Bones sonrió apenas sintió la presión suave de aquella mano sobre su pecho, una invitación silenciosa que no necesitaba palabras. El empujón sutil lo hizo retroceder, guiándolo con naturalidad hacia el centro de la pista, donde la música parecía latir con vida propia. Sus ojos descendieron hasta encontrarse con los de ella: azulinos, brillantes, cargados de una energía casi contagiosa. No opuso resistencia. Al contrario, siguió el juego con una elegancia casi teatral, retrocediendo con pasos medidos, acompasados al ritmo del jazz que impregnaba cada rincón del lugar.
El ambiente era cálido, casi hipnótico. Las luces tenues, el murmullo de las conversaciones y el sonido envolvente de la banda creaban una atmósfera que invitaba a perderse. Y Bones… bueno, Bones siempre había tenido debilidad por ese tipo de escenarios.
Vaya… así que ahora eres Miss Swing, ¿huh?
La observó con detenimiento, sin apartar la mirada mientras sus pasos se sincronizaban de manera casi instintiva. Aquella sonrisa suya, viva y radiante, contrastaba de forma deliciosa con su propia expresión más controlada. Sus ojos azules tenían algo… algo que desarmaba, que invitaba a acercarse un poco más de lo prudente.
Es un lindo nombre… incluso peligroso. Dr. Bonez & Miss Swing… suena como una historia que termina mal… o demasiado bien. Como Bonnie y Clyde. Aunque claro… aún es muy pronto para asaltar bancos… tal vez una tienda pequeña para empezar.
Una leve curva apareció en sus labios ante su propio pensamiento. Siempre tan él.
Sin romper el ritmo, Bones avanzó finalmente, cerrando la distancia entre ambos. Su mano encontró la de ella con suavidad, sus dedos envolviéndose con precisión, como si aquel contacto estuviera ensayado desde hacía años. La otra mano descendió hasta su cintura, firme pero respetuosa, marcando el inicio real del baile.
Y entonces, comenzó.
Sus movimientos fluían con una naturalidad sorprendente, girándola con destreza antes de atraerla nuevamente hacia sí. Había técnica en cada paso, sí, pero también algo más… algo casi instintivo. Un lenguaje silencioso que no necesitaba explicación. Su cuerpo recordaba. Recordaba ritmos lejanos, noches bajo cielos húmedos en las selvas de Centaurea, donde la música había llegado como un susurro extraño del mundo exterior, infiltrándose entre rituales, sombras y cánticos antiguos.
Allí, entre brujería y tradición, él había aprendido a moverse.
La levantó con precisión, apenas un instante suspendido en el aire antes de devolverla al suelo con una suavidad impecable. No hubo brusquedad, no hubo error. Solo fluidez.
Y por un momento… todo lo demás dejó de importar.
El bar, la gente, incluso la banda… todo se volvió difuso, como si el mundo hubiera decidido hacerse a un lado para dejarlos solos en ese pequeño universo de música y movimiento.
La hizo girar una vez más. Y otra.
Cuando la atrajo de nuevo hacia sí, notó el pequeño desorden que el baile había provocado en su cabello. Un mechón rebelde cruzaba su rostro, rompiendo ligeramente aquella imagen perfecta.
Bones soltó una risa baja, genuina, con ese matiz juguetón que rara vez dejaba ver del todo.
—Ewahahaha…por un segundo pensé que estaba bailando con una zanahoria~. dice en una breve broma acerca de su cabello, sintiéndose en comodidad para hacerla a pesar de recién conocerla.
Su voz era suave, casi cercana al oído, mientras con un gesto sutil y rapido apartaba el mechón de su cabello.
Sin embargo, no se permitió quedarse allí demasiado tiempo.
Con un leve giro, retomó el ritmo, guiándola nuevamente a través de la pista, esta vez con mayor confianza, como si ambos ya compartieran un entendimiento tácito. Sus pasos se volvieron más audaces, más dinámicos, sin perder nunca la elegancia que lo caracterizaba.
Y aun así, en medio de todo aquello, su mente seguía funcionando a su manera.
—Nada mal "Señorita Swing" dice a la chica mientras ambos se deslizaban por la pista mientras que algunos clientes también parecían sentir la tentación de mover los pies, justo cuando comenzó una canción perfecta para el momento, cortesía de la banda de la noche "BBVD" que le daban un ritmo animado a la noche.
Bones realmente quedo con un rostro de sorpresa por lo que ocurrió sorpresivamente en aquel momento, ya que no explicaba si fue mera coincidencia o si los espíritus del mas allá le habían dado algo de extraña casualidad a la canción que presentaron después de aquel enérgico jazz. De la nada, se escucho la voz del presentador por el micrófono.
Ahora los dejo con la banda "Big Bad Voodoo Daddy" y su canción ¡¡¡King of Swing!!!
Sus dedos ajustaron apenas el agarre, firme, seguro, manteniéndola cerca mientras el jazz seguía marcando el compás de aquella conexión inesperada. Bueno Miss Swing... es su oportunidad de hacerle honor a su nombre dice antes de darle un giro completo de 360 grados de manera circular, se notaba que tenia gracia y habilidad para bailar, así que el compas animado y energético de aquella canción de Swing no seria problema para ella.
Porque si algo tenía claro en ese momento, era que lo unico que estaba en su mente era aquel baile con Miss Swing.
El ambiente era cálido, casi hipnótico. Las luces tenues, el murmullo de las conversaciones y el sonido envolvente de la banda creaban una atmósfera que invitaba a perderse. Y Bones… bueno, Bones siempre había tenido debilidad por ese tipo de escenarios.
Vaya… así que ahora eres Miss Swing, ¿huh?
La observó con detenimiento, sin apartar la mirada mientras sus pasos se sincronizaban de manera casi instintiva. Aquella sonrisa suya, viva y radiante, contrastaba de forma deliciosa con su propia expresión más controlada. Sus ojos azules tenían algo… algo que desarmaba, que invitaba a acercarse un poco más de lo prudente.
Es un lindo nombre… incluso peligroso. Dr. Bonez & Miss Swing… suena como una historia que termina mal… o demasiado bien. Como Bonnie y Clyde. Aunque claro… aún es muy pronto para asaltar bancos… tal vez una tienda pequeña para empezar.
Una leve curva apareció en sus labios ante su propio pensamiento. Siempre tan él.
Sin romper el ritmo, Bones avanzó finalmente, cerrando la distancia entre ambos. Su mano encontró la de ella con suavidad, sus dedos envolviéndose con precisión, como si aquel contacto estuviera ensayado desde hacía años. La otra mano descendió hasta su cintura, firme pero respetuosa, marcando el inicio real del baile.
Y entonces, comenzó.
Sus movimientos fluían con una naturalidad sorprendente, girándola con destreza antes de atraerla nuevamente hacia sí. Había técnica en cada paso, sí, pero también algo más… algo casi instintivo. Un lenguaje silencioso que no necesitaba explicación. Su cuerpo recordaba. Recordaba ritmos lejanos, noches bajo cielos húmedos en las selvas de Centaurea, donde la música había llegado como un susurro extraño del mundo exterior, infiltrándose entre rituales, sombras y cánticos antiguos.
Allí, entre brujería y tradición, él había aprendido a moverse.
La levantó con precisión, apenas un instante suspendido en el aire antes de devolverla al suelo con una suavidad impecable. No hubo brusquedad, no hubo error. Solo fluidez.
Y por un momento… todo lo demás dejó de importar.
Baile entre Bones & Swing
El bar, la gente, incluso la banda… todo se volvió difuso, como si el mundo hubiera decidido hacerse a un lado para dejarlos solos en ese pequeño universo de música y movimiento.
La hizo girar una vez más. Y otra.
Cuando la atrajo de nuevo hacia sí, notó el pequeño desorden que el baile había provocado en su cabello. Un mechón rebelde cruzaba su rostro, rompiendo ligeramente aquella imagen perfecta.
Bones soltó una risa baja, genuina, con ese matiz juguetón que rara vez dejaba ver del todo.
—Ewahahaha…por un segundo pensé que estaba bailando con una zanahoria~. dice en una breve broma acerca de su cabello, sintiéndose en comodidad para hacerla a pesar de recién conocerla.
Su voz era suave, casi cercana al oído, mientras con un gesto sutil y rapido apartaba el mechón de su cabello.
Sin embargo, no se permitió quedarse allí demasiado tiempo.
Con un leve giro, retomó el ritmo, guiándola nuevamente a través de la pista, esta vez con mayor confianza, como si ambos ya compartieran un entendimiento tácito. Sus pasos se volvieron más audaces, más dinámicos, sin perder nunca la elegancia que lo caracterizaba.
Y aun así, en medio de todo aquello, su mente seguía funcionando a su manera.
—Nada mal "Señorita Swing" dice a la chica mientras ambos se deslizaban por la pista mientras que algunos clientes también parecían sentir la tentación de mover los pies, justo cuando comenzó una canción perfecta para el momento, cortesía de la banda de la noche "BBVD" que le daban un ritmo animado a la noche.
Bones realmente quedo con un rostro de sorpresa por lo que ocurrió sorpresivamente en aquel momento, ya que no explicaba si fue mera coincidencia o si los espíritus del mas allá le habían dado algo de extraña casualidad a la canción que presentaron después de aquel enérgico jazz. De la nada, se escucho la voz del presentador por el micrófono.
Ahora los dejo con la banda "Big Bad Voodoo Daddy" y su canción ¡¡¡King of Swing!!!
Sus dedos ajustaron apenas el agarre, firme, seguro, manteniéndola cerca mientras el jazz seguía marcando el compás de aquella conexión inesperada. Bueno Miss Swing... es su oportunidad de hacerle honor a su nombre dice antes de darle un giro completo de 360 grados de manera circular, se notaba que tenia gracia y habilidad para bailar, así que el compas animado y energético de aquella canción de Swing no seria problema para ella.
Porque si algo tenía claro en ese momento, era que lo unico que estaba en su mente era aquel baile con Miss Swing.

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