendizaje lo ameritaba. Se despidió con un beso al aire del Rocoso Rodolfo prometiéndole que siempre lo llevaría en su corazón, no lo beso porque prometió a Hyakinthos reservar sus besos.
Su enfoque, aunque a veces se distorsiona y le costaba reencausarlo, le trajo gran satisfacción. Tal vez no recordara las caras o historias del mundo pero con constancia y esmero esperaba lograrlo tambien, como este caso con el armamento, y aunque no pudiese ser útil para sus nakamas en fuerza, tal vez algún día lo sería por su inteligencia, a pesar de no parecerlo, por su manera de ser tan dulce e inocente, estaba latente en su interior… y más vivo que nunca, las ganas de aprender cualquier tipo de conocimiento o información: blanca, negra, amarilla, roja y rosa.
Siempre fue subestimada, con mucha razón, pero ahora... se sentía con las herramientas necesarias para lograrlo. No era tonta por nacimiento o elección, sino porque nunca pudo acceder al conocimiento pero ahora con los libros y objetos que en el viaje iba recopilando sería muy distinto. Levanto la diestra al cielo, hacia la estrella más brillante — ¿Que te parece, Levi? ¿Mis sueños pueden cumplirse? Mírame papá, mírame muy bien. No importancia la distancia ni el tiempo que me lleve... trabajaré muy duro por ellos, y cuando nos volvamos a encontrar... — cerro los ojos, su voz se quebró, curioso que a pesar de los años aun doliera tanto como el primer día — ... estarás orgulloso de mi porque a pesar de todo... fui feliz — un par de lagrimas se escaparon de los orbes cerrados. Estuvo por tanto tiempo sola, recluida en su mente, que al fin veía la luz, ese néctar llamado libertad. Ahora tenia nakamas que le tenderían la mano, que nunca dejarían que nadie le hiciera daño, por ellos y para ellos dejaría la piel en serles útil de una manera no bélica, porque cuando los miraba a los ojos, sabía que ellos no la consideraban tonta, tonta, retonta o supertonta... sino una igual capaz de caminar a su lado..
Su enfoque, aunque a veces se distorsiona y le costaba reencausarlo, le trajo gran satisfacción. Tal vez no recordara las caras o historias del mundo pero con constancia y esmero esperaba lograrlo tambien, como este caso con el armamento, y aunque no pudiese ser útil para sus nakamas en fuerza, tal vez algún día lo sería por su inteligencia, a pesar de no parecerlo, por su manera de ser tan dulce e inocente, estaba latente en su interior… y más vivo que nunca, las ganas de aprender cualquier tipo de conocimiento o información: blanca, negra, amarilla, roja y rosa.
Siempre fue subestimada, con mucha razón, pero ahora... se sentía con las herramientas necesarias para lograrlo. No era tonta por nacimiento o elección, sino porque nunca pudo acceder al conocimiento pero ahora con los libros y objetos que en el viaje iba recopilando sería muy distinto. Levanto la diestra al cielo, hacia la estrella más brillante — ¿Que te parece, Levi? ¿Mis sueños pueden cumplirse? Mírame papá, mírame muy bien. No importancia la distancia ni el tiempo que me lleve... trabajaré muy duro por ellos, y cuando nos volvamos a encontrar... — cerro los ojos, su voz se quebró, curioso que a pesar de los años aun doliera tanto como el primer día — ... estarás orgulloso de mi porque a pesar de todo... fui feliz — un par de lagrimas se escaparon de los orbes cerrados. Estuvo por tanto tiempo sola, recluida en su mente, que al fin veía la luz, ese néctar llamado libertad. Ahora tenia nakamas que le tenderían la mano, que nunca dejarían que nadie le hiciera daño, por ellos y para ellos dejaría la piel en serles útil de una manera no bélica, porque cuando los miraba a los ojos, sabía que ellos no la consideraban tonta, tonta, retonta o supertonta... sino una igual capaz de caminar a su lado..
THE END.
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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