streets; priv. maki — pasado.
#1
No le gustaba estar sola. Nunca le había gustado. Pero, ¿desde cuando "no gustar" bastaba para que no le sucediese? Desde pequeña, nada había evitado que pasase momentos sin nadie al lado, por más que lo contrario desease. Qué recuerdos le venían a la cabeza cuando estaba sola. Odiosos, penosos.

El silencio podía llegar a ser su peor enemigo. ¿Y eso no volvía obvio el por qué de su charlatanería? Hablar para no dejar vacíos que puedan ser llenados con pensamientos que incomodan. Entonces, se vuelve el objetivo de esa noche el encontrar una distracción. Algo, alguien, ¡lo que fuese!

¿Cuán fácil iba a ser encontrarlo? Dependía de cuán quisquillosa se pusiera, claro está... Pero en estos instantes, ¿qué no aceptaría? El vacío en su estómago clamaba para ser llenado con lo que se encontrase, sin importar qué.

El aroma a alcohol barato es desagradable en el ambiente, mas puede resistirlo esos minutos. Todo en ese lugar es un reto: la comida sabía a serrín, el vino a orina, y ella estaba pensando en cómo colgar al dueño de las vigas. Sorprendente, si se pensaba que en ese instante fingía que un poco de risa daba el comentario que un hombre desagradable soltó. Puede olvidarse de sus problemas cuando su pensamiento recae en cómo podría hacer que el contrario se trague sus propios intestinos.

¿Qué tan lejos la va a llevar la necesidad de olvidar hoy?

Una sonrisa suave, predispuesta, mientras en su dedo se enrieda un mechón de su cabello. Juguetona se ha acercado a la mesa de un hombre que la observa. Sus dedos surcan por la superficie de madera desgastada que hace de mesa, mientras peligrosa inclina su cuerpo hacia adelante.

La ve a la perfección en él, sin ningún drama: la necesidad en esos ojos. Mas, ¿no es el mismo caso para ella? El hambre que no se puede disimular. El mismo que busca ser saciado cuando es ella quien, descaradamente, coloca su mano sobre la ajena.

Media borracha, ¿qué sentido común le pedían? Por cosas como estas evitaba el alcohol, pero qué más daba a esa altura. Nada de esto es lo que quería. Ni siquiera el hombre que sujeta su mano con fuerza y la acerca a él de un empujón que asustaría a cualquiera. Pero al menos era algo, y eso era mejor que no tener nada.

Y no es que el otro necesitase mucho para ser "atraído". Un nombre que entró por un oído y le salió por el otro, junto a una risita de idiota. Sus palabras no importaban en absoluto. Lo que sí importaba es lo que veía pese a estar levemente desorientada: un bolígrafo dorado, elegante.

Quiere al objeto, no al dueño.

Quiere lo brillante, no al desagradable que lo porta.

Pero todo tiene un precio.

Ahora ella está con este hombre, ¿habrá alguien que la ayude?
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#2
Tenía siempre latente los recuerdos de su hermana, rondando en su mente como lobos hambrientos crueles y feroces, lobos que alimentaba con el dolor de cada sentimiento que deseaba olvidar, haciéndose más fuertes cada día y día con día sabía que llegaría el momento en que ese dolor y esos lobos. Fuertes y bien alimentados. Acabarían con ella. Pero olvidar para ella era doloroso en verdad. No quería desfallecer, no quería dejarla atrás como se deja atrás los sentimientos amargos de un día horrendo. No quería soltar aquello que le hacia mal, aquello que le dolía. Pero eso también le daba fuerza. Una fuerza tremenda. Sobrehumana. Algo que nadie podía doblegar jamás. debía doblegar su propio amargo recuerdo y convertirlo en fuerza para vengarse.

El tequila y el vino dulce eran sus preferidos pero los meados siempre le habían espantado. Tenía ganas de partirle la pinta de cerveza en la cabeza al camarero por ofrecerle semejante brebaje salido de los riñones de un Gyojin. —OYE OYE SI TU… basura hijo de puta… ven aquí…— Maki le agarro el brazo al camarero para llevarlo hasta su mesa cuando paso por el pasillo indiferente de todo lo que pasaba a su alrededor. Parecía… ido, como drogado, como pendiente de todo lo que era. El suave color del techo y parecía que comprobaba que efectivamente estaba hecho de techo.

Entonces vio en otra mesa, otro estúpido… sonrió, era un hombre siendo hombre. ¿Ayudar? Claro, una mujer en apuros, una damisela que necesita ser rescatada… ella miro a todos lados, como vislumbrando una capa blanca, un traje azul, cabello rubio y ojos azules en buscar de un beso de una peli… ver… de… he?... Mai… Mai… MAI… Maki se levanta casi tirando los meados que le habían servido… el pan si tiene un peor resultado, en otras circunstancias serviría como arma contundente. 

Su camino de furia danzante forjado por el fuego no fue ni seria detenido. Llego hasta donde el desgraciado… no espero nada, no dijo nada. su bota solo se estampo en el pecho del hombre, aparto de un tirón a la mujer y como una energúmena la alejo de su lado. El hombre vocifero solo unas palabras de resistencia, pero Maki no escucho —APARTA TUS MANOS DE MAI HIJO DE PUTA!!— Lo cierto era que Maki había estado fumando peyote y se confundió por el cabello verde de la mujer creyendo que era su hermana muerta.

Su vista se clavo fijamente en ella… —Ma… i… no… no eres ella…— Se dijo balbuceante, mientras soltaba la mano de aquella que libero del agarre del hombre. Sintió el agarre en su camisa cuando vio los ojos furiosos del hombre y detrás de él apareció otro. El batazo le partió la cabeza a Maki y solo exploto un hijo de puta de su boca mientras expulso una llamarada de sangre roja. Casi cayó al suelo, pero el puñetazo no se hizo esperar junto con un rugido de ira desenfrenada —TE SACARE LOS OJOS— ambos cayeron rodando por el suelo y Maki sobre él le dio dos puñetazos en la cara. El primero sobre la ceja y el segundo sobre el labio. Sus dientes se incrustaron dolorosamente en el nudillo de la señora de las escamas.

El otro del bate quiso pegarle nuevamente a Maki, pero rápidamente con su zarpa como una garra de un animal furioso tomo su pierna antes que el le diera un segundo golpe y le hizo caer para lanzarse sobre el también… este era mas fuerte en su tren superior y con un rápido movimiento le hizo rodar por el suelo. Todo tipo de cosas rodaron por el suelo. Sangre, dientes, humillación, lápices dorados, ceniceros, botellas de licor y dolor. Mucho dolor. Esto era un incidente de proporciones para cualquiera, para Maki. Un lunes cualquiera.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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#3
De un segundo a otro, la falsa tranquilidad explota.

Debe ser culpa del alcohol el que su entendimiento de la situación se haya ralentizado un poco. No existe falsedad en la sorpresa que sus ojos cargan cuando estos se abren completamente. Raro, ¿no? Que el feroz grito de la desconocida es lo que a medias la trae a la realidad. E, igualmente, despierta su interés por un par de razones.

Primero, su nombre no es Mai. Segundo, dudaba de que fuese una excusa para ayudar a una completa desconocida. La forma en la que es apartada es violenta y, debido a su mismo estado en el momento, no cae de forma grácil cuando es apartada. Inesperado es, y sus rodillas se lastiman al tocar el suelo tan abruptamente.

Por un segundo, es desviada su atención. Su campo de visión ahora no está lleno del bolígrafo dorado que desea para sí, sino de la mujer de cabellos verdes y esa consternación que pronto se transforma en realización. Es fácil de entender cuando la oye hablar, ¿o balbucear? Da lo mismo.

Por supuesto que no puedes esperar hacer tanto ruido y desastre sin consecuencias. Todos lo sabemos. Especialmente, Yuqi. Así que cierta gracia distorsionada se instala en la sonrisa que es su boca.

Violencia, esa es la única respuesta que conocen todos allí. ¿Qué tal de la justicia, o un poco de igualdad de condiciones? Nada. No es que esperara algo distinto de este lugar de mierda.

—Son dos contra uno y aún así van perdiendo, vamos... —No es que le preocupara la de cabellos verdes, porque ni siquiera su nombre sabe. Sus ojos vuelven al objetivo original, al bolígrafo que desea, cuando este sale rodando por  el suelo. Ese es el porqué la cazadora de manera tmano, al suelo se dirige e intenta acercar sus manos al objeto que desea para sí. —Un poco más, solo un poco...

Es fácil estirar la mano y tomar lo que quiere. O debería ser fácil. Cosa que no es, claro, pues en medio de aquella batalla campal, la gente ha decidido dejarse llevar por el desorden. No son ya tres personas peleando e intercambiando golpes, sino varios los que inician sus propios disputas. No todos deciden que la violencia es la mejor, algunos optan por el desastre: tirar la comida, echar el vino el suelo.

Todos son pequeños detalles que provocan que el suelo sea un territorio difícil por el cual gatear. Es un mal movimiento lo que provoca que ella resbale debido a un líquido desconocido en el suelo, y choque contra el hombre al que le había planeado robar.

Ah, por favor.
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#4
Maki era un amasijo de descriteriedad, cada acción era un bullicio tremendo, cada palabra un grito y cada acción acompañada de un dragón desatado. Era el verdadero caos contenido en piel y carne, a veces en escamas. Peleaba, pateaba maldecía y reía como si estuviera ya en el Valhala, es más. Si fuera por ella la rutina solo sería peleas, beber, cantar y morir. siempre y cuando se pudiera renacer claro está. Aunque… a primera vista se notaba que no tenía apego por la vida propia o la ajena.

tarde se die cuenta que no era su hermana, ya estaba el infierno desatado y en lugar de pedir disculpas estaba dispuesta a destruir a todo aquel que le retobase sus palabras. Era terca como solo ella podía ser y era capaz de escalar las cosas hasta niveles infinitos con tal de que no se diera a conocer que se había equivocado. “Maki” y “disculpa” no iban en la misma frase a menos que en medio estuvieran también las palabras “jamás se”

Sus palabras y detener la orgia de sangre era ya tarde el golpe le dolía, la sangre corría por su rostro, seguro necesitaría una decena de puntos. Puntos más puntos menos, con su frondosa melena verde no se notaria la cicatriz. Salvo cuando quiera raparse para llevar esos estilos tan modelos de hoy en día.

El fragor de la lucha obliga a Maki a esbozar una sonrisa… cuando cae por el suelo al ver que se la quitan con facilidad descubre que probablemente no pueda salir parada.

El empuje de una mesa desata el caos. El vino cae sobre otro que juega cartas y batalla campal, una pelea de bar de esas memorables, una que Maki añoraba desde que era recluta en la marina, antes le tocaba repartir guamazos para detenerlas, ahora era quien la iniciaba. La saciedad del yodo y el sabor metálico corriendo por su garganta le recordaba que estaba viva. Y quería gritar que lo estaba cuando un tercer tarado le reventó una silla en la cabeza.

Los empujones, los dientes, la sangre, toda regada por todos lados era un espectáculo apocalíptico, el del bar trata de sacar una escopeta. Dispara dos tiros al aire. El cielo destruido el lamentándose por su incredulidad, Maki baja la cabeza en parte por el susto, en parte por la cantidad de astillas de la silla reventada que ahora vivirían eternamente en su enmarañada y frondosa cabeza.

Fue entonces que bajaron las amas de casa… seis prostitutas a las cuales Maki le debía dinero de unas apuestas de cartas. Su rostro blanco… pronto las desgraciadas sacaron armas de fuego, espadas y kanaboos, Maki sintió que la diversión se acababa por su presencia, cuando el primero que había agarrado a quien confundió con su hermana, le partió la boca de un puñetazo enfundado en un puño americano.

Cayo noqueada sobre la chica de cabello verde y sobre el lápiz dorado que casi alcanzaba. Su inconciencia fue cosas de segundos… la primera prostituta le dio un golpe a dos en un segundo con el kanaboo y se apartaron de inmediato. La sangre corrió por las tablas y varios comenzaron a alejarse del escuadrón de la muerte —ATENCION HIJOS DE PUTA TODO AQUEL QUE NO HA VENIDO A COGER QUE SE LARGUE AHORA O LE VOLARE LA PUTA CABEZA. — Maki recobro el conocimiento cuando comenzaron los disparos… con el sudor corriendo a la par de la sangre escucho como la estampida humana comenzó a desalojar el lugar mientras las balas y las dagas volaban por todo el bar. Maki apenas gateando por el suelo escapo por la cocina llevándose por delante a un cocinero de ojos rajados y una olla por la cabeza rebotándole cuando una de las prostitutas le reconoció. A trompicones salió disparada por la puerta trasera arrastrada por dos personas más. Cayendo en la puerta de salida de cabeza en un tarro de basura… —Puta madre!!! alguien AUXILIO AYUDENME!!! Quede atorada— Maki atrapada de cabeza dentro del contenedor agitaba las piernas mientras su cara estaba hundiéndose mas y mas en un pastel mohoso de carne y unas papas rancias con brotes apestosos. —POR FAVOR ESTO APESTA!!! A QUIEN SEA!!— por suerte para ella los disparos y los gritos parecía que se alejaban por el otro lado del bar que cada segundo parecía calmarse mas y más.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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